Hola aquí les traigo el siguiente capitulo.
Créditos a Rumiko Takahashi creadora de inuyasha y a mi lector beta ladypentakill por ayudarme en la historia un abrazoooo, espero que les guste.
sin mas preámbulos que comience el capitulo
-cap 2-
LA SACERDOTISA HIMEKO
En ese momento la vi directo a los ojos, no me iba a amedrentar, había caminado tanto tiempo para poder lograr que me entrenara. Estaba decidida.
Camine en su dirección con paso firme, aunque tenía que admitir que realmente intimidaba un poco, cuando me encontré frente a ella la mire fijamente un momento, acto seguido hice una reverencia, realmente no sabía si lo estaba haciendo bien o mal, pero tenía que demostrar respeto, de eso estaba segura.
Por su parte ella solo me observaba, comencé a dudar de mis acciones, pero antes que pudiera decir algo sentí su mano en mi hombro, y calmadamente me sugirió entrar, cosa que agradecí, el frío ya estaba calando en los huesos y eso que aún no anochecía.
Al entrar al templo pude contemplar que tenía un gran jardín, todo el recinto olía a flores, su aroma era dulce y tranquilizador. Ella siguió caminando, tenía que seguirle el paso, estaba claro que no iba a esperarme mientras yo contemplaba las flores.
Mientras más caminábamos me daba cuenta más y más que ese templo era realmente grande. Hasta que por fin llego a una puerta, la mujer deslizo con delicadeza la puerta e ingreso en su interior, se sentó en el medio de esta con una postura muy recta y gentil, a la vez que destilaba belleza y astucia por todo su cuerpo, me maravillé, pude sentir como su energía emanaba una gran cantidad de energía sagrada, pureza y tranquilidad, no podía apartar mi mirada de la suya, algo al hacerlo me tranquilizaba.
Era simplemente extraordinario.
Intente relajarme y apartar la mirada un segundo tenía que hablar y decir porque había llegado a ese lugar y por qué razones.
Tomé una gran bocanada de aire y comencé mi relato, de mi lejano lugar de procedencia, sobre mis aspiraciones para mejorar mis poderes sagrados, claro sobre la anciana Kaede que me había recomendado aquel lugar.
Un par de minutos después comencé a preocuparme, no parecía muy convencida de mi explicación, si quería realmente que me entrene tendría que ser del todo sincera ¿verdad?
así que le hable sobre todo lo que había pasado
sobre que había venido del futuro, de otra época. Que era yo la que había traído a este tiempo la perla de shikon y que había sido yo la que la había roto en pequeños fragmentos- fue en ese momento logre una reacción de su parte, sorpresa, claro que no se esperaba que la causante de ese desastre estaba sentada frente a ella. Y me embargo la pena y la culpa por el desastre descomunal que había causado.
proseguí contándole sobre la búsqueda de los fragmentos con mi grupo, y de cómo me había visto forzada a dejar a aquellos que me acompañaban por...cuestiones personales.
Tome un largo respiro y con mirada firme le volví a remarcar mi necesidad de su ayuda para mejorar mis poderes espirituales, que no era la única que estaba en búsqueda de los condonados fragmentos y que si no hacía algo al respecto para enmendar mi error un hanyou llamado Naraku los encontraría primero y sería un desastre aún más grande, ya que el mismo solo dejaba muerte a su paso. No podía permitir que gente inocente siguiera sufriendo, tenía que terminar con esto lo antes posible.
El silencio nos envolvió, pasaron los minutos y yo empezaba a impacientarme, si ella no me creía o no quería entrenarme, bien. encontraría a alguien más que pudiera hacerlo, pero no iba a detenerme.
Yo era la única que podía acabar con ello.
Cuando ya paso un rato me levante, supe que no me entrenaría, iba hacia la salida, pero antes de llegar a la puerta su voz me detuvo.
-eres Kagome ¿cierto?
Eso me sorprendió nunca le dije mi nombre, al girar a verla ella seguía inquebrantable, recta y elegante era realmente fascinante, si habría sido yo ya me hubiera cansado de seguir en aquella postura
Respondí a su pregunta con un asentimiento.
Ella no dijo nada más, solo se levantó y me insto a que la siguiera.
Llegamos a un cuarto aún más pequeño que el anterior, imitando la vez anterior se sentó en medio de la habitación y me pidió calmadamente que me sentara. Ya no sabía que esperar de aquella persona, era tan hermosa como misteriosa.
