La hija del senador
Disclaimer: Los personajes de la saga Crepúsculo son propiedad de Stephenie Meyer y su casa editorial.El resto de los personajes pertenecen a mí y a mi imaginación.
Capítulo 13: no tan inexperta
EMMETT POV
Había pasado una hora y media.
Una hora y media desde que ella se había ido, dejándome en ese estado y sin que yo supiera cuando iba a regresar.
Mierda.
¿Cuánto podría demorar un examen?
Al subirme al auto con ella y cojermela con los dedos, no tenía idea de que terminaría en el auto caliente y duro por tanto tiempo, creyendo que entonces yo me sacaría las ganas o ella me ayudaría a hacerlo.
Quitándome la corbata, la dejé en el asiento delantero, junto con mi saco, que me lo había quitado hacía ya un buen rato.
Había estado mirando el reloj cada quince minutos más o menos, debatiéndome si debía deshacerme de ese problema o no. Le había dicho que iba a esperarla luego de su me pidiera con esos ojos de perrito triste, solo imaginándome que es lo que haría conmigo en cuanto regresara.
Ah…
Y si le había ido mal en su exámen y ya no quería hacerlo cuando regresaba ¿Entonces qué?
¿Qué pasaría si ella cambiaba de opinión y no volvía sino hasta la hora en que debía llevarla a su estudio de baile?
Suspirando, me hundí en el asiento de cuero del auto y evite volver a mirar el reloj.
Y cuando pensé que ya no quedaba esperanza, la puerta del coche se abrió, dejándome ver a Rosalie con una sonrisa en sus labios, y esa falda roja , bajo la cual había disfrutado meter mis manos una hora atrás.
Metiéndose en el auto, me hice hacia atrás, terminando casi recostado en el asiento trasero, mientras ocupaba el lugar que quedaba frente a mí, sentándose entre mis piernas.
-¿Me esperaste?- pregunto, en tanto yo me daba cuenta que ahora ella llevaba su cabello atado en una coleta, en lugar de suelto, como lo había tenido antes de irse.
Sin saber qué decir, simplemente asentí con la cabeza, haciendo que su sonrisa se hiciera aún más grande.
Llevando sus manos a mis pantalones, ella me los quitó a toda prisa, junto con mi ropa interior, antes de tomarme entre sus manos y comenzar a acariciarme con un ritmo lento pero tortuoso.
Entonces no supe si fue la calentura o que, pero cuando ella se hizo hacia adelante y comenzó a chuparmela, mi cabeza simplemente se detuvo.
Su boca se movía con dulzura a lo largo de mi dureza mientras yo me impedía a mi mismo jadear demasiado fuerte, disfrutando de cada toque de su lengua y sus labios contra mi polla.
Ah… y yo que pensaba que ella no tendría mucha idea de lo que hacía , pero al parecer en esto tenía experiencia, no sabía cuánta, pero tampoco pregunté.
Supiera o no lo que estaba haciendo, yo me dedique a disfrutarlo, sin decir nada más que cuánto eso me estaba gustando.
Acaricie su mejilla una o dos veces mientras la veía meterme en su boca, casi llegando hasta el fondo se su garganta, haciendo que yo dejara caer mi cabeza hacia atrás.
Eso era el bendito cielo.
Sus ojos observandome mientras su boca me daba placer junto con sus manos, que algo tímidas, tocaban un poco aquí y allá, llevándome lentamente al límite.
Empujando apenas su cabeza contra mi, ella abrió sus labios como respuesta y chupo con fuerza, haciendo que lo único que yo deseara en ese momento fuera deshacerme en su boca.
-Rose…- la llamé por primera vez, en lugar de por su nombre completo, solo queriendo advertirle lo que sucedería si ella continuaba haciendo lo mismo .
Y casi como si yo la hubiera alentado a continuar con eso, ella masajeó mi base mientras chupaba con fuerza mi punta, viéndome a los ojos y consiguiendo que yo me corriera con fuerza en su garganta unos segundos después.
