Hola aquí les traigo un nuevo capitulo, espero que les guste.
todos los personajes de Inuyasha no son míos son de las grandiosa Rumiko Takahashi
un beso a mi lector beta Ladypentakill por hacer un gran trabajo, sin mas les dejo con el capitulo
-cap 3-
REGRESO A MI ÉPOCA
Me desperté temprano, tenía que regresar a mi época
Doble y guarde el futón en su lugar, tome mi mochila con mis pertenencias y me dirigí hacia la puerta. Al salir del santuario me encontré con Himeko, hice una reverencia y sus ojos nuevamente se clavaron sobre mí, solo que esta vez...ella sonrió.
Al bajar los escalones del templo pensé que tal vez no era tan estricta como yo pensaba.
Al llegar al final de las escaleras respire hondo el aroma de las flores y del oxígeno de aquella época, era realmente maravilloso.
Emprendí mi caminata hacia el pozo devorador de huesos, me tomaría un tiempo ya lo había calculado eran como cuatro horas hasta llegar allí caminando, en verdad estaba lejos.
Llegué a un lindo prado de flores, donde había una extensa variedad de dientes de león, me encantaban esas plantas eran tan sencillas y a la vez hermosas, arranque una para luego soplarla y ver como los dientes de león volaban por el viento, sonreí, esto si era paz.
Seguí con mi camino, ya no quedaba mucho recorrido para llegar, tal vez dos horas para poder regresar al bosque donde se encontraba el pozo devorador de huesos, aproveché la larga caminata para reflexionar.
Todos los días recorrería este camino, la verdad me gustaba porque era muy tranquilo, como si Himeko extendiera un poder espiritual para que los yokais no se acerquen era fascinante, mientras llegaba al pozo desvié un poco mi camino, me pare a observar a el goshinboku, el árbol sagrado donde antaño se encontraba a Inuyasha sellado.
El árbol siempre me trajo lindos recuerdos, recuerdos que al final se hacían agrios y eran reemplazados por los que me rompían el corazón, ese dolor al verlos juntos me quemaba el alma, me aparte de aquel árbol no quería tener esos recuerdos en mi mente y necesitaba despejarlos.
Entre al pozo de un salto y me rodeo la luz morada de siempre.
Al salir pude sentir el cansancio en mi cuerpo, dejé atrás el pozo y me dirigí a mi casa anunciando mi llegada.
Mama como siempre llego a recibirme y a asegurarse de que estaba bien. Le Conté todo lo que tenía que hacer y me miro con tristeza, sabía que para ella iba a ser duro, pero tenía que hacerlo, era mi obligación después de todo.
Luego de un rato nos sentamos a comer, al terminar me retire a darme una ducha, tendría que seguir comprando jabones de diferentes aromas si quería que el plan funcione, esperaba que aquello lograra opacar un poco mi esencia natural.
Al salir me puse el pijama y me senté a estudiar ya que en estos días iba a dar las pruebas finales para acabar el curso.
Era domingo por lo tanto el día de mañana me tocaba ir a clases.
El miércoles regresaría a la época feudal, quería que estas dos semanas se acabarán para así comenzar mi entrenamiento sin darme cuenta me quede dormida pensando en los exámenes que me tocarían mañana.
Sesshomaru caminaba junto a su pequeño grupo, rin se había quedado dormida encima de Ah-Un, habían caminado bastante ya desde la última vez. La niña tenía que alimentarse así que pararon en un gran prado de girasoles para despertarla.
-rin...
Solo basto la voz de Sesshomaru llamándola para que sus sentidos se alertaran, lo miro desorientada, había dormido bastante.
-aliméntate
inmediatamente al escucharlo la niña se bajó de un brinco de la bestia y con su característico animo esbozo un gran "hai Sesshomaru sama!"
Después de eso se puso a correr en busca de alimentos, como era de costumbre Sesshomaru mando a Jaken para que la vigilara; mientras tanto él se sentó en una roca, sabía que estos días iban a ser duros, su madre Irasue, le había llamado para explicarle algunas cosas sobre las tierras del oeste de su padre. Le informo que ella no se iba a hacer responsable de las mismas a partir de ahora y que eran responsabilidad del hijo mayor cuidarlas.
