La hija del senador
Disclaimer: Los personajes de la saga Crepúsculo son propiedad de Stephenie Meyer y su casa editorial.El resto de los personajes pertenecen a mí y a mi imaginación.
Capitulo 8: límites
ROSALIE POV
Estaba saliendo del estudio, camino a los vestidores, cuando me topé con Emmett en el corredor.
-ya es tarde- dijo
Casi en automático, yo miré el reloj colgado en la pared. Ya eran pasadas las 10. Mierda. Otra vez me había quedado ensayando hasta tarde.
-bien, vámonos, me cambiaré en el auto- dije- Sino llegaré tarde a la cena de nuevo, y mi padre va a cabrearse.
Ya lo había hecho dos días atrás.
Apresurandome, fui a los vestidores y tome mi bolso y mi abrigo, pasando entremedio de mis compañeras sin mucho cuidado, quitándome mis zapatillas en el proceso y calzandome mis botas negras.
-estoy lista- dije regresando junto a él.
-bien- Emmett me tendió su mano para tomar mi bolsa y yo se la di para luego de meterme en mi saco largo, e irnos del estudio camino al auto.
Y casi en cuanto él puso el motor en marcha yo comencé a quitarme la ropa. Era bien consciente de lo que él podía y no ver, así que luego de quitarme el enorme buzo gris que me habia puesto despues de la practica, solo quedé con mis mallas y mis medias de color rosa.
Buscando mi ropa en mi bolso, tome mi blusa y me la puse para luego quitarme los breteles de mis mallas por los brazos y empujar estas hacia abajo por mi torso.
Pude ver a Emmett entonces espiandome por el espejo retrovisor.
Sintiendo mis pezones duros, vi de pronto como estos sobresalian bajo mi blusa de color blanco casi haciendome sonreir. Por supuesto, no es como si él no me hubiera visto en mallas antes y sin sostén debajo de estas, pero entonces yo había estado en clase y él había estado en el cuarto de espera, muy lejos de donde estaba yo. Ahora sin embargo, menos de un metro nos separaba en ese auto, uno que de pronto parecía haberse hecho más pequeño de lo que en realidad era.
No es como si hubiera mucho que ver, me dije, más que consciente de mi cuerpo y mi... falta de atributos en esa área en particular, pero el modo en que sus ojos estaban mirándome parecían pensar lo contrario.
-¿no vamos a chocar o si?
-¿qué?- el pareció sorprendido ante mi pregunta
-no estás mirando al frente precisamente- yo alcé una ceja
Emmett suspiró y rió al mismo tiempo.
-tengo buenos reflejos- añadió
-es bueno saberlo- yo le sonreí de regreso
-¿sueles hacer esto muy seguido?-preguntó
Poniendome la falda que había usado esa mañana en la universidad, acabe de quitarme las mallas por debajo de estas antes de guardarlas en mi bolso.
-¿qué cosa?- levantando un poco mi falda, hice la cintura de mis medias rosas hacia abajo, quitandome lentamente primero una pierna y luego otra, solo para ver su reacción.
-cambiarte en el auto
-¿te molesta?
-no precisamente-dijo viéndome muy concentrado por el espejo retrovisor antes de volver sus ojos al camino delante de nosotros
-¿te gusta que lo haga?-pregunté mientras me metía en un sweater con botones al frente y abrochaba estos, uno a uno de abajo hacia arriba.
Sus ojos no parecieron apartarse de mí mientras yo fingía demorar más de lo debido en vestirme
-no creo que deberías preguntar eso-advirtió
-¿por qué no?
-porque trabajo para ti
-técnicamente trabajas para mi padre, no para mi
Él soltó una pequeña risa ante mi corrección para luego dedicarme una mirada seria y algo caliente, quise adivinar, por el espejo retrovisor mientras yo desataba mi cabello.
-¿no crees que sea linda?- era una pregunta tonta, pero si era eso, entonces iba a entenderlo. Claro que luego de ver el modo en que me había mirado, no creía que él pensara eso.