Y fue entonces, cuando ella se trago todo lo que yo había estado conteniendo durante esa hora y media, que sentí como si ya pudiera morirme tranquilo.
Dejando que todo mi cuerpo se relajara, me desplome sobre el asiento, cerrando mis ojos e intenté terminar de procesar lo que acababa de suceder.
Si esa no había sido la mejor mamada que me habían dado en mi vida, no debía de estar muy lejos.
Volviendo a abrir mis ojos, observe a Rose lamiendo sus labios, mirándome de forma casi inocente, esperando que la felicitara por lo que había hecho, dándole mi aprobación.
Incluso cuando lo que acabara de hacer conmigo no hubiera tenido nada de inocente.
-¿Y que tal estuvo?- pregunto mientras yo terminaba de abotonar mis pantalones.
-¿De verdad necesitas preguntarlo?- respondí acariciando su mejilla. Ella no dijo nada- increíble, fue… increible- dije aún sin poder quitar esa sonrisa de mi cara y aún sin poder creerme lo que acababa de pasar.
-bien- ella me sonrió de regreso mientras se sentaba frente a mi.
-¿No era la primera vez que hacías eso, verdad?
Porque si lo era, era demasiado bueno para ser verdad.
-no…- ella mordió su labio inferior, mostrándose avergonzada- tampoco es como si lo hubiera hecho un millón de veces, pero que creo que cubrí con lo básico ¿No es cierto?
Yo asenti con la cabeza, aún sorprendido.
¿Lo básico? ¿Así que ella consideraba eso lo básico?
Oh mierda… ¿Acaso podría haber sido mejor? ¿Mejor que dejar que yo me corriera en su boca? Cuando la mayoría de las chicas lo odiaba… ella solo lo había aceptado sin decir quejarse , casi disfrutandolo tanto como yo.
¿Que era exactamente lo que ella había aprendido en todo ese tiempo?
-¿entonces lo único que tu…No…hiciste fue tener...?
-si- ella respondió antes de que siquiera hubiera terminado de hablar, probablemente aún sintiéndose tímida o avergonzada al respecto.
-entiendo- dije dedicándole una sonrisa amable.
No quería apresurarla, de verdad que no. Ademas, después de lo que acabábamos de hacer, podíamos seguir así por un buen tiempo si ella lo deseaba.
Mi pregunta solo había sido por curiosidad, eso era todo.
-no es que no haya querido hacerlo antes, solo…- un suspiro profundo salió de sus labios mientras ella me miraba a los ojos, intentando explicarse- que los pocos chicos con los que he salido… A escondidas de mi padre claro está- aclaró- nunca sentí que realmente quisiera hacerlo con ellos ¿Sabes? Jugar estaba bien, pero no sentí que quisiera hacer algo más que solo eso.
Entonces eso había sido.
Podía entenderlo. Que debido a su padre y sus limitaciones no hubiera podido experimentar muchas cosas, y el hecho de que lo hubiera hecho pese a todo eso era casi increíble. Así como que esa misma inexperiencia, sumada a tipos que probablemente no supieron satisfacerla… la habían hecho mantenerse al margen del sexo en si mismo. Solo divirtiéndose eventualmente cuando lo necesitaba, pero nunca traspasando sus propios límites.
-¿Y como te sientes conmigo?
Si, la inevitable pregunta.
-eres diferente
-¿Diferente?
- si- ella sonrió como si eso le agradara- eres mayor. Los chicos con los que estuve siempre tenían mi edad. Y no lo sé, no eres como ellos, tal vez no sea solo cuestión de la edad… tal vez es otra cosa
Tal vez sea el hecho de que yo pude hacer con ella algo que ellos no. Cómo venirse, múltiples veces, dejando mi propio placer en segundo lugar.
Algo que había aprendido a apreciar con el tiempo, siendo que a mis diesciocho o veinte años no hacía.
-tal vez sea que venimos de mundos diferentes. - le dije- Después de todo, sino hubiera sido por este trabajo nunca nos habríamos conocido.
