Abrimos con:
Día - Playa de Bali.
Estamos en la misma casa que hemos visto en el recuerdo de Isabel. El día está despejado, ni una nube en el cielo, y el sol brilla con fuerza.
Isabel se encuentra en el balcón, con un vestido blanco veraniego y descalza. Apoya las manos sobre la baranda de vidrio y mira el paisaje, pensativa. William sale de la casa hacia el balcón, también vestido con ropa blanca. Lleva unos pantalones estilo riviera y una camisa de manga corta.
Se acerca a Isabel, parándose junto a ella, apoyando sus codos sobre la baranda. Contempla el paisaje.
WILLIAM: Es una bella playa… (mira a Isabel y le sonríe) Pero no se compara con el lugar donde nos conocimos.
Isabel mira a William; su rostro cambia a perplejidad.
ISABEL: No entiendo…
WILLIAM: Por eso estamos aquí, Vilandra, para que pueda ayudar a recordar.
ISABEL (con asco): Por favor, no me llames Vilandra.
William le sonríe y le hace una pequeña reverencia.
WILLIAM: Está bien. Isabel.
ISABEL: ¿Cuándo llegaste aquí? ¿Cómo me encontraste? (Hace una pausa, observándolo confundida) ¿Llegaste con las naves? ¿Toda tu vida es una mentira?
William se ríe.
WILLIAM: Un paso a la vez, Isabel. (Inspira y coloca suavemente su mano derecha sobre la izquierda de Isabel. Ella baja rápidamente la mirada hacia el punto de contacto, pero no quita la mano) Primero, déjame contarte una historia…
Termina la escena y cortamos a:
Día - Crashdown Café. Interior.
Música ambiental: "Run away with me", Carly Rae Jepsen.
El café está tranquilo, con solo algunas pocas mesas con clientes. Liz está sentada en la barra vestida con el uniforme; frente a ella está su computadora abierta y está tipeando algunas cosas en la misma.
Se escucha un golpe y Liz se sobresalta. Junto a ella vemos una caja bastante grande color gris. Liz levanta la vista y, del otro lado de la barra, vemos a Tess con un vestido rojo, el pelo recogido en una cola de caballo y una pequeña cartera marrón cruzada por delante.
Liz la observa, baja la vista a la caja y luego hacia ella.
LIZ: ¿Es un regalo para mí?
Tess golpea las manos sobre la tapa de la caja.
TESS: Es mi vestido de novia.
Liz trastabilla y se cae de la silla. Se sostiene de la barra y mira a Tess totalmente sorprendida por detrás de la misma. Tess se apoya sobre la barra para asomarse a ver a Liz. Se ríe al verla casi desparramada por el piso.
TESS: No, no, no, no, no. No te lo estoy dando a ti. (Liz se para y se limpia el rostro con las manos) Pero eso sí que sería gracioso, ¿no?
Liz se ríe nerviosa.
LIZ: Sí… muy gracioso.
Liz se acomoda el pelo y vuelve a sentarse en la banqueta.
TESS: De hecho, voy a venderlo. Pero no es por eso por lo que vine.
LIZ (curiosa): ¿Oh?
Tess suspira y se acomoda en uno de los taburetes.
TESS: Necesito un trabajo.
LIZ (sorprendida): ¿Un trabajo? (Tess asiente. Liz se señala el pecho, en realidad señalando su uniforme) ¿Aquí?
TESS: Necesito hacer algo con mi tiempo. Ocupar mi mente.
LIZ: ¿Pero acaso no tienes un título en Leyes?
Tess la mira con tristeza. Escuchamos el sonido distintivo de la puerta del Café abrirse. Ambas llevan la vista hacia la misma, donde vemos a Max que acaba de ingresar. Escanea el lugar y posa la vista en Tess y Liz, se sorprende al verlas juntas. Liz mira a Tess, quien baja la vista con pesadumbre.
LIZ: Oh, ya veo.
Tess gira el cuerpo y enfrenta a Liz.
TESS: Necesito ser alguien por fuera de Max.
LIZ (asintiendo): Por supuesto. Puedes empezar mañana por la mañana.
Tess sonríe ampliamente, visiblemente feliz. Liz lleva la vista hacia Max, quien camina lentamente hacia una de las mesas más alejadas de donde están ellas. Durante el camino, las observa entre sorprendido e intrigado.
Liz baja la vista hacia la caja delante de ella.
LIZ: Pero, por favor, no dejes esto aquí.
Tess se ríe, toma la caja entre sus brazos y baja de la silla.
TESS: Te debo una.
Tess se aleja con su caja hacia la mesa donde Max está parado, esperando que ella se le una. Coloca la caja y su cartera sobre la mesa y se sienta en una de las sillas. Max desvía la mirada hacia Liz, quien se dedica a continuar tipeando en su computadora, claramente buscando evitar su mirada.
MAX: No creo que pueda acostumbrarme a verlas juntas.
TESS: Pues, tendrás que hacerlo, porque comenzará a pasar más seguido.
Max mira a Tess extrañado y corre la silla contraria a ella, acomodándola para sentarse.
MAX: Entonces…
Tess suspira.
TESS: Entonces… (los dos se miran unos segundos. Tess se ríe y mira la caja sobre la mesa) Supongo que ya no necesito esto.
Max mira la caja y tarda unos segundos en entender qué es.
MAX: Tess… yo, lo siento tanto.
Tess niega mientras le sonríe levemente.
TESS: No estoy enojada contigo. (Se encoge de hombros) O quizás sí, aún no lo sé. (Suspira y mira a Max fijamente) Lo que sí sé es que me estuve engañando a mí misma pensando que esta boda era real.
Max estira las manos para tomar a Tess pero se arrepiente a último momento.
TESS: Nunca estuvo destinada a suceder. (Max la mira triste mientras asiente levemente) Y sé que no quieres estar conmigo, nunca quisiste. (Le sonríe tristemente) Pero lo hiciste de todos modos.
MAX: Yo… (hace una pausa, buscando las palabras) No sé qué decir.
TESS: No tienes que decir nada. Estaré bien… con el tiempo. (Suspira y estira su mano hacia Max, con la palma abierta) Pero ahora necesito las llaves de mi casa de regreso. Necesito descubrir quién soy fuera de ti, y necesito hacerlo sola.
Max se lleva la mano izquierda al bolsillo del pantalón y saca un manojo de llaves del mismo. Las coloca sobre la palma de Tess, quien cierra la mano.
TESS: Gracias por entender.
Tess guarda las llaves en su cartera.
MAX: Entonces, ¿eso es todo?
Tess lanza una carcajada.
TESS: Claro que eso no es todo, Max, ¿acaso lo pensaste? (Vuelve a reírse) Estamos en todo este asunto juntos, pero eso no significa que tengamos que estar juntos juntos. Aún debemos saber qué cayó del cielo, qué significa el trozo de nave que está en mi casa y qué me pasó. (Lo mira con congoja) Sabes que no quise realmente atacar a Alex, ¿no?
Max asiente.
MAX: Lo sé… ahora.
Tess le sonríe tímidamente.
TESS: Empacaré tus cosas y las enviaré a donde me digas. (Se encoge de hombros) O puedes pasar a buscarlas como prefieras. Nunca dejaste demasiadas cosas en mi casa, de todos modos.
Max la mira apesadumbrado.
MAX: Tess… (suspira) Necesito que sepas (hace una pausa, Tess lo mira expectante) que me importas… mucho. Y nunca quise lastimarte.
Tess toma las manos de Max.
TESS: Lo sé. (Mira hacia Liz, que se ha alejado de la computadora para entregar un pedido de hamburguesas y bebidas en una mesa) Pero no lo suficiente. (Vuelve la vista hacia Max y suspira) Quiero agradecerte por todo lo que has hecho por mí, Max. Me dejaste entrar en el grupo, en tu familia… me acogiste cuando nadie confiaba en mí. (Tess le sonríe) Estoy realmente agradecida por eso.
MAX: Tú siempre serás parte del grupo.
Tess sonríe irónicamente.
TESS: Me gustaría pensar eso. (Retira sus manos de las de Max. Ambos se miran unos segundos).
MAX: Descubriremos lo que está pasando, lo prometo.
Tess sonríe levemente.
