La hija del senador
Disclaimer: Los personajes de la saga Crepúsculo son propiedad de Stephenie Meyer y su casa editorial.El resto de los personajes pertenecen a mí y a mi imaginación.
Capítulo 6: decisiones
ROSALIE POV
Agradeciendo que Emmett me dejara entrar allí por mi cuenta, aunque fuera solo por una hora, fue probablemente la mejor cosa que había sucedido esa semana. O eso fue lo que pensé entonces.
Sin embargo no me pase por alto el modo en que él me había mirado al escucharme decir que había venido a ver James. ¿porque otra razón iría a una fiesta como esa, teniendo que mentirle a mi padre y vistiendome para nada como yo misma, sino era por él?
Luego de pasar por la puerta, evitando a dos tipos que estaba intentando insinuarseme, avancé por la sala, intentando encontrar a James por algún lado.
Y no fue sino hasta que llegue a la cocina, cuando Alice me encontró, recibiendome con un gran abrazo.
-oh, te ves increíble- dijo viéndome- ese vestido te sienta mucho mejor que a mi, Dios, lo que daría por tener tus piernas.
Y o no contesté, siendo que para mi no tenían nada de especiales, no si no me servían para bailar.
-y me gusta lo que hiciste con tu maquillaje. te ves realmente linda.
-¿haz visto a James?
-hace como unos 40 minutos, andaba por ahí con sus amigos, pero despues de eso no tengo idea a donde se fue.
-bien, ire a buscarlo.
-espera- ella sonrió- bébete un trago antes…
-Alice, no vine para embriagarme, vine para..
-acostarte con él- ella susurró para luego soltar una risita inocente- lo sé, pero este ponche está realmente bueno.
Aceptando un trago, le di un sorbo y al sentir el ardor en el fondo de mi garganta, deje mi vaso sobre la encimera de la cocina, junto con todas las botellas que ya había allí.
-mierda, Alice… eso esta terrible- dije
Ella se rio, aunque aún no demasiado borracha.
-olvide que no tienes estómago para el alcohol- se burló
Yo le puse los ojos en blanco.
-¿Donde está Bella ?
-se quedó en los dormitorios- me dijo- ya la conoces, ella es más libros que fiestas. Creo que sí le consiguieramos un chico, saldría un poco más que solo una vez al mes.
-bueno si yo no tuviera el padre que te voy con suerte saldría más de una vez cada dos meses- me quejé
-¿Así que fuimos al cine, eh?
Yo me reí
-deberíamos hacerlo. Llevamos un tiempo sin ir a ver una película las 3 juntas.
-bueno, por lo menos deberíamos esperar hasta el mes siguiente- le dije- siendo que ya acabo de usarme esa salida.
-¿Entonces estás lista?- sus ojos de pronto me observaron con preocupación
-supongo. No quiero pensarlo demasiado a decir verdad. Ya sabes, creo que es hora. Cualquiera diría que incluso estoy pasada de edad - admití
Mi amiga negó con la cabeza y me abrazó con fuerza.
-solo hazlo si realmente lo quieres, no porque ese idiota te esté presionando- dijo sobre mi oído- y si me lo preguntas, mereces algo mejor que él.
Yo suspiré y me arme de valor, pensando que tenía que hacerlo de una vez y acabar con eso.
Ya no se trataba de James, sino de mi misma y de lo que yo necesitaba. De querer dejar se sentirme insegura y casi como si llevara una etiqueta en la frente.
-gracias- le dije- ahora iré a ver si lo encuentro en algun lado.
Saliendo de la cocina, regrese a la sala, donde lo busqué entre todos los que estaban bebiendo y bailando, pero no hubo suerte, tampoco en los corredores que daban a los demás salones de la casa por lo que termine buscandolo en el patio trasero, donde todos estaban mayormente bebiendo.
Creyéndome que no podía tener tan mala suerte de que él no hubiera ido, no fue sino hasta que me encontré con uno de nuestros compañeros del taller de dibujo, que me dijo donde lo había visto hacía apenas unos minutos atrás.
