Mi pequeño gran amor

(Universo alterno)

Naruto es un joven de 18, atractivo pero imprudente y bromista, suele tomarse las cosas a juego, sus amigos, Shikamaru, Kiba y Chouji le siguen en todo al no poder evitar esa sensación de gusto por los problemas. Esa actitud, meterá a Naruto en problemas, entre ellos, siendo víctima de una poderosa y ermitaña bruja, quien termina lanzándole una maldición… una tierna y adorable maldición ¡se transforma en un niño de 4 años! Una pista para terminar con eso, es encontrando a su amuleto ¿Será Hinata, su nueva vecina, ese amuleto? (Romance, comedia y +)

La historia es completamente mía.

=Saludos a Marys, Luis Cuellar y edtru23, gracias por sus comentarios aquí les dejo un capítulo más.

Capitulo 2: Rápida Adaptación!

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Minato e Ino miraron al pequeño Naruto. El rubio mayor colocó una fotografía de Naruto frente a él de cuando tenía cuatro años y los comparó.

—Es el mismo…

Ino le miró sospechosa —Seguro ese tonto embarazó a alguna chica y ahora los solapadores de sus amigos lo están encubriendo ¿A dónde está él? —dijo mirando aShikamaru, quien tragó.

—Es él, es Naruto —lo miró —Anda Naruto, diles…

Naruto respiró profundo y luego miró a su padre —Es verdad. Padre… yo sé ese secreto que no quieres que se sepa.

Minato miró a su alrededor nervioso —¿De qué hablas?...

Naruto se levantó, caminó directo a él y lo arrastró a una esquina. Le dijo algo al oído y Minato abrió los ojos. A la distancia Ino y los chicos le miraban.

Minato se acercó a ellos —Efectivamente, no hay duda alguna. Es mi hijo, Naruto.

Ino se levantó indignada —¡¿Qué?! ¡No puedes estar hablando enserio! Lo que estos ebrios dicen es ridículo.

Kiba se levantó —Oye! Lo que sucedió fue horrible, y créeme que no estamos borrachos.

—Ino, sé que te vez a escondidas con ese tal Sai y te advierto que cuando vuelva a la normalidad voy a darle una paliza.

Ino abrió los ojos.

—¿De qué habla? —preguntó Minato.

Ino tomó de la camisita a Naruto —¡¿Dónde viste eso mocoso?!

—¡No soy ningún mocoso! Recuerda que he nacido antes que tú ¡Bruja! ¡Sigo siendo el mayor aquí!

Ino le soltó mientras le miraba sorprendida. Esa frase siempre la decía él cuando peleaban —¿E-enserio eres tú?

Naruto se acomodó la camisa y se cruzó de brazos —Así es Bruja, soy yo.

—¡NOOOOOOOOOOOOOOOOOOOOOOOOOOOOOOOOOOOOOO! —Todos brincaron del susto en cuanto se escuchó el grito de Kushina, quien había despertado hacía unos momentos y ahora miraba horrorizada a su hijo.

—¡DIME QUE NO FUISTE A ESE BOSQUE!

—Insultó a la bruja, no pudimos detenerlo.

Kushina abrió los ojos al escuchar a Shikamaru —¡NO TE ADVERTÍ QUE NO LA BUSCARAS!?

—¿Entonces me hablabas enserio? ¿No era para asustarme? —preguntó Naruto ingenuo.

—¿Qué fue lo que hiciste?

—Solo fui y le dije unas cuantas verdades a la ruca esa…

Kushina estaba que echaba humo.

—¡MOCOSO MALCRIADO! ¿¡POR QUÉ ESTÁS TAN TRANQUILO!? ¡¿ACASO YA TE HAS VISTO?!

Naruto le miró sorprendido—Espera, esto tiene arreglo ¿no?

—Cuando era niña, también fui víctima de un hechizo por parte de esa hechicera, pero no quiero hablar de eso ahora. Gracias a tu padre estoy bien ahora… él es mi amuleto.

—Ah… no entiendo… ¿Tengo cura o no?

