La hija del senador

Disclaimer: Los personajes de la saga Crepúsculo son propiedad de Stephenie Meyer y su casa editorial.El resto de los personajes pertenecen a mí y a mi imaginación.


Capítulo 9: Travesuras nocturnas

EMMETT POV

Cuando escuché como la puerta se abría, lo último que espere encontrarme fue a Rosalie intentando escabullirse en mi habitación a mitad de la noche.

Sobre todo considerando en cómo habían terminado las cosas entre nosotros después lo que había sucedido en el auto.

Después de su interrogatorio del primer día y su actitud segura y sus chantajes con comida a cambio de que yo no dijera nada sobre su novio y la llevara a una fiesta me habían formado una imagen de Rosalie que por supuesto cambió bastante a medida que las semanas pasaron y fui conociendola en serio.

Ella era una chica segura, que sabía lo que quería e iba por ello, pero al mismo tiempo parecía ser tímida para otras cosas y definitivamente muy sensible también. No solo por como había llorado después de que su novio la engañara, sino por como se había puesto al ver a Charlie en el hospital.

Rosalie definitivamente no era como ninguna otra chica que yo hubiera conocido antes y eso fue refrescante. No solo porque tuviera un cuerpo increíble y un par de ojos en los cuales hasta el más cuerpo podría perderse, sino por qué debajo de esa imagen de niña perfecta que intentaba dar, yo podía ver qué aún era inocente en algún. Punto y también muy dulce.

Algo que me desconcertó por completo.

Pero luego de lo que había dicho Marco sobre ella y sus problemas de salud, había dejado de verla de la misma manera, temiendome que un ella siguiera enferma.

No había sido una decisión completamente consciente, pero sí había dejado de lado un poco mis fantasías con ella para concentrarme en sí comía todas sus comidas o no. Algo muy estúpido ahora que lo pensaba. Rosalie se veía sana y ciertamente lo parecía cuando la escuchabas hablar o incluso quejarse de su padre y desde luego cuando se comía todo su desayuno en el auto casi sin pausas y sin dejar nada.

Pero no fue sino hasta el sábado por la noche, luego de su clase de ballet, que ella había decidido cambiarse en el auto, siendo que de otra forma su padre se enfadaría con ella si llegaba tarde de nuevo a cenar.

Cambiarse, si. Lo que yo entonces había creído que solo sería ponerse algo de ropa encima de sus mallas de baile, había significado quitarse la ropa y ponerse otra nueva, de un modo por completo provocador.

Y mierda sí. Eso había sido algo que se había quedado grabado en mi cabeza.

Entonces no se había tratado de algo sutil como su beso en la comisura de mis labios, sus dedos presionandose contra mi brazo, o ella lanzándome miradas provocativas; todas señales que yo por mi parte había decidido no prestarles importancia, creyendo que ella solo estaba jugando.

Sin embargo, esta vez, había sido diferente. No solo por el modo en que ella se había quitado la ropa, lentamente y cuidado de no enseñar nada, sino porque tras comenzar a hablar conmigo mientras lo hacía, había decidido dejarme claro que es lo que quería.

Tenía que admitirlo. Yo tampoco había sido un santo en ese asunto, mirándola casi con un comer de ojos que ni siquiera me había molestado en disimular, en cuanto la había visto meterse en esa blusa de tirantes y luego quitarse las medias bajo su falda, dándome un espectáculo que me había dejado bastante caliente.

Y había sido eso lo que le había dado el pie para envalentonarse y pedirme que me acostara con ella, no terminando nada feliz con mi respuesta a esa pregunta.

¿Que idiota no habría dicho que si a la primera? Pero no.. yo no lo había hecho. Incluso cuando mi voz interior gritara ¡Si! en mi cabeza, yo no había dicho nada, temiendome que ella solo quisiera algo con que entretenerse ahora que ya no tenía más a su novio.

