La hija del senador
Disclaimer: Los personajes de la saga Crepúsculo son propiedad de Stephenie Meyer y su casa editorial.El resto de los personajes pertenecen a mí y a mi imaginación.
.. ..
Capitulo 4: fiesta
ROSALIE POV
Iba saliendo de la casa con mi mochila en un brazo, mi bolso de danza en otro y mi tutú para el ensayo de esa tarde cuando ví a Emmett mirandome de forma extraña.
Abriendo la puerta del auto para mí, noté entonces que no era a mi a quien estaba mirando, sino a lo que llevaba conmigo.
-¿Qué es eso?- preguntó mientras sostenía la puerta del auto abierta para mi y observaba con cuidado el enorme disco de tul envuelto.
-mi tutu- el alzó una ceja interrogante- lo necesito para ensayar
-entiendo- el asintió con la cabeza y yo lo metí adentro del auto casi a presión, para luego entrar yo también.
Ya habían pasado dos días desde que había visto a James y Emmett aún no me había dicho que quería, lo que me hacía sentir incómoda.
¿Se suponía que debía confiar en él? Es decir, apenas nos conocíamos, pero no es como si el tampoco me estuviera extorsionando. Había dicho que no quería nada. Pero entonces ¿Por qué se había comportado de esa manera? ¿Estaría esperando que volviera a meter la pata para ir a acusarme con Marco?
No había forma de saberlo, por lo que preferí hacer algo antes que él hiciera su siguiente movida.
La noche anterior le había pedido a Mary que me prepara un par de sandwiches de pavo para el almuerzo de hoy, algo a lo que nadie podría resistirse.
-oh, de verdad me alegra que estés comiendo más- había dicho ella- tu profesor no sabe nada si dice que debes seguir bajando de peso. Ya estás muy delgada Rose.
Yo sonreí sin decir nada. Si ella viera a mis compañeras no diría lo mismo. A duras penas me había mantenido ese mes en mi peso y Alec me había puesto cara de pocos amigos al ver mis numeros en la lista, reprendiendome al decir que como la figura del cuadro central debía ser ligera como una pluma, sobre todo para su compañero de baile.
Jasper sin embargo no me había dicho nada. No sentía que él se estuviera esforzando más de lo normal para levantarme en lo trucos, pero si así fuera, sabía que él me lo diría. Después de todo, nos conocíamos desde que teniamos 13 años.
Así que esa mañana antes de salir había metido la pequeña lonchera en mi mochila prometiendo que me comería todo,cuando lo más probable es que mi almuerzo solo fuera otra ensalada.
Deteniéndose en el sitio de siempre, Emmett apagó el motor de auto y viendo que yo no salía del auto se volvió a verme.
-¿Está todo bien?- pregunto
-si…- yo le sonreí mientras sacaba la lonchera de mi mochila - solo te he traído algo para el almuerzo.
Su mirada entonces se torno algo sospechosa. Oh, aquí vamos de nuevo. ¿Porque tenía que mirarme así, sino era yo la que tenía segundas intenciones al hacer las cosas? Y después de todo, había sido el quien había empezado.
-¿Y que hay de ti?
-ya tengo mi almuerzo.- dije- Solo pensé que también tendrías hambre- pasándole la lonchera de color rojo, Emmett la tomo con cuidado y la dejo sobre su regazo aún sin quitarme los ojos de encima.
-gracias- dijo
-no hay de qué- yo le sonreí ampliamente haciéndolo sonreír a él también.
Y si, tenía un linda sonrisa. Dios…
-bien, espero lo disfrutes- agregue presionando el botón de la puerta para que esta se abriera- te veré en un par de horas.
Solo asintiendo con la cabeza, yo salí el auto y entonces suspiré. Bien, al menos eso había salido bien me dije. ¿Serviría de algo? Ya lo veríamos más adelante.
Mientras tanto no tenía nada de malo seguir trayendole comida durante un par de días. Después de todo, no era demasiado lo que le estaba pidiendo a Mary y además alguien en verdad se lo estaba comiendo.
La verdad es que no tenía idea de que estuviera comiendo en la casa o mientras me esperaba a mi en el coche. Lo único que sabía es que Mary a veces también cocinaba para ellos también, pero eso era todo. ¿Se prepararía él su propia comida o simplemente se conformaría con lo que sea que encontrara cerca del campus?