—Lo siento, no puedo ayudarte con esto hijo —dijo Kushina ya más calmada.

—¡No puedes hablar enserio! ¡MÍRAME! ¡SOY UN MOCOSO!

—¡Y YO TENGO LA CULPA DE QUE ESTÉS ASÍ! ¡¿NO SE SUPONE QUE TE QUEDARÍAS EN CASA!?

Naruto boqueó, no podía refutar aquello. Puso una carita de niño regañado —Mami…

—Olvídalo, eso no funcionará conmigo.

Naruto miró a su padre, en cambio este fue y lo abrazó.

—Mi pequeño! No te preocupes, papá está aquí.

—¿¡Que crees que haces Minato?!

—Kushina, nuestro hijo nos necesita —miró a Naruto —¿Tienes hambre?

Naruto asintió —¿Tendrás algo de leche?

Minato sonrió —Por supuesto hijo, enseguida vuelvo.

—Si puedes calentarla estaría mejor —pidió Naruto.

Minato asintió y corrió a la cocina.

Los chicos se levantaron —Bueno, nosotros ya nos vamos —dijo Shikamaru.

—Ya es tarde, se quedan a dormir y ahora mismo hablo con sus madres.

—Espere… tía Kushina…

—Nada, vayan a la habitación de Naruto y acomódense allí. Todavía falta que hablemos seriamente sobre su comportamiento.

Los chicos tragaron más no dijeron más y subieron escaleras arriba.

Minato entró con una taza de leche caliente y se la ofreció a Naruto —Aquí tienes hijo, bébela con cuidado, no te vayas a quemar.

Kushina suspiró e Ino miró a su padre —Papá, estás dejándote manipular otra vez ¿No te das cuenta?

—No es así hija, los padres nunca quieren que sus hijos crezcan y jamás pensé que esto pasaría, me hubiera gustado que tú también fueras una niña de nuevo.

—Minato, no sé si sepas pero… tu hijo es víctima de un hechizo.

—Lo sé, pero todo se arreglará si encuentra a su amuleto ¿no?

Naruto les miró curioso —¿Qué es eso del amuleto?—bostezó y se talló los ojitos —Esperen, me lo dicen mañana, ahora tengo sueño.

Minato lo cargó en brazos —Iré a acostarte —Naruto se abrazó a él cuál niño pequeño

—¿Podrías contarme un cuento? —murmuró

—Claro hijo.

A Kushina se le hinchó una venita —¡Nada de cuentos! ¡Aún sigues castigado!

…..

A la mañana siguiente, Akane (Madre de Chouji), Emiko (Madre de Shikamaru) y Hanako (Madre de Kiba) se encontraban en la mesa, todo estaba en silencio. Ellas miraban en shock a aquel niño.

Hanako Inozuka se levantó alterada y golpeó la mesa, señaló a Naruto —¡¿Estás diciendo que este mocoso es Naruto?!

Kushina ni se inmutó por aquello; y con los ojos cerrados y los brazos cruzados asintió lentamente. Emiko le miró —Creí que… aquella mujer ya no…

—Se supone que no haría nada en contra de los habitantes del pueblo, Nuestros abuelos hicieron un acuerdo con aquella… mujer… —dijo Akane.

Kushina asintió tranquila —Y ella lo ha respetado —miró molesta a su hijo —En todo caso, la culpa es de este tonto, él fue a buscarla, él fue quien la molestó.

Naruto torció el rostro —No lo habría hecho si me hubieras dicho que era real…

—¡¿Y POR QUÉ TENDRÍA YO QUE DECIRTE QUE ERA REAL?! ¡SIEMPRE HACES TUS PENDEJADAS! —Le gritó.

Naruto se encogió en su asiento.

—Kushina… —intentó decir Minato.

—No! Por lo tanto… —ella respiró profundo para calmarse, su hijo siempre había sido problemático —Naruto buscará su cura por su propia cuenta, yo lo hice en su momento y lo conseguí; así que creo que él podrá hacerlo.