-kagome voy aceptar entrenarte, no lo hago por lo que me has dicho, si no por la pureza que veo en tu corazón. También puedo ver que has sido lastimada gravemente en él. Pero es una grata sorpresa ver que tus ojos mostraron sinceridad y decisión a pesar de ello. Tienes que tener en cuenta que el entrenamiento va a ser duro. Me has dicho que en tu...época.. tenías cosas que terminar, esperaremos hasta que ya no tengas pendientes y puedas dar todo de ti. Mientras tanto vamos a fortalecer tu cuerpo en estas dos semanas. Tendrás que viajar pasando un día a tu época ya que no podemos saltarnos tanto entrenamiento. Si es que en verdad quieres ser mejor, después de que acabes las dos semanas tendrás que quedarte a vivir aquí mientras el entrenamiento dure. Si quieres lograrlo tienes que estar muy concentrada en todo lo que te explicare, de ti depende mejorar o no Kagome.
Sin esperar siquiera a que yo procesara bien sus palabras se levantó y se dirigió a la salida, Antes de salir por la puerta regreso a verme y me dijo
-buena suerte Kagome, la necesitaras, mi nombre es Himeko, puedes quedarte hoy a dormir, esta va a ser tu habitación durante tu entrenamiento, el mismo comenzara después de dos días, estoy a tu servicio. -Hizo una elegante reverencia y se retiró de la habitación cerrando la puerta tras ella.
¿Decir algo? ¿qué podía decir? Apenas podía pensar que era lo que había pasado. Solo me quede como tonta mirando la puerta por donde se acababa de retirar.
Me había aceptado...solté el aire de mis pulmones que no sabía que estaba reteniendo y una sonrisa se formó en mi rostro. ¡Lo había conseguido!
Al cabo de un rato salí hacia el pasillo, no parecía haber ni un alma rondando, mucho menos aquella sacerdotisa, ya era de noche y hacia frío, levante la mirada... El cielo estaba estrellado era una noche hermosa, sin más me quede ahí parada a contemplar la luna y las estrellas y pensé en lo que haría de ahí en adelante, tendría que decirle a mi mama que me quedaría un largo tiempo en esta época, la extrañaría mucho, igual a sota y mi abuelo.
Sabía que tenía tiempo suficiente para poder entrenar, recolectar los fragmentos no era tarea sencilla ni rápida. Eso me daría tiempo suficiente para poder acabar mi entrenamiento a tiempo. Iba a dar lo mejor de mí.
Absorta como estaba una imagen se vino a mi mente, los cabellos de fuego de Shippo, ¿cómo estaría? estaba claro que los iba a extrañar, mi buena amiga Sango, la mano maldita de Miroku y por último Inuyasha...
¿Estaría con kikyo?
No lo sabía, pero suponía que era obvio, una lagrima se derramo por mis mejillas, que duro era perder a la persona que amabas y que te protegía y velaba por ti. Debía hacerme fuerte y poder superarlo
Ya era entrada la noche, tendría que dormir si quería madrugar para partir cuanto antes a mi época. Al llegar a la habitación la escaneé de pared a pared, y di con que había un armario en un rincón, no lo había visto antes. Estaba claro que Himeko había captado toda mi atención anteriormente. En su interior se encontraba un futón y ropa de cama, lo tome y no tarde en tenderlo para poder descansar, mañana seria otro día más de caminata de regreso a el pozo.
Lo que ella no sabía es que un yokai que conocía muy bien, portador de una mirada fría como el hielo y que siempre parecía andar la había visto ir caminando sola hacia aquella montaña.
el caminaba por ese territorio y había olfateado un olor un tanto peculiar, no lo conocía y tenía cierto interés. Así que solo fue a ver de qué se trataba, dejando a su grupo como ya era costumbre, quería investigar de que se trataba aquella fragancia.
Como siempre pasaba un pequeño yokai verde se quejaba porque lo dejaba solo con la pequeña niña humana, ella como ya se le había hecho costumbre visualizo un prado de flores y fue a jugar con ellas. Mientras que el pequeño yokai le gritaba que no se vaya tan lejos, que si se perdía él lo pagaría perdiendo también...pero la cabeza.
Mientas tanto el yokai de ojos ámbar perseguía aquel aroma extraño.
Antes de llegar a él se dio cuenta de que era la humana que andaba siempre con el hanyou de su medio hermano. Esa humana tan antipática para él, no la soportaba, no entendía como su medio hermano podía convivir con esos seres tan inferiores. Claro...se olvidaba el hanyou era tan despreciable como sus acompañantes. Tan débiles...tan Humanos.
