Abrimos con:

Música: "Getaway Car", Taylor Swift.

Día - Habitación de hotel.

Estamos en la habitación de Isabel; la escena parece una continuación de donde hemos dejado en el capítulo anterior. Está amaneciendo y el sol se cuela por entre las cortinas. En la cama vemos a Isabel durmiendo echada sobre su pecho con las sábanas tapando su cuerpo debajo de las caderas. Está con los brazos bajo las almohadas y el pelo suelto y revuelto. Parece estar desnuda bajo las sábanas.

Alex aparece en escena, vestido nuevamente con traje de la fuerza aérea, pero sin el gorro aún. En cada una de sus manos lleva un café. Se acerca a la cama y se sienta junto a Isabel; ella se remueve en la cama, despertándose. Apoya los codos sobre la cama y eleva su cuerpo, mientras abre más los ojos y le sonríe a Alex.

ALEX: Buenos días.

Él también le sonríe mientras coloca uno de los cafés sobre la mesa de luz. Isabel lleva su vista hacia la taza.

ALEX: Es con crema y caramelo, como te gusta.

Isabel se sienta en la cama mientras estira de la sábana, tapándose. Toma la taza de café y bebe un sorbo.

ALEX: ¿Cómo dormiste?

Isabel mira a Alex de arriba a abajo y nota que tiene puesto el uniforme.

ISABEL: ¿Qué hora es? (Mira la hora en su reloj de la mano izquierda. Levanta la vista a Alex nuevamente y se nota tristeza en su rostro) Ya tienes que irte, ¿cierto?

Alex asiente, también triste, mientras bebe de su café.

ALEX: Debo presentarme en la base a las ocho de la mañana.

ISABEL: Me gusta que no utilices esa idiotez de las 0800.

Alex lanza una carcajada y estira su brazo izquierdo para acariciar el rostro de Isabel.

ISABEL: Supongo que llamaré a los chicos para contarles todo.

Isabel se nota repentinamente apresumbrada y toma de su cafè.

ALEX: Intentaré escabullirme apenas pueda, pero también quiero averiguar todo lo que pueda sobre lo que cayó del cielo para poder ayudarlos.

Ella asiente. Él termina su café y estira su cuerpo acercándose a Isabel, plantándole un dulce beso en los labios. Isabel levanta la mano derecha y sostiene el cuello de Alex, manteniendo sus rostros cerca apoyando sus frentes.

ISABEL: Ten cuidado, por favor.

Alex asiente y vuelve a besarla.

ISABEL: No sabemos qué o quiénes estaban dentro de esa nave.

Termina la escena y cortamos a:

Día - Hospital.

En la entrada a la sala de guardia y emergencias del Hospital de Roswell. El lugar está bastante atiborrado de gente, quedando todas las sillas de espera ocupadas. La mujer en la recepción se encuentra detrás de la mesa, atendiendo el teléfono mientras revisa algo en una computadora. Liz y su madre ingresan por la puerta; ella lleva a su madre del brazo. Se acercan hacia la recepcionista que acaba de apoyar el tubo del teléfono en la base, cortando la llamada.

LIZ: Buenos días.

La recepcionista levanta la vista hacia Liz y su madre y sonríe.

MUJER: Buenos días, ¿en qué puedo ayudarlas?

LIZ: Estoy buscando a la enfermera DeLuca.

La recepcionista mira seriamente a Liz y luego a su madre.

MUJER (sorprendida): ¿Una enfermera? ¿Están seguras que no quieren ver un médico?

LIZ (cortante): Enfermera DeLuca, ella nos está esperando.

MUJER (reacia): Está bien… (Lleva su vista a la computadora y tipea. Levanta la vista a Liz nuevamente) Vendrá en un segundo.

Cortamos a:

Día - Hospital.

Estamos en la zona de la guardia del Hospital, donde se separan varias camas para atención de pacientes con cortinas. Nancy Parker se encuentra sentada en la camilla, con las piernas colgando por el costado, mirando a su hija. Liz se pasea por la pequeña zona de un lado hacia el otro, con la mano derecha en la boca mordiendo sus uñas del nerviosismo.

La cortina se corre y aparece Maria, vestida con un ambo azul oscuro, el pelo recogido y un estetoscopio colgado del cuello. Corre la cortina detrás de ella para separarlas del resto de la guardia.

Liz se hecha al cuello de su amiga y la abraza fuertemente.

LIZ: ¡Amiga! ¿Cómo te encuentras?

Maria le devuelve el abrazo a su amiga y luego mira a Nancy.

MARIA: Estoy bien, Michael cuidó de mí (Liz levanta la vista en señal de sorpresa. Maria le habla a su madre, cambiando rápidamente de tema) Nancy, ¿cómo te encuentras?

NANCY: Le dije a mi hija hace horas que estoy perfecta. Sólo tengo un poco de dolor de cabeza pero eso no es razón para venir al Hospital y molestarte.

Maria le sonríe mientras toma el medidor de presión de una bandeja junto a la camilla.

MARIA: Tonterías, nunca es una molestia que me visiten (Nancy sonríe mientras Maria le coloca el medidor de presión en el brazo). Pero, ya que estamos, vamos a hacer algunos estudios, ¿vale?

Nancy asiente mientras Maria se quita el estetoscopio y coloca un extremo entre el brazo de Nancy y el medidor de presión. Maria comienza a inflar el medidor.

MARIA: Liz me ha dicho que perdiste la memoria, ¿puede ser?

NANCY (se lleva la mano libre a la cabeza y cierra los ojos): Sí… es tan extraño. Lo último que recuerdo es estar preparándome para la boda y luego me despierto y ya es domingo. (Maria asiente mientras mira las medidas de presión. Libera el aire del medidor y se lo quita) Es tan extraño… (Nancy levanta la vista hacia Maria).

MARIA: ¿Recuerdas algún ruido fuerte? ¿Un temblor?

Nancy niega con la cabeza. Maria toma una pequeña linterna del bolsillo de su ambo y lleva la mano izquierda hacia la frente de Nancy. La mira.

MARIA: Nancy, abre bien grande los ojos, por favor.

Maria levanta la linterna hacia la nariz de Nancy y rápidamente mueve el rayo de luz hacia su ojo derecho.

NANCY: Escuché en las noticias que se cayó una avioneta. (Preocupada) Espero que nadie haya resultado herido…

Maria repite el movimiento una vez más y la pupila de Nancy se dilata completamente.

MARIA (abstracta en el estudio): Sí, ha sido un verdadero milagro que nadie resultara herido.