MAX: ¿Has tenido…? (hace una pausa, traga saliva mientras se anima a continuar pero Tess lo interrumpe).
TESS: ¿Otro episodio? (Max asiente lentamente, confirmando que iba a preguntar eso. Tess niega) No. Igual Alex ya se ha ido de la casa. Es mejor que nadie se quede solo conmigo, al menos por un tiempo.
Max la mira intensamente y con pena. No se anima a decir nada. Tess se limpia el rostro; parece tener rostro de algunas pequeñas lágrimas alrededor de los ojos. Suspira fuerte.
TESS: Bueno, ya es hora de irme. (Se levanta de la silla, tomando su cartera y la caja) La nueva Tess tiene una lista muy larga de pendientes.
Max se ríe y se levanta de la silla, también. Tess coloca su cartera sobre su hombro y aprieta la caja contra su pecho. Max se acerca un paso hacia ella y ambos se miran sin saber qué hacer. Finalmente, Max se acerca hacia ella y la abraza suavemente, pero un poco incómodo.
Cuando se separan, Tess lo mira y le sonríe.
TESS: Adiós, Max. Te veré luego.
Max le devuelve la sonrisa y la observa con pena en el rostros mientras ella se da vuelta y se aleja hacia la puerta. Un poco más lejos, vemos a Liz mirando la escena.
Termina la escena y cortamos a:
Día - Hospital. Exterior.
Estamos en la puerta principal del Lovelace Regional Hospital, con su gran entrada azul. Varias personas entran y salen de la misma, hasta que notamos a Maria que atraviesa la puerta hacia el exterior. Está vestida con su ambo azul, con el que ya la hemos visto varias veces, lleva el pelo atado alto y unas converse blancas en los pies. Se acomoda una mochila en la espalda y lee un mensaje en su celular mientras camina por la acera de la entrada de coches. Sonríe al leer un mensaje en la pantalla.
Escuchamos una bocina mientras vemos que una camioneta se acerca hacia ella, bajando la ventanilla del lado del acompañante. Maria no lo nota ya que está absorta en la pantalla de su celular.
KYLE (desde el vehículo, asomándose desde el asiento del conductor): Hey, ¿necesitas un aventón?
Maria se sobresalta al escuchar la voz de Kyle y mira levanta la vista hacia su izquierda, notando la camioneta que la sigue de cerca. Suelta el celular del susto y detiene su caminata mirándolo perpleja. Kyle aprovecha que Maria se ha detenido para detener la camioneta y salir de ella, rápidamente.
Maria se agacha para levantar su celular del piso, mientras Kyle rodea la camioneta deprisa hasta pararse frente a ella.
Maria se reincorpora sosteniendo fuertemente su celular entre sus manos y levanta la vista hacia Kyle, quien está demasiado cerca. Lo mira con terror y se aleja un paso.
MARIA: ¿Qué diablos? ¿Qué estás haciendo aquí?
Kyle le sonríe y estira la mano para tomarla del brazo fuertemente, y no dejarla alejarse un paso más.
KYLE: Vamos, sólo quiero hablar contigo.
MARIA (furiosa): ¿Hablar? ¿Sólo hablar conmigo? (Guarda su celular en el bolsillo delantero del ambo y forcejea contra Kyle para liberar su brazo izquierdo) No quiero hablar nada contigo.
KYLE: Vamos, Maria. (La toma más fuerte del brazo para que no pueda escaparse) Me debes al menos esto.
MARIA (sorprendida): ¿Yo te debo algo? (Levanta la voz, que se le quiebra) ¡Destruiste la casa de Michael! ¡Su cara! (Respira hondo) Destruiste el auto de mi madre. (Lo mira furiosa con lágrimas en el rostro) ¿Cómo pudiste?
Kyle suelta el brazo de Maria lentamente. Al hacerlo, la acaricia con los dedos hasta que baja su mano totalmente. Maria se estremece de temor.
KYLE: Siento mucho lo del auto, de verdad. Pero necesitaba enviar un mensaje. (Maria lo mira estupefacta, sin saber qué responder) No puede irrumpir así como así luego de tantos años y tomar lo que es mío.
MARIA: ¿Lo que es tuyo? ¿Qué diablos estás diciendo? ¿Quién eres ahora? Ni siquiera te reconozco.
KYLE: Soy el hombre que siempre estuvo a tu lado… sin importar qué. Incluso en tus momentos más difíciles.
MARIA: Lo sé, y te estaré por siempre agradecida por tu compañía, Kyle. Pero no soy tuya, nunca lo fui.
Kyle empieza a enojarse, respirando pesadamente.
KYLE: Te iba a proponer matrimonio.
MARIA (sorprendida): ¿Por qué? (Niega lentamente con la cabeza) Estábamos juntos pero no éramos felices, no de verdad.
Se miran fijamente unos segundos, él con furia sigue respirando pesado, mientras ella lo mira con tristeza y terror.
KYLE: No voy a dejar que me quite lo que es mío.
MARIA: Oh, Dios mío. (Aterrorizada) Estás loco.
Kyle quiere tomarla del brazo nuevamente pero Maria lo aleja con fuerza y lo mira desafiante.
MARIA: No me toques. No te me acerques. (Kyle se lleva las manos al pelo y se lo toma y sacude con frustración) Por favor, saca tus cosas de mi casa para mañana. (Comienza a alejarse de Kyle, rodeándolo) No quiero volver a verte.
Se aleja rápidamente de él hacia la parada del bus cercana al Hospital. Kyle la observa alejarse enojado y voltea hacia la camioneta, dándole una patada a la rueda con toda su fuerza.
Termina la escena y cortamos a:
Día - Playa de Bali.
El día continúa siendo espectacular; sin nubes y soleado. Se escucha el sonido de las olas chocar suavemente contra la arena, y algunos pájaros sobrevolar y cantar a lo lejos.
Isabel y William están sentados cerca de la orilla, directamente sobre la arena, él con las piernas cruzadas y ella con las rodillas levantadas y sus manos colocadas sobre ellas. Ambos miran el mar y el horizonte; a William se lo ve calmo y a ella un poco confundida. Isabel baja las manos por sus piernas hasta la arena, donde las hunde y cierra los ojos con una sonrisa.
ISABEL: Esto se siente tan real.
William sonríe, estira sus dedos hacia la mano derecha de Isabel y los entrelaza con los de ella.
WILLIAM: En cierto sentido, es real.
Isabel abre los ojos y retira su mano lentamente.
WILLIAM: Estuvimos juntos en un lugar así en algún momento.
ISABEL: No lo entiendo. (Niega y mira a William) ¿Toda mi vida ha sido una mentira? Todo lo que Nasedo nos contó, ¿es mentira? (William asiente apesadumbrado. Isabel lo observa, pensando) ¿Cómo sé que tú no me estás mintiendo también? ¿Cómo sé que no tienes poderes como los de Tess y me estás haciendo ver cosas que no son reales?
William le sonríe y vuelve a estirar sus dedos, colocándolos encima de la mano de Isabel. Esta vez ella se deja agarrar. Él baja la vista hacia sus dedos entrelazándose nuevamente. Isabel sigue su mirada.
WILLIAM: Porque ese sentimiento que tengo cuando nos tocamos, sé que tú también puedes sentirlo. (Ambos levantan la vista hasta mirarse fijamente a los ojos) Puedes sentir la electricidad entre nosotros. Sabes que esto es de verdad… más real que cualquier otra cosa.
Isabel lo mira unos segundos y luego lleva la vista hacia el mar y sus alrededores.
ISABEL: Si esto es parte de mi mente, ¿dónde estamos ahora?
WILLIAM: Aún estamos en la terraza.
Isabel le devuelve la mirada sorprendida.
ISABEL: ¡Pero han pasado horas!
William le sonríe.
WILLIAM: Aquí. Allí aún siguen siendo meros segundos.
Isabel cierra los ojos, inspira hondo y retira su mano de la de William, llevando ambas manos hacia su rostro. Se lo frota con fuerza.
ISABEL: Así que toda mi vida ha sido una mentira. Nunca estuve prometida a Rath y tú nunca fuiste nuestro enemigo. (William niega) Pero si ese fuera el caso, ¿por qué no viniste por mí mucho antes?
William suspira, recordando algo triste.
