hola aquí les traigo un nuevo capitulo, espero que les guste

todos los personajes no son míos son de la grandiosa Rumiko Takahshi

un beso a mi lector beta Ladypentakill por hacer un gran trabajo, sin mas les dejo con el capitulo

-cap 4-

EL PRADO

habían pasado los exámenes por fin y tenía que regresar a la época feudal.

Dos semanas que fueron un verdadero infierno, examen tras examen presentación tras presentación, viajar cada dos días al sengoku como Himeko me lo había pedido y solo hacerme correr durante horas por los alrededores

era una locura y lo peor de todo fue que no había manera de engañarla ya que ella controlaba el perímetro con su poder espiritual, lo supe porque un día me dijo que había estado descansado en vez de correr, justo ese día después del entrenamiento estaba subiendo las gradas del templo cuando me la encontré en la entrada con semblante severo.

-kagome por haber descansado después que te dije que corrieras por el área, tendrás que correr la próxima vez una hora más.

Yo la miraba incrédula, ¿cómo se había dado cuenta? Calmadamente me lo explico.

Me dijo que con su poder espiritual ella podía saber que pasaba alrededor del área y que no la podría engañar tan fácilmente.

Desde ese día supe que tan grande era su poder.

Desde ese día no podía ponerme a descansar como aquella vez. En cada entrenamiento después de correr por los alrededores me decía que traiga leña al templo, estaba realmente exhausta.

A veces me hacía hacer ejercicios de brazos por largas horas.

Al acabar cada entrenamiento acababa rendida de ahí al siguiente día tenía que volver a mi época era TODO un verdadero calvario...pero ya se había acabado

Ese era el día que partiría de mi casa. No lo quería hacer, extrañaría a mi familia muchísimo, lo peor de todo era que no sabía si regresaría con vida o de plano no regresaría. Estar en esa época era muy peligroso, por eso me había estado entrenando tan duramente, ella me recordaba que primero tenía que entrenar mi cuerpo, para después entrenar mi espíritu.

En la mañana me había cambiado con mi uniforme, había pasado todas las materias solo faltaba graduarme y este era el grandioso día, me prepare y al salir del templo donde vivía, me tope con mis amigas en la entrada, iríamos juntas al colegio, mi familia me alcanzaría luego.

Después de dos horas de discursos lágrimas, sonrisas, aplausos y muchos abrazos de parte de mis amigas aquella locura había terminado.

Antes de irme me tope con mi amigo Hojo en la salida.

Él me dijo que lo último que quería regalarme era uno de sus botones de su chaqueta para que lo recordara que siempre estuvo pendiente de mí, también mencionó que se iría a vivir a el extranjero después de aquello se despidió con un gran abrazo y un beso en la mejilla.

un balde frío de realidad me pego de lleno, era la única que no iría a estudiar, que no tendría una vida normal ya que tenía que acabar con ese problema que tenía en la época del sengoku. Suspire, era terrible.

Todos mis amigos iban a estudiar o se meterían de lleno a trabajar, menos yo, pero no podía hacer nada no sabía si iba a regresar con vida después de derrotar a Naraku, a decir verdad, me aterraba.

Al llegar a mi casa con mi familia, mi mama decidió que era una ocasión especial y nos llevó a comer a todos en mi restaurante favorito, por ese día me permiti celebrar.

Al llegar a la casa me di cuenta que era hora de partir a esa época.

La época del sengoku.

Empaque mi mochila que sobra decir que era gigantesca nunca había llevado tanto en el transcurso de mi viaje con Inuyasha.

Al llegar la noche ya tenía todo preparado con las cosas que llevaría.

Al voltear vi a mi familia, todos me veían con lágrimas en los ojos en unos segundos todos ya estaban encima de mí deseándome lo mejor, me dijeron que me cuidara y regresara a salvo con ellos, sabían que no tenía la certeza de regresar y los abrace. Los extrañaría mucho.

Con lágrimas en los ojos y nuevos regalos de mi abuelo en las manos me encamine a el pozo, antes de entrar mi madre me detuvo y me dio un broche. Me dijo que lo usara si algún día encontraba a la persona correcta más allá del pozo pues aquel broche era mágico, me dijo que lo cuide porque era una de sus pertenencias más valiosa yo le mire con lágrimas en mis ojos, que duro era separarse de tu familia, antes de irme mi hermano se acercó y me dio una de sus figuritas de futbol y me dijo que era su favorita, mi abuelo me dio un amuleto.

