La hija del senador
Disclaimer: Los personajes de la saga Crepúsculo son propiedad de Stephenie Meyer y su casa editorial.El resto de los personajes pertenecen a mí y a mi imaginación.

Capítulo 10: juegos previos

ROSALIE POV

-¿y que tal va todo con tu nuevo chofer?- Alice alzó sus cejas de forma juguetona mientras me observaba con curiosidad

-todo va bien

-eres terrible mintiendo- dijo Bella- se te ve en toda la cara, vamos dinos, ¿que fue lo que pasó?

-no mucho en realidad- admití

-no mucho como… ¿qué exactamente?

-nos besamos- dije- eso es todo.

-oh, no te estas poniendo asi solo por un beso- dijo ella al ver que habia dejado de comer y solo estaba jugando con mi ensalada

-fue… bien,el me tocó un poco, pero eso es todo. nisiquiera... llegamos a tercera base- les dije a ambas

-¿tampoco tu?

-no- dije- no quiero ser de nuevo ese tipo de chica- dije- la que avanza y da todo y simplemente no recibe nada a cambio.

-desde luego- acordó Bella

-¿ Entonces piensas seguir adelante con él?- Alice fue la que preguntó esta vez

- si- ya lo había decidido- solo que voy a hacerlo diferente. No quiero cometer el mismo error que con James

-oh, no hay manera que lo hagas. Emmett no parece ser un imbécil como James, así que dudo que vaya a comportarse como uno contigo.

-solo haz que trabaje por ello- agregó Alice quien ya despues de 1 año con Jasper, mi compañero de baile era casi un tipo nuevo después de todo lo que ella había hecho con él.

-y si se lo gana, entonces recompensalo- acordó Bella- oh, a veces los tipos son tan idiotas- se quejó- solo piensan en ellos mismo y sus necesidades. ¿ y qué hay de nosotras?

-muy cierto- concordó Alice- si estas con un tipo que no es capaz de complacerte del mismo modo que tu lo haces con él, entonces no vale la pena.

si, esa lección ya la había aprendido por las malas.

El problema ahora era…Cuando y como iba a hacerlo. Dos noches atrás él había dicho que su alcoba no era un buen lugar, y desde luego no podíamos contar con la mía tampoco.

Así que tendríamos que encontrar algún otro lugar donde comenzar con eso. No quería ir deprisa, o al menos no solo hacerlo y ya. La otra noche había cometido el error de pensar que podría ir y hacerlo como si nada, pero entonces los nervios habían ganado.

Tal vez si al menos intentaba con otras cosas antes… me sentiría más preparada. No se trataba de que yo no confiara en Emmett, sino de que quería conocerlo un poco más, saber que le gustaba y que él supiera lo que me gustaba a mi antes de hacerlo.

Pero necesitaba que él quisiera lo mismo y entendiera que yo necesitaba tomarme un poco de tiempo para hacer las cosas, rogando que él no fuera sólo otro idiota que solo quería metermela y ya.

Aunque después de cómo había actuado conmigo en su habitación no parecía que lo fuera. Si hubiera querido aprovecharse de mí, lo habría hecho, pero en su lugar, me había enviado a la cama para que pusiera mi cabeza en orden.

Apenas si había podido dormir esa noche después de Emmett me besara y tocara de esa forma. Tanto que por la mañana tuve que meter mi cabeza en un libro para evitar verlo a los ojos durante el viaje a la universidad, con la excusa de que tenía un examen.

Lo cual había sido cierto,aunque era uno de medio término, y no era tan importante para mis calificaciones; pero aún así por suerte me había ido bien considerando el poco tiempo que había estudiado, lo poco que había dormido y lo dispersa que estaba mi cabeza en ese momento.

Había sido solo una vez, una en la que me había hecho sentir cosas que ni siquiera James había hecho en todo el tiempo que habíamos estado viéndonos.

