Antes que nada, quiero decirles que esta es mi versión, lo más apegada a los hechos, de lo que sucedió luego del rescate de Azize, pero decidí seguir mi propio camino, para no caer en describir lo que sucedió exactamente. Sé que puede resultar algo raro, pero créanme, lo seguirán disfrutando. Gracias por leer!
Capítulo 3
Azize entró al baño e inspiró suavemente el vapor de agua sintiendo que le resultaba sanador. Mamá Hasibe y sus hijas le habían preparado el baño y la habían dejado tranquila, se habían ido a trabajar, los niños necesitaban de su cuidado y ellas estaban más contentas que nunca, dedicarse a su trabajo era una forma de agradecer la bendición de que ella hubiese vuelto…
Suspiró, Cevdet seguramente se había ido a la comandancia…
Se humedeció el cabello y cuando iba a buscar el jabón para poder lavárselo, escuchó la puerta.
Reprimió un estremecimiento cuando vio aparecer a su marido con una toalla anudada a su cintura. No creía que fuera buen momento para el deseo, pero estaba segura de que Cevdet podría curar todas esas heridas físicas y mentales que ella había sufrido ese último tiempo.
Pensó en cómo se pondría Cevdet al saber la verdad y que no podría ocultársela durante mucho tiempo… eso era muy cierto…
-Azize…- dijo solamente él y se acercó a ella.
-Cevdet… yo puedo hacer esto…
-Lo sé… pero quería compartir contigo este momento… necesitaba recordar cómo era nuestra intimidad… te prometo que no te molestaré…
-Tú nunca me molestas, querido… es sólo que… todavía no me hago a la idea…
-Azize…- dijo él y se sentó a su lado- no tienes idea de cuánto te eché de menos… solo… sólo déjame acompañarte…
-Cevdet… hay algo que quiero contarte antes de que lo descubras por ti mismo… pero debes prometerme que no reaccionarás mal…
-Me asustas, querida… por favor, necesito que me digas lo que te pasa…
-Tiene que ver con el motivo por el que no volví antes…
-Dime…- dijo él y tomó sus manos.
-Yo… el día en que me dieron por muerta fue porque sufrí un ataque…
-¿Un ataque?- preguntó él y sintió que se le terminaba el aire.
-Unos soldados nos encontraron en la bahía, habíamos ido a llevar medicinas a los soldados turcos y yo llevaba a Mehmet en mis brazos…
-Azize…- dijo él y ella vio que sus labios temblaban.
-Cevdet… yo… te juro que, a pesar del horror, estoy en paz con eso… entiendo que estamos en guerra y también me enorgullece el trabajo que tú haces… y no quería echarlo a perder…
-¿Qué te hicieron, Azize? - preguntó Cevdet con labios temblorosos y lágrimas en los ojos.
-Intenté defender a las mujeres que estaban conmigo… tú sabes que no puedo quedarme callada… y entonces me azotaron… y… bueno, creo que puedes imaginarte el resto…
-Azize…- dijo él llorando con amargura.
-Escucha, Cevdet… me dieron por muerta y las mataron a todas de un tiro en la cabeza… yo estaría muerta de no ser por lo que me sucedió… sé que fue algo horrible, pero al final terminó salvándome la vida y por eso pude regresar y estar contigo…
-Dime quién fue, Azize…- dijo Cevdet llorando de rabia- dime quien fue…
-Cevdet…- dijo ella y lo tomó de la cara para mirarlo de cerca- no lo sé y no importa… no puedes dejar de lado tu misión… quiero que ambos sigamos luchando por la libertad de nuestro pueblo…
-No… no puedo… no puedo permitir lo que te han hecho…- dijo con desesperación.
-¿Entiendes ahora por qué no volví? Estas heridas que tengo- dijo y giró para mostrarle su espalda y Cevdet deslizó sus dedos lentamente por cada una- son heridas de guerra, como las tuyas… necesito que tú me ayudes a curarlas, no a vengarlas…
-Azize…- dijo llorando, sentía que no podía reponerse, que quería ir a volar la comandancia y que todos pagaran por lo que le habían hecho a su esposa.
-Por favor, Cevdet… no hagas que me arrepienta de haber vuelto…
-Querida…- dijo y se inclinó besando las heridas.
-Por favor… Cevdet… necesito a mi esposo… no al soldado… ¿podrás entender?
Cevdet se quedó en silencio y cada tanto deslizaba sus dedos acariciando las heridas. Azize le dejó algo de espacio para que pudiese calmarse y cuando se decidía a continuar bañándose, él humedeció su espalda con agua y comenzó a enjabonar su cuerpo con cuidado.
Azize cerró los ojos y lo dejó hacer. Se sentía en casa, sentía que el tiempo no había pasado y de alguna manera, agradeció al destino tener esa oportunidad.
-Prométeme que si alguna vez llegas a reconocer al hombre que…- dijo y su voz se quebró.
-No podré hacerlo, ni siquiera le vi la cara, Cevdet…- dijo ella y giró en redondo para mirar sus ojos.
