Disclaimer: Ningún personaje me pertenece, todos son propiedad de Kohei Horikoshi. Esta historia ha sido escita por diversión y sin fines lucrativos.
Capítulo 3
Tuvieron que cerrar los amplios ventanales de par en par porque una ventisca se dio lugar al interior del salón, advirtiéndoles a los presentes de las precipitaciones que hasta el momento ninguno había considerado, más todos se acercaron a las paredes para contemplar las gotas de lluvia resbalarse por el cristal.
La interrogante de Kirishima no logró salir de sus labios cuando esto pasó y tuvo que seguir a la masa, olvidándose de la repentina ausencia de su amigo.
Tal vez solo había ido al baño, y de no ser así, el escándalo que Bakugou armaría si algo malo pasaba advertiría a toda la ciudad del peligro, fue lo último que pensó para luego ignorar el asunto.
Daban por hecho que Ochako estaba con su grupo de amigos, y en él, daban por hecho que la chica estaba con ellos, puesto que Tsuyu la había visto hace un momento y se lo hizo saber al resto.
Pero ninguno de los que se detuvieron a observar el caer de la lluvia pudo ver más allá del vidrio.
Ninguno pudo ver a Ochako y Bakugou caminar por aquel sendero techado, parecía solo uno más entre tantos que había en el hotel y le daban la fama de ser un bello castillo en la modernidad, pero realmente era un sendero muy especial.
Un camino que los llevó hasta una acogedora terraza acristalada adornada por plantas en macetas
Ella miró arriba y solo pudo deleitarse con el espectáculo que las nubes les habían traído y la noche les estaba presentando, acompañadas por los sutiles destellos de la luna apenas asomada, las chispas de agua decoraban el techo de cristal como miles de estrellas pequeñas creando un nuevo cielo, uno solo para los dos.
Sus ojos chocolate brillaban de emoción, sus labios levemente abiertos acompañados de una sonrisa que resplandecía hasta el último rincón de oscuridad que pudiera quedar en el lugar eran bendecidos por la satisfacción interior de Bakugou al observar la escena.
"Es hermoso" Musitó hechizada.
Es que, ni siquiera entendía en primer lugar qué hacía ahí, solo había dicho que necesitaba ir al baño y él se dio medio vuelta aludiendo a que la acompañaría.
El lugar era ideal para extraviarse y si llegaban a perderse entre los corredores, escaleras, balcones y pasillos cruzados del inmenso palacio, al menos se perderían juntos, la última situación que podría pasarle era terminar sola, olvidada, empapada y muerta por una hipotermia, exagerando un poco el caso, que no dejaba de ser posibilidad.
"No sé cómo terminamos aquí, Bakugou, pero no me arrepiento de ir al baño contigo" Le sonrió juguetonamente al chico que para su suerte acababa de despegar sus ojos de ella "Es hermoso, pero ¿Por qué vinimos aquí?"
"Vinimos aquí porque yo vine aquí, cara redonda, y tú me seguiste"
"¿Qué? ¿Veníamos juntos o no?"
"Supongo, pero del baño y si no te diste cuenta pasamos exactamente por la puerta al salón" Señaló como algo obvio "Pudiste entrar" Terminó.
"Entonces no me di cuenta, pero no importa" estaba visualmente muy cansada "De todas formas no habría hecho nada allí, pero si quieres quedarte solo, yo me iré"
¿Acaso eso era un desafío?
No te atrevas a dar un paso, no puedes irte, no te vayas, yo… yo realmente no quiero que te vayas.
En la mente de Katsuki esa plegaria resonó fuerte y velozmente, ¿Cómo la iba a detener?
"¿Qué diablos te pasa? se supone que estés riéndote de las estupideces que habla el inútil de Deku, bailando o comiendo o algo así, no viendo unas malditas gotas de lluvia como si fueran estrellitas mágicas"
Ochako ignoró la pregunta y el resto de las cosas que Bakugou daba por hecho como propias de ella
"Dime algo, Bakugou, pero respóndeme con honestidad, por favor" Y la seriedad en sus palabras lo obligó a no poder hacer menos que prestarle toda su atención
"¿Qué tan cierto es eso que dijiste?"
"¿Eso que dije?"
"Un héroe débil no sirve de nada" Citó ella. Sus labios se movieron por acto involuntario, recordando los de él diciendo eso.
"¿Qué? es muy cierto, un héroe débil no sirve de una mierda y eso ya deberías saberlo" Remarcó con firmeza.
Uraraka se sintió caer por un precipicio.
Oh
… Entonces
Rayos.