¿Y que había de malo con eso? ¿Con ser la revancha? ¿No era eso mucho mejor? Algo sin compromisos, algo que no estaba destinado a durar, solo algo físico y ya… ¿Que tenía de malo que ella solo quisiera jugar conmigo? Y en todo caso ¿Quién era yo para juzgarla? Sobre todo considerando que llevaba más de cuatro meses sin tener sexo.

Entonces la sola idea de poder hacerlo con ella casi había nublado mi juicio. Pero no, mi ética laboral al parecer era más fuerte que mi libido.

No habría querido decir que no, y en su lugar, no había dicho nada, creyendo que sería lo mejor. Pero Rosalie realmente se había enfadado, por poco mandándome a volar en cuanto aparqué el auto frente a su casa.

Pero ¿qué más habría podido decir, además de "comportate"? sabía que ella no era una niña, pero que algo sucediera entre nosotros… sería complicado, incluso por mucho que yo lo deseara. Con la aparición de su padre varios días atrás y los ojos de Marco en mi espalda...no era este el mejor momento para hacer algo como eso.

Así que decidí dejarlo pasar y ver qué tal aparecía ella el lunes por la mañana y entonces decidiría qué hacer. Si ella insistía con el asunto… pensaría en cómo enfrentarlo, pero si en su lugar, ella se olvidaba de lo que había pasado, incluso cuando en mi cabeza yo no hubiera podido hacerlo, yo haría lo mismo.

Aprovechando que el domingo no tenía que pasar mi dia entero arriba del coche, aproveché para salir a correr alrededor de la casa por la mañana, como había comenzado a hacer hacía un par de días atrás, para luego darme una ducha y luego ir a desayunar.

Fue entonces cuando Jacob apareció con las buenas nuevas.

-¿listo para apostar esta tarde, muchachos?- preguntó mientras se sentaba frente a mi en la mesa, con su plato en las manos y dándole un codazo a Edward para llamar su atención.

-¿estas listo tu?- Edward le soltó sin siquiera mirarlo y aún masticando sus huevos revueltos.

-¿ya fuiste por tu dinero? Jared y yo fuimos anoche al cajero

-Jared nisiquiera sabe jugar poker- Edward chistó

-bien, Jared jugará conmigo durante el turno de la noche ¿qué hay de ti McCartney? ¿te defiendes con las cartas?

-seguro- dije

- bien, yo que tú aprovecharía que no tienes nada que hacer hoy e iría por mi sueldo para luego apostarlo.

-¿de qué hablas?

-anoche depositaron el dinero en nuestras cuentas- explicó Edward- lo hacen el 8 de cada mes. Imagine que Marco ya te lo había dicho.

-no

-oh, entonces estarás muy feliz en cuanto veas esas cinco cifras nuevas en su cuenta. Suertudo- él negó con la cabeza y se comió un trozo de su tostada con jalea.

-¿no cobramos lo mismo?

-ya quisieras- dijo- tú y Edward probablemente lo hagan aunque claro, es probable que el se lleve algo más considerando que tiene más años aquí dentro que tu, pero aun así, ser chofer de la hija del senador, vale mucho más que ser el que cubre la seguridad de la casa.

Oh, así que entonces de esa forma funcionaban las cosas. BIen, no es como si realmente necesitara tanto dinero para vivir. En los últimos años me las había arreglado con mi pensión y algunos trabajos de conductor para cubrir los gastos y mi comida. Entonces mi vida era mucho más simple que ahora, una vida sin lujos, y muy lejos de la gente que si los tenía.

-si quieres podemos ir la cajero en un rato. Podemos llevarnos mi auto o una de las motos, da igual- ofreció Edward- a menos claro… que estés ahorrando para algo y no quieras malgastar tu dinero con nosotros.

-¿como tú, Cullen?- Jacob alzó una ceja y sonrió antes de continuar comiendo

- dime algo ¿cuántas veces he terminado con todo mi dinero y más de la mitad del tuyo?- dijo, obviamente buscando provocar a Black.

-solo has tenido suerte

-segun tu, siempre la tengo.- él se rió- pero aún así seguimos jugando.

Black se encogió de hombros y se concentró en su desayuno mientras yo hacía lo mismo.

