La hija del senador
Disclaimer: Los personajes de la saga Crepúsculo son propiedad de Stephenie Meyer y su casa editorial.El resto de los personajes pertenecen a mí y a mi imaginación.
Capitulo 5: saltándose las reglas
Emmett POV
Había decidido mentirle a Marco e ir a ver a Charlie por la noche, tomando prestadas una de las motos que había disponibles en la casa, diciendo que en realidad iría a mi departamento por un poco de ropa y algunos libros y cosas.
Después de intentar encontrarme con Mary a solas , durante dos días sin mucho éxito, finalmente opté por levantarme más temprano que ella y esperarla fuera de la casa, antes de que fuera a la casa del senador para preparar su desayuno.
-Emmett….- ella se vio sorprendida- ¿ qué haces aquí a esta hora?
-no he sabido nada de Charlie desde que he llegado aquí y eso me tiene realmente preocupado- le dije- no contesta su teléfono y... se que tu estabas con él cuando él se descompuso y tienes que saber a qué hospital se lo llevaron.
Ella negó con la cabeza mientras evitaba mirarme a los ojos. Al parecer ese pacto de silencio que todos habían hecho en la casa iba en serio. Pero ¿Por qué?
-no quiero comprometerte, solo quiero ir a verlo.- pedí- nunca sabrán de mi que fuiste tu la que me lo dijo. Solo quiero el nombre del hospital, eso es todo.
Volviendo a verme, ya con su uniforme azul oscuro, Mary suspiró antes de sonreirme con dulzura.
-está en el Bellevue- dijo- Marco fue a verlo hace unos días para encargarse del papeleo y esas cosas.
-gracias
Poniendo una de sus manos sobre mi hombro, ella sonrió.
-eres un buen muchacho, él tiene suerte de tenerte- dijo- solo no te metas en apuros, sobre todo con Rosalie.
-lo intentaré, y gracias de nuevo.
Volviendome hacia la casa para ir por mi propio uniforme y prepararme para luego desayunar, ella me hizo detenerme antes de que pudiera llegar demasiado lejos.
-Dile a Charlie que le envío saludos- me dijo- y a la proxima que vayas a verlo, hazmelo saber asi puedo enviarle algo para que coma. Apuesto a que debe extrañar la comida casera.
-lo haré- dije y entonces regresé a mi alcoba.
Así que ese día, luego de llevar a Rosalie a sus clases y luego a su estudio de danza y toparme con la sorpresa de que su querido padre tenía un archivo con al parecer toda mi vida en él, ambos regresamos a la casa para cenar algo.
¿como no me habría esperado eso? Con su dinero e influencias apuesto a que el senador Hale tenía un investigador privado que conseguía todos los secretos sucios de quien fuera que él quisiera. Sin embargo, Rosalie, a diferencia de lo que yo me lo esperaba después de leer todo sobre mi accidente y mi horrible y tortuosa recuperación, no parecía creer que yo solo era un pobre diablo.
Tal vez, después de todo, ella no era como su padre. Eso o aún temía que yo terminara delatándola y por eso no me trataba como si fuera uno más de los empleados de su padre. A decir verdad, no tenia idea de cómo ella se comportara con los demás empleados de la casa ya que en el poco tiempo que llevaba allí no la había visto interactuando con ninguno de ellos, pero dudaba que fuera tan mala al punto de ser despreciable.
Asi que despues de cenar,me monté en una de las motos y me dirigí al hospital, entre ansioso y feliz, siendo que después de casi una semana iba a poder ver a Charlie.
Dándole su nombre a una de las enfermeras que estaban en al mesa de entrada, mientras me hacía pasar por su sobrino, me enviaron al tercer piso, a una de las habitaciones privadas, ubicada casi al final de uno de esos blancos, fríos e interminables corredores.
De pronto el olor a desinfectante y alcohol etílico trajo a mi cabeza viejos y amargos recuerdos.
Tomando una buena bocanada de aire antes de abrir la puerta, gire el pomo y espere lo peor, no queriendo decepcionarme en caso de que él no se viera bien.
-¿Emmett?- los ojos de Charlie se iluminaron al verme traspasar la puerta.-¿ qué estás haciendo aquí?
El se veía frágil y cansado en esa camilla. Lo cual solo me recordó a mi mismo por un instante cuando por largos meses había pasado día tras día en una camilla de hospital, sintiéndome débil y miserable.Cuando incluso había perdido las esperanzas sobre mi mismo
Charlie tenía puesta una de las batas de hospital y tenía una cánula en la nariz, junto con otra saliendo de su brazo izquierdo. Nada de eso era buena señal.
-¿acaso pensaste que no vendría a verte?- él se rió suavemente.
- estaba por quedarme dormido- bromeo en tanto yo me sentaba en la silla que estaba libre junto a su cama viendo la cantidad de aparatos, cables y sueros que tenía a su alrededor- me alegro de verte
-también a mi-dije estrechando su mano- aunque no en el hospital- el se encogió de hombros- ¿y como lo llevas?
-como puedo- él fue crudamente sincero- creeme, no me hago esperanzas, Emmett.
-oh, vamos, no seas tan pesimista
-llevo fumando desde que tengo 15 años, ya mis pulmones no van a resistir por mucho más.
Eso era una mierda. El cigarrillo y lo adictivo que resultaba. Al punto tal de llevar toda una vida dependiendo de ello.
Yo más que nadie podía entenderlo, que lo había dejado y había regresado a él, una y otra vez
-¿los doctores que te dijeron?
-que ya un trasplante no va a servir de nada. Así que solo están dándome cosas para el dolor y tratando de frenar un poco el avance y darme algo más de tiempo.
Algo en mi pecho se comprimió al escucharlo. No había vuelta atrás, solo un final posible.
-¿Cómo un par de meses más?
-o semanas… quien sabe
Eso fue un golpe en el estómago, crudo y profundo.
-bueno, yo creo que aun te queda bastante que hacer por aquí, así que seguro será mucho tiempo- dije negándome a aceptar sus palabras.