Lleva la luz nuevamente al puente nasal y luego hacia su ojo izquierdo. Esta pupila se dilata también. Maria baja su linterna, la apaga y suspira.

MARIA: ¿Pero no recuerdas nada?

Nancy niega.

MARIA: ¿Y Jeff?

LIZ: Papá tampoco recuerda nada, pero no ha tenido- (detiene lo que va a decir y busca las palabras) dolores de cabeza.

MARIA (a Nancy): ¿Y cuándo has dicho que comenzaron?

NANCY: No lo recuerdo.

Maria toma su estetoscopio nuevamente y se lo coloca en los oídos, para auscultar a Nancy. Se toma unos segundos en la acción y luego de auscultarla vuelta a colocarse el aparato alrededor del cuello. Le sonríe.

MARIA: Todo está perfecto, Nancy. (Se aleja hacia la cortina y la toma, antes de correrla) Te prescribiré algunos calmantes para el dolor de cabeza pero no tienes nada de qué preocuparte.

Le sonríe y abre la cortina, mirando a su amiga con determinación. Liz asiente, en entendimiento, y se aleja con su amiga hacia el otro lado de la cortina. Maria cierra la misma y camina unos pasos, alejándose de Nancy para que no las escuche.

LIZ (susurrando): ¿Cómo se encuentra?

Maria mira hacia la cortina que separa a Nancy de ellas y suspira.

MARIA: Ella… (hace una pausa, buscando las palabras y mira seriamente a Liz) Es extraño, Liz. Sus signos vitales están perfectos, pero sus ojos… (su voz cambia a miedo) No deberían dilatarse así porque sí.

LIZ: ¿Qué podemos hacer?

MARIA: No lo sé. (Se la nota asustada) No quisiera levantar sospecha llamando a un Médico (Liz niega rápidamente) pero quiero mantenerla en observación. ¿Me dijiste que llamó Ava a Tess?

LIZ: Fue tan extraño, amiga. Por unos minutos parecía otra persona, (baja aún más la voz) ¿estás segura que está bien? ¡Sonaba como un alien!

Maria se acerca a su amiga y la abraza para tranquilizarla.

MARIA: Llévala a casa, en principio no hay razón para internarla en el hospital. (Toma a su amiga de los hombros y la mira) Pero pasaré en unas horas a ver cómo sigue. Llama a Max y los demás por las dudas, quizás con sus poderes (sonríe) y mis breves conocimientos de medicina podremos encontrar algo.

Liz golpea cariñosamente a su amiga en el hombro.

LIZ: No seas tonta, eres una superheroína. Todos pensamos eso (Maria sonríe pero con tristeza en el rostro). Gracias.

MARIA: Estará bien, llegaremos al fondo de esto.

Termina la escena y cortamos a:

Día - Lobby de Hotel.

Música: "Old school", Urban Cone.

Las puertas del ascensor del hotel se abren e Isabel aparece. Baja del mismo vestida con un vestido amarillo corto, tacos altos y una pequeña cartera marrón al hombro. Camina por el lobby del hotel hasta que llega a la recepción y se quita los anteojos de sol, colocándolos sobre la mesa de la recepción.

El recepcionista mira a Isabel y se le ilumina el rostro.

JOVEN: Señora, Evans, buenos días.

Isabel le sonríe pero con un dejo de enojo.

ISABEL (corrigiéndolo): Señorita.

JOVEN (se sonroja): Claro, sí, lo siento. Señorita Evans.

Isabel coloca sus codos en sobre la mesa de la recepción.

ISABEL: ¿Llegó correspondencia para mí?

JOVEN (un poco alterado): Sí, claro, ya la traigo para usted.

Isabel saca el celular de su cartera y desbloquea la pantalla; empieza a "scrollear" por la pantalla en su cuenta de mail mientras el joven se retira unos pasos a recuperar su correspondencia. Isabel da vuelta el cuerpo mientras sigue mirando atentamente su celular y escuchamos un golpe, seguidos de varios papeles cayendo al piso y el sonido de algo líquido también golpeando el piso. Isabel mira hacia abajo sorprendida, donde su celular yace con la pantalla rota, junto a varios papeles de diario e impresiones, que se manchan del café que brota de una taza descartable.

ISABEL (todavía mirando el piso): Oh, lo siento.

Se agacha a tomar su celular, corriendo las hojas para apilarlas y alejarlas rápidamente del café. Su dedos chocan con una mano de piel morena que también está tomando los papeles para ordenarlos y apilarlos.

La música se detiene repentinamente. El sonido ambiente se corta y todo se vuelve silencio. La imagen se aclara y una luz blanca fuerte ilumina toda la escena, brindando a todo un color brillante. Isabel se arrodilla en el piso, dejándose caer, y mira su mano junto a la mano morena. Su respiración se corta.

Levanta la mirada y se encuentra mirando directo a los ojos verdes de un hombre con piel morena; lleva el pelo corto, casi rapado, barba y bigote.

Escuchamos la respiración de Isabel nuevamente, cuando finalmente expele el aire. El sonido ambiente regresa, así como se regulariza la iluminación de la imagen.

ISABEL (tartamudea, alterada): Yo- yo- lo siento.

El hombre sonríe mientras termina de juntar sus papeles mojados.

HOMBRE: No te preocupes.

El hombre se levanta con sus papeles en el brazo y le ofrece la mano derecha a Isabel. Ella piensa unos segundos, mirando la mano de él, hasta que finalmente se anima y la toma, dejando que el hombre la ayude a levantarse. Se reincorpora y guarda su celular en la cartera, acomodándose luego el vestido.

HOMBRE: ¿Te encuentras bien?

Isabel asiente, perdida en sus pensamientos.

ISABEL: Lo siento, pero… ¿te conozco?

El hombre la mira de abajo hacia arriba, fijando finalmente la vista en su rostro. Se apoya sobre la mesada de la recepción.

HOMBRE: No lo creo… (le sonríe) al menos, yo no te conozco a ti.

Isabel desvía su mirada hacia algo detrás de la espalda del muchacho.

ISABEL: ¿En serio no me conoces? (Sonríe, divertida) Mi cara está empapelada por todo el hotel.

El hombre gira su cuerpo para mirar hacia donde Isabel lleva la vista. Vemos un cartel gigante que ocupa una pared entera de la recepción del hotel con el rostro de Isabel; se trata de una fotografía en blanco y negro de ella mirando hacia la cámara y el logo del hotel W sobre ella como una marca de agua.

