Abrimos con la pantalla en blanco y el sonido de las olas rompiendo en la orilla. La imagen lentamente se va aclarando para mostraros una habitación; tiene dos paredes completas de vidrio a través de las cuales vemos el mar, la playa y un pequeño acantilado.

Es de día y el sol brilla con toda su fuerza.

Isabel se encuentra durmiendo sobre la cama, encima de las sábanas y cobertor blanco. Abre los ojos lentamente y empieza a mirar a su alrededor, mientras levanta su cuerpo apoyándose sobre los codos.

Posa la vista en una puerta, cerrada, luego en la única mesa de luz donde sólo hay una planta, y en el balcón.

Se levanta de la cama lentamente.

ISABEL: ¿Hola?

Espera a que alguien responda pero sólo se escuchan los sonidos de las olas.

Camina hacia la puerta que da hacia el balcón, que se encuentra mitad abierta. Se escuchan unas gaviotas mientras Isabel empuja la puerta para que se abra del todo, y sale hacia el balcón.

La baranda del balcón es de vidrio y a la derecha vemos una escalera, también con baranda de vidrio, que lleva hacia la playa. Isabel apoya sus manos sobre la baranda y baja la vista hacia la playa, observando con intriga y confusión. Debajo, sobre la arena, vemos una niña rubia que mira a Isabel. Desde la distancia no podemos distinguir quién es, pero es la única persona en la playa.

Isabel se aleja hacia la escalera y empieza a bajarla, acercándose a la niña.

ISABEL: ¡Hola! (Se acerca hacia ella mientras baja las escaleras) ¿Puedes decirme dónde estoy?

La niña simplemente la mira, detenida donde está.

Isabel termina de acercarse hacia ella y deja escapar un pequeño grito de sorpresa. La cámara enfoca a la niña, quien es Isabel de pequeña, aproximadamente de unos 6 años, como la hemos visto recién salida de los capullos. La niña le sonríe.

NIÑA: Bienvenida.

Isabel la mira con intriga y estupefacción.

ISABEL: Tú… (la señala) tú…

NIÑA (sonríe): Yo soy tú, tú eres yo.

Isabel mira a su alrededor, a la playa desierta salvo por ellas dos, al sol radiante y el cielo despejado.

ISABEL: Conozco este lugar. He estado aquí antes. (La niña asiente, Isabel vuelve a posar la vista en ella) Esto es Bali, (confundida) ¿acaso estoy en Bali?

NIÑA: Sí, y no. (Hace una pausa) Soy tu conciencia, Isabel, y estos son nuestros recuerdos.

Termina la escena y cortamos a:

Noche - Interior de la casa de Tess.

Volvemos a la misma escena que vimos en el capítulo anterior. Tess encimada sobre Alex, con los ojos negros y las manos sobre su cuello. Alex lucha por respirar y por quitarle las manos. Una luz aparece en escena, golpeando a Tess y lanzándola sobre la mesa ratona y el piso.

Max corre hacia el sofá donde Alex empieza a toser, logrando respirar nuevamente.

MAX (agitado y asustado): ¡Alex! ¿Te encuentras bien?

Max se sienta junto a Alex y lo ayuda a incorporarse en el sofá..

TESS: ¿Qué acaba de pasar?

Tess se reincorpora del piso, apoyándose sobre la mesa ratona con el codo izquierdo, y llevando la mano derecha hacia su cabeza. Se ha golpeado y se masajea el lugar; sus ojos han vuelto a la normalidad. Max mira a Tess con terror.

MAX: ¡¿Qué?! ¡Estabas atacando a Alex! ¡Casi lo matas!

Alex coloca su mano sobre el pecho de Max, tranquilizándolo.

ALEX: No era ella.

Max y Tess lo miran con sorpresa.

TESS (asustada): ¿Te estaba atacando?

Alex asiente.

ALEX: Pero no eras tú, (a Max) eran sus ojos. Estaban negros otra vez, como antes, con la nave.

Tess comienza a llorar y negar con la cabeza.

MAX: Tess, (ella sube la mirada hacia él, repleta de lágrimas) ¿recuerdas algo? ¿Sabes por qué estabas haciendo esto?

Tess niega cada vez más rápido con la cabeza.

TESS: Esta no soy yo, ¡lo juro!

Alex se sienta sobre el borde del sofá, acercándose hacia ella.

ALEX (en voz calmada, le sonríe débilmente): Lo sé. Él lo sabe.

TESS (angustiada, entre lágrimas): ¿Qué me está pasando?

Alex coloca su mano sobre el hombro de Tess, tratando de calmarla.

ALEX: Creo que has sido… como poseída por algo.

Tess se retrae, alejándose del toque de Alex. Empieza a pararse.

TESS: Esta no soy yo.

Ella comienza a caminar hacia la puerta de la casa. Max se levanta rápidamente del sofá.

MAX: Tess, ¿qué estás haciendo?

TESS: Esta no soy yo.

Tess toma el picaporte de la puerta, la abre y sale corriendo hacia la calle. Max va rápidamente hacia la puerta, queriendo seguirla, pero al mirar a través de ella, Tess ya no está.

Termina la escena y cortamos a:

Día - Playa.

Isabel camina por la orilla del mar junto a su versión pequeña. Ambas van vestidas con ropa blanca y van descalzas. Isabel mira a su alrededor, sin poder creerlo.

ISABEL: No entiendo, ¿por qué estoy recordando Bali? Estuve aquí sólo por trabajo.

NIÑA: Estos son nuestros recuerdos de otra vida.

Isabel se detiene en seco. La niña camina dos pasos más y también se detiene, al ver que Isabel ya no está a su lado. Se gira para enfrentarla.

ISABEL (confundida): ¿Esto es Antar?

NIÑA (asintiendo): Cuando fuimos enviados a la Tierra, el Consejo se aseguró que mantuviéramos nuestros recuerdos por si alguna vez volvíamos. Para reconocer a nuestras familias, amigos… recordar nuestra historia y saber cómo regresar y gobernar. (Hace una pausa y gira su rostro hacia la izquierda, hacia los riscos) Pero los recuerdos crudos eran incompatibles con un cuerpo humano, por lo que tuvieron que alterarlos para que nuestra mente pudiera procesarlos.

ISABEL: ¿Cuándo pasó eso?

NIÑA: Antes de que nos enviaran a la Tierra, el Consejo ya había estado en este mundo. (Vuelve a mirar a Isabel) Así que tomaron elementos conocidos por los humanos y lo adaptaron. Cada recuerdo de nuestra vida en Antar está grabada en nuestra mente, pero torcido para que no nos parezca tan extraño que lo rechacemos.

Isabel piensa unos segundos.

ISABEL: ¿Qué se supone que debo recordar?

La niña mira a través de su hombro derecho, hacia lo lejos de la playa. De repente, desenfocado, vemos un hombre también vestido de blanco. Isabel sigue la mirada de la niña y lleva la mano hacia su frente, tapándose del sol abrasante. Intenta hacer foco pero no logra ver la silueta de manera nítida.

NIÑA (aún mirando en dirección al hombre): Estamos recordando el día que lo conocimos. Era en una playa, en un día tranquilo como este, iluminado por dos soles.

ISABEL: ¿El día que conocí a Rath?

La niña regresa la mirada a Isabel.

NIÑA: El día que conociste a Kivar.

Termina la escena y cortamos a:

Noche - Casa de los padres de Liz.

Interior de la habitación de Liz.

Ella se encuentra sentada sobre la cama aún hecha, con la espalda apoyada sobre la pared. Tiene su diario abierto y apoyado sobre sus piernas, donde escribe con entusiasmo. La ventana que da a la terraza está semi abierta, para dejar entrar la leve briza de verano.

Empezamos a escuchar:

Música: "Footprints", Molly Kate Kestner.

