Capítulo 6
Azize y Cevdet acordaron no decir nada del incidente con Dağıstanlı. No hacía falta preocupar a nadie en la familia. Los ayudó llegar a su casa y no encontrar a nadie allí. Seguramente estarían ocupadas en el orfanato.
Las niñas y mamá Hasibe volvieron cansadas al atardecer y Azize había preparado algo de comer para todos, Cevdet que se había ido un rato a la comandancia para dejarse ver y que nadie sospeche que lo que menos le interesaba en ese momento era la guerra.
Hilal le comentó su preocupación a su madre acerca de un niño que había llegado al orfanato y que ella notaba algo complicado cuando tenía que alimentarse y que había tenido algo de fiebre el día anterior.
Azize se ofreció a ir a verlo, para saber si podría ayudarlo, todavía mantenía vivo el recuerdo de su pequeño muerto, pero quería sentirse útil y ayudar a este niño huérfano en la medida de lo posible.
Cevdet llegó tarde ese día y cuando entró a su habitación, creyó que Azize dormía. Se desvistió en silencio y se acostó a su lado, ella le daba la espalda. Se inclinó y besó su cuello con dulzura. Se sentía correcto llegar y compartir con ella esos momentos…
-Bienvenido…- le dijo Azize con suavidad y él la abrazó y amoldó su cuerpo al de ella, cariñosamente.
-Descansa…- le dijo él y cerró los ojos.
-Tú también…- dijo ella y sonrió antes de cerrar los ojos.
Se quedaron dormidos casi al instante, abrazados, serenos, juntos como debía ser.
Cuando comenzaba a aclarar, Azize abrió los ojos y encontró que él ya se había despertado. Estaban en una posición distinta a la que recordaba cuando se había quedado dormida. Nariz contra nariz y la mano de él descansaba en su cintura.
-Buenos días…- dijo ella y sonrió.
-Buenos días, mi vida…- dijo él y le devolvió la sonrisa.
-¿Hace mucho estás despierto?
-No, solo unos minutos, pero me quedé mirándote… todavía me cuesta creer el milagro de tenerte conmigo…- dijo y ella levantó su mano y acarició su barba.
-A mí también…- ella se inclinó a besar sus labios- te veo bien, mi héroe… siento que tus angustias van quedando a un lado… eso me pone feliz…
-Intento que sea así… pero reconozco que me cuesta mucho…- dijo él y entrecerró los ojos cuando ella se acercó un poco más a él.
-Te amo…
Cevdet abrió los ojos y sonrió. Ella lo miró también sonriente.
-Dije que te lo diría todos los días, y estos días no te lo he dicho mucho…
-Te amo… - dijo él y sin dejar de mirarla, deslizó su mano un poco más arriba y ella arqueó las cejas.
-Cevdet…
-¿Mmmm?- dijo él y sus dedos siguieron el camino ascendente y rozaron su pecho.
-Cevdet…- dijo y suspiró, él sabía lo que tenía que hacer.
-Hay demasiado tiempo para recuperar…- dijo en voz baja, sus ojos en los de ella.
-Así es…- dijo finalmente y se inclinó para besarlo.
Cevdet la tomó entre sus brazos y la colocó encima de él. Azize separó su cara para mirarlo y suspiró.
-¿Qué pasa? - le preguntó él.
-Nada… pienso que ya no somos dos adolescentes…
-No… pero nada nos impide disfrutar de nuestra intimidad…
-Si…- dijo ella y cerró los ojos cuando sintió cuán estimulado estaba él con el roce de sus cuerpos.
-Azize…- jadeó él en su oído y ella se quitó el camisón y lo miró desde su posición, sobre él.
Cevdet levantó sus manos y las apoyó en la cintura de ella, la fricción era casi insoportable y Azize lo comprendió. Se movieron lo suficiente como para despojarse del resto de la ropa y él se arrodilló en la cama y tiró de su mano para acercarla.
-Déjame ver tu espalda…- le dijo y ella lo miró con tristeza.
-Cevdet…- intentó.
-Por favor… - insistió él y ella giró y le mostró sus heridas.
Él acarició y besó cada una con suavidad y luego la atrajo hacia su cuerpo y ella cerró los ojos.
-Amaré cada una de tus heridas… como te amo a ti…- le dijo al oído y sus manos acariciaron su cintura para luego ascender y acariciar lánguidamente su pecho.
Hicieron el amor en esa posición, él hablándole al oído, susurrando cuanto deseaba sentirla siempre de esa forma. Azize se concentró en las caricias de él y se dejó llevar por las sensaciones placenteras que le causaban. Quería besarlo, pero esa posición no se lo permitía, sin embargo, él la hizo olvidar de todo durante unos cuantos minutos y lo sintió hundir su nariz en la curva de su cuello al llegar al máximo placer, justo después que ella sofocara un gemido al alcanzar el suyo.
Se quedaron un rato así, confortablemente abrazados, ella apoyando su espalda en el torso de él y sus respiraciones se fueron aquietando…
-Hace casi un año, creía que nunca volvería a experimentar esta sensación física del amor… estoy agradecida de poder hacerlo…- dijo Azize en voz baja y él la hizo girar y la besó en los labios.
-Mi vida… a veces me pregunto por qué no podemos tener una vida normal, alejados de la guerra, de la muerte, el dolor y el sufrimiento…
-Porque no seríamos nosotros, mi héroe… ¿no te das cuenta? - le dijo ella y él sonrió.
-Puede ser… pero a veces fantaseo con dejar todo de lado, irme lejos, contigo y con las niñas y ser feliz… creo que me lo merezco… y tú también, sobre todo tú…- dijo él y apoyó su frente sobre la de ella.
Disfrutaron de ese momento íntimo un rato más y luego se vistieron y bajaron a desayunar para cada uno ocuparse de sus cosas. Cevdet iría a la comandancia y Azize visitaría el orfanato para ver si podía ayudar a sus hijas con el pequeño.
Cuando Azize, bien tapada para que nadie la reconociese, llegó al orfanato al mediodía, Hilal y Yildiz la recibieron con alegría. De alguna manera les hacía acordar a cuando trabajaban juntas en el hospital y ellas aprendían día a día muchas cosas de su madre.
-Vengo a ver a ese niñito, pobre alma…- dijo Azize mientras se quitaba toda la ropa que tenía para encubrirse.
-Está en su cuna, lo traeré…- dijo Hilal y Azize caminó tras ella, junto a Yildiz.
-Lo trajeron unas personas de un pueblo cercano, lo encontraron en medio del bosque, con tanto frío… pobrecito…- dijo Yildiz.
-Fue el destino y el Señor quienes quisieron que sobreviviese… - dijo y sus ojos se llenaron de lágrimas al recordar a su bebé, que justamente no había tenido tanta suerte.
-Aquí está…- dijo Hilal acercándoselo y Azize sonrió al verlo. Pero de pronto abrió los ojos con asombro y se tapó la cara con las manos.
Hilal y Yildiz se miraron sin saber qué pasaba y Azize comenzó a llorar casi incontrolablemente.
-Mamá… mamá, por favor… ¿qué pasa? - preguntó Yildiz.
-Mehmet…- dijo Azize entre sollozos mientras levantaba la manito del bebé y observaba una mancha en su muñeca que le confirmaba lo que ella había sabido al verlo… se trataba de su hijo…
Bueno, no es que quiera dejar las cosas en un momento complicado, pero así disfrutarán la espera hasta el próximo! Gracias por leer!
