Capítulo 4
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—¡Mamá! ¡Naruto tomó mi teléfono! —gritó Ino alterada.
Naruto (Mayor) bajó por las escaleras para defenderse —¡No es verdad!
Kushina le miró —¿Lo hiciste?
—¡Te lo juro mamá! ¡No lo hice!
Kushina miró a Ino —¿Estás segura que lo tomó?
—Estaba en un lugar distinto de donde lo dejé—dijo dudosa
—¡No puedes culparme sólo porque lo dejaste en un lugar que no recuerdas Ino!
Kushina volvió la vista a su hija —¿Tienes registrada una llamada que no hayas hecho?
—No… pero el pudo haberla borrado, estoy segura…
Kushina negó —Hija, si Naruto dice que no lo hizo…
—¡Pero si ya lo conoces!
—Hija, no hay pruebas y así no podemos señalar culpables, y si Naruto realmente lo hizo, pues solo no vuelvas a dejar tu teléfono mal puesto.
Ino boqueó pero no dijo nada más que soltar un berrinche —¡No es justo! —subió por las escaleras.
Naruto se recargó en el hombro de su madre con toda la confianza y chifló —Ino cada vez está más loca…
Kushina le lanzó una mirada matadora —Si descubro que lo hiciste te aumentaré seis meses más Naruto.
Naruto se alejó lentamente de su madre y se puso nervioso —No… no lo hice madre… de veras…
—Eso espero, ahora vamos, iremos al supermercado, tengo que comprar más cosas de lo normal y necesito que me ayudes a cargar.
—Claro madre hermosa —dijo saliendo tras ella.
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Una vez en el supermercado, Kushina dirigía el carrito mientras miraba de un lado a otro en busca de productos. A su lado, Naruto (grande) miraba perezosamente a cualquier lugar.
Kushina se detuvo y este le miró —Naruto, ve al área de carnes y tráeme el filete para esta noche, te espero en la siguiente línea —dijo sin más y lo dejó allí.
Naruto llevó sus manos al los bolsillos de sus pantalones y chiflando levemente caminó con tranquilidad al área de carnes.
Se detuvo en seco y abrió los ojos aún más al ver a la vecina bonita intentando desesperadamente agarrar un paquete de filetes que se encontraban en la parte alta del refrigerador, no pudo evitar ver que se veía tierna de puntillas y haciendo un esfuerzo con su mano. Sonrió sensualmente y caminó directo a ella.
Hinata trataba desesperadamente de alcanzarlo, estaba por darse por vencida cuando una mano tomó la carne que quería y por instinto ella volteó, se sorprendió de ver al vecino lindo sonreírle y ofrecerle la carne.
—¿Querías esta no? —dijo él.
Ella titubeó, más la tomó de inmediato y carraspeó —Eh… gracias —dijo haciendo una leve reverencia.
—No fue nada, te vi en problemas y… —se encogió de hombros.
—¿Tú eres… el hermano de Ino-chan?
—Si… —le ofreció la mano —Namikaze Naruto.
Ella la aceptó —Hyuga… Hinata.
—Hinata —repitió él con una sonrisa —Es un gusto, espero que podamos ser amigos.
—S-si… ¿Por qué no? —dijo ella algo nerviosa.
—¿Hinata?
Ambos voltearon a ver a la chica detrás de Hinata, al parecer era su hermana menor.
—Hanabi.
—¿Tienes la carne? —dijo algo cortante mientras miraba a Naruto con el ceño fruncido.
Naruto carraspeó y Hinata le miró, él le sonrió coquetamente mientras tomaba unos filetes y se los mostraba —Nos vemos… —retrocedió unos pasos sin dejar de mirarla y volteó para alejarse de prisa.
Hanabi se acercó a su hermana —Hinata ¿Por qué hablas con un desconocido? ¿Acaso no aprendiste la lección?
—Hanabi, él es el hermano de Ino-chan, además somos vecinos y en cuanto a lo que me pasó… —susurró —Sabes que nunca le dirigí la palabra a ese tipo—negó seria —No quiero que vuelvas a mencionar eso.
—Solo quiero que te andes con cuidado, finalmente este lugar es desconocido para nosotras —dijo dando la vuelta, Hinata suspiró.
