Tenía planeado subir este capítulo a mediados de semana, pero entre unas cosas y otras no tuve tiempo a encender siquiera el ordenador. Aun así, justo a tiempo y cumpliendo mi promesa, os traigo el siguiente cap. Espero que lo disfrutéis ^^

Detective Conan pertenece a Gosho Aoyama.


Capítulo 28: ¿Quién es en realidad Tamiro Akahiro?

...

Las reuniones de trabajo últimamente se hacían cada vez más pesadas, y por si fuera poco, se mareaba muy a menudo y a veces el dolor de cabeza le hacía difícil atender a las negociaciones, y Kazuha tenía una idea más o menos clara de por qué era.

Todavía no le había comentado a nadie en su trabajo acerca de su embarazo y la verdad es que no sabía muy bien cómo enfrentar ese dilema. Apenas sí había sido capaz de contárselo a Ran-chan y Sonoko-chan, la simple idea de enfrentar a su jefe a hacía echarse para atrás cada vez que lo pensaba. Kazuha había demostrado ser una trabajadora eficiente y capaz, y gracias a eso su jefe siempre la había tenido en muy buena consideración. Actualmente se rumoreaba que iba a haber una promoción para algunos de los trabajadores y, mientras el resto se entretenía con sus rumores y teorías sobre quién podía ser, ella tenía que guardar silencio por petición de su jefe, quien ya le había aventurado que probablemente sería ella, pero que de momento, como todavía no había nada seguro, debía mantenerlo en secreto.

Sin embargo, Kazuha no era tonta y sabía que esa oportunidad, que sobradamente era la oportunidad de su vida, se le podía escapar rápidamente de las manos en cuanto su superior se enterase de que estaba embarazada y que estaba a siete meses de convertirse en madre soltera. Por desgracia, nadie en la administración estaría dispuesta a aceptar la promoción de una persona en esas condiciones familiares tan precarias, y dolía saber que solo por un absurdo descuido, estaba a punto de perder la oportunidad de su vida. Por desgracia, Japón seguía siendo un país liderado por hombres a los que una madre soltera no les parecía otra cosa que una piedra en el camino.

La reunión se terminó tras lo que a Kazuha le pareció una eternidad y cuando estaba recogiendo sus cosas, más lenta que el resto para que nadie notase que le costaba mantenerse en pie sin tambalearse, notó como alguien se paraba a su lado probablemente con intenciones de hablarle, así que adoptó su mejor cara de trabajo y levantó la mirada, solo para encontrarse a su actual cliente allí parado.

—¿Biwaki-san? —Preguntó extrañada.

El hombre la miraba con una sonrisa amable y una actitud demasiado acogedora comparado a como actuaba normalmente cuando se trataba de negocios, así que a la mujer no le pasó desapercibido la idea de que probablemente estaba buscando algo de ella, y lo primero que se le pasó por la cabeza es que estaba intentando ligar con ella. Y dada la suerte que había tenido con los hombres últimamente no pudo evitar ponerse en tensión.

—Hay algo que me gustaría preguntarle sobre este caso, Toyama-san. —Contrario a lo esperado, el hombre empezó a hablar de negocios.

Kazuha asintió, indicándole que le escuchaba, aunque en verdad estaba deseando mandarlo a la porra diciendo que la reunión ya había terminado y que podía hacer aquella clase de preguntas cuando se reuniesen de nuevo y cuando todo el equipo pudiese escucharlo. Sin embargo, para no poner todavía más en peligro su puesto de trabajo, optó por quedarse callada.

Al parecer, era un cliente importante que su jefe tenía en muy buena estima y que "prometía ser su baza para darse a conocer en un nuevo ámbito". La verdad sea dicha, la mujer no había logrado siquiera descubrir qué era lo que planeaba siquiera ese hombre, porque en las dos reuniones que habían tenido, se había dedicado a dar vueltas acerca de su objetivo de "expandir horizontes" y "conquistar los negocios más allá de las fronteras". Pero ella ni siquiera recordaba haberlo escuchado decir ni una sola vez el nombre de la empresa de la que teóricamente era co-dueño ni a qué se dedicaba en realidad.

Así que se armó de valor y se atrevió a formular:

—¿Cómo dijo que se llamaba su empresa? —Preguntó, tanteando sus palabras con cuidado y mostrando una actitud inocente para evitar ofenderlo.

Él mostró una sonrisa y durante unos segundos apartó la mirada al suelo.

—Es normal que no se acuerde, Toyama-san, porque no llegué a decirlo en ningún momento.

Kazuha vio sus sospechas confirmadas con eso y levantó la cabeza soltando un insonoro "ohhh" de fingida sorpresa mientras lo miraba esperando a que se diese por aludido y le dijese ese jodido nombre.

Él volvió a sonreír con cierta condescendencia y terminó por hablar:

—Hachecelle. —Dijo

Si cualquiera otro hubiera escuchado esa afirmación, probablemente hubiera saltado de la impresión al saber que Hachecelle era una de las empresas de ropa más conocidas actualmente en el país debido a su creciente popularidad que había ganado en los últimos años, pero la verdad es que Kazuha no estaba muy enterada en esos temas, por lo que su reacción fue más bien pobre y, probablemente para Biwaki-san, un poco decepcionante.

