La hija del senador

Disclaimer: Los personajes de la saga Crepúsculo son propiedad de Stephenie Meyer y su casa editorial.El resto de los personajes pertenecen a mí y a mi imaginación.

Capítulo 2: el nuevo

ROSALIE POV

Esperando que Edward aparcara el coche, tomé mi bolso y mi chaqueta que había dejado sobre el asiento.

-todo listo, Rose- dijo en tanto apagaba el motor

-que descanses Edward-dije dedicándole una sonrisa y saliendo del coche.

-buenas noches- me deseó él y sin más corrí hasta la entrada donde Mary me estaba esperando.

La salude con un beso en la mejilla y ella suspiró, probablemente cansada de todos sus quehaceres.

-regresaste tarde hoy

-lo sé- yo suspiré y negué con la cabeza- Allister me está matando últimamente, con todo esto del concierto de fin de año

-pensé que faltaban como cuatro meses- dijo Mary,

-así es, pero para él, es como si faltaran dos semanas- expliqué sintiendo ya incluso un poco adormecidas las piernas-¿mis padres ya llegaron?

-no aun

-bien

-pero te preparé un sándwich de pavo, tal y como te gusta

-oh, Mary, no debiste molestarte- dije sonriendo y casi saboreándolo. El bocadillo perfecto después de estar más de tres horas bailando sin parar.

-debes comer después de tus clases de baile, siempre te lo digo

-lo sé- dije en tanto ambas nos dirigíamos a la cocina. -creo que pondré mis pies en un poco de hielo, o tal vez todas las piernas…

-¿ha sido tan duro?- yo asentí

Ella se dirigió rápidamente al refrigerador y sacó un plato donde había dos sándwiches en forma de triángulos acomodados uno sobre el otro.

-eres la mejor-dije

-no es nada

-¿tu ya comiste?

-lo haré en cuanto tu termines. Los muchachos me están esperando.

-oh, entonces no quiero quitarte más tiempo- aseguré- me terminaré estos y luego me daré una ducha y a la cama

-¿segura no quieres ayuda con el hielo?

-no, olvídalo. No está tan mal, y en todo caso hay algunas bolsas en el refrigerador, subiré algunas conmigo antes de ir a ducharme

-bien, me retiro entonces

-ten una agradable cena

-tu igual- ella acarició mi hombro del mismo modo cariños que siempre lo hacía y se fue por la puerta trasera de la casa hacia la suya.

Sentándome en la barra de la cocina me terminé mi par de sandwiches y bebí un poco de jugo de naranja después, directo de la botella, sabiendo que no había nadie en casa dispuesto a regañarme por ello.

Lave el plato que había usado y lo devolví a su sitio en la alacena. Mi madre odiaba lavar los platos, decía que arruinaban por completo su manicura, y motivo por el cual había comprado un lavaplatos eléctrico, pero que ni siquiera ella usaba, ya que Mary era la encargada de ello, así como de todo lo que tuviera que ver con la cocina.

Por completo molida, y con dos bolsas de hielo en una mano, subí las escaleras hasta mi alcoba deseando un baño de agua caliente y otro de agua helada solo para mis pies.

Dios, Allister me había exigido mucho hoy, bueno, lo había hecho con todas para solo tratarse de un primer ensayo, ¿pero cuando no lo hacía?

Mi dedo índice había comenzado a sangrar de nuevo, y solo cuando había acabado la clase había podido preocuparme por ello.

Maldita danza y sus consecuencias. Mis pies eran horribles, lastimados constantemente, llenos de venditas, ampollas o uñas rotas. Los gajes del oficio.

Me quité la ropa junto a la cama y fui a mi armario por mi pijama aun estando desnuda.

Dios, había algo tan libre en eso. Desearía poder tener un sitio solo para mi, un apartamento, donde no tuviera que estar vestida todo el maldito día, o tal vez solo usar un vestido amplio y un par de bragas o incluso dispensar de ellas…. Nada de eso podía ocurrir en casa. Había demasiada gente andando de un lado para otro todo el día, y eso sin contar a mis padres.

Parándome frente al espejo, observé como mi piel estaba pálida como de costumbre. Era casi tan blanca como mi madre, y tomar sol, no era algo que me gustara demasiado.