WILLIAM: Cuando la guerra estalló en nuestra constelación, y ustedes fueron enviados a la Tierra, fuimos capturados y utilizados como chivo expiatorio.
ISABEL: ¿Por qué la guerra?
WILLIAM (encogiéndose de hombros): ¿Por qué se da cualquier guerra? Luchas de poder. Algunos tienen mucho, otros quieren tomarlo. Matrimonios arreglados que no funcionaron. (Isabel lo mira entre sorprendida e intrigada). Había cuatro familias poderosas en nuestra constelación, y una de ellas controlaba dos planetas, (hace una pausa) el tuyo y el mío. (Levanta su mano izquierda para tocar un mechón de pelo de Isabel) Tu familia era la más poderosa de todas (le coloca el mechón detrás de la oreja) pero aún así quería más.
ISABEL (susurra, alterada por el roce con William): Arreglaron un matrimonio con la segunda familia más importante… la de Ava. Pero Zan y Ava no querían nada el uno con el otro. Ni siquiera se soportaban.
Isabel lanza una carcajada.
ISABEL: Tienes que estar bromeando…
William le acaricia la mejilla y baja su mano lentamente, mientras niega.
WILLIAM: Ava amaba a otra persona, y Zan estaba más preocupado por la hambruna de su pueblo que en con quién casarse.
ISABEL: ¿Pero no era mi familia poderosa?
WILLIAM: Y mucho… pero la corrupción no se inventó en la Tierra, Isabel. (Se ríe débilmente) Mi planeta era el más pobre de todos, esclavizado para darle de comer a la familia real y a los suyos. Tu hermano quería terminar con eso. (Isabel levanta las cejas en señal de asombro). Rath, el jefe del ejército lo apoyaba, pero nunca estuviste comprometida con él, al menos no en Antar.
ISABEL: ¿Cuál es el nombre de tu planeta?
WILLIAM: Co-thar.
ISABEL (sonriendo débilmente): Suena hermoso.
WILLIAM: También es hermoso. Es donde nos casamos en secreto. Y también el lugar donde moriste y la guerra comenzó. (Hace una pausa donde ambos se miran, él con tristeza y ella expectante). Para preservar el linaje los enviaron a los cuatro a la Tierra. Esencias de lo que solían ser. Con sus mentes borradas y la esperanza de que volverían a cumplir su destino.
ISABEL: ¿Y cuál sería nuestro destino?
WILLIAM: Lo que sea que tus padres quieran de ti.
ISABEL: ¿Por qué tanta molestia de enviarnos a la Tierra? ¿Para qué esforzarse si podrían seguir peleando y matándose entre ellos hasta obtener lo que quieren?
William se toma unos segundos para responder.
WILLIAM: Hay una profecía. (Mira hacia el horizonte) Nunca supe realmente qué decía, pero Nasedo y el resto que enviaron para cuidarlos estaban dispuestos a matar y morir por ella.
Isabel lo observa unos segundos y luego mira hacia el horizonte como él. Vuelve a meter los dedos entre la arena.
ISABEL: Si me amabas tanto… (inspira) ¿por qué no viniste por mí antes?
William gira el rostro hacia ella rápidamente y la mira seria.
WILLIAM: Te vi morir, Isabel… en mis brazos. Cuando eso pasó fue el fin para mí. Fui capturado, enjuiciado por traición y enviado a morir… y morir era lo único que quería, porque no quería vivir ni un segundo más sin ti. Pero alguien me ayudó (sonríe)... una buena amiga me encontró, me contó lo que había pasado y me envió a la Tierra. Por un precio.
ISABEL: ¿Qué precio?
WILLIAM: Tenía que ayudarla a encontrar a la persona que perdió en la Guerra.
Isabel piensa unos segundos y, cuando está por decir algo más, William la interrumpe levantándose del piso.
WILLIAM (limpiándose la arena de la ropa): Vamos, ya ha sido demasiada información por un rato. (Le extiende la mano) Volvamos a la realidad.
Isabel lo mira dubitativa. Finalmente, estira su mano derecha y toma la de él. Una luz blanca se forma entre sus manos iluminando toda la escena.
Termina la escena y cortamos a:
Atardecer - Calles de Roswell.
Música: "The Cure", Little Mix.
Estamos en una de las calles principales de Roswell, que se encuentra con un tráfico ligero de peatones y autos. Tess camina por la vereda sosteniendo la caja de su vestido de novia. El sol ilumina desde lo lejos y algunos negocios han empezado ya a prender las luces exteriores.
Se detiene frente a una tienda de segunda mano. El local desde afuera se ve pequeño, con una puerta y ventana de madera oscura y vidrios pintados con dibujos. En la vidriera se ven distintos elementos a la venta; ropa, una máquina de escribir, botas, distintos adornos, libros y una lámpara estilo Tiffany. En la puerta hay un cartel colgante donde leemos "Lost & Found - Thrift Shop" con las letras de distintos colores y decorado con dibujos de mariposas.
Tess se para frente a la puerta, inspira hondo, toma el picaporte y lo empuja. La puerta se abre golpeando una campana encima de ella, señalando la llegada de un nuevo cliente. Tess se adentra en el local.
La tienda por dentro es mucho más grande de lo que parece por fuera, pero mantiene la misma estética de todo madera oscura con sus pisos, estantes y paredes de este material. El local está repleto de elementos a la venta por todos lados, con los estantes, perchas y mostradores colmados de ropa, adornos y distintos elementos antiguos o en desuso. En el local no parece hacer otro cliente y Tess se pasea por entre las distintas perchas y estantes observando a su alrededor. Camina lentamente hasta el mostrador con la caja, que es antigua, y coloca su caja sobre el mismo. Observa a su alrededor buscando a alguien, pero el local está vacío.
MUJER: ¡Hola!
Tess lleva la mirada hacia la voz; una mujer acaba de asomarse detrás de una de las cortinas de los cambiadores, con una pila de ropa en la mano.
MUJER (sonriente): ¿Te puedo ayudar con algo?
La mujer corre del todo la cortina del vestidor y empieza a caminar hacia el mostrador, acercándose hacia Tess. Se trata de una joven de unos 26 años, asiática, un poco más alta que Tess. Lleva el cabello castaño con las puntas y algunos mechas de color caramelo. Lleva puesto un vestido estilo hippie, con botas altas texanas y un sombrero, a pesar de estar en el interior.
Tess se queda observándola perpleja, sin responder.
La joven continúa caminando hasta llegar al mostrador, rodeándolo y parándose frente a Tess. Coloca la ropa encima del mostrador y le sonríe.
MUJER: ¿Estás buscando vender o comprar?
Tess parece despertarse de su trance y tose, nerviosa. Apoya las manos sobre la caja.
TESS: Vender.
La joven baja la vista hacia la caja y lleva las manos hacia la tapa. Le pide permiso con la mirada a Tess, quien retira sus manos de la caja. La joven levanta la tapa con cuidado, echando una ojeada a lo que hay dentro. Cuando se da cuenta de lo que hay dentro levanta la tapa con emoción y la deja caer en el piso.
MUJER: Oh, ¡es hermoso! (Le sonríe) Por favor, dime que quieres vender este vestido. No he tenido un vestido de novia en años.
Tess la mira cohibida.
TESS: Ehm… sí.
La mujer saca el vestido de la caja con cuidado y lo sostiene frente a ella, mirándolo.
MUJER: Hecho a medida, ¿cierto? (La mira a Tess, que asiente. Vuelve su vista hacia el vestido) Espero no te moleste que le hagamos algunas alteraciones.
TESS: No, claro que no.
La mujer empieza a doblar el vestido con cuidado, para guardarlo en la caja.
MUJER: ¿Puedo preguntarte sobre la historia? (Termina de doblar el vestido, guardándolo en la caja) ¿qué pasó? ¿Qué te hace vender el vestido?
Tess mira a su alrededor, evitando la vista fija de la muchacha.
TESS: ¿Es necesario?
La mujer asiente con fervor mientras sonríe.
MUJER: ¡Claro que sí! Todas las cosas que vendo tienen una historia. No podría hacer esto de otra manera. Ve (señala hacia una de las perchas) esa campera de Jean... (Tess lleva su vista hacia donde la muchacha está señalando) una joven la usó en su primer concierto de Hole. Y esas (señala hacia un estante repleto de calzado) Converse... (Tess observa unas zapatillas blancas Converse repletas de dibujos, pero cuidadas) el primer día de escuela de Michelle.
