La hija del senador
Disclaimer: Los personajes de la saga Crepúsculo son propiedad de Stephenie Meyer y su casa editorial.El resto de los personajes pertenecen a mí y a mi imaginación.
Capítulo 7: sospechas
EMMETT POV
Luego de un largo un día en el que había terminado siendo acosado por un grupo de señoras ricachonas de cincuenta y tantos que usaban ropa de diseñador, hacian yoga y conocían muy bien el botox, estaba más que listo para irme a la cama.
Pero que antes necesitaba conseguir las cosas de Charlie , así que tendría que esperar a que todos estuvieran dormidos y entonces podría colarme en su habitación.
Recargando mi espalda contra la pared, cerré mis ojos no pudiendo evitar que las imágenes de esa tarde regresarán a mi cabeza.
Y yo que había creído que ver a Rosalie metida en ese vestido negro me había dejado sin aliento, obviamente no tenía idea que verla metida en sus mallas de danza de color rosa con medias al tono iba a ser algo completamente diferente a lo que yo me había imaginado de una bailarina.
Nada de princesas en enormes tutús bordados con trajes bordados en piedras y que parecían salidas de un cuento de hadas. No. En su lugar había visto chicas en mallas apretadas, sudadas y con los pezones duros sobresaliendo de sus trajes mientras saltaban y giraban de un lado a otro en ese gran salón.
Y Rosalie , entre todas ellas, se veía especialmente caliente.
Mierda.
Ella no solo era hermosa en sí misma, con o sin maquillaje, con su cabello suelto o recogido, pero metida en esas mallas rosadas que se ajustaban a cada centímetro de su cuerpo… había sido algo que no podría quitar fácilmente de mi cabeza.
Entonces me había puesto bastante caliente solo viéndola estirarse en la barra o viéndola sonreír mientras ella me observaba de reojo antes de hacer su parte.
Pero claro, no todo solo había sido disfrute y placer visual. No. Lamentablemente en el salón de espera en el que había terminado, mi compañía precisamente no me había permitido relajarme demasiado.
Si bien no esperaba estar solo, tampoco me había imaginado que las madres de sus compañeras se verían de esa manera. No. Yo me había esperado señoras de mediana edad, expertas en ballet y probablemente bordando piedras y lentejuelas en los trajes de sus hijas, nada más alejado de la realidad por supuesto.
Había sido una idea tonta. Pero claro, pensar que un estudio con ese ubicado en medio de la ciudad de Nueva York , con chicas con tanto dinero como Rosalie… pagando para estar en esa academia… no tendrían madres como las de cualquiera.
Señoras más que interesadas en mi, y en cómo había llegado allí. Preguntando por Charlie, halangandolo, como si fuera el Don Juan de ese grupo y cuestionando por qué yo, "un chico tan joven y bien parecido" había tomado su lugar. Y desde luego, sus preguntas no terminaron allí, oh no. Ellas querían saber todo sobre mi, intentando casi hasta averiguar el nombre de mis padres, donde había nacido y como conocía y que cosas sabía del senador Hale y su familia.
Y aunque intenté no molestarme y tratar de centrarme en Rosalie y pensar en lo bien en que ella se veía, terminé por largarme de allí con la excusa de ir a fumar ya sin soportarlo más, y sin ninguna intención de regresar.
Claro que lo que no me esperaba era que Rosalie fuera en mi búsqueda al ver que me había ido de la sala de espera. No quise mentirle, porque la verdad es que no había sido su culpa, pero realmente había terminado por sofocarme con tantas preguntas.
Ella sin embargo se vio decepcionada. No me lo dijo, pero pude verlo en sus ojos.
No había tenido especialmente una gran semana, sobre todo desde esa fiesta, en la que había terminado llorando a todo dar por culpa del idiota que aún no había tenido la oportunidad de volver a cruzarme para encargarme de él. Pero yo definitivamente había notado como su ánimo había decaído notablemente desde entonces.
Y aunque halague su baile después de que su clase terminó, explicándole lo que en realidad había sucedido, ella no pareció sentirse mucho mejor.
Quizás esperaba más de mi. Quizás esperaba que al igual que Charlie yo estuviera allí para ella siempre, en cada paso, pero claro, ella y yo no nos conocíamos tanto, no como ellos dos. ¿Sería quizás eso lo que me detenía? ¿O sería el hecho de que yo no la veía solo como un trabajo? ¿De que si bien quería cuidarla, no podía verla como un padre o simplemente como su guardaespaldas? ¿De que no podía comprometerme con ella por qué me sentía de otra manera cuando la tenía cerca de mi?
Sintiendo como mi teléfono vibraba sobre la cama, lo busqué entre las sábanas para apagar la alarma de las 2am que había puesto en caso de quedarme dormido.
Tomando el abridor que había preparado para forzar su puerta, mi teléfono, y un bolso, salí de mi habitación para ir por sus cosas.
Andando con cuidado y sin hacer ruido, abrí fácilmente la puerta de junto, entrando a la fría y oscura habitación de Charlie, sintiéndome algo extraño.