Tenía pechos pequeños, si, ese era otra de las consecuencias de practicar ballet desde los cuatro años. Toda las bailarinas éramos delgadas y planas. Y a los chicos no les gustaba eso. Lo había entendido durante toda la secundaria cuando veía a mis compañeros de curso e incluso a los chicos que me gustaban, invitar al baile o a salir a las chicas que tenían un gran busto.

Dios… eso había sido una verdadera mierda, pero ya lo había superado.

Había aprendido a quererme como era. A aceptar mi cuerpo e incluso a gustarme mis pequeños pechos, que ahora tenían los pezones duros a causa de estar desnuda en medio de la alcoba.

Fui hasta mi reproductor de música y enchufe mi ipod para poner algo de música mientras me duchaba.

Elegí mi playlist con canciones de Coldplay y luego de poner el botón de play, me metí en el baño , yendo directo a la bañera y dejando las bolsas de hielo en la cubeta de siempre para remojar mis pies en ella mas tarde.

Mientras abría la canilla del agua fría y luego la caliente no pude evitar pensar en cuánto tiempo había estado sola, hasta que había conocido a James. A el no parecía importarle que no fuera como las demás chicas, siempre orgulloso de que sus gustos fueran diferentes al resto.

Tal vez era por que era artista, o bien, intentaba serlo.

Mi padre lo desaprobaría por completo si llegara a conocerlo, y es por eso, que nunca iba a suceder. Nos veíamos después de la universidad para almorzar o ver alguna película. Y la verdad es que yo no disponía de mucho más tiempo libre que ese para verlo. No con los ensayos y las clases de ballet que ocupan hasta cinco días de toda mi semana.

Con la bañera ya casi llena, cerré el agua y me metí dentro, sintiendo como cada centímetro de mi cuerpo se relaja al entrar en contacto con el agua. Excepto mis pies… mierda, iba a necesitar ese hielo después de todo o por la mañana iba a doler como el infierno.

Terminado de meterme por completo en la ducha, me recosté apoyando mi cabeza sobre el borde y saque mis pies afuera. Mis dedos estaban rojos y adoloridos.

Puta madre…. ¿acaso tenía que ser tan duro?

Cuando la gente te veía bailar no podía pensar en algo mas hermoso, pero cuando tus dedos están sangrando o arden como si estuvieran en llamas, tu solo tienes que sonreír y bailar como si nada sucediera, viéndote como una frágil pluma, balanceándose en el aire.

Pero ¿Qué caso tenia seguir quejándome?

Era lo que había elegido para mi futuro, y adoraba bailar más que ninguna otra cosa desde que tenía memoria.

El problema es que no sabía si era lo suficientemente buena.

Había hecho tantas pruebas y había fallado siempre. No por que fuera terrible, sino porque siempre habían chicas que eran menores que yo. Mejores piernas, mejor apertura, mejor técnica, más simpáticas, más disciplinadas…

Soltando un suspiro profundo, intenté hacer a un lado esos pensamientos e intentar relajarme un poco después de un largo día.

Para cuando desperté al día siguiente, después de la relajante ducha y el baño de pies en agua helada, lo primero que sentí fue un dolor agudo en mis empeines al despertarme. Y eso sin contar todo lo demás que diariamente me dolía después de tantas horas de estar ensayando.

Dedicándome un buen rato a vendar mis dedos, arreglar mis uñas y cubrir los callos y durezas, me puse un par de medias negras largas y fui hasta mi armario para buscar algo que ponerme.

El día estaba fresco aunque un poco caluroso, por lo que me conforme con una blusa y una falda para ir a la universidad, guardando una chaqueta ligera en mi bolso por si tenía frío más tarde.

Para cuando baje al comedor, solo mi madre estaba allí con un café frente a ella, al igual que todas las mañanas.

Saludando la al pasar, fui a la cocina, donde Mary estaba lavando algunos trastos.

-buenos día, Rosie- me saludó- ya tengo tu café listo.

Ella señaló mi taza para llevar sobre la encimera de la cocina, junto a la cual ahora habia una bolsa marrón que parecía tener algo para comer.

-¿ Me preparaste algo para el almuerzo? - yo la observé confundida antes de tomar la bolsa y abrirla, topandome entonces con tres muffins de chocolate.

Oh, Dios ¿ a qué hora se levantaba esta mujer a preparar muffins? Olían delicioso. Aunque tres eran como un millón de calorías para mí.

