La hija del senador


Disclaimer: Los personajes de la saga Crepúsculo son propiedad de Stephenie Meyer y su casa editorial.El resto de los personajes pertenecen a mí y a mi imaginación


Capitulo 16: adrenalina

ROSALIE POV

La semana anterior el estudio había cambiado y por suerte había sido algo que no llevo mucho tiempo. Apenas había cerrado por dos días para cambiar los espejo de la de ensayos grande y también habían reemplazado los pisos de los otros dos salones más chicos. Incuso habían pintado el corredor, la sala de espera, y los vestuarios, haciendo que todo se viera casi como nuevo.

Quizá para muchos daba igual, pero para nosotras que pasábamos allí la mayoría de nuestros días, durante largas horas, era un gran cambio que le daba a todo el ambiente una sensación completamente nueva.

Y ese día, aprovechando que tendríamos prueba de vestuario, aunque aún faltaban más de 4 meses para la obra de fin de año, pensé en hacer algo con el tiempo que tendría libre entre ensayo y ensayo.

Eran muchos trajes, considerando que nuestros grupo tenía a 15 chicas, 4 chicos u aún estaban todas las clases de niños y preadolescentes que no estaban con nosotros.

Lo que significaba una enorme cantidad de trabajo en cuanto a costuras , bordados y numerosas pruebas antes del gran día.

Alex me pidió que fuera la primera en hacer mi pasada con el traje, siendo que tenía el papel central en la obra de Quijote. Así que luego de cambiarme rápidamente y montar las piezas a medio terminar sobre mis mallas, fui a la sala de ensayos donde Alec y una de las chicas a cargo de la trajes estaban esperándome.

Colocándome un par de alfileres aquí y allá, y también cosiendo con algunas puntadas otras partes, hice mi primera pasada.

Alec me obsevó con atención sin decir nada hasta que terminé.

- Debes mejorar esas rodillas en los saltos- dijo- no están lo suficientemente estiradas- yo sentí con la cabeza- y el traje debe ser más ajustado, y la falda más vaporosa, quizás con otra tela menos opaca…

La chica inmediatamente se acercó a mí y comenzó a hacer ajustes, mientras anotaba en un cuaderno números y algunas palabras sueltas.

-¿Podrías hacer una pasada más?- ella me pidió

Observando a Alec, él asintió con la cabeza y volvió a poner la música. Entonces yo volví a hacer mi rutina, esta vez sintiendo el traje más ajustado en mi cintura e intentando con todas mis fuerzas estirar bien mis rodillas mientras sonreía al espejo de pasada.

-bien, eso es todo- apunto mi profesor dando mi prueba por terminada. - Que pasen las demás, con eso estaremos un buen rato. Tomate 30 minutos si quieres Rose, bebé algo y elonga esas piernas por un rato. Cuando terminemos con el vestuario, comenzaremos con la clase.

Aceptando de buena gana, salí de allí dispuesta a quitarme ese traje, cuando me encontré con un vestuario lleno y en el que no habría forma de poder cambiarme hasta que todas mis compañeras terminarán.

Bien.

Pidiéndole a una de las chicas que me alcanzará mi bolso, salí al corredor, topandome entonces con Emmett, quien me observaba algo confundido.

-¿Sucedió algo?- claro. Él había visto toda mi pasada desde la sala de espera y de pronto verme desaparecer, había llamado su atención

-no…- solo necesito salir de este traje y no puedo cambiarme aquí.- él asintió con la cabeza- ¿Por qué no me acompañas y me ayudas a quitarmelo?- pedí alzando una de mis cejas y obviamente esperando algo más que solo eso.

Sonriendo con complicidad y captando mi indirecta, él me pidió que me indicara el camino y entonces ambos salimos de allí, bajando por las escaleras de mármol.

Había un baño en el segundo piso que nadie usaba salvo cuando todos los demás lugares estaban ocupados. Por supuesto, había también un baño grande en el tercer piso, pero yo quería un lugar donde pudiéramos estar solos y nadie nos interumpiera.

Por lo que luego de tomar las escaleras hacia abajo, y atravesando la pesada puerta de roble del corredor de ese piso, yo arrastré conmigo a Emmett hacia el gran baño de mármol blanco con lavabos al tono y puertas de madera oscura.