¿y por que de pronto me interesaba lo que él comiera o hiciera cuando no estaba conmigo?
Claro que fue lo que sucedió después de clases lo que me sorprendió.
Mientras yo intentaba sacar mi tutú del auto, sin éxito, siendo que este se había enganchado con el borde de la puerta, haciendo que quedara atascado; Siendo más rápido que yo, Emmett salió del auto, viendo lo que había ocurrido y se apresuró para ayudarme.
-wow, tranquila…- dijo tomándome por el brazo para que dejara de tirar de la tela de la bolsa intentando que ésta se liberará- si sigues haciendo eso, vas a romperla y no creo que quieras eso
Bufando, yo solté la bolsa y el se coloco detrás de mí para ayudarme. Metiendo una de sus manos dentro del auto mientras la otra por algún motivo terminaba apoyándose en mi cintura, y su pecho chocaba contra mi espalda, el intento deshacer el enganché.
Quedándome quieta y simplemente viendo cómo su mano se movía rápidamente en la parte alta de la puerta, sentí su respiración sobre mi oído mientras el luchaba con el tul de mi tutú para que se desprendiera de donde sea que estuviera enredado.
-solo… un poco más- susurró
Su cuerpo avanzó hacia adelante y entonces fue su cadera la que chocó contra mi trasero, dejándome sentir algo que no se suponía que hiciera.
Oh mierda...
Un tirón más y entonces el enganché cedió y Emmett pudo sacar la bolsa con mi tutú del auto, apartándose de mí.
-bien, aquí está- dijo con voz triunfante- toda tuya- él me entregó la bolsa mientras yo permanecía de pie sin terminar de procesar lo que acababa de suceder.
Y Emmett por supuesto lo notó.
Pasando saliva, le di las gracias por ayudarme y entonces me metí a toda prisa al estudio, relajándome solo una vez que estuve dentro del ascensor.
Nada había sucedido, me dije. Nada en absoluto.
¿Entonces porque me sentía tan repentinamente excitada? Como si acabara de suceder algo que no se suponía que sucediera.
Sentir su cuerpo sobre el mío...su mano sobre mi cintura, su aliento sobre mi oído, su pecho contra mi espalda y su entrepierna contra… mi trasero había sido demasiado.
Estaba segura de que no había durado más de dos minutos, pero se había parecido como una eternidad.
Inhalando y luego exhalando con lentitud, intenté quitar eso de mí cabeza mientras bajaba del ascensor de camino a los vestidores.
Oh, Dios,.. ¿y si él lo había hecho apropósito?
No… no había forma de que él hubiera sabido que la bolsa se atascaria en la puerta y él tendría que ayudarme con eso, pero sí podría haberse aprovechado de la situación.
Claro que no pude darle muchas más vueltas al asunto una vez que estuve en clase ya que tuve que estar atenta a Alec y sus habituales correcciones.
Primero, el calentamiento, luego barra, piso, centro… pasadas de a grupos y cerca de una hora después comenzamos con los ensayos de la obra.
Yo tenía el papel principal, así que como es de esperarse, Alec fue particularmente duro conmigo al ver mi cuadro mientras usaba mi tutú de Quijote; mientras las chicas que eran mis posibles reemplazos se aprendían mejor que nadie cada uno de mis errores. Tal vez de noche rezarán para que yo me rompiera un tobillo y así poder tomar mi lugar.
No sabía si sentirme triste o halagada por eso.
De cualquier forma, tuve que continuar con el ensayo, bailando, girando y saltando hasta que mis pies no dieron más y mi estómago comenzó a rugir luego de pasar tanto tiempo sin probar bocado.
El sol ya se había ocultado cuando salí de nuevo a la calle y pude ver a Emmett esperándome fumando, apoyado a un lado del auto. De algún modo me recordó a Charlie, por un segundo, aunque tal vez solo fueran mis ganas de volver a verlo más que otra cosa, puesto que Emmett estaba muy lejos de parecerse a él.
No, mi nuevo chofer se parecía más a un versión morena de James Deen, pero más alto y con hombros más anchos. Uno al cual no había conseguido descifrar del todo, pero que no por eso iba a dejar de intentarlo.