Aún así, no dije nada. Agradeciendole a Mary por el café que me había hecho para llevar y los muffins, corrí afuera de la casa y me subí a mi coche lista para ir a la universidad.

Claro que cuando miré hacia el lugar del conductor, alguien más estaba allí.

-¿Dónde está Charlie?- no quise sonar enfadada, pero mi voz no ayudó.

El tipo de cerca de unos 30 años se volteó a verme con el semblante serio.

-me temo que Charlie está en el hospital- respondió y por algún motivo él se veía sorprendido que yo le preguntara por él. ¿sorprendido? ¡Pero si él estaba en su lugar!

-¿en el hospital? ¡¿qué?! ¿qué sucedió?

-por lo que me dijeron se descompensó ayer por la tarde, creo que fueron sus pulmones

-oh, no…- pobre Charlie ¿Cómo es que nadie me había dicho nada? ¿Cómo nadie siquiera lo había mencionado? ¿tan poco importante era el? ¿tan fácil de reemplazar? Que simplemente habían traído a un tipo nuevo en un par de horas y habían hecho como si nada hubiera sucedido.

Esto tenía que ser grave. Si hubiera sido cosa de nada, Edward me habría llevado la universidad, o a donde fuera. El siempre reemplazaba a Charlie en sus días libres, pero ahora habían traído a alguien más.

-lo siento, señorita- el tipo de verdad parecía afligido- también estoy mal por el asunto. Conozco a Charlie hace un par de años y aun no he podido ir a verlo.

¿sería eso cierto? ¿de donde se conocían? ¿Cómo es que Charlie nunca lo había mencionado? ¿sería él quien lo había dejado como su reemplazo? De algún modo tenía sentido.

-¿sabes dónde está?- él negó con la cabeza- bien

Yo podía averiguarlo. Tal vez Mary o Ángela supieran algo, o Marco... De regreso a casa podía interrogarlos.

-¿la llevó a la universidad o necesita ir a otro sitio antes?

- a la universidad. Ya voy tarde

-de acuerdo- el volvió a girarse sobre sí mismo y poniendo rápidamente el coche en marcha, comenzó a conducir.

Aun sorprendida y preocupada por la noticia de Charlie, recordé mi café y los muffins. Repentinamente el hambre había desaparecido, pero acepté el café de buena gana.

El tipo nuevo parecía serio y joven. Demasiado joven para el puesto. Tenía un par de años más que yo, pero aun así no tenía idea de cómo había llegado a dar con ese trabajo.

-¿Cómo te llamas?-inquirí

-Emmett- él mantuvo sus ojos al volante. Bien, al menos era responsable

-¿y tu apellido es…?

-McCartney- yo bebí un sorbo de café y sentí que conocía su apellido de algún lugar. Sin embargo, no sabia de donde.

- ¿Cuántos años tienes?

-29- a él no parecían molestarle mis preguntas personales.

-¿hace mucho trabajas de chofer?

-tres años - eso no era mucho, no como para trabajar para mi padre. Usualmente el solia ser muy exigente respecto a quien le daba esos puestos. Y el no solo era joven, sino con muy poco tiempo en el área. ¿sería que era bueno en artes marciales o algo así? Definitivamente algo tenia que tener que lo hubiera hecho merecer ese lugar.

¿Qué mas podía preguntar sin sonar demasiado curiosa o entrometida? Con Charlie no había sido eso necesario. Había aprendido cosas de él a medida que iba creciendo y me había encariñado con él como si fuera un tío.

-¿estás casado?

-no- está respuesta vino acompañada de una ligera risa

-¿por qué es eso gracioso?-inquirí

-lo siento, no lo es

-¿no te gustaría casarte algún día?-¿era eso?

-¿de verdad es necesario que sepa todas esas cosas de mi?

Oh, entonces si había un punto en que le molestaban las preguntas personales.

-no, solo… quería saber porque te habías reido.

-supongo que si, me gustaría casarme algún día- el respondió- pero creo que primero debería encontrar a la chica adecuada.

Yo asentí con la cabeza y me bebí otro poco de café.