"En el segundo piso, la tercera puerta al izquierda, en una de las habitaciones" había dicho.
Regresando al interior de la casa, me apresure a subir las escaleras y luego de encontrar la puerta que me habían indicado, acomode mi vestido y mi cabello antes de girar el pomo de la puerta.
-¿James?-dije
-oh Mierda- fue lo primero que salió de su boca mientras yo me lo quedaba viendo aun sin poder créeme esa escena.
Él de pie junto a la cama, con sus pantalones bajos, y una pelirroja arrodillada frente a él, dandole sexo oral.
-¿Es en serio?- Mis pies de pronto parecían haberse clavado al suelo y mi estómago se revolvió
La chica arrodillada frente a él lo sacó de su boca y se volvió a verme con su blusa abierta, dejándome ver sus grandes pechos en un sostén de color rojo.
Por supuesto.
-Rosie, yo….- el se abrochó los pantalones y aun con su camisa abierta, se acercó hasta a mi- ¿que estas haciendo aquí? te ves preciosa, pero que...
-vine a la fiesta, justo como tu querías
-pero no dijiste nada..- él no sabía que decir, al parecer aún muy sorprendido por que yo lo hubiera atrapado mientras otra chica estaba complaciendolo.
-bueno, iba a ser una sorpresa- declaré
James no respondió, mientras yo veía como la chica detrás de él, se sentaba sobre la cama, aun con su blusa abierta, y al parecer sin ninguna intención de irse de allí.
-no puedo creerlo- dije sintiendo como mi garganta se comprimía y él frente a mi no sabia que hacer más que mirarme con pena- dijiste tanto que querías verme que tu…- suspiré- y ahora solo estas dejando que otra cualquiera te la chupe
-¿otra cualquiera?- la chica sobre la cama me miró con los brazos cruzados como si acabara de insultarla- ¿de verdad?
-Victoria…- él se volvió a verla y negó con la cabeza
-¿no vas a decirme nada?- le reproché
-¿qué quieres que te diga? No pensé que fueras a venir...
-entonces decidiste que ibas a divertirte con otra- lo acusé
-¿nunca pensaste que tu fueras la otra?- la pelirroja volvió a hablar, alzando sus cejas como si ella fuera la ofendida en toda esa escena.
-¿entonces es así? ¿te acuestas con ella mientras sales conmigo?
-Rosie.. yo…- James no parecía capaz de justificarse. Si, él había terminado siendo el idiota que mis amigas había dicho todo el tiempo que era.- no es como si nosotros fuéramos algo. Es decir, nos veíamos y era genial pero…
Eso fue como una patada en el estómago
-solo se divertía contigo, linda- agregó ella- solo le gustaba presumir con sus amigos que estaba con la hija del senador Hale, mientras se acostaba conmigo.
-¿ eso es verdad?- mirando a James directo a los ojos él no lo negó.
Sintiendo la rabia dentro de mi, lo abofeteé, dándome cuenta de pronto todo mi cuerpo estaba temblando.
James se mantuvo inmóvil y en silencio, sabiendo que se lo merecía.
-¿Cómo pudiste?- dije y entonces sintiendo como mis ojos comenzaban a arder.
-¿Cómo pude? ¿es en serio?- ahora él parecía el ofendido- Llevamos casi 3 meses viéndonos y ni siquiera me has dejado tocarte, ¿Qué esperabas?
-que no fueras un idiota- dije en tanto sentía como las lágrimas trataban de salir de mis ojos
-bueno, no soy un maldito cura.- me soltó con enfado- no puedes esperar que después de tiempo, no quiera acostarme con nadie
Yo no dije nada.
Para mi no había sido tanto tiempo y no podía creerme el James que estaba frente a mi ahora mismo. A uno que no parecían importarle una mierda mis sentimientos.
-solo es sexo-el se encogió de hombros y me miró a los ojos como si eso de alguna manera me sirviera de excusa.
- eres un imbécil- solté y con ello las lágrimas estallaron de una buena vez.
