Me tardé más de lo que quería o podía realmente, la verdad no sé porqué hice este fic, intento darle ese toque policía/drama/erotismo, pero me está costando, así que ténganme paciencia, por lo menos en esta ocasión vengo con 2 capítulos.
Gracias por la espera, por los lindos recordatorios que me dejan, porque siempre me apoyan a pesar de lo mucho que me tardo, pero en general, no dejo ninguna historia, solo a veces... no sé... siempre ando luchando con mis ánimos porque no tengo muchos RW o likes, pero siempre he dicho, aunque solo una me lea, ¡por ella seguiré!
Así que gracias a: lucip0411, AzurielCespedes, oshiokinomoto, Beninatalia, ilianaHernandez8494, Azezabel, briliope2rl, LucyTaisho y a Yami96.
TatyGuerrero: sí, no creas, me cuesta un poco y por eso me he atrasado tanto tambien, pero igual, intentaré ir explicando condiciones y todo eso. Faby Sama: OH! Y se viene más loco mi amiga, la verdad invertiré muchísimo los papeles aquí, porque no quiero a la siempre sumisa y doblegada omega/Kagome, no la quiero fuerte... c4bron4... algo como una Reina del Sur! jajajajaja veremos sí me sale jajajaja
De verdad, perdonen que me tardé demasiado, de no ser por los RW no me habría dado cuenta de ella, espero seguir pronto porque ya tengo la continuación en un archivo de voz, solo me hace falta escribirla. Y bueno, sin más, continuemos.
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Disclaimers:
** Inuyasha le pertenece a Rumiko Takahashi, yo solo tomo los personajes para que hagan mis perversiones.
** No continúo historias, lo que terminó y a lo que le puse FIN es FIN.
** Téngame paciencia, trabajo y tengo vida, escribo en base a la inspiración y a los comentarios de ustedes, así que mientras más comentarios tengo más escribo, incluso cuando mi vida se pone patas arriba, pero me escriben muchos comentarios, escribo como loca.
** Recuerden darle like de mi página de romancerotico en Facebook o a mi Instagram, de esa manera estarán enterados cuando subiré mis fics, si sigo viva o cualquier otra cosa que deseen saber.
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5. Camino de perdición
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Sesshoumaru POV
—¡Ja! Escuché que alguien tuvo que ceder con lo de la explosión del condo de la nena Myoga —se burla el pelinegro que pasa cerca de mi escritorio.
—Los peritos evaluaron el lugar y dictaminaron que era una fuga de gas —respondo sin levantar mi cabeza de los papeles de mi escritorio.
—¿Y les creíste? —pregunta de manera ingenua y burlona.
—No había evidencia de lo contrario.
—Eso solo significa que limpiaron el lugar.
—No lo dudo, pero sin pruebas no podía retener el informe policial.
—Cobarde...
El idiota se retira burlándose de mi actuar, pero al instante aparece una pelinegra de ojos rojos y cabello corto sentándose sobre mi escritorio: Kagura Ryott.
—No le hagas caso a Kouga, Sessh, todavía le arde el culo por la tunda que le dieron cuando ¡le pasaron el caso a alguien mejor! —grita lo último para que él lo pueda escuchar a la perfección.
—¡No me lo han quitado todavía! —grita desde otro extremo y ella empieza a reír.
—¡Oficialmente! —replica la otra.
—¡Vete a la mierda Kagura!
—¡No puedo! Ocupas mucho espacio estando tú allá.
Los dos se han enfrascado en una pelea de gritos a distancia, hasta que él desaparece ya que va aparentemente a la morgue o al cuarto de evidencias que están en el camino que él ha tomado.
—La verdad no sé porqué hace tanto escándalo —expulsa el aire fastidiada—, yo que él estaría feliz, así podría salir a las calles nuevamente a tratar de resolver problemas reales.
—¿Crees que los Myoga y toda la mafia japonesa no son problemas reales? —ella encoge los hombros cruzando las piernas y haciendo una mueca despectiva.
—¿La verdad? Ellos controlan a los traficantes menores, no hay robos ni asesinatos de personas inocentes, entre malos se liquidan entre sí, si alguien viola a una chica o un niño ellos les hacen entender lo que está mal.
