hola aquí les traigo un nuevo capitulo, espero que les guste
los personajes no son míos, pero la historia si
créditos a mi lector beta Ladypentakill por un grandioso trabajo
sin mas les dejo el capitulo
-cap 5-
LOS PERGAMINOS
Había llegado al templo donde estaría por un largo tiempo, no sabía cuánto me tomaría el entrenamiento, pero estaba lista para cualquier cosa
Comencé a subir con zafiro por las gradas, al llegar a la entrada me encontré con la señorita Himeko esperándome
-bienvenida kagome, hoy es el primer día de tu entrenamiento espero que estés preparada, puedes dejar a tu caballo en el establo que hay en el fondo del recinto- dijo la sacerdotisa
Sin más que decir entró al templo, sabía que me estaría esperando así que me encamine hacia los establos, los mismos no eran tan grandes, pero tampoco pecaban de tener un tamaño reducido, parecían más bien, hechos a la medida justa.
Deje a zafiro y regrese en busca de la señorita Himeko, la encontré en el salón principal sentada en el suelo con las manos apoyadas en las rodillas, parecía estar meditando. Me acerque a ella despacio, sintiendo el movimiento abrió apenas los ojos y me hizo una señal para que la acompañara.
Paso el tiempo sin que me diera cuenta siquiera, comenzaba a sentirme ligera y en paz cuando sentí que mi acompañante se ponía de pie y se dirigía al fondo de la habitación donde había un armario que llegaba al techo, saco unos pergaminos en blanco. Supuse que eso era lo que aprendería hoy, a escribir pergaminos como los que mi querido abuelito guardaba con recelo. sin más se sentó en la posición que estaba antes y me entrego algunos de ellos, junto a una pluma.
-muy bien kagome creo que ya sabes cuál es la lección de hoy.
asentí lentamente y la vi tender un pergamino y escribir algunos kanjis en él, parecía ser un sello. Se me hizo raro y pareciera que mi cara mostrara el desconcierto porque prosiguió a explicarme
-este sello puede hacer diferentes actividades, como lo puedes ver este te servirá para exorcizar, para curar, para ocultar y muchas cosas más lo único que tienes que aprender de él es saber escribirlo a la perfección, después de que hayas escrito los suficientes reúnete conmigo en el jardín-dijo Himeko
se retiró de la habitación, suspiré y con determinación me dispuse a escribirlos. Me había parecido más fácil de lo que realmente era, algunos me salían manchados u otros de plano eran un desastre...la palabra "perfecto" comenzaba a sonarme pesada. Después de dos horas escribiendo había mejorado mucho, al menos ya no manchaba la hoja. Esperaba que estuvieran lo suficientemente bien.
Paso una hora más, tenía suficientes pergaminos y con mejor letra que antes. Me encamine al jardín y ahí se encontraba mi maestra. Le entregue mi trabajo y acto seguido me guio donde había una gran variedad de flores de un aroma esquisto.
se agacho donde no había ninguna flor y puso el sello en aquel lugar, después junto sus manos en él y vi como comenzaba a crecer una gran variedad de flores, fue impresionante. Después se levantó del lugar y se giró a verme, entendí que ella quería que hiciera lo mismo, pero no sabía en donde; el jardín estaba repleto de aquel encantador aroma.
Se dirigió a las afueras del templo no sin antes poner una barrera de protección para que nadie entrara, camino hasta un prado donde no crecía césped ni flores y se sentía una gran cantidad de youki, era completamente extraño. Y me pregunte ¿Qué habrá pasado ahí?
-Kagome este lugar es donde hubo una gran batalla de dos demonios con gran poder, desde ese entonces ninguna planta ha crecido por el youki que aún permanece en el área.
Ella se sentó en aquel lugar y estiro sus manos hacia la tierra. Yo la observaba después de un momento vi salir el youki de la tierra y comenzó a crecer césped, pero no crecía ninguna flor. Ella se paró de aquel lugar y se giró a verme
-quiero que con tu poder espiritual puedas desaparecer el youki que sigue en este suelo infértil. Cuando acabes de purificar el suelo usa el sello para hacer crecer las flores. Concéntrate y usa tu poder espiritual al máximo.
Emprendió el camino de regreso al templo, no sin antes de decirme que termine ese trabajo antes de que se pusiera el sol. ¿Era una broma?
intente tranquilizarme, observe el área extensa cubierta por youki, tendría que ir por partes, no estaba lista aun para purificar de una vez una superficie tan grande. Me encamine al inicio del prado y sentándome en el árido lugar me concentre en eliminar todo rastro de energía negativa, puse las manos en el suelo y extendí mi poder hacia la tierra, pude observar como una gran cantidad de youki era repelido. No sabía que yokai habría hecho aquello, pero suponía que era uno muy fuerte ya que se resistía bastante y hacia cosquillear las puntas de mis dedos.