Tess vuelve la vista hacia la chica y niega mientras sonríe nerviosa.
TESS: No creo que quieras contar mi historia.
MUJER (sonriendo): Todas las historias merecen ser contadas.
Tess titubea. La joven le sigue sonriendo y le asiente lentamente, para animarla a hablar.
TESS: Yo... (cierra los ojos y espira con fuerza) fui plantada en el altar. (Abre los ojos y sonríe irónicamente) Bueno, en realidad no fue realmente en el altar, pero mi prom- (se corrige) mi ex-prometido canceló la boda. Ya no quiere casarse conmigo.
Tess mira expectante a la joven, esperando una señal de tristeza o lástima. Sin embargo, la joven la mira sin inmutarse.
MUJER: Eso no define quién eres.
Tess se sorprende por la respuesta.
TESS (entrecortado): Gra- gracias.
MUJER (sonriendo): Bueno (golpea levemente la caja con sus palmas), es hora de que le demos una nueva vida a este vestido, ¿no crees?
TESS (devolviéndole la sonrisa): Una nueva vida.
MUJER: ¡Así me gusta! Por cierto, (se lleva la mano al pecho) mi nombre es Jordan.
Tess mira a Jordan y duda un segundo. Finalmente, habla.
TESS: Tess.
JORDAN (sonriendo ampliamente): Tess… qué bello nombre. (Vuelve a golpear la caja con sus palmas) Ahora, cuéntame más sobre este vestido.
Termina la escena y cortamos a:
Noche - Habitación de Liz.
La cámara enfoca la cama de Liz desde el techo. La misma se encuentra hecha. Vemos a Maria y Liz caer de espaldas hacia la cama, una junto a la otra. Ambas sonríen y suspiran. En sus manos Maria sostiene un paquete de ositos de goma. Mete la mano en la bolsa y saca varios de la misma, ofreciendo su mano repleta de comida hacia Liz.
Escuchamos la voz de Alex fuera de escena:
ALEX (VO): No voy a hacer eso.
Ambas chicas se ríen.
LIZ (mientras coloca ositos de goma en su boca y los mastica) Vamos, Alex. Sabes que quieres hacerlo.
ALEX (VO): Ya estamos grandes para estas cosas.
Maria desvía la mirada hacia Alex, a quien aún no vemos.
MARIA: ¿Ya estás muy grande para pasar un buen rato con tus mejores amigas?
Liz le revolea unas gomitas a Alex.
ALEX (VO): No, estamos grandes para comer comida chatarra y hablar sobre nuestros problemas amorosos en la cama de Liz.
Liz se estira por encima de Maria y entre ambas toman a Alex de los hombros, arrojándolo sobre la cama. Alex cae junto a Maria y las dos chicas se ríen mientras se acomodan de espaldas en la cama mirando hacia el techo.
Alex resopla haciéndose el enojado, pero en su rostro vemos que la está pasando bien. Estira su mano hacia Maria para que le entregue un puñado de ositos de goma.
ALEX: Entonces, ¿cuál es el plan?
MARIA: Vamos a comer comida chatarra y hablar sobre nuestros problemas amorosos en la cama de Liz.
Alex codea a Maria en las costillas haciéndose el enojado y ambas chicas se ríen. Liz se incorpora apoyándose sobre sus codos y mira a sus amigos.
LIZ: No puedo creer que el trío esté de vuelta junto.
ALEX: Y finalmente con edad legal para beber.
Maria se sienta rápidamente sobre la cama. Liz y Alex la miran intrigados.
MARIA: Acabo de darme cuenta (mira a uno y otro de sus amigos) que nunca hemos ido a un bar los tres juntos. O sea, hemos bebido en fiestas de adolescentes, pero nunca nos hemos emborrachado legalmente. (Se levanta de la cama desparramando los ositos de goma por el piso. Estira sus brazos hacia sus amigos) ¡Vamos! No hay tiempo que perder.
Liz y Alex miran a su amiga con un poco de sospecha pero cada uno toma una mano de Maria y se dejan levantar de la cama.
Termina la escena y cortamos a:
Noche - Terraza.
Volvemos a la escena en el bar terraza de Austin con Isabel y William. La misma es una continuación de donde los hemos visto en el capítulo anterior; ambos llevan puesta la misma ropa y están besándose. Es claro que todo lo que hemos visto de ellos hablando, ha ocurrido en meros minutos.
William sostiene a Isabel de la parte baja de la cintura y ella, repentinamente, baja los brazos del cuello de él y rompe el beso. Se aleja dos pasos y se la nota visiblemente agitada. Su cabello está enredado y sus labios rojos, producto de la sesión de besos con William, pero no parece contenta. Lo observa con una mirada entre miedo y sorpresa, mientras trata de calmar su respiración.
William nota el cambio en Isabel y se acerca un paso hacia ella, con las manos en alto tratando de tranquilizarla.
Isabel retrocede otro paso hacia atrás.
WILLIAM: Isabel…
ISABEL: ¿Cuándo llegaste a la Tierra?
WILLIAM: Isabel, debes-
Isabel levanta su mano derecha y la coloca sobre el pecho de William, deteniendo su acercamiento. William baja los brazos, abatido.
ISABEL: ¿Toda tu vida aquí es una mentira?
William niega.
WILLIAM: Mi amiga, la científica, utilizó la misma tecnología que usaron contigo al enviarte a la Tierra. (Hace una pausa) Te seguí, sólo que me llevó mucho tiempo alcanzarte.
Isabel baja la vista hacia su mano, apoyada sobre el pecho de William, sobre su corazón. La observa subir y bajar lentamente.
ISABEL: ¿Cuándo llegaste?
WILLIAM: El mismo año que salieron de los capullos.
Empezamos a escuchar:
Música: "When the truth hunts you down", Sam Tinnesz.
ISABEL: ¿Sabías de mí todo este tiempo? (Levanta la vista hacia el rostro William y lo desafía con la mirada) ¿Me recordabas? (William asiente) ¿Por qué no viniste a buscarme antes?
WILLIAM: Era todo lo que quería… (toma el brazo de Isabel por la muñeca y lo baja lentamente, acariciándola) encontrarte otra vez. Pero era joven, estaba solo... no sabía dónde estabas y mi enemigo era tu guardián. Me tomó todos estos años poder acercarme a ti.
Isabel baja la vista hacia el punto donde sus manos están tocándose. Se la nota afectada por el gesto y cierra los ojos. Piensa unos segundos y, luego, quita su mano de la de William con fuerza.
ISABEL: ¿Quién es tu enemigo?
William tarda unos segundos en contestar, debatiéndose si responderle o no. Finalmente, habla.
WILLIAM: Nasedo.
Isabel lo mira estupefacta. Empieza a caminar hacia atrás, alejándose de él hacia la puerta de la terraza.
ISABEL (afectada): Yo… yo- (mira la puerta) debo irme. (William quiere seguir a Isabel pero ella lo detiene clavándole una mirada fulminante) Necesito pensar, necesito- (se detiene). Necesito pensar, William, todo esto es demasiado.
William la mira con tristeza pero asiente, sabiendo que debe dejarla ir. Isabel se abraza los brazos a la altura del pecho, habiendo tomado frío repentinamente, y se da vuelta alejándose hacia la puerta. William la observa irse.
Isabel llega a la puerta y coloca la mano sobre el picaporte.
WILLIAM: ¡Isabel!
Isabel se estremece al escuchar el llamado; se detiene pero no se da vuelta para mirarlo completamente. Sólo gira unos centímetros su rostro hacia la izquierda, observando de reojo.
WILLIAM (casi susurrando): Por favor…
ISABEL: Sólo necesito un tiempo.
Isabel baja el picaporte de la puerta y tira de la misma, abriéndola. Desaparece del lugar.
William baja los hombros abatido. Cierra los ojos y se lleva las manos al rostro, apretando sus ojos con fuerza. Lanza un grito de frustración y dolor mientras dobla el cuerpo hacia delante. Baja las manos de su rostro y las coloca sobre sus rodillas y empieza a respirar con fuerza, repentinamente agitado. Levanta la vista y abre los ojos, que ahora se ven completamente grises.