-oh, vamos, no llores- dijo - Dios, Rosie, no es para tanto
-¿no lo es?-pregunté y al verlo a los ojos, el de verdad no parecía sentirse tan mal por ello.
Dios, apuesto a que ni siquiera le importaba.
-solo la pasamos bien, es todo. Tu no querías follar y bien, yo lo entendí. Victoria por otro lado…
-le daba lo que él quería- agregó ella como si necesitáramos a alguien más en esa conversación.- asúmelo linda, ser una estirada y conservadora como tu papi no te lleva a ningún lado ¿ no lo ves?
- y al parecer ser una cualquiera si- dije
Ella abrió su boca ofendida y luego resopló.
limpiandome las lagrimas que habían comenzado a salir, mire a James una última vez.
-espero tu y tus amigos se rían de esto luego- le dije en la cara- de como fuiste lo suficientemente estúpido para perderme.
Dándome la vuelta caminé hacia la puerta y entonces salí de allí, cerrándola con un fuerte golpe detrás de mí.
Estupida, estupida, estupida…
Mordiendome los labios, caminé por el corredor entre la gente y luego bajé las escaleras a toda prisa para irme de allí. No vi a Alice por ningun lado, asi que simplemente seguí abriéndome paso entre la gente hasta llegar a la puerta del frente.
El aire frío chocó contra mi cara y entonces las lágrimas se comenzaron a caer a borbotones.
Viendo el auto a lo lejos, corrí hacia él y me metí en el asiento trasero hecha una bola de llanto y nervios,solo deseando desaparecer.
El resto de la noche solo pasó a borrones. Emmett queriendo saber lo que había pasado, yo aun llorando y arruinando todo mi maquillaje, bebiendo cerveza y metiendome tanta pizza al estómago como podía, esperando dejar de sentirme así de horrible.
Emmett había dicho que no era mi culpa, pero aun así yo sabía que en parte sí lo era. Si yo hubiera tenido sexo con James desde un principio probablemente nunca me habría engañado con otra; o tal vez si, quien sabe. Pero el mismo lo había admitido.
Y si bien no lo habíamos hecho, por lo que en realidad no tenía nada de qué arrepentirme, no podía dejar de pensar en porqué había elegido a una chica como ella para hacerlo a mis espaldas.
Alta, un buen cuerpo, unos pechos impresionantes y un cabello color fuego con ondas salvajes, probablemente tanto como su boca.
¿si quiera yo le gustaba? ¿habría sido todo por mi apellido como ella había dicho? ¿ solo por ver cuán lejos podía llegar conmigo? Tal vez ella era todo lo que él buscaba en una chica y yo solo era un juego, un pasatiempo.
Emmett pagó por la comida y yo no supe si sentirme halagada y o triste. ¿lo habría hecho por que yo le daba pena? No quise preguntárselo.
Sin pensarlo demasiado, lo abracé mientras estábamos en el estacionamiento, solo queriendo sentirme menos estúpida. Solo… que alguien me consolara después de lo que había pasado; después de todo, en casa nadie iba a hacerlo cuando llegara.
No solo por que nadie sabia donde habia ido, ni qué había sucedido, sino porque tampoco sabían de lo mio con James, y así iba a permanecer.
Los secretos siempre tenían su precio.
El lunes por la mañana finalmente llegó y yo no pude evitar sacarme de la cabeza ese abrazo y "casi beso" que le había dado a Emmett. Dios… no estaba tan desesperada ¿pero él me habría visto asi? No había dicho nada, pero quizás lo había sentido.
¿Le habría gustado tanto ese abrazo como a mi? quizás para él no había significado nada. Solo había sido parte de su trabajo: consolar a la pobre hija del senador de sus terribles elecciones en prospectos de novios.
Sin embargo, cuando habíamos estado en el auto, fuera de la casa, él se había mostrado enfadado y casi listo para golpear a alguien al ver en qué estado yo había terminado. ¿habría sido algo más que trabajo? ¿quizás solo su instinto de protegerme o… algo más?