El ya me lo había dicho antes, pero entonces yo estaba llorando y pensé que solo quería hacerme sentir mejor. En cambio ahora, no tendría porque mentirme.
-estoy seguro de que todos los tipos que conoces deben pensar eso
Yo no estaba tan segura de ello.
-¿y tu no?
-creo que eres más que solo eso- contestó sin ninguna duda en su voz
Oh. Eso si no lo esperaba.
- ¿Te acostarías conmigo?
-Rosalie…- Emmett sonrió, pero solo continuó conduciendo. Yo permanecí en silencio, a la espera de que el dijera algo más, pero eso no sucedió. En su lugar, un suspiro salió de sus labios ¿Que se suponía que significaba eso?¿Que si?¿Que no? ¿Que sería algo terrible?
-¿entonces…?- insistí- ¿lo harías o no?
- Rosalie…- él pasó saliva y me miró rápidamente a través del espejo- solo… compórtate. ¿Quieres?
-¿Que me comporte?- yo lo miré incrédula- ¿de verdad?¿Cuántos años crees que tengo?
-no me refería a eso- dijo excusándose
-¿Entonces? ¿A qué te refieres?
- solo… no juegues conmigo - Él se detuvo en el semáforo que había en la esquina y se volteo a verme con seguridad.
-no estoy jugando- lo contrarié
Volviendo sus ojos hacia el frente, Emmett continuó conduciendo, sin saber qué decir.
Yo estaba frustrada . ¿Esto era en serio? James no había parado de insistir en cuánto quería hacerlo conmigo, y ahora que estaba pidiéndoselo a Emmett en la cara, me decía que no jugará con él. ¿Porque no me estaba tomando en serio? ¿Por qué no podía creer que eso era lo que yo quería?
Es decir, todos los tipos querían sexo al fin y al cabo, entonces ¿Porque el simplemente no lo admitía? ¿Sabría que yo no tenía experiencia? ¿Era eso? ¿Lo habría adivinado después de mi escena penosa en el restaurante después de la fiesta? ¿Creería que yo solo era linda pero no valía la pena hacerlo conmigo? ¿No era del tipo con la que él se acostaría?
Sintiendo como mi teléfono comenzaba a sonar, aún nerviosa lo busqué entre mis cosas y contesté.
-mamá- dije luego de ver su nombre en la pantalla- ¿Qué sucede?
-¿vas a volver muy tarde hoy? Tu padre está esperándote para cenar.
-no, ya casi llego mamá.
-oh, estupendo- dijo- deberías exigirte menos con el baile hija. Últimamente estás llegando muy tarde a casa.
Es lo que quiero hacer para vivir, pensé. Pero no se lo dije. Ella no lo entendía, solo creía que era un capricho o un hobby, eso era todo.
Incluso después de más de quince años haciéndolo… ella aún no lo entendía.
-llegaré en 2 minutos- dije al ver que Emmett doblaba en la esquina para luego tomar el camino que daba hasta mi casa.
-muy bien- contestó
-nos vemos, mamá- dije y colgué
Suspirando volvía meter mi teléfono en mi bolso y junto con el, toda mi ropa.
-¿esta todo bien?- Emmett pareció notar mi cambio de ánimo, no precisamente por la llamada de mi madre
-si, solo necesito llegar más temprano a la cena
El asintió
Pasando por la enorme puerta de madera donde Jacob y Mike estaban en la garita de seguridad, Emmett condujo rápidamente hasta el frente de casa deteniéndose frente a la puerta.
-todo listo.
-gracias- dije tomando mis cosas del asiento y abriendo la puerta para bajarme
-Rosalie…- él me llamó- espera yo...
-olvídalo- le dije ya previendo su rechazo- solo no digas nada. Olvidalo. Olvida lo que dije.
Abriendo la puerta del coche y con mi bolso en la mano, salí de allí y corrí hacia la entrada donde Mary estaba esperándome seguramente al haber oído el auto llegando.