Al entrar en el pozo los vi, me veían con una sonrisa y con los ojos húmedos despidiéndose.

Salte al pozo con mis pertenencias.

Iría primero a la aldea de la señora Kaede, ella me había dicho que Inuyasha y los demás volverían en un mes así que me encamine a su cabaña, ya no había marcha atrás.

Al llegar me recibió con un gran abrazo era de noche y me dijo que me quedara a dormir ahí yo acepte después de todo no era muy seguro andar de noche.

Antes de acostarme tenía que pedirle un favor.

Le pedí que me prestara un caballo de la aldea, lo necesitaría para movilizarme, ella acepto.

Dijo que a la hora que me vaya lo tendría listo para mí, yo le agradecí y me acosté a dormir no sin antes comer una deliciosa cena preparada por ella, iba a extrañar eso también.

En la mañana me levante muy temprano vi en mi reloj y eran las 6 en punto la señora Kaede ya estaba levantada.

Me dio los buenos días con una sonrisa y yo se la devolví.

Desayunamos, al salir me encontré con un hermoso caballo color blanco, sus patas eran de color negro. era muy grande pero hermoso me acerqué a él y extendí mi mano hacia su cabeza, acariciándolo; sonreí esperaba que nos lleváramos bien. Me monte sobre el con mi enorme mochila que pesaba una tonelada no sabía si el caballo iba soportar el peso, pero para mi sorpresa si lo hizo, me marche de la aldea de la señora Kaede en dirección al templo de la sacerdotisa Himeko.

Después de cabalgar un rato me tope con ese gran prado de dientes de león, descanse un rato aún era muy temprano y el caballo que había nombrado Zafiro ya estaba cansado, era un hermoso ejemplar, un macho y uno bastante robusto.

Luego de comer iba emprender mi camino al templo.

Lo que ella no sabía es que un yokai de ojos color fuego la había visto, si no fuera por la pequeña niña un poco escandalosa llamada Rin nunca se habría dado cuenta. Se sorprendió al escucharla acercarse y se paró de un brinco de donde se había sentado a descansar un momento.

La situación no podía ser buena, ella no quería que nadie se enterara de su presencia en el sengoku...pero pensándolo bien Sesshomaru no era alguien comunicativo y mucho menos iría a contarle a Inuyasha absolutamente nada, estaba segura que no sería un problema...¿verdad?

tomando aire se sentó nuevamente y le miro de reojo, ¿tenía que hablarle? no lo creía, el jamás hablaba así que ella tampoco lo haría. Su mirada ahora se dirigió hacia la pequeña niña que bajaba del yokai que siempre acompañaba al grupo y se dirigía hacia ella, llena de esa curiosa y alegre energía que siempre la acompañaba, se acercó a ella y se sorprendió al sentir que la menor la rodeaba entre sus brazos al grito de "señorita kagome que alegría verla de nuevo", solo atino a regresar el abrazo y sonreír, esa pequeña le traía bastante paz. Pasaron un rato hablando amenamente.

Después de que paso un tiempo comenzó a incomodarle el hecho de no saber si tenían apuro o no, tal vez estaba siendo un incordio para el yokai?. Iba a dirigirse hacia Sesshomaru, pero vio sorprendida como este se sentaba en una zona apartada al resto, aparentemente dispuesto a esperar a Rin

el silencio que se había formado por un momento se rompió con el rugido en el estómago de la niña, aguanto una leve risa y tomo su mochila, de ella saco unas papas que le ofreció a Rin tendiéndole otra bolsa para el pequeño yokai que veía las mismas con interés, el cual las acepto de muy mala gana (fingida) y tras corroborar que a la pequeña no le pasaba nada al comerlas él se aventuró solo con la primera papa, aunque solo fue cuidadoso con esa, ya que tras eso devoro con ahínco todo el paquete, nunca había probado algo tan delicioso.

Aun alejado estaba el lord del oeste, y como de costumbre percibió el aroma a flores silvestres, no lo admitiría, pero le agradaba su olor. Como seria olfatearla más de cerca? era extraño, no paraba de pensar en esa fragancia desde que la sintió por primera vez.

