No poseo los derechos de autor. Los personajes pertenecen a la asombrosa S. M. y la historia es de Sarah J. Maas. Yo solo me divierto un poco.

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La fiesta de máscaras se realizó en una finca a orillas del río Avery, y estaba tan lleno que Bella no tuvo problemas para deslizarse dentro con Garret. Sue había logrado encontrarle un delicado vestido blanco, hecho de capas de gasa y seda simulando plumas intercaladas. Una máscara a juego escondía la mitad superior de su rostro, y plumas de marfil y perlas se entrelazaban en su cabello.

Era una suerte de que fuera una fiesta de máscaras y no una fiesta normal, ya que ciertamente reconoció algunas caras en la multitud. En su mayoría eran cortesanas que alguna vez había conocido, junto a Madame Clarisse.

Durante el paseo hasta aquí, Garret había prometido que Charlie Smith no asistiría, y tampoco Lysandra— una cortesana con la cual Bella tenía una larga y violenta historia, y alguien que estaba bastante segura mataría si alguna vez volvía a ver. Como estaban las cosas, solo ver a Clarisse revoloteando a través de la fiesta, arreglando conexiones entre sus cortesanas y los invitados, era suficiente para ponerle a Bella los nervios de punta.

Mientras que ella había asistido como un cisne, Garret se había vestido como un lobo, con su túnica de estaño, sus delgados pantalones gris perla y sus botas de un brillante negro. Su máscara de lobo lo cubría todo excepto sus labios sensuales, los cuales frecuentemente tenían una lobuna sonrisa mientras apretaba la mano que ella tenía sobre su brazo.

—No es la fiesta más grandiosa a la que hayamos ido. — Dijo — pero Vladimir tiene el mejor chef de pastelería de Rifthold.

De hecho, en toda la habitación, mesas enteras se desbordaban con los más hermosos pasteles que ella jamás había visto. Pasteles rellenos con crema, galletas espolvoreadas con azúcar, y chocolate, chocolate que la llamaban por todas partes. Tal vez ella podría llevarse algunos antes de irse. Fue todo un esfuerzo mirar hacia Garret.

— ¿Cuánto tiempo ha sido tu cliente?— La sonrisa lobuna volvió a aparecer.

—Unos pocos años, es por eso que noté un cambio en su comportamiento— su voz se convirtió en un susurro, las palabras provocando cosquillas en su oído muestras él se inclinaba hacia ella— Está más paranoico, come menos y se encierra en su oficina cada vez que puede.

En el otro extremo del salón abovedado, ventanas enormes mostraban la vista del brillante tramo del Avery. Ella podía imaginar aquellas puertas abiertas de par en par en el verano, y lo bonito que sería bailar junto a la orilla del río bajo las estrellas y las luces de la ciudad.

—Tengo como 5 minutos antes que tener que hacer mis rondas. — Garret dijo, con sus ojos siguiendo a Clarisse mientras patrullaba por la habitación.

—Ella esperará una subasta para mí en una noche como esta. —Su estómago dio vueltas, y se encontró buscando su mano, pero él sólo le dio una sonrisa confundida.

— ¿Solo unas semanas más, cierto?— Había todavía la suficiente amargura por lo que ella le apretó los dedos de manera tranquilizadora.

—Correcto. — Ella juro.

Garret hizo un gesto con la barbilla hacia un fornido hombre de la corte de mediana edad con un grupo de gente bien vestida.

—Ese es Vladimir. — Él dijo en voz baja. — No he visto mucho durante mis visitas, pero creo que podría ser un líder clave en este grupo.

— ¿Estás asumiendo eso basado en lo que vislumbraste en algunos papeles en la casa?

Garret se metió las manos en sus bolsillos.

—Una noche hace 3 meses, estaba aquí cuando 3 de sus amigos vinieron aquí, todos ellos clientes míos también. Era urgente, dijeron y cuando Vladimir se escabulló de su habitación…— Ella le dio una media sonrisa.

— ¿De alguna manera escuchaste accidentalmente todo?

Garret le devolvió la sonrisa, pero se desvaneció cuando miró nuevamente a Vladimir, quien estaba sirviendo vino para las personas que estaban con él, incluyendo a unas jóvenes que parecía años menores de 16 años. La sonrisa de Bella también desapareció. Ese era un lado de Rifthold que ella no se había perdido en lo más mínimo.