Y aunque por la tarde el había aceptado ver mi solo para la audición, no volvimos a hablar sobre lo que había sucedido entre nosotros. Había sido extraño, tenía que admitirlo, pero quería ver su reacción al verme bailando solo para él, haciendo lo que yo amaba y ver si a él le causaba más que solo aburrimiento.

Desde luego, no habia sido así. Él me había mirado casi hipnotizado, pero también lo habia hecho de un modo caliente, observando mi cuerpo, casi como si quisiera arrancarme la ropa, aunque sin decirme absolutamente nada. Y cuando mi ensayo terminó y tuve que irme a mi otra clase, sus palabras me dejaron mas que sorprendida.

-has estado increíble- Entonces habíamos estado cara a cara frente a la puerta de la sala, con con todas mis cosas lista para ir al otro salón.

-gracias…

-lo digo en serio- recalcó- se que no se mucho sobre esto, pero… creo que nadie podrá sacarte los ojos de encima cuando te vean en el escenario. Mucho menos van a rechazarte.

Aun podía recordar el modo en que él había sonreído al decir eso y también como me había aplaudido al terminar mi cuadro de una sola vez.

No había sido la gran cosa, pero había significado mucho para mí.

Y ahora que ya habían pasado dos días y había hablado con mis amigas, comprendí que no podía seguir actuando como si nada, y en su lugar tenía que poner las cosas en marcha. De otra forma, él creería que yo estaba solo jugando con él, y eso era lo último que quería.

Desde luego que ver a James esa mañana en el estudio de dibujo fue lo que terminó por convencerme.

Después de varias semanas sin aparecerse, probablemente tomando clases en otro turno, tuve que lidiar con él durante más de dos horas, viéndome desde el otro lado de la habitación mientras yo intentaba centrarme en el modelo que posaría para nosotros en esa clase.

La última vez que nos habíamos visto había sido en la fiesta mientras él estaba con esa pelirroja, algo que de tan solo recordarlo me hacía sentir rabiosa. ¿podía haber sido tan ciega como para no ver qué él haría algo asi? Quizás solo era demasiado confiada o quería ver lo mejor de la gente, como decía Charlie, incluso en tipos como él.

Pude verlo incómodo durante la clase, mirándome con un sentimiento entre culpa y ¿arrepentimiento?. Fuera lo que fuere, yo no iba a perder mis clases por su culpa. Si el había decidido faltar o cambiarse de turno, había sido su decisión, pero yo, que no había hecho nada malo, no tenía porqué hacerlo.

Y si algo me faltaba para hacer de esa clase un calvario completo fue que él viniera a hablarme cuando yo estaba terminando de guardar mis cosas en mi bolso antes de ir a mi siguiente clase.

-Rosie…

Solo el escucharlo llamarme así me revolvió el estómago.

-¿Que quieres?

- solo quería decirte que en verdad lamento lo que sucedió esa noche … en la fiesta.

Yo le dirigí una mirada envenenada.

¿Estaba tomándome el pelo?

En todo ese tiempo había evitado con todas mis fuerzas pensar en él, y el hecho de que no lo hubiera visto había sido de gran ayuda. Pero que ahora apareciera de la nada y se disculpara… cuando entonces no podría haberle importado menos como yo me sintiera… fue el colmo.

Yo no dije nada.

-de verdad yo…- él me miró a los ojos y yo negué con la cabeza- no quise …

-guardatelo- contesté, tomando la cosas y yéndome de allí hecha una furia.

Esa era mi última clase, y aunque se suponía que me reuniría con Alice para estudiar en la biblioteca, termine yendo a buscar a Emmett, necesitando urgentemente pensar en otra cosa.

Así que luego de reprogramar nuestra sesión de estudio para el día siguiente, pense en como debía encarar a Emmett para que continuaramos con lo que habíamos dejado a medias dos noches atrás.