El hombre se encoge de hombros mientras gira el cuerpo hacia Isabel para mirarla nuevamente. Le sonríe débilmente.

HOMBRE: Lo siento.

El joven de la recepción se acerca a Isabel con una pila de papeles, revistas y cartas en la mano.

JOVEN: Señorita Evans.

Isabel toma la correspondencia del joven y le sonríe rápidamente. Lleva nuevamente la vista hacia el hombre delante de ella y lo mira extrañada. Baja rápidamente la vista hacia el piso, cuando escucha el sonido de su zapato en el charco de líquido.

ISABEL: Oh, tu café.

HOMBRE: No te preocupes.

ISABEL: ¿Puedo comprarte uno nuevo?

El hombre mira hacia el reloj en su mano izquierda y suspira.

HOMBRE: No tienes que molestarte, no estaba tan bueno tampoco.

ISABEL: Vamos, conozco un excelente Café no lejos de aquí. Es lo menos que puedo hacer.

El hombre levanta la vista hacia Isabel y lo piensa.

ISABEL (sonriendo): El lugar está decorado en la temática alienígena, como todo en esta maravillosa ciudad.

El hombre se ríe.

HOMBRE: Okay, creo que aceptaré ese café.

Isabel sonríe y le señala la puerta del hotel con la mano repleta de su correspondencia.

ISABEL: Vamos, guiaré el camino.

Termina la escena y cortamos a:

Día - Casa de Tess.

En el living de la casa de Tess vemos a Max durmiendo en el sofá. Está acostado de espaldas con una mano sobre la panza y una fina colcha tapándole las piernas. Está vestido únicamente con un boxer negro. Respira tranquilamente mientras duerme; junto al sofá hay una mesa ratona donde hay varias botellas de cerveza y una caja de pizza abierta y vacía.

Vemos a Tess que comienza a bajar despacio por la escalera. Está vestida con un conjunto de pijama color verde. Se detiene en mitad de la escalera y mira a Max, con tristeza en los ojos. Piensa unos segundos y finalmente decide seguir bajando la escalera y se aleja hacia la cocina, junto al living.

La cámara se mantiene en el living y se escucha el sonido de platos golpeándose. Max se despierta repentinamente por el sonido. Abre los ojos y se los refriega, acostumbrándose a la luz. Se pasa las manos por el rostro y el pelo, antes de sentarse en el sofá.

Mira hacia la cocina donde se empieza a escuchar el sonido de una licuadora.

MAX: Tess, ¿eres tú? ¿Estás despierta?

Tess no le responde. Max se levanta del sofá, mira a su alrededor y luego en dirección a la cocina, pensando en si ordenar o dirigirse a la cocina primero. El sonido de la licuadora se detiene.

MAX: ¿Tess?

El sonido de la licuadora comienza nuevamente. Max refunfuña y se dirige hacia la cocina. Tess se encuentra frente a la mesada que se encuentra en medio de la cocina, con la vista baja y apretando el botón de la licuadora que bate un líquido marrón claro.

Max camina hacia la mesada, parándose del otro lado de ella, enfrentándola.

MAX: Buenos días.

Tess levanta la vista y lo mira enojada, mientras sigue utilizando la licuadora.

MAX (sonriendo): Creo que eso ya se ha batido bastante.

Tess entrecierra los ojos y lo sigue mirando. Finalmente resopla y quita el botón de la licuadora, apagándola.

TESS: Estoy haciendo panqueques.

Max relaja los hombros y le sonríe.

MAX: ¿Podemos hablar?

Tess comienza a trabajar en el desayuno.

TESS: Depende de lo que quieras hablar.

Max se sienta en la banqueta y apoya los hombros sobre la mesada, cansado.

MAX: De anoche… de ayer… de-

TESS (interrumpiéndolo): ¿De que ya no te quieres casar conmigo?

Tess lo mira desafiante, mientras sostiene una cuchara de madera en la mano.

MAX: No es tan así.

TESS (irónica): Oh, sonaba exactamente así ayer.

Max se lleva las manos al rostro y resopla.

MAX: No quiero pelear… al menos no hoy. (Levanta la vista hacia Tess) ¿Podemos llamar a una tregua? Hasta que terminemos con todo este lío de la nave.

Tess golpea la cuchara contra la mesada, salpicando mezcla de panqueques por todos lados.

TESS: ¡No! (Enojada) Necesito una respuesta ahora, Max.

MAX: ¿Cómo puedes pensar en algo tan simple como una boda en este momento?

TESS (agarra la mesada con furia): Porque esto no es solo una boda para mí, Max, es mi destino. He estado a tu lado todos estos años, te he seguido en absolutamente todo, ¡hasta fuimos a la Universidad a estudiar Medicina! (Se ríe) Como si eso importara en algo, realmente.

Max la mira confundido.

MAX: Si tan poco te importó estudiar una carrera o tener una vida normal, ¿por qué insistes en casarnos aquí, entonces?

Tess baja la vista y respira hondo varias veces.

TESS: Porque… esto es lo único que he sabido siempre. Que tú y yo estamos destinados a estar juntos, que lo nuestro está escrito en las estrellas. (Hace una pausa. Respira hondo una vez más) ¿Me prometes que todo esto es por las naves que cayeron y no porque te has reencontrado con Liz?

Tess levanta la vista lentamente y mira a Max, con ojos llorosos. Max se levanta de la banqueta y rodea la mesada hasta llegar a Tess. La abraza y le besa la parte de arriba de la cabeza, ella cierra los ojos y lo abraza también.

MAX: Lo prometo. (La toma del rostro y la obliga a mirarlo) Apenas termine todo este lío seguiremos con nuestras vidas como antes.

Max le besa la frente y ella lo mira, incrédula. Escuchamos el sonido del timbre. Tess se despega de Max y toma un repasador para limpiarse las manos.

TESS: Michael está aquí.

Termina la escena y cortamos a:

Día - Café Crashdown.

El café está bastante vacío y en los distintos televisores ubicados en el salón sólo se ven noticias sobre el accidente de una avioneta que cayó sobre una zona residencial de Roswell. En los parlantes, sin embargo, escuchamos la música ambiente:

Música: Ariana Grande, "thank u, next".

La puerta del café se abre e ingresan Isabel y el hombre. Ella empieza a caminar hacia uno de los boxes junto a la pared y él se detiene observando el lugar con una sonrisa en el rostro.

Isabel se da vuelta cuando se da cuenta que él ya no la sigue y se ríe al ver la expresión en su rostro.