Ya había pasado más de una semana desde lo de Charlie y yo aun no tenia idea de donde estaba. Ni Edward, Marco o incluso Mary quisieron hablar, dándome a entender que mi padre los había obligado a guardar silencio. Y dado que él se la había pasado en casa metido en su oficina, no había tenido la oportunidad de escabullirme entre sus archivos, para ver si podía averiguar algo más.
Hasta esa tarde, cuando luego de mi práctica había llegado a casa para enterarme que mis padres acababan de salir a cenar con los Jacobson, otra pareja de diplomáticos más aburridos que el infierno, y que por suerte no había tenido que soportar esa noche. Así que aprovechando que tendría la noche libre, me metí en su oficina, y fui directo a la caja fuerte, donde él guardaba todo aquello que él no quería cerca de mi alcance.
JA. ¿acaso creía que yo no sabía que la contraseña era el cumpleaños de mi madre? Si, eso lo había descubierto cuando tenía dieciséis y él había sido tan tonto como para abrir la caja fuerte mientras yo estaba en su oficina para darle unos papeles sobre "algo importante" a Marco. Desde entonces yo la había usado para sacar algo de información cada tanto y claro, para robarle algo de dinero de su interminable reserva para comprar lo que sea que no pudiera obtener con mi tarjeta de crédito.
Abriendo la pesada puerta, busqué en las carpetas apiladas a un lado viendo entonces el nombre de Charlie, junto con el del resto de los empleados de la casa. Tomándolo con cuidado del pilón, lo hojeé rápidamente, buscando algo que pudiera decirme en qué hospital estaba. Sin embargo, luego de mirar las cerca de veinte hojas que había en ese archivo, no encontré nada que no hubiera visto antes. Allí estaba todo sobre él, su vida, su matrimonio, la muerte de su esposa, su carrera como militar, sus méritos y logros y luego lo que había sucedido con su hijo, Jared… Pero no había más que eso. Si quería saber dónde estaba ahora, tendría que buscar en otro sitio.
Mierda. Mi padre y sus benditos secretos. ¿Cuántos escondites más tendría de los que yo no me hubiera enterado?
Bufando, me deje caer la suelo frente a la caja fuerte aún abierta, viendo entonces otro grueso expediente sobresaliendo del resto. Estirando mi brazo, para alcanzarlo, vi el nombre de Emmett escrito en la tapa del mismo.
Sintiendo curiosidad sobre él, lo separé del resto para tenerlo entre mis manos, sorprendiendome entonces al ver que este era casi o tanto más grande que el de Charlie. ¿Cómo podía ser eso posible, solo tratándose de alguien que tenía poco más de mi edad?
Y lo que me encontré dentro me dejó sin palabras.
Yo, que hasta entonces no había podido hacerme una idea muy formada de Emmett, nunca me hubiera imaginado que a él le hubiera sucedido algo de lo que estaba escrito en esa enorme carpeta frente a mi.
Intentando leer con atención, pasé una a una las hojas de registros militares, con montones de sellos en él, para luego toparme con varias hojas de registros médicos que hablaban sobre un accidente en un helicóptero y varias operaciones en la cabeza, seguidas por un año y medio de rehabilitación.
¿Podía ser eso cierto? ¿Que todo eso le hubiera sucedido al mismo tipo que me había estado llevando de un lado a otro durante la última semanas?
Un tipo que parecía perfectamente normal y sin las secuelas que algo como eso podrían haberle dejado. Quizás si las tenía, solo que yo no les había prestado tanta atención.
Él se había enlistado casi tan pronto como había cumplido dieciocho años, estando poco menos de cinco años en el ejército antes de que un misil se hubiera estrellado contra el helicóptero en el que él iba junto con otros soldados.
Había estado hospitalizado por varios meses antes de comenzar a rehabilitarse, sorprendente rápido, según sus informes, considerando que el mayor daño lo había sufrido su cabeza.
Tres operaciones de cráneo y varios meses en coma fueron necesarios antes de que el despertara e intentará rehacer su vida; aprendiendo a caminar, hablar y comer de nuevo.
Parecía casi imposible.