Sin perder demasiado el tiempo, busque su teléfono y cargador, la cadena de Jared en la mesa de noche y también una foto de ellos juntos antes de irnos al ejército y otra de su esposa.
Tome por si acaso un poco de ropa de su armario y la metí junto a sus cosas en el bolso que había metido mis cosas cuando me había mudado a la casa. No podía solo andar por allí con un bolso de Charlie y pasar desapercibido, así que ese sería un mejor escondite.
Ya seguro de que no quedaba mucho más por allí que llevarle, salí al corredor y cerré la puerta con cuidado antes de escabullirme de regreso a mi alcoba sin que nadie me viera.
Suspirando, casi aliviado, dejé mi bolso a los pies de mi cama antes de arrojarme bajo las sábanas y apagar la luz ya listo para dormir un poco.
Sin embargo, aunque cerré mis ojos e intente poner mi mente en blanco, no pude pasarme evitar pensar en qué momento iba a llevarle sus cosas a Charlie sin que nadie lo supiera. Así como tampoco pude evitar pensar e porqué su habitación estaba tan despojada y ordenada, aún cuando la hubiera visto apenas con la luz de mi teléfono alumbrando en la oscuridad. Charlie quien llevaba viviendo allí por más de diez años apenas tenía cosas consigo.
No es como si las habitaciones tampoco fuera tan grandes como para permitirse ser un acumulador, pero él realmente no tenía más que un par de libros en su repisa, unas cuantas fotos viejas, una biblia y un poco de ropa. Llevaba una vida sencilla, más de lo que aparentaba. Pero ¿Quién era yo para juzgarlo? Él ya no tenía a más nadie, ¿Porque iba a reemplazar ese vacío con cosas? No es como si yo tampoco lo hubiera hecho. Si, yo tenía algunas cosas más en mi departamento, pero tampoco se me había dado bien el hecho de coleccionar cosas solo porque sí. Yo solo era un tipo despojado y afligido, uno que aunque aún tenía a toda su familia, pero no se hablaba con ellos.
Sin embargo, no pude evitar sentirme mal por ello. Ahora mismo el estaba solo en el hospital, lidiando con sus malestares y sin nadie que pudiera visitarlo.
Ya había pasado casi una semana desde que lo había visto, y aunque antes tal vez no me sintiera mal no por vernos tan seguido, ahora mismo un par de días se sentían como una eternidad.
Y no fue sino hasta dos días después de que había recuperado sus cosas, que conseguí subirlas al auto sin que nadie me viera, cuando decidí que regresaría al hospital.
Rosalie aún se veía decaída y considerando que yo iba a irme mientras ella estaba en clases pensé en llevarla conmigo. Claro que no pude decírselo en cuanto subió al auto esa mañana.
Algo en mi interior aún me retenía, diciéndome que no era una buena idea. Edward me lo había dicho y Marco desde luego ni siquiera han tenido que hacerlo, más que con sus palabras de "mantente apegado a su agenda al pie de la letra y si pasa algo solo llámame" lo que significaba no llevar a Rosalie a ningún otro sitio que no fuera la universidad o su estudio de danza.
Aún así, un par de noches atrás yo había roto las reglas y las cosas habían salido mal. ¿Eso significaba que no debía volver a hacerlo? ¿Que no debía hacer con ella nada más de lo que se suponía que hiciera? Tal vez solo había tenido mala suerte y ella había tomado malas decisiones.
Desde luego, nada me aseguraba que ella no volviera a hacerlo. Pero no tenía otra opción que confiar en ella. Todos se merecían una segunda oportunidad después de todo y además se lo había prometido a Charlie.
Así que sacándola de clases a media mañana, ambos fuimos al hospital, sin pasar antes por un oso de peluche que ella compró para él a modo de regalo.
"Que cosa más infantil" pensé para mí mismo , incluso cuando nunca hubiera comprado un oso para alguien antes o hubiera recibido uno cuando era niño.
No, en mi familia los hombres no jugaban con osos de peluche, mi padre siempre lo había dejado muy claro, y desde luego tampoco lo hacían los niños.
Finalmente girando el pomo de la puerta entré a la habitación, encontrándome con Charlie sentado a un lado de su cama, mirando la tv que colgaba de una de las esquinas del cuarto, y con un aspecto mucho mejor que el de una semana atrás.
Algo debía de estar funcionando, me dije.
-Charlie- lo saludé. Volviéndose hacia mi, una sonrisa apareció en su rostro instantáneamente- te he traído visitas- dije
Solo entonces Rosalie entró a la habitación, con un paso lento y cauteloso. Tal vez no debería haberle advertido afuera que no llorara; quizás la había asustado.
Pero entonces me había tenido que si lo veía como yo lo había visto antes o iba a ponerse a llorar. Yo había intentado convencerme a mí mismo que él no se veía tan mal, pero la verdad es que no tenía un buen aspecto, en absoluto.
