Capítulo 2
Azize se movió despacio, sentía que su cuerpo se quejaba de todo lo que había vivido el último tiempo, sin embargo, cuando abrió los ojos, quiso reír a carcajadas al encontrarse apretada, imposiblemente cerca de su Cevdet.
Él tenía los ojos abiertos y la observaba con una ternura infinita. Azize se sintió culpable por haberlo privado a él de estar con ella, no por sobrevalorarse, sino porque sabía lo que él había sufrido al creerla muerta.
Él se inclinó suavemente sobre ella y besó su frente. Azize entornó los ojos y luego levantó con algo de pesar su mano derecha, porque aún le dolía el hombro, para poder acariciar su barba.
-Buenos días… ¿cómo has dormido? - le preguntó él muy cerca, sus narices casi se tocaban.
-Contigo… es lo único que me importa…- dijo ella y él sonrió.
-Mi Azize… me has hecho tanta falta…- dijo él.
-Tú también a mí… tú y las niñas, pero tú en especial…
-Pero…- dijo y como ella supo que le preguntaría otra vez el motivo de haberse mantenido alejada, colocó un dedo sobre sus labios y él comprendió.
-Calla… quiero disfrutar este momento… pero también quiero que nos apuremos, deseo ver a mis niñas… y a mamá Hasibe…
-Si me esperas un momento, podría prepararte un té y quizá podríamos desayunar antes de salir… te sentirás más repuesta…
-Cevdet… yo… me encantaría… pero ya quiero irme…
-Bien… sí, tienes razón… prepararé el caballo, tú tómate tu tiempo y cuando estés lista nos vamos…
-Bien…- dijo ella y sonrió a medias. Se sentía algo incómoda pero supo que quizá se había desacostumbrado a compartir cosas sólo con él.
Él se abrigó un poco y cuando estaba por salir ella lo llamó.
-Dime…- dijo él girando para mirarla.
-Te amo…- dijo ella y lo vio sonreír- me he prometido decírtelo todos los días de mi vida, hasta que me muera…
-Azize…- dijo y sintió lágrimas en los ojos- entonces, la promesa es mutua, te amo..- dijo y ella asintió, también emocionada.
Cevdet salió al frío de la mañana y acarició al caballo que se movió suavemente al sentir su caricia. Pensó en todo lo que había pasado esos días y suspiró con alivio, de todas las posibilidades de lo que pudo haber pasado, había sucedido lo mejor. Azize estaba de vuelta y él había conseguido arrebatársela a Tevfik.
Tevfik… su tantas veces nombrado por él, hermano… Cevdet sintió algo de dolor por cómo habían terminado las cosas entre ellos pero intentó convencerse de que Tevfik había cambiado y ya no era ese hermano sino un asqueroso traidor…
Azize salió del refugio y lo vio pensativo. Se acercó suavemente y lo abrazó por detrás. Él suspiró y giró entre sus brazos para besar su frente.
-¿Vamos?- le dijo ella y él descendió sus labios sobre los de ella en una caricia casi imperceptible. Deseaba besarla hasta perder el sentido, pero sabía que su mujer había pasado por mucho, aunque no estuviese al tanto de "cuánto" y quiso darle espacio para que se sintiese cómoda.
Azize levantó su mano izquierda, que ya comenzaba a sentir un poco más hábil por la incapacidad de manejarse totalmente con su brazo derecho y acarició su barba.
-Si no nos vamos ya…- le dijo con ternura- me quedaré aquí mismo, besando tus labios y se nos pasará todo el día…- dijo la escuchó reír con suavidad. Esa era la risa que él añoraba oír de ella. Su Azize había vuelto, y esta vez sería para siempre…
-Mmmm…- dijo solo ella y se perdió un momento en sus ojos.
-Ya buscaremos el momento para reencontrarnos…- le dijo a modo de promesa y Azize asintió, luego de sentir un escalofrío recorriendo su demasiado herida espalda….
Cevdet se subió al caballo y la ayudó a subir a ella, que se abrazó a él de inmediato y eso lo hizo sonreír.
-Vamos…- dijo y el caballo salió al galope.
Un buen rato más tarde, Azize apoyó su cara sobre el hombro de Cevdet y lo escuchó decir:
-¿Quieres descansar un poco? ¿Refrescarte? ¿Tomar agua?
-Estoy bien… ya falta poco para llegar, ¿verdad?
