Abrimos con:
Música: "Something Wicked", Archie Thompson's Soul & Psychedelic Funk Crew
Noche - Ruta.
Dos autos andan rápido por la ruta, uno detrás del otro; uno es el Jetta rojo de Maria y el otro el auto de Isabel. Escuchamos la voz en off de Liz.
LIZ (VO): Han pasado cinco días.
Los autos pasan junto a un cartel donde leemos "Base militar - 6.5 millas". La ruta se encuentra en medio del desierto.
LIZ (VO): Cinco días de regreso a Roswell, New Mexico y ya me dejo atrapar por el abismo alien otra vez.
La cámara muestra el interior del auto de Isabel; Max está al volante con Tess en el asiento del acompañante e Isabel en el trasero, sentada detrás de Tess. Un celular está conectado al cargador y apoyado sobre la base, con la pantalla prendida.
Se escucha la voz de Michael a través del celular.
MICHAEL (VO): Creo que aquí está bien.
Max asiente, sin contestar en voz alta, y empieza a desacelerar el auto, llevándolo hacia la banquina.
La cámara cambia al Jetta donde Michael va manejando, Maria en el asiento del acompañante llevando el celular prendido elevado con su mano izquierda, cerca de Michael. Liz va sentada detrás, con el cuerpo asomado entre ambos asientos delanteros.
Michael va descendiendo la velocidad y estaciona en la banquina, delante del auto de Isabel.
Cortamos a:
Los 6 empiezan a bajar de los autos.
LIZ (VO): Cinco días y ya hemos tenido explosiones, (la cámara enfoca a Max) reencuentros, (enfocamos a Maria y Michael), posesiones alien (enfocamos a Tess) y… (la cámara enfoca a Isabel, que cierra la puerta del auto al terminar de salir y enfrenta a los otros cinco del grupo, en su rostro leemos preocupación). No lo quiero decir, ni siquiera lo quiero pensar.
Enfocamos a Liz que mira a Isabel y suspira.
LIZ (VO): Cinco días de regreso en Roswell y temo por mi familia y mis amigos.
Cierra la puerta y empieza a caminar hacia el medio de ambos autos, donde el grupo se está acomodando. La iluminación proviene únicamente de las luces de los autos.
Liz guarda las manos en los bolsillos traseros de su jean.
LIZ (VO): Pero lo que más miedo me da… (Mira a Max y él le sonríe débilmente) es que no cambiaría esta vida por nada del mundo.
Termina la escena y cortamos a:
Noche - Ruta en el desierto.
Continuación de la escena anterior. El grupo está parado sobre la banquina de la ruta, entre ambos autos.
MAX: ¿Todos saben sus posiciones?
Michael, Tess e Isabel asienten.
MARIA (sorprendida, hacia Michael): Espera, ¿los cuatro van a entrar? (Mira a Max) ¿No necesitan a alguien como vigía?
MICHAEL: Estamos irrumpiendo en una base militar, necesitamos de todas nuestras habilidades.
Maria estira las mangas de su cardigan y se lleva la mano derecha a la boca, en señal de nerviosismo. Camina hacia Michael pero se detiene antes de acercarse demasiado. Lo mira a los ojos, preocupada. Michael le observa el rostro.
MARIA (preocupada): Michael…
Michael estira su brazo derecho y acaricia el brazo de Maria con su mano.
MICHAEL: Estaré bien. (Le sonríe) Te veré en un rato.
Isabel mira el reloj en su muñeca.
ISABEL: Vamos, se está haciendo tarde y Alex necesita nuestra ayuda.
Max y Tess asienten y se acercan al auto de Isabel, para subirse al mismo.
MARIA (a Michael): Buena suerte. Aquí estaremos.
Michael asiente, le sonríe nuevamente y se aleja hacia el auto de Isabel, subiendo al mismo por el asiento del acompañante. Isabel está por retirarse pero Liz la llama.
LIZ: ¡Isabel!
Isabel gira el cuerpo hacia Liz que camina los cinco pasos que la separan hacia ella.
LIZ: Por favor, tráelo de vuelta.
Isabel la mira unos segundos.
ISABEL: No te preocupes, los traeré a los dos de vuelta.
Liz la mira sorprendida por su respuesta, le quiere preguntar qué quiso decir con la misma pero Isabel le sonríe, se da media vuelta y se aleja rápidamente hacia el auto.
Termina la escena y cortamos a:
Noche - Auto de Isabel.
Max está manejando, con Isabel en el asiento del acompañante y Michael y Tess sentados detrás. Se están acercando por la ruta hacia la base militar.
ISABEL: Okay, Tess, es ahora.
Tess cierra los ojos y se agarra fuerte del asiento, mientras se concentra.
Cortamos a:
Noche - Base militar.
La base se encuentra con casi todas las luces apagadas y no se ve movimiento, salvo por los puestos de vigilancia. En la entrada, vemos a dos jóvenes soldados llevando armas por los hombros, que miran con interés el auto que se acerca por la ruta.
Vemos que es el auto de Isabel con los chicos dentro. Uno de los soldados sale del puesto y se acerca hacia la barrera, con total tranquilidad. Abre la misma y realiza el típico saludo, dejando que el auto ingrese al predio.
Cortamos a:
Interior del auto.
ISABEL: Creo que nunca lograré acostumbrarme a su poder.
Michael mira a Tess, quien continúa concentrada con los ojos cerrados.
MICHAEL: ¿Qué crees que habrán visto?
Max detiene el auto y mira a Michael por el espejo retrovisor.
MAX: Vamos, no sean así.
Max sale del auto. Michael toma la mano de Tess, quien abre los ojos y lo mira.
MICHAEL: ¿Te encuentras bien?
Tess asiente y sale del auto. Michael e Isabel la siguen. Los cuatro se miran a través del techo del auto.