Además… quisiera admitirlo o no, aún no podía sacar de mi cabeza la imagen de ella hecha un mar de lágrimas en la parte de atrás del auto.
La última vez que había visto llorar a alguien así... había sido a mi madre, cuando recién despertaba en el hospital y apenas podía moverme y no podía hablar. Entonces ella había llorado tanto…
No sé si fue porque pensó que iba a perderme o porque temía que nunca volvería a ser el mismo después de que esa bomba estallara y me volara una parte de la cabeza. Entonces nadie había apostado nada por mí, creyendo que estaría condenado a estar postrado en una cama o que nunca volvería a hablar como una persona normal. Solo había sido yo y mi gran voluntad de vivir, las que me habían hecho salir adelante luego de dos tortuosos años de constante rehabilitación con un montón de médicos distintos.
-oh…. Rose- su voz carraspeó, y de pronto los ojos de mi viejo amigo brillaron de un modo que yo antes no había visto.
-Charlie…- la voz de ella por poco se quebró mientras corría a sus brazos y le daba un fuerte abrazo, entre emocionada y aliviada.
Recibiendola con otro abrazo, él suspiró y me observó por encima de su hombro con una mirada de agradecimiento.
-me alegro tanto de verte- dijo ella - han pasado tantos días y nadie decía nada sobre ti, mi padre…
Charlie palmeó su hombro tranquilizandola.
-lo bueno es que ya estás aquí- le dijo- Extrañaba mucho verte cada día mientras íbamos en el coche por el centro mientras escuchabas esa música ruidosa
Entonces ella se rió.
-¿Ya te ha torturado con eso?- esta vez Charlie se volvió hacia mi, dejándome perplejo
-no… Emmett y yo no hacemos esas cosas- dijo ella rápidamente- aunque ha sido muy bueno conmigo.
-más le vale que lo sea- contestó Charlie guiñándome un ojo al final .- ahora, ven aquí, siéntate- pidió él a ella indicando la la silla junto a su cama, mientras yo seguía parado en medio de la habitación, contemplando cómo ambos interactuaban de un modo que me resultó de lo más curioso.
Tomando asiento junto a él, ella tomó su mano y la estrechó mientras lo veía a los ojos preocupada antes de dirigirle una larga mirada a todas las máquinas y sueros que él tenía conectados.
Acomodandome en el sofá junto a la ventana, dejé mi bolso en el suelo mientras Rosalie sacaba el peluche de su mochila y se lo entregaba a Charlie con una enorme sonrisa.
-para que alguien te haga compañía- le dijo- apuesto a que debes aburrirte mucho solo en tu habitación
-no está tan mal- dijo el encogiéndose de hombros mientras le daba una larga mirada al oso antes de dejarlo junto a su almohada- ahora que voy al comedor, he conocido a algunas personas con las que he estado hablando- dijo- aunque el oso me vendrá bien por las noches, cuando no tengo a nadie con quién hablar.
Desde luego, Charlie solo estaba siendo amable con ella, pensé. ¿Quién podría decirle que no a esos ojos? Mucho menos rechazar un regalo de su parte, yo mismo lo sabía, incluso cuando esté fuera un osos de peluche.
Y sin perder el tiempo, esos dos comenzaron a ponerse al día de todo lo que había sucedido desde que él había acabado en el hospital, mientras yo observaba la escena en silencio, casi sintiendo que sobraba en esa habitación.
Desde luego ella solo le habló de sus clases de baile, de la audición y de cuánto quería que él la acompañara ; también le de sus clases en la universidad e incluso de sus amigas, pero si dejando afuera lo que había sucedido con su novio, la fiesta de un par de noches atrás y claro sus extorsiones para conmigo.
Incluso así, ella le dijo muchas más cosas en menos de una hora, de lo que me había dicho a mi en más de dos semanas. Lo que dejaba bien en claro que yo nunca iba a ocupar el sitio de Charlie para ella, así como tampoco confiaba lo suficiente en mi como para siquiera contarme la mitad de esas cosas.
-has estado muy callado- la voz del viejo Charlie me trajo de regreso a la realidad, haciendo que me volviera a verlo.
-no quería interrumpir- dije. Rosalie me observó con curiosidad y algo de pena quise adivinar- iré por unos cafés, enseguida regreso
Poniéndome de pie y tanteando mi billetera en mi bolsillo, salí de la habitación camino hacia la máquina de cafés que había visto en el otro extremo del corredor.
Dándole una mirada al reloj que había colgado sobre una de las largas tandas de sillas, ví que ya pasaban de las 3 y ni siquiera habíamos almorzado.
No era de extrañar que me sintiera un poco perdido, siendo que llevaba varias horas ya sin probar bocado. ¿Rosalie había comido algo en la universidad? Porque de otra forma tendría que comprarle algo antes de su clase de baile o ella iba a sentirse mal.
Luego de elegir uno por uno los cafés que quería, y meter un par de billetes en la máquina,acomode las tres tazas de papel ya llenas, entre mis manos y regrese a la habitación con un paso lento pero seguro.