—Pasan más tiempo despotricando contra el rey que haciendo planes. Y a pesar de lo que puedan afirmar, no creo que realmente se preocupen por Krystal Masen. Creo que lo que quieren es encontrar un líder que le sirva mejor a sus intereses, y tal vez solo quieren que se levante un ejército para que sus empresas puedan prosperar durante la guerra que se produciría. Si la ayudan, le darán los suministros que tanto necesitan...

—Entonces ella estará en deuda con ellos. Ellos quieren una marioneta como reina, no una verdadera líder— Por supuesto que ellos querrían algo como eso.

— ¿Son siquiera de Terrasen?

—No, La familia de Vladimir lo fue, años atrás, pero él pasó toda su vida en Rifthold. Si clama lealtad a Terrasen solo es una verdad a medias— Ella apretó los dientes.

—Bastardos egoístas — Garret se encogió de hombros.

—Eso puede ser cierto. Pero ellos también han salvado un buen número de aspirantes a víctimas de la horca del Rey, al parecer. La noche en que sus amigos irrumpieron en la casa, fue porque lograron salvar a uno de sus informantes de ser interrogado por el Rey. Lo pasaron por contrabando fuera de Rifthold antes que el amanecer llegara al día siguiente.

¿Jacob sabia de esto? Dada la forma en que había reaccionado a la muerte de Felix, ella no creía que la tortura y el colgar a los traidores del Rey fuera parte de sus funciones o fueran siquiera cosas que se pudieran relacionar a él. O a Edward, para el caso.

Pero si Jacob no estaba a cargo de interrogar a posibles traidores, entonces ¿Quién lo estaba? ¿Era esta persona la fuente quien le había dado al Rey la reciente lista de traidores a la corona? Oh había demasiadas cosas que considerar, demasiados secretos y redes enmarañadas.

Bella preguntó.

— ¿Crees que puedes colarme en la oficina de Vladimir ahora mismo?, quiero dar un vistazo

Garret sonrió.

—Querida ¿Por qué crees que te traje hasta aquí?

El suavemente la llevó a un lado cerca de la puerta de entrada de los sirvientes. Nadie se dio cuenta mientras se deslizaban a través y si lo hicieron, las manos de Garret vagando por su corpiño, brazos, hombros y cuello, sugeriría que iban por la puerta por un poco de intimidad.

Con una seductora sonrisa en su rostro, Garret tiró de ella por el pequeño pasillo, luego por las escaleras, siempre teniendo cuidado de mantener sus manos moviéndose sobre ella, no sea que alguien los viera. Sin embargo, todos los sirvientes estaban preocupados, y la sala de arriba estaba vacía y tranquila, con las paredes revestidas de madera y moqueta roja impecable. Los cuadros, varios de artistas que ella reconoció, valían una pequeña fortuna. Garret se movía con un sigilo que probablemente provenía de años de deslizarse dentro y fuera de dormitorios. La llevó a un conjunto de puertas dobles cerradas.

Antes de que ella se pudiera quitar una de sus horquillas para el pelo y desbloquear la puerta, una ganzúa apareció en la mano de Garret. Él le dio una sonrisa conspiradora. Un latido después la puerta del despacho se abrió, revelando una habitación llena de estanterías sobre una alfombra azul ornamentada y helechos en macetas dispersados por la habitación. Un gran escritorio se encontraba en el centro y dos sillones ante él, y un largo sillón se encontraba frente a una apagada chimenea. Bella se detuvo en la puerta con una mano sobre su corpiño solo para sentir la delgada daga metida dentro. Ella juntó las piernas, comprobando.

—Debo ir abajo— dijo Garret, mirando el pasillo detrás de ellos. Los sonidos de un vals flotaban desde la sala de baile —Trata de ser rápida.

Ella levantó una ceja, a pesar de que la máscara cubría su rostro.

— ¿Me estás diciendo como hacer mi trabajo?— Él se inclinó, rozando sus labios contra su cuello.

—Ni en sueños— dijo sobre su piel.

Luego se dio la vuelta y se fue. Bella rápidamente cerró la puerta y se dirigió hacia las ventanas en el otro lado de la habitación y cerró las cortinas. La tenue luz que brillaba debajo de la puerta era suficiente para ver mientras ella caminaba al escritorio de madera e hierro y encendía una vela. Los diarios de la tarde, una pila de tarjetas de respuesta al baile de esta noche, los gastos de personal... normal. Completamente normal. Buscó en el resto de la mesa, rebuscó en los cajones y tocó en todas las superficies para detectar compartimentos ocultos. Cuando nada de lo que hizo produjo algo, se acercó a una de las estanterías, aprovechando los libros para ver si alguno se ahuecada.