Kushina se levantó de la mesa —Es todo, solo querían que estuvieran enterados sobre esto y puedan servirnos de apoyo cuando se necesite. Es obvio que la mayoría en este pueblo ignora que esta leyenda es real, así que no es necesario que se enteren de la verdad. Todo debe quedar así para no… traer caos— Kushina miró a su hijo, este tragó en cuanto ella sonrió dulcemente —No hace falta decirte que estás castigado por seis meses ¿Verdad Naruto?

Naruto tragó y asintió lentamente sin despegar su asustadiza mirada de su madre.

Kushina miró a los presentes —¿Se quedan a almorzar?

Hanako bufó —¿Por qué no? Ya estamos aquí —jaló de la oreja de Kiba— Tu también estás castigado, no sabes lo que te espera.

Kiba tragó y cuando Shikamaru y Chouji miraron a sus madres, supieron que les esperaba el mismo destino.

Cuando Kushina se fue a la cocina, Naruto se acercó a su padre para hablarle bajito —Ni de broma iré a buscar a aquella anciana, sería un suicidio.

—Deberás hacerlo hijo.

Naruto negó y Minato suspiró. Su hijo siempre había sido tan despreocupado, y la situación en la que estaba no parecía afectarle.

Ino se levantó para ayudar a su madre y pasó a lado de Naruto. Se inclinó en el oído del pequeño rubio —Parece que ahora yo soy la mayor, que lástima, ahora estás a mi merced… E-N-A-N-O ¡Hahahahahaha!

Naruto frunció el ceño y se cubrió los oídos ante la estruendosa voz de su hermana gemela.

Un mes después de aquello, lo que Minato se temía sucedió, pues Naruto se había adaptado al hechizo y andaba por la casa como si nada. En los días más inesperados, solía volver a la normalidad, otros días le tocaba que cuando despertaba ya era un niño de cuatro años. Él estaba preocupado, pues su hijo; en algún momento, se tendría que dar cuenta de que no podría vivir así toda su vida.

Sintió un jalón de su camisa y miró abajo. Naruto le miraba con una sonrisa mientras le ofrecía un vaso de cristal vacío —¿Podrías darme un poco de leche? Ino volvió a esconderla en la parte más alta y a mamá le molesta que arrastre las sillas a la cocina —dijo mientras se encogía de hombros.

Minato sonrió y acarició sus cabellos —Por supuesto hijo, ya hablaré más tarde con Ino, es tu hermana y se supone que debe apoyarte.

—Oh! llévame sobre su espalda —dijo emocionado.

Minato se agachó y Naruto subió de inmediato a su espalda. Ok, tenía 19, pero estar en esa forma, de alguna manera le hacía emocionarse por cosas que le emocionaban cuando era pequeño ¡No podía evitarlo!

….

Kushina miró a un Minato emocionado mientras le mostraba una camisita.

—Mira Kushina ¿La recuerdas? Era la camisa favorita de Naruto cuando tenía cuatro años, la encontré por casualidad entre las cosas del ático.

Kushina sonrió —Es verdad… pero, ya es muy vieja…

Ambos se miraron emocionados y dijeron al mismo tiempo:

—¡DEVERÍAMOS IR DE COMPRAS!

Más tarde Ino miraba indiganada a sus padres, quienes le probaban la ropa nueva a su hijo. Naruto se dejaba hacer mientras comía un plátano.

—¡Mira Minato! ¡Le queda hermoso este overol!

Minato asintió —Sin duda ha sido la mejor elección, que bueno que compramos ese juego de overoles.

—¡Papá! ¡Mamá! ¡¿Qué significa esto?! Se supone que está castigado, ¿Y lo están premiando con ropa nueva? A mí ni siquiera me han querido comprar aquél vestido.

—¿Y qué quieres? ¿Qué tu hermano ande desnudo por ahí? Siempre que se transforma termina desnudo —dijo Kushina.

—Aún así no es justo!

Minato tomó una bolsa y se la ofreció a su hija sin dejar de mirar a su pequeño —Toma, sabía que te pondrías así, y yo te compré ese vestido que querías, toma ve a probártelo.