-siempre me ha gustado tu optimismo, hijo
Yo me rei, a el le gustaba decirme así, incluso cuando no fuéramos nada. El siempre me había cuidado como si yo fuera uno. Sobre todo después de perder a Jared
-¿y como van las cosas con Rosalie?
-¿así que sabías que iban a llamarme si te sucedía algo?
-le deje órdenes a Marco de que lo hiciera, y estaba seguro de que ibas a aceptar
Yo negué con la cabeza. El siempre un paso delante de mí.
-y lo hiciste- él sonrió satisfecho
-¿lo hiciste porque no estaba trabajando últimamente, es eso? ¿Pero que me había hartado de lo de las limusinas y no soportabas viéndome sin hacer nada?
-bueno a decir verdad, no tenía planeado ser hospitalizado para que te dieran el puesto, pero supongo que ha sido en buen momento. Necesitas hacer algo con tu vida.
-oh, ya deja de decir tonterías Charlie- él se rió ligeramente
-bueno, aun así, no me respondiste, ¿Cómo van las cosas con Rosalie?
-bien- yo me negaba a decir más
-oh, no te hagas el desentendido conmigo. Te conozco Emmett
-¿me conoces?
-¿te gusta ella, no?- el me sonrió con confianza
-creo que te han dado demasiadas cosas para el dolor
-vamos, conozco a Rose desde hace diez años, la he visto crecer, es casi como una sobrina para mi. Y puedo asegurarte que cualquier tipo se voltearía dos veces para verla.
Si… pero el problema es que yo trabajaba para su padre y había firmado un contrato en el que decía que no podía tocarla, ni mucho menos pensar en acostarme con ella. ¿De qué serviría entonces pensar que en algún momento eso podía suceder?
-Si, ella es linda –admití- ¿y qué?
-oh, lo sabía…- él se rió- va a volar tu cabeza, creeme
-estás exagerando- ¿volar mi cabeza? No, pero ella definitivamente tenía algo diferente. Algo de inocencia y dulzura que estaba llamando extremadamente mi atención. Sin mencionar esas piernas y esos conjuntos de niñita buena, que solo me hacían ansiar ver que había debajo de ellos.
- dime, ¿ya se ha metido en problemas?
Bueno, no realmente, pero si había intentado sobornarme con comida para que no le dijera a su papi sobre su novio.
-no realmente- dije
-bien, deberías vigilarla de cerca. A donde va, con quien va…- yo asentí- oh,y ese tipo con el que está saliendo de ahora no me gusta para nada- tampoco a mi, parecía un imbécil- estoy seguro de que no tardara en traer algún problema. Así que asegúrate de estar ahí
-supongo que este puesto no era solo de chofer ¿o si?
-chofer, compañero, guardaespaldas… lo que ella necesite
Yo suspiré
-¿ya estás cansado?
-no, solo… no me acostumbro al asunto. Vivir en la casa, estar todo el día conduciendo…- yo negué con la cabeza- ni siquiera se si seguir pagando el alquiler de mi departamento considerando que ni siquiera vivo allí
-bueno, si lo dices por mi, simplemente mudate a la casa o consiguete otro lugar más cerca, si es lo que quieres, si es que tienes muchas cosas o quieres algo de privacidad, pero no contaras con mucho tiempo para usarlo.
-¿así que no hay planes de regresar al trabajo?- Charlie negó con la cabeza
-se que cuidaras bien de Rose- me dijo y haciéndome saber cuánto confiaba en mí- además, me gustaría descansar un poco… salir de se auto por un buen tiempo suena realmente bien
Yo negué con la cabeza.
-eres terrible, Charlie. De verdad.
-lo sé, pero por suerte, tu eres mejor tipo que yo
-eso lo dudo mucho. No se como has podido aguantar en esa casa diez años. Yo llevo apenas una semana y ya me estoy hartando
-¿vas a decirme que prefieres volver al ejército?
-bueno, un poco de adrenalina no estaba mal cada tanto. Pero sabes que no puedo hacerlo
-¡gracias a Dios!- dijo- sino fuera por lo que pasó y por qué decidieron darte de baja con honores, andarías por ahí, recibiendo balas como héroe
-no soy un suicida
-no, pero te gusta el peligro, eso lo sé, Emmett.
El tenia razón, pero no se lo dije.
-de cualquier modo, eso no va a suceder. Ahora soy chofer y guardaespaldas.
-tuviste más suerte que algunos- su voz sonó algo apagada y yo sabía porque era.
-lo sé y no la merezco- dije- Jared debería estar aún con nosotros.
Teníamos la misma edad cuando sucedió. Yo estaba en rehabilitación tratando de comenzar a caminar de nuevo cuando llegó la horrible noticia. Los enemigos habían bombardeado su batallón, y nadie había sobrevivido, todo el asunto había sido una emboscada.
Y Charlie había sido una de las tantas familias que habían terminado arruinadas por eso. Una familia de dos, que entonces había terminado siendo una de solo una persona.
Y si bien él sabía todas las cosas que podían pasar con nosotros allá afuera en medio de la guerra, nadie quería recibir esa llamada en la que te decían que tu hijo había muerto peleando por su país.
Desde entonces Charlie y yo nos habíamos vuelto muy unidos. De algún modo ambos habíamos llenado ese vacio que teníamos, él, el de un hijo que le habían quitado, y yo, el de un padre que no quería saber nada de mi.
-¿Quién te dijo donde estaba?
-Mary-dije
-oh, Mary- el sonrió como si ella le trajera buenos recuerdos. ¿habrían tenido algo juntos? Bien, el había quedado viudo hacía más de quince años y desde entonces yo no le había conocido a ninguna otra mujer, entonces podría ser posible - si, ella estaba conmigo cuando comencé a sentirme mal. Dios, tuve suerte que se tomará un descanso de la cocina y fuera a la casa, de otro modo no se quien habría llamado a la ambulancia.
Yo tampoco quise imaginarme lo que habría sucedido.
-¿Rose no sabe donde estoy, no?
-no- contesté- aunque está realmente preocupada
-su padre no va a decírselo, no va a dejar que venga a verme- dijo con seguridad.