Entregándole una a cada quien, finalmente le di un sorbo a la mía antes de regresar al sillón, recordando entonces lo que Mary me había dado para él esa mañana, luego de que le dijera el día anterior que iba a ir a pasarme por el hospital.
Buscando entre todas las cosas que había metido en mi bolso, finalmente di con la caja de metal que había guardado allí con la promesa de llevarselas a él, de parte de su supuesta enamorada.
-Mary te envío estas…- yo saque la caja con galletas de mi bolso y entonces se las pasé.
Los ojos de Charlie se iluminaron al verla.
-no me digas que son… sus galletas de canela y jengibre
-dijo que eran tus preferidas.
-oh, las enfermeras van a matarte si ven que me has traído cosas con azucar. Lo mejor será que nos las comamos ahora y rápido. y te llevas la caja contigo
-Charlie…
-aún no he encontrado un escondite para mis cosas, pero creo que ese bolso servirá- dijo dándole una mirada a mi bolso de cuero en el que había escondido sus cosas- ¿Ahí tienes las demás cosas que te pedí?
-si, junto con un poco de ropa y algunas cosas más que creí que te gustarían- contesté
-gracias- muchacho- dijo esta vez sonriéndome a mí antes de destapar la caja con galletas y olerlas con gusto.
- come un poco, y dime qué tal están- pedí- así le diré si te gustaron o no
-no hay forma de que estás galletas vayan a estar malas- dijo él con seguridad. Al parecer nadie podía hablar mal de Mary y su comida, siendo que a esta altura ella podría ser bien una cocinera de un restaurante cinco estrellas, a la cual nadie iba a desagradar.
Sin embargo, él no fue el primero en comerse una. En su lugar, se volvió hacia Rosalie, y le tendió el envase con galletas esperando que ella tomará una antes que él.
Sonriéndole amablemente, ella tomó una y le dió un mordisco. Solo entonces él comió. ¿Sería algo entre ellos? ¿Compartir su comida?
Solo entonces fue mi turno de recibir una galleta. Tercer lugar. Bien, al menos ahora sabía cómo era el rango de importancia allí, no es como si durante la última hora no lo hubiera entendido.
Quizás solo era una cuestión de costumbre. Quizás él había compartido más cosas con ella de las que había compartido conmigo. Y aunque no quise sentirme celoso o hacer comparaciones, no pude evitar que una pequeña parte de mi lo hiciera.
Entre el café y las galletas, nadie habló demasiado a decir verdad, terminando con una caja de galletas medio llena y tres tazas de café vacías al cabo de media hora.
-así que… ¿qué tal se llevan ustedes dos?- Charlie irrumpió el silencio, dejándonos a mi y a Rosalie sorprendidos con su pregunta tan directa - ha ido bien,¿no es así?
-seguro…- Rose me miró de reojo antes de responder algo dudosa
-imagine que se llevarían bien- apuntó Charlie- Emmett cuidará bien de ti mientras yo sigo aquí por un tiempo más. Es un buen chico, así que no te aproveches de él
-Charlie…
-lo digo en serio- advirtió- haciendo que Rosalie bajara sus ojos al suelo casi como si la estuvieran regañando. Ja ¿que no se aprovechara de mi y mi buena voluntad? ya era tarde para eso, por que ya había sucedido.- Si haces que lo despidan porque comienzas a comportarte imprudentemente no tengo idea a quien pondrán contigo entonces.
-Charlie, harás que él crea que soy un monstruo- ella susurró
-eres un pequeño monstruito- dijo el riendo y despeinando su cabello. Ella resopló y volvió a peinarse, viendose increiblemente adorable.
-y en cuanto a ti muchacho…- él volvió sus ojos hacia mí con un tono serio- apegate a las reglas y estarás bien- Las reglas claro, las que decían que no le pusiera a ella un dedo encima o a cualquier otra, casi manteniendome en el celibato de forma voluntaria.- y no consientas demasiado a Rose, solo un poco, como lo has hecho hoy.
-seguro- dije
- ¿cómo se conocieron ustedes dos de cualquier forma?- Rosalie nos miró a ambos esperando que alguno respondiera.- aun no me lo han dicho
Yo pase saliva y entonces Charlie decidió que él sería quien se lo diría.
-mi hijo Jared y él eran buenos amigos cuando estaban en la escuela- dijo él casi recordandolo con un gusto agridulce- entonces Emmett pasaba mucho tiempo en nuestra casa. Ambos querían ir al ejército y siendo que yo también había servido en mis días, ellos siempre estaban entrenando o mirando en mis viejas cosas de la armada hasta que pudieron enlistarse luego de terminar sus estudios. Dos chiquillos dispuestos a llevarse el mundo por delante…- él suspiró- conozco a Emmett probablemente desde que tenía un par de años más que tu cuando comencé a trabajar para el senador- explicó- luego cuando Emmett se accidentó… cuide de él por un tiempo mientras continuaba trabajando y lo veía tanto como podía. Y cuando sucedió lo de Jared…
-entonces yo estuve allí para él- continué al ver como su voz se había apagado al llegar a esa parte del relato.- y desde entonces hemos continuado siendo buenos amigos
-oh…-Rosalie no sabía qué decir- Charlie yo no…
-no te preocupes- dijo él estrechando su mano- ya ha pasado bastante tiempo desde entonces
Ella asintió con la cabeza y bajó su mirada al suelo.