Ino sonrió y miró en la bolsa, miró a su padre —¡Gracias papi! Tu siempre sabes que darme! —Ino corrió a él y le besó la mejilla para luego salir corriendo a su habitación.

—Minato, no se trata de consentir, se trata de quien lo necesita, Ino tiene muchísima ropa —dijo Kushina.

—Vamos mujer, es solo un vestido.

Kushina suspiró.

Naruto miró a su madre —Mamá ¿Ya puedo irme? Ya va a comenzar Escandalosos.

—Hijo, no se si lo entiendas ahora que tu cerebro es pequeño de nuevo —dijo Kushina

Naruto le miró algo molesto por aquello.

—Pero "Castigado" significa que no puedes ver caricaturas. Solo puedes ver lo que tu padre y yo veamos.

—Las noticias son aburridas madre y de tus novelas ni se diga.

—¡Pues no me importa! Ahora iré a terminar la cena —Kushina se levantó y se dirigió a la cocina —¡INO! ¡BAJA Y AYÚDAME!

Minato miró a su hijo y le hizo una señal de silencio —Esta bien hijo, puedes ver a esos ositos.

Naruto sonrió.

…..

…..

Hinata miraba por la ventana, iban en auto por carretera. Sacó su cámara y comenzó a fotografiar el hermoso paisaje que se mostraba.

Llamó a su hermana, quien escuchaba música. Esta se los retiró —Mira Hanabi ¿No es hermoso?

—Lo es, espero que papá tenga razón y encontremos un hermoso lago por ahí.

Hinata asintió y continuó fotografiando.

Amaba la fotografía, pero solo como Hoby, ya que lo que quería, era ser repostera. Amaba cocinar pasteles y cosas dulces. Gracias a Dios, sus padres la apoyaban, pues no podían negar que ella cocinaba muy bien.

Su padre era doctor, y había hecho un cambio al hospital de aquel pueblo, pues había averiguado que era un lugar tranquilo y lo más importante, sin delincuencia de por medio. Una de las razones por las que se habían mudado, pues un pandillero se había obsesionado con su hija mayor al grado de acosarla. Él no podía permitirse arriesgarlas a las dos, por lo que había decidido irse lejos de allí con su familia.

Mientras miraban televisión en la sala, un alboroto afuera llamó su atención.

La curiosa familia Uzumaki se asomó por la ventana.

—¡Oh! tenemos nuevos vecinos! —dijo Kushina algo efusiva. Minato sonrió y asintió.

Naruto (mayor) miró con detenimiento. Miró sorprendido a una joven con una muy bonita figura y cabellos largos, salir del auto seguida de una chica menor. El tiempo se detuvo cuando ella volteó para mirar a su alrededor. La miró sonreír y respirar profundamente. Ella miró hacia las montañas a los lejos y tomó su cámara para sacar una fotografía. Su madre la llamó para que ayudara a meter las cosas de la mudanza.

—Cierra la boca Narutin, se te cae la baba —se burló Ino.

—¿De qué hablas?

Kushina y Minato se miraron cómplices.

—Ahhhhhhh, ese programa está aburrido, así que me largo a mi habitación —dijo mientras se estiraba y se iba.

—¿Qué pasa? ¿Estás muy tímido?

—¡Bruja! —se escuchó a lo lejos.

…..

Cuando entró a su habitación, cerró la puerta con seguro y corrió a su ventana, miró tras la cortina y ahí estaba ella, tomando fotografías a cualquier lugar. De repente, ella miró directamente a su ventana a través de la cámara, ella lo vio por un instante y él se apartó, respiró profundo. Ella, algo confundida apartó la cámara y miró aquella ventana vacía.

—¡Hinata! ven aquí!—se escuchó la voz de su madre.

Ella entró de inmediato.

….

Naruto sonrió —Es bonita… y tiene una muy buena delantera… como me gusta. Sin duda tengo que acercarme a ella.

…..

Hasta aquí por ahora ¿Qué les está pareciendo la historia?