-¿Cómo diste con este lugar?- preguntó una vez que ambos estuvimos dentro y yo puse el seguro en la puerta de entrada, solo por si acaso.

-este piso lleva vacío desde hace más de ocho años- explique- y siendo que a veces somos muchas allá arriba y necesitamos otro baño u otro sitio donde cambiarnos a veces usamos este.

-ya veo.- contestó él mientras miraba con detenimiento todo el lugar. Era un baño antiguo, con tubos de luz blanca fría que hacían que todo el sitio se sintiera aún más grande y vacío de lo que ya era

Dejando mi bolso sobre uno de los lavabos, y mirándome en uno de los espejos, baje el cierre de mi traje con cuidado mientras sentía los afileres moverse un poco.

-¿Cómo se ve?

-sin terminar- dijo él con sinceridad y haciéndome reír.

-claro, por qué lo está- dije conteniendo el aire y bajando otro poco el cierre del costado hasta llegar al final. Si llegaba a arruinar alguno de los ajustes que habían hecho para mí, estaría en problemas.- pero ¿Cómo crees que me queda?

-se ve bien- esta vez él me miró por el espejo de otra manera mientras yo veía los detalles que había que corregir- considerando que aún le falta trabajo, te queda muy bien.

Finalmente conseguiendo quitarme la parte de arriba y luego, con un rápido movimiento deshaciendome de la falda, terminé únicamente con mis mallas de color blanco y mis medias rosadas, de espaldas a él.

Solo entonces un suspiro escapó de sus labios. Si… no era la primera vez que él me veía de esa manera y tampoco quería que fuera la última.

Dejando el traje sobre mi bolso con cuidado de no desarmarlo, me gire para ver a Emmett a los ojos y entonces mordí mis labios a propósito mientras movía mis piernas juguetonamente.

-¿Y como me veo ahora?-pregunté

Acercándose a mí sin decir nada, él se detuvo apenas a unos centímetros de mi cuerpo dándome una larga mirada en tanto parecía estar conteniendose de tocarme.

-¿Cuando tienes que volver?

-tengo media hora libre- dije pasando mis dedos sobre la solapa de su traje y viéndolo a la ojos con deseo.

-ah… ¿Si?- él gruñó antes de acariciar mi rostro, bajando por mi mandíbula, mi cuello… mis clavículas e ir trazando un camino por las tiras de mis mallas hasta mi escote y finalmente terminando sobre mis pezones, que ahora sobresalían con fuerza hacia adelante a causa del calor que estaba sintiendo.

La verdad es que había llevado caliente la mayor parte del dia, pero solo se ha si vuelto peor cuando lo había visto a él mirándome del otro lado del vidrio del estudio mientras hacía mi pasada apenas unos minutos atrás.

La última vez que habíamos ido a su departamento había sido increíble. Yo me había corrido tres veces y luego había soñado con eso, repitiendolo en mi cabeza desde entonces, especialmente durantes esas noches cuando no podía dormir y tenía que hacer algo para relajarme.

El modo en que él me había follando contra la pared, de espaldas a él… se había sentido tan bien que el me tomara de esa manera, así como cuando yo lo había montado mientras él permanecía acostado en la cama…

-¿Vamos a hacerlo entonces…?- Pregunté al verlo juguetear con mis pechos aún sobre mis mallas, como si él aún no se hubiera decidido que hacer conmigo.

-¿Eso quieres?- yo asentí. Besándome sin decir más, su mano me sujetó por la nuca mientras avanzaba hacia adelante, obligándome a sentarme sobre uno de los lavabos mientras él se acomodaba entre mis piernas.

Sin dudar, una de sus manos fue hasta mi entrepierna y movió rápidamente sus dedos sobre ésta, haciendome gemir. Volviéndose hacia mi cintura, él hizo mis medias hacia abajo, deslizandolas por mis piernas hasta mis rodillas.

-no te das una idea de cuánto me gusta verte en estas mallas ¿O si? - dijo con la voz ronca sobre mis labios y entonces volviendo a tocar mi centro, esta vez con las medias fuera de camino.

-oh.. si.. si...si- gemi al sentir la humedad entre mis piernas y viéndolo a él mover sus dedos adelante y atrás a lo largo de mi centro.