TESS: Me encuentro perfecta. (Sonríe) Podría hacer esto todo el día. (Empieza a caminar hacia la puerta de salida de emergencia de la base) Vamos.
Michael la sigue rápidamente. Max e Isabel también la siguen, pero se mantienen algunos pasos detrás de ella. Max inclina su cuerpo hacia el de su hermana y le habla por lo bajo.
MAX: La veo demasiado confiada con su poder, ¿crees que tenga que preocuparme?
Michael y Tess entran a la base a través de la puerta de emergencia.
ISABEL (intrigada): ¿Por qué? ¿Crees que lo ha estado usando en ti?
Max la mira unos segundos a Isabel, quien le devuelve una mirada de interrogación. Sin embargo, Max no responde nada.
Él toma la manija de la puerta y tira de ella.
MAX: Vamos, debemos cancelar el sistema de seguridad primero.
Cortamos a:
Interior de la base militar - Corredor.
Los cuatro aliens caminan lentamente por el corredor iluminado, bastante cerca uno del otro. Tess y Max van en la delantera, con Isabel y Michael siguiéndoles detrás.
Tess cierra los ojos y abre la palma de la mano derecha. Una pequeña luz empieza a brillar en ella.
TESS: Nos estoy volviendo invisibles a los humanos, pero es vital que destruyamos todas las cámaras y grabaciones.
Michael se escabulle entre Max y Tess y se aleja de ellos por el corredor.
MICHAEL: Yo me encargo, ¡sólo avísenme cuando hayan encontrado a Alex!
ISABEL: Por favor, no explotes nada.
Michael gira el cuerpo hacia el grupo, mientras camina hacia atrás y sonríe.
MICHAEL: Tú sabes que no puedo prometer eso.
Cortamos a:
Corredor.
Michael camina sigilosamente por el corredor, se ha alejado del grupo por otra zona de la base. Vemos algunas puertas a lo largo del corredor, algunas de ellas con vidrio, permitiendo ver dentro de la sala o habitación. Otras puertas tienen carteles.
Michael se acerca a una puerta donde leemos "Sistema de Seguridad" en letras blancas. La puerta tiene un detector de identidades a su izquierda. Michael coloca su mano izquierda sobre el detector, activando su poder. Una luz blanca crece bajo su palma y el detector hace un pequeño sonido, prendiendo una luz verde y destrabando la puerta.
Michael mira a su alrededor, buscando que no haya nadie cerca. Abre lentamente la puerta y entra a la sala.
Dentro de la sala hay un hombre, vestido con uniforme de soldado, sentado frente a una mesa curva. La sala tiene las luces apagadas y la iluminación viene de las pantallas colocadas frente a la mesa, mostrando distintas partes de la base.
Al ser de noche, hay poca actividad y casi todas las cámaras muestran la base vacía, salvo por una cámara que enfoca un laboratorio donde hay dos personas trabajando, y una de las cámaras que muestra el salón con la nave espacial. Michael se para junto a la puerta, tratando de hacer el menor ruido posible, y observa las cámaras, enfocándose en la que muestra a la nave. Junto a ella, Alex está tirado en el piso; parece desmayado.
Michael levanta su mano izquierda y se prepara para atacar al hombre. Camina sigilosamente alrededor de la silla. Finalmente vemos al hombre, que está dormido con la cabeza caída sobre el costado izquierdo. Michael baja su mano y mira con sorpresa la escena, hasta que nota un pañuelo blanco sobre la mesa.
Lo toma y lo acerca lentamente hacia su nariz, oliendo. A unos centímetros antes de llegar a ella, hace un gesto de asco y aleja el pañuelo de su rostro. Mira la cámara que nos muestra a Alex y sonríe.
MICHAEL: Eres listo.
Cortamos a:
Noche - Desierto.
Liz y Maria se encuentran paradas junto al Jetta rojo. Maria está con el cuerpo apoyado sobre el capó del auto que aún tiene las luces prendidas, mientras Liz camina delante de ella de un lado para el otro, nerviosa.
LIZ: ¿Cuánto tiempo ha pasado?
Maria mira el reloj en su mano izquierda.
MARIA: Media hora.
Liz se detiene y levanta la vista hacia su amiga, visiblemente preocupada.
LIZ: ¿Crees que debamos llamarlos?
Maria se levanta del auto y camina hacia su amiga.
MARIA: ¿Qué pasa contigo?
LIZ: ¿Qué quieres decir? Sólo estoy preocupada.
Maria la toma por los hombros y le sonríe.
MARIA: ¿Preocupada sobre quién?
Liz mira a su amiga y no contesta.
MARIA: Estarán bien. Dijeron que llamarán cuando salgan de la base para seguirlos con el Jetta. Sólo ha pasado media hora, Liz.
Liz baja la vista, abatida.
LIZ: Lo sé… (se suelta de su amiga y camina hacia el auto, sentándose sobre el capó como estaba Maria antes). Es sólo que…
Se detiene. Maria camina hacia ella y se sienta a su lado. Liz recuesta su cabeza sobre el hombro izquierdo de Maria.
LIZ: ¿Crees que somos tontas?
Maria lanza una carcajada.
MARIA: ¿Por qué dices eso?
Liz resopla.
LIZ: Porque no ha pasado ni una semana y mira dónde estamos (levanta sus manos para señalar el desierto delante de ella).
MARIA: De vuelta en el desierto.
LIZ: De noche.
MARIA: Esperando.
LIZ: A dos hombres.
MARIA (corrigiéndola): A dos aliens.
LIZ: Que nunca serán nuestros.
MARIA: Somos un par de tontas.
Ambas se callan, suspiran al unísono y se ríen a carcajadas.
Cortamos a:
Escuchamos el sonido de una puerta que se abre de un golpe. Isabel aparece en la sala de la nave, seguida de Michael y Tess.