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Naruto buscaba a su madre entre la multitud hasta que la escuchó gritar —¡Naruto ven aquí! —Naruto suspiró en cuanto vio a su madre forcejear entre las señoras para obtener las verduras en oferta, se encaminó y se adentró entre la multitud hasta llegar al lugar, a su alrededor habían señoras bajitas en estatura que no alcanzaban lo mejor de lo mejor, Naruto sabía lo que tenía que hacer y sin ningún esfuerzo tomó lo que su madre, literalmente le gritaba que tomara ante las quejas de las señoras.
Naruto estaba acostumbrado a aquello, desde que había llegado a los quince años había crecido en estatura, y ahora era un joven alto y con un cuerpo bien formado debido a sus prácticas y ejercicio y su madre solía llevarlo en días de oferta para que pudiera obtener los mejores productos. Kushina también era bajita y necesitaba de su hijo.
—Con permiso señoras…
Naruto tomó los productos y salió como pudo, juraba que una señora le había pellizcado el trasero.
—Lo hiciste bien hijo —celebró su madre.
Naruto depositó todo en el carrito —Madre, estoy seguro de que una de esas señoras me tocó.
—¿Qué? ¿Quién lo hizo? —dijo molesta.
Naruto se encogió de hombros —No importa.
Ambos continuaron su camino.
A una buena distancia, Hana Hyuga sonrió —Como me gustaría tener un hijo como él.
Hanabi rodó los ojos y Hinata sonrió mientras negaba.
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Naruto se apresuraba a responder los ejercicios ante la mirada curiosa de Sasuke.
—He terminado —dijo sin más.
Sasuke cerró el libro de cálculo y abrió otro más —Bien sigamos con Historia.
Naruto solo asintió, a Sasuke le sorprendió que no replicara nada más.
Naruto pareció pensar algo, luego soltó el lápiz y miró a Sasuke —Hay algo de lo que tengo curiosidad.
Sasuke le miró —¿Sobre qué?
—¿Tu padre sabe que estás haciendo esto? ¿Sabe ahora que estás en mi casa?
—Lo sabe.
Naruto elevó una ceja.
—No estás para saberlo pero hace tiempo que le dejé en claro a mi padre que si quiere que continuemos con una buena relación me va a dejar hacer lo que me venga en gana.
Naruto sonrió —Si, ese es el Sasuke que conozco, te detesto cuando eres un cobarde.
—¿Y qué hay de ti? Tú puedes ser de todo menos un cobarde, sin embargo, cada vez que vengo es como si te mostraras temeroso.
Naruto frunció el ceño —No es tu asunto.
—Tampoco era tu asunto lo que acabo de decirte.
Naruto pareció pensarlo, Sasuke le miró tensar su mandíbula. Luego el rubio se levantó de la mesita y le dio la espalda.
—Han pasado tantas cosas entre nosotros que no sé si debiera confiar en ti, es algo que me tiene sin cuidado pero… no deja de ser una desventaja para mí.
Sasuke frunció el ceño—Déjate de rodeos, ¿Qué es lo que te pasa?
Naruto se acercó a él y le miró intimidante, aunque al moreno le dio igual.
—Te juro que si te burlas de mí o me llegas a traicionar…
—Sólo dilo dobe no tengo todo el tiempo para tus rodeos, en ese tiempo éramos niños, ahora no lo somos más.
Naruto miró a los lado, como asegurándose de que nadie los escuchara. Sasuke rodó los ojos, estaban solo en su habitación.
—¿Has escuchado sobre aquella bruja en el bosque?
—¿Es enserio? ¿Vas a hablarme sobre un tonto cuento?
—Los chicos y yo quisimos comprobarlo… fuimos a investigar y la encontramos Sasuke, ella es real.
—¿Estás burlándote de mí? Si no quieres decirme…
Naruto le calló —Esa bruja me lanzó un hechizo.
Sasuke se levantó de la mesa —Creí que podría hacer que confiaras en mí, al principio intenté convencerme de que me daba igual lo que pensaras de mí, pero nunca pude olvidar que tú fuiste mi único amigo, cuando nadie más me soportaba y más por ser el hijo de Fugaku.
—Oye Sasuke! —dijo de repente, este detuvo su camino a la puerta y le miró tomar el vaso de agua. Se sorprendió cuando lo tiró sobre su cabeza. Una luz rápida brilló alrededor de su cuerpo y Sasuke retrocedió en cuanto vio a un pequeño rubio de unos cuatro años. Su ropa estaba justa a su tamaño.
Naruto maldijo al verse —Rayos! Era mi camisa favorita…. No debí ponérmela….
—¿Naruto?
El pequeño se encogió de hombros.