-tus padres ya están en el comedor- susurro mientras entraba a la sala
-gracias Mary, y lamento haberlos hecho esperar
-no te preocupes por mi- me dijo- al parecer tu padre no tuvo un buen día. Tuve que cocinar una cena completamente distinta solo porque él lo quiso en cuanto llegó.
Suspirando, deje mis cosas junto al sofá de la sala, y me prepare para enfrentarme con el señor malhumorado.
Y por supuesto, creer que tendría una cena sin peleas solo fue una idea tonta.
Mi padre se había peleado con uno de los tipos de su partido, uno que al parecer llevaba más de diez años juntos él y ahora que el tipo había decidido que quería otra cosa, y había decidido apostar por alguien más, se había desatado el infierno.
La verdad es que a esta altura no me podía importar menos lo que sucediera con él y su campaña política. Siempre era lo mismo, con cada reelección, él se ponía del mismo modo. Todo eran cenas, tratos, reuniones aquí y allá, peleas con un tipo, peleas con otro, abogados aquí y allá, presentaciones en distintos distritos…
Y mi madre, por supuesto hacia su rol de buena esposa, acompañándolo a cada una de sus presentaciones, halagandolo después de cada uno de sus discursos y como ahora, intentaba calmarlo cuando había tenido un mal día y se comportaba como un idiota, gritando y comiendo al mismo tiempo.
Yo por mi parte, había perdido mi apetito.
No solo por la escena que había tenido que presenciar por parte de mi padre,incluso antes de probar bocado, sino por lo estúpida que me sentía luego de haber intentado insinuarmele a Emmett en el auto.
¿Podría haberme mostrado más desesperada acaso?
Literalmente le había pedido que se acostara conmigo y en su lugar él me había tratado como una niña, una que creía que solo quería jugar con él y que no iba en serio.
¿Era así cómo me veía? ¿Cómo este tipo de chica? ¿La que disfrutaba jugar con los hombres solo para su propia diversión?
En su lugar, me hundí aún más en mi silla y jugué con la comida en mi plato, rendida.
¿Desde cuándo cenábamos en familia? Desde que mi padre había tenido la bendita idea de hacer eso una vez por semana solo con la estúpida idea de que es nos haría una familia más equilibrada. Si me lo preguntaban, ya era demasiado tarde para eso.
Mi madre apenas estaba en casa y si así era, apenas comía algo en la cocina o en su habitación mientras mi padre solo trabajaba, llegando a casa a altas horas de la noche o se encerraba todo el día en su oficina a trabajar, comiendo allí mismo por su cuenta.
A ninguno de ellos les había importado comer conmigo años atrás, no hasta que me habían visto realmente mal. Si, entonces si se habían preocupado.
-¿Por qué no has tocado tu comida, Rosalie?- la voz de mi madre interrumpió el hilo de mis pensamientos
-solo estoy cansada- me excusé
-entonces deberías comer más - agregó mi padre- significa que has quemado más calorías de las que has comido. Así que comienza a comer.
Tomando un poco de ensalada con mi tenedor me la llave a la boca y le sonreí luego de tragarmela.
-sonríe así después de dejar tu plato vacío- sentenció
-papá….
-¿Estás teniendo problemas de nuevo?
-¿De verdad? ¿Eso es lo único que te importa?
- respóndeme- dijo aún con enfado, uno que no era solamente hacia mi- ¿Tengo que enviarte a terapia de nuevo?
-estoy bien, papá- respondí- ya te lo dije. Solo estoy cansada.
Y me siento una tonta por pensar que mi chófer querría acostarse conmigo, pensé.
Dándome una larga mirada él suspiró y bebió otro poco de vino. Mi madre solo me observó del otro lado de la mesa como si se compadeciera de mí. Como si no entendiera por qué su hija estaba fallada y porque había terminado tan enferma cuatro años atrás, nunca asumiendo que parte de eso era su culpa.