Con suerte yo había conseguido averiguar algo. Pero Rosalie, que al parecer había estado husmeando entre las cosas de su padre aún no sabía nada, o me lo habría dicho.
-¿puede ser un tipo tan descorazonado?- eso me salió casi sin pensarlo
-no se si pueda decirle así-me dijo Charlie- pero siempre ha sido muy estricto con ella, y poco cariñoso. Supongo que eso la ha llevado a meterse en problemas seguido.
Así que todo era verdad. Viniendo de Rosalie, podía entender que su descripción de su padre no fuera demasiado objetiva considerando que era su hija y que por lo general, ella parecía estar enfadada con el. Pero viniendo de Charlie, alguien que había trabajado más de diez años para el y para su hija, lo creía completamente.
-¿podrías traerla?
-¿a Rosalie?
-si - dijo y tosiendo ligeramente. Yo me preocupe por un segundo, pero luego el continuó hablando- no quiero que te metas en problemas, pero de verdad me gustaría verla antes de…
-Dios, Charlie, no vas a morirte, ya corta con ese rollo
-bueno, tal vez tu no quieras verlo, pero va a pasar, hijo.
Yo negué con la cabeza enfadado. ¿ que iba a hacer cuando eso sucediera?
¿con quien iba a hablar de deportes o de los problemas que tenia? ¿con quien iba a reírme al jugar al póker mientras bebía unas cervezas? La sensación de vacio en mi pecho se hizo más profunda y fue horrible.
-bueno, supongo que puedo arreglármelas para traerla- respondí y cambiando de tema
-pero no aun- me interrumpió- hazlo en una semana, cuando ya me sienta y me vea un poco mejor. Estoy mas pálido que estas paredes-bromeó- y va a preocuparse de verdad si me ve tan mal, y no quiero que lo haga. No tiene caso.
-entiendo- eso tenía sentido. Ella parecía ser del tipo de chica sensible. La que se preocupaba por los demás, y eso la hacía aún más deseable.
Linda, caliente, y buena. Dios...
-gracias- Charlie me sonrió con amabilidad
-olvídalo- le aseguré- sea lo que sea que necesites, solo pídemelo ¿de acuerdo?
-seguro- yo sabía que no iba a hacerlo. Él siempre había sido un tipo que se había valido pro el mismo, no queriendo pedirle nada a nadie, a menos que fuera absolutamente necesario. No sabía si era orgullo o simplemente, su necesidad de no molestar a los demás.
-¿tienes tu teléfono?
-creo que ha quedado en la casa- Mierda ¿Cómo no había pensado en eso?- no lo sé. No lo recuerdo. Pero no lo tenía conmigo cuando me trajeron aquí
-¿estará con tus cosas?
-en mi habitación probablemente
-¿Cuál es?
-la última. La numero 13
Yo me reir irónicamente. Todo ese tiempo había estado junto a mi
-¿qué?
-me han puesto en la 12
-oh- el se rió- bueno, supongo que no tendrás problema para forzar la cerradura y conseguirlo entonces
-¿Qué hay de la llave?
-estaba con las de mi auto, pero seguramente la han quitado.
-si, solo están las del coche- dije sin comprender cómo habían podido hacer eso. Como podían haberlo "borrado", por decirlo de alguna manera, tan rápido todas sus cosas.
-bueno, de cualquier forma, no es tan importante. Solo… hazlo cuando puedas.
-lo conseguiré no te preocupes- aseguré- ¿alguna otra cosa?
-la cadena de Jared- yo asentí con la cabeza
-ningun problema.
Luego de quedarme cerca de una hora con Charlie recordando viejas anécdotas y hablando sobre los deportes que él había estado viendo en el tv de la habitación que el senador había pagado solo para él, tuve que regresar a la casa para no levantar demasiadas sospechas.
Dejándole mi teléfono anotado en un papel, le pedí que me llamara si sucedía cualquier cosa hasta que yo pudiera volver a verlo y llevarle sus cosas.
Pasando a recargar el tanque antes de volver, a pedido de Marco como condición para que pudiera llevarme la moto, me compré una café mientras intentaba hacerme a la idea de que no te tendría a Charlie allí conmigo por mucho más tiempo.
Me dije a mi mismo entonces qué debía hacer todo lo posible para pasar tanto tiempo con él como pudiera. Aprovechando el tiempo muerto mientras Rosalie estaba en clase o en caso de tener algún día libre, iría a verlo a él antes que nada. Si el iba a irse… no lo haría solo y sin llevarse los mejores recuerdos que yo pudiera darle en su último tiempo.
Volviendo a mirar mi teléfono vi que ya habían pasado un par de minutos de las 11 y aún no había señales de Rosalie.
Había aparcado el auto frente a su casa igual que como lo hacía todas las mañanas, aún preguntándome a donde iba a terminar llevándola. Dios, las cosas que estaba haciendo por esta chica, y todo a cambio de un trozo de un pastel increíble y chocolate caliente.
Cualquiera diría que ella me tenía en la palma de su mano, haciéndome hacer lo que ella quisiera. Tal vez fuera un poco así, pero ella no lo veía de esa manera. Además si todo eso iba a cambio de una lonchera diaria con una comida fabulosa, no podía quejarme mucho realmente.
La puerta delantera finalmente se abrió y fue la cabellera rubia de Rosalie lo primero que vi asomarse bajo la luz de las farolas del porche.
Apresurandome a abrirle la puerta, ella bajó las escaleras rápidamente,llevando una falda de color marrón por debajo de la rodilla y una chaqueta de cuero negro, viéndose más cubierta que de costumbre.
Esto no podía ser bueno, me dije.
Sin decir nada, ella se subió al auto, y luego de cerrar su puerta, yo le di la vuelta al vehículo para ocupar mi lugar frente al volante.
-muy bien, ¿a dónde vamos?- pregunté volviendo a encender el motor
-solo, conduce hacia el centro- dijo
-Rosalie…
-bien, a la universidad, vamos a la universidad- dijo rendida- ¿contento? ahora puedes empezar a conducir.
Dándome cuenta de que no iba a sacarle nada más de momento, puse el auto en marcha y entonces nos fuimos de allí.