-ya deberían irse ustedes dos, de cualquier forma. - Charlie cambió repentinamente de tema, por obvias razones, seguramente no queriendo seguir con esa conversación luego de sacar a flote un tema que lo ponía realmente sensible- Ya pasan de las 4 y tú tienes clase de danza. Y con el tráfico que hay a esta hora… deberían ir saliendo
- tienes razón- dije yo- deberíamos ponernos en marcha si queremos llegar a tiempo. No puedo hacer que te saltees también tus prácticas. Ya ha sido suficiente con las clases de esta mañana.
-lo sé- ella suspiró y entonces se puso de pie.- me alegró mucho verte de nuevo Charlie- le dijo antes de abrazarlo con fuerza- ahora solo ocúpate de mejorarte ¿esta bien? Sin importar lo que tarde, solo… hazlo
-lo intentaré- dijo él sonriéndole
-aquí están tus cosas- dije yo dejando mi bolso junto a la mesa a un lado de su cama- un poco de ropa, fotografías, la cadena que me pediste… y tu teléfono- dije al sacarlo del bolso para pasarselo- ya lo he cargado por un par de horas, así que ya puedes usarlo. Y también te he metido el cargador para que no te quedes sin batería.- él asintió- cualquier otra cosa que necesites… solo llamame o enviame un mensaje y vendré tan pronto como pueda.
-desde luego- el sonrió y estrechó mi mano- gracias Emmett, por todo. Por las cosas y por haber traído a Rose… ha sido un buen día gracias a ti- yo negué con la cabeza, quitándole importancia- lo digo en serio. Ahora solo váyanse y comportense. Los dos.
Yo me reí.
-te escribiré mañana- dijo Rose ya en la puerta. Charlie estuvo de acuerdo.
Así que luego de despedirnos, ambos salimos de la habitación listos para irnos. Claro que yo aun necesitaba hacer algo antes de partir.
Ya en la mesa de entrada, le pedí a Rosalie que me esperara en una de las sillas que había allí, mientras yo iba a hablar con su doctor para ver qué era lo que finalmente estaba sucediendo con él y como lo estaban tratando. Charlie se veía mejor, de eso no cabía duda, pero yo sabía muy bien que no todo lo que se veía bien por fuera significaba que por dentro también lo estuviera.
Sin embargo, ella me hizo a un lado y me dijo que sería ella quien hablaría con su doctor para ver qué es lo que estaba sucediendo, creyendo que porque todo lo que tenía que ver con Charlie estaba pago por su padre, a ella le darían esa información. Sin embargo si ella hacía eso… iba a meternos en un gran problema.
Deteniendola por el brazo, ella me puso mala cara y se sacudió esperando que la soltara, pero yo no lo hice.
-Emmett… ya basta ¿que haces? ¿que sucede contigo? solo déjame hablar a mi y entonces sabremos que está pasando con Charlie. En cuanto les de el apellido de mi padre...
-deja que yo me encargue de eso- le pedí
-no- ella estaba enfadada- ¿por qué? ¿por que yo no puedo hacerlo? - me soltó - ¿crees que no puedo hacerlo? ¿piensas que acaso nunca estuve en un hospital antes y no se como funcionan estas cosas?
-no es eso- dije tomándola por ambas muñecas y entonces poniéndome frente a ella para hablarle a los ojos- solo no quiero que te metas en problemas. Ya me he puesto como familiar directo de Charlie en sus registros y es por eso que quiero hablar yo con su doctor.
-pero no lo eres, todo es mentira. - dijo ella intentando zafarse de mi agarre- Dios, ¿de verdad? ¿que piensas que voy a hacer? ¿una escena?
-lo estás haciendo ahora- respondí con la voz calma
-déjame- dijo forcejeando contra mi agarre en sus muñecas- Emmett, sueltame. Ya basta.
-si haces eso, sabrán que estuviste aquí. Tu padre lo sabrá, y entonces ambos estaremos en problemas.- le dije haciendo entonces que ella dejara de tironear mi agarre y se quedara quieta - solo tranquilízate.
Suspirando audiblemente ella se relajo y me miró a los ojos
-no me has dicho nada- me acusó, aunque con la voz más calma- Charlie no dijo nada. Mi padre no tiene nada entre sus cosas. ¿Porque no puedo saber nada de lo que está pasando?