Haciendo la parte inferior de las mallas a un lado junto con mis bragas, el dejo mi centro al descubierto, antes de mojar sus dedos y tocarme directamente sobre la piel.

Mi cabeza se fue hacia atrás y yo apreté mis manos contra la cerámica blanca, resistiendo esa tortura.

-¿Estás caliente…?- él solo lo pregunto para sacarme de quisio. Yo asentí mientras dos de sus dedos, jugaban en mi entrada, empujando contra ésta ligeramente antes de retirarse y repetir el mismo movimiento.

-oh Dios .. solo… follame- pedí luego de unos minutos y ya sin soportarlo más- por favor solo...

Apresuradamente, estire la cintura de sus pantalones y removi el botón para luego hacer el cierre hacia abajo de estos.

Aún sin detenerse, Emmett me observó hacerlo hasta que comencé a masajearlo sobre su ropa interior.

-ah.. nena…. Rose… - sus cejas se juntaron en un gesto de placer y dolor, y yo solo continúe con ello mientras él se deshacía de su saco.

-¿No quieres hacerlo conmigo ahora? ¿Justo aquí?

-si…- haciendo entonces sus boxers hacia abajo y permitiendo que su dureza se liberará finalmente, yo lo tomé entre mis manos mientras lo veía a los ojos con deseo

-Dios… preciosa no tengo…- él palmeó sus pantalones y luego revisó su saco- no podemos hacerlo sin…

-¿Sin estos?- abriendo el bolsillo de mi bolso, yo saqué una tira de cuatro condones que había tomado de su departamento la última vez que habíamos estado allí y se los enseñé.

Emmett sonrió y me miró con sorpresa.

-pensé que no estaría de más tener algunos conmigo- dije- los tome de la caja que había en tu departamento.

-muy lista- dijo antes de besarme con gusto y de tomar uno de los condones para abrirlo y ponerselo.

Impaciente, espere que él lo hiciera y entonces, tomándome por la cadera, Emmett me penetró de una sola vez.

-oh mierda….- gemi aferrandome a su brazo y sintiendome de pronto más llena de lo que esperaba.

Acercándose a mi, Emmett me besó mientras se retiraba poco a poco y volvía a empujar hacia adentro una vez más. Ayudándolo a quitarse la corbata,me sostuve del lavabo en tanto el se movía a la par que se deshacía de su ropa.

Haciendo la parte de arriba de mis mallas hacia abajo, el dejo mis pechos al descubierto y jugó con mis pezones entre sus dedos mientras su cadera seguía chocando contra la mía .

Y no fue sino hasta que yo comencé a darme impulso que sentí esa presión en mi interior, luchando por liberarse

Sujetandome de su cuello, moví mi cadera contra la de el, haciendo que en el momento en que ambas chocaran el ruido de nuestras pieles encontrándose formara un vacío.

-oh si, si si…- gemi al encontrar el ritmo perfecto que estaba haciendo mi centro palpitar.- Emmett…

Comprendiendo a qué me refería, sin que tuviera que decírselo, el continuó moviéndose exactamente del mismo modo hasta que yo me vine con un grito.

Besándome, casi como felicitación por lo que acababa de hacer, él me ayudó a poner mis pies en el suelo una vez más y me volteo, dejándome de espaldas a él.

Solo entonces pude ver mi reflejo en el espejo.

Mi cabello estaba revuelto, mis medias colgaban entre mis rodillas y mis mallas solo parecían un trozo de tela que cubría parte de mi estómago, mientras mis pechos, desnudos se ergian hacia adelante.

Colocándose detrás de mi, Emmett beso mi cuello y mis hombros mientras sus manos se sostenían por la cintura y su cadera empujaba contra mi trasero.

-mirate…- el susurro sobre mi oído y sus manos subieron hasta toparse con mis pechos, ahuecando sus manos sobre estos- Dios, Rose… - un suspiro salió de sus labios y yo me estremeci- separa tus piernas, nena, hazlo por favor- pidió.

Haciendo lo que él me pidió, Emmett se colocó sobre mi entrada y lentamente se introdujo una vez más en mi interior haciéndome gemir.

-eso es…- el me alentó mientras se sostenía de mis hombros, dándose impulso y comenzando a marcar un ritmo lento pero constante.