Rosalie permaneció quieta y en silencio durante las primeras dos calles después de que salimos de la casa, para luego comenzar a quitarse la ropa.
Primero la chaqueta, dejándome ver lo que entonces pensé que era una blusa con un cierre al frente, pero que luego de ver como ella deshacía el nudo de su falda a un lado de su cintura, me di cuenta de que era un vestido. Un vestido negro y corto, sin mangas, ceñido a su cuerpo como si este fuera una segunda piel, haciéndose apenas más ancho en la parte de abajo, pero quedando bastante alto sobre sus muslos, ahora cubiertos por unas medias de color negro opaco.
Dios… ni siquiera las faldas que llevaba a diario eran tan cortas como eso. ¿que tenía exactamente en mente llevando algo como eso puesto? Por que a mi solo se me podía ocurrir una sola cosa y no era algo bueno.
Viéndola doblar su ropa, ella la dejó a un lado sobre el asiento trasero antes de revisar su celular con una expresión ansiosa y casi preocupada.
-¿ puedo saber a donde le dijiste a tu padre que iremos? Ya sabes, en caso de que tenga que seguir con la mentira.
- le dije que ibas a llevarme al cine
-¿a esta hora?
-es una función especial, estreno de una película. Ya lo comprobé en la sala- dije muy satisfecha conmigo misma y sacando algo de su bolso para enseñarmelo- y tengo las entradas.
Yo me reí aun sin poder creérmelo.
-has hecho tu tarea- dije- supongo que no es la primera vez que lo haces ¿no es así?
-no- contestó
-¿asi que vas a ir sola al cine a esta hora?
-no, con mis amigas y tú también vendrás. Así que si alguien pregunta, ambos estuvimos en el cine.
-aunque en realidad no vamos al cine, ni vamos a ver una película- la corregí
-exacto.- ella me sonrió
-¿ y qué vas a hacer en la universidad vestida así precisamente?8
-¿estás juzgándome ahora? ¿de verdad?- ella parecía no poder creérselo, mientras yo no podía creerme cómo tenía a una chica vestida de la misma manera todos los días, y de pronto cuando la llevaba a un sitio de noche, aparecía vestida como una persona completamente diferente.
-estoy preguntando
-voy a una fiesta ¿de acuerdo?
-¿una de las fiestas de las fraternidades?
-si, de los Zetta, cerca del dormitorio donde me llevaste la última vez.
Oh no.
La última vez ella había ido a ver a su querido "amigo", gracias al cual yo había comenzado a obtener almuerzos gratis cada día. Y si entonces yo me había preocupado al verla con él cuando llevaba ropa normal ¿ que se suponía que tenía que pensar ahora?
Mierda. Él iba a tirarsela, no había otra salida. No podía haber otro motivo por el cual ella se vistiera de esa manera. Y si bien ella no lo había nombrado, no cabía duda de que él estaría presente.
¿Sería uno de esos estúpidos ebrios que hacen competencias de quien bebe más o se mantendría la margen? ¿quién podría saberlo? pero con verlo apenas una sola vez podía darme cuenta que él no era el tipo apropiado para ella. No estaba diciendo que yo si lo fuera, pero…
Con todo el tráfico del centro, apenas diez minutos antes de las 12 llegamos a la bendita fiesta. Una que pude detectar a varias calles de distancia a causa del ruido, la música a todo dar y la cantidad de autos que había aparcados en la calle.
Aparcando el auto en la calle de enfrente, me volví a ver a Rosalie, notando entonces que se había maquillado bastante más de lo normal. Oh, esto se ponía cada vez mejor.
Si ella ya era linda sin esa ropa o ese maquillaje, ahora cualquier idiota con dos dedos de frente intentaría acostarse con ella, y eso era lo último que yo necesitaba.
Mirando una vez más por la ventanilla, pude ver las luces de colores prenderse y apagarse desde las ventanas de la enorme casona, mientras un grupo de gente estaba bebiendo y bailando en el porche a todo dar.
-¿De verdad?- pregunté casi más para mí mismo que a ella.
-Emmett, por favor… solo será por un rato
-no lo sé- dije- creo que no debería dejarte ir, no sino voy contigo al menos.
Así podré sacarte a todos esos buitres de encima y asegurarme que tú amiguito no te ponga las manos encima.
-Emmett, no…- ella pareció horrorizada ante mi propuesta.
-estoy seguro de que Charlie había dicho que no a la primera y ni siquiera se habría molestado en traerte hasta aquí- advertí
-no- ella me dió la razón- pero solo quiero ver a James- y en cuanto ella lo nombró yo solo tuve ganas de encender el auto e irnos de allí.- por favor… - ella me puso su cara de perrito, abriendo sus ojos bien grandes y sacando su labio inferior hacia afuera- prometo que no voy a beber, ni fumar o inyectarme nada.
Yo no contesté, aún debatiéndome qué hacer. Es decir, aún podía llevarla al cine o a cualquier otro lugar, aunque no era lo que ella quería.
Y pese a su promesa de no beber, fumar o inyectarse nada, con todos los tipos que había allí dentro, eso era lo que menos me preocupaba.
-no voy a tardar más de una hora- ella juró- por favor…. Solo quiero ser una chica más, no una que aparece con…
-¿su guardaespaldas?- ella asintió. Podía entenderlo. Podía entender que ella ansiara ser como sus amigas aunque fuera solo por una noche, probablemente harta de las restricciones de su padre, pero a algo en mi interior seguía sin gustarle esa idea. Tal vez fuera solo yo, o mis prejuicios contra los tipos de las fraternidades el alcohol y las cosas que podían suceder con ella vestida de esa manera.
-¿Emmett...?
-bien- acepté- pero sino apareces aquí en una hora, saldré a buscarte.
-lo prometo-dijo sonriendo
- Una hora, ni un minuto más- advertí- y si sucede algo…
-te llamaré, lo sé- acordó- gracias
Tomando su bolso, ella salió del auto solo con su vestido puesto, y se alejó de allí camino a la casa, dándome una increíble vista de todo eso que no podría tener.