-si…- ella sonrió - supongo que no habría conocido a un ex soldado en la universidad o en mi estudio de ballet. - ella concluyó- Quizás por mi padre… en la alguna fiesta… pero no habría sido lo mismo.
Yo estuve de acuerdo.
-y me gustaría hacerlo contigo- añadió- a acostarnos me refiero
Yo me quedé sin palabras. Esa noche cuando ella había venido a mi alcoba había dicho lo mismo, y en su lugar habíamos terminado solo besándonos, para luego seguir con este tipo de juegos. Desde luego, yo albergaba la esperanza de que ella quisiera hacerlo en algún momento, después de todo eso, pero nadie podía asegurarlo.
-Cuando termine con mis exámenes y… este más tranquila- agregó- creo que entonces estaría bien ¿Que dices?
-lo que sea que tú quieras está bien- dije
Acercándose a mi, ella me besó en los labios con dulzura antes de volver a verme a los ojos con una preciosa sonrisa en su rostro.
-me alegra que hayas aceptado este trabajo - dijo
-tambien yo.
Y esa tarde, mientas ella estaba en su estudio de danza fui a ver a Charlie, aprovechando el tiempo muerto y que el hospital estaba considerablemente más cerca de allí que de su universidad.
Pasandome por la heladería a la que ella me había llevado una tarde, compré un pote de helado para ambos y lo lleve conmigo, a escondidas en el bolso que tenía en el auto, solo queriendo darle un gusto a mi viejo amigo.
Sin embargo, no conté con que él notara mi cambio de humor, o en todo caso nisiquiera yo mismo lo había notado después de lo que había sucedido entre Rosalie y yo esa mañana.
Y al parecer lo tenía escrito en toda la cara.
-te ves muy bien hoy- dijo mientras le daba una cucharada a su helado
- todo va bien- respondí
-más que bien, por tu cara- él me sonrió con complicidad- dime ¿Que han estado haciendo ustedes dos?
-nada de lo que debas enterarte
Charlie se rió con ganas y por un segundo me preocupe al escuchar la máquina que marcaba los latidos de su corazón acelerarse un poco.
-oh, vamos ¿A quien voy a decírselo de cualquier forma? ¿A mí enfermera?
-¿Marco no ha venido a verte?
- solo vino una vez, para arreglar un asunto de papeles y eso. Después no ha venido más nadie aparte de ti.
Yo negué con la cabeza. Eso era una mierda.
-intentare venir por la mañana, mientas Rose está en la universidad, entonces no tendré que salir de la casa con Marco vigilando mis talones.
-no es tan malo, solo hace su trabajo- dijo Charlie.- el problema es que Carlisle le ha dado mucho poder y cree que está por encima de todos nosotros
-¿Carlisle?
-el senador Hale
-ahh…- así que ese era su nombre. El del padre de Rosalie, el represivo y controlador.
-pero volviendo al tema…- Charlie dijo mientras se incoporaba en la camilla y venía a sentarse junto a mi en el sillón, con el gran pote de helado en sus manos
-dime, ¿Como están tú y Rose?
-todo está bien- dije- ella es …- yo suspiré- todo un caso
-¿Estás enamorado?
-Dios Charlie…
El se rió con ganas.
¿Qué podía decirle? ¿Solo hemos estado jugando, yo follandola con los dedos y ella chupándomela en la parte de atrás del auto? Ella aún era virgen y yo solo me lo estaba tomando con calma.
-no hay nada de malo con que lo estés- me dijo- Rosalie es una buena chica. Sería bueno verte con alguien así para variar. O al menos verte con alguien.
-¿Tu crees que su padre pensará lo mismo?
Charlie negó con la cabeza
-el realmente no puede opinar sobre quién se enamora su hija o no. Es decir puede impedirle que lo vea, pero creeme, ella encontrará la manera de hacerlo igualmente. Ya lo ha hecho antes.
Así que básicamente él estaba alentándome a continuar divirtiéndome con ella. Más bien a que me involucrara sentimentalmente en lugar de físicamente, pero era presisamente al revés de lo que nosotros estábamos haciendo.