Viendo el auto aparcado en el mismo lugar que está mañana, e imaginando que Emmett estaría adentro, siendo que no lo veía por ningún lado, tiré de la puerta trasera y me metí en el coche de un solo tirón.

Pude ver entonces a mi chófer, almorzando mientras escuchaba música en la radio.

-Rosalie…- dijo al verme, sobresaltandose y dejando su sandwich sobre una caja, en el asiento del copiloto, dónde también había una bolsa con papas fritas y apagando la radio.

-lo siento,- me disculpé- no sabía que estabas comiendo.

Volviéndose a verme, él negó con la cabeza y se pasó una servilleta por los labios.

-¿todo esta bien?- preguntó

-si- mentí

-¿ocurrio algo? ¿necesitas ir a algun lado?

A un sitio donde pueda dejar de pensar, susurro mi voz interior. Uno donde solo sienta placer y nada más.

-he estado pensando en la otra noche- expliqué- y quiero seguir haciendo eso contigo. Me gustaría que nos conociéramos mejor y…

Una sonrisa apareció en su rostro, obviamente no esperándome nada de eso.

¿pensaría que yo solo había estado jugando con él? ¿que me aterraría y no querría hacer nada más después de que él me pidiera que regresara a mi habitación?

-Ya veo- dijo- ¿ Y dónde propones que lo hagamos?

- bueno, dijiste que tenias un apartamento en la ciudad…

-al otro lado del puente- dijo- nos tomará cerca de una hora llegar allá a esta hora- dijo viendo rapidamente el reloj del auto

-esta bien

-¿ que hay con tu clase de ballet?

-mi clase es a las seis- dije -aun tenemos un par de horas

Dándome una mirada de arriba abajo, Emmett asintió con la cabeza y entonces se volvió hacia el volante.

-puedes terminar tu almuerzo si quieres- dije- no tenemos que irnos ahora.

Emmett se rió

-¿tu ya comiste?

-hace como dos horas- el asintió y entonces tomó lo que quedaba de su sándwich y con dos mordiscos se lo terminó.

Estirando mi brazo le robe un par de papas y me las comi.

-puedes quedartelas si quieres- dijo tomando la caja y ofreciendomela. apenas quedaban menos de la mitad

-¿de verdad?

-seguro- acordó- tu come y yo conduciré

Sonriendole agradecida, me acomode en el asiento trasero y unos minutos después ya estábamos en marcha hacia el otro lado de la ciudad.

No supe si fueron los nervios o el hecho de que intente pensar en cualquier otra cosa excepto en lo que iba a pasar entre nosotros, que el viaje hasta su departamento se me hizo increíblemente corto.

Aparcando el coche frente a un lindo edificio con ladrillos rústicos que recubrían el frente, Emmett apago el motor y luego se bajó del auto para abrir mi puerta.

Tomando su mano, mientras sentía mi estómago revolotear a causa de los nervios, salí del auto y lo seguí adentro de del edificio hasta los asesores.

No era un edificio muy grande, y se encontraba apenas a dos calles del río, en una zona concurrida y bastante moderna, aunque claro, eso aún seguía siendo Brooklyn y no Manhattan.

Emmett presionó el número 7 de entre los 9 pisos que había allí y un segundo después comenzamos a subir.

La verdad es que hasta entonces no me había imaginado dónde él vivía o cómo sería su departamento. Pero supongo que eso no debía importarme tanto, siendo que después de todo, apenas dos noches atrás yo había intentado hacerlo con él, en un arranque de enfado en su habitación; lo que nos decía que el lugar no era tan importante, sino lo que en realidad haríamos en el.

Así que para cuando él abrió la puerta y me encontré con ese grande y espacioso lugar, no pude ocultar mi sorpresa.

Una espaciosa sala con un sofá color negro y una mesa ratona te daban la bienvenida, junto con una tv de bastantes pulgadas, y dos grandes ventanas con vista al centro.

