La hija del senador
Disclaimer: Los personajes de la saga Crepúsculo son propiedad de Stephenie Meyer y su casa editorial.El resto de los personajes pertenecen a mí y a mi imaginación.
Capítulo 11: Tercera base
EMMETT POV
Cómo era de esperarse, en cuanto ella me había pedido que fuéramos a mi departamento yo había puesto el coche en marcha tan rápido como había podido, incluso dejando mi almuerzo a medio comer.
Y después decían que las chicas no tenían poder de convencimiento… quisiera admitirlo o no, Rosalie me había tenido en la palma de su mano casi desde el primer día que nos habíamos conocido, pero algo me decía, que eso solo era el comienzo.
Sin embargo, de camino allá, me dije a mi mismo que no debía hacerme falsas esperanzas. Incluso cuando ella pareciera estar sumida en una mezcla de emoción y nerviosismo, eso podía terminar en nada. De algún modo lo había hecho dos noches atrás. ¿Pero qué podía perder?
No necesitábamos tener sexo aún si no es lo que ella quería. Aún había bastantes más cosas que podíamos hacer sin tener que terminar en eso. La última vez habíamos ido tan rápido que ella había terminado agitada y nerviosa, haciendo que yo la enviara de regreso a su cama.
Asi que no queriendo que sucediera lo mismo, me dije a mi mismo que iría a su ritmo, incluso cuando eso me dejara por completo caliente y teniendo que hacerme cargo yo mismo de ese asunto.
Y ese día se veía particularmente linda con esa camiseta blanca y esa falda negra, con sus medias a tono y que hubiera dado lo que fuera por quitárselas yo mismo.
Mierda, tienes que controlar McCartney,me dije, no quieres que ella salga corriendo si saltas como un lobo hambriento encima suyo.
Oh mierda y verla tocándose, gimiendo con su falda hacia arriba y sus piernas abiertas me había puesto como el infierno.
Eso de mirar pero no tocar había resultado ser casi una tortura, pero en el buen sentido.
¿Quien diría que iba a terminar tan caliente solo viéndola masturbarse junto a mi? La otra noche cuando ella había venido a mi alcoba, también me había puesto así de duro, y entonces nisiquiera habíamos llegado tan lejos…
Pero esta vez me había corrido, con ella mirandome hacerlo, y al parecer muy satisfecha con lo que me había causado.
Mierda… si eso iba a ser así, me esperaban muchas más noches reconfortandome a mi mismo luego de que ella me dejara como un palo. ¿Habría llegado más lejos algún vez? Es decir… ¿ella habría hecho algo más que solo mirar o besarse con algún otro tipo? Quise pensar que considerando que ella tenía más de veinte años era muy posible que así fuera, pero podría equivocarme.
Quizás no tenía mucha experiencia, o quizás solo estaba yendo con cuidado conmigo.
Pero lo que definitivamente sabía es que esa dualidad suya entre la niñita inocente y tímida y esa otra chica aventurera y descarada, iban a matarme.
Luego de limpiarme con un par de pañuelos y volver a abrocharme los pantalones, pude ver a Rosalie viéndome con ojos curiosos, ya con su ropa de regreso en su lugar, aunque aún sin sus medias o sus bragas.
Sus manos sin embargo, estaban entremedio de sus piernas, presionando su falda contra su centro, en un gesto que podía significar dos cosas: vergüenza o que aún estaba caliente.
-ven aquí- le pedí mientras yo mismo me movía hacia ella, eliminando el espacio que había entre nosotros, por qué si bien estábamos sentados en el mismo sofá, salvo por el beso que nos habíamos dado antes de comenzar, apenas nos habíamos tocado.
Mordisqueando su labio inferior en lo que me pareció un gesto de lo más caliente, Rosalie eliminó la distancia que quedaba entre nosotros y se acercó a mí para besarme, comprendiendo lo que yo quería.
Sujetándola por la nuca, la bese con ganas mientras dejaba que mi lengua se mezclara con la suya, perdiendo completamente el control.
Un par de gemidos suaves salieron sus labios, haciendome entender que ella aún estaba caliente. Tomándola por la cintura, conseguí que ella se sentara a horcadas sobre mí,aún sin dejar de besarnos. Oh… podría tenerla sobre mi así a toda hora, me dije.
Casi en automático, su cadera se movió contra la mía de forma insistente mientras sus dedos jugueteaban en mi cabello.
Dejando que mis manos vagaran por su cuerpo, acaricie sus piernas y luego su trasero, metiéndome debajo de su falda. Rose, aún encima mío, se estremeció mientras yo seguía besándola, dejándome continuar.