Las luces de la base se apagan repentinamente, prendiéndose las luces de emergencia de color rojo. Tess mira a su alrededor y ve que las cámaras están apagadas.
TESS: Michael hizo su parte.
ISABEL (asustada): Vamos, ahí está Alex.
Isabel señala al cuerpo de Alex, acostado junto a la plataforma que sostiene la nave. Los tres bajan rápidamente por las escaleras y corren hacia Alex. Isabel y Max se acuclillan junto a él. Isabel toma a Alex de la cabeza y la apoya sobre sus rodillas.
ISABEL: Alex, ¡Alex!
Max observa el brazo de Alex que está quemado. Isabel lleva la vista también hacia el brazo.
ISABEL: ¿Crees que puedes curarlo?
Max asiente, mientras sube la manga rota por el brazo de Alex, exponiendo su piel quemada.
Tess desvía la mirada de Alex hacia la nave. La misma empieza a brillar y emitir un sonido grave, casi imperceptible. Max e Isabel se ocupan de Alex, y no se dan cuenta que Tess se aleja de ellos, caminando hacia la nave como hipnotizada por sus colores.
Tess se para frente a la nave, que brilla y cambia sus dibujos y letras. El sonido grave comienza a escucharse cada vez más fuerte. Tess levanta su mano derecha y la apoya sobre la nave. Los dibujos y las frases a su alrededor dejan de moverse repentinamente y el sonido se detiene.
Isabel acomoda el cuerpo de Alex, apoyándolo sobre el de ella.
Alex mueve la cabeza, como despertándose, pero sin abrir aún los ojos. Max coloca ambas manos sobre el brazo de Alex y cierra los ojos, concentrándose.
ISABEL: ¿Alex?
Alex murmura algo pero no se lo entiende.
De las manos de Max comienza a brillar una luz, activando el poder para curar las heridas de Alex.
Alex vuelve a murmurar.
ISABEL: ¿Qué? No te entiendo.
Alex, aún sin abrir los ojos, traga saliva.
ALEX (con voz ronca): No toquen la nave.
Isabel mira a Max primero, que ha terminado de curar a Alex cuyo brazo se ve como nuevo, y luego ambos levantan la vista hacia Tess.
La cámara enfoca la zona donde está tocando la nave, que ha dejado de brillar pero ahora unas vainas empiezan a desprenderse de la nave, creciendo lentamente sobre los dedos de Tess.
Max se levanta rápidamente y corre hacia Tess.
MAX: ¡No la toques!
Tess gira la cabeza para mirar a Max, pero sus ojos han cambiado de color, siendo completamente negros.
Max se detiene antes de tocarla y la mira asustado.
TESS (con voz grave, distorsionada, no parece la propia): Hola, Zan.
Isabel levanta a Alex tomándolo por la cintura y cruzando su brazo derecho por el cuello.
ISABEL: ¡Max, debemos irnos!
Max se acerca con cautela a Tess, quien sigue mirándolo con ojos negros y empieza a sonreír.
MAX: Tess… necesitamos irnos.
Las vainas de la nave siguen creciendo sobre la mano de Tess, envolviéndola.
MICHAEL: ¡¿Qué diablos están haciendo?!
Isabel gira su cuerpo con dificultad, llevando a Alex a cuestas, y mira a Michael. Max gira su rostro también para mirarlo; Tess sigue mirando a Max mientras sonríe. Michael acaba de aparecer en la sala, habiendo ya cumplido con su parte de la misión.
MICHAEL (a Max): ¡Debemos irnos!
Isabel comienza a caminar hacia Michael, de manera dificultosa por el peso de Alex. Michael toma el brazo libre de Alex y lo cruza por su cuello, para ayudar. Observa la parte de la nave y el rostro se le ilumina por un segundo con asombro, curiosidad y felicidad por descubrir una parte de su historia. Nota la mano de Tess, donde las vainas ya han pasado la muñeca y comienzan a subir por su brazo. Estira su mano izquierda de donde sale una potente luz que choca contra la nave, rompiendo la misma en varios pedazos.
Tess cae al suelo con el impulso de la explosión.
MICHAEL: ¡Vamos!
Michael e Isabel se alejan de la escena hacia la puerta de salida del salón, llevando a Alex entre ellos. Max corre hacia Tess, que se encuentra en el piso rodeada de varios pedazos de nave.
Se reclina sobre ella y la ayuda a levantarse.
MAX: ¿Te encuentras bien?
Tess mira a Max confundida. Sus ojos han vuelto a la normalidad.
TESS: ¿Qué pasó?
Los dos miran los restos de nave en el suelo. Éstos ya no brillan con la misma potencia pero aún se ven los dibujos y las palabras levemente iluminadas.
Max levanta la vista y busca algo a su alrededor mientras termina de ayudar a Tess a reincorporarse. Encuentra un pedazo de tela sobre una mesa. Corre a la mesa, toma el pedazo de tela y se acuclilla sobre el suelo, envolviendo un pedazo de la nave.
TESS: ¿Qué estás haciendo?
Max sujeta la tela envolviendo el trozo de nave fuertemente en su mano.
MAX: Consiguiendo respuestas.
Termina la escena y cortamos a:
Interior Hotel - Noche.
Estamos en una habitación del Hotel W, pero no la de Isabel. La cámara nos muestra una habitación similar a la que hemos visto, pero con la disposición exactamente contraria. Seguimos hacia el baño, que está con la puerta cerrada, y atravesamos la misma. Dentro del baño todas las luces están prendidas y William se encuentra parado frente al vanitory y el espejo.
Con la mirada fija en su imagen en el espejo, se acomoda las mangas de la camisa, doblando y levantando las mismas hasta cerca de su codo.
Escuchamos el sonido de alguien quejándose y William baja la vista hacia su derecha. Allí se encuentra la ducha, donde vemos a Nasedo recostado sobre la mampara de vidrio con las manos atadas y una tela sobre la boca, impidiendo que hable.