Dos bibliotecas, un pequeño escritorio detrás del sofá, un espejo montado sobre la pared y un cuadro grande abstracto colgado sobre la pared que estaba libre completaban el panorama.

Siguiendo hacia el norte, detrás de una media pared, pude ver parte de la cocina, mientras que hacia la derecha había otras dos puertas, que supuse darían a su habitación y al baño.

Sintiéndome casi como una chica superficial y tonta al ver creído que el no podría vivir en un sitio así, quise golpearme a mi misma al haberlo subestimado.

Salvó lo que había leído en el informe que mi padre tenía de él, no sabía mucho más de Emmett a decir verdad. Él no había dicho mucho y yo tampoco había preguntado, por lo que de ahora en adelante debía dejar de hacer suposiciones sin argumentos, mucho menos sin saber más de él.

-disculpa el desorden- dijo Emmett al verme analizando con detenimiento la libros en su biblioteca-no he estado aquí desde que comencé a trabajar para tu padre

Yo le sonreí.

Viendo cómo él se dirigía a la cocina, me dediqué a husmear por los alrededores de la sala, topandome entonces con una fotografía enmarcada en la que aparecía un Emmett mucho más joven, llevando su ropa del ejército, junto con otro muchacho que yo había visto un par de veces antes. Era Jared, el hijo de Charlie. Ambos sonreían frente a un gran campo verde, en el que solo podía verse una casa a lo lejos de color azul.

Sin embargo, no parecía haber ninguna fotografía de su familia, al menos no en la sala. ¿tendría alguna en su alcoba quizás? ¿ o no habría ninguna en absoluto? ¿se llevaría bien con ellos o estaría distanciado por alguna razón? una vez más, me di cuenta de todo lo que no sabía de él, pero ahora mismo no parecía ser el mejor momento para hablar al respecto, así que decidí reservarme esas preguntas para más adelante.

Dejando que mis ojos vagaran sobre el resto de sus cosas, volví a detenerme sobre el espejo detrás del sofá, dónde aproveche rápidamente para arreglar mi cabello y mi ropa.

-¿quieres tomar algo?- Emmett apareció de nuevo en la sala con dos vasos con agua y dos cervezas.

Tomando un vaso, yo le di un sorbo mientras él se volvía a dejar las cosas sobre la mesa ratona frente al sofá, aprovechando para sentarse sobre éste.

-¿Tienes hambre?

- estoy bien- dije rodeando el sofá para sentarme junto a su lado, aunque dejando un espacio entre ambos.

- bien- Emmett sonrió aliviado- por qué de se así, deberíamos ordenar algo. Me temo que las pocas cosas que han quedado en mi nevera se han echado a perder

- oh, lo lamento

-no es nada- dijo él, restándole importancia- no es como si tuviera tantas cosas de cualquier forma.

Yo le sonreí

-así que a la próxima nos las apañaremos con algo que ordenemos o puedo pasar a comprar algunas cosas y preparamos a ambos algo de comer.

¿La próxima?

Bien, al menos eso me decía que para él lo que fuera que hiciéramos no sería solo cosa de una vez. Haciendo que la sola expectativa de lo que estábamos a punto de hacer me secaran los labios.

-esta bien- acordé viéndolo a los ojos y notando entonces como él había acortado la distancia entre nosotros.

-¿estas nerviosa?- Emmett me dirigió una mirada caliente para luego sonreir mientras acariciaba mi mejilla

-algo- respondi, aunque tratando de sonar segura

-bien- Emmett me sonrió con confianza mientras yo trataba de convencerme a mi misma de que esto no era una locura.

Apenas lo conocía, sin mencionar que jamás habría pensado en involucrarme con alguien que trabajara para mi padre. Sin embargo, aquí estaba sentada en su sofá, lista para romper muchas reglas y quizás aprender una cosa o dos.