Después de eso había un gran hueco de tiempo en que no decía más nada sobre el, no hasta 3 años atrás, donde el se había dedicado a manejar autos y más tarde limosinas para gente adinerada.
Sin embargo, cuando el lunes por la mañana le pregunté a Emmett al respecto, él se mostró más bien reticente y casi enfadado al hablar sobre eso.
-asi que estuviste en Pakistán…- comencé
Sus ojos me miraron rápidamente por el espejo retrovisor antes de continuar conduciendo
-si- dijo con un tono serio
-no me habías dicho nada sobre eso- apunte
-no preguntaste- se burló
Yo le puse los ojos en blanco.
-¿Y como es?
-no es un sitio agradable- dijo- no fui allí precisamente por las vistas si es lo que quieres saber.
- pero…¿Lo extrañas? Estar en el ejército me refiero.
-no lo sé- él sonó sincero, aunque tampoco dijo mucho más al respecto.
¿Siempre sería así? ¿un tipo de tan pocas palabras? ¿ o solo era así conmigo por que no me conocía y no confiaba en mi?
- ¿Preferirías hacer eso antes que ser chófer?- insistí
-creo que llevo tanto tiempo conduciendo que ya ni siquiera recuerdo cómo era estar en el ejército- el sonrió casi con amargura.
-¿Así que no volverías a hacerlo?
Esta vez él tardó un poco más en responder.
-¿No te lo dijo tu padre?
-¿De que hablas?
-si tu padre te dijo que estuve en el ejército, también debe haberte dicho que me dieron de baja luego de mi accidente. Ya no puedo volver, incluso si así lo quisiera. Intenté volver a enlistarme, pero ellos dijeron que no me querían de vuelta y me enviaron a casa con una buena pensión a cambio.
-mi padre no me lo dijo
-¿Quien fue entonces?
-lo leí en tu archivo- dije viendo cómo no quedaba mucho para que llegáramos a la universidad
-¿Mi archivo? - el pareció divertido al decirlo-¿ Así que tú padre tiene todo un archivo sobre mi? Apuesto a que si- él negó con la cabeza antes de doblar a la derecha luego de pasar el semaforo- Y dime ¿ qué más leíste sobre mi entonces?
-no mucho- menti- solo cosas sobre el ejército más que nada.
- así que ¿Crees que solo soy un pobre soldado retirado, eh?
¿Porque el diría algo como eso? El era joven y si bien no había servido por mucho tiempo, considerando la cantidad de cosas que había tenido que pasar luego de su accidente, era casi increíble verlo llevando una vida normal. Es decir, cualquier otro en su lugar podría haber terminado con muchas secuelas o solo podría haberse dado por vencido.
-supongo que sí…- dijo al ver que yo no contestaba
-no- respondí- no es eso lo que pienso
- esta bien, Rosalie- dijo mientras ingresaba al campus- no necesito agradarte para ser tu chófer, pero mucho menos necesito que me tengas lástima por lo que me pasó. Pese a todo… aún soy capaz de valerme por mi mismo y llevar un vida normal y tener un trabajo.
- no te tengo lástima - apunté casi con enfado al darme cuenta que él era quien estaba sacando conclusiones erróneas sobre mi y no al revés- y nadie debería tenerla. Creo que lo que te pasó solo fue una desgracia y que estés aquí solo demuestra lo fuerte que eres. Y que la voluntad y el trabajo duro nos ayudan a superarnos todo el tiempo.
Deteniendo el auto, Emmett giró las llaves en el contacto y el motor dejó de rugir, dejándonos a ambos en silencio, por primera vez después de tanto rato.
Entonces y después de lo que pareció una eternidad, el fue quien volvió a hablar.
-¿Por que leiste mi archivo?
-solo quería conocerte un poco más- admití- y ya que no se si Charlie algun momento va a volver, pensé que si tu y yo vamos a estar tanto tiempo juntos, al menos debería saber un poco más sobre ti.
-podrías haber preguntado
-¿me habrías dicho todo eso?- él negó con la cabeza, dandome la razón- lo imagine. Aún así, no pretendía hacerte sentir mal al respecto.
-lo siento- dijo
-¿Por qué?
Volviéndose a verme, el se quitó el sombrero y suspiró.