Se lanza repentinamente a correr por la terraza pero la imagen a su alrededor se ve difusa. Se escucha un sonido extraño y William ha desaparecido de la terraza, sin dejar rastros.
La música se detiene.
Cortamos a:
Noche - Habitación del hotel W.
Estamos en la habitación de William. La misma se ve ordenada, con la cama hecha y todas las cortinas están cerradas. La puerta del baño, que estaba cerrada, se abre unos pocos centímetros y vemos a Jordan salir del mismo, hacia la habitación. Está vestida con una ropa similar a la que le hemos visto antes; lleva vestido largo con jean y botas, pero sin sombrero esta vez.
Cierra la puerta del baño detrás de ella con cuidado y mira alrededor de la habitación, esperando encontrar algo. Suspira al encontrarla vacía.
Comienza a caminar hacia la cama lentamente pero se detiene de repente, sintiendo un viento a su espalda que la estremece. Vemos que su pelo suelto se mueve. Se da vuelta justo cuando las luces de la habitación empiezan a parpadear, se escucha un ruido y William aparece en escena. Está agitado, con el cuerpo inclinado hacia adelante y las manos sobre sus rodillas. Lleva el mismo traje que la escena anterior.
Jordan le sonríe suavemente y estira su mano hacia la mesa de luz junto a la cama, donde hay una botella de agua. La toma, destapa y entrega a William. Él le sonríe mientras eleva el cuerpo y agarra la botella. Asiente agradeciéndole y bebe varios tragos de agua.
JORDAN: ¿Cómo estuvo el viaje?
William se ríe un poco y toma su último trago de agua, devolviéndole la botella a Jordan.
WILLIAM: Doloroso pero efectivo, como siempre.
JORDAN (extrañada): ¿Sigue doliéndote el pecho cada vez que viajas? (William se lleva la mano derecha hacia el corazón e inspira y espira dos veces. Jordan suspira) ¿Por qué no me dejas que te examine, Kivar? Estoy segura que puedo encontrar algo para el dolor.
William le sonríe.
WILLIAM: Cada viaje duele menos. (Se acaricia el pecho) Pero, ¿podrías llamarme William, por favor?
Jordan lanza una carcajada y lo golpea amistosamente en el hombro derecho.
JORDAN: Claro, William, será extraño pero creo que puedo hacerlo.
William se saca el saco y lo tira sobre la cama. Comienza a arremangarse las mangas de la camisa mientras mira hacia la puerta del baño.
Empezamos a escuchar:
Música: "When the truth hunts you down", Sam Tinnesz. (Continuación de la escena anterior).
WILLIAM (señalando el baño con su cabeza): ¿Cómo está nuestro prisionero?
JORDAN (suspira, vencida): Sigue sin hablar… pero también está muy deshidratado y desnutrido.
William la mira con desconfianza.
WILLIAM: ¿Qué sugieres? (Jordan no contesta) No estarás pensando en dejarlo ir, ¿cierto?
Jordan se encoge de hombros.
JORDAN: No lo sé, Ki- (se corrige) William. No creo que esté hecha para esto… para sacar información de esta manera. Para torturar.
WILLIAM (enojado): Lo que le estamos haciendo no es ni una milésima de lo que me hizo a mí. Lo que le hizo a tu pueblo.
Jordan baja la vista, afligida. William clava la mirada en la puerta del baño.
WILLIAM: Puedes darle de comer por esta noche. (Jordan empieza a caminar hacia la puerta del baño) Pero para mañana-
Jordan se detiene antes de abrir la puerta del baño y se da vuelta para mirarlo.
JORDAN: Lo sé. Lo intentaré, William… necesito esa información tanto como tú.
William asiente y le sonríe levemente. Jordan está por abrir la puerta del baño pero se detiene cuando William habla.
WILLIAM: La encontré, Jordan.
JORDAN (le sonríe): Lo sé. Encontraste a Vilandra.
William niega y se acerca hacia ella.
WILLIAM: No, Jordan… (la toma de las manos) La encontré a ella... (Jordan lo mira con sorpresa y comienza a dibujarse una sonrisa en su rostro) encontré a Ava.
Termina la escena y cortamos a:
Noche - Bar. Interior.
Música ambiental: "Seven Wonders", Fleetwood Mac.
El lugar está ambientado y decorado al mejor estilo irlandés; con piso, paredes, mesas y sillas de madera oscura. En las paredes vemos diversidad de afiches y banderines con la bandera de Irlanda, así como también cuelgan en la barra. El lugar está bastante repleto de gente, algunos hablando a los gritos en sus mesas o cerca de la barra, otros bailando cerca del escenario donde hay un equipo de karaoke que no está prendido aún.
Maria, Liz y Alex se encuentran sentados en un box lo suficientemente grande para seis personas, contra una de las paredes. Liz se encuentra sentada sola de un lado mientras Alex y Maria están frente a ella. Sobre la mesa de madera hay tres vasos de cerveza oscura, con distintos grados de líquido, además de 3 chupitos y una botella de tequila, que Maria sirve generosamente. Maria grita con entusiasmo y sus dos amigos se ríen.
MARIA (levantando su chupito en señal de brindis): ¡Por nosotros!
Liz y Alex levantan sus chupitos y chocan con el de ella, brindando.
LIZ: ¡Por nosotros!
ALEX: Por nosotros.
Los tres beben del tequila. Maria cierra los ojos y grita exaltada, nuevamente. Vuelve a servir tequila y repite el proceso de brindar.
MARIA: ¡Por el sexo con aliens!
Alex lanza una carcajada y choca el chupito con el de ella. Liz se queda con el pequeño vaso a mitad de camino.
ALEX: Está bien, por el sexo con aliens.
Alex y Maria beben de su bebida y Liz se queda mirándolos. Maria bebe su tequila rápidamente pero Alex lo deja sobre la mesa. Maria mira a sus amigos extrañada.
MARIA: ¿Qué? Este tequila está riquísimo. (Mira a Liz y se ríe) Oh, claro. (Señala hacia su amiga con el chupito) Debes de probarlo, amiga, es una experiencia… (levanta la vista hacia el techo y piensa, buscando las palabras) trascendental. Es como si todo tu cuerpo estuviera en fuego pero congelado a la vez. (Codea a Alex) ¿O no?
Alex la mira desconcertado.
ALEX: Yo… (agarra su vaso de cerveza y bebe un sorbo, haciendo tiempo) no sabría.
MARIA (sorprendida): ¿Qué? ¿No llevas como cinco años acostándote con Isabel?
Alex se encoge de hombros y evita la mirada de su amiga.
ALEX: Sí, pero- (se detiene para beber otro sorbo de cerveza).
Liz apoya sus codos sobre la mesa y se acerca hacia su amiga, intrigada.
LIZ: Espera, cuando dices que todo tu cuerpo está en fuego…
Maria imita el gesto de su amiga, apoyándose sobre la mesa y acercándose hacia ella mientras asiente sonriendo fervientemente.
MARIA: Es exactamente eso. Cuando Michael me toca es como si (cierra los ojos, rememorando, y su cuerpo se estremece) cada pequeño centímetro de mi piel entrara en combustión… pero a la vez se siente frío. (Abre los ojos y la mira fijo) Es como fuegos artificiales. Como una explosión. Como si volaras.
Liz abre los ojos completamente sorprendida.
LIZ (a Alex): ¿También has sentido esto?
Alex se encoge de hombros nuevamente y se esconde detrás de su bebida.
ALEX: ¿Sí? ¿No? No lo sé. Siempre ha estado bien con Isabel pero no creo que haya sentido- (se detiene al notar las miradas expectantes de sus amigas). No quiero hablar sobre este tema.
LIZ (a Alex): ¿Isabel y tú están bien?
Alex la mira con tristeza y se encoge de hombros. Maria se recuesta sobre el respaldo de madera del box.
MARIA: Todo lo que digo, (sonríe pícara mientras mira a su amiga mientras levanta su vaso con alcohol hacia ella) es que debes hacerlo. Así podemos brindar apropiadamente.
Liz se ríe.
LIZ: Yo… (se detiene y suspira) Ni siquiera sé dónde estoy con Max. Hay días donde me despierto con mucho rencor, y otros donde olvido todo lo que ha pasado entre nosotros. No creo que pueda hacer como tú y Michael y simplemente retomar donde lo dejamos.