-asi que ustedes dos terminaron juntos después de todo ¿Eh?
-Charlie no estamos juntos, no juntos "juntos" como tú crees.
-oh, tu y tu generación con eso de no ponerle etiquetas a las cosas, solo hacen que todo el mundo acabe más confundido de lo que debería.- me acuso- ¿Que se supone que significa eso?
-que estamos conociendonos y que… estamos yendo con calma.
-claro…- el se llevó otra cucharada de helado a la boca y negó con la cabeza.
- no me mires asi- advertí
- no juegues con ella- dijo casi como si él fuera su padre e intentará protegerla de mi. ¿Jugar? Ah… eso debía decírselo a ella, la reina de los juegos.
-no lo hago- dije
-bien, por qué ella no es como las demás chicas. No es como probablemente ninguna de las chicas con las que tú has salido antes- agregó, como si hubiera conocido a cada una de ellas. Y como si yo mismo no me hubiera dado cuenta de ello antes.
-lo se, Charlie- respondí
-se que no has tenido una relación estable en mucho tiempo, pero…- el suspiró- ella nisiquiera ha tenido una. Si… eso también lo sabía.
Sabía que pese a todo, una vez que me involucrara con ella, no sería fácil terminarlo. Ella no tenía mucha experiencia y tenía una vida limitada por muchas reglas y horarios ceñidos. Y por supuesto, su padre no ayudaba en nada, ella misma lo había admitido.
-sabes que no soy un monstruo- le dije- tampoco un mujeriego. Quizás cuando era más joven y antes del accidente era más despreocupado con mis relaciones, pero después de eso… ha sido difícil para mí también.
-tienes miedo a que te lastimen de nuevo- no era una pregunta
-no más de lo que hizo esa bomba- dije- recuperarme me ha llevado mucho tiempo. Volver a tener una vida tranquila … y me he acostumbrado a estar solo durante todo ese proceso.
-siempre es bueno tener algo de compañía- añadió el antes de continuar comiendo más helado de chocolate
-si… solo que no quiero lastimarla por qué ya no se cómo es tener a alguien a mi lado.
Al comenzar con eso, no había pensado mucho en el futuro que podría haber para ambos. El sexo solía nublar los pensamientos de la gente, impodiendoles ver otras cosas que también eran importantes. Y lo había hecho conmigo.
Me había convencido a mi mismo que podría ser bueno para ella. Enseñarle cosas, hacerla disfrutar, compartir con ella cosas que no podía haber hecho antes, y que yo tampoco había hecho. Me gustaba eso, ser… especial para alguien, sobre todo para ella, quien obviamente merecía a alguien mucho mejor que yo.
No recordaba haber sido eso para alguien más en mucho tiempo.
Y me gustaba la idea de que ella pudiera estar conmigo, y que pese a todo, me aceptara como era.
Ahora sólo quedaba esperar y ver qué sucedía.
Yo llegaría tan lejos como pudiera, hasta que ella ya no me quisiera más o su padre me echara del estado al enterarse de lo que había estado haciendo con su hija.
Hasta entonces lo disfrutaría, tanto como pudiera.
Ambos nos lo mereciamos.
Y si bien ese sábado resultó también ser mi dia libre, siendo que Rosalie no tendría ensayo en su estudio por la mañana; Mis responsabilidades en la casa no me dejaron descansar o dormir hasta tarde.
Finalmente luego de varias semanas, era mi turno de encargarme de la cocina, junto con Jacob, como mi compañero.
A partir de entonces ambos nos encargariamos del desayuno por toda una semana, lo que significaba levantarse mucho más temprano de lo usual y cocinar para toda la casa.
Siempre me las había apañado bastante bien a la hora de cocinar, pero claro, no era lo mismo cocinar una comida para uno o en todo caso dos personas, como lo era preparar el desayuno para 9 personas.
Así que poniéndonos de acuerdo en que haríamos omellettes con tocino y tostadas francesas, estuvimos cerca de una hora en la cocina, batiendo y fritando hasta que todo el mundo comenzó a aparecer con sus platos, listos para comenzar su día.