Recargando mi peso sobre el lavabo, gemí mientras lo veía a los ojos a través del espejo.

Ah, y esa imagen, de él follándome por detrás, con su ceño fruncido, las gotas de sudor corriendo por su rostro a causa del esfuerzo mientras yo solo me sacudía frente a él con cada estocada, gimiendo con mis labios entreabiertos, iba a durar varias semanas en mi cabeza.

Apresurando sus movimientos, él jadeó con fuerza y me obligó a levantarme, tomándome por los hombros y haciendo que mi espalda chocara contra su pecho.

Y se sintió increible.

Apretando mis dedos contra las palmas de mis manos, gemí mientras me veía a mi misma al espejo, sintiendome aún más caliente.

-oh, Emmett….

-¿si...?- embistiendo un poco más rapido en mi interior, yo no pude responder, siendo únicamente gemidos lo que salian de mis labios.- ¿quieres correrte de nuevo, eso es...?

Asintiendo con la cabeza, estire uno de mis brazos hacia atras para sostenerme de su torso y entonces él comenzó a darme rapido y duro, solo queriendo que yo me corriera.

-dejame escucharte…- jadeó sobre mi oido- vamos, nena… quiero sentir como te vienes…

Sintiendo mi estomago contraerse,flexioné mis rodillas e hice mi trasero hacia atras, preparandome para lo que estaba por venir.

Y solo apenas unos minutos despues llegó. Con un fuerte grito que no me molesté en discimular, siendo que estabamos lejos de todo el mundo, me vine; y Emmett, tras un par de estocadas rapidas, me siguió apenas unos momentos despues, apoyando su cabeza contra mi espalda aun con la respiración entrecortada.

Y si mis rodillas habían sido un problema durante mi ensayo con el vestuario, estás solo se sacudían, temblando después de lo que Emmett había hecho conmigo en el baño, haciendo que Alec no me dejara en paz por lo que quedó del día.

Sí… definitivamente tener sexo y luego intentar bailar en tan poco tiempo no había sido una buena idea, pero sí que había valido la pena.

Así como la sorpresa que me estaba esperando en cuanto salí del estudio lista para ir a casa.

En el auto, Emmett había comprado dos potes de helado para ambos mientras esperaba que yo saliera, haciendo que por poco mi corazón se derritiera.

No sabía si se trataba de solo un gesto amable o si era casi una casi de recompensa por lo que habíamos hecho más temprano en el segundo piso.

Charlie solía comprarme helado o dulces cuando obtenía buenas calificaciones, recordé, intentando creer que de algún modo, yo había obtenido un buen puntaje con Emmett como para merecer un helado.

Sin embargo, él no dijo nada al respecto. Solo me dió el helado, y condujo a casa como si eso fuera algo de todos los días. Y yo tampoco quise preguntar, temiendome que su respuesta no fuera lo que yo esperaba.

Sin embargo, mi humor estaba por los techos para cuando llegue a casa y me encontré con mi madre, esperándome en la sala.

-llegaste antes de la cena- dijo- que sorpresa

-hoy hubo prueba de vestuario- explique- y Alec pensó que debíamos ir a casa un poco más temprano.

Ella me sonrió a medias.

-te ves feliz por algún motivo- ella me observó con cuidado- ¿sucedió algo en el estudio?

Yo mordí mi lengua. mierda. ¿acaso podía verlo en mi cara?

No, me dije. Ella no sabe que tuviste sexo, menos aún con tu chofer, algo que no solo mis padres desaprobarían, sino que me convertirían en el blanco del escándalo y la verguenza de la casa si alguien más llegaba a saberlo.

-estoy feliz con mi traje, es todo - mentí- Aun no me creo que en menos de cuatro meses ya será la función de fin de año.

-sí…- Ella suspiró- luego recuerdamé que día es, así lo pondré en mi agenda y dejaré ese día para que vayamos a verte con tu padre y quizás más tarde podamos cenar algo en el centro.

Sin embargo, ese suspiró lo había dicho todo. Para ella, eso solo era otro compromiso más en su agenda, en lugar de uno de los días más importantes del año para su hija.

En momentos como ese, no podía sentirme más distinta a mi madre.