-¿qué dices?- Edward insistió

-seguro, no hay problema- acordé- siempre disfrutó de una buen partido de cartas.

Así que luego del almuerzo, a cargo de Jacob y Mary, que consistió en un pastel de carne como el que nunca había probado en mi vida, fuimos a un par de calles de la casa a un cajero automático en el que retiramos algo de dinero y de paso compramos algunas cervezas, siendo que en la casa casi nunca habia algo de alcohol disponible, salvo para ocasiones especiales, como fiestas o cumpleaños.

Solo entonces nos dedicamos a jugar a las cartas en serio, apostando a todo o nada, comenzando primero con números bajos, subiendo poco a poco los montos hasta que Black tuvo que ir a cubrir su turno de la noche en la puerta de la casa. Yéndose con bastante menos de lo que había venido.

Y si bien Edward y yo continuamos jugando por un buen rato más, las cosas se mantuvieron bastante parejas entre nosotros, lo que indicaba que éramos casi igual de bueno, incluso cuando por momentos desearamos arruinar al otro por diversión, con la siguiente mano de cartas, podíamos perderlo todo, para luego volver a recuperarlo en la siguiente.

Y aunque esa noche no estaba especialmente cansado, si me fui a la cama poco después de terminarme la cena, durmiendome casi tan pronto como mi cabeza chocó contra la almohada.

Por lo que me sobresalte bastante cuando sentí como la puerta de mi habitación se abría, a mitad de la noche, levantándome tan rápido como pude para ver quien era.

No solía ponerle llave a la puerta. No creía que fuera necesario. No en un lugar como ese, donde había seguridad por todas partes, y en todo caso, yo sabia cómo defenderme en caso de que algo inesperado sucediera.

Parpadeando un par de veces, vi entonces el cabello rubio de Rosalie, atado en una completa alta, ahora metida en una bata de dormir de color celeste.

-¿qué estás haciendo aquí?- pregunté confundido y encendiendo la luz de noche en tanto ella cerraba la puerta detrás de sí.

- no podía dormir-dijo

Dándole una rápida mirada al reloj vi que eran pasadas las 3 am.

-no deberías estar aquí- le recordé y sacando mis piernas debajo de las sábanas para sentarme al borde de la cama aún algo dormido.

-¿de verdad? Todo el mundo está durmiendo ¿crees que alguien va a darse cuenta?

Ella tenía un buen punto, pero aun así, había cámaras de seguridad que rodeaban toda la casa. Tal vez alguien no fuera a verla, pero las cámaras si. Aunque dudaba que su padre fuera a revisarlas personalmente.

-¿Cómo sabías cual era mi habitación?-pregunté

-tengo mis métodos- ella caminó hasta quedar frente a mi y me miró con atención. Su bata le llegaba a mitad de los muslos, de una seda fina Y probablemente muy costosa, que caía sobre su cuerpo de un modo que resaltaba sus curvas. ¿que llevaría debajo? ¿Un lindo camisón de seda? ¿un lindo conjunto de ropa interior? O tal vez no llevaba nada….

Mierda, Emmett, necesitas dejar de fantasear.

Yo no tenía puesta una camiseta, pero no me molesté en ponerme una. ¿que caso tenia taparme si ella ya me había visto? Y obviamente conocía el lugar mucho mejor de lo que yo creía. Tal vez si tenía experiencia en escaparse de casa de hacer travesuras, como me había dicho Charlie. Pero ¿Qué tipo de travesuras exactamente hacía?

-¿así que no podías dormir?- ella ni siquiera se veía cansada o somnolienta.

-no- ella me sonrió y peinó un mechón de su cabello que se habían apartado de su coleta de caballo hacia atrás- y quería hablar contigo.

-esta bien…

-¿Por qué no dijiste nada en el auto?- y al decirlo, su voz pareció quebrarse

-¿Es para eso que viniste a verme?