Ella estaba a punto de darle la espalda cuando un título le llamó la atención. Un libro con una simple marca del Wyrd escrita en el lomo con tinta color rojo sangre. Lo sacó y corrió al escritorio, poniéndolo debajo de la vela mientras abría el libro. Estaba lleno de marcas de Wyrd, cada página marcada con ellos, y con palabras en un idioma que ella no reconoció. Rosalie había dicho que era un conocimiento secreto. Que las marcas de Wyrd eran tan viejas que habían sido olvidadas durante siglos. Títulos como éste habían sido quemados con el resto de los libros de magia. Había encontrado uno en la biblioteca del palacio, Los Muertos Andantes, pero eso había sido un golpe de suerte. El arte de usar las marcas de Wyrd se había perdido, sólo la familia de Rosalie sabía cómo utilizar adecuadamente su poder. Pero aquí, en sus manos...

Ella hojeó el libro. Alguien había escrito una frase en el interior de la cubierta posterior, y Bella acercó la vela mientras miraba lo que habían garabateado.

Era un acertijo o un extraño giro de la frase.

Es sólo con el ojo que uno puede ver correctamente.

Pero ¿qué demonios significa? ¿Y qué es lo que Vladimir, un medio corrupto hombre de negocios, hace con un libro con marcas del Wyrd, de todas las cosas? Si él estaba tratando de interferir con los planes del rey... por el bien de Erilea, ella rezó para que el rey ni siquiera hubiera oído hablar sobre las marcas de Wyrd.

Memorizó el enigma. Lo tendría notado para cuando regresara al castillo, tal vez le preguntaría a Rosalie si sabía lo que significaba. O si ella había oído hablar de Vladimir. Garret podría haber dado información vital, pero obviamente no lo sabía todo.

La fortuna se había roto con la pérdida de la magia, gente que había vivido por años el aprovechando su energía de repente se quedó sin nada. Parecía natural para ellos buscar otra fuente de energía, a pesar de que el rey la había prohibido. Pero qué…

Pasos sonaron en el pasillo. Bella rápidamente puso el libro en el estante, y luego miró hacia la ventana. Su vestido era demasiado grande, y la ventana era demasiado pequeña y alta, para que le fuera fácil salir por ella. Y sin otra salida...

El seguro de las puertas hizo clic.

Bella se apoyó en la mesa, sacando su pañuelo, inclinando los hombros, y comenzó a sollozar miserablemente mientras Vladimir entraba en su estudio.

El hombre bajo y sólido se detuvo ante la vista de ella, la sonrisa que había estado en su cara desapareció. Afortunadamente, estaba solo. Ella se enderezó, haciendo todo lo posible por parecer avergonzada.

—Oh— dijo, secándose los ojos con el pañuelo por los agujeros de la máscara. —Oh, lo siento, yo, yo necesitaba un lugar para estar sola por un momento y ellos di dijeron que podía venir aquí.

Los ojos de Vladimir se estrecharon, luego miró a la llave en la cerradura.

— ¿Cómo entraste? — dijo con una voz suave y resbaladiza, calculadora y una pizca de miedo.

Ella dejó escapar un sollozo estremecido.

—El ama de llaves me dejó entrar.

Con suerte la pobre mujer no sería desollada viva después de esto. Bella, comenzó a chillar, tropezando con las palabras.

—Mi-mi prometido me d-d-dejó.

Honestamente, a veces se preguntaba si había algo un poco mal con ella por ser capaz de llorar con tanta facilidad.

Vladimir la llevó de nuevo, sus labios curvándose, no por simpatía, se dio cuenta, sino que de disgusto por esta tonta mujer llorosa sollozando sobre su novio. Como si fuera una colosal pérdida de su precioso tiempo para consolar a una persona que sufre.

La idea de Garret tener que servir a estas personas, que lo miraban como si fuera un juguete que se utiliza hasta romperse...

Se concentró en su respiración. Sólo tenía que salir de allí sin levantar las sospechas en Vladimir. Una palabra a los guardias en el pasillo y estaría en más problemas de lo que quería, y, posiblemente, podría arrastrar Garret con ella.