MARIA: Bueno… (sonríe mientras baja la vista hacia su celular, cuya pantalla se ha prendido recibiendo un mensaje. Maria desbloquea la pantalla y contesta rápidamente) deben empezar por algún lado.
LIZ: Maria, ¿qué has hecho?
Maria empuja a Alex fuera del box para que se levante.
MARIA: ¡Vamos! Es nuestro turno en el karaoke.
Alex toma su vaso de cerveza y se para, corriéndose para dejar lugar a Maria.
LIZ (seria): Maria…
Maria se desliza por el asiento y sale del box. Sostiene en una mano su vaso de cerveza y con la otra toma a Liz del brazo, obligándola a salir del box.
MARIA: Tienes que dejar de sobre-analizar todo y empezar a divertirte un poco más, amiga.
Alex bebe un sorbo de cerveza y levanta al vaso inclinándolo hacia su amiga.
ALEX: Brindo por ello.
Liz sale del box resignada.
LIZ: Al menos dime que elegiste una buena canción.
MARIA (sonriendo): Oh, vas a amar mi elección. (Señala el último vaso que ha quedado sobre la mesa) Pero debes beberte eso antes.
Termina la escena y cortamos a:
Noche - Café Crashdown. Interior.
Música ambiental: "Say you love me", Fleetwood Mac.
El lugar está vacío salvo por Tess que está limpiando las mesas del lugar. Lleva puesto el típico uniforme del café y, mientras limpia, se mueve lentamente al sonido de la música que sale de los parlantes. La escena está iluminada por algunas pocas luces que han quedado prendidas en la zona de la barra.
Tess está dándole la espalda a la puerta del Café, donde vemos una persona acercarse y golpear en el vidrio de la misma. Ella contesta sin darse vuelta.
TESS: ¡Lo siento! ¡Estamos cerrados!
Se escucha el golpe insistente sobre el vidrio de la puerta del café. Tess se da vuelta para mirar quién está en la entrada y se sorprende al ver a Jordan del otro lado de la puerta. Fuera está lloviendo suavemente y Jordan acomoda su cartera por delante de su cuerpo, manteniéndola a salvo del agua.
Tess camina hacia la puerta mientras Jordan le sonríe y saluda con la mano derecha. Tess mueve las llaves en la cerradura y abre un poco la puerta. Toma aire para hablarle pero se ve interrumpida por Jordan que se escabulle hacia dentro del Café por el pequeño espacio que ha dejado Tess.
JORDAN: Gracias, ¡eres mi salvadora! (Coloca su cartera sobre una de las mesas y empieza a escurrirse el agua del pelo y la ropa) Todo a esta hora está cerrado.
Tess se queda estupefacta mirando el pequeño charco de agua que se va formando en el piso. Jordan baja la vista hacia el piso.
JORDAN: Oh, lo siento tanto. Te ayudaré a limpiarlo luego. (Levanta la vista hacia Tess. Entrecierra los ojos) Tess, ¿verdad? Estuviste el otro día en mi tienda.
Tess asiente y cierra la puerta detrás de ella. Hecha de vuelta el cerrojo.
TESS: Sí. Discúlpame, pero no recuerdo tu nombre.
Jordan se estruja el pelo y le sonríe.
JORDAN: Jordan.
Tess camina lentamente hacia ella, balanceando sus brazos para adelante y para atrás con nerviosismo.
TESS: ¿En qué te puedo ayudar? Como dice el cartel (señala con el dedo por encima de su hombro hacia la puerta) estamos cerrados.
Jordan comienza a caminar hacia la barra.
JORDAN: Sólo será un momento, necesito algo de comer. Lo que sea que tengas. (Se sienta en una de las sillas de la barra y mira a Tess) Salí tarde de la tienda, en mi casa no tengo nada de víveres, y todos los lugares están cerrados. (Se lleva las manos hacia la panza) ¡Y tengo un hambre! (Hace con sus manos una señal de súplica) No me dejes ir hambrienta vagando bajo la lluvia.
Tess se ríe y se acerca hacia una zona de la barra donde hay una heladera con tartas dulces.
TESS: No tengo idea cómo prender la cocina de este lugar, pero puedo ofrecerte un pedazo de pastel. ¿O quizás un sándwich?
Jordan se asoma por encima de la barra para observar la heladera.
JORDAN: ¡Chocolate!
El rostro de Jordan se ilumina al ver un pastel de chocolate. Tess se ríe y abre la heladera para sacar el pastel de chocolate. Toma un cuchillo y corta un pedazo generoso. Jordan aplaude contenta.
JORDAN: Estoy obsesionada con el chocolate desde que lo probé.
Tess coloca la rebanada en un plato y lo coloca frente a Jordan, mirándola extrañada.
TESS: ¿Nunca antes habías comido chocolate?
Tess toma un tenedor y lo deja junto al plato frente a Jordan.
JORDAN: Mi padres estaban en contra de todo lo rico y divertido de la vida. (Toma el tenedor, corta un pedazo de pastel y lo lleva a su boca. Come y emite un sonido de placer mientras cierra los ojos, disfrutando) Esto es maravilloso. (Abre los ojos y mira a Tess) Te estaré por siempre agradecida.
Tess se encoge de hombros.
TESS: Ha sido un gran esfuerzo cortar ese pastel.
Jordan se ríe tapándose la boca, repleta de pastel. Traga y se corre el cabello mojado del cuello, colocándolo por encima de su hombro derecho y revelando su oreja izquierda.
JORDAN: En serio, estoy en deuda. Puedes pasar cuando quieras por mi tienda que tendré un regalo para ti.
Tess se sonroja y le sonríe tímida.
TESS: Gracias.
Jordan se dedica a comer unos trozos más de pastel. En uno de sus movimientos se acomoda en la silla revelando más de su cuello. Detrás de su oreja izquierda, justo antes del comienzo de las raíces de su cabello, vemos un tatuaje pequeño. Tess se queda observando intrigada. El tatuaje es de una figura geométrica, que hemos visto anteriormente en el panel de la nave espacial. Tess lo observa unos segundos, claramente lo conoce, pero no termina de descifrar de dónde.
Termina la escena y cortamos a:
Noche - Interior de bar irlandés.
El bar está repleto de gente; algunos bailan y otros hablan o juegan a los dardos o billar, pero todos se encuentran tomando alcohol y pasándola bien. Maria, Alex y Liz se encuentran en la zona de los juegos, donde Alex y Maria están enfrascados en una partida de dardos. Liz toma el último sorbo de su cerveza negra y deja el vaso vacío en el borde de la ventana, que está cerrada. Se acerca a Maria y la toma de los hombros.
LIZ (por encima de la música y el ruido del ambiente): ¡Me voy yendo!
Maria baja la mano con el dardo y la mira triste.
MARIA: ¡NO! Debes quedarte. Si quieres podemos jugar a otra cosa.
Liz niega mientras se ríe, notando la borrachera en la manera en que Maria arrastra las palabras.
LIZ: Está bien, ustedes diviértanse. (Maria hace puchero con los labios) Prometo que lo haremos de vuelta la semana que viene. (Maria cambia visiblemente de expresión, aplaudiendo contenta y abrazando a su amiga).
MARIA (aún abrazándola): Llámame cuando llegues a casa.
LIZ: Lo haré.
Liz toma a Maria de los hombros y la separa de ella, ya que no le soltaba el abrazo.
LIZ (hacia Alex): ¿Te asegurarás de que llegue bien a casa?
Alex asiente mientras le sonríe.
ALEX: Ya llamé a Michael con su celular (besa a Liz en el cachete, despidiéndose). Está en camino.
LIZ: Gracias. (Golpea con cariño a Alex en el hombro) Los veré mañana.
Maria se da vuelta rápidamente para volver al juego de dardos y revolea el que tiene en la mano hacia el objetivo. Grita en celebración a pesar de que el dardo ha golpeado muy lejos del centro. Liz se ríe por lo bajo y se aleja, empujando entre las personas, hacia la puerta del bar.