-¿quieres acostarte conmigo o no?- ella mordió sus labios al terminar de decirlo y bajo sus ojos al suelo.- solo dimelo

Yo me reí como un tonto al ver la vergüenza y el esfuerzo que le había tomado decirme eso, viéndose increíblemente dulce. E increíblemente follable.

-¿qué?- ahora ella parecía enfadada

-Rosalie… no es que vaya a decir que no, pero no crees que ¿puedes hacerlo mejor?

-¿mejor? ¿Qué lo pregunte mejor?-¿en serio estaba dispuesta a hacerlo?

¿Cómo pedírmelo arrodillada en el suelo mientras me la chupaba?

-no, me refiero a mi- la corregí- A que puedes conseguir algo mejor

-¿Por qué dices eso?

-un ex soldado, que ahora trabaja de chofer para un senador…- yo alcé una ceja interrogante- apuesto a que puedes conseguir algo mejor que yo, fácilmente- de eso no tenia dudas- Como algún futuro político…. El tipo de hombre que le agrade a tu padre

-me importa una mierda lo que le agrade a mi padre- dijo enfadada. Y ahí estaba, nombrar a papi la ponía enojada de nuevo.- y por si te lo preguntas, no me gustan los políticos.

-bien… puede ser de otra área, un ingeniero… piloto de avión…

-¿estas diciendo que no?

-no

-¿entonces es un si?

-cualquier idiota con dos dedos de frente querría follar contigo, yo incluido- admiti- solo creo que no deberíamos hacerlo – Oh mierda, Emmett ya para con la moral y la ética. La chica prácticamente se te esta ofreciendo en una bandeja lista para que hagas lo que quieras con ella. Incluso habiendo escuchado tu maldito discurso de "puedes conseguir a uno mejor" aun estaba parada allí dispuesta a que se la metiera.

-¿Por qué no?

-porque tendríamos que vernos todos los días, considerando que soy tu chofer- lo más probable es que solo estuviera actuando impulsivamente y no lo hubiera considerado. Yo no tendría problemas con seguir viéndola o seguir tirándomela todos los días, pero no sabía si ella querría lo mismo, o por el contrario, terminaría despidiéndome al ver que las cosas se habían puesto incómodas.

-eso ya lo sé. ¿y? ¿Que hay de malo con eso?

-nada-dije

Algo dudosa ella abrió su bata y me dejó ver la camiseta blanca y el par shorts de seda azules que llevaba debajo, antes de sentarse en la cama junto a mi aun nerviosa.

Puta madre. ¿acaso podía estar más buena? Con esa ropa de dormir, ligeramente desarreglada, pero ceñida a cada centímetro de su cuerpo…

Rose lamió sus labios y puso una de sus manos en mi mejilla , jugueteando con sus dedos sobre mi barba.

Sin resistirme más, la tomé por la nuca y la bese con ganas.

Sus dulces y carnosos labios me respondieron con gusto mientras yo intentaba recordar cuando había sido la última vez que me había sentido así con una chica. Sus manos era dulces, acariciando mi mejilla o enredándose en mi cabello, mientras yo sentía como su respiración comenzaba a agitarse a medida que mis manos comenzaron a moverse por su cuerpo.

Deshaciéndome de su bata, conseguí que ella acabará se sentada sobre mi, con ambas piernas a ambos lados de las mías, poniéndome bastante caliente.

Jugueteando con su lengua suavemente entre mis labios, yo la tomé por la cintura y pegué su cuerpo al mío, besándola ya sin tapujos.

Algo tímidas, sus manos juguetearon sobre mi pecho mientras yo dejaba que las mías acariciaran sus piernas, para finalmente terminar en su trasero. Su lindo y firme trasero…

Besando su cuello, Rosalie empujó su cadera contra la mía insistentemente mientras yo dejaba que mis manos acariciaran sus pechos aún sobre su camiseta.

Mierda… y sentir sus lindos pezones duros alzándose debajo de la tela solo consiguió ponérmela más dura. Ella gimió suavemente y yo juguete con ellos aún sobre su camiseta disfrutando al verla retorcerse sobre mi..