Después de todo a él ya lo consideraban como el lord de aquellas tierras.
Pero no quería hacerse cargo, tenía cosas más importantes que hacer, primero tenía que derrotar a Naraku.
Ese despreciable mestizo había atacado Rin, aunque no lo admitiera y ni siquiera lo pensara, el si se preocupaba de la niña, era su protegida.
se dejó sumergir en sus propias maquinaciones de cómo hacer sufrir a aquel mestizo por cruzarse en su camino. Aunque tenía que admitir que el desgraciado era astuto, gustaba poner trampas y tretas por todos lados, pero eso no le iba a impedir acabar con él, él había burlado su orgullo, era despreciable.
Mientras pensaba en todas las posibilidades la humana paso por su cabeza, la que acompaña a su medio hermano, y se preguntó porque ya no iba con él, aparte su aroma que aún seguía en su olfato se había quedado allí, como si se hubiera impregnado, a decir verdad, no olía como los demás de su especie, tenía un olor a flores silvestres.
Unas flores que por casualidad él había olfateado en un monte sagrado, era extraño como conseguía opacar su olor a otro, pero no había tiempo para esas banalidades. Primero tenía que seguir con su recorrido en busca de Naraku.
El cobarde que después de abandonar su castillo no dejo rastro alguno de él, tenía que encontrarlo y acabar de una vez por todas.
Lo despreciaba y le causaba repulsión, era patético...
Sus pensamientos se vieron interrumpidos por el escándalo de su discípulo. Jaken como siempre venia quejándose con la niña de alguna cosa absurda.
Rin venia con una gran sandia en sus manos. Sin esperar más se levantó de su sitio y comenzó a caminar. frunció el ceño y miro hacia el cielo...olía a flores silvestres...justo como aquella humana.
-ridículo...
prosiguió su camino con su pequeño grupo atrás.
El pequeño yokai se preguntó ¿el porqué de esas palabras? le entro curiosidad como siempre, pero no hizo pregunta alguna. Pues la respuesta de su amo a sus cuestionamientos terminaban por lo general en algún nuevo chichón o en un susto de muerte, mejor sería quedarse con la duda...sí señor.
Mientras que la pequeña niña caminaba feliz comiendo la sandía que habían robado de una pequeña cosecha de unos aldeanos, después de todo ¿que importaba si era solo una sandía?
En otro lugar no muy lejano el grupo de Inuyasha estaba descansado, después de ayudar a unos aldeanos a exterminar un yokai como era de costumbre.
Cuando acabaron con el favor se sentaron en lo alto de una colina, donde había un árbol para que descansen un rato, ya que habían requerido de un gran esfuerzo físico. No había sido un yokai muy fácil de exterminar que digamos ya que Inuyasha no quería ayudar, aunque al final accedió a ayudarles.
Asaron unos pescados en una fogata y se pusieron a comer no habían comido desde el día anterior, realmente morían de hambre. Inuyasha después de comer se separó del grupo, cosa que hacía constante mente.
Después de que kagome se fuera a su época, se separaba muy seguido, por lo general después de comer, se ponía a reflexionar y pensar que estaría haciendo en ese momento la humana futurista.
Luego de haber caminado mucho se topó con un prado de flores, percibió un olor extraño, no lo conocía y le daba curiosidad, ¿una nueva flor? ¿un animal? no lo sabía. lo que sabía era que salir a caminar le ayudaba a pensar.
Mientras emprendía el regreso a donde estaban sus amigos, no se percató que traspaso una barrera de protección.
Sin saberlo entro a la barrera y se encontró con un enorme árbol.
En medio de él, descansaba una mujer, se acercó para verla mejor y ahí estaba ella... Kikyo. Con un semblante pacifico.
De la nada las serpientes devoradoras de almas los rodearon y una a una metieron dentro del cuerpo de barro las almas robadas que sin duda necesitaba.
Miro a su alrededor y recién ahora lo notaba, ¿una barrera? no se había dado cuenta hasta ese momento, ¿acaso solo él podía ingresar en la misma?, la miro fijamente y espero a que ella pudiera moverse por cuenta propia. ¿lo estaba esperando a él?