Suspirando, me hundí en el asiento mientras encendía la radio esperando que el tiempo pasará más rápido.
Desde luego, aún podía escuchar la música a todo dar que venía desde la fiesta. Dios… ¿Acaso están sordos los que están allí dentro o simplemente habían sacado todos los parlantes al patio?
No quería ser aguafiestas, la verdad es que no. Pero no entendía el punto de las fiestas universitarias. Para los tipos simplemente era una excusa para comportarse como imbéciles, embriagarse e intentar acostarse con cualquier chica que los dejara; mientras que para ellas… era una oportunidad para verse con sus amigas supongo y tal vez conseguir un tipo para pasar la noche si es que eso es lo que querían.
Yo no había ido a la universidad, así que tal vez por eso no podía entenderlo. Me había enlistado en el ejército tan pronto como había cumplido 18 y entonces no había pensado en más que entrenar y cumplir con mis deberes para alcanzar un cargo más alto. Mi padre se había enfadado tanto conmigo por eso… tanto que no me había hablado durante los primeros dos años que estuve allí, creyendo que eso me haría dejarlo. Pero entonces yo solo veía para mí un futuro en eso, tanto como Rosalie veía el suyo siendo bailarina.
Entonces nunca había sentido que me estuviera perdiendo algo allá afuera al no ir a la universidad. Si… tal vez no podía tener una novia o emborracharme hasta perder el sentido ya que al otro día tenía que levantarme a las 5 am; pero yo lo había disfrutado y había vivido por ello. E incluso hoy, pese a todo lo que había sucedido, volvería a hacerlo, aunque tal vez un poco diferente.
No había pasado más de media hora desde que ella se había ido cuando la puerta de atrás se abrió repentinamente y vi a Rose entrar al coche llorando y cerrar la puerta con fuerza una vez adentro.
-sácame de aquí-gimoteo
-¿qué sucedió?
-solo, vámonos, enciende el coche y vámonos
Dudando entre si hacerlo o no, volví a mirarla. Ella solo seguía llorando a todo dar.
-Dios, Rosalie ¿estas bien?¿qué pasó?
- nada, solo… sácame de aquí – ella intentó limpiar sus lágrimas con el dorso de sus manos mientras me veía por completo compungida.
-no vamos a irnos hasta que me digas algo- dije enfadado- si alguien te hizo algo…
Ella negó rápidamente con la cabeza.
-no necesitas proteger a nadie. Solo dímelo y me haré cargo- dije más que listo para bajarme del auto y darle una buena tunda a quien fuera que la hubiera hecho llorar de esa manera.
- Emmett….- ella intentó detener sus lágrimas, pero no lo consiguió por más que un instante- nadie me hizo nada, solo… fue mi culpa. No debería haber venido esta noche aquí.
Yo suspiré. ¿Su culpa? ¿Porque diría algo como eso?
Recordando la caja de pañuelos que había visto en la guantera del auto, me estire para sacarla de allí y se la pasé.
-gracias- contestó aun llorando y tomando uno para sonarse la nariz.
Estaba preocupado. Definitivamente que ella comenzara a llorar no estaba en los planes, mucho menos que regresara tan pronto de la fiesta. ¿Qué mierda había sucedido?
-solo… no me hagas arrepentirme de no hacer nada- pedí
-nada pasó- dijo tomando mi mano repentinamente como si intentará tranquilizarme y dejándome helado- solo quiero irme de aquí
Comprendiendo que ella no iba a decir mucho más, me di la vuelta, encendí el motor y comencé a conducir.
-¿directo a casa?
-No. No quiero ir a casa- contestó ella, aún gimoteando
Yo disminui un poco la velocidad y asegurándome que no hubiera nadie delante de mi, y la observé rápidamente
-¿A dónde quieres ir?
-a otro lugar, a uno donde pueda comer algo- ella aun tenia un puchero en su cara y algunas lagrimas estaban cayendo de sus ojos.
-¿Que tipo de comida?
-quiero pizza- dijo poniendo voz de niña. Oh, y si ella supiera lo sexy que había sonado. Incluso cuando lo que hubiera dicho no hubiera sido nada sexual y tampoco hubiera sido su intención.
-muy bien- acordé y con eso volví mis ojos al volante.
Recordaba una pizzería no muy lejos de la universidad y no tan cerca del centro. A esta hora probablemente todos los sitios estuvieran a rebozar de gente y en ese estado ella necesitaba estar en un lugar tranquilo.
Mierda.
Nunca deberías haberla dejado entrar, me dije.
Ella casi me había rogado que la dejara ir, incluso cuando yo no había querido hacerlo, había entendido su necesidad de verse y comportarse como una chica normal.
Claro que cuando había mencionado al tal "James" todo en mi interior se había opuesto a dejarla bajar del coche. Y vestida así…. Con ese vestido negro ajustado al cuerpo, algo tan distinto a todas las cosas que había usado desde que la había conocido, no era una buena combinación. ¿acaso vería a alguien mas hoy? ¿me había mentido? ¿o había ocurrido algo más?
Dios…. La cantidad de cosas que podrían haber sucedido con ella me estaban haciendo perder a cabeza. Sumado al hecho de que estaba rompiendo las reglas de mi trabajo y probablemente terminando en la calle si su querido papi se enteraba de a donde había llevado a su hija.
Ya lejos del campus, vi el restaurante que al que había ido hace un tiempo atrás, dos calles más adelante nuestro. Tratando de no sobrepasar la velocidad estipulada, pise el acelerador y ya en el estacionamiento, detuve el coche.
Rosalie se restregó los ojos con las manos e hizo su cabello hacia atrás mientras miraba por la ventanilla el local junto a nosotros.
No era un sitio de moda o donde sirvieran comida gourmet, pero si tenía una pizza increíble, sobre todo si estabas solo, con frío y realmente hambriento.
-¿quieres que yo te consiga la pizza?- ella no parecía con ánimos de querer salir del auto y tal vez si comía algo iba a sentirse mejor.
-no, no…- ella suspiró y se acomodó sobre el asiento trasero- quiero bajar y comer. No quiero quedarme aquí encerrada. Necesito un poco de aire.