Él aun continuaba tratándome de "usted", lo que era impersonal; y si bien no nos conocíamos, resultaba algo chocante viniendo de alguien que tenia cerca de mi edad. Entendía que la gente mayor le resultara cómodo, pero Charlie nunca me había tratado de ese modo, ni Marco ni Edward y por algún motivo tampoco me gustaba que este tipo lo hiciera.

-¿sabes como me llamó?

-Rosalie Hale

-¿y qué más sabes de mi?

-es la única hija de senador Hale, va a la universidad. Y también practica danza desde hace un par de años.

Desde los 4, me recordé mentalmente, lo que era mucho mas que solo "un par de años".

Dios ¿acaso eso decía en mi curriculum? ¿solo eso? Estudia y baila. Sonaba como la persona más aburrida del mundo.

-¿te dijeron eso?

-eso es todo lo que sé, señorita

Oh, no otra vez

-¿puedes decirme por mí nombre?

-¿Rosalie?

-si, y dejar de referirte a mi como "usted" ¿por favor? No tenemos tanta diferencia de edad como para que lo hagas y es…molesto

-de acuerdo, si es lo que… quieres

-es lo que quiero, gracias

-no hay de qué- yo lo pude ver sonreir por el espejo retrovisor

Y tenia una linda sonrisa.. a decir verdad, el era bien parecido. Apenas le había preguntado por Charlie y cuando el se había volteado a verme había notado sus ojos de color verde intenso y su cabello marron oscuro. También tenia barba, corta y prolija… eso me gustaba. A decir verdad, lo tipos con barba, eran casi una debilidad. No sabia exactamente por que, pero me gustaban, los hacia verse más… hombres, de alguna manera.

Dios, pensé, lo ultimo que falta que es que enamores del nuevo chofer.

Quince minutos después él aparcó en el estacionamiento de la universidad y se bajo del auto para abrir mi puerta.

-¿vas a esperarme aquí?-pregunté saliendo del coche.

-si-dijo

-bien, yo…. ¿puedes darme tu teléfono?

Él se volteó a verme algo confundido

-solo, para avisarte si saldré antes o después de mis clases….

Dios, ¿de verdad nadie le había explicado nada de esto?

-seguro, claro

Yo le pasé mi teléfono y el lo anotó en la pantalla antes de devolvérmelo.

-gracias

El me sonrió ligeramente. Y como una boba me lo quede viendo. Dios, él no podía estar tan bueno. Esto no era justo.

-saldré cerca de las dos, no creo que después.

-de acuerdo

-ah y… puedes almorzar algo en el campus si quieres, no tienes que quedarte todo el día en el auto.

Tal vez Marco no se lo había dicho. El y sus normas de no comer, no beber, y comportarse como un soldadito iban a hacer que me volviera loca. No quería un robot conmigo todo el día. En realidad quería a Charlie de vuelta, pero sino podía tenerlo, al menos quería alguien con quien hablar y no sentirme incomoda mientras tanto.

Él asintió con la cabeza viéndone fijamente y yo mordí mis labios nerviosa de tanta atención.

Recordé entonces los muffins que Mary había empacado para mí

-ten, puedes comertelos si quieres- dije pasandoselos en un gesto de buena fe y tal vez de ganarme un poco su confianza, algo que me sería muy útil en el futuro.

Abriendo ligeramente la bolsa de papel marrón, Emmett se volvió a verme sorprendido.

-¿No te gusta el chocolate?

-si, pero… no estoy con ánimos de muffins hoy. Así que son tuyos.

- de acuerdo- contestó aún no muy convencido

-bien, nos veremos luego

Sabiendo que ya iba tarde, corrí hacia el departamento de artes para mi clase de historia del arte europeo.

Y tal y como esperaba, mi profesora me puso una cara terrible cuando traspase la puerta y su clase ya había comenzado. Haciendo la vista hacia abajo, ocupe uno de los lugares libres y saqué mi cuaderno para comenzar a escribir lo que ella estaba pasando en el proyector.

Las dos horas de historia se me hicieron eternas, más aún cuando cuando no tenia mi cabeza en ello y en su lugar continuaba preocupada por Charlie.

No puedo haberle ocurrido nada, no, no, eso no iba a pasar, me repetí a mi misma cerca de treinta veces antes de que la campana sonara y todo el mundo comenzara a levantarse para ir a su siguiente clase.

Haciendo lo mismo que el resto, tomé mis cosas y fui al otro salón, donde compartiría clase con Alice y Bella. Historia del arte comtemponaeo II. Más historia, lo ideal para empezar cualquier lunes.