-solo come, Rosalie- pidió mi madre
-recuerda lo que dijo tu doctor- agregó mi padre
- como si tu hubieras estado allí conmigo ¿No?- le reproché- apenas si hablaste con el tipo por teléfono, ni siquiera lo conociste.
- bueno, él logró que mejoraras- dijo- es todo lo que me importa. Ahora dime ¿Necesito llamarlo de nuevo?
Yo negué.
Volviendo a tomar mi tenedor, me comí mi ensalada y luego el trozo de pollo y las papas que había junto a esta, ni siquiera disfrutandolos.
-¿Te importa si me retiro?-pregunté ya con mi plato vacio- me gustaría ducharme y dormir un poco. Mañana tengo clases.
-puedes irte-
Levantándome de la mesa, volví a la sala por mis cosas y entonces subí las escaleras camino a mi habitación.
Luego de una larga ducha en la que me obligue a mi misma a no pensar en nada más que en jabonarme y a lavar bien mi cabello, me dejé caer sobre la cama aun metida en mi bata.
Que mis padres hubieran comenzado de nuevo con sus sospechas respecto a mi salud, la verdad es lo que menos me preocupaba. Yo estaba bien, desde hacía ya bastante. ¿Acaso nadie tenía derecho a saltearse una comida cada tanto? Solo porque quería dormir o ducharse. ¿Por qué se sentía tonta y cansada?
Al parecer no en esa casa.
Yo solo….estaba enojada, conmigo y con Emmett.
¿Porque me había mirado de esa manera si luego solo iba a echarse para atrás? ¿ No que era yo la que estaba jugando con él? ¿Entonces porque solo no podía admitirlo?
¿Tendría miedo a lo que mi padre pudiera hacerle? ¿Sería algo que él le habría dicho esa mañana en el porche?
Bufando, flexione las piernas sobre la cama, sintiendo como la brisa que provenía de la ventana rozaba mis muslos y luego mi centro.
Jadeé inconscientemente.
¿Acaso él no quería eso? ¿Sexo?
¿Que lo detenía a hacerlo conmigo? ¿Miedo a perder su trabajo? ¿Miedo a perder la cabeza? ¿A qué yo me enamorara de él después de que me follara?
¿Había estado mal ser tan directa? Quizás no le gustaba ese tipo de chicas… quizás prefería a las sumisas.
Yo fácilmente podría ser ese tipo de chica con él…
Cuando me había sujetado en el hospital, pese a que estaba enojada con él… de algún modo me había gustado. Como se sentían sus manos, así como también me había gustado abrazarlo esa noche en el estacionamiento, o sentirlo contra mi espalda mientras él intentaba sacar mi tutú del auto.
Pero no podía ser solo cosa mía. No. Yo lo había visto en sus ojos. No es como si supiera tanto de los hombres, pero si sabía lo que era que te vieran con deseo.
Otra correntada de viento se coló por la ventana y golpeó directo contra mi centro, ahora desnudo y aún húmedo.
Dios…
Llevando una mano entre mis piernas, deje que mis dedos se deslizaran sobre mis pliegues, arrancándome un gemidos de los labios.
Sin poder evitar pensar en Emmett, jugueteé con mis dedos sobre mi centro antes de comenzar a dar círculos sobre mi clítoris.
Lo odiaba, por supuesto que lo odiaba.
Odiaba el modo en que él me miraba y en cómo sonreía, el modo en que sus manos se sentían sobre mi las pocas veces que habíamos terminado lo suficientemente cerca para tocarnos…. Odiaba lo injustamente bueno que se veía en ese uniforme fumando junto al auto mientras esperaba que yo saliera de clases y sobre todo odiaba su voz…
Apresurando mis movimientos, mi cadera se hizo hacia arriba mientras sentía esa presión en la parte baja de mi estómago.
Cerrando los ojos, apreté la sábanas entre mis dedos y me toque solo queriendo correrme.
Hundiendo mi cabeza en mi almohada y dejando que mi bata se abriera, ondeé mi cadera contra mis dedos ya demasiado caliente como para detenerme.