Se escuchan dos golpecitos en la ventana; Liz levanta la vista y se sorprende al ver a Tess en la terraza, mirándola a través de la ventana. Tess tiene los ojos rojos por las lágrimas y la cara manchada de suciedad y maquillaje.

Liz se sobresalta al verla y suelta la birome, que cae sobre la cama. Cierra el diario rápidamente.

TESS (con voz cortada): Lo siento, no sabía a dónde ir.

Liz se levanta de la cama y camina lentamente hacia ella.

TESS: Isabel está fuera de la ciudad. Michael no me responde. (Se larga a llorar) Y no tengo amigos a quiénes acudir.

Liz se para frente a Tess, a través de la ventana y abre la misma.

LIZ: Está bien.

Tess cae hacia delante, apoyando su cabeza sobre el hombro de Liz y ella la ataja en un abrazo.

LIZ: Estás aquí. Estás a salvo.

Cortamos a:

Noche - Terraza de Liz.

Música: Continuación de la escena anterior.

Tess y Liz están sentadas en la terraza sobre dos reposeras enfrentadas. La luz de la habitación está apagada pero se han prendido unas pequeñas luces colgantes blancas y rojas, que iluminan la escena. Tess lleva puesto un buzo gris y ambas tienen tazas de té en sus manos. Ya ha dejado de llorar y se ha limpiado el rostro, pero se la nota cansada y aconcojada.

TESS: No sé por qué lo hice, por qué ataqué a Alex, no recuerdo nada.

LIZ: Estoy segura que Max lo entenderá.

Tess le clava una mirada intensa a Liz.

TESS (negando): No viste su rostro, Liz. Estaba como (hace una pausa, buscando la palabra) decepcionado de mí. Pero te juro que yo nunca lastimaría a Alex, no lastimaría a ninguno de ustedes. ¡No es lo que quiero! Nunca quise eso.

Liz estira su mano y la coloca sobre la rodilla de Tess. Le da un pequeño apretón.

LIZ: Lo sé. (Le sonríe débilmente) Tengo que admitir que me ha llevado años entender tu lado de la historia, pero ahora lo hago.

Tess le sonríe también.

TESS: Gracias. No sabes lo que eso significa para mí.

Liz asiente y le vuelve a presionar la rodilla con cariño. Luego la retira.

TESS: Sólo espero que Max reaccione tan bien como tú.

LIZ (extrañada): ¿Por qué no habría de creerte? No eras tú, era la nave o lo que sea que esté en eso que tocaste.

Tess niega con la cabeza.

TESS: No lo hará… lo conozco bien.

LIZ (sonriendo): Y él a ti.

TESS (seria): No. Él te conoce a ti. Tú eres todo para él. (Hace una pausa, Liz la mira con los labios apretados) Max puede mentirse una y otra vez a sí mismo diciendo que eligió estar conmigo, pero yo conozco la verdad… siempre lo he sabido. Tú eres la única persona en la que confía, Liz. La única persona en la que confía de verdad.

Liz la mira sin palabras. Se lleva al té a la boca y toma un sorbo, pensando. Baja el té lentamente hacia su regazo y mira la taza.

LIZ: Lo siento.

TESS: No tienes por qué sentirlo.

Tess sonríe con dificultad, mientras también toma un sorbo de su té.

TESS: Eres buena conmigo, cuando yo he sido de lo más grosera.

Liz sube su hombro izquierdo y hace una mueca con la boca hacia el costado.

LIZ: Éramos jóvenes.

TESS: Y estúpidas.

Ambas se ríen y luego suspiran.

LIZ: Puedes quedarte todas las noches que necesites.

TESS: Gracias. De nuevo. No sé a dónde hubiera ido si no fuera por ti.

Termina la escena y cortamos a:

Día - Interior de la casa de Michael.

Estamos en la cocina de la casa. La misma mantiene la misma estética que ya hemos visto; salas grandes, muchos ventanales, madera y piedra. Michael está parado frente a la mesada central, donde hay un segundo grifo y fregadero. Delante de él, sobre la mesada, hay una tabla de cortar y distintos tipos de vegetales.

Coloca una zanahoria sobre la tabla de cortar, sonríe y levanta la mano izquierda colocándola por encima. Una luz blanca resplandece en la palma de su mano y retira la misma, la zanahoria ha sido cortada en perfecto estilo juliana. Levanta la tabla y coloca el vegetal recién cortado sobre su bowl.

Está por agarrar un morrón para hacer lo mismo y escuchamos sonar el timbre.

Michael levanta la vista extrañado hacia la puerta de la cocina, que se encuentra abierta. Se refriega las manos en el pantalón mientras camina, saliendo de la cocina hacia el pasillo que conecta con el hall de entrada.

Mientras se acerca a la puerta, lo notamos tensar el cuerpo. Del otro lado del vidrio que rodea la gran puerta de madera oscura vemos a Kyle, observando hacia dentro de la casa con una sonrisa burlona en el rostro.

Empezamos a escuchar:

Música: "Uh-Oh", Electrocute.

Michael apoya la mano en el picaporte, inspira profundo y baja el mismo. Lentamente abre la puerta y Kyle se acomoda en el porche, para enfrentarlo. Michael se sorprende al ver a un joven alto y fornido parado detrás de Kyle, a quien no habíamos logrado ver antes.

Michael tiene una expresión de sorpresa y desconfianza en el rostro, mientras Kyle le sonríe ampliamente.

KYLE: Hola, Michael, (gira levemente el cuerpo hacia la izquierda, tomando un bate de béisbol que le pasa el joven) ¿cómo te encuentras? (Michael fija la vista en el bate de béisbol y luego en el joven detrás de Kyle) Es una hermosa casa la que tienes aquí.

Michael se mantiene con la mano derecha apoyada en la puerta abierta, sin decir nada. Kyle asoma su cabeza por el marco.

KYLE: ¿Podemos pasar?

MICHAEL: No recuerdo haberte invitado.

Kyle juega con el bate en su mano y le sonríe irónicamente.

KYLE: Creo que es mejor si nos dejas pasar.

Michael dubita unos segundos, finalmente abre la puerta del todo, corriéndose hacia la derecha para dejar a Kyle y al joven pasar a su casa. El joven ingresa primero, seguido de Kyle, quien se detiene unos segundos frente a Michael al pasar frente a él.

KYLE (susurrando): Ni se te ocurra intentar algo extraño. (Señala al joven con su cabeza) No quisieras que mi amigo aquí se enterara de lo que eres. (Mira fijamente a Michael) Al contrario que yo… él no puede mantener un secreto.

Termina la escena y cortamos a:

Día - Interior de la casa de Maria.

Estamos en la cocina, donde Maria se encuentra apoyada sobre la mesada, esperando que la tetera que está al fuego llegue al punto de hervor.

Sobre la pequeña mesa de la cocina hay dos tazas de té, una segunda tetera estilo japonés, y unas galletas sobre un plato. Maria está con la mirada perdida, el brazo izquierdo cruzado sobre su cuerpo y la mano derecha en su boca, que está semi abierta. Parece perdida en pensamiento. Se pasa el pulgar por el labio inferior y sonríe, recordando algo.

Escuchamos un golpe en la puerta de la cocina al mismo tiempo que la tetera comienza a chirriar. Maria vuelve de sus pensamientos y apaga la hornalla.

MARIA (de espaldas a la puerta): ¡Está abierto!

Se escucha de nuevo el golpe en la puerta y la misma se abre lentamente. Max se asoma. Maria toma una agarradera para levantar la pava y se da vuelta, enfrentando a Max. Le sonríe.

MARIA: ¡Hey! Ven, entra, entra. (Camina hacia la mesa con la pava en la mano) El té está casi listo.