ISABEL: Te lo dije.

HOMBRE: Esto luce… (se detiene en sus pensamientos, mira a Isabel, riéndose) Así que toda la ciudad vive de la atracción turista.

Isabel se encoge de hombros.

ISABEL: Es lo que hay. (Señala con la cabeza el box al que se estaba dirigiendo) Vamos, déjame comprarte ese café.

Los dos se alejan hacia el box.

Termina la escena y cortamos a:

Día - Casa de Tess.

Max abre la puerta de entrada y Michael ingresa a la casa rápidamente. Michael mira a ambos que se encuentran aún vestidos en sus pijamas, mientras él está con jean y remera.

MICHAEL: ¿Aún estaban durmiendo? ¿Cómo pueden dormir con todo lo que está pasando?

Max cierra la puerta de entrada y se dirige hacia el sofá.

MAX: ¿Dónde estabas anoche? Te estuvimos esperando un largo rato.

Max comienza a tomar las botellas de la mesa ratona, limpiándola. Michael se lleva las manos a los bolsillos del jean y no contesta.

TESS: Cuando me conecté contigo dijiste que estabas en camino, pero luego no contestaste más.

Max levanta la vista de la mesa ratona y le sonríe pícaramente a Michael.

MAX: ¿Acaso estuviste entretenido con una rubia?

MICHAEL: Su pelo es más castaño ahora.

Tess levanta los brazos en señal de exasperación.

TESS: ¡Oh, por favor! ¿Tú también? (Michael la mira con cara de no entender. Tess comienza a alejarse hacia la escalera, para subir a su habitación) Dos minutos de vuelta en este maldito pueblo…

Michael mira a Max con cara de interrogación.

MAX: No preguntes.

MICHAEL: ¿Problemas en el paraíso?

MAX (cortante): Te dije que no preguntes.

Michael se ríe y Max se aleja hacia la cocina, para tirar las botellas al tacho de basura. Michael lo sigue.

MAX: ¿Cómo está Maria?

Michael se apoya con la cadera en la mesada y cruza los brazos sobre su pecho. Inspira y se toma unos segundos para responder.

MICHAEL: Maria es… (hace una pausa) Maria.

Max le sonríe y lo mira con entendimiento.

MAX: Lo sé.

Max cierra la bolsa de basura que se ha llenado y se acerca a los ingredientes para los panqueques, que Tess ha dejado a medio hacer.

MAX: ¿Has desayunado? Tess estaba haciendo panqueques. (Comienza a preparar nuevamente el desayuno).

MICHAEL: Ya he comido, (se encoge de hombros) pero siento que no puedo rechazar el desastre que estás por hacer.

Ambos se ríen pero Max toma un poco de líquido con su mano y se lo lanza a Michael a través de la mesada. Michael levanta su mano derecha y esconde su cuerpo hacia la izquierda; su mano se ilumina blanca y el líquido de panqueques queda flotando a medio camino en el aire, sin mancharlo.

Termina la escena y cortamos a:

Día - Café Crashdown.

Música: Continuación de la escena anterior.

Estamos en la continuación de la escena anterior. Isabel y el hombre se encuentran sentados en el box, enfrentados. Cada uno tiene un menú del Crashdown frente suyo.

ISABEL (sonriendo): No quiero sonar vanidosa pero, (hace una pequeña pausa y se lleva la mano derecha al rostro, tapando parte de él mientras se sonroja) aún no puedo creer que no me conozcas.

El hombre se ríe.

HOMBRE: Eso suena bien vanidoso. (Isabel se ríe, el hombre toma una servilleta del servilletero y comienza a doblarla, jugando con ella) Suena peor de mi parte si te digo que soy periodista.

ISABEL (sorprendida): ¿De verdad? ¿Estás aquí cubriendo una historia?

HOMBRE (niega con la cabeza): No… (deja de negar y asiente) o sí, puede ser.

ISABEL: ¿Si o no?

HOMBRE: En realidad vine a la ciudad por asuntos familiares pero de repente una avioneta cae en el medio de Roswell y detiene una boda y se convierte en una excelente historia para el Chicago Tribune. (Sonríe) Hay que hacer dinero en todos los lugares que se encuentre.

ISABEL: ¿Eres de Chicago? (El hombre asiente) ¿Qué estás haciendo en un pueblo perdido como este?

El hombre se ríe.

HOMBRE: Podría preguntar lo mismo de un Ángel de Victoria.

Isabel se sonroja.

LIZ: De acuerdo, ¿qué puedo servirles hoy?

Ambos llevan la vista hacia Liz, que se ha acercado a la mesa a oficiar de su camarera. Isabel se sorprende. Liz lleva puesto el mismo uniforme con antenas característico del café.

Liz baja su anotador y birome y mira a Isabel, también sorprendida. Alterna la mirada entre el hombre e Isabel.

LIZ: ¡Isabel! ¿Qué estás haciendo aquí? Pensé que estarías con-

ISABEL (interrumpiéndola): Iré más tarde. (Mira al hombre) ¿Qué quieres? Sé que dije que te compraría un café pero también hacen unos excelentes batidos aquí.

Liz la sigue mirando confundida pero le sonríe al hombre.

LIZ: Es verdad.

HOMBRE (sonriendo a ambas): Entonces será un batido, nunca negaría el consejo de dos mujeres hermosas.

Ambas sonríen.

ISABEL (a Liz): Un café con crema y caramelo, por favor.

Liz anota el pedido y toma los menúes de la mesa.

LIZ: ¿Algo más?

ISABEL: Eso es todo, gracias. (Le toma la mano a Liz antes que se aleje de la mesa, baja un poco la voz) Por favor, dime que este trabajo es temporario y sigues con tu plan de conquistar el mundo con un telescopio. Tu cerebro es demasiado valioso.

Liz la mira sorprendida y se ríe.

LIZ: Creo que es la primera vez que me has dicho algo amable.

Isabel se encoge de hombros.

ISABEL: De nada.

Liz se aleja de la mesa, negando con la cabeza y sonriendo. El hombre la mira sorprendida.

HOMBRE: Dime que eso era un chiste interno y no eres así con todas las meseras que te encuentras, (se lleva la mano derecha al pecho) porque eso me rompería el corazón.

Termina la escena y cortamos a:

Día - Base del ejército.