-te juzgue mal. - yo asentí con la cabeza.- la gente usualmente suele mirarme con lástima al saber lo que ocurrió conmigo en la guerra y ni siquiera se interesa en preguntarme cómo me siento al respecto. solo pensé...
Yo le sonreí.
-¿Es por eso que no te gusta usar tu sombrero?
-si…- dijo haciendo una mueca de disgusto- aunque también creo que es un poco ridículo.
-solo un poco- acordé
-deberias irte. No querrás llegar tarde
-claro- tomando rápidamente la lonchera de mi bolso se la pasé a él antes de abrir la puerta para salir del auto- disfruta tu almuerzo- dije
-tu igual- y con una sonrisa esta vez agradable y sincera emmett se despidió de mí.
Yendo a clases, pensé que él no era un mal tipo y en su lugar era muy agradable. Si bien yo lo había juzgado muy mal desde el comienzo, sin siquiera darle una oportunidad, demasiado enojada por que hubieran reemplazado a Charlie así por que sí, ahora podía ver que en realidad él era muy diferente.
Y eso me gustaba. Más allá de su cuerpo o sus ojos o su forma de hablar, él me agradaba de verdad. Incluso cuando él fuera un poco reservado o no hablara demasiado, Emmett estaba atento a todo lo que sucedía. Y por eso tenía que ir con cuidado a la hora de hacer algo que no debía.
Como ese día cuando fui a ver a James más tarde, salteandome mi clase de historia del tercer y cuarto periodo, rodeando todo el campus con tal de no pasar por donde él había dejado aparcado el auto o cerca de allí.
Había tenido que andar cerca de cuatro calles hasta llegar a su dormitorio, todo para evitar que Emmett volviera a enfadarse conmigo al respecto. La ultima vez yo le había mentido, y si bien él no había dicho nada enseguida, más tarde casi había terminado amenazando con decirselo a Marco, aunque al final no lo hubiera hecho. Y después de nuestra conversación de esta mañana, donde al final parecíamos haber llegado a un buen lugar, no quería volver a alterarlo. Emmett no era como Charlie después de todo, y si bien él me agradaba, no sabía cuáles eran sus límites conmigo y tampoco iba a averiguarlo al meter la pata de nuevo.
Lo último que necesitaba ahora era tener a mi chófer sospechando de mi, solo porque yo quería tener un rato de diversión. Y además… no era la gran cosa.
James y yo no llevábamos tanto tiempo saliendo, o más bien, viéndonos. Después de todo y a causa de mi padre yo no podía salir con nadie, aunque lo quisiera, de modo que solo acabábamos viéndonos a escondidas.
Nos habíamos conocido en uno de los talleres de pintura con modelo vivo en los que me yo había quedado fascinada al ver con que detalles y realismo había retratado a las chicas que habían posado durante esa clase. Fue entonces cuando surgió ese algo entre nosotros.
De ahí en más las cosas fueron bastante rápido, sobre todo considerando que en realidad "no eramos novios". La mayoría del tiempo nos la pasabamos en su dormitorio, aunque tambien nos habiamos escabullido en la biblioteca un par de veces y otras en los talleres del edificio de arte cuando nadie estaba dando clases allí.
Y al igual que muchas otras veces antes, James volvió a insistir en cuánto quería que yo posara para él en una de sus pinturas.
-estas loco- dije aun besándolo- mi padre va a matarte si se entera que me pintaste estando desnuda
-bueno, al menos te tendría un buen rato desnuda para mi ¿no?- él sonrió socarronamente y beso mi cuello mientras sus manos hacia mi camiseta hacia arriba- además no es como si él fuera a enterarse.
-claro, porque eres tan malo que nunca vería que soy yo la que está en el cuadro.- él me puso los ojos en blanco.
-puedo pintarte otra cara- ofreció tumbandose sobre mi en el sofá y empujando su cadera contra la mía- puedo hacerlo si tanto te asusta lo que piense tu padre
-¿que caso tendría que me pintes si vas a ponerle la cara de otra?- dije molesta- para eso pinta a otra.
-bueno al menos tu y yo sabríamos que eres tu la del cuadro. Sería nuestro secreto
-eres un tonto- dije devolviendole el beso y enredando mis dedos en su cabello.- ya dije que no y no voy a cambiar de opinión, así que deja de insistir con el asunto.