Maria levanta la tapa de la tetera japonesa y empieza a verter el agua caliente. Max entra a la cocina y cierra la puerta detrás de él. Mira a su alrededor, se lo nota un poco incómodo. Guarda las manos en sus bolsillos.

Maria termina de verter el agua en la tetera japonesa y gira el cuerpo hacia él.

MARIA (riéndose): ¿Vas a quedarte parado allí todo el día?

Max le sonríe tímidamente y ella se aleja hacia la mesada, para dejar la tetera sobre la hornalla apagada.

MARIA: Tú eres el que quería hablar conmigo, así que (hace una pausa) siéntate y habla.

Max se ríe y se acerca a una de las sillas junto a la mesa, mientras Maria hace lo mismo. Max la mira y piensa, pero no se anima a decir nada. Maria se ríe.

MARIA: Vamos, Max, soy yo. Sabes que puedes hablar conmigo de lo que quieras. Especialmente después del último año de escuela donde lo único que salía de tus labios era "Liz" (dice esta última palabra con tono burlón).

Max se ríe incómodo y ella comienza a servir el té.

MAX: Necesito hablar sobre el futuro.

Maria casi deja caer la tetera de la sorpresa pero se reincorpora a tiempo. Termina de servir en las tazas y coloca la tetera sobre la mesa, con cuidado sobre el posa fuente.

MARIA: ¿Sobre qué futuro?

MAX: Mi futuro. Mi presente, mi pasado, todo. (Suspira) Necesito hablar contigo porque necesito que alguien me entienda.

MARIA: ¿Tess no puede entender cómo te sientes?

Max niega ferviente.

MAX: Ni Isabel ni Michael pueden entender cómo me siento, y menos aún Tess.

Max respida hondo.

MAX: Necesito saber que todos estos años no han sido en vano.

MARIA (confundida): ¿Qué años?

MAX: Todos ellos. (Hace una pausa y luego comienza a hablar rápidamente) Terminar la secundaria, ir a la Universidad. Elegir Leyes porque necesitaba elegir algo… algo que me sirviera para ocupar mi tiempo en la Tierra porque nunca tuve la oportunidad de preguntarme realmente qué quería hacer de mi vida. Tener que elegir Vanderbilt University en vez de Virginia porque estaba más cerca de Roswell. Porque Nasedo dijo que debía estar cerca. Estar con Tess-

MARIA (interrumpiéndolo): Porque Nasedo y un supuesto destino así lo dijeron.

Max se queda a mitad de camino con la taza hacia su boca. Clava la mirada en la de Maria. Se toma unos segundos y asiente. Maria desliza la mano derecha sobre la mesa y la acerca hacia Max. Coloca su mano sobre los dedos de la mano izquierda de Max.

MARIA: ¿La amas? (Max no contesta) Le estoy preguntando a Max… no a Zan el Rey, o cual sea su nombre. Ni a la imagen que Nasedo pintó de ti. (Hace otra pausa) Le estoy preguntando al verdadero Maxwell Evans (inspira). ¿Amas a Tess? ¿Quieres estar con ella?

Max la mira intensamente unos segundos. Juega con la taza de té mientras piensa.

MARIA: Sé que esa es la pregunta en tu mente.

MAX: Yo- (se detiene, con la boca abierta).

Maria lo mira firme. Levanta su taza de té y toma un sorbo.

MARIA: ¿Sabes dónde está ahora?

MAX (asintiendo): Está en la casa de Liz. Pasó la noche allí.

MARIA: Sé que mueres por ir a la casa de Liz ahora, pero la pregunta es… ¿quieres ir porque Tess está allí? ¿O es porque quieres ver a Liz?

Max toma un sorbo de su té. No contesta.

MARIA: No sé por qué te pones en un nivel tan alto, Max. Michael e Isabel no siguieron los mandatos de Nasedo (se ríe). La manzana cayó bien lejos del árbol con ellos. (Apoya la taza sobre la mesa y lo mira serio) ¿Por qué debería ser especial contigo? ¿Por qué te obligas a hacer algo que, claramente, no quieres?

Max asiente lentamente.

MARIA: ¿Qué crees que pasará si no sigues una regla? Seguiste absolutamente todo lo que te pidieron estos años hasta aquí, y aún así estamos en peligro.

Ambos se quedan en silencio unos segundos.

MARIA (se lleva la mano derecha al pecho): No quiero hacerte sentir mal… pero Isabel parece bastante feliz con su vida (se encoge de hombros) y no veo a nadie obligándola a cumplir su destino con Michael.

Max baja la vista hacia la mesa.

MAX: Yo… (hace una pausa) Yo no sé cómo arreglar esto. (Levanta la vista hacia Maria) Cómo retroceder el tiempo y hacer las cosas bien.

MARIA: No necesitas retroceder nada. (Estira su mano hacia la de Max y la estrecha) Sólo tienes que vivir tu vida, de la manera que quieras. Sin pensar en nadie más que no seas tú. (Le sonríe) Es hora de que finalmente elijas la vida que quieres vivir. De ser un poco egoísta.

MAX: Quizás... (cierra los ojos).

Ambos se alteran al escuchar el sonido de unos vidrios rompiéndose. Se erguen y llevan la vista hacia la ventana de la cocina. Se escucha el sonido de otro vidrio romperse, esta vez más fuerte. Maria se para y corre una de las cortinas, para poder mirar a través de la ventana.

MARIA (mirando hacia hacia fuera): Oh, Díos mío.

Max se para y corre hacia la puerta, abriéndola rápidamente. Se escucha el sonido de pisadas sobre vidrios y unos gritos. Maria lo sigue.

Max sale de la casa seguido de Maria. La calle está tranquila; vemos casas de un estilo parecido al de Maria, todas de una planta, algunas con autos estacionados en los garajes o junto a la acera. Max camina hacia el Jetta rojo de Maria que se encuentra estacionado junto a la acera. Maria lo sigue detrás.

Escuchamos el grito ahogado de Maria. Max se queda paralizado.

La cámara enfoca el Jetta; todas sus ventanas están completamente rotas, tiene abolladuras en el capó y varias otras partes del auto.

Maria se lleva las manos hacia la boca y ahoga un sollozo.

Max observa el auto, totalmente sorprendido. Gira el cuerpo hacia Maria.

MAX: ¿Qué pasó?

Maria tiene la vista clavada en el auto. Sus ojos se llenan de lágrimas y empieza a llorar. Max se gira hacia la calle, mirando las varias casas del barrio.

MAX: Alguien debe haber visto algo.

Un celular comienza a sonar, en el sonido de una llamada.

Max lleva la mano derecha hacia uno de los bolsillos de su jean, mientras Maria camina lentamente hacia el auto con el rostro repleto de lágrimas.

Max atiende la llamada, llevando el celular hacia su oreja.

MAX: Hola, Michael. (Su rostro se transforma instantáneamente a una expresión de preocupación) Seguro. Sí, lo entiendo. Estaré allí en media hora. (Clava la vista en Maria, quien levanta la vista hacia él, extrañada) No te muevas, todo estará bien.

Baja el celular, cortando la llamada.

MAX: Debemos irnos. Michael nos necesita.

Maria asiente. En su rostro se nota el susto, sorprenda y angustia de todo lo que está pasando.

Termina la escena y cortamos a:

Día - Interior de la casa de Liz. Su habitación.

La habitación está silenciosa; vemos a Liz durmiendo en su cama, debajo de las sábanas y el cobertor. Junto a la cama, sobre el piso del lado derecho, hay una bolsa de dormir abierta apoyada sobre una estera de yoga y con una pequeña almohada.

Se escucha el sonido de una llave de agua cerrarse desde el baño y Liz se acomoda en su cama moviendo el cuerpo hacia el lado de la puerta, pero no se despierta.