Sin embargo, todo mi trabajo duro por la mañana, al parecer, tuvo su recompensa por la noche, después de cenar.
Mientras estaba en mi alcoba, para variar, buscando una película para ver en la tv, recibí un mensaje de Rosalie, preguntándome si podíamos hablar.
¿Hablar sobre qué? Fue lo primero que pensé, pero aún así le dije que estaba libre. No es como si de verdad tuviera algo mejor que hacer después de todo
Apenas unos minutos después recibí una videollamada suya, poniéndome algo ansioso.
Acomodandome en la cama, apoyando mi espalda contra el respaldo, tome una bocanada de aire y presione el botón de contestar.
Un segundo después apareció en mi pantalla, una Rosalie con su cabello atado en un moño alto y una camiseta de tirantes blanca.
Detrás de ella se ergia una pared de color rosa, con fotografías de bailarinas y algunos paisajes.
-hola- dijo
-hola
-te ves sorprendido- ella pareció divertida con esa idea.
-bueno cuando dijiste que querías hablar, pensé… no pensé que querrías hacer esto- admiti
-bueno yo pensé que podríamos entretenernos un rato. A menos que tengas algo más que hacer.
-no… no está bien- dije pasando saliva y sin saber exactamente qué es lo que ella tenía en mente.
Yo personalmente no tenía mucha experiencia en videollamadas. Es decir… habia hecho una alguna vez, pero entonces se había tratado de un trabajo, mucho tiempo atrás y desde entonces ni siquiera había vuelto a interesarme en ello.
Para ella sin embargo, parecía ser algo de lo más común, quizás acostumbrada a hacerlo con sus amigas.
-estaba sola en mi alcoba y pensé que podríamos divertimos por un rato…- ella mordisqueó su labio inferior y me dirigió una mirada que para esta altura yo conocía bien.
Si. Era ese tipo de diversión de la que ella estaba hablando.
Ah…. Mi cabeza instantáneamente terminó sacando del baúl las imágenes que había guardado de ella esa tarde en mi departamento divirtiéndose sobre el sofá.
-seguro- dije sin evitar sonreir- ¿ Cómo piensas divertirte está vez, eh?
-bueno…- ella se arrojó sobre las sábanas y levantando su teléfono me dió una buena vista de lo que llevaba puesto rápidamente antes de volver su teléfono a su rostro.
Una blusa blanca, sin sostén y un par de bragas negras. Eso era todo. Mierda...
-mis padres salieron a comer afuera- dijo- así que supongo que no deberíamos preocuparnos por el ruido
-bueno me gustaría decir lo mismo, pero aquí aún hay bastante gente.
Casi en automático, un puchero apareció en sus labios.
No. No debíamos preocuparnos por el ruido, pero eso no significaba que yo pudiera ir a su alcoba y hacer lo que quisiera porque sus padres no estaban. No. En su lugar podía permitirme otra sesión del infernal juego de "puedes mirar, pero no tocar", con la diferencia que está vez en lugar de tener a Rosalie frente a mi, en vivo y en directo, solo podía verla a través de mi teléfono.
Lo que no significaba que fuera a ponerme menos caliente.
-puedo usar mis auriculares- ofrecí, tomandolos de mi mesa de noche y luego de conectarlos por Bluetooth a mi teléfono, me los puse en la orejas, para ser yo el único que pudiera escucharla.-¿Mejor?
Rose asintió con la cabeza y se giró sobre la cama, hasta terminar apoyada sobre sus codos, con su trasero apuntando hacia arriba.
Y yo mirando a través de mi teléfono… con lo que daría por ver eso en vivo y en directo. Quien sabe, quizás podría hacerlo muy pronto si tenía en cuenta lo que ella me había dicho la última vez.
-¿Porque no te quitas la camiseta?- ella fue directa.
Sin dudarlo, yo tiré de esta hacia arriba y la deslicé sobre mi cabeza antes de arrojarla sobre el colchón.
Una vez más, ella mordió sus labios mientras me daba una larga mirada que no disimuló en absoluto.