—Nadie puede tomar la justicia por sus manos, para eso tenemos leyes.
—Pero a veces las leyes protegen más a los culpables y a veces por falta de evidencia se escapan. Además, pagan sus impuestos y embellecen ciertas partes de la ciudad.
—Con dinero sucio.
—Sí puedes tener razón —asegura con desgano—, pero prefiero salir a la calle a detener a aquellos que violan, que maltratan a las mujeres, que son abusadores de poder y que solamente quieren drogarse y se convierten en bestias.
—También forman parte de esa línea.
—No lo sé... la verdad, prefiero no desgastarme la vida pensando en ello.
La indiferencia de Kagura me hace recapacitar de mi primera evaluación que he tenido de ella, tendré que investigarla, porque sus palabras indican que está siendo sobornada por alguien, aunque sería difícil acusarla sin tener alguna prueba.
—Oye —cambia de tema pegando un salto bajándose de mi escritorio—, ¿no quieres venir al bar de Joe'? Varios iremos a disfrutar de un par de cervezas.
—Gracias, pero no bebo estando de guardia.
—Y por lo que dicen nunca dejas de estarlo —se acerca a mí para hablarme en voz baja—. Los del personal de limpieza dicen que ya te han visto salir de aquí a las 2 de la madrugada.
—Tengo que empaparme bien del caso.
—Y eso lo podrías hacer en horas normales también, pero bueno... no soy tu madre y en mi vida me gustaría serlo —me mira de arriba abajo como si estuviese saboreándome, mordiéndose los labios—. ¿Qué dices?
—Tal vez otro día.
—¡Vamos hombre! Tienes que divertirte de cuando en vez. Dentro de los próximos años esta será tu casa y nosotros tu familia, así que te conviene no enemistarte con ninguno, tal vez necesites algún favor en el futuro.
Empieza a caminar con coquetería, pero antes de irse me vuelve a ver otra vez.
—En el bar. En 15 —puntualiza.
Arreglo unos documentos y el expediente del apartamento de la chica Myoga. El reporte oficial del tipo de la aseguradora dictamina que todo se debió a una válvula de gas desgastada, que incluso fue una fortuna que nadie se hubiese intoxicado. Buscamos rastros de la dinamita que asumimos hizo estallar el lugar, pero no encontramos nada, presumo que los hombres de la chica lo limpiaron, aunque no entiendo cómo lo hicieron tan rápido.
Obviamente eso fue un intento de homicidio, pero no lo han denunciado, imagino que debió haber sido una rencilla entre jefes, pero no tenemos nada con qué probarlo, por lo pronto al entrar en su nuevo lugar me di cuenta de muchas cosas, está vigilada por lo menos co hombres y no 3 como lo indicaba Kouga.
El que salió lastimado en el incidente es su mano derecha, el hombre en quien más confía, lo pude notar a la perfección, además que su olor estaba demasiado impregnado en ella. Todos los chicos son betas, asumo que para no someterla a un estrés de feromonas por su condición de omega.
A pesar de ser prácticamente una niña, es una que no se intimida con nada, por lo pronto no se le ha conectado a ningún asesinato, pero no estoy seguro de qué tan limpia pueda estar, siendo la única hija de la cabecilla más grande de los bajos mundos, es imposible que sea un ángel.
Cierro nuevamente el expediente y suspiro, realmente no me daré por vencido.
Tomo las llaves de mi Ducati y estoy dispuesto a salir disparado, pero veo entrar a unos chicos al bar de enfrente y veo el letrero mal iluminado: Joe', al parecer tenía alguna otra letra hace mucho tiempo así que probablemente se llamó "Joe'y o Joe's", imagino que se le cayó y el dueño fue tan soso que nunca lo reemplazó, asumo que a alguien le pareció gracioso y el apodo de simplemente "Joe'" quedó.
Atravieso la puerta y puedo sentir el olor de casi todo el departamento aquí, imagino que es el refugio cliché de todo el escuadrón, una cerveza al final del día para desestresarse o celebrar alguna que otra estupidez.