Tal vez, después de todo yo le importaba más de lo que pensaba. El era un buen tipo, no un imbecil, como el resto de mis compañeros de la universidad, uno sobre el cual aún no sabía cómo debía sentirme al respecto.
Mucho menos después de verlo por mi ventana corriendo alrededor de la casa, solo llevando una camiseta y un par de pantalones de chándal, permitiéndome ver sus musculosos brazos, y un torso firme y probablemente bien definido.
Mierda.
No sé suponía que él me gustara. No por que fuera mi chofer o porque trabajará para mí padre, sino porque… él probablemente nunca iba a fijarse en mi.
Un tipo como él… aunque no creyera que fuera una estirada o una idiota, y me hubiera dicho que pensaba yo yo era linda… no iba a querer tener nada conmigo después de haberme visto llorar de esa manera.
-no deberías pensar eso- me reprendió Alice mientras estábamos en la biblioteca, en nuestra sesión de "estudio" o en este caso, de psicoanálisis- si dijo que eras linda, es por qué de verdad lo piensa. No te diría algo como eso solo por lástima.
-no sabes cómo me veía luego de estar llorando por más de veinte minutos. Difícilmente me vería linda.
-no, pero sí sé cómo te veías con ese vestido - me corrigió- y a menos que ese tipo este ciego, apuesto que hasta él pensó en follarte con eso puesto.
-¿Así que era tan sexy?- Bella preguntó
-debería haberte tomado una foto- Alice sonó arrepentida- dudo que vaya a verte vestida así de nuevo
Yo negué con la cabeza.
-solo olvídate de James, Rose- dijo Bella - ni siquiera merece que llores por el. Solo es otro maldito mujeriego.
-yo te dije lo que era en cuanto lo vi- dijo Alice- tenía cara de depredador. De esos que se cogen cualquier cosa que camina.
-bueno, no pudo hacerlo conmigo
-gracias- a Dios- agregó Bella- de lo contrario así tendrías algo que arrepentirte. Al menos no le diste ese gusto y conservaste tu dignidad.
-pero él no podrá decir lo mismo en cuanto termine con él- dijo Alice- ya emití un comunicado advirtiendo a medio campus diciendo que el tiene herpes, así dudo que vaya a tener mucha acción por un buen tiempo.
Yo no pude evitar reírme. Ella de verdad era la mejor amiga que podía pedir.
-y yo que pensé que con darle una patada en sus partes iba a alcanzar- Bella fue la que habló esta vez- supongo que te has superado.
Alice alzó sus hombros y puso sus ojos en blanco como si ya supiera lo increíble que era, pero no por ello dejaban de gustarle los halagos.
-¿Crees que alguien va a querer acostarse conmigo en algún momento?
-por supuesto que sí- Alice me animó - solo no te muestres tan desesperada y en cuanto menos te lo esperes el tipo que buscas aparecerá.
-no quien sabe, quizás ya apareció- Bella me dió un codazo y sonrió mientras miraba por la ventana hacia el parque, desde donde podíamos ver, como a unos 200 metros, el auto aparcado con Emmett sentado a un lado de él, fumando.
Pensando en que no tenía nada que perder, y sobre todo para comprobar que es lo que Emmett pensaba de mí, le pedí que fuéramos por un helado antes de mi clase de ballet, en un sitio que quedaba apenas a dos calles de allí.
Esta vez, yo fui quien lo invitó a comer, pagando por su cono de helado y el mio.
Emmett había optado por uno de chocolate y vainilla, mientras yo me pedía el mio de naranja y frutilla, siendo que en menos de una hora tendría que estar bailando y lo último que necesitaba era tener a mi profesor detrás de mí, diciendo que mi vientre estaba hinchado o sentir que iba a vomitar después de girar y saltar una y otra vez.
Sentandonos en una de las mesas junto a uno de los grandes ventanales que daban a una de las calles principales, yo le sonreí sin saber realmente que decirle. La heladería no se parecía en nada al sitio donde él me había llevado a comer un par de días atrás, pero no por eso la comida había sido menos buena. Simplemente se trataba de otro estilo de lugar, con otra estética y que iba dirigido a un público muy diferente.