-¿Qué hay de ti? -Pregunté- ¿ Vas a dejarme verte sin tu camiseta?
- ¿Eso es lo que quieres?- ella me sonrió con picardía mientras jugaba con sus pies sobre su trasero.
-sí- respondí sin poder ocultar mi ansiedad.
-muy bien…- con una sonrisa en su rostro, Rose se levantó de la cama, colocando su teléfono sobre una superficie más alta y en la que me dio una buen vista de todo su cuerpo, mientras volvía a sentarse en cuclillas frente a mi.
Tomando el borde inferior de su camiseta, jugó con ella, empujándola hacia arriba sobre su estómago lentamente, y luego sobre el borde sus pechos, hasta que finalmente me dejó verlos.
-oh… eso es- dije presionando mi dureza aun sobre mis pantalones y sintiendo como la sangre comenzaba a agolparse rápidamente en esa área.
Deslizando su camiseta sobre su cabeza, ella tomó sus pezones entre sus dedos, estirandolos y retorciendolos, hasta que estos acabaron duros y apuntando hacia adelante.
Con mis ojos casi perforando la pantalla, suspiré y me toqué aún sobre la ropa mientras la veía a ella divertirse conmigo.
Mierda… ¿entonces esto era lo que todos llamaban sexo virtual? ¿eso era lo que los tipos que entraban a sitios con cámaras en vivo con chicas veían?
La diferencia es que ahora lo que yo estaba viendo, era un espectáculo privado, solo para mi; y en el que la chica del otro lado, no hacía eso por dinero o para hacerse conocida. No, ella lo hacía porque quería volar mi cabeza y ponerme tan cachondo como un adolescente.
- ¿Vas a dejarme ver como te tocas?- susurró deteniéndose por un segundo mientras acercaba su rostro a la camara.
-¿así que eso es lo que tenías en mente?- Rose asintió con la cabeza, fingiendo hacerse la inocente.
Abriendo mis pantalones con una mano, decidí dejar mi teléfono en otra parte antes de continuar, tal y como lo había hecho ella; así que tomando una almohada, la puse frente a mi, doblandola a la mitad y coloqué mi teléfono frente a esta, haciendo que se quedara de pie y ella pudiera verme mejor. Desde allí, tenía una buena vista de mi estómago y de mi entrepierna, permitiendo que mi cabeza apenas entrara también en el plano.
Luego de hacer mis pantalones hacia abajo yo la observé, viendo como ella parecía algo impaciente.
- ¿Esto es lo que quieres ver? - pregunté tocándome aún sobre mis boxers y aún sin poder creerme lo duro que había terminado luego de verla a ella por un par de minutos.
Rose asintió con la cabeza.
Con un lento movimiento, hice mis boxers hacia abajo, liberando mi erección para comenzar a acariciarla lentamente, cerrando mis ojos por un segundo.
Ah… mierda
Volviéndome a verla, note como ella observaba con atención como mis manos se deslizaban desde mi base, hasta la punta, moviéndose todo a lo largo de mi. Su boca estaba entreabierta y sus piernas separadas, haciendo que yo solo pudiera pensar en como se había sentido su boca sobre mi apenas unos días atrás.
-¿Mejor?-pregunto ella al verme suspirando, en una mezcla de alivio y deseo.
-si... Aunque no tan bien como si fueras tú la que lo hace- admiti
Sonriendome de forma caliente, Rose llevo una de sus manos hacia sus bragas y se tocó suavemente sobre ellas aún sin quitar sus ojos de mi, observandome con atención.
-¿No piensas hacer nada?- pregunté
-¿No puedo solo mirar?- ella se burló. ¿De verdad? Es decir ¿Para esto me había llamado? ¿Solo para verme masturbarme frente a ella? ¿Eso le gustaba?
Bien, todos tenían sus fetiches, yo también tenía los míos, pero…
-tambien me gustaría verte - pedí con la voz ronca y aún sin dejar de mover mi mano sobre mi polla, ya dura a más no poder.