—¿Eres tú?
Naruto rodó los ojos —Soy yo, mírate, pareces un tarado.
Aquello hizo que Sasuke recobrara la compostura y carraspeó, aún así, se acercó lentamente a la mesa y tomó asiento frente a él sin dejar de mirarlo.
—Fuiste tú quien me abrió la puerta aquella vez… —dijo él.
Naruto asintió y recargó sus bracitos en la mesita mientras ponía una cara de niño regañado.
—Insulté a la bruja y a cambio ella me lanzó un hechizo… ahora con el agua fría me transformo en un mocoso y lo peor de todo es que el agua no es el único conducto, en cualquier momento me podría pasar… es por eso que no puedo ir a la Universidad y tomar mis clases… con normalidad…
—Entonces… esa leyenda… o cuento… es…
—Es real, Shikamaru, Kiba, Chouji y yo estuvimos frente a ella.
—¿A ellos les pasó lo mismo?
Naruto negó —Solo yo —se encogió de hombros —Fui yo quien la insultó.
Sasuke negó —Esto es… es decir…
—Sasuke Uchiha está sin palabras.
—Cierra la boca ¿Cómo puedes estar tan tranquilo?
Naruto estiró sus bracitos en la mesa y recostó su cabeza de un lado —No es como si fuera a pedirle disculpas a la vieja esa…
Sasuke negó —¿Se puede revertir?
—No lo sé… mamá dijo que tengo que buscar una forma por mi cuenta.
—¿Lo has intentado? —dijo serio.
—No — arrugó la carita—Además… como dice Shikamaru, es problemático.
—Naruto, esto es serio, no puedes vivir así.
Naruto se levantó y le miró molesto —Ya lo sé!, mamá no deja de repetirlo pero no pienso ir y disculparme con esa vieja.
Sasuke se sobó el puente de la nariz, ya se encontraba estresado, aún cuando él no tenía aquél problema, siempre había sido así. Cuando eran pequeños, Naruto siempre se metía en problemas y él siempre buscaba la forma de arreglarlo. Con Naruto era así, tenía esa costumbre del típico padre que tiene que sacar a su hijo de un problema.
La puerta se abrió de repente y Minato miró a ambos sorprendido.
—Se lo has contado —djio el rubio mayor.
Naruto asintió.
—Hijo, acaban de hablar de la Universidad, a partir de este semestre tienes que regresar.
El pequeño suspiró —Esta bien, ya se me ocurrirá algo.
Minato miró a Sasuke —Sasuke ¿Crees que puedas apoyar a Naruto solo cuando sea necesario?
Sasuke asintió.
—No es necesario padre.
—Lo haré —Sasuke se levantó y tomó su mochila, se encaminó a la puerta y se detuvo frente a Minato.
—Tengo que pedirle una disculpa por el malentendido que he creado señor.
Minato le miró confundido —¿Malentendido?
—Verá… le dije a Itachi que usted y la señora Kushina habían tenido otro hijo…
Minato se apenó y Naruto le miró —¿Por qué dirías eso?
—¿Se te olvida que fuiste y abriste la puerta esa vez? Me dejaste confundido —dijo Sasuke.
Minato sonrió —Descuida Sasuke, ya me encargaré de eso.
Sasuke asintió.
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Hinata mantenía la vista en su cuaderno, pero estaba nerviosa, de vez en cuando miraba de reojo a la mesa de Naruto y sus amigos y este no dejaba de mirarla.
—Oigan chicas, ¿que tal si nos reunimos en casa de Tenten esta tarde? —dijo Ino.
—Estupendo! —dijo Tenten.
Ambas miraron a Hinata y ella sonrió —¿Por qué no?
—¿Y qué haremos? —dijo Tenten
—Veremos algo interesante —dijo Ino con una sonrisa maligna.
—¿Qué será? —dijo Hinata.
—Ustedes ya lo verán.
¡Hey Naruto! ¡Piensa rápido!
Se escuchó a un chico gritar.
Las chicas voltearon a ver instintivamente y un chico fornido le lanzó un balón a Naruto. Este se levantó rápidamente y la atrapó en el aire con gran agilidad para luego lanzarla de regreso con más fuerza. Los chicos comenzaron a gritar y silbar.
¡NARUTO! ¡NARUTO! ¡NARUTO!
Ino rodó los ojos y volteó la vista a las chicas —No le tomes importancia Hina, siempre pasan este tipo de cosas, Naruto es muy sociable, se lleva con todo el mundo…
Hinata solo sonrió y una vez más, conectó miradas con él.
