Capítulo II

-Estoy segura que te irá bien-comentó Ikuko que, a diferencia de su esposo Kenji, había decidido acompañar a Usagi a despedir a su ahora prometido, cuestión que tampoco agradó mucho al padre de la chica (como era de esperar)

-Muchas gracias, Ikuko-dijo el joven permitiéndose tutear a la madre de su novia por el cariño maternal que ella había profesado hacia él en este último año, nuevamente, a diferencia de su suegro.

-Mucho cuidado con las fiestas y alguna chica por allá-dijo Shingo, quien empezada a sufrir los cambios del desarrollo-Recuerda que Usagi come mucho y solo tus cuentas bancarias pueden aguantar eso-el comentario hizo que se ganara una carcajada de su cuñado, una mirada de advertencia de su madre y otra de odio por parte de su hermana.

-Seguro solo tendré tiempo para mis estudios-dijo Mamoru recobrando su seriedad habitual.

-Acompáñame a comprar algo, Shingo. Buen viaje, hijo-comentó la mujer mayor al joven más alto, permitiendo que los chicos tuvieran privacidad.

Usagi inmediatamente abrazó a su prometido, imparables lágrimas salían de sus ojos.

-Te extrañaré-dijo la rubia con la voz quebrada.

-Y yo a ti, mi cabeza de chorlitos-dijo en forma cariñosa Mamoru, mientras agarraba la mano de la rubia entre la suya, acariciando con su dedo pulgar el anillo que adornaba uno de los níveos de la chica-Pero esta vez prometo regresar y más nunca separarnos.

Pasajeros con destino a Nueva York, por favor pasar a la sala de abordaje.

-Esa es mi llamada, princesa-dijo Darién mientras besaba los labios de la joven-Prometo que cuando termine este año de estudio estaremos juntos para siempre, mi princesa.

La rubia abrazó fuertemente a su novio, el cual sintió una fuerte opresión en su pecho, lo cual adjudicó a la tristeza que sentía su corazón al separarse de su prometida, capaz algo provocado por la separación de ambos cristales o las dos almas unidas fuertemente por el destino, que se distanciaban al tiempo que el joven ingresaba al área de pasajeros y la chica buscaba a su familia.

Pero en el apartamento del príncipe de la tierra, una caja de cristal se abría y cuatro piedras quedaban al descubierto, una voz muy seductora se escuchó: "Vuelvan a mí, Shittenou" y un gran brillo dorado apareció en la habitación, seguidamente el sonido de cristales rotos hizo eco y los minerales se volvieron cenizas.

Esperando más Review 3