-lo harás- prometí- ya te dije que hablaría con su doctor
-y aún no lo has hecho
-iba a hacerlo antes que los fuéramos- expliqué- ¿Acaso crees que a mí o me interesa saber lo que sucede con el?- ella no respondió- todo el mundo me advirtió que no te trajera y sin embargo lo hice. Te traje porque sabía cuánto él quería verte y tú a él. Lo hice porque Charlie me importa, tanto como a ti
-solo suéltame- pidió posando sus ojos sobre mis manos que aún se aferraban a sus muñecas. Soltando mi agarre, ella volvió a mirarme con algo de arrepentimiento- lo siento
- En cuanto termine de hablar te diré todo lo que me dijeron- prometí- solo… espérame aquí- pedí - no tardaré mucho. O puedes esperar en el auto, como prefieras -dije tendiendole las llaves.- hablaré con el médico y entonces nos iremos
-¿No tienes miedo que me escape?
-¿Sabes conducir?- ella negó- bien, entonces no tengo de qué preocuparme
-aun así, podria intentarlo- me contrarió
-si hubieras querido hacerlo ya no estarías aquí- dije- De cualquier forma, confío en ti. Y si te vas…. Bien, será mi culpa y no la tuya- expliqué- Por no darme cuenta el motivo por el cual huiste de mi.
Tomando las llaves de mis manos, ella se sentó en una de las sillas y me observó aún ago enfadada, pero ya más tranquila.
Sonriéndole agradecido, me dirigí hacia la enfermera que había detrás del mostrador esperando conseguir algo de información.
Decir que esa noche dormí bien habría sido una mentira, sobre todo teniendo en cuenta todas las cosas que habían estado rondando en mi cabeza desde esa mañana.
Charlie había comenzado la radioterapia, algo que no era demasiado invasivo y que estaba intentando controlar el avance del cáncer en sus pulmones. Era por eso que él se veía un poco mejor, pero también él tenía sus momentos malos, unos que claramente nosotros no habíamos visto.
Pero claro, no todo eran buenas noticias. Su tumor no era operable y ya estaba muy avanzado. Solo podían hacer cosas para intentar reducirlo o intentar que dejara de crecer y que él ya no sufriera las consecuencias de ello, por un tiempo más, pero eso era todo. Tal vez luego podría probar con la quimioterapia, pero eso le compraría un poco más de tiempo. Un par de meses o menos...
Y eso fue lo que le dije a Rosalie; Pero claro, evitando la parte en la que prácticamente no nos daban más esperanzas. No es como si en verdad estuviera mintiendo, sino más bien evitando que ella se angustiara más de lo que ya estaba. Apenas había conseguido que se alegrara al ver a Charlie después de más de dos semanas y … no podía volver con más malas noticias, así que simplemente omití esa parte.
Con el paso del tiempo veríamos como él evolucionaba con sus tratamientos y entonces se lo diría.
Pero lo que desde luego que no me esperaba esa mañana luego de aparcar el auto frente a la casona, fue el ver al senador Hale en su bata de mañana, con un café en su mano, avanzando en mi dirección con algo en mente.
Y si bien nunca antes nos habíamos visto, pude reconocerlo de los pósters que había pegados en el centro con su cara anunciando su nueva candidatura.
Desde luego que verlo en el porche con esa pinta era algo muy diferente.
-tu debes ser el nuevo- dijo. Yo asenti- ¿McCartney, cierto?
- así es
- Marco me ha dicho que todo va bien contigo. - dijo mientras me analizaba con una mirada de acero que no se estaba molestando en disimular.- lamento no haberme presentado antes, he estado con mucho trabajo,. Con la campaña y eso, ya sabes…
Yo no dije nada al respecto
Él permaneció en las escaleras mientras me hablaba, obviamente dándome a entender quién estaba arriba de quién allí, en caso de que necesitara algún recordatorio.
-¿Que tal van las cosas con Rosalie?
-todo va bien- respondí serio
-bien- el sonrió condescendencia- por qué ¿Sabes? A mí hija le gusta meterse en problemas, especialmente cuando está aburrida. Y como su padre, me gusta saber en qué anda metida- explicó-. Charlie solía cuidar bien de ella, pero él ahora ya no está más aquí para hacerlo, así que a ti te corresponde hacer lo mismo.
-desde luego- dije
Dándome una mirada sería y casi calculadora, él continuó hablando
-asi que imagino que no han tenido problemas hasta ahora o de otro modo ya lo sabíamos. ¿No es así?
Yo dude por un segundo. ¿ El estaba poniéndome a prueba? ¿O de algún modo había logrado enterarse de nuestra apariencion en el hospital?
Mierda. ¿Que tal si lo sabía? No, no parece como si supiera algo. De otra forma estaría gritándome y maldiciendo, eso o ya estaría despedido.
-Claro- fue todo lo que pude decir, no muy seguro de cuánto él sabía exactamente de las escapadas de su hija desde que yo había comenzado a trabajar para él.
-bien…- él me observó de arriba abajo casi como si estuviera evaluandome- pareces un tipo inteligente y confío en que hagas lo correcto.- eso sonaba más como una advertencia que como un cumplido- Si ella rompe las reglas o se sale de su rutina, no dudes en informarselo a Marco o a mi, por supuesto.