Mordiendo sus labios de forma provocativa, ella metió su mano dentro de sus bragas y se tocó cerrando sus ojos y echando su cabeza hacia atrás por un segundo, antes de volver a mirarme.
-eso es…- la alenté - dime ¿Ya estabas caliente o solo tenías ganas de jugar conmigo?
-creo que un poco de ambas- ella se rió- me gusta hacer esto contigo…
-¿Si? ¿Y sueles hacerlo sola también? Cuando estás en tu habitación, caliente y estresada…
Mostrándose algo avergonzada, ella mordió sus labios y asintió con la cabeza.
Y como si necesitara más, mi cerebro solo comenzó a imaginarse los distintos escenarios posibles en esa cama, aunque no sin olvidarse el que tenía ahora justo frente a mi.
Presionando ligeramente mi base, jadeé con suavidad sin olvidarme dónde me encontraba antes de volver a tocarme con un ritmo rápido y constante.
-muéstrame como lo haces- pedí- como te tocas cuando estás sola.
Estirando su brazo fuera de la pantalla, ella se hizo con una almohada que dejó frente a ella.
Rápidamente se quitó las bragas, arrojandolas a algún lugar lejos de mi vista, y se sentó sobre su nueva adquisición, con sus piernas abiertas a cada lado de esta.
Era una almohada cilíndrica y firme. Una que inevitablemente sólo podía hacerme pensar en una cosa con una forma muy similar a esa. Una que ahora mismo latía entre mis manos, muriéndose por ocupar el lugar de esa almohada.
Solo entonces y luego de chupar sus dedos, metiéndole en su boca de un modo increíblemente provocativo, ella los llevó hasta su centro para tocarse.
Solo entonces mi habilidad para respirar normalmente comenzó a fallar.
Sin poder quitarle los ojos de encima, la vi tocarse y luego restregarse contra esa almohada, moviendo su cadera adelante y atrás mientras sus dedos jugaban sobre su clítoris y simulaba estar montando.
Recargo a peso en una de sus manos, apoyándola sobre el colchón, mientras con la otra se tocaba y gemía, solo para mí.
-oh... Dios vas a matarme- jadeé moviendo mi mano rápidamente sobre mi polla, hinchada y caliente y sin entender cómo es que había terminado en ese estado sin siquiera haberla tocado.
Ahh… no tenía doce años. Pero el modo en que ella me estaba mirando mientras se complacía, mientras movía su cadera contra sus dedos, con sus pechos rebotando mientras lo hacia... estaba trastornandome.
Retorciendo uno de sus pezones entre sus dedos, Rosalie gimió y movió su cadera con insistencia,
adelante y atrás contra la almohada, restregándose contra ella .
-dime en qué estás pensando- pedí en un jadeo ahogado - hablame, Rose…
-¿qué quieres que… que.. diga?- su voz se entrecortó a causa de sus gemidos mientras sus cejas se juntaban mostrandome su confusión.
-solo… dime lo que quieres, que es lo que te gusta… dime cuan mojada y caliente estas ahora
Mordisqueando sus labios, algo nerviosa y ralentizando momentáneamente sus movimientos, ella finalmente habló.
-estoy ...-entonces ella cubrió su boca casi avergonzada y perdiendo toda la confianza que parecía haber ganado unos segundos atrás- realmente estoy caliente- susurró aún con sus dedos tapando su boca.
Negando con la cabeza ante lo putamente adorable que ella se veía, me dije a mi mismo que eso que estaba ocurriendo entre ambos iba a terminar siendo un peligro para mi salud mental a la larga.
-me encantaría tenerte sentada sobre mi…- dije, mostrándole que es lo que quería que ella dijera, quizás alentandola a ser un poco más osada o sinverguenza- gimiendo, besando tu cuello…- apretando mis dientes por un segundo, solté mi polla, soportando la presión.- haciendo que te corras...
Casi como respuesta, ella gimió con más fuerza mientras veía cómo sus dedos frotaban rápidamente su clítoris, casi de forma desesperada.
-vamos, preciosa… dejame ver como te vienes…- pedí sin poder quitarle los ojos de encima, esa criatura, hecha un completo desastre caliente frente a mi.