La cámara nos muestra la entrada a la base, con el perímetro cubierto de un alambrado eléctrico y repleto de carteles de amenaza. Un jeep se acerca a la entrada, donde hay cuatro puestos de vigilancia. Registran el vehículo con un espejo para ver por debajo del mismo, así como la documentación del conductor y levantan la barrera para dejarlo pasar.

Cortamos a:

El jeep se detiene cerca de la entrada de un gran edificio de una planta, cuadrado y color marrón, como el desierto. Entre varias personas que se bajan del jeep, vemos a Alex descender con su bolso echado al hombro. Cerca de la base hay otros vehículos de distintos tamaños estacionados, y a lo lejos vemos una larga hilera de jets.

Un soldado, vestido con el traje de camuflaje del ejército, se acerca hacia Alex.

SOLDADO: Sargento Whitman.

Alex se da vuelta para mirar al soldado. Al ser de otra fuerza, Alex lo saluda con un estrechón de manos.

SOLDADO: El General Mayor Peters requiere de su presencia.

ALEX: Por eso estoy aquí.

El soldado da media vuelta.

SOLDADO: Por favor, sígame.

Alex se acomoda el bolso en el hombro y sigue al soldado que se aleja caminando hacia el edificio.

Cortamos a:

Base del ejército.

Estamos dentro de un salón que debe estar bajo tierra, ya que no hay ninguna ventana en el mismo. El lugar es muy amplio y los techos son altos, de varios metros de alto. El salón posee una tarima elevada junto a la puerta, y de la tarima se desprenden dos escaleras a los lados que llevan a otro piso, donde hay mesas con aparatos y elementos médicos. Detrás de las mesas hay un gran biombo de unos 10 metros de alto, tapando algo.

En la tarima vemos un grupo grande de personas, de distintas fuerzas armadas y ejércitos de EEUU. Un señor de unos 50 años, que lleva el nombre Peters en la chaqueta, además de varias condecoraciones se encuentra hablando.

PETERS: Los hemos llamado a ustedes porque una amenaza se aproxima a nuestro querido suelo.

Alex mira entre interesado y con sorpresa la escena.

PETERS: Y necesitamos contar con todas las defensas posibles.

MUJER: ¿Qué tipo de amenaza, Señor?

Peters se da vuelta dándole la espalda al grupo de personas, llevando su mirada hacia el biombo en el medio del salón. A los costados del biombo vemos unas personas con trajes de cuerpo completo y oxígeno bombeando en los cascos, que miran al General Mayor. Éste asiente y las personas toman el biombo por los costados, corriéndolo lentamente pero requiriendo mucha fuerza.

Lentamente va apareciendo en escena un pedazo de una nave espacial; la misma es casi transparente y brillante, con el logo de los cinco planetas de Antar y el símbolo de los cuatro reales brillando.

PETERS: Esto que ven aquí es parte de una nave espacial que se estrelló en Santa Fe, New Mexico hace dos días. (Se da vuelta y enfrenta al grupo) Ya sabemos de al menos siete casos más en distintas ciudades de los Estados Unidos.

El grupo se mantiene silencioso.

La misma mujer que ha hablado antes pregunta:

MUJER: ¿Había algo dentro de las naves, Señor?

Peters asiente seriamente, con un aire de penumbra en el rostro.

PETERS: Todas las naves llevaban pasajeros.

Termina la escena y cortamos a:

Día - Casa de Tess.

Los tres aliens se encuentran sentados en el living; Max y Tess ya llevan puesta ropa de día y se han quitado los pijamas y ropa de cama.

TESS: ¿Dónde está Isabel?

Tess mueve la pierna derecha del nerviosismo.

MAX: No lo sé, dijo que estaría aquí hace horas.

MICHAEL (irónico): Seguro se atrasó aplicándose maquillaje.

TESS: ¡¿Dónde está Nasedo?!

Ambos miran a Tess, sin saber qué contestarle.

TESS: Hace horas que no puedo comunicarme con él… Isabel dijo que no sólo cayó algo del cielo en Roswell, que lo mismo pasó en Florida, donde estaba Nasedo. (Hace una pausa y los mira con lágrimas en los ojos) ¿Y si algo le pasó a él? ¿Si lo atraparon nuestros enemigos?

MAX: ¿Por qué crees que serían nuestros enemigos?

MICHAEL: Maxwell, si lo que Alex le dijo a Isabel es verdad… se trataba de naves espaciales de nuestro sistema solar. Incluso pueden ser de nuestro mismo planeta. Nasedo nos advirtió que podíamos alertar a nuestros enemigos si activábamos las orbes.

Max se levanta del sillón y empieza a caminar alrededor de la sala.

MAX: ¿Pero tantos años después?

MICHAEL: No sabemos cuánto tarda en llegar la señal a Antar.

TESS: O cuánto se tarda en viajar.

Max mira con terror a ambos y baja la vista, dándose cuenta finalmente de las circunstancias.

TESS: Y ayer… (se detiene, sin animarse a seguir hablando de la noche anterior).

MICHAEL (a Max): ¿Qué pasó ayer?

Max cruza los brazos frente a su pecho y toma valor. Le habla a Michael pero sigue mirando el piso.

MAX: Creemos que la madre de Liz fue… (busca las palabras, pero se detiene al no encontrarlas).

TESS: Me llamó Ava. (Michael mira a Tess con sorpresa y terror) La única explicación que le encontramos es que su cuerpo haya sido tomado por un alien.

Michael traga saliva, pensando.

MICHAEL: ¿Este alien era… amigable?

Max asiente.

TESS: Eso creemos.

Termina la escena y cortamos a:

Día - Café Crashdown.

Liz se acerca a la mesa de Isabel con una bandeja en la mano derecha. Empieza a colocar los elementos en la mesa.

LIZ: Un café, un batido, (coloca las dos bebidas en la mesa, cada una delante del comensal correspondiente. Luego baja un plato con una tarta) y una tarta de manzana, cortesía de la casa.

Liz le guiña el ojo a Isabel y se retira.

El hombre mira su gran batido y el plato con la tarta de manzana.

HOMBRE: Esto luce increíble.

ISABEL: Esta ciudad tiene más para ofrecer que sólo una trampa para turistas.

El hombre asiente mientras sonríe y toma el tenedor, para romper un pedazo de tarta.

ISABEL: Entonces, me estabas contando sobre ti…

HOMBRE: Cierto. (Muerde el pedazo de tarta) Como te dije, soy de Chicago, pero no siempre viví allí. (Isabel lo mira, interesada en la historia) Soy adoptado y, como podrás ver (se señala el cuerpo) soy de raza mixta. Mis padres han sido los mejores del mundo y estoy eternamente agradecido que me hayan elegido, pero hace unos años quise investigar un poco más de mi historia, ¿sabes? De donde vengo y quién soy realmente.