Su cadera se estrujó contra la mía y sus manos apretaron con fuerza mis hombros, mientras ella gemía con suavidad..

Ya sin soportarlo más, lleve una de mis manos a su entrepierna y la movi de abajo hacia arriba, presionando mis dedos contra la tela de sus shorts.

Su respiración se agitó y mis dedos continuaron tocándola, sabiendo que si me permitía seguir un poco más, no podría detenerme. Dios, me estaba muriendo por sentir cuan mojada estaba, cuan estrecha era y como se sentiría estar adentro suyo… Mi polla ya no iba a aguantarlo por mucho más. Dios, solo podía tumbarla sobre mi colchón y metérsela de una, pero no quería despertar a todos los demás. Esas paredes no parecían especialmente a prueba de sonidos.

Claro que cuando intenté meterme debajo de sus shorts ella me detuvo, poniéndose tensa, apretando mi mano entre la suya y evitando mirarme a los ojos..

-Emmett… espera, solo… espera

Mierda.

Suspirando audiblemente, aparte mi mano antes de volver a mirarla a los ojos. Rosalie parecía avergonzada.

Yo le sonreí intentando animarla y entonces me dejé caer hacia atrás, apoyando mi espalda contra la pared, entendiendo que me había sobrepasado.

-Lo siento... yo….

- no tienes que disculparte -dije al verla morder su labio inferior con nerviosismo.

-se que dije…- ella sonó afligida- es solo que yo no…

- ¿de verdad quieres hacer esto ahora?- ella no contestó aún sentada sobre mi regazo- ¿sabes? no tienes que probarme nada, y no tenemos que hacer esto sino lo quieres. Sin importar lo que dijiste antes…

Aunque no me hubiera parecido que ella no quisiera hacerlo… tal vez solo había llegado demasiado lejos.

Es decir, antes de eso, nisiquiera nos habíamos besado… tal vez todo el asunto se le hubiera ido de las manos, a mi ciertamente me había pasado. Quizás ella esperaba otra cosa, o esperaba que yo fuera más lento, quien sabe.

-¿crees que soy una tonta?- su voz apenas sonó como un hilo mientras sus ojos evitaban toparse con los míos.

-¿de que hablas?

- ya sabes, por que yo no…- su voz se trabo- porque...Nunca hice esto...

Tomándome un segundo comprender a qué se refería, entonces conseguí juntar las piezas en mi cabeza.

Oh, mierda.

Entonces eso había sido, por eso se había detenido: no porque estuviera nerviosa o tuviera dudas sobre mi, sino porque ella aun era virgen.

¿como no me habia dado cuenta de ello antes? bien, probablemente porque había estado tan ocupado fantaseando en cómo tirarmela o en que es lo que le había visto al imbécil de su ex novio, que no lo había visto.

Por supuesto, ahora todo tenía sentido.

Su forma de comportarse, sus conjuntos de niña buena que habían volado mi cabeza desde el primera día, sus lágrimas al enterarse que su ex estaba con otra chica… su modo aún algo infantil de comportarse, que contrastaba increíblemente con su lado más maduro y responsable…

Todo menos el hecho de que ella se hubiera aparecido a mitad de la noche en mi alcoba esperando que yo fuera el que se encargara de desflorarla.

-no, no eres un tonta- dije- y no deberías pensar eso

-si, pero tu querías…

-no importa lo que yo quiera- aclaré- no por eso deberías hacer cosas de las cuales vas a terminar arrepintiendote.

-¿ y qué tal si quiero esto?¿ si de verdad lo quiero?- dijo con seguridad

Volviendo a incorporarme, acaricié su mejilla y la mire a los ojos. Ella de verdad era una criatura hermosa, una que yo no merecía.

-digamos que asi es- dije- aun así, creo que ha sido suficiente por esta noche.

Ella asintió con la cabeza.

-deberías volver a la cama e intentar dormir un poco, poner tus ideas en orden…- yo le sonreí- y luego podremos hablar de esto si aun quieres… hacerlo. Y si no es asi, olvidaremos que alguna vez sucedió.