Liz empuja la puerta y sale al exterior, respirando hondo. Se coloca las manos dentro de los bolsillos de la campera de cuero y mira hacia su alrededor. Afuera está iluminado sólo por unas pocas luces en la calle y las de la entrada del bar; una lámpara estilo antiguo y una guirnalda de luces blancas en las ventanas y puertas. La entrada del bar es de madera pintada rojo y negro, con un cartel negro con letras doradas con el nombre del lugar. A pesar de tener vidrio, no se ve dentro del lugar al estar esmerilado y repleto de cartelería y banderines dentro.
El aire exterior está húmedo por la llovizna que cae lentamente. La calle está casi desierta, salvo por un grupo de personas que se encuentran fumando bajo un pequeño techo. Liz mira hacia el cielo, cierra los ojos e inspira el olor a lluvia de verano. Se acerca hacia la acera y está por bajar el pie hacia la calle para cruzar la misma cuando escuchamos a alguien llamándola.
MAX: ¡Liz!
Max se acerca trotando por la acera hacia el bar, desde el lado izquierdo de Liz. Ella se detiene y mira hacia la voz. Sonríe al ver a Max, quien rodea al grupo fumando y se detiene frente a Liz, a unos metros de ella. Liz lo saluda con la mano y le sonríe.
LIZ: Maria de verdad te invitó.
Max se sonroja y se rasca la cabeza, nervioso.
MAX: Sí, disculpa si interrumpo la fiesta. (Liz hace un gesto de despreocupación con la mano derecha) La verdad, es que aunque no te encontrara, me viene bien salir un poco de la casa.
LIZ (curiosa): ¿Dónde estás quedándote ahora?
MAX: Con mis padres. Puedes imaginar por qué necesitaba salir de allí con urgencia. (Ambos se ríen) Michael accedió a acogerme unos días, por suerte.
LIZ: ¿Y qué dijo Maria al respecto? (Max la mira confundido y Liz se ríe) ¿No te contó que prácticamente están viviendo juntos? (Max abre los ojos como platos de la sorpresa. Liz señala hacia la calle) Estaba ya por irme a casa, ¿quieres acompañarme?
Max asiente y le sonríe. Liz gira el cuerpo y Max se acerca rápidamente hacia ella, para comenzar a caminar a su lado. Ambos se alejan del bar, caminando lentamente por la acera. La llovizna golpea en su pelo y ropa, pero no parece importarles. Caminan varios pasos en silencio, disfrutando de la noche de verano y de su compañía.
MAX: ¿Crees que nosotros podamos hacer como Michael y Maria?
LIZ (sorprendida): ¿Dices de vivir juntos?
Max se ríe por lo bajo y niega.
MAX: No. (Hace una pausa, donde inspira hondo para tomar coraje) Retomar. Lo nuestro. Así como ellos…
Liz mira fijo hacia el piso, pensando. Caminan unos pasos más en silencio cómodo.
Empezamos a escuchar:
Música: "Iris", Kina Grannis.
LIZ: No lo creo. (Levanta la vista hacia su izquierda, hacia Max, quien la mira con tristeza) Si no recuerdo mal, yo huí de ti mientras tú llorabas a moco tendido en medio del desierto. (Max lanza una carcajada) No queremos volver a ese punto.
MAX (aún riéndose): Tienes razón.
Liz mira seriamente a Max.
LIZ: Han pasado muchos años, Max, y ya no somos los mismos que antes. Hemos vivido y pensado cosas distintas, nuestras vidas han continuado. (Hace una pausa, Max la mira expectante) Por eso no creo que podamos volver a estar juntos como si sólo le hubiéramos dado pausa a la relación. Pero sí creo… (hace otra pausa, respira hondo tomando valor) que debemos volver a conocernos.
MAX: ¿Empezar de cero? ¿Con una cita por ejemplo?
Liz se detiene en la acera. Max se detiene frente a ella y baja el escalón de la acera, parándose directamente sobre la calle, quedando ella casi a altura de su rostro.
Liz asiente y le sonríe, encogiéndose de hombros.
MAX: Liz, (hace una pausa) ¿te gustaría tener una cita conmigo?
Liz lo mira unos segundos, pensando. Finalmente, asiente.
LIZ: Me encantaría. (Max se acerca hacia ella y la toma de la cintura, Liz le coloca la mano derecha sobre el pecho, deteniendo su acercamiento. Levanta la vista hacia los ojos de él) Pero debes saber que esta vez no puedo dejar que toda mi vida gire alrededor de ti, Max. Me iré de Roswell en el otoño.
Max baja el rostro hacia el de Liz, apoyando su frente contra la de ella. Asiente suavemente y le sonríe de costado.
MAX (susurrando): Lo sé.
LIZ (también susurrando): Planeo iniciar mis clases en MIT, porque trabajé muy duro por ello.
Max vuelve a asentir suavemente, sin despegar su frente de la de Liz. Sube una mano por la espalda de Liz, debajo de su campera de cuerpo negra. Ella cierra los ojos y jadea, subiendo sus manos por los brazos de Max hasta llegar a su cuello, donde entrelaza sus dedos.
MAX: No te detendré, Liz. Quiero ser alguien que te ayude a cumplir tus sueños.
La escena se ilumina de repente y fugazmente por un relámpago en el cielo, del cual escuchamos el sonido dos segundos luego. Ambos levantan la vista hacia el cielo oscuro.
Comienza a llover con mayor intensidad; de las nubes ya caen gotas más gruesas y con mayor potencia. Liz comienza a reírse y suelta el cuello de Max, pasándose las manos las manos por el pelo para quitarse las gotas del rostro. Max aleja su cuerpo unos centímetros de Liz, pero continúa sosteniéndola de la cintura. Ella baja la vista hacia él, quien la mira con el rostro repleto de gotas.
Liz levanta la mano derecha y la pasa por los párpados de Max, quitándole las gotas de lluvia. Él cierra los ojos al tacto de ella.
LIZ: Sabes… (Max abre los ojos y la mira intensamente. Liz coloca su mano sobre la mejilla de él) siempre quise saber de qué se trataba todo ese alboroto de besarse bajo la lluvia.
Max se ríe mientras las gotas mojan sus rostros. Aprieta la cintura de Liz con su mano derecha, mientras con la izquierda la empuja hacia él por su espalda.
MAX: Bueno… (se detiene frente a Liz, a milímetros de su boca. Ella cierra los ojos y jadea, expectante del contacto) es hora de averiguarlo.
Max corta la distancia entre sus labios y la besa. Liz se relaja en sus brazos y le devuelve el beso. Al principio es suave y tierno, hasta que Liz se pone en puntas de pie y toma fuertemente a Max del cuello, buscando mayor conexión con él y tornando el beso más apasionado. La cámara se va alejando lentamente de ellos, que continúan besándose en la calle, ahora casi desierta.
Termina la escena y cortamos a:
Noche - Interior casa de Tess.
La cámara está enfocada en el living de la casa, donde el trozo de nave descansa sobre la mesa ratona. Tess baja por las escaleras desde el primer piso, vestida en un pijama veraniego de dos piezas, con remera y short. Baja rápidamente y con despreocupación por las escaleras, atravesando el living hacia la cocina. Mientras camina por el living, fija la vista en el fragmento de la nave, y se detiene antes de ingresar a la cocina.
Observa el fragmento unos instantes y comienza a caminar lentamente hacia él. El fragmento tiene varios dibujos, entre los cuales vemos la figura geométrica que Jordan tiene tatuada en el cuello. Sin embargo, parece que Tess no se da cuenta de ese detalle.
Tess se sienta en el sillón, frente a la mesa ratona y se frota las piernas, pensando y dubitando qué hacer.
Levanta su mano derecha y la acerca, temerosa, hacia el fragmento sin quitar la vista del mismo. A cada centímetro que se va acercando, el fragmento empieza a brillar cada vez más intensamente y a emitir un zumbido.
Tess toca el fragmento. La luz invade la pantalla y el zumbido se vuelve poderoso, hasta que finalmente la pantalla se vuelve negra y el zumbido se detiene repentinamente.
La imagen empieza a aclararse lentamente. Tess se encuentra dentro de una nave espacial, vestida con el mismo pijama que llevaba puesto recién.
Estamos en lo que parece ser una sala de navegación donde hay varias personas; la mayoría están sentadas frente a lo que serían unos controles de mando, mientras una sola, que resulta ser Nasedo, se encuentra parada en el medio de la sala.