El aroma le agradaba, pero la humana no, aun no sabía porque caminaba sola siempre por aquel lugar.

Por alguna casualidad él también andaba por aquel camino ese día, lo recorría porque aquel era el camino para ir al castillo del oeste donde vivía su madre. Al pasar por el prado el olor se había incrementado y se percató, al voltear la mirada la vio ahí con una mirada indiferente. No quería que lo viera así que se retiró no estaba interesado en hablar con aquella humana. Lo que no esperaba era que Rin la saludará en ese momento, la humana regreso la mirada y lo quedo viendo directamente a los ojos.

El la observo detenida mente no parecía la misma mujer que caminaba y acompañaba a su medio hermano, había algo en su mirada, algo había cambiado, ya no era cálida como antes, se había vuelto fría y eso le intrigo.

En cuanto la pequeña se puso a hablar con ella su mirada volvió a ser cálida, que extraña era aquella humana.

Después de un tiempo se resignó, descansarían en ese lugar. Mientras que Jaken decía que eso era perder el tiempo, el solo lo quedo viendo con una mirada fría y el pequeño demonio se calló.

El sin decir nada se sentó en las hierbas apartado de ella. El aroma a flores silvestres se había hecho más fuerte y cautivador, cerro los ojos ese olor hacía que se serenara por alguna razón.

De repente olfateo algo particular y escucho algo que se rasgaba. Al regresar la mirada hacia su pequeño grupo vio a la mujer dar de comer a sus subordinados entrecerró los ojos analizando la situación, pero al ver que todo estaba bien y no parecía haber peligro alguno volvió a sus cavilaciones.

Pero pronto escucharía a alguien caminar hacia donde él estaba. Sus sentidos de inmediato le alertaron de quien se trataba aquella persona, su mirada fría como el hielo se clavó en ella.

Kagome lo observo un momento, y de su mochila saco el mismo alimento que Rin había comido. El simplemente la observo ¿qué quería hacer con eso?

Ella sin decir nada se sentó a su lado, y le tendió aquel contenido. kagome seguía con la miranda en un punto fijo en el horizonte, sin verlo a la cara. Sesshomaru solo veía incrédulo el brazo y el contenido que sostenía la humana.

¿porque aquella mujer le daba comida que ni siquiera conocía? No le interesaba. Regreso la mirada al frente y dijo

-no lo quiero

Ella seguía con el brazo estirado era una clara prueba de que ella quería que cogiera aquel contenido y lo pruebe.

-inténtalo, te gustaran. -

pasaban los minutos y Sesshomaru no parecía estar interesado en darle el gusto de agarrar el condenado paquete, ya le estaba doliendo estar en aquella posición extendiendo su brazo, comenzaba a irritarle la situación. Se había rendido de darle comida, después de todo ¿porque lo había hecho?

Antes de retirarlo el cogió la bolsa de papas y la abrió, un aroma peculiar inundo sus fosas nasales, lo analizo un momento, no parecía ser asqueroso ni peligroso, tomo una entre sus garras y sin más se la metió en la boca, nunca lo diría pero era lo mejor que había probado en su vida, que demonios era eso? por que le estaba dando el gusto a la humana al aceptar tal cosa? sin darse cuenta realmente, centrado en el sabor y sus pensamientos la bolsa se termino

ella solo lo miraba sorprendida, ya se había resignado y míralo...había agarrado una tras otra tomándose su tiempo para degustarlas, no parecía sufrir del mismo mal que Inuyasha (el desespero y la gula repentina que atacaban al mismo a la hora de comer)

desvió la mirada y dejo que coma a su gusto, después de todo para eso se lo había ofrecido en primer lugar. Pero aun así no se movió de donde estaba sin embargo ya era muy tarde y debía retirarse si no lo hacía pronto su maestra se enojaría con ella y eso era la último que quería, cuando se enojaba por llegar tarde le hacía correr alrededor como castigo y eso en verdad era una tortura

Por otro lado, Sesshomaru no podía evitar aspirar el aroma de la mujer a su lado, lo llenaba de tranquilidad y no entendía el por qué, simplemente era una humana débil...

se levantó y le tendió la bolsa vacía a la sacerdotisa y sin mediar palabra ni mirada alguna comenzó a caminar en dirección al bosque, era hora de irse

Rin y Jaken se percataron de que su amo comenzaba su viaje nuevamente, se pararon de donde estaban y fueron tras el

Jaken como siempre se molestó mucho con la osadía de la humana, como se le ocurría ofrecerle al amo bonito comida? ¿acaso estaba loca? su amo no cogería nada de una humana. Pero su quijada toco el suelo y sus ojos se agrandaron de la sorpresa (si es que era posible que sus ojos crecieran aún más) cuando vio como su amo aceptaba el alimento.