Sin embargo, lo que Kazuha no sabía era que esa misma empresa era la que había amenazado indirectamente de muerte a su mejor amiga, que probablemente estaba bajo el control de la organización que había matado a Kudo-kun y que era la razón por la que todos a su alrededor últimamente parecían tan estresados, tanto Ran, como Heiji como el pequeño Conan.

Su conversación con Biwaki-san duró un poco más. Él simplemente se dedicó a hacerle preguntas que Kazuha, en serio, consideraba que era mejor si las hubiera hecho en presencia del resto del equipo. Hasta que finalmente, y para sorprenderla por completo, acabó por preguntar:

—El detective del Oeste, Hattori Heiji… tengo entendido que lo conoce, Toyama-san, ¿me equivoco?

La chica se quedó bloqueada en el sitio al escuchar mencionar a su amigo en boca de alguien que nunca hubiera esperado que conociera siquiera su existencia. Así que no supo qué responder.

—Disculpe mi atrevimiento, no quería asustarla. —Se apresuró a añadir al ver que ella se ponía nerviosa. —Resulta que soy un gran fan de su trabajo. También lo era del ya difunto detective del este, Kudo Shinichi. ¿También lo conocía?

De nuevo la chica no supo que responder y en vista de que ella no planeaba darle ninguna respuesta, el hombre optó por sonreír de nuevo, disculparse y retirarse con calma de la habitación tras despedirse, con una sonrisa.

Kazuha continuó durante un minuto más allí sentada, dándole vueltas a lo que acababa de suceder y con la extraña sensación de que, quizá, y solo quizá, acababa de ocurrirle algo extremadamente extraño.

-o0o-

Al día siguiente Conan se marchó temprano de casa, cuando Ran todavía estaba dormida.

La noche anterior se había disculpado correctamente con ella por haberle gritado por teléfono y ella había aceptado su disculpa con una sonrisa forzada. Todo entre ellos últimamente parecía forzado en general y él sabía que su actitud distante y desinteresada era la principal causa de eso. Sin embargo, teniendo en cuenta las circunstancias y todos los secretos que todavía debía mantener escondidos de ella para protegerla, quizás poner distancia entre ambos era lo mejor, aparte de que acercarse a la chica todavía le traía pensamientos que no debía tener teniendo en cuenta que lo acababa de rechazar.

Suspiró. Ahora no tenía tiempo para pararse a pensar en esa clase de cosas. Estaba a punto de entrar en prisión, acompañado por Sato-san y debía mantenerse concentrado para cumplir con su misión. Todavía no estaba muy seguro de cómo iba a enfrentarse a Inoue Ami y la verdad es que no se esperaba para nada una cálida bienvenida, sobre todo teniendo en cuenta que ella había terminado en prisión por su culpa.

Estaban los dos sentados en unas butacas en lo que podría llamarse una sala de espera, Conan trataba de poner en orden sus pensamientos y Sato-san no había dicho nada desde que entraran allí, probablemente entendiendo que el muchacho necesitaba un momento para pensar.

Aquella mañana, cuando llegó a comisaría se encontró con que Shiratori-san le había traído el informe sobre la nueva autopsia del falso Tamiro Akahiro que habían encontrado en el laboratorio incendiado, solo para llevarse la sorpresa de que, aquel cadáver, en verdad pertenecía a Tamiro Akahiro.

Las cosas cada vez tenían menos sentido y a cada paso que daba Conan se encontraba con más interrogantes de los que era capaz de solucionar. Justo cuando pensaba que había aclarado todos los problemas del caso y se había decantado por conseguir la información que Inoue-san podría darle, resulta que su deducción había fallado en alguna parte. El cadáver que habían descartado como de Tamiro Akahiro porque, mira tú por donde, resulta que este había intentado matar a su amiga unos días más tarde de morir quemado, era en verdad Tamiro Akahiro. ¿Cómo? Qué alguien se lo explicase porque el chico estaba tan perdido cuando leyó el informe que tardó varios minutos en serenarse y encontrar un razonamiento lógico.

La verdad es que tampoco era tan complicado, una vez lo pensabas con mente fría. Simplemente indicaba que, de nuevo, la organización había estado un paso por delante de ellos todo el rato.

El verdadero Tamiro Akahiro murió en aquel incendio. De eso no había ninguna duda: su ficha dental coincidía con la del cadáver, por no hablar de que llevaba su placa identificadora, su cartera con su carnet de identidad y que hasta el patrón de su DNA coincidían en un 90%.

El único problema es que había otra persona con la cara de Tamiro Akahiro por el mundo. Teniendo en cuenta su experiencia con la organización, sabía que eso no era nada raro.