La mañana fue larga y tediosa. Apenas soportable tras horas y horas de ver diapositivas con obras y más obras de arte para luego tomar infinitas notas al respecto.

Por lo que cuando llegó la hora del almuerzo, estuve agradecida de tomar un poco de sol y poder llenar mi estómago con algo.

Haciéndome de una ensalada y un baguel en la cafetería, me los comi con ganas mientras Bella y Alice repasaban para el examen que tenían en su siguiente hora.

Tumbandome sobre el césped suspiré, aún preocupada.

-¿Que sucede contigo?- preguntó Alice- has estado con la cabeza en otro lado desde el primer periodo

-Charlie está en el hospital- confesé

-¿Desde cuándo?

- ayer por la tarde…- yo la observé, sin poder ocultar mi pena- y acabo de enterarme esta mañana por mi nuevo chófer.

-¿Nuevo?-los ojos de Bella entonces se volvieron hacia mí- ¿Qué pasó con Edward?

-oh, cómo recuerdas su nombre eh…- Alice dijo con voz burlona y dándole un codazo en las costillas

-no se de que hablas- ella se hizo la desentendida- solo lo recuerdo porque es el que siempre trae a Rose cuando Charlie no puede hacerlo.

-seguro….- dijo Alice comenzando a reírse

-bueno, obviamente Charlie no ha podido traerme, pero eso no explica porque contrataron a un tipo nuevo- dije con enfado- ¿Acaso él no va a regresar?

-¿Ya le preguntaste a alguien más sobre lo que pasó?

-no. No pude y dudo que mi padre vaya a soltar más de dos palabras al respecto.

- tal vez alguien más sepa que sucedió. Tal vez estaban con él cuando… se sintió mal y lo llevaron al hospital.

-si…

-¿crees que haya sucedido algo malo?- pregunto Bella

-bueno, tuvo que ser grave como para que trajeran a alguien que lo reemplazara de esta manera. Antes, y si el estaba resfriado o algo, Edward o Marco me llevaban en su lugar, pero presentía que esto era diferente

-¿crees que haya renunciado?

-no….- recordé esa vez, cuatro años atrás cuando había sucedido lo de su hijo, entonces había estado a punto de hacerlo, pero solo se había quedado en la casa por un tiempo. Eso lo había devastado, y no había vuelto a ser el mismo desde entonces.

-bueno, tal vez solo fue un resfriado muy fuerte o….

-algo peor- como un ataque al corazón, un derrame o...- nisiquiera quería imaginarmelo. Oh, pobre Charlie, de tan solo pensar en que debía estar solo en una cama de hospital, enfermo, se me comprimía el corazón.

-bueno, estoy segura de que todo saldrá bien- dijo Bella, tan optimista como siempre mientras que el nudo en mi estómago no me permitía pensar lo mismo.

La campana sonó y entonces regresamos a clases. Las chicas fueron a su examen y yo mi clase de sociología.

Tres horas y dos clases más tarde finalmente estuve libre de nuevo y aún con mi cabeza hecha un desastre.

-A todo esto.. no nos has dicho nada del tipo nuevo- la voz de Bella me sacó de mi burbuja mientras caminábamos por el corredor hacia el patio.

- es cierto- inquirió Alice

-¿es lindo?

Yo asentí con la cabeza.

-Dios, ¿es todo lo que vas a decir?- Alice gruñó exasperada.-¿Cuántos años tiene?

-29- respondí, ya llegando a la salida del edificio donde a un par de metros él habia dejado aparcado el auto por la mañana.

Ambas apresuraron su paso y al llegar al patio miraron con curiosidad, buscando el mismo coche negro, que siempre me llevaba a todos lados.

Emmett, apoyado contra uno de los lados, estaba ahora fumando un cigarrillo.

Oh, si, de verdad se veía sexy. Mierda.

-¿es en serio?- dijo Bella- ¿Charlie se fue y te lo dieron a él?

-suertuda-dijo Alice

- no es para tanto-dije restándole importancia, y negandome a que de alguna forma a que él me agradara.

-dios, vamos, incluso con el traje puesto puedes darte cuenta de que tiene un cuerpazo

-Alice...