Mis dedos de abrieron paso hacia su centro y entonces su estómago se contrajo, casi como si hubiera tocado su punto débil.
Separándose apenas de mi, ella me miro a los ojos algo insegura.
-¿Quieres correrte de nuevo?- pregunté acariciándola ligeramente sobre sus pliegues- por qué me gustaría hacer que te corras...
Sus labios temblaron, dudando que decir, aunque su cuerpo ya sabía la respuesta.
Empujando mis dedos contra su entrada, ella jadeo y me miró a los ojos casi como si estuviera torturandola, de un modo realmente placentero.
-déjame hacer que te corras- susurré sobre su oido.- dejame sentirte viniendote…
-hazlo- su voz apenas sonó como un susurro ahogado mientras sus manos se aferraban con fuerza a mis hombros.
Lamiendo mis dedos, acaricie su coño, jugando con ellos entre sus pliegues primero, yendo adelante y atrás, para luego empujarlos apenas contra su entrada.
Rosalie gimió y se retorció sobre mi.
Tomando casi como una invitación, moví mis dedos hacia arriba, buscando su clítoris, sintiéndolo hinchado y casi necesitado de atención.
Oh… ella acababa de correrse tan bien apenas unos minutos atrás solo tocando ese punto…
Dando vueltas sobre este, pude sentir entonces su cuerpo ondulandose contra mi, con necesidad. Si, eso era…
Dulces gemidos comenzaron a salir de sus labios mientras yo seguía tocándola, llevándola al límite antes de mover mis dedos hacia otra zona, solo queriendo ponerla más caliente de lo que ya estaba
-por favor…- ella suplicó sobre mi oído y entonces yo le di lo que ella tanto ansiaba.
Moviendo mis dedos rápidamente sobre su botón, ella gimió con fuerza antes de correrse sobre mi, con su boca entreabierta y su frente pegada contra la mía.
Oh y sentir eso, solo me alentó a continuar. ¿Cómo es que podía ponerme tan caliente solo verla correrse sin que ella siquiera me hubiera tocado? Ahora mismo yo estaba por completo vestido, con ella sentada sobre mi regazo, tambien vestida, pero haber visto su expresión tan de cerca, haber sentido su centro palpitando entre mis dedos… sus gemidos justo frente a mi, estaba volando mi cabeza.
Llevándome los dedos a la boca, los chupe, saboreandola, antes de volver a meterlos entre sus piernas, listo para que ella se corriera una vez más.
Acariciando su entrada, empuje uno de ellos en su interior antes de sentirla gemir audiblemente y mirarme a los ojos sorprendida. Si, eso es...
Introduciendo uno de ellos, Rosalie gimió mientras su mano se aferraba con fuerza a mi antebrazo.
Sintiendo lo caliente y estrecha que estaba, solo pude imaginarme lo que sería estar en su interior. Esparciendo su humedad entre sus pliegues, volví a jugar con ella en un vaivén que ambos estábamos disfrutando. Su cadera empujaba contra mi dedos y su mano se aferraba a mi brazo cada vez que que la llevaba al borde, mordiendo sus labios, evitando gemir demasiado fuerte.
Quise decirle que no me importaba lo fuerte que gimiera, incluso si gritaba iba a estar bien, pero lo putamente caliente que se veía haciéndolo, me hizo detenerme. Tomando una fotografía mental de ese momento, yo simplemente continúe con mi tarea e hice que ella se viniera apenas unos minutos después, dejandome sentir como su humedad se escurría entre mis dedos.
Desplomándose sobre mí, Rosalie recargo su cabeza contra la mía mientras sus manos se aferraban aún a mis brazos.
Tardó unos minutos en acompasar su respiración hasta que se incorporó para volver a verme a los ojos.
Oh y la expresión que tenía en su rostro, no tenía precio alguno.
-Eso fue…- ella suspiró y sonrió como no fuera capaz de encontrar la palabra adecuada para describirlo
-¿Bueno?
-más que bueno- acordó y entonces acercándose una vez más a mi para besarme.
Tomándola por el mentón, la bese, disfrutandolo y aún saboreandola entre mis labios.
Y tan inoportuna como podía ser, la alarma de mi teléfono comenzó a sonar justo en ese preciso instante.
-¿Qué es eso?- apartándose de mis labios, Rosalie observó confundida a nuestro alrededor.
- mi teléfono- dije- es… - yo suspiré, solo odiando la idea de que eso se terminara- tenemos que irnos
-¿Ahora?