-esta bien-acepté
Acomodando su ropa nuevamente en su sitio y poniéndose la chaqueta que se había quitado más temprano, ella bajó del auto y se quedó parada junto a la puerta por un minuto, como si estuviera esperando algo, o dudando sobre si entrar o no. Finalmente se acercó a mi ventanilla y la golpeó ligeramente.
Yo hice el vidrio hacia abajo con el botón y la observé con cuidado
-¿no vas a venir?- Rosalie aun parecía al borde del llanto
-no pensé que quisieras que yo…
-no quiero comer sola- dijo apenada
-de acuerdo- contesté y quitando las llaves del contacto antes de abrir la puerta y salir del coche- comeré contigo entonces
-gracias- ella me sonrió ligeramente y se colgó de mi brazo antes de comenzar a caminar.
No esperé que ella fuera tan cercana conmigo, o me tuviera tanta confianza como para tomarme del brazo, pero tal vez era solo porque se sentía mal por lo que fuera que había pasado en la fiesta. ¿tan malo había sido?
Sin decir absolutamente nada, le seguí la corriente y ambos entramos al local por algo de comer, gustándome más de lo que debería ir con ella colgada de mi brazo. Como si ella fuera mía y solo mía.
Y tal y como lo esperaba el lugar estaba apenas medio lleno, pero con un ambiente tranquilo y relajado.
-¿Dónde quieres sentarte?
- ¿Que tal ahi?- ella señaló una mesa que estaba ubicada al fondo del local, donde no había casi nadie sentado alrededor.
Si. Lo último que ella necesitaba era más ruido y gente por todas partes después de haber salido de esa fiesta.
Sentandonos uno frente a otro en los grandes asientos de cuero rojo, al estilo de los años 60, Rosalie miró a su alrededor, casi asombrada con la decoración de todo el lugar.
Ahora mismo estábamos bastante lejos de su casa.
-¿habías venido aquí antes?
-si. Un par de veces- respondí
-¿De verdad?
-si, tienen una pizza increíble. No como las de Pizza Hut, pero realmente te suben el animo- ella sonrió apenas.
Y menos de un minuto después una mesera vino a tomar nuestro pedido.
Viendo la carta con atención y casi leyéndola como si se tratara de un libro de texto, Rose terminó pidiéndose una pizza individual con albahaca y tomates, mientras que yo me pedí una de peperoni.
-oh y cervezas- añadió antes de que la chica pudiera preguntarle qué iba a querer para beber- ¿te gusta la cerveza, no?- ella se volvió a verme
-seguro- dije, sorprendiendome al descubrir que una chica como ella amara comer pizza con cerveza, mientras la mayoría no uniria esas dos cosas ante el riesgo de poner en peligro su dieta.
-bien, dos cervezas- dijo ella a la mesera, quien luego de anotar todo en su libreta de alejó de nosotros, diciendo que pronto tendríamos nuestra comida.
- ¿Vivías cerca de aquí?
- si… mi apartamento no está muy lejos- contesté
Rosalie asintió con la cabeza y entonces se volvió hacia la pared, viéndose reflejada en el marco de metal de uno de los cuadros que colgaban de la pared.
-Oh no….- dijo llevandose ambos manos a la boca como si estuviera avergonzada- me veo terrible ¿Porque no dijiste nada?
- no te ves terrible- dije- solo se te ha corrido un poco el maquillaje en los ojos.
Volviéndose hacia la mesa, Rosalie busco una de las cajas de acero que contenían servilletas y sacó un par de ellas para intentar arreglar su maquillaje.
Un minuto y varias servilleta después , ella se volvió a verme con su rostro bastante despejado.
-¿Mejor?- preguntó
-si- yo sonreí
- lo último que pensé cuando estaba llorando es en todo lo que llevaba puesto en los ojos- admitió
También a mi me había sorprendido. Usualmente no llevaba casi nada de maquillaje, un par de veces algo de delineador, sobre sus párpados, dándole esa forma redondeada a la que le decían "ojo de gato" creo, que le quedaba de maravilla.
La mesera regresó con nuestras cervezas y las dejo sobre la mesa sin antes quitarles la tapa.
Ella tomó la suya casi de inmediato y le dió un buen trago.
-¿Puedo preguntarte algo?
-seguro- respondí
-¿ Qué pensaste de mí la primera vez que me viste?- y por algún motivo ella parecía angustiada, incluso sin haber escuchado mi respuesta.
-¿De qué estás hablando?
-¿Pensaste que solo era una chica estirada y superficial? ¿Que era igual que mi padre?
-bueno, aún no he conocido a tu padre personalmente- expliqué- así que no podría compararte con él. Pero no, no fue eso lo que pensé.
-¿ Qué pensaste de mí entonces?
-pensé que eras linda- admiti- solo había escuchado a Charlie hablando de ti muchas veces, pero no tenía idea de cómo te veías.- ella sonrió al oírme decir eso- luego …Cuando comenzaste con tus preguntas y me pediste que te dijera por tu nombre y no como si yo solo fuera tu sirviente, pensé que eras realmente diferente a lo que cualquiera podría creer de alguien que vive en esa casa.
Asintiendo con la cabeza, ella bebió otro poco de cerveza y suspiro, hundiéndose en su asiento.
-¿Qué fue lo que sucedió allí dentro?
Rosalie negó con la cabeza
-vamos, habla conmigo- pedí- no voy a decírselo a nadie si es lo que te preocupa- ella me observó con los ojos tristes- se que antes te dije otra cosa, pero no pienso decirle nada a Marco o a tu padre sobre lo del otro día o sobre lo que pasó hoy.
-¿Que te hizo cambiar de opinión?
-no me gusta la idea de convertirme en un soplón.- admiti- además no es como si tu hubieras hecho algo realmente malo. Solo querías divertirte e intentar ser una chica de tu edad, es comprensible.
Ella negó con la cabeza.
-me comporte como una estúpida...eso fue lo que pasó -dijo negando con la cabeza y peinando su cabello hacia atrás.