La puerta del baño se abre y Tess sale del mismo, envuelta en una toalla color verde chillón y con el pelo suelto y mojado.

Lleva su vista hacia Liz y, al notar que está durmiendo, se queda parada en el marco de la puerta mirándola. La observa unos cuantos segundos; en su rostro no notamos ninguna expresión. Toma su toalla fuertemente con la mano derecha para que no se caiga y camina lento hacia Liz, quien continúa durmiendo.

Se detiene junto a la cama y continúa observándola, prestando atención especialmente a su rostro. Sonríe levemente mientras analiza las facciones de Liz.

Levanta la mano izquierda y la lleva con cuidado hacia el rostro de Liz, donde se ha caído un mechón de pelo tapándole el ojo y el pómulo. Tess acerca su mano lentamente y toma el mechón de pelo y lo corre hacia detrás de la oreja. Sonríe levemente. Va a retirar su mano pero dubita unos segundos; finalmente, la coloca sobre la mejilla de Liz acariciándola suavemente.

Liz se mueve en sueños y Tess retira su mano rápidamente, corriendo hacia el baño.

Termina la escena y cortamos a:

Pantalla negra. Silencio.

MUJER: ¿Isabel?

Lentamente se empiezan a escuchar ruidos; personas caminando, elementos chocando.

MUJER: ¿Isabel, te encuentras bien?

La imagen comienza a aclararse, como si alguien estuviera abriendo los ojos. Se enfoca la imagen de a poco y los sonidos se vuelven agudos y distinguibles. Vemos a Isabel reflejada en un espejo, sentada en una silla alta con una maquilladora pelirroja junto a ella. A ambos lados hay otras modelos sentadas, siendo maquilladas o peinadas.

La maquilladora la mira con un rubor y cepillo en las manos. Isabel parpadea un par de veces y mira a su alrededor.

ISABEL: ¿Qué?

La maquilladora la mira extrañada.

MAQUILLADORA: ¿Quieres que llame a tu agente? ¿Has tomado alguna droga?

Isabel clava la mirada en la mujer y la observa sorprendida.

ISABEL: ¿Dónde estoy?

MAQUILLADORA (sorprendida): ¿En serio me preguntas?

Isabel gira el cuerpo en la silla mirando a su alrededor, pensando, lentamente entendiendo la situación.

ISABEL: Estamos en Austin, preparándonos para el desfile con Taylor Swift, ¿verdad?

La maquilladora levanta una ceja. Isabel se ríe, nerviosa.

ISABEL: Lo siento, ayer tomé pastillas para dormir por el viaje, seguro debe ser eso.

La maquilladora asiente, pero sin creerle la historia.

MAQUILLADORA: ¿Qué piensas del color?

Isabel se observa en el espejo rápidamente y se levanta de la silla.

ISABEL: Te quedó maravilloso, gracias. (Toma su celular de encima de la pequeña mesa y se aleja) Necesito salir a tomar aire.

Isabel se aleja rápidamente de la maquilladora y la fila de modelos.

MAQUILLADORA (gritando tras ella): ¡¿A dónde vas?! ¡Aún falta peinarte!

Isabel empuja la puerta de salida de emergencia de la sala y se precipita al exterior. Afuera es de día aún y el cielo se encuentra despejado. Fuera del edificio vemos un séquito de personas trabajando para preparar una amplia zona al aire libre para un show. Un poco más lejos hay un escenario con una pasarela que se extiende casi a todo lo largo del predio. Alrededor de la pasarela hay un centenar de mesas y sillas altas, a las cuales están decorando con manteles blancos y flores rosas.

Isabel respira de manera entrecortada; está agitada y nerviosa. Se lleva la mano derecha hacia el cuello, buscando su pulso y tratando de calmar su respiración. Mira a su alrededor totalmente desconcertada.

ISABEL (murmurando): ¿Cómo diablos llegué acá?

Termina la escena y cortamos a:

Día - Casa de Michael. Puerta.

Max y Maria están parados en el porche de entrada de la casa de Michael, esperando a que la puerta se abra. Están vestidos con la misma ropa que la escena anterior y se los nota ansiosos; Maria lleva el maquillaje corrido y los ojos rojos por las lágrimas. En su hombro derecho cuelga una mochila.

La puerta se abre y Michael aparece del otro lado. Tanto Max como Maria lanzan un grito de sorpresa al verlo; Michael lleva la remera rota y manchada de sangre, el ojo hinchado y morado y el labio inferior partido. Notamos una mueca de dolor en el rostro mientras abre la puerta.

Maria se lleva las manos a su rostro.

MARIA (preocupada): ¿Qué diablos ha pasado?

Michael lanza una mirada de furia a Max, quien se encoge de hombros. Luego posa la vista en Maria e intenta sonreír, pero le duele el rostro.

MICHAEL: No tienes de qué preocuparte, estoy bien.

MARIA (furiosa): ¿Qué quieres decir con bien? (Observa la sangre en la remera de Michael) ¿Esa es tu sangre? ¿Estás lastimado? (Michael baja la vista hacia su remera mientras niega con la cabeza. Maria estira el cuerpo para mirar dentro de la casa, donde hay varios elementos rotos y desparramados por el suelo. Entra rápidamente a la casa) ¿Quién hizo esto?

Michael y Max se mantienen donde están mientras Maria se adentra rápidamente y se dirige al living, observando los destrozos a su alrededor.

MICHAEL: Te pedí que no le dijeras nada, no quiero que sepa quién hizo esto.

MAX (serio): Su auto fue destrozado. (Michael abre los ojos de la sorpresa. Gira rápidamente el rostro para observar a Maria a lo lejos y emite una mueca de dolor. Max le coloca una mano en el hombro) Ella está bien, sólo un poco asustada… nadie la tocó. Pero creo que fue la misma persona que hizo añicos tu cara y tu casa.

Michael asiente.

Cortamos a:

Casa de Michael. Living.

Michael se encuentra sentado en uno de los sofás, con Max sentado en el sofá de enfrente. Maria se ha sentado en la mesa ratona entre los dos, enfrentando a Michael. Junto a ella ha apoyado su mochila, que abre rápidamente. De dentro saca un botiquín. Mientras abre el botiquín, se dirige a Michael.

MARIA: Necesito que te quites la remera (toma unos guantes del botiquín y comienza a ponérselos), necesito ver si has recibido cortes.

Michael se quita la remera con cuidado debido al dolor. Maria se detiene a mitad del trabajo de colocarse los guantes y deja que uno se le caiga al piso de la sorpresa. Mira el cuerpo de Michael con una expresión de completa sorpresa y deseo en el rostro.

En el torso de Michael vemos varios tatuajes; los dibujos comienzan por sus costillas subiendo por su pecho hacia sus hombros y antebrazos. La mayoría son en color negro con algunos pocos en color, predominando las tonalidades pasteles. Su cuerpo ha cambiado con los años, estando más tonificado ahora. Entre los tatuajes vemos algunos moretones que están empezando a aparecer.

MARIA (tartamudeando): ¿Cuá- cuándo- cuándo pasó eso?

Max ahoga una risa. Maria cierra los ojos y baja la cabeza. Inspira hondo, abre los ojos y se agacha para buscar el guante. Mira rápidamente el torso de Michael, subiendo la vista hacia el rostro de él y sonrojándose.

MARIA: Bueno, no estás cortado, pero necesito tocarte. (Se quita el guante que se había colocado y revolea ambos sobre el botiquín). Para asegurarme que no tengas ningún hueso roto.

Maria y Michael se miran intensamente unos segundos. Finalmente, él asiente sin decir nada.