Oh y el modo en que lo había hecho, con ese ligero puchero en sus labios, me habrían hecho quedarme si me lo pedía.
-si quieres llegar a tu práctica a tiempo si- expliqué- estamos en hora pico y regresar al centro va a tomarnos más de lo que me gustaría.
Aún así, ella no se movió de mi regazo, solo observandome, como si estuviera considerando nuestras opciones.
Solo di "quedemonos" pensé. Dilo y no voy a ponerme, y en su lugar te llevaré a mi cama te haré correrte dos o tres veces más.
-entiendo- aceptó finalmente y entonces poniéndose de pie, haciendo que yo conservará para mí mismo las ganas que tenía de continuar con eso.
Levantando del suelo sus bragas y sus medias, volvió a ponerse las primeras mientras yo la veía hacerlo y no podía evitar pensar en cómo se sentiría estar dentro de ella una vez más… mierda.
Solo tenía que esperar un poco más, me dije, un poco más y entonces lo haría. Entonces podría hundirme en ella y sentirla gimiendo debajo de mi, está vez no a causa de mis dedos, sino de mi dureza enterrándose en su interior.
Resignado, volví a abrochar mi camisa y me puse la corbata antes de levantarme y meterme en mi saco una vez más.
Cerca de una hora y cuarto después yo detuve el auto frente a su estudio.
Viendo a Rosalie por el espejo retrovisor, ví como ella no parecía tener deseos de salir al auto,casi tanto como yo...
-deberias subir- dije
-si…
Tomando su bolso junto a ella, me observó con una mirada dudosa antes de bajarse del auto.
-¿Te molestaría venir a verme por un rato?- dijo con su mano sobre la manija de la puerta.- no será como la última vez, pero…
-seguro- dije, ganándome una sonrisa de su parte -ire detrás de ti.
Bajándose del coche, ella entró al edificio a toda prisa y entonces desapareció de mi vista.
Hundiéndome en el asiento de cuero suspiré y me dije a mi mismo que debía estar loco. Esto solo era una tortura.
Si todos los días iban a ser así… o aún peor cuando no lo fueran. ¿Que pasaba con los días en los que no hiciéramos nada y tuviera que verla sin poder volver a tocarla o besarla? Eso si iba a ser difícil, pero no por eso iba a detenerme.
Oh no. Esto apenas estaba comenzando.
Su clase no estuvo tan mal. Y gracias a dios Rosalie se digno a ponerse una mallas de color negro con las que no tenia tanto con que distraerme.
Las madres, por otro lado… fueron como siempre una compañía indeseada. Pero ¿qué podía hacer con ellas cuando no me quitaban los ojos de encima?
Quizás debería llevar algún par de hombre con las que emparejarlas o al menos indicarles la dirección de algún club donde pudieran sacarse las ganas con chicos más jóvenes si es que eso es lo que les gustaba.
Si… esa clase fue muy diferente de la última vez. A ese pequeño espectáculo privado que ella había hecho para mí. ¿volveríamos a tener otro como ese? Interiormente esperaba que si.
Lo que sin embargo me preocupó un poco fue el mensaje que me llegó de Charlie pidiéndome que fuera a verlo esa noche.
Obviamente no le dije sobre ello a Rosalie cuando volvíamos a la casa y tampoco se lo mencioné a nadie durante la cena.
Aunque las cosas comenzaron a cerrarme un poco más cuando después de que todo el mundo se hubiera retirado del comedor y de la cocina, Mary se acercó a mí con dos tuppers con comida. Al parecer Charlie y ella habían estado hablando, y ella había prometido preparar algunas cosas para él, era entonces cuando entraba yo; Haciendo el papel del repartidor.
¿Pero porque no me lo había dicho? Si quería comida… ah… Charlie…
Había estado taladrandome la cabeza creyendo que se trataba de algo malo y que por eso no lo había mencionado y en su lugar el tipo solo quería comida casera.
Tomando la comida conmigo, la metí en una bolso y yendo por una de las motos del cobertizo salí camino al hospital ya luego de que todos se fueron a la cama.
Está vez no le dije nada a Marco. Después de todo la vez anterior había mentido para escabullirme al hospital, diciendo que iría a mi departamento, y si bien después Edward y yo habíamos tomado una de las motos para ir al centro a sacar dinero de uno de los cajeros automáticos, él no había pedido permiso entonces, diciéndome que eso no era necesario.
Para cuándo llegué al hospital no había mucho movimiento. Parecía ser una noche tranquila y sinceramente esperaba que también lo fuera para Charlie.