Pero aún con el apretón en el estómago logró esbozar una sonrisa bastante extraña. Después de todo, estaba hablando con la persona más -como él diría- jodidamente honesta que conocía. No podía esperar filtros de su parte. Y, mientras miraba la tela satinada de sus pantalones, se dio cuenta de que, de hecho, tampoco quería esos filtros. Ella necesitaba escuchar la verdad
Levantó la cabeza lentamente, observó cada doblez de su camisa, como si hacer esto le ayudara a concentrarse y encontrar alguna frase para romper el silencio, pero no funcionó, solo eventualmente llegó hasta su corbata y allí perdió por completo el hilo de cualquier idea que pudiera estar formulando para hablar, porque se puso a pensar en que él odiaba las corbatas.
Sí, ahora la corbata ocupaba su mente… Así que sabía ponérsela, ¿o se la habría puesto alguien?
En lo que Uraraka pensaba en quién sabe que, Bakugo consideraba seriamente que tal vez y solo tal vez lo había arruinado.
Y una vez más no había expresado lo que quería
"Y como sea, me refería a un héroe con gripe, o alguna mierda así, fuera de servicio, cara redonda. Es cosa tuya si le buscas el trasfondo que no tiene"
Ella suspiró, aliviada
"¿O cómo piensas derrotar a los villanos? ¿lanzándoles gérmenes?"
Ochako rio
"¿Crees que en serio yo podría derrotar a un villano?"
Él exhaló "Podrías hacerles preguntas estúpidas y verlos morir uno por uno" Dijo. "Acabarías con la liga entera" Agregó cruzándose de brazos.
"¿Eso significa que sí?"
"Eso significa que, que maldición, ¿nunca te han dicho que eres tonta?"
"Tal vez más de alguien lo pensó" Susurró, no deseando ser oída, no deseando más humillaciones "Bueno, gracias por tu tiempo"
Ochako dio media vuelta dispuesta a retirarse.
"Oye"
Se detuvo en su lugar sin voltear.
Bakugou solo la retuvo por instinto, ni se fijó cuando abrió la boca para ordenarle que se quedara, pero lo había hecho, y ella acató al llamado, por lo cual se vio obligado a decir algo más aún sin saber qué.
"Tus preguntas son muy tontas, así que mejor respóndeme, ¿Por qué demonios te conozco?"
"¿Ah? ¿A qué te refieres?" soltó al mismo tiempo que su cara se coloreó
"A eso, ¿Por qué te conozco?"
"Oh, bueno, porque somos compañeros" Respondió un poco apenada rascándose la cabeza algo nerviosa.
"¿Compañeros en dónde?"
"En UA, claro, en el curso de héroes"
"¿Eso responde tu pregunta de derrotar a un villano?"
La faz de Uraraka volvió a brillar con un gesto de satisfacción "Sí"
Pasó un momento, ella estaba mejor, más cometió el error de pensar que él había llegado hasta su punto y no lo volvería a escuchar hablar de lo mismo.
"No estás preparándote en una academia de héroes para ahora creer no ser capaz de vencer a un puto y miserable villano, los héroes vencen, al final, siempre lo hacen" "cuando te pasa por la mente ser uno, puedes ir y alejarte de la idea, o quedarte, y cuando te decides a ser uno, pasa lo mismo, te puedes arrepentir al darte cuenta de lo que significa ser un héroe, o quedarte" Ochako asintió con la cabeza, anonada por lo que parecía estar oyendo.
..."Y te quedaste"
A veces, el silencio era lo mejor, el silencio entregaba neutralidad, si te callabas no habría culpa, no habría palabras mal dichas, mal interpretadas, no habría un momento estropeado, no habría algo bueno o algo malo, simplemente estaría la paz que el bendito silencio reservaba. Así que ella lo tomó.
"Como sea, te quedas" Repitió casi para sí mismo, en un murmullo, solo un segundo, porque enseguida volvió en sí y alzó la voz "¿Vas a ser una heroína o qué?"
El gesto de alegría de Uraraka fue inundado por una seguidilla de lágrimas que cayeron de sus ojos siendo así libres como la lluvia que al igual que ellas, caía del cielo.
Si Bakugou no estaba preparado para ciertos casos, éste era uno de esos. Generalmente cuando estaba en el mismo espacio de alguien llorando era porque él era la causa del llanto, o porque el pobre triste era un alguien ajeno a él y no le remordía no preocuparse por su bienestar, así que podía dejarlo sufrir en paz sin estar moralmente comprometido. Y no estaba muy seguro de ser el culpable de haber hecho llorar a Uraraka, pero sí, de que, aunque no le gustara la idea, para nada le eran indiferentes las lágrimas de la chica.
Aún más, escuchar aquellos lamentos era una condena que no podía asumir, por mucho que fuera el peor si de hacer sentir mejor a alguien se trataba.