-bien- acordó- ¿que hay con la fiesta del sábado?
Mierda, me había olvidado por completo de eso.
-aun no lo sé- dije
-vamos, nunca vienes a las fiestas- me reprochó acariciando mis piernas mientras me veía a los ojos casi rogando- ¿no puedes escaparte por una hora o dos?
-Charlie ya no está conmigo, ahora hay otro tipo
-¿y no crees que puedas convencerlo?- besando mi cuello, James me hizo gemir mientras sus manos continuaban jugando con mis muslos- de verdad me gustaría tenerte conmigo el sábado.
-James…
No. No había manera de que convenciera mi padre de ir a una fiesta en la universidad,no después de lo que había pasado las veces anteriores. Charlie se las había arreglado para que yo no terminara tan mal parada, pero mis escapadas de dos años atrás me habían puesto en la zona roja. Tanto, que tenía suerte de que aún pudiera seguir yendo a la universidad. Mi padre odiaba las fraternidades y sobre todo las fiestas en las que había alcohol y adolescentes cachondos de a montones.
Si quería ir, tendría que inventarme una buena excusa y tendría que lograr que Emmett me ayudara a conseguir lo que quería. Eso desde luego, iba a necesitar otro tipo de soborno, o uno mejor en todo caso.
Sintiendo cómo de pronto sus manos estaban jugando con el borde de mis bragas me puse nerviosa.
-James…- advertí
-oh, vamos… no sabes cuanto te he extrañado, cuanto he estado pensando en ti y en que follemos. Estás volviendome loco Rosie.- dijo abriendose los pantalones apenas antes de volver a meter sus manos debajo de mi vestido e intentar quitarme las bragas.
-James, no vine aquí para eso- le dije apretando su muñeca intentando que él no llegara más lejos
- oh vamos- el insistio, pero yo quite su mano- ¿A qué viniste entonces?
Tocando el bulto en sus pantalones yo lo miré a los ojos y lami mis labios.
-no, no… vamos- dijo- Dios…. Rosie ¿Cuando vamos a follar?
Yo no contesté.
-estoy cansado de esperar… vamos, no es la gran cosa. - dijo rodando los ojos y pasando sus dedos por el borde de mis bragas- No es como si fuera muy distinto, ¿Sabes? No entiendo porque te comportas así.
- tengo clases, no es eso- dije- no tengo tiempo para que…
- podemos hacerlo rápido- dijo casi en un intento por convencerme- no es como si fuera a llevarnos una hora. Vamos, cariño...
- dime algo- pedí - ¿no te gusta como yo te la chupo?¿Es eso?- pregunté
- no, no es eso- el negó- eres buena, pero digo...No es lo mismo follar tu boca que follar tu coño. Y no digo que no lo disfruté pero …- él suspiró- solo quiero estar dentro de ti ¿Sabes?- el me tomo por el mentón y luego jugueteó con sus dedos sobre mis labios- ¿Acaso tú no lo quieres también?
No. No todavía y se lo había dicho.
Pero él claro, no iba a dejar de insistir hasta obtener lo que quería conmigo.
-bien, supongo que me iré a clases entonces.
-¿De verdad?- él parecía no poder creérselo
- si… - dije volviendo a acomodar mi blusa e incorporandome en el sofá, mientras él se quitaba de encima mio- olvídalo. No debí pedirte que nos viéramos. Fue estúpido
- oh, vamos no digas eso.- dijo- sabes que siempre me gusta que nos veamos, pero...
- no te preocupes- menti
- solo… quería otra cosa ¿sabes? Creo que ya pasamos la etapa de las mamadas y eso. - me explicó- Estuvo bien durante dos meses, pero apenas hemos hecho nada más que eso.
Sin decir nada, yo solo tome mi bolso del suelo y comencé a andar hacia la puerta, sintiéndome como una estupida.
-¿Te veré el sábado en la fiesta?- dijo antes que yo pudiera salir de allí
-vere que puedo hacer- respondí
-bien- dijo- quizás entonces tengas ganas de divertirte un poco más
Apretando mis labios evitando decirle algo más me fui de allí por el mismo camino que había llegado y fui a mi siguiente clase como si nada hubiera pasado.