Ella se inclina lentamente sobre él y se acerca con manos temblorosas. Se detiene unos milímetros antes de tocar su cuerpo. Maria lo observa fijo a los ojos. Él cierra los suyos y asiente. Ella coloca sus manos sobre las costillas de Michael suavemente. Él inspira hondo y se le corta la respiración. Maria trata de mantener la concentración en la tarea de palpar a Michael.

Max carraspea, incómodo con la situación.

MAX: ¿Cómo está?

Michael hace muecas de dolor mientras Maria recorre su torso. Finalmente lleva las manos al rostro y lo toma del mentón, observando las heridas del rostro.

MARIA (a Michael): Tienes dos costillas rotas, ¿cómo pasó esto? (Michael no le contesta) ¿Quién te lastimó?

Michael evade la mirada de Maria y toma su remera, poniéndosela rápidamente. Mira a Max a través del hombro de Maria.

MICHAEL: Puedes curarme las costillas, pero nada de tocar mi cara.

Michael y Max se paran y éste asiente. Max se acerca hacia Michael, rodeando la mesa ratona por el lado contrario a Maria.

Maria se para también, rápidamente, y clava una mirada furiosa en Michael.

MARIA: ¿Vas a decirme quién te hizo esto? (Michael no le contesta) Es humano, ¿verdad? (Max coloca sus manos sobre la remera de Michael) ¿Por eso no dejas que Max te cure el rostro? (Hace una pausa) ¿Fue Kyle? (Max se detiene antes de comenzar con su poder. Ninguno le responde. Maria comienza a sollozar) Por favor, díganme, ¿fue él?

Max baja sus manos. Michael traga saliva tomando valor y mira a Maria.

MICHAEL (asintiendo): Trajo a un amigo, alguien que no sabe sobre nosotros. (Maria jadea, llevándose la mano hacia la boca) Él quería que yo sufriera, (pausa) que no pudiera curarme fácilmente.

Max vuelve a colocar las manos sobre Michael y cierra los ojos, concentrándose en su poder. Maria cierra los ojos y deja escapar unas lágrimas.

MICHAEL (a Maria): Lo siento…

Maria asiente, aún con los ojos cerrados y se deja caer sobre la mesa ratona. Max termina de curar las costillas de Michael, abre los ojos y camina dos pasos hacia atrás.

Los tres se queda en silencio, cada uno mirando a un punto distinto. Finalmente, Max habla.

MAX (a Maria): ¿Quieres que te lleve a tu casa? ¿Que llame a Liz?

Maria niega, con la cabeza escondida entre sus manos.

MARIA (entre sus dedos): No puedo creerlo.

Max coloca su mano sobre el hombro de Michael.

MAX: ¿Te encuentras mejor? (Michael asiente y estira sus brazos, probando sus costillas. Max mira rápidamente a Maria y vuelve la vista hacia Michael) Llámame si necesitas algo, lo que sea. (Le sonríe) Aunque sea para arreglar esa espantosa cara.

Michael lo golpea amistosamente en la panza y Max hace un gesto mentiroso de dolor.

Termina la escena y cortamos a:

Noche - Austin, Texas.

Música: "Wildest dreams", Taylor Switf.

La noche de Austin se encuentra calurosa y despejada. Estamos en el evento al que ha asistido Isabel, donde escucha música bien fuerte de fondo. El recital y desfile parecen ya haber terminado y ahora las personas están paseando entre las mesas, sacándose fotos con los fotógrafos oficiales, tomando bebidas y comiendo canapés ofrecidos por los mozos.

Isabel se encuentra vestida con un vestido crudo de dos piezas y transparente. Se saca una foto junto a otra joven posando con una amplia sonrisa para el fotógrafo; cuando el flash se apaga el rostro de Isabel también, y se escabulle rápidamente entre la gente. Al pasar junto a un mozo toma una copa de champagne de la bandeja y bebe la mitad del contenido de un gran sobro.

Continúa caminando, alejándose del tumulto de personas. De repente, se detiene con el bazo a medio camino hacia su boca. Mira hacia unos metros lejos más allá de ella; la cámara sigue su mirada donde vemos a William vestido de traje y pantalón azul oscuro, camisa blanca y sin corbata, hablando con una mujer y un hombre. Isabel se traga el resto de su bebida de un tirón, coloca la copa vacía sobre una mesa, levanta la falta de su vestido con su mano izquierda y camina rápidamente hacia William.

ISABEL: Tú. Sálvame. Ahora.

William desvía la concentración de la conversación que estaba manteniendo hacia Isabel, que lo sostiene del brazo izquierdo. La observa con sorpresa pero le sonríe.

WILLIAM: ¡Isabel! ¿Cómo te encuentras?

ISABEL: ¿Estás trabajando ahora? (William asiente) ¿Cubriendo alguna nota?

WILLIAM: Sí, pero ya obtuve todas las entrevistas que necesitaba.

ISABEL: ¿Puedes irte conmigo?

William se aleja un paso del grupo, que lo mira extraño mientras continúa hablando entre ellos.

WILLIAM (susurrando): ¿Te encuentras bien? ¿Quieres que llame a alguien?

ISABEL: Estoy bien, sólo necesito alejarme de este tumulto por un rato. (Hace una pausa. Le aprieta el brazo suavemente) Estar con una cara conocida.

William asiente.

WILLIAM: Claro (le sonríe). Déjame despedirme de unos colegas y estaré contigo en breve. (Le guiña el ojo) Sé de un lugar perfecto.

Cortamos a:

Noche - Interior de la casa de Tess. Living.

Alex se encuentra sentado en el sillón, con su bolso abierto sobre la mesa ratona. Está doblando ropa y colocándola dentro del bolso.

La puerta se abre y Tess ingresa a su casa. Deja las llaves en una mesa alta junto a la puerta y se detiene al ver a Alex. Él se levanta del sillón.

TESS: Lo siento, no quería molestarte.

Alex le sonríe tímidamente.

ALEX: No tienes por qué estarlo, esta es tu casa.

Tess camina lentamente hacia él. Se detiene a unos pasos del sillón.

TESS: Siento mucho haberte atacado.

ALEX: No eras tú.

Tess baja la vista, triste.

TESS: Todos parecen entender eso, menos Max. (Hace una pausa) ¿Lo has visto?

Alex niega.

ALEX: Se fue temprano por la mañana y aún no ha regresado.

Tess lleva la vista hacia el bolso de Alex y lo señala.

TESS: ¿Ya te vas? (Alex asiente) Supongo que haces bien, es peligroso estar conmigo.

Alex se acerca unos pasos con los brazos extendidos, pero se detiene un paso antes. No sabe bien qué hacer, si abrazarla, tocarle los hombros.

ALEX: No debes pensar así.

Tess suspira. Lo mira fijo a los ojos.

TESS: Gracias. Por todo.

Alex se encoge de hombros.

ALEX: Es mi deber proteger al país de fuerzas malvadas.

Tess lanza una carcajada. Comienza a caminar hacia la cocina.

TESS: ¿Quieres una cerveza antes de irte?

ALEX (sonriendo): Claro, pero sólo si te mantienes alejada del trozo de la nave.

Tess lo mira con un gesto de furia pero juguetona.

Termina la escena y cortamos a:

Noche - Interior casa de Michael. Living.

La escena está iluminada por dos lámparas de pie colocadas en lados opuestos del salón. La luz es tenue.

Maria está sentada en uno de los sofás, con los pies sobre el mismo y las rodillas levantadas, mientras abraza fuertemente un almohadón. Mira fijamente el cuadro colgado en la pared, con la pintura de ella.

Michael entra al living, con dos tazas de té en la mano. Camina hacia el sofá y coloca una de las tazas sobre la mesa ratona.

Maria lleva la misma ropa que anteriormente, pero Michael se ha cambiado la remera. Su ojo golpeado ha empeorado, estando más morado e hinchado.

