No poseo los derechos de autor. Los personajes pertenecen a la asombrosa S. M. y la historia es de Sarah J. Maas. Yo solo me divierto un poco.

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Bella corrió a través de la oscuridad del pasadizo secreto, con la respiración entrecortada. Echó un vistazo por encima del hombro para encontrar que Felix le sonreía, sus ojos como carbones encendidos.

Por más rápido que corrió, su perseguidor se mantuvo justo detrás de ella. Tras de él fluía una estela de marcas del Wyrd brillando, sus extrañas formas verdes y símbolos iluminando los antiguos bloques de piedra. Y detrás de Felix, con sus largas uñas raspando pesadamente el suelo, el Ridderak.

Bella tropezó, pero logró mantenerse en pie. Cada paso se sentía como si estuviera vadeando a través del barro. No podía escapar. La alcanzaría con el tiempo. Y una vez que el Ridderak la atrapase... No se atrevía a alzar la vista de nuevo hacia esos dientes tan grandes que sobresalían de la boca o a esos ojos insondables, brillando con el deseo de devorarla poco a poco.

Felix rió entre dientes, el sonido rechinaba en las paredes de piedra. Estaba cerca. Tan cerca que sus dedos rozaron la nuca de su cuello.

Él susurró su nombre, su verdadero nombre, y ella gritó mientras él…

Bella despertó con un grito, agarrando el Ojo de Elizabeth. Recorrió la habitación en busca de las sombras más densas, de marcas del Wyrd brillantes, en busca de señales de que la puerta secreta tras el tapiz estuviera abierta. Pero, el ruido era sólo el crepitar del fuego agonizante.

Bella se hundió en las almohadas. Fue sólo una pesadilla. Felix y el Ridderak se habían ido, y Elizabeth no la molestaría de nuevo. Se había acabado.

Ligera, dormida bajo las muchas capas de mantas, apoyó la cabeza en el estómago de Bella. Bella se acurrucó más, envolviendo sus brazos alrededor de la perrita mientras cerraba los ojos.

Se había acabado.

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En la fría niebla de la madrugada, Bella lanzó un palo en el amplio campo del parque de juego. Ligera despegó por la hierba pálida como un rayo de oro, tan rápido que Bella dejó escapar un bajo silbido de sorpresa. A su lado, Rosalie chasqueó la lengua, con sus ojos mirando a la perrita.

Con Rosalie tan ocupada ganándose a la reina Esme y rebuscando información acerca de los planes del rey de Eyllwe, el amanecer solía ser el único momento en el que podían verse. ¿El rey sabía que ella era uno de los espías que había mencionado? No podía, o de lo contrario nunca habría confiado en Bella para ser su campeón, no cuando su amistad era ampliamente conocida.

— ¿Por qué Garrett Wyll? —Rosalie murmuró en Eyllwe, manteniendo la voz baja.

Bella le había explicado su última misión, reservándose los detalles.

Ligera alcanzó el palo y corrió hacia ellas, con su larga cola en movimiento. A pesar de que aún no estaba totalmente crecida, la perrita ya estaba anormalmente grande. Edward no había dicho de qué raza era exactamente, solo sospechaba con que se había apareado su madre y a partir del tamaño de Ligera, podría haber sido un perro lobo.

O simplemente un lobo.

Bella se encogió de hombros ante la pregunta de Rosalie, metiendo las manos en los bolsillos forrados de piel de su capa.

—El rey piensa... piensa que Garrett es parte de algún movimiento secreto contra él. Un movimiento aquí en Rifthold para derrocarlo del trono.

—Sin duda, nadie sería tan atrevido. Los rebeldes se esconden en las montañas y los bosques, lugares donde los lugareños los pueden ocultar y apoyar, no aquí. Rifthold sería una trampa mortal.

Bella se encogió de hombros mientras Ligera regresaba y exigía que le lanzara el palo de nuevo.

—Aparentemente no. Y al parecer el rey tiene una lista de personas que piensa que son los principales responsables de este movimiento en su contra.

— ¿Y tú vas a... matarlos a todos?—La cara marrón crema de Rosalie palideció ligeramente.

—Uno a uno… — dijo Bella, lanzando el palo tan fuerte como pudo en el campo brumoso.

Ligera salió disparada, lanzando hierba seca y haciendo crujir bajo sus enormes patas los restos de la última tormenta de nieve.

—Él me revelará los nombres de uno en uno. Un poco dramático, si me preguntas. Pero, al parecer, están interfiriendo con sus planes.