-solo es un comentario- ella me sonrió socarronamente

-uno que Jasper obviamente no va a escuchar

-Dios, no te pongas así-. Me reprochó- sabes que solo estoy jugando. Además Jasper, es mi novio, no un tipo cualquiera, y tampoco lo cambiaría, ni siquiera por alguien como él -apuntó y con eso último dándole una larga mirada a Emmett.

-¿Bella?

-no me gustan tan musculosos, pero no está mal- ella me sonrió con confianza

- ¿vas a intentar algo con él?- esta vez fue Alice la que habló.

- no lo sé- contesté. La verdad es que tener un romance con mi chófer no estaba primero en mi lista de prioridades ahora mismo.

-bueno deberías considerarlo- agregó, tal vez solo intentando subir mi animo- James ni siquiera está tan bueno.

Yo me reí. Si, a Alice nunca le había agradado James. No porque fuera artista o algo parecido, sino porque según ella tenía todas las vibras de ser "un idiota con las mujeres".

Pero ahora, volviendo a Emmett… aún no sabía que pensar sobre él. No es como si hubiéramos hablado mucho y la verdad no parecía un tipo desagradable o rudo, sino más bien tranquilo. Pero aún no podía deducir más que eso.

Supongo que tendría que averiguar un poco más sobre el antes de decidir que hacer.

-bien, será mejor que me vaya, nos veremos mañana, chicas.- les dije

-adios, Rose

-Adios

Las saludé a ambas con un beso y luego me di una pequeña carrera hasta donde estaba Emmett con el auto.

-¿te aburriste mucho?- él me miró y me sonrio de un modo muy caliente antes de arrojar su cigarrillo al suelo para apagarlo con sus zapatos y negar con la cabeza

-no, no tanto- admitió- ¿ya nos vamos?

-si, por favor

Él me abrió la puerta trasera y luego de que yo subiera al coche, la cerró para ocupar su sitio frente al volante.

-¿vamos a casa o necesitas que te lleve a otro sitio?

-¿no sabes dónde está Charlie o si?

-no, no aun- él parecía estar diciéndome la verdad.

-¿podrías tratar de averiguralo?

Emmett se volteó a verme con curiosidad

-¿de verdad te preocupas por él, no?

-es como de la familia para mi-admití- y de verdad estoy preocupada por él, aun no me puedo creer que no me dijeran nada….- yo negué con la cabeza indignada. Esto tenía el nombre de mi padre escrito por todas partes, de él o de Marco.

Emmett me miró dándose cuenta entonces de porque yo me había mostrado tan sorprendida todo ese tiempo con él allí. ¿acaso pensaría que yo sabía todo?

-bueno, puedo intentarlo. Pero no prometo nada.

-eso sería de mucha ayuda, de verdad.- yo le sonreí, agradecida.

-no hay problema.

El puso el auto en marcha y casi de inmediato nos pusimos en movimiento.

-¿comiste algo en el campus?

-no estaba especialmente hambriento.

-ya veo- contesté. tampoco yo lo había estado.

- Aunque los muffins estaban increíbles.- agregó- gracias

Yo sonreí.

Si. Toda la comida de Mary era increíble. Nadie podía estar en desacuerdo con eso.

-¿Cuándo te llamaron para este trabajo?

-anoche, como a las diez- él me miró de reojo por el espejo retrovisor.

Eso significaba que lo de Charlie debía de haber sucedido antes. Y yo había llegado a casa pasadas las nueve, y no había visto ni oído nada. Tendría que haber sido mucho más temprano.

-¿te molesta si pregunto porque aceptaste?

El volvió a sonreír en tanto me dirigía una pícara mirada por el espejo. Oh, no hagas eso, pensé.

-seguro-respondió sin importancia- me dijeron que era un puesto temporal, y el dinero me venía bien. No hay mucho más que decir.

-sí, pero ¿Cómo….

-¿qué?

No sabía cómo preguntárselo. No quería que él sintiera que yo lo estaba subestimándolo. Pero aun no tenia idea de si estaba calificado o no para ese trabajo.

-¿estás entrenado en algo en particular….. o?

-¿estás preocupada por que no pueda cuidarte?- el alzó una ceja de modo inquisidor.

-no, yo…

-tranquila, puedo cuidarte créeme.- y la seguridad con que lo dijo, sumado a cierta carga erótica con la que lo había dicho no me hicieron dudar en absoluto.