-¿estás haciendo esto porque yo te invite la otra noche?- Emmett preguntó sin rodeos, rompiendo el hielo de una sola vez.
-no
-¿de verdad?- él se mostró sorprendido
-solo quería comer helado y pensé que tú también querrías algo. No me gusta comer sola, y no es solo cuando estoy triste. - expliqué- y tampoco quiero pedirte nada. Se que… he usado la comida como excusa para que tu no le digas a nadie sobre las cosas que estaba haciendo, pero no es lo que estoy haciendo ahora.
Comiendo un poco de helado con su cuchara, Emmett me observó atento y luego sonrió.
-muy bien- acordó- y ya que sacaste el tema… no deberías seguir trayéndome el almuerzo todos los días- dijo llevándose otra cucharada a la boca- ya te dije que no iba a decir nada sobre lo que pasó, así que no tiene caso que sigas haciéndolo.
-¿no te gusta la comida?
Emmett sonrió
-por supuesto que me gusta- contestó- solo creo que no es justo que hagas que Mary preparé comida creyendo que es para ti, cuando soy yo él que acaba comiendosela.
Un vacío de pronto se sintió en mi pecho. ¿cómo lo sabía?
-¿ella te lo dijo?- él negó
-la escuché hablando con Marco el otro día, diciendo que no podía creer que tuvieras tanto apetito últimamente y que estaba realmente feliz que estuvieras comiendo bien de nuevo- yo suspiré y me comí otra cucharada de helado.- si no vas a decírselo, al menos no hagas que siga preparandote más comida.
-¿por qué? dijiste que ella estaba feliz
-pero no por algo que sea cierto. Además…- él me sonrió- puedo comer en el campus cualquier otra cosa.
- no creo que encuentres nada que sea tan rico como su comida.- lo contrarié.
-puede que tengas razón-acordó- pero no deberías seguir mintiendo por miedo a algo que no va a suceder.
-está bien- acepté- no más comida a cambio de nada.
-eso está mejor.- él sonrió, enseñandome sus dientes y yo no pude pensar en alguien más atractivo en ese momento.
Oh Dios… Rosalie, me dije mentalmente. Solo cómete tu helado y deja de fantasear con él como una adolescente.
Metiendome un par de cucharadas en la boca, comi sin decir mas nada, mientras evitaba volver a mirarlo y dejar que mi cabeza comenzara a divagar.
- ¿ que tal van tus clases en la universidad?- Emmett no pareció poder soportar muy bien el silencio incomodo entre nosotros, teniendo que llenarlo con preguntas . Eso o tal vez tendría curiosidad sobre mi, quien sabe.
-bien. Pronto tendré mis exámenes de medio semestre…- yo suspiré de solo pensarlo- así que tendré bastante que hacer.
-¿y cuando vas a graduarte?
-El próximo año, si rindo bien todos mis exámenes…
-eso es genial- dijo mostrándose alegre por algún motivo- debe ser genial tener un titulo , ya sabes, de esos que cuelgas en la pared, mostrándole a todo el mundo que tienes algo de qué alardear
Yo no dije nada. la verdad es que no parecía la gran cosa para mi. Quizás porque lo único que quería ahora era poder pasar bien mi audición y poder unirme a la ABT. Era lo único que realmente deseaba. No porque la universidad no fuera importante y mis últimos 3 años fueran sido en vano, sino porque como bailarina, dudaba que alguna vez fuera a llegar a usar mi título para algo más que tenerlo colgado en mi pared, como Emmett decía.
-¿te gustaría ver mi clase de hoy?
-¿tu clase?
-si, en el estudio- explique- arriba hay una sala de espera para quienes quieran ver la clase. Charlie solía ir todo el tiempo- recordé con nostalgia- pensé que tal vez querrías ver que hago ahi dentro.
Después de todo ya habían pasado más de dos semanas desde que él se había convertido en mi chófer y entonces podría ver cuán interesado en mí estaba.