Ella soltó otro estremecimiento y sollozó.

—Hay un tocador de damas en el primer piso— dijo Vladimir, dando un paso hacia ella para escoltarla a la salida. Perfecto.

Al acercarse, se quitó la máscara de pájaro que llevaba, dejando al descubierto un rostro que probablemente había sido guapo en su juventud. La edad y demasiada bebida habían golpeado sus mejillas caídas, su fino cabello rubio rojizo y una tez apagada. Sus vasos capilares habían estallado en la punta de su nariz, manchando de un color rojo, púrpura que compensaba sus llorosos ojos grises.

Se detuvo lo bastante cerca para tocarla, y le tendió una mano. Ella se secó los ojos una vez más y luego deslizó el pañuelo de nuevo en el bolsillo de su vestido.

—Gracias— susurró ella, mirando al suelo mientras tomaba su mano. —Y-yo lo siento por interrumpir.

Ella oyó su repentina inspiración antes de captar el destello del metal.

Lo tenía desarmado y en el suelo en un instante, pero no lo suficientemente rápido para evitar la punzada de la daga de Vladimir cortando su antebrazo. Los metros de tela que conformaban su vestido se volvían hacían engorrosos mientras ella lo sujetaba contra la alfombra, un hilo de sangre brotaba y corría por su brazo desnudo...

—Nadie tiene las claves de este estudio— susurró Vladimir, a pesar de su posición tumbada. ¿Valiente o estúpido? — Ni siquiera mi ama de llaves.

Bella movió su mano, pasando por los puntos en su cuello que lo dejarían inconsciente. Si era capaz de ocultar su antebrazo, entonces todavía podía salir de aquí desapercibida.

— ¿Qué estabas buscando?— Vladimir exigió, con su aliento apestando a vino mientras se retorcía contra su agarre.

Ella no se molestó en contestar, y él se movió, tratando de despojarse de ella. Ella descansó su peso en él, levantando la mano para darle un golpe. Él rió entre dientes.

— ¿No quieres saber lo que había en que la hoja?

Ella podría haber arrancado su cara con las uñas por la sonrisa de seda que le dio. En un movimiento suave y rápido, le arrebató la daga Vladimir y olfateó.

Nunca olvidaría ese olor almizclado, ni en mil vidas: gloriella, un veneno suave que causaba horas de parálisis. Había sido utilizado la noche en que fue capturada para derribarla, para hacerla incapaz de defenderse mientras que era entregada a los hombres del rey y arrojada a las mazmorras del rey.

La sonrisa de Vladimir se volvió triunfante.

—Lo suficiente para noquearte hasta que mis guardias llegan y te lleven a un lugar más privado.

Donde ella sería torturada, cosa que él no necesitaba añadir.

Bastardo.

¿A cuánto había estado expuesta? El corte fue superficial y corto. Pero ella sabía que la gloriella ya estaba corriendo a través de ella, justo como lo había hecho en los días después de que había permanecido junto al cadáver destrozado de Sam, oliendo el humo almizclado que todavía se aferraba a él. Se tenía que ir. Ahora.

Movió su mano libre para noquearlo, pero sus dedos se sentían frágiles, desconectados, y a pesar de ser pequeño, él era fuerte. Alguien debía haberlo entrenado, porque en un movimiento demasiado rápido, él la agarró por las muñecas, girándola en contra del suelo. Ella golpeó la alfombra tan fuerte que el aire dejó sus pulmones, la cabeza le daba vueltas, y perdió el control sobre la daga. La gloriella actuaba rápido, demasiado rápido. Tenía que salir de allí.

Un rayo de pánico la atravesó, puro y sin diluir. Su vestido se puso en su camino, pero se enfocó en que le quedaba muy poco control levantando una de sus piernas y pateando tan duro que él la soltó por un momento.

— ¡Perra! — Se abalanzó sobre ella de nuevo, pero ella ya había cogido la daga envenenada. Un instante después, él se aferraba a su cuello mientras su sangre se rociaba sobre ella, su vestido y sus manos.

Se dejó caer a un lado, agarrando su garganta como si pudiera mantenerla unida, evitando que la sangre saliera. Él estaba haciendo un conocido ruido de gorgoteo, pero Bella no le daría la misericordia de acabar con su vida, mientras se tambaleaba sobre sus pies. No, ella ni siquiera le dio una mirada de despedida cuando tomó la daga y le arrancó la falda de su vestido hasta las rodillas. Un momento después ella estaba en la ventana de la oficina, estudiando a los guardias y los carros parqueados debajo, cada uno más borroso que el anterior mientras se subía a la cornisa.