Vestida impecablemente con ese traje Channel, y su cabello recogido hacia atrás, ella me miró como si no me conociera. Cómo si la que ahora estaba frente a ella, metida en ese gran sweater aún con mi ropa de ensayo debajo, y el cabello aún despeinado, no pudiera estar más lejos de lo que ella habría querido que yo fuera.

Ella había sido dura conmigo cuando era niña. Controlando mi forma de vestirme, hablar, caminar y claro, todo mi guardarropas, esperando quizás que algún día me convirtiera en una copia más joven de ella misma.

Pero yo no lo había sido.

Si, me vestía con ropa de diseñador y asistía a una universidad prestigiosa, pero no era la hija perfecta que ella había anhelado. Mi rebeldía en la adolescencia, mi escapadas para salir de fiesta, o verme con chicos a escondidas y claro mis problemas alimenticios solo habían hecho que ella se fuera alejando gradualmente más y más de mi.

En lugar de apoyarme y estar a mi lado, e intentar ayudarme a solucionar mis problemas, ella me había enviado a terapia y había contratado un nutricionista. Me habían cambiado de escuela solo para que nadie hablara mal de mi y me había comprado ropa más holgada cuando no quería que se viera lo excesivamente delgada que estaba.

Yo estaba dolida y decepcionada con ella, así como ella lo estaba conmigo. Sin embargo, aún seguíamos siendo madre e hija y aunque ella siempre eligiera ponerse del lado de mi padre antes que del mío, yo la quería.

-¿Dónde está papá?

-en su oficina, con su abogado. Arreglando papeles y tratos como siempre.- yo asentí con la cabeza- ¿por que no te das una ducha y nos vemos en el comedor para cenar cuando estes mas presentable?

-seguro mamá- yo le sonreí a medias y entonces me dirigí a mi alcoba, escaleras arriba, con mis bolsos colgando de mi hombro.

La cena fue aburrida, al igual que cada día que comíamos los tres juntos en casa; o bien todo resultaba monótono y aburrido , o terminaba en gritos y discusiones. Con suerte, ese día las cosas solo se habían limitado a charlas sobre política, asuntos con el abogado de la familia, y reuniones sobre su campaña para el año siguiente.

Aproveché entonces la oportunidad para pedirle permiso a mi padre para invitar a Alice y Bella a dormir esa semana.

Si, tenía 21 años, vivía en una casa con suficientes habitaciones como para albergar a casi una docena de personas y aun debía pedirle permiso a mis padres para invitar a mis amigas.

Aceptando a regañadientes, mi padre estuvo de acuerdo en que vinieran ese fin de semana, cuando ninguno de ellos estaría en la ciudad, y obviamente aceptando ya que prefería mil veces que me quedara en casa a que "intentara fugarme por ahí" como lo había hecho en el pasado.

Así que dos días más tarde y luego de pasar a recogerlas con Emmett al campus, las tres regresamos a mi casa, donde Mary nos estaba esperando con un banquete de todo tipo de cosas.

Llevaba tiempo sin hacer eso con mis amigas, eso o cualquier otra cosa más que ir a clases. Últimamente había dedicado tanto de mi tiempo a Emmett, que ni siquiera me había dado cuenta de que había estado dejándolas de lado hasta que ellas me lo hicieron notar ese día.

-oh, no recuerdo la última vez que vi tu habitación- dijo Bella mientras Alice se arrojaba sobre mi cama, dejando junto a ella, la bandeja llena de aperitivos de fruta y queso que había secuestrado del comedor.

-¿ya trajiste a Emmett aquí?- Alice fue directa y yo de pronto me sentí como una tonta.

-no, no lo hice.- dije- si mis padres llegan a enterarse de ello, van a matarme.

-pero ya lo hicieron, ¿no?

Yo asentí con la cabeza.

-oh, tu….- Bella corrió a abrazarme mientras Alice me observaba de lejos con esa mirada pícara en sus ojos.

-¿y qué tal estuvo?

-bien, supongo, para ser la primera vez- dije- molesto y bueno. no creí que fuera a ser así.

-nadie lo cree- ella me sonrió mientras se comía otro canapé- así que ¿cuando fue?, vamos, cuéntanos todos los detalles. No puedo creer que aun no nos dijeras nada.

-bueno, quería pasar tiempo con ustedes a solas para eso. ya saben, para… pedirles consejos y eso- expliqué- no porque no quisiera hacerlo antes.