-por supuesto señor- dije, como el buen mentiroso en el que me había convertido años atrás.
-bien- el me sonrió antes de darle un sorbo a su café- me alegra que nos entendamos muchacho. Te irá bien aquí con esa actitud.
Yo asentí con la cabeza.
Quizás el sospechaba algo, o solo quería recordarme que no podía hacer lo que quisiera, ya que de algún modo él iba a acabar enterándose de las cosas. Que allí, él era el jefe.
Solo entonces Rosalie apareció en la entrada de la casa llevando un vestido negro con una chaqueta marrón y sus bolsos colgando de un brazo, sonriendo hasta que vio a su padre hablando conmigo.
-papá….- dijo apresurando sus pies por los escalones hasta llegar a su lado- ¿ qué es esto? ¿qué estás haciendo?
-nada- dijo él sonriéndole como un político en campaña, luego de prometer algo que probablemente nunca iba a cumplir- solo hice lo que me pediste. Hablar con tu chofer ¿no es eso lo que querías?
Viéndolo de forma sospechosa, ella negó con la cabeza.
-¿y ya terminaste o tendré que llegar tarde a clases para que sigas con tu interrogatorio?
-puedes irte, McCartney y yo ya hemos terminado aquí.- él me dirigió una rápida mirada y yo no dije nada.
-bien- Rosalie continuó- vamonos Emmett
Aun sin decir nada, me volví hacia el coche para abrir la puerta trasera, y luego cerrarla una vez que ella y todas sus cosas estuvieron dentro.
-maneja con cuidado- su padre lanzó una última advertencia y entonces yo ocupe mi lugar en el asiento del conductor, poniendo rápidamente el auto en marcha para salir de allí.
-¿Que fue todo eso?- Rosalie sonó preocupada mientras ambos traspasabamos el puerta de entrada, con Jared ubicado en la garita de seguridad tomándose un café.
- nada de lo que debas preocuparte- dije
-conozco a mi padre- ella me contrarió- se como es con las personas y por cómo se veía eso, parecía como si estuviera amenazándote o algo por el estilo.
Yo me reí con ganas.
-¿dices que debería tener miedo de tu padre?
-no, pero… tiene muchos contactos- su voz sonó seria y algo apagada- puede salirse con la suya cuando quiere y ocultar cosas que cualquier otro no podría.
-solo quería ver si estaba de su lado- le dije- si pensaba abrir la boca y decirle las cosas que has hecho o si soy un tonto que se deja manipular por su hija creyendo que podrá salirse con la suya.
-¿piensas que soy una manipuladora?
-no
Rosalie simplemente asintió con la cabeza.
-creo que cada quien hace lo que puede con lo que tiene- dije andando por el camino a velocidad media hasta llegar a la calle principal- no te culpo por querer tener más libertad o simplemente querer ir a un sitio sin tener que pedir permiso antes, sobre todo a tu edad. Yo solo intento hacer mi trabajo, es todo- le expliqué- Nunca había trabajado para un político o había firmado un contrato como el que me hicieron firmar el dia que comencé a trabajar aquí. Pero no me agradan las amenazas, eso es seguro.
-lo siento- ella sonó apenada- no pensé que él fuera a hacer algo así
-no te preocupes por mi. Puedo cuidarme solo.
-aun así te agradezco por lo de ayer- ella me sonrió con dulzura antes de acariciar mi hombro con sus pequeños dedos.
-no fue nada- dije, pero ella no retiró sus dedos de inmediato.
En su lugar,dejó que sus uñas ahora pintadas de un color durazno se deslizaran a lo largo de mi camisa, por mi brazo hasta llegar a mi codo, mientras podía ver como por el espejo retrovisor ella mordía sus labios.
Inhalé hondo y solo seguí conduciendo.
No podía malinterpretar las cosas, me dije, no podía darme el lujo de creer que ella y yo podríamos…. no. Rosalie probablemente ni siquiera se había dado cuenta de lo que me había generado y así seguiría. Por mucho que fantaseara con ella… las chances de que eso se volviera realidad eran casi imposibles.
Sin embargo, lo que no pudo borrarse de mi cabeza fue el modo en que se habían sentido sus dedos sobre mi. No pudiendo evitar pensar en cómo se sentirían directamente sobre mi piel, o más específicamente sobre una parte de mi cuerpo.
En lo que restó del día realmente no hablamos mucho más.
Ella parecía centrada en sus propios pensamientos y yo dejé que así fuera. Lo único que sí me pidió fue si podía llevarla a comprarse algo de ropa dentro de un par de días, y para no levantar sospechas y por una vez hacer algo bien, le dije que lo consultaría con Marco y entonces veríamos que hacer.
Así que esa noche después de la cena, lo retuve antes de que se fuera a su alcoba para preguntarle qué debía hacer si ella me pedía ir de compras o por algo de comer al centro entre sus clases en la universidad y las de su estudio de danza.
Sin embargo, la respuesta que él me dio, fue algo que me dejó más que sorprendido.