Kagura y los demás chicos están sentados en un extremo de la barra brindando con sus botellas y algunos con vasos. Hay un tiro de dardos en la pared y varios hacen apuestas para ver quien lo hace de manera más perfecta, otros están disfrutando de una buena partida de billar y lo más estúpidamente clásico que casi me hace negar bajando la cabeza: tienen una rockola, ese aparato enorme y absurdo que se popularizó alrededor de los años 90, en donde al apretar un número y una letra después de poner una moneda para que funcionase, brindaba la música de preferencia por el pagador.
Esto es demasiado absurdo.
Kagura me ve y me invita a un trago, Kouga se aleja un rato, pero al final me conformo con agua mineral y limón a pesar de que algunos intentan hacerme sentir mal por mi elección, pero ante una fiera mirada mejor deciden dejarlo así.
Me aburro fácilmente, realmente nunca he sido muy bueno con las relaciones públicas.
Saco un billete con el que fácilmente pago probablemente unas 4 docenas de cervezas (además de mi agua mineral) y me retiro.
El fresco de la noche se impacta en mi casco, la chamarra de cuero negro me protege y voy sintiendo ese aire que golpea mi cuerpo entero.
Cambio de ruta para llegar a mi apartamento, pero en un alto obligatorio diviso un pequeño club, por su fachada puedo saber que es uno bohemio y me lo confirman las personas que empiezan a entrar. Doy la media vuelta buscando a donde dejar mi moto y entro lleno de curiosidad al lugar.
La entrada cuesta $20, aunque se reservan el derecho de admisión. Intencionalmente empiezo a desprender mis feromonas y le enseño un billete de $50 y el tipo de la entrada solo agacha la cabeza haciéndose a un lado dejándome entrar.
El lugar es sombrío, hay un cierto olor a mota que se disimula con el humo de los puros y cigarrillos de toda clase, pero es difícil engañar a mi olfato.
Las mesas redondas y bajas con solo dos asientos negros de hierro le dan el toque bohemio al lugar. Hay un escenario con un chico tocando el piano, otro el sax y uno más en la batería y una hermosa chica de piel oscura y cabello negro interpretando a Ella Fitzgerald, aparentemente la cantante a la que homenajean este día.
Tomo asiento en una de las pocas mesas vacías y ordeno un brandy, la mesera me lo trae casi inmediato y cuando me entrega la servilleta puedo ver que ha puesto su nombre y número de teléfono en ella.
Me llevo el vaso a mi boca degustando la deliciosa bebida y veo cómo ella se contonea con su uniforme de short negro que a duras penas le tapa las nalgas, medias del mismo color y camisa blanca con el logo del lugar, la verdad no me atrae y su olor me resulta un poco asqueroso.
La chica del escenario termina de cantar y todos le aplauden, lo poco que he podido escuchar es que ha manejado a la perfección los tonos mezzosopranos.
—Gracias —su voz es dulce y se puede ver a la perfección que es una omega, su olor es uno un poco ácido, como si estuviera oliendo hojas de limón, no resulta ofensivo, pero igual, no me atrae, especialmente que no ando buscando nada esta noche ni en esta ciudad.
El baterista empieza a tocar algo con una experticia casi envidiable, tira una de sus baquetas al aire sin dejar de tocar rítmicamente con la otra y con sus pies, y cuando la alcanza termina con un toque en sus platillos.
—¡George! —menciona el nombre del chico y todos aplauden. Antes de que el público termine, el del piano se levanta, da una media vuelta tirando su banco a propósito y empieza a tocar como loco, incluso a mi distancia de casi 7 metros puedo ver cómo lo hace a la perfección y como sus dedos se mueven a una velocidad impresionante.
El sonido de las teclas todavía está en el aire cuando él agarra su sombrero, lo pasa rápidamente por la espalda, da una vuelta completa y vuelve a tocar terminando la melodía.
—¡Michael! —algunos empiezan a chiflar, otros simplemente aplauden y de pronto el saxofonista da un paso al frente emitiendo una nota bastante alta para llamar la atención, la chica se empieza a reír.