Gimiendo sin cuidado, deje que mis dedos marcarán el ritmo hasta que sentí mi humedad escurriendose entre ellos.
Un segundo después mi cuerpo se desplomó sobre el colchón y yo intenté acompazar mi respiración mientras mi cabeza solo podía agradecerle eso a una sola persona.
Una que ahora mismo aborrecía por haberme tratado como una niña y por haberme rechazado. y una que pese a todo eso, había logrado ponerme caliente como llevaba tiempo sin estarlo.
No sabía si era una suerte o una desgracia que al día siguiente fuera domingo y no tuviera que verlo.
Después de todo, no tenía clases ni tampoco práctica por la tarde, y definitivamente no tenía planes de salir a ningún lado.
Aun metida en mis pijamas y con el cabello aún algo húmedo, baje a la cocina para desayunar sola, después de toda la escena que mis padres habían hecho la noche anterior durante la cena.
Mi madre se había ido con sus amigas y mi padre ya estaba en su oficina trabajando, probablemente en lo que quedaba del día.
Mary me preparo una taza de té y me sirvió una porción del pastel de chocolate que había hecho la tarde anterior y que yo no había llegado a probar, siendo que me había retirado de la mesa incluso antes de que llegara el postre.
Sabía que ella no lo había hecho a propósito, pero también eran consciente de que nos había escuchado hablar durante la cena. Mary siempre se había preocupado por mi, aunque no dijera nada. Era una mujer simple y de pocas palabras, pero al verla a los ojos, estos te decían todo lo que necesitabas saber.
Agradeciéndole la comida, me termine todo mi desayuno y regrese a mi alcoba para dedicarme a hacer algunas cosas para la universidad.
Generalmente los domingos eran los únicos días en los que podía ponerme al corriente con todo y dedicarme sin distracciones a estudiar y a hacer mis trabajos. Siendo que el resto de la semana estaba muy ocupada como para hacer algo durante mucho tiempo. Usualmente me tomaba una hora o dos en la biblioteca y a veces cuando aún me queda energía, hacia algo después de mis prácticas luego de llegar a casa.
Decidiendo qué pasaría mi día en pijamas me acomode sobre mi escritorio y comencé a trabajar. Con Jan pila de libros a un lado y una de soy tes al otro, comencé haciendo una lista de todo los que debía leer y escribir para las siguientes semanas, buscando poner algo de orden a todos mis trabajos pendientes.
El día se pasó rápidamente una vez que me concentre en leer y escribir mis ensayos. No sé a qué hora Mary se apareció por mi alcoba con un plato de pasta y un poco de limonada antes de volver a irse.
Comí mientras seguía trabajando, intentando no pensar en lo que había ocurrido el día anterior, aunque no consiguiendolo del todo. Cada vez que terminaba de escribir una hoja, cambiaba de libro, o sacaba punta a mi lápiz, repetía en mi mente la conversación que habíamos tenido en el auto, una y otra vez.
Y para cuando finalmente se hizo de noche, yo había acabó con más de de mi trabajo hecho para las siguientes dos semanas, dándome a mí misma un merecido descanso.
Arrojándome en la cama, busqué mi teléfono y llame a Charlie, siendo que ya había pasado más de una semana desde que lo había visto.
Tras sonar el tercer tono, él contestó con un sonando bastante animado. Ya habíamos hablado antes, dia por medio o. Ada dos días, aunque fuera solo por unos minutos. Él había comenzado a hacerse radioterapia y aunque dijo que lo hacía sentirse horrible por varias horas, decía que estaba haciéndole bien y los médicos se veían optimistas al respecto.
Por supuesto, él me preguntó por Emmett y como me estaba yendo con el. ¿La verdad? Terrible, pero no sé lo dije. En su lugar le mentí y le dije que todo iba bien, aunque no era una mentira realmente. Nada había pasado entre nosotros, por qué claramente él no quería que sucediera. Pero yo no podía soportarlo.