Naruto le sonrió mientras Kiba le pasaba un brazo por el cuello y se recargaba en él.
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—Oh por dios ¿te gusta Naruto? —dijo Tenten de inmediato, pues se había dado cuenta de la mirada de ambos.
Hinata enrojeció —¡No! ¿Qué dices?
—Vi como se miraban.
—¿Es verdad? ¿Te gusta mi hermano? —dijo Ino muy seria.
Hinata negó —No… ah…
—Vamos, no importa si es mi hermano, quedará entre nosotras.
—Solo me parece… lindo… chicas no piensen mal.
—¡Kyaaaaaaaaaaaaaaaaaaa! —gritaron las dos y Hinata solo pudo esconderse tras su libreta.
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—Parece que esta semana la libraste Naruto —dijo Kiba despreocupado.
Naruto asintió — Así es, estuvo cerca…
Se encontraban en el dojo, habían terminado de entrenar Judo y ahora descansaban en el suelo.
Shikamaru bebió de su agua —¿Ya pensaste que vas a hacer?
—No.
—Naruto.
—No quiero pensar en eso ¿Está bien?
Kiba se acercó má a Naruto y le mirócon picardía —¿Te imaginas que estás con Hinata Hyuga y de repente… ¡ZAZ! Ya la tienes chiquita? ¿Qué pensará?
Naruto se incorporó de inmediato y comenzó a pensar, llevó sus manos a los cabellos para jalar de ellos
—¡No! ¿¡Qué voy a hacer?
—¿Por fin lo has comprendido? —dijo Shikamaru.
—Chicos tengo hambre, vamos a comer algo… —dijo Chouji.
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—¿Cómo vas en el Hospital? —preguntó Hana.
Hiashi se masajeó los hombros —El ambiente es bastante tranquilo, me pagan bien, no me equivoqué en venir aquí. Incluso el vecindario es bueno.
Hana asintió —Yo tampoco me arrepiento de haber venido aquí, fue una buena decisión.
Hiashi besó la mano de su mujer que antes estaba sobre su hombro —Me alegra saber que tú y nuestras hijas están bien aquí.
Hana asintió —Además tengo una nueva amiga.
—¿Una amiga?
Hana asintió —Kushina Uzumaki es una mujer encantadora, hemos hablado algunas veces en el jardín y… nos ha invitado a cenar esta noche, con motivo del cumpleaños de su esposo.
—Mi amor…
—Ya sé que puedes estar cansado, pero vamos, tenemos que hacer amistades aquí ¿No?
—Esta bien mujer, esta bien —dijo mientras le daba un casto beso.
—¡Hemos llegado! —se escuchó en la entrada. Hinata entró junto con Hanabi.
—¡Estás aquí padre! —dijo ella y fue a abrazarlo.
—Que bueno que llegan, almorzaremos en unos momentos —dijo Hana.
Hanabi subió escaleras arriba seguida de Hinata.
Hiashi escuchó un ruido provenir del jardín y observó como el vecino corría tras un pequeño rubio completamente desnudo con una manguera en la mano.
—¡Es suficiente! Arruinarás el jardín! —alcanzó a escuchar y sonrió levemente mientras negaba.
Arriba en su habitación, Hinata no paraba de reír ante la escena
—Es tan tierno… —murmuró.
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Kushina salió de la casa y puso sus manos en la cintura —¡Es suficiente mocoso! ¡Entra ya!
Naruto no dudó en entrar a toda prisa al lugar.
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Itachi miró el bosque a su alrededor —¿Se puede saber que hacemos exactamente aquí Sasuke?
Sasuke miró inquisitivamente a su alrededor —Nada… solo… pienso que podemos encontrar algo… fuera de lo común —dijo mientras se dirigía al río.
—¿Estás drogado? —dijo Itachi.
—No Itachi, no estoy drogado, solo dime si vea algo raro.
—¿Qué te pasa de repente?
Sasuke le miró —He decidido que… voy a indagar un poco más sobre las leyendas del pueblo.
Itachi sonrió —Si Fugku te escuchara…
—Si Fugaku me escuchara, le diría que se metiera en sus propios asuntos.
Itachi carcageó —Bien mocoso, vamos a hacer esta pequeña excursión.
Sasuke caminó a él y le mostró una cámara —Toma, quiero que tomes fotografías ¿Está bien?
—Bien… —dijo Itachi.