Lo que sí era algo seguro, es que no iría de 0 a 100 de nuevo. Así que recordando algo de lo que habían dichos mis amigas, me dije a mi misma que no perdería nada con probarlo.

- ¿Porque no… jugamos a algo?- propuse

-¿ A qué quieres jugar?- él aprecio divertido con la idea.

-que tal algo como… ¿yo te digo que hacer y tú lo haces, y luego tú me dices que hacer y yo lo hago? Como un verdad o reto, pero solo con los retos.

-esta bien- acordó

-bien- yo sonrei- quítate la chaqueta y la corbata

Sonriéndome al escucharlo, Emmett se quitó la chaqueta, dejándola caer al suelo y luego deshizo el nudo en su corbata antes de dejarla sobre el sofá, a su lado.

Viendo hacerlo, yo sonreí, no solo a causa de los nervios, sino también de la emoción.

-quitate las medias- dijo el con la voz gruesa, dejando sus ojos fijos sobre mis piernas.

Mordiendo mi labio inferior, metí mis manos debajo de mi falda y tomando el borde de mis medias, deslicé estás hacia abajo, quitándome los zapatos también en el proceso.

Frente a mi, Emmett suspiró y entonces yo volví a acomodarme sobre el sofá, ahora sintiéndome un poco más vulnerable que antes, y también un poco caliente.

-besame- pedí y sin dudarlo su boca chocó contra la mía, fundiendonos en un beso suave, pero al mismo tiempo muy sensual. Y por supuesto, sus manos no perdieron la oportunidad para acercarse a su cuerpo, acariciando mi cintura y también mis pechos antes de volver a apartarse de mí.

- quitate la camiseta y toca tus pechos…- pidió y el tono de su voz cuando lo dijo fue caliente.

Haciendo lo que él me pidió, apreté mis pechos, ahuecando los entre mis manos aún sobre mi camiseta, mientras lo veía a los ojos. Viendo cómo eso le gustaba, me quite la camiseta y acaricié mis pezones, trazando círculos sobre ellos y sintiendo cómo poco a poco estos se ponían duros y comenzaban a sobre de la fina tela de mi sostén.

-Ahora es tu turno- le dije aunque sin detenerme y viendo cómo eso a él le estaba gustando - tócate

-¿Donde?- preguntó, probablemente solo queriendo escucharme decirlo.

-justo ahi- yo señale con mis dedos su entrepierna aún sin dejar de mirarlo. Una mirada oscura y cargada de deseo de pronto apareció en sus ojos.

Sin decir nada, Emmett desabotono sus pantalones y metió su mano dentro de ellos, comenzando a acariciarse para mí.

Suspiros comenzaron a salir de sus labios y entonces pude verlo complaciendose, moviendo su mano arriba y abajo a un ritmo desigual mientras sus ojos estaban fijos en los míos.

Y aunque había visto a algunos chicos masturbarse antes, por algún motivo el modo en que él lo estaba haciendo se me antojo tremendamente caliente.

No sé si era el modo en que tus ojos me miraban mientras lo hacía o simple hecho de que era yo la que le había generado eso y podía ver como por mi y solo por mi, él se había puesto duro.

-Es tu turno- dijo él, aún sin dejar de hacerlo- ahora déjame ver como tu te complaces

Mordiendo mis labios, hice mi falda hacia arriba y separe mis piernas antes de llevar mi mano hasta mis bragas para tocarme.

Primero sobre la tela, jadeando al verlo a él mirarme hacerlo, y luego metiendo mi mano debajo de estas, para hacerlo directamente sobre mi centro.

Dejando que mis dedos se deslizaran por mi intimidad, los empuje arriba y abajo, sintiendo lo húmeda que ya había conseguido ponerme.

Jadeando, Emmett bajó un poco sus pantalones y deslizó su mano sobre su polla lenta y casi de forma ruda. Mierda…

Apoyando las puntas de mis pies en el suelo, mientras con una de mis manos seguía tocando mis pechos, comencé a frotar mi clítoris rápidamente al verlo a él tocándose.