MICHAEL: Té de manzanilla. Tu favorito.

Michael se sienta junto a ella con su taza de té en la mano. Maria continúa con la vista fija en el cuadro.

MARIA: No puedo creer lo que Kyle hizo.

Michael lleva la taza a su boca y sopla sobre la bebida caliente.

MICHAEL: Él sólo rompió un par de cosas en mi casa, fue en realidad el otro quien me pegó. (Sonríe irónicamente) No esperaba que fuera tan inteligente en traer un amigo para que no pudiera defenderme.

Maria mira fijamente a Michael. Sus ojos se empiezan a llenar de lágrimas.

MARIA: Él destruyó mi auto. O sea, (aprieta el almohadón con furia) no vi exactamente quién fue pero estoy segura que fue obra de él.

MICHAEL (sorprendido): ¿El Jetta? No sabía sobre eso.

MARIA (entre lágrimas): Era lo último que me quedaba de mi madre. Él sabía lo que ese auto significaba para mí.

Michael deja el té en la mesa ratona y se acomoda en el sillón para mirarse frente a frente.

MICHAEL: Estoy seguro que Amy lo entenderá.

Maria cierra la boca pegando sus labios fuertemente. Su barbilla tiembla y deja que las lágrimas caigan. Michael la observa primero con sorpresa hasta que entiende el por qué de su expresión.

MICHAEL: El otro día… cuando dijiste que habías heredado el auto (hace una pausa, respira hondo).No quisiste decir que te lo había regalado, sino que-

MARIA (interrumpiéndolo, asiente): Ella murió dos años después que te fueras de Roswell.

MICHAEL: ¿Qué pasó?

MARIA: Cáncer.

Michael abre la boca varias veces para decir algo, pero no se anima. Maria se limpia las lágrimas del rostro con la mano.

MARIA: No podrías haber hecho nada.

MICHAEL: Pero Max-

Ella coloca rápidamente su mano sobre la boca de Michael, callándolo.

MARIA: No. Ella no era responsabilidad de ustedes.

Michael toma la muñeca de Maria, acomodando su palma sobre su boca y la besa dos veces, suavemente. Maria cierra los ojos y él, con su mano libre, limpia las lágrimas de su rostro.

MICHAEL (hablando sobre la mano de Maria): Lo siento.

Ella sonríe débilmente. Michael baja la mano de Maria y entrelaza sus dedos con los de ella.

MICHAEL: Prometo que cuidaré de ti de ahora en adelante. (Ella abre los ojos y lo mira intensamente) Sé que no puedo regresar los años perdidos, pero estoy aquí ahora… No me iré a ninguna parte, lo prometo.

MARIA: Lo sé.

Termina la escena y cortamos a:

Noche - Exterior del Crashdown Café.

Música: "To build a home", The Cinematic Orchestra.

La calle está desierta y silenciosa. El cartel del Café aún se encuentra prendido y la escena se encuentra iluminada por este y las luces de la calle. Liz está vestida con el uniforme de mesera del Café, incluidas las antenas, limpiando las mesas exteriores y colocando las sillas sobre aquellas.

Escuchamos unos pasos y vemos a Max caminando por la vereda con las manos dentro de los bolsillos delanteros de su short de pana. Liz lo escucha justo cuando ha terminado de dar vuelta la última silla, toma el trapo amarillo en su mano derecha y levanta la vista. Le sonríe al verlo.

LIZ: ¿De paseo nocturno?

Max se detiene delante de ella y la observa de pies a cabeza. Asiente sin responder verbalmente. Liz señala hacia el café detrás de ella.

LIZ: ¿Quieres pasar a tomar algo?

Max asiente.

Cortamos a:

Interior del Cafè.

La música se ha detenido.

Liz abre la puerta e ingresa al Cafè. Camina hacia la barra jugando con el trapo en su mano.

LIZ: ¿Quieres una cerveza o estás para algo más fuerte?

Max no le contesta y se queda parado delante de la puerta, que se cierra lentamente tras él. Liz se da cuenta que él ya no la sigue y se da vuelta, extrañada. Levanta una ceja mientras lo mira.

LIZ: ¿Te encuentras bien? No has dicho ni una palabra.

Max traga saliva. Da dos pasos hacia delante.

MAX: No estaba preparado para verte así vestida.

Liz se sonroja y baja la vista, sonriendo como colegiala. Deja el trapo sobre la barra y lleva su mano hacia la vincha. Max se adelanta dos pasos más hacia ella.

MAX: No, por favor. (Liz se detiene con la mano sobre su vincha y vuelve a mirarlo) No te lo quites. (Liz baja lentamente su mano, apoyándola sobre la barra) Luces hermosa. (Ambos se miran unos segundos. Max desvía la mirada hacia la cocina detrás de Liz por un segundo) He fantaseado con verte con el uniforme otra vez por años.

Liz gira el rostro y sigue la mirada de Max hacia la cocina. Se sonroja. Se pasa las manos por la falda nerviosa.

MAX: Lo siento, no debería decir estas cosas, ¿cierto?

LIZ (negando): No, está bien. (Sonríe) Debo admitir que yo también he pensado en esa noche en la cocina por mucho tiempo.

Max sonríe y se acerca hacia la barra, sentándose en una de las mesas altas. Liz da vuelta a la barra, parándose del lado contrario y abre la heladera de las bebidas, tomando dos porrones de cerveza.

LIZ: Así que, (hace una pausa, nerviosa) Tess ha pasado la noche aquí, ¿sabías?

Se da vuelta y coloca los porrones sobre la barra. Max asiente mientras toma uno de los porrones por el pico y abre la tapa con sus poderes. Se lo entrega a Liz.

LIZ: Es una buena chica.

Max la mira sorprendido, mientras quita la tapa del segundo porrón con sus poderes. Liz levanta su botella para brindar con él y se ríe de la expresión de Max.

LIZ: Lo sé, (toma un sorbo de su bebida) me sorprende incluso a mí estar diciendo esto. Pero he tenido años para pensar… para escribir, sobre tú y yo. Sobre ella y tu Destino.

Max toma de su cerveza.

LIZ: Hasta que finalmente ya no tuve nada más para escribir ni pensar.

MAX: ¿Y esa es tu conclusión?
LIZ: Quiero decir… (baja la vista, mira sus manos y piensa) fue muy difícil para mí alejarme de ti. (Levanta la vista y lo mira con tristeza) Mi corazón se rompió en mil pedazos cuando te dejé en esa montaña. Y luego se rompió mil veces más por cada día que no viniste detrás de mí. Primero la culpé a ella, porque si ella nunca hubiera aparecido, tú y yo seguiríamos juntos. (Se encoje de hombros) Pero esa no era la verdad. La verdad es que la elegiste a ella… porque eso era lo que debías hacer. No era culpa de Tess… era tuya. Y me enojé contigo. Mucho.

MAX: No tuve otra opción, debes-

Liz levanta una mano en señal de interrupción.

LIZ: Ya no estoy enojada, (sonríe) al menos no contigo.

Max se ríe. Liz toma de su cerveza.

MAX: ¿Y con quién estás enojada?

Liz resopla y piensa, llevando los ojos hacia el techo.

LIZ: Con la vida, con el Universo. (Baja la vista hacia Max) Con las fuerzas que hicieron que nos cruzáramos para luego separarnos. Pero no la culpo, ya no.

Max toma de su cerveza.

MAX: Trató de matar a Alex.

Liz apoya los codos sobre la barra y se acomoda, inclinándose hacia Max.

LIZ: Lo sé, me contó todo anoche, y de verdad le creo cuando dice que no recuerda nada de lo que pasó, que no fue ella quien lo atacó. ¿Por qué no quieres creerle? Cosas más extrañas han pasado en nuestras vidas.

Max hace una pausa.