Rosalie me vio a los ojos y suspiró aún sin bajarse de mi regazo.

-no quiero que hagas algo de lo que aún no estás segura.

-entonces ¿quieres que me vaya?

-no-contesté. A decir verdad, la habría dejado quedarse y enseñarle una o dos cosas, pero después de ver como ella había reaccionado, esa parecía ser la mejor solución- pero deberías hacerlo. Ya es tarde y mañana tienes clases. Un par de horas de sueño te vendrán bien. También a mí, siendo que soy el que tiene que conducir.

Ella asintió con la cabeza y se levantó de encima mío, metiéndose una vez más en su bata y amarrándola de nuevo en su cintura

-bien, te veré por la mañana entonces supongo

-si- yo sonreí y me puse de pie para acompañarla hasta la puerta.

Rose volvió a abrirla y salió al corredor algo dudosa. Tal vez creyendo que eso había sido una mala idea.

No lo había sido, pero si había sido muy arriesgado.

Las paredes eran delgadas y aunque hubiéramos llegado a hacer algo, habríamos corrido el riesgo de que alguien nos escuchara. Suponiendo que ella aún quisera hacer algo más adelante... necesitábamos ir a otro lugar. No solo porque alguien pudiera descubrirnos, sino porque esa habitación no era especialmente el sitio más acogedor donde…

Si… ella se merecía algo mejor.

Ya fuera de mi alcoba, Rosalie se paró en la puerta viéndome a los ojos, sin saber qué hacer.

-que descanses- dijo

Y sin esperarmelo, ella se acercó a mí y me besó en los labios con dulzura para luego verme a los ojos, aún sintiéndose tímida

-tú también- respondí sonriendo como un idiota.

Y sin decir más ella se fue caminando por el pasillo sin hacer el más mínimo ruido y salió por la puerta que daba al patio, haciendo que la perdiera de vista.

Tumbandome una vez más en la cama, suspiré, aún por completo caliente. Mierda… Y ni siquiera habíamos llegado tan lejos…

Apagando la luz de mi mesa de noche, metí mi mano debajo de mis pantalones sintiendo mi dureza.

Oh y Rosalie también debería de haberlo sentido por el modo en que estaba restregándose contra ella mientras nos besabamos.

Y se había sentido increíble.

Dejándome llevar, hice a un lado mis boxers y me toqué solo buscando liberar algo de tensión.

Jadeando apenas, deslicé mi manos arriba y abajo por mi miembro mientras cerraba mis ojos e intentaba revivir en mi mente lo que acababa de suceder.

Sus labios entre los míos, ella sentada a horcadas sobre mi…. sus pequeños pechos chocando contra el mío, mientras ella gemía al sentir mis manos sobre su cuerpo…

No tomó mucho tiempo antes de que terminara corriendome a chorros, casi como un adolescente, luego de estar un rato con la chica que le gustaba, pero que no lo había dejado llegar a más de tercera base.

Prácticamente durmiendo como un bebé por las tres horas que quedaban, me desperté luego de apagar la tercer alarma de mi teléfono, sintiéndome pese a la falta de sueño, con un ánimo increíble.

Desde luego, después de lo de anoche ¿quien no lo tendría?

Desayunando algo rápidamente fui por el coche y lo aparque frente a la casa, esperando que Rosalie saliera.

¿Había podido dormir algo? ¿Había terminado tan caliente como yo? ¿Haría decidió que quería hacer conmigo?

Sin embargo, lo último que me esperé ver fue su cabeza metida en un libro, en cuanto atravesó la puerta y comenzó a bajar las escaleras del porche, apenas prestando atención por dónde iba.

Llevando unos jeans negros ajustados y una blusa blanca con varios collares colgando de su cuello, ella se veía bastante más casual de como normalmente se vestía para ir a la universidad.

-hola- saludo apenas mirándome y metiéndose en el coche aún con sus ojos en el libro que traía en las manos.

Entonces así es como iba a ser …

Cerrando su puerta, me volví hacia el asiento del conductor y tras poner el coche en marcha nos fuimos de allí.