-si tu lo dices- contesté con desdén y sintiéndome algo molesta y atraída al mismo tiempo por él.

¿Qué tenía este tipo que lo hacía tan diferente al resto? A Edward o Jacob , Jared o Mike. ¿Por qué parecía no encajar allí? Él no era como los demás de seguridad o los choferes que trabajaban en casa.

Si, él era nuevo, pero no se trataba solo de eso. Tampoco parecía estar molestándose demasiado por encajar, demasiado cómodo con el mismo.

-no has usado tu gorro- dije y solo notándose ahora en un intento por desviar la conversación hacia otro lado.

-no- contestó- No me gusta tener cosas puestas sobre la cabeza

-¿Marco no te regañó por eso?

-Marco dijo que tenía que usarlo-respondió con una ligera sonrisa asomándose en sus labios

-y aun así no lo has hecho

-puedo usarlo si es lo que quieres- él me dirigió una mirada desafiante por el espejo retrovisor

-la verdad me tiene sin cuidado si quieres usarlo o no. Así que haz lo que quieras- yo trate de hacerme la indiferente.

-bien- el dobló al final de la calle y con eso terminó nuestra conversación.

El resto del trayecto de regreso a casa, ninguno de los dos volvió a decir una palabra.

Supuse que había sido suficiente por ser el primer día.

Y ya que no tenía idea por cuánto tiempo más él estaría por allí, decidí reservarme alguna de mis preguntas para más adelante.

Oh, y estuve conteniendo todo mi enojo desde el día anterior, ya que mi padre solo había vuelto a casa pasada la medianoche. ¿Cómo ni siquiera se había molestado en llamarme? ¿en preguntar como estaba o que me había parecido el nuevo tipo que él había contratado? ¿él siquiera había hablado con el? ¿o había hecho que Marco se encargará de todo, como siempre?

-¿qué fue lo que pasó con Charlie, papá?-acusé

Él levantó sus ojos del periódico y me miro serio

-está en el hospital- su voz ni siquiera se inmutó al decirlo

-¿qué pasó?

-comenzó a sentirse mal por la tarde y una ambulancia se lo llevó al hospital. Aún sigue allí

Eso seguía sin decirme nada. Dios,¿acaso nunca iba a ser específico sobre las cosas importantes?

-¿sabes qué pasó?-insistí

-no tengo idea- contestó serio y mirando de reojo su periódico. ¿estaba bromeando?

-¡papá!-me quejé- ¿eso es todo lo que vas a decir?

-lo siento, princesa. No se lo que pasó, no estaba allí. Sabes como es… los empleados se encargaron del asunto y luego me lo informaron.

Yo puse mis ojos en blanco y el bufó.

-si te preocupas porque esté bien, estoy seguro de que lo está. Está bien atendido y nosotros estamos pagando todos los gastos

Oh, como si eso fuera a darme alguna tranquilidad. Dios, no todo se arregla con dinero, quise decirle.

-¿Dónde está? ¿en qué hospital?

-¿por qué?

-porque quiero ir a verlo

-no, no irás-sentenció- tienes clases y luego ballet.

-puedo ir cuando no tengo ballet. Solo quiero verlo

-ya dije que no, Rosalie- el solo me decía por mi nombre completo cuando estaba enfadado- así que olvida el tema. Cuando él se recupere volverá al trabajo y todo será como antes

-¿y qué hay del chofer nuevo?

-¿Qué pasa con el?

-¿ donde lo conseguiste tan rápido?

-Charlie había dejado su número como recomendación si necesitamos a alguien más, así que lo llamaron para cubrir su lugar

-¿ya hablaste con el?

-no, aun no. Pero Marco ya le ha explicado todo y se ha instalado bien, según me dijeron. No tienes que preocuparte por eso, hija

"solo es el chofer" le faltaba agregar. El tipo pasaría más tiempo conmigo, que lo que él hacía, y de verdad no parecía importarle ni un poco.

-¿aun no vas a dejarme tener mi propio coche, no?

-ya hablamos de esto un millón de veces- dijo- ¿para qué quieres uno, si tienes alguien que puede llevarte a todos lados?

-¿y que tal de mi privacidad?