MAX: Porque ya no quiero ser el Rey. Ya no quiero ser el justo, el sabio, el bueno que todos me piden ser.

Liz toma las manos de Max entre las suyas.

LIZ: Puedes ser un Rey y tener defectos al mismo tiempo. Nadie nunca te pidió que seas perfecto.

Max baja la vista hacia sus manos y entrelaza los dedos con los de Liz. Max mantiene la vista fija entre sus dedos, le acaricia la mano con el pulgar derecho.

Empezamos a escuchar la continuación de:

Música: "To build a home", The Cinematic Orchestra.

MAX: Yo… (hace una pausa, busca las palabras mientras continúa acariciando a Liz) Quiero hacer esto bien. (Aprieta los dedos de Liz con los suyos) Quiero hacer nosotrosbien. Quiero tomar mis propias decisiones por primera vez.

Levanta la vista hacia Liz, cuyo rostro se encuentra a pocos centímetros del suyo. La mira a los ojos unos segundos y lleva la vista hacia su vincha de antenas.

MAX: ¿Qué dices, antenas?

Liz se ríe y baja la vista hacia sus manos. Suspira y cierra los ojos.

LIZ: No sabes cuántas veces soñé con este momento. (Abre los ojos y lo mira fijo) Pero-

Max la mira sorprendido y se aleja unos centímetros de ella.

MAX (interrumpiéndola): ¿Pero?

Liz quita sus manos de las de Max y aleja el cuerpo de él, también.

LIZ: Pero si queremos hacer esto bien, primero necesito que arregles las cosas con Tess. (Max baja los hombros, abatido) Ella no es el enemigo. Es una buena chica que siempre se ha sentido una intrusa hasta que la elegiste, Max (hace una pausa). Si tú te sientes perdido por haber repetido el discurso del Destino durante los últimos ocho años, imagínate ella, que fue lo único que escuchó desde que nació.

Max suspira.

MAX: Odio decirlo, pero tienes razón.

LIZ: Le debes la verdad después de tanto tiempo. (Liz se sonríe y le aprieta el brazo izquierdo con cariño) Créeme que ella puede manejarlo.

Max toma la botella de cerveza y bebe un largo sorbo de bebida.

LIZ: No huiré a ninguna parte, Max. (Liz también bebe un sorbo de cerveza) Al menos esta vez.

Los dos se ríen y chocan sus botellas.

Termina la escena y cortamos a:

Noche - Casa de Michael.

Estamos en el interior de la casa de Michael, en una habitación que no hemos visto hasta ahora. Está en el primer piso pero en la parte contraria de la casa a la pileta y el patio, ya que los enormes ventanales (que decoran una de las largas paredes) dan hacia el desierto. Fuera se extiende la inmensa oscuridad y las estrellas.

La habitación es un taller de pintura y hay un gran cantidad de lienzos de diversos tamaños apoyados contra las paredes de madera y entre ellos, así como bocetos de dibujos desparramados por el piso.

Algunas pinturas mantienen el mismo estilo de la que hemos visto colgada en el living, mientras que otras son abstractas o muestran levemente un paisaje o estructura.

Michael se encuentra parado junto a una silla alta, con el torso y un brazo inclinados sobre un lienzo grande, de unos tres metros de altura. Su ojo lastimado ya está completamente negro, con aureolas de violeta alrededor. De su labio partido ya no brota sangre.

Tanto él y Maria se encuentran con la misma ropa que antes, pero ambos están descalzos. Maria camina por la habitación, entre los cuadros y dibujos, pisando lentamente sobre la protección del piso.

Michael no lleva paleta de pintor ni brocha en la mano, y los colores van saliendo directamente desde sus dedos, utilizando sus poderes. Maria se detiene frente a unos pequeños cuadros, de siluetas de mujeres parecidos al cuadro del living, pero que notoriamente no son ella.

Los recorre suavemente con los dedos.

MARIA: ¿Cuántos cuadros de mí has pintado?

Michael le contesta mientras continúa dando "pinceladas" sobre el lienzo.

MICHAEL: En el principio era lo único que podía dibujar. Pero luego de vender tu cuadro destrocé todos los dibujos y pinturas que tenía.

Maria se da vuelta rápidamente, totalmente desconcertada. Michael continúa dándole la espalda concentrado en las tonalidades celestes sobre la tela.

MARIA (sorprendida): ¿Por qué?

Michael se aleja unos centímetros y observa lo que tiene hasta el momento.

MICHAEL: Por la misma razón que compré el cuadro de vuelta. (Vuelve a pintar) Porque no soporto la idea de que alguien más te vea de misma la manera en que yo te miro.

Maria jadea y parpadea de la sorpresa. Se lleva la mano derecha a la boca y se muerde la uña de su dedo índice. Camina lentamente hacia Michael y se sienta en un banqueta alta junto a él. Michael la mira de reojo y le sonríe levantando la comisura derecha.

MARIA: ¿Crees que la relación de Max y Liz era mejor que la nuestra?

Michael detiene sus pinturas y la mira extrañado, levantando la ceja derecha.

MICHAEL: No, ¿por qué? (Maria no le contesta) ¿Tú crees eso?

Maria abre las piernas y coloca los pies sobre la madera que conecta las patas de la banqueta. Se acomoda sobre la misma colocando sus manos entre el espacio libre entre sus piernas.

MARIA (asintiendo levemente): ¿Sí? ¿No? (Se lleva las manos al rostro tapándose de la vergüenza) ¿No lo sé?

Michael camina hacia ella y la toma de las muñecas, obligándola a que baje las manos y lo mire.

MICHAEL (sonriendo levemente): Maria…

Maria se sonroja.

MARIA: Es que- (hace una pausa) Ellos siempre han tenido una conexión, esos flashes cada vez que- (traga saliva) estaban juntos. (Baja la vista, avergonzada) Y nosotros nunca tuvimos eso.

Michael se ríe, toma a Maria del mentón y la obliga a levantar el rostro para mirarlo.

MICHAEL: ¿Eso es lo que te preocupa? (Maria asiente levemente) ¿Que nunca tuviste flashes de vestidos con magdalenas?

Maria se ríe, destendiendo el cuerpo.

MICHAEL: Sí, sé todo sobre eso. (Michael suelta el mentón de Maria y baja sus manos hacia las piernas de ella, colocándolas encima.

MICHAEL: De la manera en que yo lo veo, es totalmente lo opuesto. Max usó sus poderes en Liz para salvarla… y eso generó los flashes y, probablemente, un enlace que nunca podrá romperse. (Se encoge de hombros) En cierto sentido, no tienen otra opción que estar juntos, porque esa fuerza siempre los atraerá. Michael comienza a acariciar las piernas de Maria.

Empezamos a escuchar:
Música:
"Code blue", The-Dream.

MICHAEL: Pero con nosotros… (hace una pausa y le sonríe levantando la comisura derecha del labio) Nosotros elegimos estar juntos, entre todas los seres de este planeta (Maria se ríe). Y eso es lo que nos hace especiales.

Los ojos de Maria se empiezan a llenar de lágrimas. Desvía la vista unos segundos a la pintura sobre la que Michael estaba trabajando. Vuelve a mirarlo a los ojos y una lágrima se le escapa.

Se lleva las manos al borde de su remera y la sube por su torso, quitándosela, quedando en corpiño. Michael se sorprende por el acto de Maria y da un paso hacia atrás, cauteloso.

MARIA: Píntame.

Michael continúa mirándola sorprendido. Maria se baja de la banqueta y se quita los jeans, quedando sólo en ropa interior frente a él.

MARIA: Quiero que me pintes otra vez.