-está bien- él no pareció pensárselo mucho
Sintiéndome repentinamente emocionada, le sonreí y me termine mi helado antes de que regresaramos al auto para ir al estudio y Emmett se aparcara frente a este.
Tomando mi bolso, me apresure a salir del auto y fui a pedir el elevador mientras el aparecía junto a mi un minuto después.
Para cuando llegamos al tercer piso, las puertas se abrieron y yo me apresure por el corredor, mientras escuchaba a lo lejos la música de la clase anterior aún sonando. Bien, al menos no había llegado tarde.
-Puedes quedarte ahí- dije a Emmett señalandole la puerta de color caoba, tras la que estaba el cuarto de espera, y dónde probablemente ya estaban las madres de mis compañeras.
Al menos de esas que se interesaban lo suficiente por ellas.
Mi madre con suerte había aparecido allí unas cinco o seis veces en los más de quince años que yo llevaba bailando con Alec. Siempre había dicho que mis clases eran aburridas y que no tenía nada en común con las otras madres, como si eso sirviera de excusa para una niña de cuatro años. La verdad es que ella siempre había preferido hacer otras cosas que en lugar de pasar tiempo conmigo; ya fuera salir de compras, tomar el té con sus amigas o ir a alguna subasta de antigüedades o joyas.
Fuera lo que fuera, siempre había algo más importante que yo.
Pero para mi suerte, Charlie siempre había estado allí para mi. Durante mis clases, ensayos, pruebas de vestuario, e incluso en mis festivales… y ahora mismo yo seguía sin tener noticias de él.
Creyendo que eventualmente alguien iba a decirme algo, ya fuera bueno o malo, intenté tragarme mi angustia y me dirigí a los vestidores para meterme en mi ropa de danza.
Y no fue sino hasta que ya estuve vestida y en la barra, lista para comenzar con la clase y el precalentamiento que vi a Emmett a lo lejos, que me sentí realmente ansiosa.
Por supuesto, intenté concentrarme en la clase, pero verlo a él sentado en una esquina rodeado de las señoras de cincuenta y tantos, viéndolo casi con un comer de ojos, me resultó algo cómico, mientras que mis compañeras parecían incómodas por eso. Desde luego, a nadie le gustaría ver a su madre coqueteandole abiertamente a un chico que era casi de la mitad de su edad, y mucho menos en su cara; Emmett sin embargo, no se vio demasiado intimidado por eso, o al menos no dejo que ellas lo notaran.
Claro que al comenzar con la parte intensa de la clase, casi me olvidé por completo de él mientras me centraba en mi propio reflejo frente al espejo y en las correcciones que Alec siempre tenía para mi.
Y no fue sino hasta que tuvimos un descanso de quince minutos que me di cuenta de que él ya no estaba allí, preocupándome por un momento ¿habría sucedido algo?
Volviendome hacia la sala de ensayos, le pregunté a las señora Vanderwol y sus amigas si sabían donde se había ido, indicandome que él se había retirado para ir por un poco de aire, pero no había regresado, hacía ya un buen rato.
Buscando mi chaqueta, me metí en ella antes de subirme al ascensor e ir hacia el auto en su búsqueda.
Solo entonces, y en cuanto llegué a la calle, pude verlo fumando con el semblante algo frustrado junto a la puerta del estudio.
-¿Todo está bien ?- le pregunté
-si. Solo …Me sentí un poco sofocado ahí dentro- yo asenti- sino te importa preferiría quedarme aquí hasta que termines.
-no hay problema- dije aunque sintiéndome un poco decepcionada- tampoco esperaba que estuvieras allí por 3 horas. Haz lo que quieras. Solo… pensé que algo había pasado
-no. todo está bien- respondió dándole otra pitada a su cigarro
-bien, te veré luego- sonriendole apenas, me di media vuelta y entonces regrese al estudio.