-¿tu vas a correrte tambien?
Oh mierda si que que iba a hacerlo.
Asintiendo con la cabeza, moví mi mano rápidamente sobre mi erección ansiando mi propia liberación, aunque no sin antes verla a ella.
- Dios mírate...- jadeé- desnuda y caliente, ah...- mi mano no dejo de moverse mientras tenía mis ojos puestos en su cadera- eso es, sigue así, Rose… hazlo vamos…
Gimiendo como respuesta, ella movió sus dedos con rapidez, llevando dos de ellos a su entrada para luego deslizarlos en su interior dejándome casi sin palabras.
Quizás ella fuera inexperta en algunas cosas, pero definitivamente sabía cuales eran mis puntos débiles y cómo hacerlos estallar mientras se masturbaba sobre esa almohada, con sus pezones duros y sus mejillas rosadas a causa del calor que estaba teniendo.
-Emmett…- susurró antes de cerrar sus ojos y dejar caer su cabeza hacia atrás, gimiendo con fuerza e indicando que no le quedaba mucho.
-asi, sigue así, nena- la alenté - hazlo.
Alzando su cadera hacia arriba, empujó sus dedos en su interior rápidamente, casi haciéndome recordar como o había hecho lo mismo con ella en el auto, días atrás.
Oh puta madre….
Apretando la almohada fuertemente entre una de sus manos, ella giró sus dedos con desesperación sobre su clítoris, finalmente entonces… corriendose con un buen grito.
Ya sin soportarlo más, maldije en voz alta y me toqué rápida y descuidadamente.
-ah... Dios... -jadeé mientras la observaba volver a abrir sus ojos, pero con su respiración aun agitada y me veía a mi mismo al borde del abismo.
Solo un par de estocadas después, y con un par de movimientos circulares de mi muñeca, yo me vine con fuertes chorros, que se escurrieron entre mis dedos rapidamente.
Lamiendo sus labios, ella me miro a los ojos y yo solo negué con la cabeza antes de volver a tomar mi teléfono con mi otra mano y dejarme caer sobre el colchón, por completo deshecho.
Sonriendo, ella arrojó la almohada a un lado, y también se tumbó sobre tu cama, tomando su teléfono antes de acercarlo a su rostro, aunque aun dejandome ver parte de sus pechos.
-me has hecho hacer un completo desastre- dije fingiendo un ligero tono de reclamo- espero lo hayas disfrutado.
-mucho- contestó
Sonriendo como un bastardo feliz, negué con mi cabeza aun sin creerme lo que ella me acababa de convencer que hiciera para luego tomar un par de pañuelos de mi mesa de noche con los que limpiarme.
-eres un peligro- bromeé, haciendola reir a ella tambien- bien. Limpiaré este desastre y me iré a dormir.
-está bien- aceptó- yo me daré una ducha y luego iré a la cama también.
Oh, no pongas esa imagen en mi cabeza, pensé, pero no se lo dije. Ya tendría la oportunidad de verla en una ducha o en la mía quizás, mientras se duchaba conmigo o quizás mientras lo hacíamos de pie, con el agua cayendo sobre nuestros cuerpos.
-bien, nos vemos pronto- yo le guiñé un ojo y sonreí- que descanses, preciosa.
-tambien tu- dijo ella
Y sin darle tiempo a decir algo más, colgué.
Antes que nada quiero agradecer todos los mensajes que recibí de ustedes dandome aliento y apoyándome en el momento difícil que estuve pasando. De verdad significaron mucho para mí!!No voy a decir que estoy de nuevo al 100%, pero estoy mejor que antes, trabajando en mi misma... y escribiendo sobre diversas cosas también me ha ayudado bastante.
Espero les guste este capítulo también. Prometo que para el próximo ya tendrán por fin la acción entre estos dos de una vez por todas.
En fin, espero sus mensajes con ansias para ver qué opinan y que les gustaria leer más adelante
saludos y que tengan una buena semana!
Bella McCartney Darcy