William mira a Nasedo, quien vuelve a quejarse, moviendo los hombros para tratar de acomodarse en el pequeño espacio. Hay una pequeña mancha de sangre sobre su frente.
William termina de acomodarse las mangas de la camisa y se acerca a la ducha.
WILLIAM: ¿Cómo te sientes?
Nasedo abre los ojos y lo mira con furia.
WILLIAM: No te preocupes, todo esto terminará pronto.
Nasedo dice algo pero no se lo entiende con la tela sobre la boca. William suspira, se acuchilla junto a él y le remueve la tela con poca delicadeza.
WILLIAM (resoplando): ¿Qué quieres?
Nasedo escupe sangre de su boca.
NASEDO (con voz quebrada): Te matarán.
WILLIAM: Escuché que tus amigos estaban aquí, pero, por desgracia, todo terminará para ti pronto. Ellos verán la verdad.
Nasedo sonríe irónicamente.
NASEDO: Ella nunca te recordará. (Hace una pausa) Nos aseguramos de eso hace años.
William cierra los puños con furia y respira fuerte. Quiere golpear a Nasedo pero se resiste. Toma la tela y se la coloca nuevamente sobre la boca, atándola con fuerza.
WILLIAM: No me importan tus planes ni tus amigos, sólo me importa ella. Me aseguraré que nuestros enemigos nunca la toquen.
Termina la escena y cortamos a:
Noche - Casa de Tess.
La puerta de la casa se abre con un golpe y el grupo entra rápidamente a la casa. Primero entran Isabel y Michael, sosteniendo a Michael entre sus brazos, seguidos de Max y Tess, y Maria y Liz. Liz, al ser la última, cierra la puerta detrás de ella. Isabel y Max colocan a Alex sobre el sillón, quien se acomoda en el mismo, visiblemente en dolor.
Tess se sienta en una de las sillas frente a la mesa ratona, mirando a Alex. Coloca sus codos sobre sus rodillas, inclinándose hacia él, mientras lleva su mano a su boca mordiéndose las uñas en clara señal de nerviosismo.
Michael se aleja un poco de Alex, yendo hacia Maria y Liz que miran la escena un poco desde fuera. Max se acerca hacia Alex y se para en el lugar donde estaba Michael.
ISABEL (a Alex): ¿Cómo te sientes?
Alex asiente mientras se lleva las manos a la cabeza.
ALEX: Bien, pero con mucho dolor de cabeza.
Michael mira a Alex y a Tess intercalado.
MICHAEL: ¿Qué diablos pasó allí?
Max quita el trozo de tela con la nave de su bolsillo y lo tira sobre la mesa ratona. Todos llevan la vista hacia el pedazo de nave, algunos sorprendidos y otros asustados.
MARIA: ¿Acaso eso es…?
Maria se detiene, sin animarse a terminar la frase. Isabel mira detenidamente el pedazo de nave y comienza a acercarse hacia ella con el brazo derecho estirado.
Tess se levanta rápidamente y detiene a Isabel.
TESS: ¡No lo hagas!
Todos miran a Tess.
LIZ (preocupada): ¿Qué pasó allí dentro?
Alex baja las manos de su cabeza y levanta la vista.
LIZ: ¿Qué es eso?
ALEX: Creo… (todos miran a Alex) creo que es el panel comunicador de una de las naves. (Mira a Tess fijamente) ¿Lo viste? ¿Viste el choque?
Tess asiente.
TESS: Vi mucho más que eso. (Hace una pausa y Mira a Max) Creo que vi las otras naves. (Mira a Isabel y luego a Michael) Y había centenares de ellas.
Termina la escena y cortamos a:
Noche - Casa de Tess.
Estamos en el jardín delantero de la casa de Tess. Maria está parada sobre las piedras que llevan hacia vereda y la calle. Tiene la mirada fija en el cielo, donde se ven algunas pocas estrellas. Mira el cielo como si esperara encontrar algo.
Michael sale de la casa y camina lentamente hacia ella, observándola con intención. Se detiene unos centímetros detrás de ella, junto a su izquierda. Observa su rostro y luego lleva la vista hacia el cielo, donde Maria continúa mirando.
MARIA: ¿Es verdad?
Michael baja la vista hacia Maria y la observa con dulzura.
MARIA: ¿De verdad hay miles de naves en el cielo en este momento? (Baja la vista y mira a Michael con miedo) ¿Esperando a atacar?
Michael se toma unos segundos para contestar.
MICHAEL: Lo siento.
MARIA (confundida): ¿Por qué?
MICHAEL: Por… (hace una pausa. Se encoge de hombros) Por todo.
Maria asiente lentamente y vuelve a mirar el cielo. Sonríe irónica.
MARIA: Supongo que deberé empezar a vivir ahora. Antes que sea muy tarde.
Ambos hacen una pausa.
MICHAEL: ¿Quieres que te acompañe a casa?
Maria mira el Jetta estacionado a unos metros de la casa. Se abraza frotando las manos por sus brazos para darse calor. Niega con la cabeza.
MARIA: No quiero ir allí ahora. (Suspira y gira el rostro hacia él).
MICHAEL: ¿Dónde quieres ir?
Maria piensa unos segundos.
MARIA: Cualquier lado, sólo sácame de aquí.
Michael asiente.
Termina la escena y cortamos a:
Noche - Casa de Tess.
Estamos en el living de la casa. Alex está sentado en el sillón, en la misma posición que antes, mientras Isabel se sienta sobre la mesa ratona frente a él. Le toma las manos entre las suyas y las lleva hacia su boca, besando sus nudillos. Alex le sonríe levemente.
ISABEL: ¿Estás seguro que quieres quedarte aquí?
Alex asiente.
ALEX: Estaré perfecto, estoy seguro tu hermano cuidará de mí.
Isabel vuelve a besarle los nudillos.