Estúpida. ¿Porque pensé que a él iban a importarle mis clases? ¿Por qué iba a interesarse en cualquier cosa que yo hiciera? Solo era mi chófer, eso era todo. Eso no iba a volverlo un entusiasta del ballet, ni mucho menos iba a estar ahí para mí, apoyándome en cada cosa que hiciera, como Charlie lo había hecho.
Y pensar que casi lo había besado esa noche fuera de la pizzería. Sintiéndome sola y tonta. Interpretando su buena voluntad o que él quisiera hacer bien su trabajo con que sintiera algo más por mi, por poco haciéndome meter la pata.
Y si bien en lo que quedo de mi clase, yo intenté no volver a pensar en ello, no lo conseguí del todo. ¿habría algo de malo conmigo? ¿ sería que yo simplemente era aburrida? ¿por eso a él no le interesaba, como tampoco nunca había parecido interesarle a James? ¿ por que no era aventurera o emocionante? ¿por que solo era la aburrida hija de una adinerado senador?
Terminando la clase exhausta y adolorida, volví a vestirme sin pasar por alto los comentarios de mis compañeras, y especialmente los de Jessica sobre mi nuevo chofer. Nadie se atrevía a decirme las cosas en al cara en ese sitio, algo que no era novedad después de llevar tanto tiempo estudiando juntas en el mismo lugar. Años en las que todas habíamos pasado por cambios, alto y bajos, pero aun así, la hipocresía entre todas siempre se había mantenido; haciendo lo mismo que hacían nuestros padres.
Ellas creían que -él estaba bueno- que era sexy-probablemente demasiado joven para ese trabajo- un acomodado- y vaya a saber Dios qué cosas más que yo no pude escuchar.
Para cuando estuve de regreso en el auto sin embargo, Emmett pareció darse cuenta de mi cambio de ánimo mientras manejaba camino de vuelta a casa.
-lamento no haberme quedado el resto de la clase- dijo- no eras tú, sino ese grupo de madres que… no paraban con sus preguntas- admitió sonando casi frustrado al respecto.
-¿Así que estuvieron molestándote?- emmett suspiró profundamente haciéndome sonreír.
Charlie siempre se quejaba de ellas, pero yo siempre pensé que solo bromeaba. Es decir, no es como si yo conociera a alguna de ellas personalmente, pero realmente no las veía demasiado diferentes a mi madre. Tal vez por eso no pensaba que fueran pedantes o entrometidas, sino las típicas esposas y madres falsamente preocupada de los suburbios de Nueva York. La diferencia es que al menos ellas se molestaban en aparecer.
-supongo que la "carne nueva" las alteró un poco- bromeó- fue casi como un partido de seis contra uno en el que nunca tuve posibilidades de ganar
-no pudo haber sido tan malo
-no lo fue- dijo riendo un poco- me gustó verte. Fue… interesante .Nunca antes había estado en un estudio o había visto una clase de ballet.
-¿de verdad?
-sí- dijo- fue bueno, de verdad. Incuso cuando no sepa nada del asunto… lo disfruté.
Sin embargo no deje que eso nublara mi juicio y me diera falsas esperanzas de algo que no existía. Tal vez Emmett no era malo y era bueno en su trabajo, pero simplemente era algo lento captando las señales. Quizás no había entendido que yo había estado tratando de llamar su atención, o quizás solo me veía como su trabajo, sin ninguna posibilidad de cruzar esa línea.
Sea como fuera, decidí no intentar más nada con él para evitarme más desilusiones. Ya mi ánimo era suficientemente malo por sí solo como para continuar agregando más leña a ese fuego.
Haciendo que terminara especialmente sorprendida cuando dos días después recibí un mensaje suyo a mitad de mi clase de gestión cultural, cuando hasta el momento no nos habíamos escrito ni una sola vez desde que él había comenzado a trabajar conmigo.
-¿podemos vernos?- E
-¿sucedio algo?- R
-Solo… quiero llevarte a un lugar, pero tendrás que saltearte algunas clases- E
¿llevarme a un lugar? bien, la verdad es que fuera lo que fuera, probablemente sería mejor que mi siguiente clase, pero aún eso no me decía nada ¿por que no podía simplemente escribirlo?