ISABEL: Puedo relacionarme con eso.

El hombre levanta las cejas, en señal de asombro.

ISABEL: Yo también soy adoptada.

El hombre asiente y toma un sorbo de su batido.

HOMBRE: Así que empecé a buscar más información sobre mis padres. Hasta ahora, sólo pude encontrar sobre mi madre, y entonces descubrí que nací aquí mismo en Roswell.

ISABEL: ¿De verdad?

HOMBRE: Ella dio a luz en el Hospital Municipal y me dio en adopción el mismo día.

Isabel se queda callada unos segundos y lo mira fijamente.

ISABEL: ¿Sabes si aún vive en la ciudad?

HOMBRE (niega): Murió unos años atrás… sobredosis de heroína.

ISABEL: Lo lamento.

HOMBRE: Está bien, no tienes por qué decirlo. No sentí nada realmente cuando me enteré… no la conocía, nunca la sentí como mi verdadera madre (Isabel, que estaba por tomar un sorbo de su café, se queda con la taza a mitad de camino hasta su boca). Ella no me crió ni me enseñó de qué se trataba este increíble mundo, sólo me dio a luz. (Isabel lo mira fijo, pensando) Así que ahora estoy aquí esperando ver si consigo algo de información sobre mi padre, sólo para saber qué pasó… (suspira) Siempre pensé que para entender hacia dónde vamos debemos saber de dónde venimos.

Isabel lo mira unos segundos, abstraída en la historia. Finalmente, termina de llevar el café hacia su boca y toma un sorbo.

ISABEL: Claro.

HOMBRE: Y ha sido bueno que viniera aquí, (sonríe) porque me encontré con esta genial historia que pude reportar.

Isabel se ríe.

ISABEL: Sabes… esa boda que no pasó, (hace una pausa) era de mi hermano. Yo era Dama de Honor.

HOMBRE (sonríe sorprendido): ¿De verdad?

Isabel asiente.

ISABEL: Por eso regresé a la ciudad este fin de semana. En realidad vivo en New York ahora, pero estoy por mudarme a Londres.

El hombre asiente mientras recuesta su espalda sobre el box. La mira intensamente.

HOMBRE: Glamoroso.

Isabel se ríe mientras baja la vista hacia su bebida.

ISABEL: Si de verdad me conocieras sabrías que mi vida está muy lejos de ser glamorosa.

El hombre se queda callado. Isabel levanta la vista lentamente al darse cuenta que él no ha dicho nada; sin embargo, se encuentra mirándola intensamente.

HOMBRE: ¿Cómo hago para conocer más?

Isabel se sonroja y piensa unos segundos antes de responder.

ISABEL: Supongo que primero debería saber tu nombre.

El hombre levanta la mano derecha y la extiende sobre la mesa, esperando que Isabel se la estreche.

HOMBRE: Soy William.

Isabel mira la mano de William unos segundos recordando lo que ha pasado anteriormente al tocarse. Finalmente, levanta también su mano derecha y la une con la de él.

ISABEL: Isabel Evans.

El rostro de Isabel se ilumina.

ISABEL (sonriendo): Y disculpas si me repito, pero estoy segura que te conozco de algún lado.

William le sonríe mientras le estrecha la mano.

Termina la escena y cortamos a:

Atardecer - Frente de la casa de Tess.

Música: "Oblivion", INDIANS.

Un auto estaciona a unos metros de la casa de Tess, en la mano contraria. Vemos a Liz Parker dentro del auto en el asiento del conductor que apaga el motor y gira el rostro hacia la izquierda, observando la casa. La calle está tranquila y no tiene tráfico ni gente caminando. Dos ventanas se iluminan con luz interna, que imaginamos son las luces del living. Liz toma aire y coraje y sale del auto. Cruza la calle con las manos en los bolsillos traseros de su jean celeste.

Cortamos a:

Max abre la puerta delantera de la casa con una bolsa de residuos cerrada en una mano, más una caja de cartón repleta de botellas de vidrio sostenida por su brazo izquierdo. Deja la puerta semi abierta ya que no llega con todo lo que tiene en sus manos para cerrarla. Camina por el costado de la casa hacia la zona de los tachos de basura, parándose delante de ellos.

Apoya la bolsa en el piso y la caja de cartón encima del tacho de basura verde. Cuando se dispone a abrir el tacho de basura negro, levanta la mirada hacia la izquierda ya que algo le llama la atención.

A lo lejos, vemos a Liz. Está caminando ida y vuelta entre la acera y el auto. Se lleva una mano al pelo y resopla.

Max deja las cosas junto a los tachos de basura y la observa unos segundos.

La cámara vuelve a Liz, que se acaba de llevar la mano al pelo y cierra los ojos fuerte, mientras niega.

LIZ (en voz baja, hacia ella): ¿Qué estoy haciendo?

La cámara vuelve a Max que se ríe suavemente. La mira a Liz que se queda parada junto a su auto, de espaldas a la casa. Él se acerca unos pasos sobre el pasto hacia ella.

MAX: ¿Vas a entrar?

Liz se asusta con la voz y gira rápidamente su cuerpo, para ver de dónde vino la voz. Max se ríe y se dispone a tirar la basura en su tacho correspondiente.

Liz cierra los ojos, suspira, los abre nuevamente y camina rápidamente hacia Max.

LIZ: Lo siento.

Max se ríe y se acerca a ella, mientras ella hace lo mismo y camina por la calle hacia él, finalmente haciendo pie en la acera.

LIZ: No quería quedar como una acosadora.

Ambos caminan hacia el otro, encontrándose a mitad de camino sobre el pasto del jardín delantero de la casa. Se miran fijamente a los ojos.

MAX (sonríe): Nunca pensaría eso de ti.

Liz lleva nuevamente las manos a los bolsillos traseros de sus vaqueros.

LIZ: Maria me dijo que tenía algo importante que decirnos… sobre mi madre. Y supuse que todos ustedes estarían aquí, así que le dije que-

Liz se detiene cuando Max levanta su mano derecha y la coloca en el brazo izquierdo de Liz. Ella se altera con el rose de sus pieles y lleva su mirada hacia el punto de contacto.

LIZ: Pero no veo aún el auto de Maria, por lo que no quería molestar.