ISABEL: Solo quiero asegurarme-
ALEX (la interrumpe): Que estoy bien, (sonríe) lo sé, y lo estoy. Él me arregló el brazo.
Isabel lo mira con preocupación.
ISABEL: Estoy hablando de más que sólo tu brazo.
Alex baja la vista hacia su brazo, que está totalmente recuperado, y vuelve a mirar a los ojos de Isabel.
ISABEL: Lo siento tanto. Nada de esto hubiera pasado si no fuera por mí.
ALEX: Por favor, no digas eso. (Alex aprieta las manos de Isabel) Me uní a la fuerza porque yo quería, entré en esa sala porque yo quería, toqué la nave porque yo quería. (Hace una pausa) No tienes de qué disculparte.
Los dos se miran intensamente.
ISABEL: Llámame si algo pasa.
ALEX (sonriendo): Estaré bien. Por favor, ve a dormir.
Isabel se inclina sobre él y le besa la frente.
ALEX: Nos preocuparemos por esto mañana.
Isabel le sonríe débilmente.
ISABEL: Llámame.
ALEX: Ya dijiste eso.
Ambos se ríen.
ISABEL: Me preocupo por ti.
ALEX: Lo sé, pero no deberías. (Alex suelta las manos de Isabel y frota sus manos sobre sus piernas) Para esto me entrené, pelearía por-
Isabel levanta la mano derecha y con su dedo índice detiene lo que Alex está por decir.
ISABEL: No lo hagas. (Quita su dedo de los labios de Alex) No te dejaré. No puedo perderte, eres mi mejor amigo.
Alex le sonríe pero con un dejo de tristeza.
ALEX: Te llamaré a primera hora mañana.
Isabel lo besa en cachete derecho y le asiente, sonriendo.
Termina la escena y cortamos a:
Noche - Interior casa de Tess.
Música: "Old friends", Jasmine Thompson.
Estamos en la cocina de la casa. Liz se encuentra parada frente a la mesada, sin la campera de cuero, lavando los platos.
MAX: No tienes por qué hacer eso.
Liz suelta un plato asustada y gira el cuerpo para mirar a Max.
MAX: Lo siento, no quise asustarte.
Liz estira su mano izquierda detrás de su cuerpo y cierra la llave de agua caliente.
LIZ: ¿Cómo se encuentra Tess?
MAX: Ella está bien, ya se fue a dormir.
Liz se mueve incómoda, mientras aprieta las manos sobre la mesada. Max no dice nada durante unos segundos y se acerca hacia ella apoyando sus brazos sobre la mesada central, en el medio de la cocina.
MAX: Lo siento tanto.
LIZ: No tienes que decirlo, Max. Yo decidí estar aquí.
MAX: Pero…
Max hace una pausa, se aleja de la mesada central y camina hacia Liz. A ella se le corta la respiración mientras él se acerca hacia ella. Se para a escasos centímetros de ella. Liz lo mira expectante.
Max levanta su mano derecha hacia el rostro de Liz y toma un mechón de pelo, acomodándolo detrás de su oreja. Liz cierra los ojos y sonríe levemente ante el gesto de Max.
LIZ (susurrando, aún con los ojos cerrados): ¿Pero?
Max acaricia suavemente la mejilla izquierda de Liz. Ella abre los ojos y lo mira expectante.
MAX: Estar conmigo siempre te pondrá en peligro.
Liz sonríe mientras lleva su mano derecha hacia la zona de su corazón. Aprieta la mano sobre su remera.
LIZ: Siempre puedes volver a salvarme.
Max se ríe suavemente mientras acaricia el rostro de Liz. Lleva su mano hacia el mentón de ella, levantando su rostro. Ambos se miran en esa posición.
MAX: Sé que es tarde para decir esto, pero… (respira, tomando valor) quería seguirte, cuando te fuiste…
ISABEL: Max, necesito hablar contigo.
Termina la música.
Liz y Max se sobresaltan al ser descubiertos tan cerca y rápidamente se separan; Liz dándose vuelta hacia los platos que estaba limpiando y Max gira el cuerpo hacia la izquierda para mirar a su hermana.
Isabel mira la escena y se ríe.
ISABEL: ¿Interrumpo algo?
Liz hace gesto de secarse las manos sobre el jean, a pesar de estar completamente secas, y se aleja hacia la salida de la cocina.
LIZ (nerviosa, habla rápidamente): No, claro que no, yo ya estaba yéndome. ¿Maria ya se ha ido? (No espera que Isabel le responda) No importa, hablaré con ella luego. (Respira. Mira a Max y señala con su mano hacia su espalda) Yo sólo me iré.
Lo mira unos segundos, él asiente también nervioso y ella da media vuelta retirándose. Isabel apoya sus manos sobre su cadera y mira a su hermano con diversión.
ISABEL: ¿Qué pasó aquí?
Max niega mientras sonríe.
ISABEL: Si quieres mi opinión, (Max la mira seriamente y ella le sonríe) me está empezando a caer bien.
Max la mira sorprendido.
MAX: ¿Qué necesitabas?
ISABEL: Cierto. Debo irme unos días a Austin, no le dije nada a Alex, ¿puedes mantenerlo entre nosotros?
MAX: ¿Austin? ¿No crees que Alex se dará cuenta que no vienes a visitarlo?
Isabel resopla.
ISABEL: No puedo simplemente detener toda mi vida por esto, Max. Sé que es importante y me duele dejarlo solo, pero ya me he ausentado bastante. Es sólo cuestión de tiempo a que los papparazzis me persigan por las calles de Roswell, y entonces será el doble de complicado para nosotros.
MAX: Sabes que no me gusta nada de nada la vida que llevas.
Isabel se encoge de hombros.
ISABEL: A mí no me gusta la mujer que elegiste para tu vida, y aún así acepté estar a tu lado cuando te casaras con ella.