-Azize…
-Por favor… no quiero que perdamos un minuto más hablando de esto…- dijo y besó sus labios con suavidad.
-Está bien… intentaré no actuar en consecuencia…- dijo él y apoyó su frente sobre la de ella.
-¿Intentarás? Me temo que no me alcanza con eso, Cevdet… quiero tu promesa de que no harás nada que entorpezca tu misión…
-Lo lamento, querida, no puedo prometerte algo que no estoy seguro de poder cumplir…- le dijo con sinceridad y ella asintió.
-Está bien… puedo comprenderte…- dijo ella y se sentó sobre sus rodillas para descansar su cabeza sobre el hombro de él.
Cevdet la apretó entre sus brazos y se mantuvieron así durante un largo rato. Ella apartó su cara para mirarlo a los ojos y él le sonrió con ternura. Tenía que hacerse a la idea de todo lo que había sucedido y lograr hacer las paces con la decisión que casi por obligación había tomado… y eso no era fácil…
Ella se levantó y lo tomó de la mano. Salieron juntos del baño y se colocaron sus batas. Entraron a la habitación y ella lo hizo recostar en la cama.
-¿Quieres que te traiga un café?
-No… no me hace falta… tú me haces falta… ven aquí…- le dijo y extendió su mano para acercarla.
Azize se acomodó en sus brazos y él hundió la nariz en su cabello húmedo.
-Sé que es una locura… pero me pregunto si alguna vez volveremos a ser aunque sea la sombra de quienes éramos- dijo él con pesar.
-Es difícil de decir… lo único que puedo asegurarte es que lucharé a tu lado para que sigamos juntos hasta nuestro último suspiro…- dijo ella y él la apretó entre sus brazos.
-Es una promesa…- dijo él.
Cerraron los ojos y al rato, ella sintió que él lloraba. Se sintió culpable por tener la responsabilidad de haberlo hecho sufrir y lo miró, acariciando su barba.
-Querido, necesito que encuentres la paz… necesito que sigamos adelante… yo estoy mejor… y estaré bien en el futuro… solo me alcanza con tenerte y a las niñas…
-No sé que hubiese hecho sin ti… Azize…
-Eso no pasará más… no nos volveremos a separar…- le dijo ella y besó sus labios.
Cevdet se fue tranquilizando y se quedaron medio dormidos.
Un par de horas más tarde, escucharon sonidos abajo y se despertaron algo sobresaltados.
-Deben haber llegado las niñas y mamá Hasibe…- dijo ella y se sentó en la cama.
-Sí… creo que nos hemos pasado el día durmiendo…- dijo y sonrió.
-Me alegra haberlo pasado contigo…- ella le devolvió la sonrisa.
-Sí…- dijo y se levantó- deberíamos vestirnos, ¿no crees?
-Por supuesto… además quiero prepararte tu comida favorita…- dijo y vio sus ojos algo ensombrecidos.
-Azize…
-Cevdet… estoy bien… y estaré mejor muy pronto… entiéndelo… sé que es difícil, se que te parece una locura, pero es mi decisión y espero que la respetes…
-Lo haré… aunque me cueste horrores…- dijo él y besó su cabello.
Hilal y Yildiz se miraron con complicidad cuando los vieron bajar hablando bajo, con sus dedos entrelazados. Ellas no tenían recuerdo cercano de sus padres unidos, pero sí de cuando vivían en Salónica y los veían divertidos, enamorados…
Era imposible decir que el tiempo había vuelto hacia atrás, pero los veían bien y eso era lo más importante.
-Querida… te veo más repuesta…- dijo mamá Hasibe cuando se reunieron ambas en la cocina.
-Estoy bien… nos hemos pasado el día durmiendo…- dijo ella con una sonrisa.
-Me alegra que se hayan reencontrado…- dijo y sonrió con complicidad.
-Madre… no sé que esté pensando pero…
-¿Qué podría pensar yo? Mi querida… el amor que existe entre ustedes vale la pena y han recuperado algo del tiempo en que estuvieron separados…
-Pero…- Azize quería explicar algo que no hacía falta explicar.
-Aunque solo haya sido durmiendo uno junto al otro…- dijo y tomó su mano con ternura.
Cevdet entró a la cocina y sonrió al verlas juntas.
-¿Creen que faltará mucho para la cena? Mi estómago ha estado quejándose durante todo el día…
-No… ya queda muy poco…- dijo Azize sonriéndole.
-Debes ser paciente, hijo… evidentemente ser paciente te ha servido, sobre todo este último tiempo…- dijo y le guiñó el ojo.
-Así es…- dijo y tomó en sus brazos a su mujer- porque he encontrado a mi esposa y la traje de vuelta a casa…
Mamá Hasibe sonrió y giró para seguir preparando la cena, Azize había hecho la mayor parte, ella se lo había permitido en homenaje a Cevdet, pero no estaba dispuesta a que su querida hija trabajara de más, ahora era momento para cuidarla y ser felices… todo lo felices que pudieran…
Bueno, esto sigue, como les dije, he tomado mi propio camino, solo para diferenciarme de la historia real. Espero que siga gustándoles. Nos vemos en el próximo!