Max acaricia con su pulgar la piel de brazo de LIz. Ella se estremece y retrocede el brazo, alejándose de su mano. Él se da cuenta lo que acaba de hacer y baja rápidamente la mano.

MAX: Maria aún no llegó, pero estás invitada a esperar dentro. (Max mantiene la vista en la zona del brazo de Liz que había tocado) Michael e Isabel están aquí desde hace un par de horas. (Levanta la vista hacia el rostro de Isabel) Ella ha preguntado por ti, (le sonríe) estoy empezando a pensar que le caes bien a mi hermana. (Liz se ríe levemente) Eso es un gran logro.

Liz baja luego la vista hacia sus zapatillas.

LIZ: Puedo esperar en el auto hasta que Maria llegue, no me es molestia.

MAX: No seas tonta, esta es mi casa también, y siempre eres bienvenida.

Liz levanta la vista hacia la casa y luego mira a Max, le sonríe débilmente. Él empieza a caminar hacia la puerta de entrada y ella lo sigue hacia dentro de la casa.

Termina la escena y cortamos a:

Atardecer - Casa de Maria.

Estamos en el living de la casa, donde Kyle se encuentra recostado sobre el mismo, mirando un partido de fútbol americano en la televisión. A su costado derecho, hay un bowl con patatas fritas, y sostiene una cerveza con su mano izquierda.

Maria ingresa en el living, vestida con un pantalón cuadrillé gris tiro alto, una remera blanca con las palabras "Girl Power" en negro, y un cardigan negro ancho y largo hasta debajo de sus rodillas. En su rostro lleva tensión. Lleva el pelo suelto y con ondas.

Sin mirar a Kyle, camina hacia el sillón y levanta los almohadones, buscando algo. Kyle la mira con el ceño fruncido. Maria deja los almohadones en el sillón y se da vuelta, hacia la mesa ratona. Allí empieza a mover las revistas y papeles que hay encima.

KYLE: Me estás bloqueando la televisión.

Maria se aleja de la mesa ratona hacia el mueble de la televisión, donde hay varios adornos y libros.

KYLE: ¿Qué estás haciendo?

MARIA: ¿Has visto mi billetera? (Maria gira el cuerpo y se queda mirando la habitación, buscando con la vista en los distintos rincones) Ayer me fui sin ella al Hospital pero aún no puedo encontrarla.

Kyle toma un sorbo de su cerveza y la observa, desafiante.

KYLE: ¿Por qué vas así vestida?

Maria lo mira perpleja.

MARIA: ¿Qué quieres decir?

KYLE: Que siempre que estás en casa estás con el ambo o en pijama, por lo que intuyo que si te arreglaste así es para ir a algún lado.

Maria resopla.

MARIA: No me arreglé. (Se lleva las manos a las caderas) Voy a la casa de Max y Tess.

Kyle se atraganta con la cerveza.

KYLE: ¡¿Qué?! ¡¿Por qué?!

Maria se acerca unos pasos hacia él, mirándolo seria.

MARIA: Por si no te has dado cuenta, algo cayó del cielo ayer, y desde entonces han pasado cosas de lo más extrañas.

KYLE: ¿Así que dejarás que ellos te absorban de vuelta en su drama?

MARIA: ¿Qué drama?

Kyle se levanta del sillón y la mira furioso. Mientras habla, enfatiza con la mano izquierda donde sostiene su cerveza.

KYLE: ¿Acaso te olvidaste lo que pasó hace años?

MARIA: Claro que no.

KYKE: Maria… (pausa) él te dejó.

Maria resopla, fastidiada.

MARIA: No es lo que crees, Kyle. Sólo quiero ayudar. La madre de Liz y muchas más personas de la ciudad fueron afectadas… sólo quiero ayudar en lo que pueda.

KYLE: No les debes nada. Ellos se fueron y te dejaron sola.

MARIA (levanta la voz, fastidiada): ¡Ellos también te salvaron la vida! ¿O ya has olvidado lo que Max hizo por ti?

Maria de repente divisa su billetera en el sillón, atrapada entre el cojín y el respaldo, donde Kyle estaba sentado. Se abalanza rápidamente sobre el sillón, evadiendo a Kyle y toma su billetera.

KYLE: No me hubieran disparado si ellos fueran gente normal.

MARIA: ¿Gente normal? ¿Qué demonios significa eso?

Kyle bebe de su cerveza. Se lo nota alterado, respirando fuertemente.

KYLE: Tú sabes a qué me refiero.

Maria lo mira unos segundos; le estudia las facciones del rostro. Aprieta su billetera fuertemente entre sus manos.

MARIA: ¿Sabes? Si lo piensas bien, que te hayan disparado ese día y estuvieras a punto de morir fue todo tu culpa. Tuviste suerte que Max sea uno de los buenos y te haya dejado tal y como nuevo. (Los dos se miran unos segundos) Nadie te pidió ser parte de esto.

Maria se aleja hacia el arco que separa el living de la cocina.

MARIA (de espaldas): No me esperes despierto.

Kyle mira a Maria tomar su cartera de la mesa de la cocina y salir por la puerta. Da un grito de furia mientras revolea con fuerza su cerveza hacia la pared. La botella estalla.

Termina la escena y cortamos a:

Base del ejército.

Estamos en la misma sala que vimos anteriormente, sólo que ahora se ve desierta de gente. Las luces están apagadas y la única iluminación viene de atrás del biombo, que ha vuelto a colocarse, por lo que creemos que allí se encuentra todavía la nave espacial.

La puerta de entrada a la sala se abre lentamente. Vemos a Alex que ingresa sigilosamente. Observa con cuidado el lugar, mientras cierra la puerta detrás suyo lentamente para no hacer ruido. Está vestido con el mismo traje que antes.

Camina hacia la baranda y apoya las manos sobre ella; mira la sala completa, escudriñando que no haya nadie en el lugar. Cuando se convence que está solo, toma la escalera de la derecha dirigiéndose hacia la planta baja.

Camina hacia el biombo y lo rodea, hasta dar finalmente con la nave. Todo el cuerpo de Alex se ilumina con la luz que está irradiando de los pedazos de la nave. Vemos los mismos dibujos que antes, de la constelación de Antar y el símbolo de los Cuatro Reales, que brillan en distintos colores y parecen moverse sobre el material.

Alex se queda mirando hipnotizado, mientras sonríe levemente. Camina alrededor de la misma. Finalmente toma el celular de adentro de su chaqueta y comienza a sacar unas fotos.