— ¿Qué planes? —Dijo Rosalie bruscamente.

Bella frunció el ceño.

—Tenía la esperanza de que tú supieses.

—No lo sé. —Hubo una pausa demasiado tensa. —Si averiguas algo... — Rosalie comenzó.

—Veré lo que puedo hacer, —mintió Bella.

Ni siquiera estaba segura de si ella realmente quería saber lo que el rey estaba planeando, por no hablar de compartir esa información con nadie más. Era egoísta y estúpido, tal vez, pero no podía olvidar la advertencia que el rey había hecho el día en que la coronó como campeona: si ella se salía de la línea, si lo traicionaba, él mataría Jacob. Y luego mataría a Rosalie y, a continuación, la familia de la princesa.

Y todo esto, cada muerte que fingiera, todas las mentiras que dijera, los pondría en riesgo.

Rosalie negó con la cabeza, pero no respondió.

Siempre que la princesa, Jacob o incluso Edward la miraban así, era casi imposible de soportar. Pero tenían que creer las mentiras, también. Por su propia seguridad.

Rosalie comenzó a retorcerse las manos, y su mirada se volvió distante.

Bella había visto esa expresión a menudo en el último mes.

—Si estás preocupándote por mí...

—No lo estoy—dijo Rosalie. —Sabes cuidar de ti misma.

—Entonces, ¿qué es? —Se le encogió el estómago a Bella.

Si Rosalie hablaba más sobre los rebeldes, no sabía cuánto más podía aguantar.

Sí, quería ser libre del rey, tanto como su campeona y como una niña de un país conquistado, pero no quería tener nada que ver con lo que los rebeldes estaban organizando en Rifthold, y la desesperada esperanza que todavía saboreaban. Oponerse al rey no sería más que una locura. Todos serán destruidos.

Pero Rosalie dijo:

—Los números en el campo de trabajo de Calaculla aumentan. Cada día, más y más rebeldes de Eyllwe llegan. La mayoría consideran un milagro llegar vivos. Después de que los soldados masacraron a esos quinientos rebeldes... Mi gente tiene miedo—. Ligera volvió de nuevo, y fue Rosalie quien cogió el palo de la boca de la perrita y lo tiró en el gris amanecer. —Pero las condiciones en Calaculla...

Hizo una pausa, probablemente recordando las tres cicatrices de la espalda de Bella. Un recuerdo permanente de la crueldad de las minas de sal de Endovier, y un recordatorio de que a pesar de que ella era libre, miles de personas aún trabajaban y morían allí.

Calaculla, el hermano de Endovier, se rumoreaba que era aún peor.

—El rey no se reunirá conmigo, —dijo Rosalie, ahora jugando con una de sus finas y delgadas trenzas. —Se lo he pedido tres veces, para discutir las condiciones en Calaculla, y cada vez dice estar muy ocupado. Al parecer, él está demasiado ocupado encontrando personas para que mates.

Bella se sonrojó ante la dureza en el tono de Rosalie. Ligera regresó de nuevo, pero cuando Rosalie cogió el palo, la princesa lo sujetó en sus manos.

—Tengo que hacer algo, Marie, —dijo Rosalie, con el nombre que le había dado la noche en que Bella admitió que era una asesina. —Tengo que encontrar una manera de ayudar a mi gente. Cuando llega la información se convierte en punto muerto ¿Cuándo vamos a actuar?

Bella tragó saliva. Esa palabra, actuar, la asustaba más de lo que le gustaría admitir. Peor que la palabra planes. Ligera se sentó a sus pies, moviendo la cola mientras esperaba que lanzasen el palo de nuevo.

Pero cuando Bella no dijo nada, cuando no le prometió nada, como siempre hacía cuando Rosalie hablaba de estas cosas, la princesa dejó caer el palo en el suelo y luego en silencio se dirigió hacia el castillo.

Bella esperó hasta que los pasos de Rosalie se desvanecieran y dejó escapar un largo suspiro. Ella debía reunirse con Jacob para correr por la mañana en unos pocos minutos, pero después de eso... después de eso, ella iba a ir a Rifthold.

Dejemos a Garrett para esta tarde.

Después de todo, el rey le había dado un mes, y, a pesar de sus propias preguntas para Garrett, quería salir un poco de los terrenos del castillo.

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OGM todos parecer casi decepcionados de Bella… esperemos que no suelte la sopa antes de tiempo jajajaja

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¡Nos leemos pronto!