Capítulo 4

Azize tomó la mano de su marido cuando, tanto Yildiz como Hilal se fueron a poner sus abrigos, debían cumplir con el turno nocturno en el orfanato y se obligaban a hacerlo juntas para poder acompañarse. Mamá Hasibe había ido a acostarse temprano, quejándose de algunas molestias en las piernas y habían tenido una cena familiar relajada.

-¿Estás bien? - le preguntó con genuino interés al ver que él solo le dirigía una mirada melancólica, cargada de emoción.

-Intento estarlo…- dijo y apretó sus dedos con ternura- todo el tiempo me repito que es una bendición poder tenerte con nosotros de vuelta…

-Lo es… estoy muy agradecida… ahora debemos intentar ser felices…- le dijo y se inclinó para apoyar su frente sobre la de él.

Se quedaron un rato así, cerca, disfrutando de esa familiaridad y luego él la tomó de la mano y la hizo levantar.

-¿Vamos a dormir? - le dijo y ella sonrió con ternura.

-Sí… estoy cansada… pero debo levantar las cosas de la cena y limpiar un poco, Cevdet…

-Podrás hacerlo mañana por la mañana, estarás más descansada… te ayudaré, lo prometo…

-Cevdet… es solo un rato…

-Quiero dormir contigo en mis brazos… - protestó él y ella entornó los ojos comprensiva.

-Está bien… vamos a dormir… estás envejeciendo, Cevdet… te vuelves muy caprichoso con los años…- le dijo ella sonriendo y él asintió.

-Estoy envejeciendo, pero qué importa si estamos juntos…- le dijo y la siguió mientras ella subía la escalera.

Azize se quitó el vestido y se cambió, luego se sentó frente al espejo y lo miró desvestirse mientras cepillaba su cabello. Ese era un ritual que él estaba acostumbrado a contemplar y le encantaba.

-Déjame ayudarte con eso…- dijo él y ella le entregó el cepillo y comenzó a deslizarlo por su cabello casi con más intenciones de acariciarla que de peinarla.

-Cevdet…

-Dime…

-Creí que no volvería a verte…- dijo y él la sintió temblar.

-Fueron demasiadas veces en que ambos pensamos lo mismo… deberíamos estar acostumbrados… ¿no crees?

-Es cierto… pero es imposible no echarte de menos… lo hice cada minuto mientras estuvimos separados…

-¿Sabes que es lo que creí que más extrañaba de ti?

-No… dime…

-El perfume de tu cabello… porque ese perfume eres tú, nuestro amor, nuestro hogar, la familia…

-Sí…- dijo ella- pero por qué crees que no era eso…

-Porque luego pensé que lo que más extrañaba de ti es tu sonrisa, esa sonrisa que ilumina el mundo… que hace que la noche se convierta en el día… aunque si tengo que ser sincero… lo que más extrañaba de ti eran tus manos…si hubiese podido sostenerlas en las mías… si hubiera podido estar ahí, habría dado mi vida… sin ni siquiera haberlo pensado hubiera dado mi vida para que no sufrieras, Azize…

-Por favor, Cevdet… no podemos volver el tiempo atrás… estabas recuperándote… ni siquiera sabías lo que ocurría… no puedes culparte por nada…

-Azize…

-Escucha…- dijo y tomó el cepillo, lo dejó al lado del espejo y giró para mirarlo- debemos mirar hacia delante…

-Sí… sí…- dijo él tratando de sonar convincente y la hizo levantar para apretarla en sus brazos.

-Cevdet… ¿quisieras… quiero decir… te gustaría que volvamos a…? - dijo y se detuvo, expectante.

-¿Hacer el amor? - dijo con un hilo de voz y la vio asentir, mordiéndose el labio, sabía que no debía ser fácil para ella, luego de todo lo sucedido- ¿estás segura? Porque puedo esperarte, querida…

-Estoy bien…- dijo solo ella.

-Créeme que no hay nada en el mundo que quiera hacer más que sentirte parte de mí otra vez… pero no quiero causarte sufrimiento…

-No podrías… tú nunca podrías causarme sufrimiento…- dijo ella y cerró los ojos cuando él se inclinó y besó su frente.