Luego de sacar cuatro fotos baja el celular, ya que algo le ha llamado la atención en los dibujos. Su rostro cambia a una expresión de sorpresa con miedo. La cámara enfoca la nave, donde los dibujos continúan moviéndose. Vemos que se acercan unos a otros y empiezan a enmarañarse, hasta volverse una bola de garabatos. Lentamente empiezan a acomodarse nuevamente, dejando aparece un mensaje. Se trata del mismo lenguaje que hemos visto en el cuaderno del Destino.

Empezamos a escuchar:

Música: Ruelle, "Emerge".

Alex levanta su mano izquierda y lleva lentamente la misma hacia las palabras que han aparecido en la nave. Su mano se acerca hacia ella y, a centímetros de tocarse, vemos una pequeña descarga eléctrica conectando sus dedos con el material de la nave.

Apoya la mano en la nave y una luz blanca y cegante emana de la misma. Se escucha un sonido ensordecedor y cortamos a:

Nave.

La imagen es difusa y está sobreexpuesta, por lo que todo se ve en tonalidades blancas. Vemos unas personas caminar por un pasillo, vestidas con unos trajes grises y hablando en un idioma que no logramos entender. Se los nota relajados y, algunos, felices.

De repente se escucha una explosión y toda la nave se sacude. Algunas personas caen al piso, otras se golpean contra las paredes. Escuchamos gritos y un sonido que parece ser una sirena.

Corta la escena y volvemos a Alex.

La luz blanca empieza a desvanecerse, mientras Alex continúa con su mano sobre la nave. Debajo de la mano de Alex empezamos a ver una luz roja y Alex quita su mano rápidamente. Grita de dolor y se lleva la mano y el antebrazo hacia el cuerpo, mientras cae el suelo.

Trata de llevarse la mano izquierda hacia el antebrazo pero, apenas se toca la piel, grita de dolor. La piel de su mano y brazo izquierdo empieza a corroerse como si hubiera sufrido una quemadura directa.

Termina la escena y cortamos a:

Noche - Casa de Tess. Living.

Max, Michael, Isabel y Liz se encuentran sentados; Max e Isabel compartiendo el sillón, mientras que Michael y Liz utilizan cada uno una silla colocada en círculo frente a la mesa ratona y sillón. Maria está parada frente a ellos, hablando. Tess se encuentra en el arco que separa el living de la cocina, apoyada contra la pared con cara de pocos amigos y los brazos cruzados sobre el pecho.

MARIA: El caso de Nancy no fue el único; durante toda la noche y el día han llegado casos y casos a la guardia de personas que han perdido el conocimiento. (Posa su vista en Michael) Todos ellos estaban cerca de la zona del choque.

MAX: ¿Cuán cerca?

MARIA: Un radio de cinco cuadras al menos.

LIZ: ¿Y dices que todos han sido afectados igual que mi madre?

MARIA: No sé si todos han tenido… (hace una pausa, traga saliva y mira a Tess de manera furtiva) posesiones alien. Pero todos han perdido la memoria y no recuerdan nada de lo que pasó el sábado. Lo más extraño es que, cuando se les hace un MRI u otro estudio, no se encuentra nada. Todos están perfectamente bien.

Todos hacen una pausa, pensando.

ISABEL (a Max): Definitivamente fue culpa de lo que sea había dentro de esa nave.

TESS: Disculpen, (se retira de la pared y camina hacia el grupo) hay algo que no entiendo. (Mira a Liz y Maria con sospechas) Si ustedes dos estaban en la Iglesia en el momento que cayó la nave, ¿cómo es que no se vieron afectadas por nada?

ISABEL: Max y Michael tampoco se vieron afectados.

MICHAEL: Entonces sabemos que lo que sea que pasó, sólo atacó humanos.

Tess se acerca dos pasos más hacia el grupo y mira a Max.

TESS: Por eso. Repito mi pregunta.

Liz mira a Max con temor. Baja la vista.

LIZ: Quizás… (hace una pausa) ¿quizás estábamos demasiado cerca de un alien como para que nos afecte?

TESS (entrecierra los ojos): ¿"Demasiado cerca"?

Se produce un silencio incómodo, en el que todos bajan la vista hacia el suelo, salvo Max y Tess que se miran fijamente.

Isabel decide levantarse del sillón.

ISABEL: Nos estamos yendo de lo importante. Algo cayó en Roswell, y en Florida, y quién sabe qué otras ciudades más y afectó la electricidad, los campos electromagnéticos y a las personas. (A Liz) ¿Crees que podremos trabajar un poco más con tu madre? Necesitamos llegar al fondo de esto.

Liz se debate unos segundos. Finalmente, asiente débilmente.

ISABEL: Prometemos que la cuidaremos.

Liz se sonríe.

TESS: Nos estamos olvidando de lo más importante. Nasedo aún no aparece.

Todos miran a Tess con preocupación.

TESS: Estoy realmente preocupada.

Max se levanta y se acerca hacia Tess.

MAX: Con más razón tenemos que averiguar qué es todo lo que está pasando.

Tess se aleja dos pasos de él, cuando adivina sus intenciones de abrazarla.

TESS: ¿Cuál es el siguiente paso, entonces?

Max suspira, pensando.

Un celular comienza a sonar. Todos miran hacia el sillón, donde está la cartera de Isabel y de donde proviene el sonido. Isabel abre la cartera y saca su celular. En la pantalla vemos la imagen de Alex.

Isabel atiende la llamada. La cámara se queda en la escena actual.

ISABEL (sonriendo): Alex, ¿cómo estás? (Su rostro cambia rápidamente a miedo).

Empezamos a escuchar:

Música: Ruelle, "Emerge". (Continuación de la escena anterior).

ISABEL: ¿Qué? ¿Qué pasó? (Todos notan el cambio en Isabel y la miran con ojos preocupados. Isabel parece confundida) No lo entiendo, ¿cómo te quemaste? (Liz se levanta de la silla y va hacia Isabel).

MARIA: ¿Qué está pasando?

Isabel gira el cuerpo y enfrenta al grupo.

ISABEL: Quédate allí, tranquilo. Vamos hacia ti.

Corta la llamada y baja el teléfono. Su mirada se encuentra perdida, pensando en la conversación. Liz lleva una mano hacia el hombro de Isabel.

LIZ: Isabel, ¿qué pasó?

Isabel levanta la vista, que se ha llenado de lágrimas y mira a su hermano.

MAX: ¿Isabel?

Isabel empieza a llorar, pero no puede responder nada.

Termina el capítulo.