MAX: No es lo mismo.
ISABEL: Por favor, Max, ¿puedes cuidar bien de él? (Max asiente, resignado) Llámame si algo le pasa, aún lo más mínimo.
Max se acerca a su hermana y coloca sus manos sobre los hombros de ella.
MAX: Sabes que lo haré. Tú cuídate mucho, por favor. Con Nasedo desaparecido y nuestros enemigos cerca no sabemos en quién podemos confiar.
Isabel asiente con determinación.
ISABEL: Volveré en tres días.
Termina la escena y cortamos a:
Exterior. Ruta 285.
Continúa siendo de noche, pero en el horizonte comenzamos a ver los destellos del amanecer. Una camioneta Ford gris maneja por la ruta, casi sin cruzarse con otros autos. En el cruce con 1 Horse Road dobla hacia la derecha.
La cámara nos muestra el interior del auto, donde vemos a Michael manejando y a Maria en el asiento del acompañante, con la vista fija en el paisaje a través de la ventana. Ambos se mantienen en silencio mientras se escucha una música suave proveniente de la radio.
Michael continúa manejando por la calle unos metros más; la misma ha dejado de ser de pavimento para ser tierra.
El celular de Maria empieza a vibrar. Ella lo levanta de entre sus piernas y lo mira con indiferencia. En la pantalla podemos ver la foto de Kyle, quien la está llamando. Maria corta la llamada y apaga el celular.
MICHAEL (mirando de reojo): ¿Todo bien?
Maria continúa mirando por la ventanilla.
MARIA: Es realmente hermoso aquí. Todo se ve tan… naranja.
Michael se ríe mientras aminora la velocidad para girar levemente a la derecha para tomar otro camino, también de tierra, atravesando una reja metálica que se encuentra abierta.
Maria mira a Michael.
MARIA: No mentías cuando dijiste que tu casa se encontraba lejos.
Cortamos a:
Exterior. Calle de tierra.
Michael estaciona la camioneta y apaga la misma. Toma aire.
MICHAEL: Aquí estamos.
Maria toma su cartera y abre la puerta de la camioneta, bajando de la misma. El sol continúa apareciendo en el horizonte, dando un tinte naranja a toda la imagen. Rodea la camioneta hacia el capó y se sorprende al ver la imagen del otro lado.
Al finalizar la calle de tierra vemos una casa repleta de ventanales, construida en piedra y madera. Maria se queda parada junto al auto totalmente asombrada con la vista.
MARIA: Michael… (Michael la mira, guardando las manos en los bolsillos de su jean. Maria señala la construcción) ¿Esta es la casa que compraste?
Michael se encoge de hombros y Maria camina hacia la puerta, subiendo las grandes escaleras. Se da vuelta y lo mira, acomodando la cartera sobre su hombro. Le sonríe ampliamente.
MARIA: ¡Es increíble! (Observa la casa una vez más y vuelve a girar el cuerpo hacia Michael) ¿Vas a mostrarme dentro?
Cortamos a:
Interior de la casa de Michael.
Música: "I wanna dance with somebody", Bootstraps.
Maria entra a través de la puerta abierta y se detiene a pocos pasos, sobre el pallier. Michael entra detrás de ella y cierra la puerta lentamente detrás suyo. Ella mira a su alrededor con asombro. La casa por dentro mantiene el estilo de fuera; madera, vidrio, roca y desierto. Hay pocos muebles a la vista pero perfectamente colocados.
Maria se quita los zapatos con la fuerza de los dedos de sus pies mientras quita la cartera de su hombro izquierdo y la coloca en la mesa alta junto a la puerta. Delante de ellos vemos una gran escalera de madera clara que lleva hacia el primer piso, y sobre la derecha un arco que separa la recepción del living.
Ella gira el rostro para mirar a Michael, sonriendo ampliamente, quien asiente.
Maria se aleja hacia el living sonriendo, con Michael detrás de ella. Camina lentamente con los pies descalzos, observando todo a su paso. En el living hay dos sillones grises enfrentados, separados por una mesa ratona. Un gran ventanal a la derecha muestra el patio y el desierto, donde parece haber una piscina también, levemente iluminada por el amanecer. Maria se lleva las manos al pecho, abrazándose, mientras inspecciona el salón.
Detrás de uno de los sillones, hay un piano de cola negro abierto. Maria se detiene entre uno de los sillones y la mesa ratona, y se lleva la mano derecha hacia la boca, en señal de asombro.
Michael se para detrás de ella, entre la mesa ratona y el otro sillón.
MARIA: Oh, Dios mío.
Maria enfoca su vista en el gran cuadro colgado en la pared detrás del piano. El cuadro es del perfil de una mujer en tonalidad gris con pinceladas de distintos colores, predominando las tonalidades rojizas.
Maria señala el cuadro, aún dándole la espalda a Michael.
MARIA: ¿Esa… (hace una pausa, pensando) esa soy yo?
Se da vuelta y mira a Michael; tiene los ojos vidriosos, con lágrimas a punto de caer.
Michael asiente, lentamente. Maria regresa a observar el cuadro, comienza a llorar.
MARIA: Es hermoso… ¿cuando lo hiciste?
MICHAEL: Es el primero cuadro que vendí.
Maria vuelve a girar el cuerpo para enfrentarlo.
MARIA: Pero está aquí.
MICHAEL: Lo compré de vuelta.
MARIA: ¿Por qué?
MICHAEL: Porque eres tú, Maria. (Hace una pausa, donde ambos se miran, ella tiene lágrimas en el rostro) Siempre has sido tú.
Abruptamente, Maria se abalanza sobre Michael, teniendo que subir a la mesa para poder acercarse. Al saltar desde la mesa hacia él, Michael la recibe en sus brazos, tomando a Maria por debajo de las piernas mientras ella lo abraza tomándolo del cuello. Michael la acerca a su cuerpo y ella le planta los labios sobre los suyos, acomodando sus piernas alrededor de él.