Oh y todo eso era tan erótico de alguna manera. Yo viéndolo a él, y él viéndome a mi…

Girando mis dedos en círculos gemí con fuerza e hice mi cadera hacia arriba al tiempo que cerraba los ojos y me concentraba sólo en lo que estaba sintiendo, olvidándome casi por un instante que él estaba junto a mi.

Gimiendo con fuerza, apresure mis movimientos mientras arqueaba mi espalda hacia arriba y mi estómago se contraia, sintiendome realmente caliente.

Fue entonces que un jadeo ahogado me hizo abrir los ojos, viendo como Emmett parecía estar luchando consigo mismo mientras me miraba casi por completo ido.

No sabía qué decir o si decir algo estaría bien. En realidad, no quería hablar, solo… quería correrme.

Empujando mis dedos ligeramente en mi interior, gemí con fuerza, abriendo mis piernas y retorciendome sobre el cuero del sofá.

-Dios…- él jadeó, acelerando el ritmo de su mano, a un punto casi vertiginoso y ahora mirándome a los ojos.

Lamiéndome los labios, lo mire a los ojos antes de mirar su polla dura e hinchada, muy cerca de explotar. Emmett gruño, si… eso es lo que quería. Tal vez no sabía mucho sobre sexo, pero si sabía algo sobre sexo oral, especialmente sobre cómo dárselo a los chicos, no tanto sobre como recibirlo, lamentablemente; pero sí sabía lo que él iba a pensar al verme abriendo mi boca de esa manera, solo imaginandose una cosa.

Sus ojos se cerraron y él echó su cabeza hacia atrás por un segundo, relajándose y ralentizando sus movimientos aunque no sin dejar de tocarse.

-quítate las bragas y dejame verte- pidió y él tono de su voz sonó casi como una súplica.

Haciendo lo que él me pidió, deslicé mis ya arruinadas bragas por mis piernas, dejando que estas cayeran al suelo y entonces separé mis piernas un poco más para que él pudiera verme.

Otro jadeo ahogado salió de sus labios.

Si, eso de ver y no poder tocar estaba matando, pero él también parecía estar disfrutándolo mucho.

Ya sin ningún tapujo, me acomode sobre el sofá quedando frente a él, y subí mis piernas a éste para poder tocarme de un modo mucho más cómodo.

Oh y estaba tan mojada… tanto que no recordaba haberme puesto así antes, ni siquiera cuando estaba sola en mi alcoba por las noches.

Apretando mi pezón derecho, lamí mis dedos y me toqué solo para él, queriendo correrme y que él también lo hiciera.

-si, si, eso es….- él me alentó

Gimiendo como respuesta, volví mis dedos hacia mi clítoris, dando vueltas sobre éste mientras sentía olas de calor recorriéndome la espalda.

Apresurando mis movimientos, sólo me dejé llevar, ya sin importarme mas nada, y únicamente buscando mi propia liberación.

Solo entonces y mientras mis dedos se movían a más no poder, me vine con un fuerte grito, al mismo tiempo que mi cuerpo se contraía de placer.

Unos segundos después, al abrir mis ojos, pude ver a Emmett, deshecho sobre él sofá, con la respiración agitada y un líquido blanquecino escurriéndose entre sus dedos.


yo finalmente actualizando a mitad del día jajajaja. ¿que me dicen?

bien, al fin hemos tenido algo de acción no? ha sido lo que se esperaban? se que algunas querrían algo más fuerte, pero me he entretenido bastante yendo llendo con estos dos. espero piensen lo mismo.

solo aguarden un par de capítulos más y los tendremos a ambos en la misma cama ajajaja.

en fin, espero les guste. díganme qué les pareció en sus reviews!!.

saludos a todas y buena semana!

Bella McCartney Darcy