Había soportado que James me engañara, y aunque me había sentido horrible y me había culpado por ello muchas veces, no podía volver el tiempo atrás. Entonces yo había sido la que había querido retrasar las cosas, no sintiendo que estaba lista para hacerlo. Pero ahora, que había encontrado un tipo que me gustaba y que creía que también gustaba de mi, había tomado la iniciativa, yendo directo al punto… había terminado enojada y sola.
Sin embargo, él había querido decirme algo antes de que me baja del auto. ¿Habría querido disculparse conmigo por rechazarme o se había retractado? ¿Podía ser eso posible?
Luego de casi atragantarme con toda mi cena junto a mis padres, evitando así que alguien volviera a decir algo sobre la comida, me fui a mi alcoba y me metí en la cama aun sintiéndome inquieta.
¿Porque no podía simplemente dejarlo pasar? ¿Porque mañana por la mañana tendría que verlo y me sentiría como una estúpida? Si, entre muchas razones.
Entonces no pude evitar pensar en que podría estar haciendo él a es ahora. ¿Habría cenado? ¿ Comería con Edward, Jared, Jacob y los demás? ¿ Se iría temprano a la cama? ¿Le gustaría su habitación? ¿O extrañaría su departamento? ¿Usaría pijama para dormir o…?
Detuve mi cabeza antes de terminar peor que luego de mi ducha de la noche anterior.
¿Qué pasaría si iba a buscarlo? ¿Que haría si lo enfrentaba antes de tener que vernos por la mañana y le preguntaba qué es lo que realmente quería conmigo? ¿Volvería a rechazarme?
Quizas si me veía en uno de mis mejores pijamas y mi bata de noche cambiaría de opinión.
Dándome una ducha rápida, me cambié de ropa y decidí que me arriesgaría por lo que quería por una vez en mi vida.
No es como si nunca antes hubiera hecho cosas con los chicos a escondidas, pero entonces siempre habían sido ellos los que me habían buscado, convenciéndome de que llegáramos más y más lejos.
Está vez, sería yo la que comenzaría el juego.
Pero ahora la verdadera pregunta era ¿cuánto podría intentar con él antes de que me detuviera? ¿antes que me pidiera que no arruinara su trabajo y lo dejara en paz? ¿O no lo haría? ¿Me dejaría hacer con él lo que yo quisiera o él sería quien me haría a mi finalmente sacarme esa etiqueta de "chica pura" de encima de una vez por todas?
Supongo que tendría que averiguarlo.
Metiendome en mi bata celeste, y acomodando mi cabello, me vi al espejo antes de irme, conforme con mi apariencia.
Bajando las escaleras en silencio, y asegurándome de que mi padre ya no estuviera en su oficina, me escabullí por la puerta de la cocina que daba al patio y salí de la casa para ir a verlo.
Bordeando los arbustos junto al muro del fondo de la casa, ahora cubierta por espesas enredaderas, camine con cuidado por el pasto con mis pantuflas, hasta llegar a la casa del fondo, donde vivían todos los empleados de la casa.
Metiendome por la puerta trasera que daba directo a los dormitorios, rápidamente encontré la puerta que tenía el números 12 colgando al frente.
Sabía que esa era esa su habitación por qué se lo había preguntado a Mary descuidadamente mientras ella cocinaba un par de días atrás, solo sintiéndome curiosa, aunque ahora valorado en serio el haber obtenido esa información.
Inhalando aire profundamente frente a su puerta, me arme de valor y gire el pomo de bronce ya gastado con suavidad antes de meterme en su habitación.
Y apenas 10 días después te regresado con otro capítulo. últimamente estoy lidiando con picos de inspiración y luego nada... por días y además poco tiempo para escribir.
en fin, se que no es "mucho" lo que ha pasado en este capítulo, pero si he dejado un buen pie para el siguiente, no?
Rosalie irá a fondo con el? Emmett como reaccionara? alguien los descubrirá?
díganme en sus reviews que opinan al respecto.
hasta entonces, tengan una gran semana y nos leemos pronto!
saludos a todas!
Bella McCartney Darcy