Tomó esas mejillas enrojecidas con toda la sutileza que sus fuertes manos le permitieron y con el pulgar en su barbilla, la hizo levantar el rostro y mirarlo. Ella cedió por un momento a la petición antes de volver a romperse y hundir la cabeza en su pecho aferrándose con fuerza a las telas negras del vestón agarrando su espalda "Lo seré. Gracias" Logró pronunciar entre sollozos.
Él ya no supo qué hacer con sus manos "Como el demonio que está bien"
Sobre el castaño tembloroso que tenía bajo su mentón, hizo el intento de caricia mejor hecho de su vida por no decir el único que había hecho en su vida.
"Pero no me mientas, carita de ángel" Dijo en voz baja con la boca pegada en el sector parietal de su cabeza, quedando con algunos mechones entre los labios. "Estás triste"
Era increíble. Para Ochako lo que Bakugou decía era magia, él no podía estarle mintiendo, entre sus muchas capacidades no estaba el don de decir cosas reconfortantes, ni de consolar a la gente con mentirillas tan bonitas que no podrían molestar a un alma pese a, valga la redundancia, no ser verdad.
Era amarga y crudamente honesto.
Pero ella tenía ahora el honor de probar su honestidad en su estado más dulce.
"No me vas a creer, pero ahora mismo, creo que… estoy muy feliz"
También el honor de tener sus cabellos castaños entre la comisura de los labios de Bakugou y experimentar la suavidad de su tacto en la cabeza cuando él hablaba, ante esto su estómago se revolvía y su corazón se agitaba, porque se sentía como si le estuviera dando muchos besitos cortos. Solo con ese contacto podía asegurar que sus labios eran tan cálidos como sus manos cuando tomaron su rostro y la hicieron enfrentarse a esos ojos de rojo fuego.
Y, claro, tenía al mismo tiempo, la grandeza de estar empapando su camisa con sus ojos aún húmedos "Perdón"
"Pff, solo tú pides perdón cuando no tienes porqué"
Ella echó una mini carcajada seguida por pequeñas risitas.
"Mira, estás jodidamente loca" Bakugou se separó un centímetro de ella para mirarla con mayor claridad.
Ahora estaba feliz, ¿esos efectos podían tener el simplón calor de su aliento en su cabeza? Como fuera, no lo seguiría cuestionando, la respuesta estaba ante sus ojos.
"Es que sentí cosquillas" Se defendió avergonzada con sus mejillas sonrosadas.
No quería que dejara de reír.
Ambos habían perdido la cuenta de las veces en que inconscientemente se buscaron y miraron a los ojos esa noche que aún prometía, pero lo estaban haciendo de nuevo y esta vez no podían negarle la gran experiencia de su mirada al otro.
"¿Vas a entrar?" Preguntó Bakugou con un tono bastante neutral, imaginándose la respuesta que posiblemente iba a recibir.
El gesto en la cara de Ochako fue vacilante y estaba lista para hablar, pero en la punta de su lengua no había término alguno, así que cerró la boca, dándole el pase para tomar su palabra. En caso de que la reprocharan por su actitud torpe, podría tomar provecho y excusarse diciendo que escuchó, pero no analizó bien la pregunta.
Ella solo quería saber si él iba a seguir a su lado.
¿Qué pasaba si decía "sí, voy a entrar" y él respondía "ve entonces"? ¿o si decía "no" y él entraba y la dejaba afuera?
No, no, no, eso estaría mal. ¿En qué quedaría todo?
En realidad, no quería apartarse de su lado. Su cercanía se sentía demasiado bien, más de lo que podría explicar si tuviera que contárselo a alguien, no podía arruinarlo, pero es que también, él era tan impredecible.
Por suerte, en lugar de gritarle que su tiempo era oro y que no lo hiciera esperar como estúpido, la entendió muy bien "Eso pensé. Se me ocurre algo mejor"
"¿Qué estás pensando?" Estaba muy atenta anhelante de lo que iba a decir.
Lo vio avanzar hasta el verde de las enredaderas que rodeaban la abertura para entrar y salir de ese hermoso observatorio.
Bramó un requerido tch antes de dirigirse a ella "¿Vas a venir, cara redonda?"
"Claro que sí" Replicó firme la castaña con el toque especial de seguridad que personalmente a él le encantaba.
Y sin duda alguna, había sido su mejor momento de la velada, aún.
Hoolaa:D
(ligeramente editado)
Tardó un poquito más pero aquí estamos, entrándole a lo bueno
Realmente disfruto escribiendo y haciendo lo posible porque quede bien bonito para uds yy nada les quiero agradecer mucho por andar aquí abajo leyendo esto jsjs de verdad^/^ así que cualquier cosita háganmela saber, lo aprecio besoss