Dándole una rápida mirada al reloj de mi teléfono, me dispuse a responderle.
-bien. Te veré en 20 minutos-R
-bien- E
Para cuando volví a encontrarme con él, sin embargo, parecía algo nervioso, tambaleando sus dedos sobre el capó del auto.
-¿a dónde quieres llevarme?- pregunté
-al hospital…-él hizo una pausa en la que soltó un largo suspiro, casi como lo que estuviera a punto de decirme ya no lo soportará más dentro de él- te llevaré a ver a Charlie
-¿De verdad?- Emmett asintió- ¿Sabes dónde está? ¿Desde cuándo?
- un par de días- admitió mientras me miraba con cuidado
-¿ Y solo ahora me lo dices?- ¿De verdad? Él había prometido averiguar dónde estaba, había dicho que me diría si sabía algo y entonces solo se lo había guardado para el mismo.
- pensé que te sentirías mejor si te llevaba con él- dijo- te he visto algo… decaida ultimamente
Así que eso era. Él me tenía lástima después de todo.
-¿Tú ya lo viste? - él asintió -bien, vámonos- metiendome al auto sin querer perder más tiempo, espere que él se subiera y pusiera el auto en marcha, alejándonos de allí.
No hablamos mucho durante el viaje, aunque tampoco lo habíamos hecho en los últimos días. El no dijo más nada sobre Charlie y yo tampoco quise preguntar, sintiéndome con mi estómago revuelto; nerviosa y preocupada por el.
Viendo por la ventanilla la cruz del hospital a lo lejos, ví junto a este una tienda de regalos, globos y peluches.
Pidiéndole a Emmett que me dejara bajar antes para comprarle algo, pensé que un oso de peluche, aunque sonara algo infantil, iba a subir su ánimo en cuanto lo viera y obviamente lo haría acordarse de mí.
Saliendo de allí con mi peluche y sintiéndome algo tonta por haber ido hasta allí con las manos vacías a excepción del oso de color blanco con un corazón en sus manos, entré con Emmett al hospital sin tener la menor idea hacia dónde debía dirigirme.
Y no fue sino hasta después de que tomamos un elevador y caminamos por un largo e interminable corredor, que Emmett se volvió hacia a mí para hablarme,deteniendonos apenas un metro antes de llegar a una de las puertas.
-solo… no te pongas a llorar- pidió y de algún modo su voz se entrecortó- sin importar lo mal que lo veas, llorar frente a él no va a ayudar a nadie
-¿Es tan grave?- mi piel de pronto se erizo y sentí que no estaba preparada para eso.
En la universidad él había dicho que me llevaría a ver a Charlie para que me sintiera mejor, pero ahora mismo no sonaba como si eso fuera a suceder .
-en un rato iré a hablar con sus médicos. - fue su respuesta; una que no me decía absolutamente nada.
-Emmett… ¿que sucede? ¿qué es..?
-es cáncer- dijo- aún no sé de qué tipo o qué tratamientos pueden darle o no… que posibilidades hay de que él…- Emmett suspiró y me miró a los ojos, dejándome ver por primera vez lo preocupado que estaba por ello- pero no hables sobre eso ¿De acuerdo?
Yo asentí con la cabeza y entonces me volví hacia la puerta, temerosa de lo que podría encontrarme del otro lado.
Se que me he tardado más se lo usual en este capítulo, pero he estado ocupada con mis estudios. de todas formas me las he arreglado para terminarlo y poder subirlo.
¿creen que la trama se está haciendo pesada o les gusta ver el punto de vista de cada uno de ellos de las distintas cosas que van pasando?
dígamelo en sus reviews
como verán estos dos ya están viéndose con otros ojos, lo que falta ahora es que alguno de ellos de el primer paso. ¿quien creen que será?
en fin, espero les guste este capítulo y seguramente estaré actualizando pronto ya que tengo bastante avanzado el siguiente capítulo.
saludos a todas y que tengan un gran comienzo de semana!
Bella McCartney Darcy