Ahora, la verdadera pregunta es: ¿Cuándo el verdadero Tamiro pasó a ser el falso? ¿Ran llegó a conocer al verdadero? ¿O es que simplemente un agente de la organización había elegido su rostro, por una causa que le era desconocida, para esconderse y darle la bomba a Haibara? ¿Estaba el verdadero Tamiro involucrado en la organización? ¿La autopsia de la víctima de envenenamiento era cierta o falsa?

El verdadero Tamiro era un médico forense del montón. Según su currículum y lo que la policía había logrado averiguar, no tenía logros destacables, no se involucraba con organizaciones misteriosas, no fumaba, no bebía, tampoco trasnochaba ni se salía para nada de la línea de lo que llamarías un hombre común y corriente que simplemente hacía su trabajo, día tras día, sin altibajos, sin destacar, pero tampoco descuidándolo. A simple vista, parecía un ciudadano común que simplemente había llamado la atención de la organización precisamente por esa capacidad que tenía lo "común" de volar bajo el radar.

Al parecer había empezado a trabajar en aquel laboratorio, el que explotó, hacía dos años, cuando este fue renovado y habían ampliado la plantilla de contratación. No había nada raro en su traslado, simplemente lo habían contratado como a cualquier otro y había desempeñado su trabajo correctamente durante todo ese tiempo. Sin anomalías, ni cambios de carácter que sus compañeros hubieran notado. Siempre fue un hombre que destacaba poco, pero que caía bien a todo el mundo, amable y que solía socializar con el resto de sus compañeros. Teniendo en cuenta eso, era poco probable que lo hubieran suplantado en ese lapso de 2 años, o de lo contrario al menos alguno de sus compañeros habría notado aunque fuera un mínimo cambio.

Eso dejaba a Conan con dos opciones: el falso Tamiro llevaba haciéndose pasar por este desde hacía dos años, o el Tamiro que Ran conoció y que hizo la autopsia fue el verdadero y el falso solamente le había dado la bomba a Ayumi.

Todavía no estaba seguro de cuál de las dos era, pese a que había un dato más que claramente lo hacía decantarse por el otro, la lógica le gritaba que eso no tenía sentido.

Para empezar, según la autopsia, el verdadero Tamiro murió en el incendio. Eso quería decir que, según la primera teoría, la organización tuvo que tener a Tamiro secuestrado para alejarlo del laboratorio y que nadie se enterase de que había dos personas con el mismo rostro y, después, cuando provocaron la explosión, de alguna manera meterlo en el edificio, vestirlo con sus ropas, colocarle todas sus placas identificadoras y conseguir que se quedase quietecito hasta que todo explotase. Sí, la verdad es que no sonaba precisamente convincente. La segunda opción era mucho más lógica: Tamiro trabajaba normalmente en ese laboratorio y murió por culpa de la explosión. Después alguien de la organización utilizó su rostro para darle la bomba a Ayumi. Sí, todo eso tenía mucho más sentido, y sin embargo había algo en esa deducción que no cuadraba y que le impedía al joven decantarse por completo por ella.

Es decir, ¿por qué Tamiro?

Hasta ahora Conan entendía la razón por la que podrían elegir a un hombre como Tamiro para suplantar: no llamaba la atención, tenía un trabajo conveniente y además eso les daba la baza que necesitaban para manipular las autopsias a su gusto. Pero si en realidad nada de eso había pasado y la persona que realizó esa autopsia hacía sido un honrado médico que no la había alterado para nada, ¿para qué utilizar su cara en un intento de asesinato? Pudiendo disfrazarse como los miles de personas que hay en el mundo, ¿por qué elegir el rostro de una persona muerta? ¿En serio pensaba que no lo reconocerían?

El joven detective no tenía una respuesta para ello. Ese detalle se le escapaba y no podía evitar sentirse frustrado por ello.

Entando completamente absorto en sus pensamientos, no se dio cuenta de que acababan de llamarlos para que entrasen hasta que Sato-san le puso la mano en el hombro, sobresaltándolo.

—Conan-kun, ¿vamos? —Preguntó indecisa, sin saber bien si era una buena idea interrumpir al muchacho o no.

Durante una milésima de segundo el chico se quedó pillado y quieto, intentando recordar dónde estaba y sacarse a Tamiro-san de la cabeza.

Después se limitó a responder con un monosílabo y levantarse apresuradamente para continuar el camino que le indicaba el guardia de seguridad.

Fue entonces cuando le dijeron que debía apagar su teléfono móvil, por si acaso, o algo por el estilo, y esa fue la razón por que, hasta varias horas después, cuando salió de aquella prisión, no se enteró de ninguno de los importantes sucesos que estaban a punto de poner su investigación patas arriba y a obligarlo a acelerar sus planes en sobremanera. La serie de sucesos que lo harían perder el aliento del miedo.

...


Las preguntas sobre Tamiro Akahiro no hacen más que aumentar, ¿quién será en realidad este impostor que se hizo pasar por Tamiro? ¿un nuevo miembro de la organización? ¿O quizá alguien que no nos esperamos?

Nos leemos en algún día de la semana que viene para poder averiguarlo