-¡ya basta Rosalie!. Lo digo en serio. Es muy temprano para que comiences con estas cosas de nuevo

-pero… papá… de verdad. Solo quiero algo de independencia. ¿es que es tan difícil?

-tendrás independencia el día que ya no vivas en esta casa ¿me has entendido? Cuando puedas mantenerte por ti misma y un lugar donde quedarte, tus clases de danza y tus cosas. Hasta entonces y mientras vivas en mi casa y sea yo él que pague por tus cosas, harás lo que yo diga.

-eres un….- apunto de maldecirlo, mi madre me tomó por la mano, deteniéndome.

-Rose….- mi madre interedió- por favor, solo… déjalo por un rato. Sabes cómo es tu padre por las mañanas. Además ayer tuvimos una cena y regresamos tarde a casa. Y estos días van a ser bastante agetreados con la campaña en camino y…

-lo sé, mamá. Olvídalo- yo bufé y tome la última tostada de mi plato para ponerme en marcha- nos vemos luego- dije a ambos y entonces me dirigí a la puerta del frente.

Eso me había puesto de un humor todavía peor. ¿Cómo es que le importaba tan poco lo que yo pensara o quisiera?

Mi padre parecía creer que mi vida solo era el ballet y la universidad. Si, eran cosas que ocupaban gran parte de mi día, pero no eran todo lo que yo quería.

También quería salir con mis amigas, como una chica normal, lo que muy rara vez podía hacer. Ni siquiera podía ir al maldito cine sin informarselo…. Dios…

Emmett estaba esperándome fuera del coche cuando yo salí de la casa, con su gorro puesto.

Y su expresión tranquila y relajada cambió en cuanto me vió a la cara. ¿acaso me veía tan terrible?

-¿todo está bien?-preguntó

-si- dije seca y metiéndome en el coche por mi misma y sin esperar que el me abriera la puerta.

Casi de inmediato él rodeó el coche y me metió en el asiento del conductor poniendo al auto en marcha y saliendo de allí.

-¿una mañana difícil?

-mi padre es un imbécil- dije

-ok…

-aún no lo conoces, pero cuando lo hagas, verás que tengo razón- le aseguré

-no creo que sea tan malo- dijo

-me trata como una maldita marioneta. Una que él quiere que haga todo lo que él dice sin espetar absolutamente nada. Y sin siquiera importarle que quiero o no.

Emmett permaneció en silencio, tal vez no esperándose que yo fuera a decirle algo como eso sobre mi padre. Pero sinceramente no me importaba, lo mejor que podía hacer era escucharlo de mi, y no de Marco, quien probablemente diría maravillas sobre el. La mayoría, solo mentiras.

Y si bien, Alice y Bella escucharon todos mis reclamos y quejas sobre mi padre durante el almuerzo, necesitaba ver a alguien más.

Así que sin darle muchos detalles, le pedí a Emmett que condujera hasta los dormitorios, y fui a ver a James por un rato.

Le había escrito durante el almuerzo y tras asegurarme de que se quedaría en su habitación, le dije que me pasaría a verlo después de clases por un rato.

-solo veré una amiga- le dije a Emmett con la voz seria- es por un proyecto, no tomará mucho. Después iremos al centro para mi clase de baile.

- está bien- respondió mientras aparcaba el coche a un lado de la acera- ¿ Cuánto vas a tardar?

- una hora…

- bien. Pero …- él dudó por algún motivo mientras se volteaba ligeramente a verme- solo escríbeme si algo más sucede ¿Está bien?

-seguro. Tranquilo- yo le sonreí con confianza y entonces salí del coche antes de correr hacia el edificio de color gris desgastado.

Las mariposas en mi estómago no tardaron en aparecer mientras subía las escaleras hacia el segundo piso y tocaba su puerta con suavidad.

Apenas un minuto después James apareció frente a mí con una sonrisa en su rostro.

...

Bien aqui esta el nuevo capítulo.

Como les dije antes esta hitoria tendra un capitulo narrado desde el punto de vista de Emmett y luego del de Rose, intercalados. me pareció más interesante plantearlo de esta manera.

ahora bien, los capítulos son bastante largos como veran, asi que tenganme paciencia para actualizar.

veamos que les parece y cuentenme que mas les gustaria ver de estos dos juntos. ¿como creen que funcionará su historia?

espero sus reviews

saludos a todas!!!

Bella McCartney Darcy