Poniendo algo de música suave en la radio, en un intento por llamar su atención, continúe manejando casi por diez minutos sin obtener ni una respuesta de su parte, siquiera una mirada.

-¿Tienes una examen?

-si, en el segundo periodo- me explicó- lo siento, solo… me pongo muy ansiosa antes de rendir y suelo enfocarme solo en leer tanto como pueda hasta antes de hacer mi examen.

-no te preocupes- dije

Sonriendome apenas, ella pareció agradecida, o quizás aliviada de que comprendiera que quería que la dejara en paz.

Únicamente centrándome en el camino, me abrí paso por el tráfico de la ciudad hasta que finalmente llegamos hasta el campus.

Aparcando en el sitio de siempre, apague el motor del auto y le indique a Rosalie que habíamos llegado.

-gracias- contestó aún leyendo. Solo entonces, un minuto después y apartando sus ojos de su libro, ella tomó su bolso, se bajó del auto y se fue de allí sin decir nada más.

Fue en ese instante que me sentí como un idiota.

¿Tendría ella un examen siquiera? ¿O solo estaba evitándome deliberadamente? ¿Habría sido solo que se había sentido aventurera esa noche y de día volvía a ser la misma de siempre? O.. quizás tenía miedo de mi reacción si me decía que tenía dudas sobre lo que había hecho en mi alcoba. Quizás se había arrepentido y no quería saber más nada conmigo.

Bien. No tenía caso que me hiciera falsas esperanzas después de anoche, no después de que incluso yo mismo le dijera que podíamos olvidarnos de eso, si ella no estaba segura de querer hacerlo. Entonces decirlo había sonado mucho más fácil de lo que terminaría siendo, pensé.

Mierda.

Apenas había sido algo, me dije, pero entonces ¿Porque se sentía como mucho más que solo eso?

¿Porque besarla había hecho un desastre en mi cabeza en apenas un par de horas?

Comprandome un café y varias donas en una tienda apenas en la otra calle, ahogue mis pensamientos con comida mientras me quedaba en el auto escuchando música.

Y aunque intenté con todas mis fuerzas dejar de pensar en eso, no lo conseguí del todo.

Dios… debería haberla sacado de mi alcoba tan pronto como ella había entrado, me dije. Entonces no habría pasado todo esto y yo no tendría de qué arrepentirme.

La mañana se me pasó lenta y casi tortuosa.

Incluso cuando hubiera salido a caminar por el campus por un rato, sin tener la más mínima idea de a dónde me dirigía.

Pero para cuando ella finalmente regresó, y yo ya estaba de regreso en el auto, ya no traía más su libro, y se veía bastante más relajada.

-¿Que tal te fue?

-¿Qué?- su cabeza sin embargo parecía aún estar en otro lugar

- tu examen…

-oh.. claro. Bien, creo.- dijo casi como si estuviera sorprendida de que yo lo recordara- respondí todo, aunque creo que me fue mal en un par.

-puede pasar- respondí- mientras hayas aprobado… eso es lo que importa.

Entonces ella sonrió, por primera vez en todo el día.

-si, supongo que sí- acordó- ¿Ya nos vamos? Necesito hablar con mi profesor sobre mi cuadro para la audición antes de la clase.

-seguro- dije volteandome rápidamente y poniendo el auto en marcha, sintiéndome solo un poco decepcionado.

Aún así no dije nada.

Para cuando llegamos a su estudio, ella me ofreció que fuera a ver su práctica solista en otro de los salones, siendo que habíamos llegado tan temprano a su estudio que aún tenía cerca de una hora hasta que su clase comenzara.

Esperando que la cosa no fuera como la última vez, acepté no queriendo volver a decepcionarla, y entonces la esperé en el corredor principal hasta que ella habló con su profesor y me luego me llevo con ella hasta otro salon ubicado en el ala este del edificio.

la diferencia es que allí no había una sala de espera y los dos estábamos solos.

¿Eso significaba que…?

No. no tenía que sacar conclusiones apresuradas.