Emite sonidos cortos como si el instrumento tuviese voz propia, sus dedos se mueven con experticia y su cuerpo de arriba abajo con la melodía, cuando termina todos le aplauden y luego los corta retomando una nota alta, le vuelven a aplaudir, pero él nos vuelve a callar cuando realiza una nota más baja, ¿cómo ha podido pasar de una alta a baja en tan solo 3 segundos? ¡Vaya control de aire!
La sostiene y es increíble la resistencia de sus pulmones, su sonido hace vibrar el salón por completo, es jazz puro, nada de las mierdas mezcladas de hoy en día, el tipo ha sido instruido y se ha ejercitado bajo la enseñanza de la vieja escuela y todos los que estamos aquí podemos apreciarlo, así que le empiezan a aplaudir, a silbar y se levantan de sus asientos incluso haciendo vítores, y yo me les uno de pie aplaudiendo con franqueza.
—Y nuestro querido ¡Sam!
La banda es muy buena y se ve que están comprometidos con lo que sienten: con el ritmo y con el jazz.
—La noche recién empieza nenes, así que el micrófono queda abierto, ¿será que tendremos algún valiente? —la chica intenta animar a que alguien suba, pero solo se escuchan murmullos y alguno que otro chiste—. ¿Nadie?
Una chica se levanta y la cantante empieza a animar al resto.
Cabello abundante y negro, con short negro que lleva una especie de capa que solo le cubre la mitad del cuerpo para abajo tapándole las nalgas, su camisa de cuello alto es bastante corta, de hecho, solo le cubre el busto porque la parte trasera son puras tiras. Trae guantes negros y mangas que le llegan a la mitad de los antebrazos en una tonalidad transparente del mismo color de su completo outfit.
Puedo ver la mirada lobuna en varios, incluso a muchos se les ha cambiado el color de ojos.
—Gracias Rita —la saluda con confianza la chica que sube al escenario y la otra la hace sentarse en un banco alto a su lado.
Doy un rápido escaneo, uno de sus guardaespaldas está en la entrada, otro está sentado cerca del escenario y otro está al lado de ella, pero en otra mesa, ¿quién diría que, de todos los lugares de esta ciudad, entraría al bar que Kagome Myoga frecuenta?
—¿Con qué nos deleitarás esta noche mi querida Kagome?
—Tengo una canción en mente, pero necesito una compañía.
—¿Masculina?
—No estaría mal, aunque si nadie se apunta no me quedará otro remedio que eliminar tu descanso y que seas tú quien me acompañe —su sonrisa angelical hace que algunos chicos se paren, porque a pesar de su apariencia gótica, pareciera que solamente es una niña en busca de problemas.
Se levantan algunos chicos, pero la cantante les pone el micrófono para hacerles pequeñas pruebas y ninguno de los voluntarios la pasa, imagino que no es la primera vez que ella cantará, así que no le queda de otra más que acompañarla.
La chica Myoga se acerca al saxofonista (Sam) y le susurra algo al oído, el tipo de cabellera rubia, piel morena clara y ojos azules sonríe con picardía, se acerca a los demás chicos. El piano empieza a sonar con suaves notas, el baterista hace sonar los platillos de manera suave y ella nos empieza a deleitar con su suave voz.
El saxo la sigue acompañando las tonadas y al instante todos podemos saber que se trata de Cry me a river.
Durante los 4 minutos de la canción, ella empieza a soltar ese particular aroma que inunda el lugar, todos la observan deleitándose con su voz, su cuerpo, su dulzura y su perfecta pronunciación en inglés. Incluso el olor a mota y a cigarrillos desaparece y por un momento me da la impresión de que estoy caminando sobre una lluvia helada y violenta oliendo de alguna manera la rosa más intensa que he tenido en mis manos.
Me muerdo los labios y mi corazón se acelera e, instintivamente los dedos de mis pies se mueven consiguiendo la melodía.
Me endurezco, me pierdo... cada vello de mi piel se eriza con esa voz, incluso puedo sentirme mojado, su olor es demasiado para mí, ¿por qué no lo habrá soltado aquel día en su apartamento? Me habría hecho caer de rodillas, ¿lo habrá sentido Kouga? ¿habrá tenido el mismo efecto?