Uno que se veía mucho mejor que la última vez cuando entre a su habitación. Estás vez llevaba su ropa puesta en lugar de esas batas de hospital y estaba sentado en su camilla mirando la tv, de un modo bastante casual y muy lejos de la postura de un enfermo.
Quizás todo eso estaba surtiendo efecto.
-oh. Ha llegado mi cena - bromeó al verme, poniéndose lentamente de pie para recibirme con un abrazo.
-¿Por qué no dijiste que querías comida? Podría haberte traído cualquier cosa - el negó con la cabeza.
-no quería molestarte y además no quería comer cualquier cosa. Sino hubiera sido porque Mary dijo que había hecho su estofado para mí, ni siquiera te lo habría pedido
-realmente pensé que algo te había sucedido
Palmeando mi hombro, él me sonrió.
-estoy mejorando un poco - dijo- al menos ahora soy capaz de salir de aquí e ir por algo de comida al comedor. No digo que tolere todo lo que hay ahí, pero es una mejoría.
-saldrás de esta- esta vez, sin embargo, el no respondió o sonrió.
Él no tenía esperanzas. No como yo las tenía. ¿Sabría algo que yo no? ¿O solo era algo que él presentía? No podía darse por vencido, si lo hacía entonces ya no habría más nada que hacer.
-¿Debería pedir que te den mejor comida?
-dudo que vayan a hacerlo. Las enfermeras son estrictas conmigo, sobre todo con mi tratamiento.
-¿Así que crees que van a matarme si me ven con lo que he traído para ti?
Sentándose en la cama el me tendió sus manos esperando que le entregará su tan ansiada comida.
-¿No cenaste hoy acaso?
-no- respondió- estaba esperando esto.
Negando con la cabeza, saque los tuppers de mi bolso y se los pase.
Abriendo uno y luego el otro Charlie sonrió como si fuera un niño al recibir sus regalos en navidad.
-oh y me ha enviado también pastel- dijo enseñándome dos trozos de tarta de arándanos, la misma que habían servido esa noche en la cena. Mary seguramente había guardado algo para él antes de que todos arrasarán con ella en la casa.
Tomando una cuchara, Charlie se puso a comer el estofado con gusto mientras yo lo observaba desde la silla junto a la cama.
-oh, esto es lo mejor que he probado en días- dijo- sobre todo desde que ayer que apenas he podido probar bocado. La sesión ha sido muy fuerte y mi estómago no lo soporto.- el hizo una mueca de disgusto- he terminado comiendo gelatina por casi todo el día.
-¿Cómo lo llevas?
-como puedo- él fue sincero- pero no te preocupes por mi. Puedo cuidarme solo. Llevo años haciéndolo. Solo ven a verme cuando puedas… ya sabes para tener algo de compañía, ver una cara conocida, y que me den algunas noticias de cómo está todo.
Típico de Charlie. Autosuficiente como el mejor, y aunque ahora eso me pareciera algo malo, yo era igual que él. Mi padre siempre me había enseñado a cuidar de mí mismo, y a no depender de nadie, y después de mi accidente había comprendido como todo eso había servido para que yo pudiera salir adelante.
-lo haré. Vendré tanto como pueda. Te prometo…
-no prometas nada- él me interrumpió, aún con la boca llena- solo haz lo que puedas y estará bien. - yo lo observé sin poder creerme lo que acababa de decir mientras el terminaba de tragarse su comida- recuerdo lo que es tener tu edad Emmett- entonces sonrió- también se lo que conlleva el trabajo que estás haciendo ahora, siendo que yo lo hice por más de diez años…- él suspiró y me miró a los ojos casi como si estuviera recordando algo, o quizás viéndose a sí mismo años atrás.- solo has lo que puedas.
Varias cucharadas de estofado después, él pareció acordarse de Rosalie, preguntándome como estaba.
-ella está bien- respondí- ahora algo ocupada estudiando.
Estudiando y jugando conmigo y mi cabeza, pensé.
-ah, si… es esa época del año- dijo él- sus exámenes de medio término suelen tenerla estudiando sin parar. Que no te extrañe verla bastante más gruñona por unas semanas hasta que termine con ellos.
-¿De verdad?
-Rosalie nunca ha sido demasiado buena controlando su ansiedad- Charlie negó con la cabeza como si fuera un caso perdido- ha sido así desde que está en la secundaria y solo ha empeorado con el tiempo. Lo único bueno supongo, es que no afecta sus notas y por el contrario siempre tiene muy buenos promedios. Supongo que al final eso tiene sus frutos. Sólo soporta su mal humor por unas semanas y entonces ella volverá a la normalidad.