-Así es…
Siguieron camino sin parar porque ambos querían llegar cuanto antes. Cevdet la llevó a la taberna de Yakup, sabiendo que probablemente Alexi, su socio, no estaría ahí aún. Debía preparar a sus hijas y a su madre para volver a verla.
Se encaminó hacia su casa y encontró a sus hijas terminando de desayunar. Mamá Hasibe estaba con ellas.
-Niñas… qué suerte que las encuentro… necesito hablarles…
-¿Qué pasa papá? - dijo Yildiz, ella tenía un sexto sentido cuando se trataba de su padre y lo notaba extraño esos días.
-Dinos…- dijo Hilal.
-Se trata de… bueno… estos días he estado muy inquieto, porque me enteré de algunas cosas, cosas que no vienen al caso pero que me llevaron a creer que los milagros existen…
-¿Sí? - preguntó Yildiz.
-Cevdet, hijo… por favor…¿qué es lo que quieres decirnos?
-Lo que digo es que la guerra es quizá el peor momento para un pueblo y su gente… que nos trae cosas horribles, la mayor parte del tiempo, pero que también puede traernos cosas buenas… como cuando uno se reencuentra con alguien que creía perdido…
-Papá…- intentó Hilal, en su cabeza se había hecho una suposición que no estaba segura de que no pareciera una locura.
-¿Mamá? - preguntó Yildiz y Cevdet asintió, con lágrimas en los ojos.
-Mamá está viva…mamá está viva...- dijo y observó, entre lágrimas, como sus hijas y su madre lloraban también.
-¿Dónde está?- le preguntó Hilal luego de abrazarlo con fuerza.
-Iré a buscarla, espérenla aquí…
-Pero… papá, nosotras queremos ir…
-Hijas…- dijo Cevdet y acarició la cara de Hilal, comprensivo- es mejor que la traiga, de todas maneras, la verán en un rato… y ella querrá que sea aquí…
-Bien… pero apúrate…- dijo Yildiz y Cevdet asintió.
Mamá Hasibe no había dicho nada hasta ese momento y Cevdet se acercó a besar su mano con emoción.
-Siempre supe que no era verdad que estuviese muerta… mi Azize ha vuelto…- dijo finalmente y vio a su hijo dirigirse a la puerta rápidamente.
Cuando Cevdet llegó a la taberna, se encontró con Azize y Yakup sentados hablando en voz baja. Azize le dedicó una sonrisa al llegar y Yakup sintió algo de envidia de ver el amor que había entre sus suegros.
-El capitán Yakup me contaba que ahora somos familia… no me dijiste que se había casado con Yildiz- dijo Azize y le sonrió al joven.
-Bueno, digamos que no hubo tiempo, espero que no te moleste…
-Para nada…- dijo Azize y se puso de pie con algo de trabajo.
Cevdet le guiñó el ojo a Yakup, que tragó saliva algo incómodo y los acompañó hasta la puerta.
-¿Cómo lo tomaron?- preguntó Azize en voz baja cuando se ponían en camino.
-Con sorpresa… pero están muy felices. Querían venir a verte, les dije que era mejor reencontrarnos en casa…
-Sí…- dijo Azize y Cevdet la hizo apoyar sobre él, acariciando su cabello con ternura.
El viaje les llevó algo más de tiempo del deseado, Azize todavía estaba débil y Cevdet no quería apurarla.
Cevdet abrió la puerta de la casa y Azize sintió lágrimas en los ojos. No sólo porque vería a sus hijas y a su querida suegra, sino porque estaba volviendo a casa.
-Ven…- dijo Cevdet y la empujó suavemente hacia adentro.
-Tengo las botas puestas…
-Te ayudaré adentro…- dijo Cevdet y cuando entraron; Hilal y Ylidiz la observaron con tanto asombro que Azize se sintió algo incómoda, pero extendió sus brazos y ambas corrieron a abrazarla.
Mamá Hasibe se quedó observándolas con emoción y asintió cuando Cevdet la miró.
Luego de un buen rato de abrazos y besos, Azize se acercó a mamá Hasibe y se inclinó a abrazarla.
-Hija… has vuelto… siempre supe que lo harías…- dijo la mujer con sinceridad y Hilal y Yildiz se abrazaron llorando.
Tenían mucho de qué hablar, pero le darían un poco de espacio, ella contaría su historia y todos ellos la pondrían al día de lo que había sucedido durante su ausencia…
Bueno, quiero aclarar que esta es mi versión, obviamente me he basado en algo de lo que ocurrió, pero planeo seguirla un poco más. Nos vemos en el próximo.