Durante lo que siguió de la semana no volvimos a vernos, pero si nos enviamos varios mensajes, en los que él no dejó de insistir en quería que yo fuera el sábado al campus, considerando que ya había faltado a las últimas cuatro a las que él me había invitado.
La verdad es que no quería decepcionar de nuevo a James. No es que él no me gustara o de otro modo nisiquiera habríamos llegado tan lejos, pero aunque él no lo viera asi, para mi dar el siguiente paso si significaba algo.
Dios...¿por que tenia que ser tan difícil? ¿por que solo no lo hacía y ya? la mayoría de mis compañeras, sino eran todas, ya lo habían hecho, Alice y Bella incluidas. Incluso en la secundaria yo siempre había sido la que se había quedado atrás, algo que solo me había hecho sentir aún peor de lo que ya estaba en ese momento por mi cuenta.
Quizás si solo me lanzaba a la piscina sin pensarlo, no iba a ser tan terrible.
Así que en mi plan de dejar de ser tan correcta y conseguir divertirme en un ámbito fuera de lo normal, se me ocurrió un plan para conseguir que mi padre me dejara salir el sábado por la noche.
Comportándome perfectamente toda la semana, yendo a clases temprano por la mañana, desayunando en casa y sin pelear con mi padre, para luego llegar a casa a horario para la cena después de mis clases de ballet; esperando que con eso mi padre me diera un pase libre por una noche, al menos por un par de horas.
Y no fue hasta el viernes que mi padre accedió a dejarme ir al cine el sábado por la noche, al estreno de una película que iría a ver con Alice y Bella; y a pedido de mi padre también con Emmett, luego de que yo le enseñará las entradas que había comprado por internet. Pero por supuesto, eso tendría un precio.
A cambio de mi pequeña salida, yo tendría que acompañarlo a una reunión que tendría en el centro con su equipo de campaña y otros políticos de su mismo partido, el sábado a mediodía.
Una reunión que fue de lo más aburrido del mundo, y de la que pude librarme gracias a Dios luego de soportar todo el asunto e ir a comer con mi padre "como en los viejos tiempos" según el; con lo que probablemente se refería a cuando hacíamos eso cuando yo tenía 10 u 11 años y entonces disfrutaba pasar tiempo con él.
Con la excusa de que aún tenía que terminar algunas cosas de la facultad antes de comenzar a prepararme para lo de esa noche, llamé a Emmett y le pedí que viniera a buscarme para regresar a casa, mientras mi padre seguía con sus cosas de trabajo.
De camino a la casa recordé entonces el pastel de limón que había visto la noche anterior en la nevera y pensé en algo que podría ayudarme a convencerlo para que me llevará a la fiesta. Después de todo, mi madre siempre decía que el camino al corazón de un hombre era a través de su estómago. No es como si ella hubiera cocinado alguna vez, o no que yo recordara al menos, siendo que Mary había estado con nosotros desde que yo tenía memoria; y además yo no buscaba llegar al corazón de Emmett en todo caso, sino más bien que mantuviera su boca cerrada.
Y con todo el asunto de los almuerzos, eso parecía haber funcionado.
Así que pidiéndole a Emmett que dejara el auto y luego viniera a verme por la parte de atrás de la casa luego de que llegaramos, me dio un poco de tiempo antes de buscar a Mary para pedirle que me hiciera un gran favor y nos preparara a ambos sus famosos tazones de chocolate caliente.
Ella no dijo nada al respecto, pero yo sabía que no lo aprobaba, probablemente sospechando que me traía algo entre manos. Y tenía razón, pero aun así ella hizo lo que le pedí.
Para cuando Emmett apareció en el porche trasero, yo fui corriendo a abrirle la puerta mientras Mary me dirigía una mirada sospechosa. Dios… no estaba haciendo eso por que él me gustara, e incluso si así fuera no iba a ser tan obvia al respecto. Solo quería un favor, uno que esperaba poder conseguir con comida, aunque no hubiera sido yo la que la hubiera preparado.
Entrando a la casa casi con cautela y observando todo sin decir nada, Emmett saludo a Mary antes de darse cuenta de lo que ella nos había preparado a ambos sobre el desayunador.