Michael se acerca lentamente hacia Maria y se para frente a ella, casi rozando su cuerpo. Levanta su mano izquierda y la lleva hacia el cuello de Maria, donde apoya el dedo anular e índice. Maria cierra los ojos y entreabre la boca, dejando escapar un gemido de placer inesperado. Michael comienza a bajar sus dedos por el cuello de Maria, dejando unas líneas de pintura fluorescente en el cuerpo de Maria con sus poderes, la punta de sus dedos brillando,

Baja hasta su pecho, donde se detiene, justo encima de la tela del corpiño. Maria abre los ojos y lo mira repleta de deseo.

Michael retira la mano, baja la vista hacia el cuerpo de Maria y levanta la mano derecha, colocándola en la cintura de Maria. Comienza a hacer lo mismo con esa mano, dejando líneas de pintura por su panza.

Michael se aleja unos centímetros, observando a Maria y las marcas que ha dejado en su cuerpo. Se observan con anhelo unos segundos.

Abruptamente, Michael se abalanza sobre ella, tomándola de la cintura para alzarla. Maria responde abrazándolo con brazos y piernas, entrelanzándolos por su espalda. Michael aplasta su boca sobre la de Maria, besándola con fervor y pasión.

Él comienza a caminar hacia la puerta de la sala, queriendo salir de la habitación, mientras continúan besándose, entre gemidos y suspiros. Él la sostiene con una mano sobre los glúteos y la otra apoyada en su espalda; de sus dedos salen curvas, líneas y distintos dibujos que crecen y crecen por la piel de Maria.

Terminan de salir de la habitación.

Termina la escena y cortamos a:

Noche - Austin, Texas.

Estamos en un rooftop con vistas a los edificios de la ciudad. El lugar parece ser un bar, que en este momento se encuentra cerrado; vemos una barra con luces colgantes de las cuales sólo la mitad están prendidas. El espacio es bastante amplio, con sillas y mesas metálicas de distintos colores colocadas de manera espaciada. Los bordes del bar son de una baranda de hierro, orientadas hacia el horizonte y los edificios.

La iluminación proviene de las pocas luces prendidas en la barra y las luces de la ciudad. Parece tratarse de un piso 20 o superior.

La puerta que da hacia las escaleras se abre y vemos a William que empuja la misma y deja a Isabel pasar primero. Isabel termina de subir las escaleras levantándose el vestido con una mano y llevando una bolsa con comida en la otra. Isabel camina hacia el centro del bar y observa a su alrededor con asombro. Deja la bolsa en una de las mesas y se da vuelta hacia William, que cierra la puerta detrás de él.

ISABEL (sonriendo): ¡Este lugar es hermoso! (Observa los edificios) ¿Es un speak-easy?

William camina hacia la barra mientras asiente.

WILLIAM: Un muy buen amigo es dueño. Es la nueva sensación de la noche de Austin. (Rodea la barra y se agacha para abrir una heladera) Suerte para nosotros, está cerrado por renovación de los ascensores del edificio durante unos días. (Se reincorpora levantando una botella de champagne, que le muestra a Isabel con una sonrisa) ¿Qué dices sobre tacos y champagne?

Isabel deja la bolsa de comida en una mesa junto a la baranda.

ISABEL: Nada ha sonado tan bien antes.

Cortamos a:

Noche - Rooftop en Austin, Texas.

Continuamos la escena anterior.

Isabel y William están apoyados sobre la baranda del rooftop, mirando hacia el paisaje. Isabel termina de masticar, se limpia la boca con una servilleta y la coloca en la mesa detrás de ellos.

ISABEL: Esos fueron los mejores tacos que he comido en mi vida; y esto que he ido a México.

William se ríe y se inclina sobre la mesa, sirviendo dos copas de champagne. Sobre la mesa hay otra botella ya vacía. Isabel toma una de las copas que le alcanza.

WILLIAM: Me alegra que te hayan gustado.

ISABEL: ¿Cómo conoces Austin tan bien?

WILLIAM: Fui a la Universidad aquí (se corre el saco para mostrar un pin de unos cuernos de buey color naranja) ¡Cuerno largo para toda la vida!

Isabel escupe el champagne que acaba de tomar del ataque de risa, y se limpia el mentón de la bebida que ha caído.

ISABEL: Por favor, dime que te presentas así con las chicas. Me haría el día.

William sonríe mientras toma un sorbo de champagne.

WILLIAM: ¿Por qué? (Se acerca a Isabel, quedando sus brazos opuestos a milímetros de distancia) ¿Está funcionando?

William e Isabel se miran. Él le sonríe y ella le responde con otra sonrisa por un instante, pero finalmente desvía la mirada hacia los edificio. Toma de su bebida y suspira.

WILLIAM: ¿Te encuentras bien? ¿Quieres contarme por qué saliste corriendo despavorida del show?

Isabel inspira, cierra los ojos y niega.

Empezamos a escuchar:

Música: "Wait", M83.

WILLIAM: ¿Quieres hablar de otra cosa?

Isabel abre los ojos y vuelve a suspirar.

ISABEL (susurrando): Parece inútil. (William la observa con curiosidad pero no habla, para dejar que Isabel se anime a contar) Las sonrisas, la ropa, las fotos… (se encoge de hombros) todo esto, ¿para qué?

WILLIAM: No lo sé, ¿un medio para un fin? (Le sonríe) Cuando fui a la Universidad no lo hice porque mi sueño fuera escribir sobre moda y música, pero me da de comer. (Le golpea el hombro con el suyo, amistosamente) Y muy bien, lo que en esta economía es todo un milagro.

Isabel se ríe y apoya los codos sobre la baranda.

ISABEL: Creo que quiero renunciar. Esta no soy yo, nunca ha sido yo. Sólo quería algo que me sacara de Roswell rápidamente… y fácil. Pero- (se detiene).

WILLIAM (luego de unos segundos que Isabel no ha continuado): Entonces, ¿quién eres? (Isabel gira el rostro para mirarlo) ¿Qué quieres?

ISABEL: Esa es la cosa, (sonríe tristemente) no lo sé. No sé quién soy, ni qué quiero… ni siquiera sé cómo debo sentirme.

WILLIAM: Bueno… (se acerca a Isabel) ¿puedo ayudarte con eso? ¿Averiguar quién eres?

Isabel refleja el movimiento de William, hasta quedar ambos a meros centímetros del otro.

ISABEL: Sí sé de una cosa que quiero hacer.

William sonríe de manera juguetona.

WILLIAM: ¿Y qué es eso?

Isabel cierra la distancia entre ambos, besándolo en los labios. William la recibe y se acomoda, girando el cuerpo de Isabel para que se acomode entre sus piernas y pueda tomarla fuertemente de la cintura, atrayéndola hacia él. Isabel responde llevando sus manos al cuello de William, tomándolo con pasión.

Cortamos a:

Día - Playa.

Música: Continuación de la escena anterior.

Estamos de regreso en la playa del recuerdo de Isabel. La vemos parada, esta vez está sola sin la compañía de ella de pequeña. Isabel se encuentra observando la silueta del hombre a los lejos. Empieza a acercarse hacia él, primero caminando y lentamente va aumentando la velocidad hasta trotar. La silueta del hombre comienza a tomar nitidez, aunque aún de espaldas hacia ella. Pero, ya con la claridad de la imagen, comenzamos a notar el color oscuro de su piel.

Isabel se detiene a unos metros del hombre. Su respiración está entrecortada, entre la corrida hacia allí y el nerviosismo de descubrir quién es. El hombre se da vuelta lentamente, revelándose ser William. Isabel lo mira estupefacta.

WILLIAM: Finalmente. (Sonríe) Te tomó demasiado tiempo volver a mí.

Isabel piensa mientras lo mira sorprendida. Abre la boca para decir algo, pero cuando está emitiendo el primero sonido, cortamos la imagen a placa negra.

Termina el capítulo.