Saliendo de sus cavilaciones y volviendo la mirada a la mujer humana noto la falta de su compañía habitual, no olía a Inuyasha ni a sus acompañantes por ningún lado. Y no parecía estar perdida en lo más mínimo. Su cara decidida se lo confirmaba. Entorno los ojos y decidió que era suficiente. Sea lo que sea que esa mujer estaba haciendo no le interesaba en lo absoluto. Y si caía en manos de algún yokai poco le importaba.
Así que se dio la vuelta de regreso en dirección a su propio grupo.
Al llegar se dio cuenta de que estaban en un prado de flores, a Rin le gustaban así que solo se sentó en un árbol, donde le llegaba sombra. Rin sería la única humana que él podía tolerar. Aunque no estaba seguro de el por qué.
Se descubrió a el mismo volviendo sus pensamientos a aquella humana caminando sola por el bosque, no es que le importara, solo era ese aroma tan curioso...
Mientras tanto la niña estaba haciendo coronas con flores, le encanta hacerlas con dientes de león y cuando acababa una corona se la ponía al pequeño yokai.
Era gracioso jugar con el
Mientras el pequeño yokai estaba cansado de ser "ridiculizado" como constantemente se quejaba, pero en el fondo y en secreto por alguna razón apreciaba a la niña humana, una vez la misma le había salvado de un envenenamiento, le tenía un poco de aprecio después de todo.
Aún era de tarde para el grupo de Inuyasha
Su grupo ya no era como lo era antes, ya no brillaba como antaño.
Ellos sabían que faltaba alguien en particular para dar brillo y felicidad a ese grupo. Pero nadie hablo.
Como siempre siguieron su camino por suerte habían encontrado una aldea.
Miroku vio una gran mansión perfecta para su clásica treta de las energías negativas y los exorcismos.
En cambio, Inuyasha andaba pensativo, ya no hablaba tanto como antes.
El solo pensaba si la decisión que había tomado había sido la correcta, no lo sabia
El solo quería proteger a Kikyo, le debía su vida, pero en cambio Kagome le daba felicidad y tranquilidad. Pero se dio cuenta que no era tiempo de tranquilidad y felicidad tenían una meta. Acabar con Naraku.
Por culpa de él Kikyo, había muerto, por su culpa se habían odiado por tanto tiempo, así que juro proteger a Kikyo, tenía que ser él.
Él tenía que acabar con Naraku y así vengar la muerte de Kikyo.
Sí, tenía esperanzas, aunque lo dudaba iría a disculparse con Kagome y así hacer las paces con ella.
La quería no podía negarlo, pero no era momento de eso, no hasta que el acabara con todo eso, no podía ponerla en peligro, no quería.
Dejo los fragmentos de shikon con ella, sabía que solo él podía pasar por la barrera del tiempo. Y cuando llegara el momento indicado iría a verla. Mientras tanto el recolectaría con su grupo los fragmentos restantes.
Creyó que esa era la mejor opción así que pedía que ella, aquella mujer que logro amar de nuevo lo perdonara porque para él, ella era felicidad no quería que nadie la dañara.
Eso era lo correcto así que ese sería su propósito y su pequeño empujón para salir a delante. Por Kagome y por Kikyo tenía que hacerlo por aquellas dos mujeres que amaba, la primera por una deuda, daría la vida si fuera necesario, ya que ella lo había seguido a la muerte. Él quería que su alma descanse en paz. La segunda porque le traía felicidad y tranquilidad a su corazón, lo hacía sentir como en casa. Como si aquella mujer le calentara el corazón con su forma peculiar de ser. Lo aria por las dos mujeres más importantes que tenía en su vida.
Por eso no iría por Kagome él tenía que terminar con eso solo, no sabía si esa era la mejor opción, pero correría el riesgo.
Así que se disculpó internamente.
-lo siento Kagome, en verdad lo siento, pero tengo que hacer esto solo. No te involucrare más.
Mientras su grupo lo veía unos pasos más atrás de él sabían, que estaba triste por haber dejado a Kagome en su época, pero no querían cuestionarlo, había elegido esa decisión no podían cambiar ya las cosas, aunque les hubiera gustado hacerlo, la extrañaban.
Extrañaban su carácter feliz y todo lo que ella representaba
Amistad, sabiduría, amor, maternidad y felicidad era como si ella se hubiera convertido en alguien importante para sus vidas. Aparte de eso podía sentir los fragmentos de shikon y purificarlos así que encontrar los fragmentos de shikon se convertiría en una gran batalla de hora en adelante, suspiraron con pesadez el camino que tenía que recorrer iba a ser largo y duro tanto física como mentalmente.
Hasta aquí el capítulo, ¿qué les pareció? Si les gusto dejen sus reviews y sus ideas, lo aprecio mucho
Un besoooo
Emily.