-Rosalie…
-aquí están sus pizzas…- la voz de la mesera me interrumpió antes de que pudiera terminar de hablar mientras dejaba nuestra comida sobre la mesa antes de retirarse- disfrutenlas
-gracias- Rosalie respondió con una sonrisa fingida e inmediatamente tomó un trozo de pizza para llevárselo a la boca.
Solo no te la quedes viendo mientras come, me dije.
Desviando mis ojos hacia mi comida,esperé que ella terminara de masticar antes de volver a insistir con el tema.
-Rosalie- yo llamé su atención, mientras le dirigía una mirada dura.
-es...una tontería- ella apenas me miró a los ojos
-entonces supongo que no hay problema en que me lo digas
-¿ Acaso te importa?
Más de lo que piensas.
Y más vale que no haya sido ese novio tuyo el que te haya hecho llorar, por que voy a partirle la cara.
Tal vez ahora no iba a volver a campus, pero si podía hacerlo cualquier otro día mientras ella estaba en clase. Entonces ni siquiera tendría que enterarse de lo que había sucedido.
-si- dije- me importa, por que yo soy quien tiene que cuidarte y si algo te pasó por mi culpa…
-nada de esto fue tu culpa- dijo mientras jugueteaba con su cabello entre sus dedos, observandome, casi temerosa de mi reacción.
-¿entonces...?
-fue James- admitió finalmente. Y yo no me sorprendí en absoluto. Y casi como si Charlie lo hubiera predecido una semana antes, ese idiota había sido quien había causado problemas.- fue él…
-¿él qué?- ella no continuó- Rose, ¿él qué? ¿qué fue lo que te dijo?¿qué fue lo que hizo?
Rosalie bebió un buen sorbo de cerveza y finalmente me miró a los ojos.
-él quería acostarse conmigo- yo no la interrumpí, mientras en mi cabeza repasaba todas las formas posibles en las que ella podría terminar esa oración- pero como la última vez dije que no… - ella suspiró- él por supuesto se consiguió a alguien más- dijo con su voz quebrándose casi al final.
Oh, maldito idiota. ¿esto era en serio?
-¿lo encontraste con otra chica?
Ella asintió mientras comía otro poco de pizza.
Mierda.
Aun así, no me había pasado por alto la parte en que ella había dicho que no había querido acostarse con él ¿Por qué? ¿no le gustaba tanto? ¿querría esperar a conocerlo mejor? ¿O se habrían peleado? Por qué la única vez que lo había visto con él, no parecía como si algo anduviera mal entre ellos. ¿Había sucedido después?
Yo negué con la cabeza aun sin poder creerlo.
-me siento una estúpida-admitió apretando sus labios y mirando hacia el suelo.
- no lo eres- dije y tomándola por el mentón para que ella me viera a los ojos- ey… no digas eso. No eres estúpida, él lo es. Por tirarse a otras mientras sale contigo.
Ella volvió a morder sus labios y yo solo quise partirle la boca. Demostrarle lo equivocada que estaba y lo idiota que había sido ese tipo al hacerle algo como eso.
Pero eso hubiera sido aprovecharme de ella estando vulnerable. Mierda, ¿desde cuando me había vuelto tan ético?
-claramente él no pensaba lo mismo.- dijo con enfado- todo este tiempo… él solo estuvo jugando conmigo, haciéndome creer…- Rosalie cubrió su boca y sus ojos se arrugaron intentando no volver a llorar.- pensé que a él le gustaba de verdad. Pensé que él me quería...
Viéndola a los ojos, yo simplemente la escuché sin saber que decir para que ella se sintiera mejor.
-Dios, no puedo creer todo lo que hice para estar hoy allí, para sorprenderlo…- un par de lagrimas volvieron a caer de sus ojos- y él ni siquiera se molestó en negarlo. Le menti a mi padre, incluso le pedi prestado este vestido a Alice…- uno que le quedaba como el infierno- y te arrastre conmigo hasta ese lugar
-yo quise llevarte-dije estirando una de mis manos para limpiar sus lagrimas, mientras ella me observaba sorprendida. –así que deja de culparte por lo que pasó- le dije- si hay algún culpable, es el idiota con el que estabas saliendo, quien al aparecer no puede mantener su polla en sus pantalones.- Rosalie me vió a los ojos sorprendida y yo comprendí que había pasado la raya- mierda, lo siento
-no, está bien- ella me sonrió ligeramente- supongo que tienes razón.
Bebí un poco más de cerveza y la vi aun tratando de contener las lágrimas por lo que había sucedido.
-solo olvidate de él- dije- ya tienes suficiente con la universidad y tus clases de ballet, tu audición… y el festival de fin de año. No necesitas agregarle a eso un idiota que obviamente no te quiere ni te valora.
Ella sonrió con amargura.
-oh, mi mi profesor se volvería loco si me viera comiendo esto- dijo alzando su pizza y viendola por un segundos antes de darle un mordisco.
-¿Es tan estricto?
- todas debemos pesarnos una vez al mes - ella se encogió de hombros- ya estoy acostumbrada
-eso no suena muy saludable
-dicelo a el- respondió metiéndose otro trozo de pizza en la boca y dándole un buen mordisco- ahora sabes porque Mary estab tan feliz de que estuviera comiendo tanto de nuevo.
- supongo que bailar no es solo eso ¿eh?
- no es algo fácil, pero no por eso voy a dejarlo- me dijo- ya he sacrificado mucho por ello, solo necesito pasar esta audición entonces todo habrá valido la pena.
-¿es tan importante?
-¿no tienes idea, no?- ella me sonrió. Bien, al menos cambiar de tema había servido de algo- solo puedes intentar aplicar tres veces para entrar a la ABT. Mi primera prueba la hice cuando tenía 12 años. Entonces no entré por que aun no habia crecido lo suficiente y mi cuerpo estaba en plena pubertad, no siendo tan "armoniosa" como ellos lo querían entonces.
Ella tenía que estar de broma. ¿armoniosa? ¿a los 12 años? apenas era poco más que una niña ¿ que tenía esa gente metida en la cabeza?