Comienzan a besarse apasionadamente. Maria deja escapar un gemido entre los besos, mientras Michael suelta la respiración que había aguantado.
Michael tambalea hacia atrás y cae sobre el sillón, con Maria encima. Ella se acomoda montada sobre sus piernas, mientras continúan besándose.
Él se separa unos centímetros.
MICHAEL (con voz ronca): Maria…
Ella continúa besándolo en el rostro y el cuello. Él trata de tomarla por el rostro para mirarla.
MICHAEL: Maria…
MARIA (perdida en el momento): ¿Qué?
Michael toma a Maria por el rostro y obliga a que lo mire. Traga saliva.
MICHAEL: No puedo hacer esto.
La expresión el rostro de Maria cambia de felicidad a dolor, y empieza a alejarse del cuerpo de él. Michael nota su acción y la toma de los hombros. Le sonríe débilmente.
MICHAEL: Eso no es lo que quise decir…
MARIA (dolida): ¿Entonces?
Michael baja las manos por los hombros de ella hacia sus brazos, acariciándola. Sigue sus manos con la mirada.
MICHAEL: Lo que quiero decir es que no puedo hacer esto ahora mismo, porque no puedo compartirte.
MARIA: ¿Qué quieres decir?
Michael levanta la vista por el cuerpo de ella, observando cada detalle, hasta llegar a los ojos de Maria. Suspira.
MICHAEL: Maria… quiero estar contigo. Todo lo que he hecho todos estos años ha sido para convertirme en un hombre digno de ti (hace una pausa). Pero si finalmente estoy contigo luego de tanto tiempo, quiero que sea real (los ojos de Maria se llenan de lágrimas nuevamente). No quiero compartirte con nadie, no quiero ser el otro hombre... quiero ser el único para ti. Para siempre.
Maria aleja más su cuerpo del de Michael y se para rápidamente. Se aleja hacia la puerta. Michael se levanta del sillón y la sigue.
MICHAEL: ¿Qué estás haciendo?
Maria, sin mirarlo, se coloca los zapatos.
MARIA: Necesito irme.
Michael la mira confundido.
MICHAEL: ¿Por qué?
Maria termina de acomodarse los zapatos y toma la cartera.
MARIA: Sólo necesito irme.
Michael resopla, ofuscado.
MICHAEL: Está bien, pero déjame llevarte.
Maria niega con la cabeza, manteniendo la vista baja. Él intenta tomarla del codo pero ella rechaza el contacto.
MICHAEL: Aquí no llega Uber.
Maria se acomoda la cartera sobre su hombro y se larga a llorar con ruido. Michael se acerca lentamente a ella para abrazarla. Ella se resiste al principio pero finalmente se deja tomar en los brazos de él, escondiendo el cuerpo y el rostro en su pecho.
MICHAEL: ¿Qué estás sintiendo? Háblame.
La besa en la parte superior de la cabeza.
MARIA (entre sollozos): Esto es demasiado.
Maria pasa los brazos por la espalda de Michael, devolviéndole el abrazo finalmente.
MARIA: He estado pensando en este momento por años y- (se detiene).
Michael le acaricia la espalda, besándola sobre la frente.
MICHAEL: ¿Y?
Ella levanta la vista y lo mira. El poco maquillaje que llevaba puesto se ha corrido por las lágrimas. Michael le limpia la mejilla derecha con su pulgar.
MARIA: Y yo…
Maria se detiene, buscando las palabras. Michael termina de limpiarle el rostro y le sonríe.
MICHAEL: Vamos, déjame llevarte de regreso.
Maria lo mira a los ojos unos cuantos segundos; busca unas palabras para decir pero no las encuentra. Simplemente asiente.
MICHAEL (le sonríe): Puedes pensar sobre esto todo lo que quieras, (le acaricia nuevamente la mejilla derecha) tomarte todo el tiempo que necesites… yo estaré aquí. No me iré a ningún lado, (hace una pausa y sonríe nuevamente) al menos esta vez.
Maria lanza una pequeña carcajada. Michael le besa la nariz y la separa de su cuerpo, abriendo la puerta de la casa.
Termina la escena y cortamos a:
Interior del hotel W.
Isabel camina por el pasillo hasta su habitación. Lleva puesta la misma ropa que en las escenas anteriores, por lo que entendemos que es de madrugada o el amanecer, e Isabel recién vuelve.
Se detiene frente a la puerta de su habitación y abre su cartera buscando la tarjeta para abrir la puerta. La puerta de la habitación de al lado se abre y William sale de ella rápidamente. Mira a su derecha y se sorprende gratamente al verla.
WILLIAM: ¡Buen día! (Isabel levanta la vista justo cuando la puerta se ha destrabado) ¿Tú también vas a desayunar?
En el rostro de Isabel notamos el cansancio de la noche sin dormir. Le sonríe débilmente.
ISABEL: Hola, ¿cómo estás?
William comienza a acercarse hacia ella.
WILLIAM: ¿Te encuentras bien?
Isabel abre la puerta de la habitación pero recuesta su cuerpo sobre el marco, sin entrar.
ISABEL: Sólo estoy un poco cansada, (se pasa las manos por el rostro) no he dormido en toda la noche.
William se detiene frente a ella, en el marco de la puerta.
WILLIAM (la mira preocupado): ¿Pasó algo?
Isabel recuesta la cabeza sobre el marco de la puerta y cierra los ojos. Inspira hondo y larga la respiración.
Isabel está por responder pero William se abalanza sobre ella, colocando su mano derecha sobre la frente de Isabel. Ella, aún con los ojos cerrados, se desvanece y William la sostiene por la cintura con su brazo izquierdo, mientras mantiene su mano derecha apretada fuerte sobre la frente de ella.