No sabía cómo lo hacía, o el tiempo que le tomó, pero de repente estaba en el suelo y corriendo hacia la puerta principal abierta.

Los guardias o lacayos o siervos empezaron a gritar. Ella ya estaba corriendo, corriendo tan rápido como pudo, perdiendo el control de su cuerpo con cada latido del corazón que bombeaba la gloriella a través de ella.

Estaban en la parte rica de la ciudad, cerca del Teatro Real y escudriñó el horizonte, buscando, buscando por el castillo de cristal. ¡Ahí! Las torres brillantes nunca le habían parecido más hermosas, más bienvenida. Ella tenía que volver.

Con su visión borrosa, Bella apretó los dientes y corrió.

Ella tenía la suficiente conciencia como para arrebatar una capa de un borracho durmiendo en una esquina y limpiar la sangre de su cara, a pesar de que tomo varios intentos de mantener sus manos quietas mientras corría. Una vez que la capa ocultó su vestido arruinado, entró por las puertas principales del recinto del castillo, donde los guardias la reconocieron, la luz estaba demasiado tenue para que la pudieran ver de cerca. La herida había sido breve y superficial ella podía hacerlo. Sólo tenía que entrar, ponerse a salvo...

Pero se topó con el sinuoso camino que conduce hasta el castillo, y la corrida se convirtió en un paseo impresionante incluso antes de llegar al propio castillo.

Ella no podía ir por la parte delantera, no a menos que quisiera que todos la vieran, no menos que quisiera que todos supieran que era responsable de la muerte de Vladimir.

Se tambaleó con cada paso que ella daba hacia una puerta lateral, donde las puertas de hierro con clavos quedaban parcialmente abiertas en la noche, El cuartel. No era el mejor lugar para entrar, pero lo suficientemente bueno. Tal vez los guardias serían discretos.

Un pie delante del otro. Sólo un poco más...

No recordaba haber llegado a las puertas de los cuarteles, sólo la picadura de los clavos de metal mientras se abrió. La luz de la sala de la quemó ojos, pero al menos estaba dentro...

La puerta del comedor estaba abierta, y la risa y el tintineo de tazas flotaron hacia ella. Estaba entumecida por el frío, ¿o era la gloriella haciéndose cargo?

Tenía que decirle a alguien para que le dieran el antídoto, sólo decirle a alguien...

Una mano se apoyó contra la pared, la otra la agarrando su capa con fuerza alrededor de ella mientras pasaba junto al comedor, cada respiración duraba toda una vida. Nadie la detuvo, ni siquiera la miraron.

Había una puerta al final de este pasillo a la que tenía que llegar, una habitación donde estaría a salvo. Mantuvo una mano en la pared de piedra, contando las puertas que pasaron. Tan cerca. Su capa se quedó atrapada en la manija de una puerta que pasaba y se la arrancó.

Pero ella llegó a la puerta, a la habitación donde estaría segura. Sus dedos no acababan de sentir la veta de la madera mientras empujaba contra ella y se balanceaba en el umbral.

La luz brillante, una mancha de madera y piedra y papel... Y a través de la bruma, un rostro que conocía, mirándola desde detrás de un escritorio.

Un ruido ahogado salió de su garganta, y ella se miró a sí misma lo suficiente para ver la sangre que cubría su vestido blanco, sus brazos y manos. En la sangre, podía ver a Vladimir, y la herida abierta en la garganta...

—Jacob— gimió, buscando ese rostro familiar de nuevo.

Pero él ya estaba en marcha, imponente a través de su oficina. Gritó su nombre mientras sus rodillas se doblaron y cayó. Ella sólo vio el dorado de sus ojos, y se mantuvo mirándolo el tiempo suficiente para susurrar: "gloriella" antes de que todo volviera negro.

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¡Hola hola! Me pierdo, me pierdo, lo se, lo se… jejejjeje pero la semana pasada adelanté toda la tarea que pude para poder actualizar algo esta semana… y aquí tienen este lindo e intenso cap :3 les está gustando?

No olviden dejar su comentario, me gusta saber que opinan, al menos un gracias e.e

¡Nos leemos pronto!