Cevdet deslizó sus manos hacia delante y acarició los costados de su cuerpo mientras su boca besaba su cara con suavidad y luego se perdía en el cuello de Azize.

La escuchó suspirar, como si hubiese estado conteniendo su respiración y luego la sintió relajarse en sus brazos.

Azize alzó sus manos y acarició sus hombros y luego su torso. Sus fosas nasales se impregnaron del aroma de su marido y se sintió segura por primera vez en muchísimo tiempo. Cevdet la ayudó a quitarse el camisón y cuidó de no tocar su herida del hombro. La recostó sobre la cama y se colocó sobre ella, con cuidado de no pesarle.

Ella cerró los ojos extasiada cuando volvió a sentirlo parte suya, un buen rato después, luego de que él se asegurara de que ella estaba bien y de acuerdo con que eso sucediera.

Cevdet se quedó mirándola a los ojos un momento, saboreando la anticipación de lo que vendría…

-Te amo… nunca lo olvides…- le dijo él, antes de que ambos se entregaran a la pasión, lenta e intensamente.


No supieron cuánto tiempo había pasado hasta que sonrieron extenuados y él se acomodó a su lado, sin dejar de mirarla…

-Gracias…- le dijo y ella asintió en silencio.

Cevdet acarició su cara y ella cerró los ojos con cansancio, pero sonriendo, dándole a entender que ella también había disfrutado ese reencuentro…

Se quedaron dormidos un rato después y un par de horas más tarde, Azize se despertó al sentir los besos de Cevdet en su hombro, su aroma envolviéndola, la sensación de seguridad sobrepasándola, tanto que quería gritar de alegría…

-No quise despertarte…- le dijo besando sus labios con ternura.

-Creo que sería mejor que nos vistiésemos…- le dijo y él la apretó un momento en sus brazos.

-Sí…- dijo sin soltarla.

-¿Qué haces? - le dijo ella sonriendo.

-Disfruto hasta el último momento de tenerte así…- le dijo él aún sin soltarla y ella soltó una risita.

-Ya no somos adolescentes… lo sabes ¿verdad? - dijo ella en tono algo burlón y él le devolvió la sonrisa.

-Ya no… recuerdo que hace un rato me dijiste que estaba envejeciendo… quería demostrarte que no lo estoy… no tanto…- dijo él y ella hundió su nariz en su hombro, pero luego se levantó y comenzó a vestirse.

Cevdet observó su espalda desnuda, llena de cicatrices y sintió que sus ojos se humedecían…

Ella intuyó lo que él sentía y giró para mirarlo…

-Eso es solo un mal recuerdo… te prometo que lo olvidaremos juntos…

-Será difícil… solo sucederá si te veo bien… pero creo que nunca podré perdonar a quién sea que lo haya hecho…

-Shhh…- dijo ella y volvió a acomodarse en sus brazos.

Cevdet la abrazó y volvieron a quedarse dormidos.


Al día siguiente, Cevdet abrió los ojos con algo de trabajo. Había quedado rendido y seguramente era tarde. Azize no estaba a su lado y pensó que quizá se había levantado a prepararle el desayuno.

Se vistió rápidamente y bajó las escaleras buscándola, le esperaba un día arduo en el trabajo y quería desayunar con ella antes de irse.

La casa estaba en silencio, todavía mamá Hasibe no se había levantado. La cocina estaba limpia, seguramente ella se había levantado temprano para limpiar.

Algo en el suelo llamó su atención y Cevdet se agachó. Su corazón se detuvo al encontrar diminutas manchas oscuras que, al acercarse, reconoció como sangre…

-Azize…- suspiró y creyó que se desmayaría- ¡Azize!- gritó y no obtuvo respuesta.

Vio que la puerta de su casa estaba abierta, aunque no de par en par y temió lo peor. ¿Acaso habían secuestrado a su Azize?

Cevdet inspiró hondo y procuró que el terror no se apoderara de sus pensamientos. Tenía que averiguar quién había sido y por qué…


Bueno, obviamente, esto seguirá pronto, espero que les siga gustando y nos vemos en el próximo!