Medio prado después estaba realmente exhausta, gotas de sudor perlaban mi frente, y lo peor es que podía divisar el atardecer...tenía que regresar, ya mañana terminaría lo que quedaba, al menos haber gastado mi energía había dado su fruto, el pasto volvía a crecer.
Caminé al templo con los pergaminos en la mano y sentí una gran aura demoníaca venir del Oeste. Apresuré el paso no sabía que era, pero se sentía realmente mal, al subir me encontré con Himeko, estaba viendo el cielo. yo levante la vista, había una luz en el cielo, pero no como estrellas, eran esferas de diferentes colores.
Al ver que había llegado cerro el lugar con un campo espiritual y se retiró al templo no sin antes decirme que ya estaba preparada la comida y que me esperaría.
me quede por un momento absorta en aquellas luces que comenzaban a notarse aún más con la perdida de luz solar, parecía mágico. Las grandes esferas se movían rápidamente creando líneas de color verde y anaranjado para después desaparecer. Decepcionada de no poder averiguar que era aquello, me dirigí al templo donde me esperaba la señorita Himeko.
Había subido las escaleras que daban al castillo lunar, al llegar se encontró con Irasue su madre. se lo quedo viendo un rato y con fingido reclamo dijo
-Bienvenido Sesshomaru cuanto tiempo sin ver a tu madre
el Inuyokai solo gruño, Irasue le dio una sonrisa fría, sabía que pasaría en unos minutos, se sentó en su trono
-como sabrás Sesshomaru es hora de que te hagas cargo de las tierras de tu padre
el Inuyokai solo la miro un momento con fastidio, después de eso se dio la vuelta y se retiro
La Inukami indignada del respeto que le daba su hijo lo detuvo con un látigo que salía de sus garras, le agarró el brazo y lo jalo. El látigo era de color naranja, el al ver que sus ropas se quemaban como si fuera fuego regreso a ver a su madre desafiante. Ella lo miro con una mirada fría
el gran Sesshomaru decidiría hacerse cargo cuando él quisiera, nadie le daría órdenes a él, ni tan siquiera su propia progenitora.
Por otro lado, ella aún más enfurecida con su hijo apretó el agarre.
El Inuyokai con su látigo venenoso arremetió contra el látigo de su madre. Ambos se miraron a los ojos y sin decir más se trasformaron en su forma inu y comenzó la pelea. Uno babeaba veneno y el otro fuego, él sabía que esto pasaría por eso había dejado a su protegida en un prado de flores con su súbdito.
Su madre lo ataco abalanzándose sobre él y lo mordió en un costado de su cuerpo, sintió aquellos colmillos quemar como el infierno. Por algo era la señora del oeste. la Inukami continuo mordiendo a su hijo y quemando la piel, en cambio el solo salto hacia atrás para apartarse de su madre, no tenía tiempo para eso así que se abalanzó sobre ella y la mordió en un costado inyectándole veneno del más potente que existía, se alejó de ella y se transformó en su forma humanoide, su madre también lo hizo, trastabillando un poco logro sentarse en su trono sangrando por un costado, sabía que se recuperaría pero no iba a ser pronto y aparte de eso le dejaría marca, su hijo era un mal agradecido.
Había oscurecido, y asegurándose que su madre no lucharía más, se giró y comenzó a descender por las gradas del palacio de la luna, mientras antes de marcharse vio en la mirada de su madre ira, tss no le importaba. Antes de hacerse cargo de las tierras de su padre tenía que exterminara aquel hanyou llamado Naraku.
Al llegar al prado se encontró con Rin que dormía junto a Ah-Un al igual que Jaken. Se sentó en una roca que estaba por el lugar y a sus recuerdos llego aquel aroma que lo relajaba, sabía que se encontraba cerca pero no se inmuto, después de todo no le interesaba aquella humana.
En otra parte de aquel país estaba el grupo de Inuyasha que se encontraba descansando en el bosque. esa noche no habían podido conseguir donde dormir.
como de costumbre kikyo salía a cazar almas y Inuyasha la vigilaba. Sango, Miroku y Shippo se encontraban en la fogata que hicieron para mantener sus cuerpos calientes. no habían tenido suerte porque aún no encontraban ningún fragmento de shikon.
hasta aquí el capitulo, ¿que les parecio? si les gusto dejen sus reviews y sus ideas, lo aprecio mucho
un besoooo
Emily.