Ella al despertar se sorprendió, no imaginaba encontrarse con unos ojos dorados que la veían directamente. Lo miro durante un largo tiempo y le pregunto qué hacia el allí, ya que ella había puesto una barrera de protección para que nadie entrara en ella, le parecía extraño tal vez se estaba ¿debilitando? No lo sabía, después lo descubriría.
-Inuyasha que haces en este lugar... Si aquella chiquilla se entera que estas aquí se enojara contigo ¿porque mejor no te vas? - dijo con un tono entre irritación y burla.
Le gustaba menospreciar a Kagome, después de todo no sabía cómo era que su reencarnación resulto ser tan débil.
Inuyasha bajo la mirada, Kikyo no sabía que se había separado de kagome para estar con ella.
Levanto la mirada y la vio a los ojos, esos ojos que demostraban odio hacia aquella persona que también era importante para él
-kagome ya no está aquí.
Un silencio sepulcral los rodeo, estaba confundida y sorprendida, no sabía que había ocurrió, si hubiera muerto sus almas debían de regresar donde ella, descarto la idea de inmediato.
Inuyasha al mirar la confusión de ella se aclaro
-ella hace dos meses que ya no está conmigo, regreso a su época no quiero involucrarla más en esto.
Kikyo solo lo miro, no sabía que pretendía el diciéndole estas cosas, comenzó a hablarle de nuevo.
-kikyo quiero que me ayudes a recolectar los fragmentos de shikon, ya que kagome no está tu eres la única que puede verlos, por eso te vengo a pedir que me acompañes a conseguirlos y así poder derrotar a Naraku.
Después de eso otro incomodo silencio.
Ella no apartaba la mirada, estaba analizando la propuesta y estaba analizándolo a él, no parecía estar ocultándole nada, después de unos minutos hablo.
-está bien, te ayudare.
No reflejada felicidad solo mostraba frialdad, eso le convenía después de todo, le ayudarían a recolectar los fragmentos más rápido, y así al completar la perla la purificarían con Naraku, por eso había aceptado.
Después de esto Inuyasha se levantó de su asiento y le extendió la mano para que ella se levantara, con un poco de desconfianza la tomo, sabía que esto era como una muestra de confianza.
Después de acabar con Naraku. Ella planeaba llevarse a Inuyasha al infierno donde los dos arderían en el por siempre. Ese era su deseo, irse con Inuyasha, lo sabía... era egoísta.
Pero no le importaba.
Regresaron donde se encontraba el grupo de Inuyasha y ellos se sorprendieron de ver a aquella sacerdotisa acercarse donde ellos se encontraban descansando.
Cuando Inuyasha se encontró con ellos, no les explicó, solo les dijo que era momento de ponerse en marcha y seguir recolectando los fragmentos. Ellos lo entendieron, kagome ya no estaba con ellos. La única de que podía encontrar los fragmentos rápido era aquella sacerdotisa que tenía la misma capacidad que su querida amiga.
Entonces tomando todas sus cosas emprendieron viaje, ya habían descansado lo suficiente para seguir tras el rastro de Naraku.
Esa era su mayor prioridad en ese momento, sabían que no iba a ser lo mismo con aquella sacerdotisa de barro y huesos. Sabían que Inuyasha se apartaría más de ellos, pero ya no importaba, extrañarían a kagome, pero sabían que era hora de enfocarse en su mayor prioridad.
Esperaban volver a verla algún día, ya que en verdad la apreciaban y la extrañaban.
Sin decir que también extrañarían aquella comida que ella traía de su mundo.
Era una pena no poder estar con su amiga, pero ellos también lo hacían por ella, para acabar con Naraku y si lograban derrotarlo algún día volver a verla.
Cuando pasara, tirarían al perro sarnoso por el pozo para que fuera a buscarla.
Por mientras aceptarían a kikyo con ellos, sabían que no podían confiar en ella. Pero era la única que podía conseguir los fragmento de shikon. Así que solo pedían que esa pesadilla se terminara pronto.
Hasta aquí el capitulo,¿que les pareció?, dejen sus reviews y sus ideas, los leeo todos son un gran apoyo para seguir escribiendo
un besooo
Emily.