Tess se acerca hacia él y lo mira con confusión.
TESS: ¿Nasedo?
La escena se desequilibra; escuchamos el sonido de una explosión y las personas se tambalean. Nasedo no parece ver a Tess y se dirige hacia una de las personas sentada frente a los comandos.
NASEDO: ¿Qué ha pasado?
Tess gira hacia la persona que Nasedo le ha hablado.
HOMBRE: Hemos sido atacados.
TESS: Nasedo, ¿puedes escucharme?
Tess corre hacia Nasedo y quiere tomarlo del brazo, pero su cuerpo atraviesa el de él.
La escena cambia inmediatamente a un lugar en el desierto, de noche. Tess está parada en el medio de lo que parece ser la destrucción total de la nave. Hay trozos de la misma diseminados por la escena, algunos prendidos fuego, y se pueden ver varios cuerpos quemados entre los escombros. Tess mira a su alrededor con terror.
Escuchamos el sonido de alguien haciendo un esfuerzo y quejándose con dolor. Vemos a Nasedo tratando de levantar un trozo metálico demasiado grande para la fuerza que lleva en su cuerpo. El trozo de metal tapa una lo que parece ser una gran caja de más de cuatro metros de largo.
La escena cambia inmediatamente a un lugar oscuro, iluminado por unas pocas antorchas en las paredes. Tess mira a su alrededor desconcertada, tratando de entender todo lo que está pasando. Parecemos estar dentro de una cueva.
Escuchamos un sonido hidráulico y la imagen se ilumina, al abrirse una puerta hacia la derecha de Tess. Escuchamos nuevamente el sonido de alguien haciendo un esfuerzo y vemos a Nasedo empujando un capullo por la tierra, hacia dentro de la cueva. Tess observa el capullo y ve que dentro hay una niña de unos cinco o seis años con cabello rubio, que pareciera ser ella en base a flashbacks que hemos visto en capítulos anteriores. Corre hacia el capullo e intenta tocarlo, pero sus manos lo atraviesan, sin poder asirlo.
Nasedo continúa empujando el capullo hasta una de las paredes de la cueva, donde coloca su mano y un lector de huellas se ilumina leyendo su palma y huellas dactilares, habilitando una segunda puerta secreta hacia el interior.
Tess observa a Nasedo alejarse con ella mientras respira de manera irregular, abrumada por las imágenes.
Gira su rostro hacia la izquierda, absorbiendo más información sobre el lugar en el que está. Agudiza la vista al notar cuatro luces intermitentes, en la pared extrema de la cueva.
Camina hacia ellas lentamente y notamos, poco a poco, que las luces surgen de dentro de otros cuatro capullos.
Tess camina por delante de cada uno de ellos, notando quiénes son. Vemos a Max, Michael e Isabel de niños, como los hemos visto en flashbacks de capítulos anteriores.
Tess se detiene delante del cuarto capullo en escena. Dentro del mismo vemos un niño de la misma edad que los de los otros capullos, delgado, de pelo marrón oscuro casi negro y facciones marcadas, cn los ojos cerrados, parece durmiendo plácidamente. Tess se lleva las manos hacia la boca, sin poder creer lo que está viendo, ahogando un grito de sorpresa.
TESS: Hay un quinto de nosotros.
Termina la escena y cortamos a:
Día - Interior de la casa de Michael.
Estamos en la cocina de la casa, totalmente iluminada por el sol que ingresa por los grandes ventanales que se encuentran en el extremo derecho. Vemos a Maria parada frente a la mesada, frente a las hornallas de la cocina, vestida únicamente con una remera gris, varios talles más grandes de lo que suele usar. La remera le llega hasta debajo de las nalgas y lleva el pelo recogido en un rodete desprolijo, como si estuviera recién levantada de la cama. Sobre las hornallas hay una cacerola y una sartén, donde Maria revuelve unos huevos revueltos con una cuchara de madera, aparentemente cocinando el desayuno.
La cámara cambia para mostrarnos a Maria de frente; vemos que su remera es de una banda de rock y que lleva el maquillaje corrido en el rostro, aunque se la nota tranquila cocinando. Michael aparece en escena, parándose detrás de Maria, colocando sus manos en la panza de ella para abrazarla por detrás.
Él cierra los ojos, apoyando su rostro sobre la cabeza de Maria e inspirando el olor de su pelo. Maria se recuesta sobre el cuerpo de él, cerrando también los ojos y sonriendo contenta.
MICHAEL (aún con los ojos cerrados): Podría acostumbrarme a esto.
Maria se ríe y levanta su mano izquierda hacia el cuello de él. Corre su rostro hacia el de Michael y él la besa en el cuello.
MARIA: ¿A tener alguien que te prepare el desayuno?
Michael baja sus manos por el cuerpo de Maria, acariciando su panza, su cintura, cadera y, finalmente, piernas. Llega hasta el dobladillo de la remera de ella y coloca sus manos por debajo de la misma, realizando el camino inverso, subiendo con sus manos por las piernas, cadera y cintura de Maria, levantando su remera en el proceso.
MICHAEL (sobre el cuello de Maria, susurra): A ti. (Abraza a Maria fuertemente, por debajo de la remera) En mi cocina. (Hace una pausa y aleja el rostro del cuello de ella, mirándola sorprendido) Sin ropa interior.
Maria se da vuelta en los brazos de Michael, sosteniendo aún la cuchara de madera en su mano derecha y manchando la remera de él. Lo mira al rostro y baja la vista hacia el cuerpo de él. Toma el borde de la remera de Michael y comienza a levantarla, para quitársela. A medio camino, escuchamos el sonido de algo caerse en la cocina y un carraspeo. Michael gira el rostro hacia detrás de él, hacia la fuente del sonido, y Maria se asoma por encima del hombro de él.
Max está parado del otro lado de la cocina, con un bolso azul junto a sus pies. Tose nuevamente al notar la sorpresa en los rostros de Michael y Maria. Levanta su mano derecha, sacudiendo un juego de llaves en la misma.
MAX (a Michael): Me diste un juego de llaves, ¿recuerdas?
Michael gira totalmente el cuerpo, encarando a Max y tapando a Maria en el proceso.
MICHAEL: Sí, sí, tienes razón.
MAX: Entonces… (los tres se miran en silencio unos segundos). ¿Me dices donde puedo dejar mis cosas?
MICHAEL: Sí, claro, (intercambia una mirada con Maria, quien lo alienta con un asentir de su cabeza) ven conmigo, te daré el tour por la casa.
Michael se aleja hacia la entrada de la cocina, señalando con su mano para que Max lo siga. Él desvía la mirada rápidamente de Maria, cuando ella queda expuesta al no quedar más tapada por el cuerpo de Michael. Max levanta su bolso del piso, colocándolo sobre su hombro, y siguiendo a su amigo.
MARIA (riéndose): Lo siento, Max. ¡Prometo usar más ropa la próxima vez!
Michael y Max se alejan de la cocina con la cámara siguiéndolos. Suena el timbre de la puerta y ambos se detienen en el corredor que separa la cocina, del living, el hall y la escalera hacia el siguiente piso.
Los dos se miran extrañados.
Michael comienza a caminar hacia la puerta, con Max detrás de él. Del otro lado de la puerta, gracias al vidrio que lo rodea, vemos a Isabel que se mueve nerviosamente esperando que le abran.
Michael abre la puerta e Isabel gira el cuerpo para enfrentarlos.
MICHAEL (sorprendido): ¿Isabel? ¿Qué haces aquí?
MAX: No nos dijiste que ya habías vuelto, te hacíamos aún en Austin.
ISABEL (seria): Necesitamos hablar. (Entra a la casa sin esperar invitación). Ahora.
Ambos miran a Isabel con preocupación.
MICHAEL: ¿Qué pasó?
TESS: Todo ha cambiado.
Isabel se da vuelta rápidamente, sorprendida al escuchar a Tess, quien ha aparecido detrás de ella. Se encuentra parada encima de las maderas del porche con un paquete bajo el brazo, mal envuelto, con una punta sobresaliendo el papel. Notamos que se trata del trozo de la nave.
TESS: Definitivamente necesitamos hablar.
Tess entra a la casa, siguiendo a Isabel. Michael cierra la puerta de su hogar detrás de ella.
Termina el capítulo.