Vemos una pequeña luz debajo de su mano.
WILLIAM (sonríe): Todo está bien. Te tengo.
Termina la escena y cortamos a:
Noche - Casa de Maria.
La puerta se abre, la casa por dentro está a oscuras, salvo por la luz que proviene de la televisión. Maria ingresa y está por prender una luz cuando se sobresalta al notar a Kyle recostado en el sillón con una cerveza en la mano, mirando una película.
Maria deja caer las llaves del susto y cierra la puerta detrás de ella.
MARIA: Me asustaste.
Kyle se acomoda en el sillón, pero no se da vuelta a mirarla.
KYLE: Finalmente volviste. Hace un 24 horas que no sé nada de ti.
Él levanta la mano donde sostiene el control remoto y cambia el canal. Maria camina hacia el sillón.
MARIA: Y tú estás en la misma posición en la que te dejé.
Rodea el sillón y lo enfrenta. Kyle aún no la mira.
KYLE: ¿Dónde estabas?
MARIA: Rescatando a Alex.
KYLE: Te llamé.
MARIA: Y yo no te atendí.
Kyle finalmente levanta la vista hacia ella y la mira, desafiante. Toma un sorbo de su cerveza. Ambos se miran a los ojos, retándose con la mirada. Maria suspira.
MARIA: Kyle, (hace una pausa) no creo que esto esté funcionando.
Kyle no responde.
MARIA: Nos estamos lastimando mutuamente.
Maria espera a ver si Kyle responde algo, pero él continúa bebiendo de su cerveza.
MARIA: Lo siento mucho porque te quiero, pero ya no soy feliz en esta relación.
Kyle finaliza su cerveza y se levanta del sillón. Camina hacia Maria, acercándose a ella hasta pegarse. Inspira hondo y entrecierra los ojos.
MARIA: Kyle… (coloca sus manos sobre el pecho de Kyle) ¿puedes decir algo, por favor? ¿Acaso no te sientes de la misma manera?
Él deja caer su botella al piso, que rebota contra la alfombra. Se aleja del living, pasando junto a Maria y golpeándole el hombro en el camino.
KYLE: Estaré fuera de aquí en una hora.
Cortamos a:
Noche - Interior de la casa de Maria.
Maria entra a la cocina; está vestida con una remera grande de Metallica, un short gris y va descalza. Mientras camina hacia la alacena, se toma el cabello entre las manos para acomodarlo en una cola de caballo alta. Abre una de las puertas de la alacena y se pone en puntas de pie para tomar un copón de vino en su mano izquierda.
Luego abre la heladera con la mano libre y saca un vino blanco. Cierra la puerta con su pie y se aleja caminando hacia el living con ambos objetos en las manos.
En el living se acerca al mueble donde está el equipo de música, coloca la botella de vino sobre el estante un segundo y presiona "play" en la pantalla del equipo. Se empieza a escuchar la música por los parlantes.
Música: "The chain", Fleetwood Mac.
Maria comienza a moverse al ritmo de la música. Recoge la botella del estante, se lleva el pico a la boca mordiendo el corcho para sacarlo con los dientes. Escupe el corcho al suelo y se sirve una cantidad generosa de vino en el copón, mientras continúa bailando.
Cortamos a:
Noche - Interior habitación de Isabel. Continúa la música.
Isabel está recostada sobre la cama de su habitación de hotel; la cama está aún armada con el cobertor y ella lleva la misma ropa que antes. Parece estar desmayada sobre la cama.
William se sienta en el borde de la cama, mirándola con cariño. Pasa su mano por el brazo de ella, acariciándola.
WILLIAM: Estoy tan feliz de haberte encontrado.
Sube su mano por el brazo de Isabel, su pecho, su cuello, su rostro. Llega finalmente a su frente y vuelve a colocar su mano allí. Cierra los ojos, la misma luz surge debajo de su palma. Isabel se mantiene impermutable.
WILLIAM: Han pasado años. No sabes cuántos...
Abre los ojos y sonríe.
WILLIAM: Esta vez me aseguraré que nada nos separe.
Cortamos a:
Noche - Casa de Tess. Continúa la música.
Estamos en la cocina de la casa, donde vemos a Tess lavando los platos. De repente, suelta el plato que tiene en las manos, que cae sobre la bacha y se rompe en varios pedazos. Se queda quieta, paralizada, unos segundos mientras sus ojos se vuelven negros.
Gira el cuerpo y se aleja hacia el living. Sus pasos parecen mecánicos. Sale de la cocina y se queda parada en el living, observando a su alrededor.
La sala está levemente iluminada por la luz que proviene de la cocina. Tess observa todos los elementos de la sala, hasta que enfoca sus ojos negros en Alex, durmiendo en el sillón. Camina lentamente hacia él, con sus pasos sin vida. Se para junto al sofá, fijando sus ojos negros en Alex.
Gira levemente su rostro hacia la izquierda, inspeccionándolo. Apoya su rodilla izquierda sobre el sofá con cuidado de no despertarlo, acercando su cuerpo hacia el de él. Lleva sus manos hacia el cuello de Alex, rodeándolo, y empieza a apretar fuertemente, deteniendo su respiración.
Alex comienza a toser. Abre los ojos y mira a Tess con terror en el rostro. Empieza a pelear con sus brazos para sacarla de encima suyo, pero no puede.
ALEX (entrecortado, con dificultad): Tess… no…
Cortamos a:
Casa de Maria.
Maria continúa bailando al ritmo de la música mientras bebe de su vino.
La cámara se aleja lentamente de la habitación, sale por la ventana, muestra un paneo general de la casa. Continúa subiendo, mostrando la manzana y finalmente el cielo, con muy pocas estrellas.
Unas luces empiezan a brillar en el cielo, titilando. Claramente no son estrellas. Cada vez hay más, titilando intermitentemente.
Termina el capítulo.