-¿de qué hablas?- pregunté al escucharlo decir que ella nunca me pediría ir por algo de comer a mediodía después de todos los problemas que había tenido años atrás con la comida.
-¿no te lo dijeron los muchachos?- preguntó y al ver que yo no respondía continuó hablando- fue hace tres o cuatro años atrás. Ella solo comenzó a matarse de hambre, ya sabes, saltarse comidas… vomitar, todo porque quería estar más delgada.- él se rió como ironía- las cosas que hacen las chicas de hoy
Yo por poco no me lo creo. Además el modo en que lo dijo, casi como si se estuviera burlando de ella… me resultó muy desagradable. Si eso realmente había sucedido, lo último que necesitaba es que hablaran de ella de esa manera.
-así que como podrás imaginarte lo último que Rosalie va a pedirte es que la lleves a comer a algún sitio.
Error. Eso ya había sucedido, dos veces. Y en ambas ocasiones, ella no parecía haber tenido ningún problema para terminarse lo que había en su plato.
-¿pero… ella aun no esta bien?
-supuestamente ya esta curada, ya sabes, eso es lo que dijeron los médicos- él se encogió de hombros mientras hablaba de eso como si no fuera la gran cosa- pero ya sabes como es, a veces lo viejos hábitos son difíciles de romper.
¿A eso se había referido ella cuando él día anterior? ¿A que había estado tan mal que había terminado internada a causa de sus problemas?
-así que mantén los ojos abiertos- me dijo- ya sabes, si ves que comienza a comportarse de forma extraña con su comida o algo de eso… solo dimelo y hablaré con su padre. Quizás necesite otra tanda de terapia y algo de eso para mantenerla en su sitio.
-seguro- respondí aun sin realmente poder asimilar lo que él acababa de decirme- ¿ y qué hay con lo de la ropa?- pregunté al recordar que él no había dicho nada sobre eso.
-bien, sobre eso, solo llamame y avisame donde irán. Que sea alguna tienda simple ¿esta bien? no al centro comercial... ya antes se ha escapado de un sitio como ese - yo asenti con la cabeza.- e intenta que sea rápido, las chicas suelen tardarse horas yendo de compras y ella no puede llegar tarde a sus compromisos.
-desde luego- dije
-¿Como la ves? a todo esto -preguntó- ¿como se ha comportado en estas semanas?
-todo ha ido bien
-¿ y qué tal fue lo de la película la otra semana? olvide preguntarte sobre eso. Con esto de la campaña del senador, he estado llegando tan tarde y yéndome tan temprano que apenas me cruzo con alguien en la casa.
-aburrida, ya sabes, el tipo de película que le gusta mirar a las chicas- menti
Él se rió
-bien- dijo pasándose una mano por el espeso cabello- esperemos que se mantenga así. ¿Sabes? Con esto de Charlie en el hospital y ella tan acostumbrada a él, pensé que haría un completo desastre con el muchacho nuevo, pero parece que has tenido suerte, debes de agradarle.
Yo le sonreí apenas.
Sin embargo, en los días siguientes no pude evitar encontrarme a mí mismo observando a Rosalie de un modo que no lo había hecho desde que la había conocido.
Solo quería ver si encontraba algo que me dijera que ella no estaba bien bajo esos conjuntos perfectamente arreglados en los que se metía al coche cada mañana y esa sonrisa que yo esperaba fuera real y no estuviera ocultando a un chica más triste de lo que ya estaba. Una que se hacía daño a sí misma.
Y aunque no podía estar con ella en cada una de sus comidas, la observé por el rabillo del ojo mientras bebía su café por las mañanas o se comía algo de camino a sus clases de ballet, casi sintiéndome como un imbécil. ¿sería que ella aún estaba enferma o solo debía dejarla tranquila por que ya estaba bien? ¿hacía bien en preocuparme por ella, por algo que supuestamente ya se había solucionado? ¿Debía olvidarlo y solo continuar como si no hubiera escuchado nada?
Tras un par de días, en los que nada extraño sucedió, así como no había ocurrido en esas casi tres semanas que llevaba con ella me dije que no tenía caso seguir así y finalmente me di por vencido.
Rosalie estaba bien, me dije. Tenía que estarlo, de lo contrario, no tendría solo una persona por la cual preocuparme que mejorara, sino dos.
Bueno, digamos que está semana tuve mucho tiempo libre y para suerte de todos, mucha inspiración, así que más pronto de lo esperado, les dejo un nuevo capítulo.
prometo que ya a partir del n8 las cosas comenzarán a ponerse algo calientes entres estos dos. ajajaja.
¿que les ha parecido?
dígamelo en sus reviews, que siempre me alientan a seguir escribiendo más y más. ¿alguna idea sobre cómo debería abordar la primera vez estos dos? ¿que les gustaría leer?
en fin, ya estoy acostandome, pero sin antes publicar esto :p
espero sus comentarios!
saludos a todas!
Bella McCartney Darcy