-A los 18 volví a intentarlo, pero entonces había muchas chicas que eran mejores que yo. Siempre tenían algo mejor, ya sabes, su cuello, sus piernas, su flexibilidad,- Rosalie comió otro poco de pizza y me miró casi decepcionada- es como si nunca fuera suficiente.
-¿así que este es tu último intento?
-si…
-bueno, ya sabes lo que dicen... la tercera siempre es la vencida.
-eso espero- dijo ella aun con sus ojos tristes- si lo consigo entonces podré irme de esa casa y hacer mi propia vida.
Bebiendo un poco de cerveza yo me quedé perplejo ante su declaración.
"irse de esa casa y hacer su propia vida"
Probablemente es lo último que su padre quería. ¿pero quién podía culparla? Con el tipo de vida que llevaba, llena de tantas reglas y limitaciones, sin la posibilidad de divertirse o salir como una chica normal… conformándose con idiotas que creía que la querían, pero no eran más que eso, solo para sentirse menos sola…
Recordando la caja de pañuelos en la guantera, pensé que Charlie debía de haberla dejado allí por algún motivo. Apuesto que esa no era la primera vez que ella terminaba llorando por algo así.
Sin decir mucho más, ella simplemente se terminó su pizza, aunque aun viéndose un poco triste.
Necesitaría tiempo, yo lo sabía. Por mucho que lo hubiera deseado, no podría hacerla sentir mejor, no en ese momento, pero al menos había ayudado un poco a que su noche no terminara siendo una completa decepción.
Quise consolarme a mí mismo pensando que nada grave había pasado en realidad. Nadie la había forzado a hacer nada que ella no quisiera, ni tampoco la habían lastimado, bueno, no físicamente la menos. Por supuesto, su corazón era una historia diferente.
Después de todo, ella había estado enamorada de ese imbécil, pero había entendido por las malas que él no sentía lo mismo y que además se acostaba con otras a sus espaldas.
No es como si yo hubiera sido el mejor tipo en el pasado, pero nunca había engañado a ninguna de las chicas con las que había estado. Incluso si lo que hubiésemos tenido no hubiera sido demasiado serio… ¿Qué caso tenía hacerlas creer una cosa y luego lastimarlas por qué no podía mantener mi palabra?
Lo mejor siempre era mantener las cosas claras y si eso ya no funcionaba, simplemente lo terminamos allí y cada quien seguía con su vida.
Evidentemente los universitarios de hoy en día, o al menos los del tipo que a ella parecían gustarle, parecían tener principios muy diferentes.
Apresurandome a pagar en cuanto la mesera trajo la cuenta, Rosalie se me quedo viendo sorprendida mientras afirmaba que ella podría haberse encargado de eso.
Claro que podría haberlo hecho, pero no habría estado bien. Después de todo, había tenido una mala noche y yo habría estado ahí para ella, para escucharla e intentar hacer que no se culpara por lo que había pasado. Así que la había invitado a cenar, una cena bastante humilde con las que probablemente tendría en su casa, pero ella no se había quejado por ello y en su lugar se había terminado la pizza como sino hubiera comido así de bien en un largo tiempo.
Saliendo de nuevo hacia el estacionamiento, Rosalie se detuvo frente al auto antes de que yo pudiera abrir su puerta para que ella subiera.
-Emmett…
-¿si?-Rose acortó rápidamente la distancia que había entre ambos y me dio un fuerte abrazo
Aun sorprendido, la estreché entre mis brazos y pude escucharla suspirar sobre mi pecho.
Eso había sido duro para ella, había tratado de hacerse la dura durante la comida, pero el llanto del auto me había demostrado cuánto le había dolido.
En su cabello aún quedaban restos de la fragancia de su shampoo, debajo de todo el olor a cigarrillo y alcohol que había en esa fiesta.
Esta imagen debía de parecer muy rara a la distancia. Desde el día que la había conocido lo único que había pensado era en cómo sería acostarme con ella, pero no en algo romántico como esto.
Y sorprendentemente se sentía muy bien.
Para cuando ella finalmente se apartó de mí, me miró a los ojos y rápidamente dejó un beso en mi mejilla derecha, casi sobre la comisura de mis labios.
Eso estuvo cerca, demasiado cerca, me dije.
Y ella también lo noto. ¿lo habría hecho a propósito?
Rose mordió sus labios y me miró sin saber qué hacer, mientras yo solo podía pensar en lo sexy quede veía en ese mismo instante.
Mierda, incluso ahora con el maquillaje algo corrido e incluso después de haber llorado un rato, se veía preciosa.
Y yo quería besarla, mierda. Quería estamparla contra el coche y comerle la boca.
Sin embargo no lo hice. Necesitaba controlarme. Un autocontrol de puta madre, eso es lo que necesite.
No quería que ella me usara por venganza o consuelo. Sino que quisiera besarme porque de verdad lo ansiaba y yo le gustaba.
-gracias por todo lo de esta noche- me dijo finalmente y con una voz algo timida.
- cuando quieras… ha sido un gusto comer contigo- respondí como un maldito idiota y abriéndole la puerta del coche para que ella subiera.
Mirando al suelo, ella se metió al auto y yo le di la vuelta para ocupar mi lugar, mientras me golpeaba a mi mismo mentalmente.
Rosalie volvió a vestirse en el auto y arreglo su cabello mientras escribía algunos mensaje aún con el semblante apagado de camino a la casa.
Deseándole buenas noches, me despedí de ella antes de estacionar el auto en el cobertizo e irme a la cama, dando yo también por terminado ese dia.
... ... ...
nuevo capítulo!!!!! finalmente termine de escribirlo... juro que cada uno termina siendo más largo que el anterior.
¿que les ha parecido?
prometo que pronto se vendrán los capítulos más subidos de tono ajajaja, pero mientras tanto necesito seguir desarrollando una mejor relación entre estos dos. solo esperen con paciencia
spoiler: el capítulo 8 dará comienzo al asunto...
espero sus reviews!!
que tengan un gran comienzo de semana
estaré atenta a sus comentarios!
saludos a todas
Bella McCartney Darcy