Que ella quisiera enseñarme su rutina de baile o quien sabe, que solo quisiera algo de compañía, no significaba que me había llevado allí para que hiciéramos otra cosa. Si bien podíamos estar solos de momento, la puerta tenía una ventana que daba al corredor y cualquiera podría pasar y ver lo que sea que estuviéramos haciendo. Lo que básicamente significaba que no haríamos nada de las cosa inapropiadas que yo podría haber imaginado en mi cabeza.

Retirándose a otra habitación para cambiarse, yo aguarde sentado en una de las sillas que había en el salón junto al equipo de música con grandes altavoces, sintiéndome bastante inquieto.

¿Por que me había pedido eso? ¿Con qué sentido?

Ya con su ropa de ensayo, unas mallas blancas, medias de color rosa, una falda traslúcida y sus zapatillas con punta, ella apareció frente a mí, con su cabello recogido y una actitud algo tímida.

Sin embargo, se veía asombrosa. Eso o yo estaba seriamente obsesionado con esas mallas de bailarina que no dejaban nada a la imaginación. Mierda…

Poniendo algo de música, ella comenzó a precalentar un poco en las barras que había contra la pared, para luego finalmente enseñarme la rutina con la que se presentaría a su audición en un par de semanas.

"Gisele" era el nombre de la obra, una de la cual nunca antes había escuchado.

Sin embargo, en cuanto la vi comenzar a bailar, no pude quitarle los ojos de encima.

La delicadeza en sus brazos, la rapidez con la que movía sus pies en esas zapatillas, haciéndolo ver como la cosa más fácil del mundo… su cuerpo en esas mallas, con sus pezones empujando hacia afuera de estas… esa falda completamente innecesaria, y que solo me provocaba quitarsela...

Pude verla ensayarlo un total de cuatro veces, viéndola detenerse y volver a empezar en alguna parte cuando perdía el ritmo o se equivocaba en algún paso sintiéndose frustrada.

¿habría hecho esto antes? ¿bailar frente a alguien más de esa forma? ¿sería que yo la ponía nerviosa y por eso se equivocaba tanto? ¿o solo la ponía nerviosa su audición y el meter la pata ese día?

Para el quinto intento, ella logró completar todo el número de una sola vez, dejándome anonadado con todos esos giros y vueltas al final del baile, terminando justo a música en el último segundo.

Me encontré a mi mismo aplaudiendo como un tonto mientras ella se cubría el rostro avergonzada.

Oh y entonces ella se veía como la perfecta mezcla entre adorable e increiblemente follable que me había puesto casi tan duro como la noche anterior.

De pronto y de la nada sonó un timbre, casi como los de las escuelas, esos que indicaban que la hora se había terminado y todo mundo podía salir al recreo o irse a casa.

En este caso significaba que nuestro tiempo a solas había terminado.

Apagando la música y yendo al vestidor por sus cosas, Rosalie volvió hacia mí ya con su ropa y su bolso lista para ir a su clase, viéndose, quise adivinar un poco apenada.

-has estado increíble- dije, no queriendo que ella pensara que no lo había estado.

-gracias…

-lo digo en serio- agregué- se que no se mucho sobre esto, pero… creo que nadie podra sacarte los ojos de encima cuando te vean en el escenario. Mucho menos van a rechazarte.

Yo sabía que no lo haría.

Si volvíamos a hacer algo como lo de anoche, me detendría tan fácil, a menos que ella me lo pidiera. Entonces no me conformaría solo con un par de besos. No.

Después de esto, lo único en lo que podía pensar era en como podía hacerla correrse


Nuevamente actualizando a las 2am, como todas las semanas jajaja

¿que me dicen de esto? ¿ha sido como se lo esperaban? ¿o lo he arruinado cortando el momento?

¿que les gustaría que pase en el siguiente capítulo? ya casi lo tengo terminado, pero quizás haga algunos cambios, así denme algunas ideas

en fin, espero con ansias leer sus reviews como siempre!

que tengan una buena semana

saludos a todas!

Bella McCartney Darcy