Antes de irse rin sacudió su mano en el aire en forma de despedida gritándole lo delicioso que fue y agradeciendo el alimento.

-gracias por la comida señorita Kagome de parte mía y de mi amo- dijo la pequeña, que antes de irse. kagome le sonrió. Después corrió para no perder de vista a Jaken y el yokai.

Ella se quedó mirando la escena, sin nada más que hacer se levantó y camino hacia su caballo, y se puso en marcha de nuevo al templo, antes de irse dio una rápida mirada al prado y sonrió, no sabía porque había hecho aquello, no era muy propio de ella. Siguió con su camino con una mirada de "que rayos" si quería una muerte en manos del yokai por su osadía esa era la forma más estúpida de buscarla.

Unos metros más lejos de aquel templo Sesshomaru había alzado la vista al cielo, estaba cerca del palacio del oeste, su madre le avía citado por segunda vez en esa semana, sabía que era lo que quería, que fastidio... Era todo un desastre. No tenía ni la más mínima intención de ir... Pero después de todo era su madre y aunque el cariño estaba ausente el respeto por su progenitora estaba aún intacto.

El pequeño yokai iba con la niña humana a unos pasos de más lejos de él.

Jaken sabía lo que iba a pasar y no estaba muy contento por eso. Pues eso hacia poner de muy mal humor a su amo y él pagaría todo ese enfado.

En un lugar cerca de este estaba el grupo de Inuyasha. Él había salido de la cabaña de alojamiento que les prestaron por matar a un yokai

olfateo el aire y percibió de nuevo aquel aroma que olía a flores silvestres. en su curiosidad se dirigió en dirección de donde se sentía más fuerte, se sorprendió al llegar. Aquel aroma estaba mezclado con unos que bien, la niña que siempre andaba con Sesshomaru y Jaken no había rastro de Sesshomaru pues él sabía muy bien que el sellaba su aroma para no ser encontrado y tomar a sus enemigos siempre de sorpresa una clara prueba de aquello era él.

Aquello era extraño.

Siguió rastreando la esencia hasta que se encontró con un templo. Aquel aroma realmente lo atraía, subió por las escalinatas y se encontró con la sacerdotisa de aquel lugar, que pregunto qué era lo que buscaba.

Se dio cuenta al instante de que aquella mujer emanaba un gran poder espiritual, estaba seguro que si atacaba, ella lo purificaría en un segundo, así que solo se dio la vuelta y regreso a la aldea donde estaban los demás, aunque el aroma lo atrajera no se quedaría a indagar mucho al respecto, aquel templo parecía peligroso para un hanyou como el, dando por cerrado el asunto, asumiendo que aquel aroma provenía de aquella miko.

La búsqueda de los fragmentos no había avanzado mucho que digamos. Solo habían recolectado un fragmento en todo ese tiempo él sabía que aquello iba a demorar demasiado, así que se resignó, no importaba cuanto tiempo le tomara, eso lo hacía por kagome y kikyo.

Los últimos días kikyo había sido muy fría con él, sabía que eso pasaría, pero tenía que aguantarlo, ya que ella era la única que podía percibir los fragmentos.

Mientras que el grupo ya se había acostumbrado a su presencia, pero no se hablaban. kikyo era muy callada y salía en las noches para alimentarse de almas, eso ya se les había convertido en una rutina, estaban cansados. Mañana saldrían de esa región e irían a otra, iba a ser un viaje largo, pero era lo único que podían hacer para recolectar cada fragmento de shikon.

Hasta aquí el capitulo,¿que les pareció?, dejen sus reviews y sus ideas, los leeo todos son n gran apoyo para seguir escribiendo

un besooooo

Emily.