Su olor me está volviendo loco, es como si su voz aunado al olor me sedujeran para que pueda caminar sobre carbón hirviente, aunque yo mismo estoy a esa temperatura.
Ni siquiera me he percatado que tenía cerrado los ojos, porque cuando los vuelvo a abrir ella se encuentra parada tomando el micrófono de pedestal abriendo la boca para decir la palabra "cry" de manera prolongada y melódica. La forma en que lo hace logra que mi pulso se dispare por las nubes imaginándola, haciendo la misma gesticulación, pero con mi hinchado miembro en su boca.
Me paso mi mano por encima de mi pantalón intentando acariciarme disimuladamente, creo que sería demasiado problemático que me masturbara enfrente de todos, aunque a mí parecer todos han desaparecido y solamente hemos quedado ella y yo.
La mayoría se levantan aplaudiéndola y vitoreándola. Yo lo hago de manera discreta desde la base de mi asiento, prefiero pasar desapercibido, tal vez con suerte ella se retire después de esto.
Le da un beso a la cantante y saluda con una enorme sonrisa a los demás chicos y baja del escenario de manera triunfante para tomar su vaso que está en la mesa, nadie se percata de ello, pero su guardaespaldas de confianza le hace un pequeño asentimiento, imagino que con eso le está indicando que su vaso está limpio y ella lo ingiere casi de un golpe.
Cuando termina de hacerlo echa para atrás su cabeza y empieza a aspirar con fuerza, de pronto sus ojos azules que brillan con intensidad se encuentran con los míos.
Mierda.
Camina con gracia y soltura directamente a mí mesa, está emitiendo demasiadas feromonas, al punto que incluso otro de sus guardaespaldas hace que un idiota que ha caído en ellas se vuelva a sentar en su silla cogiéndolo fuertemente de los hombros.
Sí, por eso es la confusión de Kouga, siempre reportó que ella tenía solo 3 guardaespaldas, porque esos son los que dejan de ver, ¿a dónde estarán los otros? No tengo ni la menor idea.
—Detective, buenas noches —me saluda de manera coqueta y fría, como si fuese un conocido nada más—. No tenía idea de que le gustara el jazz.
—Un arte que no muchos pueden apreciar.
—Imagino que al ser norteamericano, específicamente de Chicago, le deben de haber inculcado el amor por el arte, ¿no? —sonríe de manera lobuna, ¿en serio es una omega? Sus gestos, su sonrisa, sus acciones parecieran que son de un depredador, tal vez no de un alfa dominante como su padre o como yo, pero de otra clase sí.
—Mi madre era fanática de Billie Holiday —algo me encrespa los nervios que ella sepa que mis primeros años los pasé en Chicago.
Sonríe suspirando, agarrando el respaldo de la silla negra y sujetándola fuertemente con sus manos protegidas por sus guantes y aspirando el aroma que se cierne a su alrededor.
Su melodiosa voz empieza a entonar la primera estrofa de la canción "Love me or Leave me" de la cantante en referencia, que se puede traducir como:
"Este suspenso me está matando
No puedo soportar la incertidumbre
Dime ahora, tengo que saber
Si quieres que me quede o me vaya"
Cuando termina de cantar la última estrofa, suelta la silla acercándose a mí. Es una sirena, una jodida sirena y yo, un pirata imbécil, ciego y estúpido que caigo rendido ante su voz, no sé realmente si ha soltado tanta feromona que el lugar se empieza a envolver en una nube de su propio aroma.
—Kagome... —la regaña su guardaespaldas de trenza y ojos cafés, ella lo vuelve a ver con esa sonrisa lobuna.
Bankotsu, no tengo mucha referencia de él más que su nombre, sin apellidos, sin pasado. Un beta regular con dotes excepcionales para la pelea, es su mano derecha, quien siempre anda junto a ella, los otros dos siempre deben de permanecer visibles, pero bajo las sombras, al resto los deberíamos de llamar espectros o fantasmas, porque no sabemos si realmente existen.
Es 7 años mayor que ella y parece que llevan una relación más que de empleado/empleador.