-bien, me iré a la casa para descansar un rato antes de la cena de esta noche- me dijo Mary- tu madre dijo que vendría cerca de las 6 despues de su reunión con sus amigas del club del té.
O el club de las esposas de políticos que disfrutaban tomar alcohol a media tarde mientras hablaban mal de sus esposos y competían para ver quien tenia los mejores zapatos o la cartera de la ultima temporada.
-esta bien- dije- gracias por todo. No tardaremos mucho
Dirigiendole una mirada casi de advertencia a Emmett, ella se despidió de él antes de salir por la puerta, dejándonos solos una vez más.
-así que… ¿qué es todo esto?- preguntó acercándose al desayunador y observando las cosas con desconfianza.
-solo pastel y chocolate- respondí inocentemente
-¿solo por qué sí?- él alzó una ceja interrogante
-solo pensé que estarías hambriento. Además tienes que probar el chocolate caliente de Mary, es lo mejor que hay- dije dandole un sorbo al mio y sonriéndole luego de tomarmelo- ven, vamos siéntate- pedí dandole golpecitos la silla junto a la mía.
Aún con su mirada sospechosa, Emmett tomó su taza y le dio un sorbo al chocolate antes de que una sonrisa apareciera en sus labios, dándome la razón. Solo entonces se sentó junto a mi.
-¿de que es el pastel?
-de limón- dije- mi preferido
Asintiendo con la cabeza, él tomó su tenedor y cortó un trozo antes de llevárselo a la boca, mientras yo hacía lo mismo, fingiendo que comer con él era la cosa más normal del mundo.
Emmett se terminó el pastel y también la taza con chocolate sin decir nada más al respecto, volviéndose a verme solo cuando estos ya estuvieron vacíos.
-y bien… ¿qué es lo que quieres?
-¿qué?- yo fingí hacerme la desentendida
-se que quieres algo. Te has comportado demasiado bien durante toda la semana - si, eso es lo que él creía- ¿y ahora me invitas a tomar chocolate caliente con pastel? anda, suéltalo ¿qué quieres?
Poniendole los ojos en blanco, yo me terminé mi tazón de chocolate antes de responderle.
-¿puedes llevarme a un sitio hoy por la noche?
-¿a donde?
-solo… ¿puedes?
Él me observó con cuidado
-¿estás pidiéndome que te ayude a escaparte de la casa?
-oh, no, mi padre ya sabe que voy a salir.
-entonces supongo que tengo que llevarte. - dijo- ¿por qué lo preguntas?
Yo no contesté
-supongo que significa que no iremos donde le dijiste que voy a llevarte- dedujo rápidamente
-no- admití bajando mis ojos al suelo y fingiendo hacerme la inocente.
-así que de eso se trataba- él sonrió- ¿así que estabas intentando sobornarme? ¿Comprarme con comida? ¿Igual que con todos los almuerzos?
-Emmett… por favor, solo…- yo suspiré con frustración y le puse mi mejor cara de perrito.
- ¿ Pastel y chocolate caliente a cambio de mantener mi boca cerrada?- él sonrió -está bien- acordó. yo sonreí- pero a la primera que metas la pata, serás tu la que va a pagar por las consecuencias, no yo.- advirtió
-esta bien
-bien- él me miró aun con cuidado- supongo que te veré más tarde entonces. ¿ a qué hora debo tener listo el auto?
-a las 11
-bien, te veré a esa hora.- yo asentí mientras él se ponía de pie- y gracias por la comida.
-No hay por qué.
Negando con la cabeza casi resignado, él sonrió y entonces se alejó de allí camino a la casa de junto.
.. .. ..
capítulo 4 recien terminado. ajajajaj, juro que casi que me estoy metiendo a la cama mientras publico esto.
Espero les guste. Se que tal vez para muchas la accion entre estos dos se este haciendo desear, pero valdra la pena la espera.
¿creen que Rosalie metera la pata en la fiesta? ¿lo hará con James? ¿Emmett podra evitarlo?
Espero sus reviews con muchas ansias. Recuerden que son sus comentario lo que me alientan a seguir escribiendo dia a dia, sacando todo esto de mi cabeza
Que tengan una buena semana!
saludos
Bella McCartney Darcy