Recordé entonces como la noche anterior a uno de sus exámenes ella había aparecido en mi alcoba a mitad de la noche, mostrándose ansiosa y caliente. Y si bien ese día ella no había tenido un examen estaba bastante seguro de si tenía uno en los siguientes dos días. ¿sucedería lo mismo en las siguientes semanas? ¿la ansiedad y el estrés por sus exámenes la harían buscarme para desahogarse de nuevo?
Mi monstruo interior, estaba haciendo una fiesta de tan solo imaginarlo.
-¿y qué hay contigo?- Charlie llamó mi atención al ver que me había quedado callado de nuevo. - ¿como te tratan los días detrás del volante?
-no puedo quejarme- dije- ya me he acostumbrado bastante a la rutina y… me llevo mejor con Rosalie.
-¿de verdad?
-sí- respondí evitando demostrar más de lo que realmente era.
-¿y qué con su novio? ¿aún sigue viéndose con ese tipo?
-no. Eso ya terminó
-¿tu lo terminaste?- Charlie rió ante esa idea.
-Dios… ¿de verdad? ¿ por qué iba a meterme yo en su vida amorosa?- él se encogió de hombros- No, ella…- yo hice un pausa intentando pensar en que decirle sobre lo que había ocurrido en realidad. ¿ella no le habría dicho nada?¿ o él solo estaba poniéndome a prueba?- terminó con él después de enterarse que estaba engañandola.
-oh…- Charlie entonces se mostró sorprendido- ¿de verdad? oh, ella debe de haber llorado mucho
Más de lo que debería. Un tipo como ese no merecía sus lágrimas, menos aún después de hacerle algo como eso.
-si- respondí
-¿así que tu la consolaste?- él alzó sus cejas de forma insinuante y yo le puse los ojos en blanco. Oh, aquí vamos de nuevo. ¿esto era en serio? ¿por que él tenía tantos deseos de que yo estuviera con ella? No es como si yo no quisiera lo mismo, pero… había algo tan raro en que él quisiera actuar casi de celestino con nosotros dos. Además… ella y yo no estábamos precisamente pasando por una etapa de romance ahora mismo… sino todo lo contrario.
-Charlie…- yo negué con la cabeza- ¿ya déjalo quieres?
-vi cómo la mirabas la última vez que la trajiste. No soy estúpido- esta vez él sonó serio.
-se que no lo eres, pero aun así eso no significa que…
-solo no la lastimes ¿de acuerdo?- él me interrumpió- ya ha pasado por mucho por su cuenta y ahora tampoco me tiene a mi cerca. Así que… tu debes cuidarla por mi mientras yo sigo metido aquí dentro, intentando ganar algo más de tiempo.
-lo sé.
Palmeando mi hombro, Charlie me sonrió y luego compartió conmigo uno de los trozos de pastel que Mary había enviado para él, guardándose el otro para el día siguiente.
Para cuando regrese a la casa, estaba tan molido que me fui directo a la cama.
Había sido mucho por un día, me dije. Aún así, la tarde de primer imagen que apareció en mi cabeza cuando cerré mis ojos, fue la de Rosalie sobre el sofá de mi departamento.
Ella metida en ese conjunto de encaje color durazno y esa falda negra, gimiendo y tocandose mientras me veía a mi hacer lo mismo, por completo ida.
Mierda….
Sin siquiera resistirme a ese pensamiento, baje mis pantalones de chándal y me toque una vez más. Mentiría si dijera que no me había quedado caliente después de hacer que ella se corriera con mis dedos, esa tarde, sentada a horcadas sobre mi.
Sintiendo como la sangre comenzaba a acumularse, moví mi mano un poco más rápido, imaginando, esta vez, que era su mano la que estaba buscando complacerme en lugar de la mía.
Solo entonces y apenas un par de minutos después me corrí con fuerza antes de quedarme dormido.
capítulo 11... creo que solo sigo alargando su expectativa. jajaja. no me odien por eso. aún nos quedan varios capítulos más así por di se lo preguntaba, así que para quienes los disfruten, espero lo hagan y el resto... solo tengan un poco de paciencia.
pregunta a ustedes, mis lectoras: ¿que opinan del romance entre Rose y Emmett? ¿les gustaría que fueran muy románticos de entrada o poco a poco? ¿algun gesto en particular o situación que les gustaría que escriba sobre?
háganmelo saber en sus comentarios..
saludos a todas !
Bella McCartney Darcy