Los ojos azules de la pelinegra brillan tanto que parecieran el reflejo del agua bajo la luz de la luna, mierda estoy demasiado excitado.
Toma mi vaso que ya no tiene casi nada y lo último lo engulle de un solo golpe, veo cómo lo traga y luego se acerca a mí poniéndolo con soltura y elegancia en la mesa acercándose a mi oído.
—Acompáñame.
Su voz es dulce y tierna, pero cuando me lo susurra se vuelve más gutural, casi como un gruñido, un poco más ronca, su aliento me choca con mi oreja y hace que la piel se me erice. Se acerca a su guardaespaldas y le toca el estómago y simplemente nuestras miradas se cruzan, veo cómo frunce un poco sus labios, casi de manera imperceptible, pero se le frunce la piel en las comisuras.
Sus feromonas me van guiando por el camino, ¡me tienen loco! ¿cuándo he sentido unas tan potentes en un omega? Es casi impensable que ella sea quien las expulse y las controle a su antojo, generalmente siempre es al revés, los alfas somos los que volvemos locos a los omegas, pero en esta ocasión ni siquiera puedo expulsarlas, es como si me hubiese quedado perdido sin saber qué hacer.
Atravesamos un pasillo que tiene 4 puertas, luego dos lavamanos que están al aire libre a cada lado, hay otras dos habitaciones y un pasillo que cruza a la derecha, mierda, mi cabeza me está dando de patadas mentales diciéndome que no sea tan imbécil, sabe a la perfección que soy detective, allí atrás puede tenderme una trampa, probablemente con sus otros guardaespaldas, esos que siempre permanecen en las sombras, pero me encuentro tan embobado con su olor y tan excitado que solo mi amiguito de abajo es el único que puede pensar, y aparentemente es el único que me va guiando a mi propio camino de perdición.
Coloca un pulgar sobre una tableta empotrada en la pared la cual se pone en verde y abre la puerta, ella me mira de reojo por encima de su hombro y veo que la comisura de su boca se curva, sabe que voy como un perro detrás de ella.
El cuarto es un baño con azulejos de un blanco impecable. Un enorme espejo de medio cuerpo que abarca casi toda la pared, hay dos lavamanos con su cerámica en blanco y detalles en grises. El váter está detrás de una puerta de vidrio y también hay una ducha. Hay un pequeño armario sin puertas con toallas de telas finas en el mismo color. La blancura de todo el lugar solamente se opaca un poco por los cuadros pequeños en gris y blanco que hay por todas partes además de dos macetas colgantes.
Cuando entro ella cierra la puerta, la arrincono contra ella y le agarro la muñeca izquierda levantándola por encima de su cabeza, nuestros rostros quedan a un par de centímetros.
—¿Qué es lo que pretendes?
Ella me sonríe enseñándome su perfecta dentadura. Se acerca a mi boca sacando su lengua y me lame con cuidado la comisura de ella.
—Creo que lo sabes a la perfección.
¡Estoy a punto de que se me revienten las pelotas! Creo que es la primera vez que una omega me enciende en este punto, mi razón se fue a la mierda desde hace mucho.
Quiero decirle algo, lo que sea: "¿Sabes quién soy? ¿Sabes el conflicto de intereses que tendríamos? Espero que estés consciente de que soy yo el que te hundirá a ti y a toda tu familia poniéndolos en un calabozo el resto de sus vidas" o por lo menos: "¿estás loca?", pero ¡cero! ¡nada! ¡en blanco!
Se suelta de mi agarre y entrelaza sus brazos en mi cuello poniéndose en puntillas, porque a pesar de que lleva unas botas largas con un tacón imponente y yo he bajado mi cabeza le saco todavía un par de centímetros de ventaja.
—Quiero probarte detective, quiero saborearte y que me tomes, deseo saber si eres tan bueno como lo incitan tus feromonas.
Su voz es suave y prácticamente me lo susurra en mi oído lamiéndome el contorno, oficialmente ¡estoy demente!
La tomo de la cintura y ella enrolla sus piernas en mis caderas, nuestras bocas se encuentran una con la otra y en este momento me doy cuenta de que su sabor, además de su olor, me llevarán por un camino de perdición.