-¿entonces?- Bella me observó curiosa antes de sentarse junto a Alice en la cama.

-solo han sido tres veces.- dije y soportando los gritos que ellas lanzaron en celebración luego de que lo dijera.

-¿tres veces? ¿donde? ¿en un hotel? porque sino fue en tu alcoba, no me digas que fue en la de él, allá en…

-no- yo contuve una risa al recordar la noche en la que había ido a buscarlo para hacerlo y él había terminado enviandome a la cama antes de que las cosas se salieran de control.- Fueron en su departamento, en el centro, y la otra fue en mi estudio de danza.

-oh, y yo que pensé que nunca te atreverías a hacer algo así- Alice me felicitó- me sorprendes Rose. Oh, este tipo deber ser realmente bueno como para convencerte de hacerlo allí.

-lo es- dije

-¿estas enamorada de él, no?- esta vez fue Bella la que lo preguntó

Y aunque hasta entonces no lo hubiera dicho en voz alta, o me hubiera centrado solo en la parte física que habíamos estado compartiendo, no podía negar lo que sentía cada vez que él me miraba o me besaba.

-si- dije mirando al suelo y entonces arrojandome a la cama con ellas.

-oh, estás en problemas.- dijo Alice riendo y aun masticando.- de verdad lo estás. ¿y qué hay de él?

-si… ¿él te dijo lo mismo?

-la verdad es que no hemos hablado sobre ello- expliqué- no es como si tuviéramos mucho tiempo libre, entre los viajes, mis clases, mis horas en el estudio por la tarde…

-estás aplazándolo- dijo Bella.- ¿ o lo está haciendo él? ¿crees que se siente igual que tú o solo estan teniendo sexo por que si?

-bueno, al menos están teniendo sexo- Alice le vió el lado positivo- pero si sientes algo más deberías decírselo. No digo que corras y lo hagas ahora, pero dale algunas pistas antes de tener que decírselo en la cara para ver si él se siente igual que tu. - yo asentí con la cabeza escuchandolas a ambas y por primera vez sintiéndome parte de ese tipo de conversaciones que mil veces las había escuchado tener sobre chicos y relaciones, pero con las que nunca me había sentido identificada- ¿ crees que así sea o que él solo quiere… follar por diversión y listo?

-no, él no es… esa clase de tipo- dije- él es dulce y cuando le dije que quería esperar para hacerlo, él lo respetó. Es decir, no por eso no hicimos nada, pero no me miró como si fuera una rarita o como si me tuviera pena al respecto. Incluso me preparó pizza para almorzar después de la primera vez que lo hicimos.

-¿pizza?- Bella no podía creerlo. - ¿pizza de verdad? es decir, de la que amasas y…- yo asentí- oh… te envidio- admitió- ¿sabes con la clase de idiotas que salí que ni siquiera sabían hacerse un plato de pasta apropiadamente?

-si cocino una pizza de cero para ti, entonces no hay dudas- apuntó Alice- si es como dices que es contigo, entonces no tienes por qué dudarlo. Si él esperó por ti y aun siguen haciendolo después de eso, y él tipo cocina para ti… está calado hasta los huesos

Solo entonces sentí como si un montón de mariposas revolotearan en mi estomago. a causa de la alegría. ¿sería así? ¿de verdad él también estaba enamorado de mi? ¿ o al menos, sentía algo parecido a eso? sabía que era muy pronto, pero mis amigas tenían razón. SI bien a la hora de tener sexo él no parecía tener ningún tipo de prejuicios, lo que compartimos no era solo eso. Habíamos pasado tiempo juntos, conociéndonos, hablando e incluso preparando comida, lo que me decía que a él no le gustaba solo por mi cuerpo, y sino por algo más.

Después de nuestra charla sobre chicos, en la que Alice compartió algunas cosas sobre Jasper y Bella sobre alguno de sus antiguos novios, miramos una película acostadas en mi cama, riendo y bromeando en cómo los films románticos no se parecían en nada a la realidad, pero aun así las chicas siempre ansiabamos que algo como eso nos sucediera alguna vez en la vida.

Más tarde salimos al porche para beber unas cervezas que Alice había traído a casa de contrabando y comimos varias bolsas con snacks y galletas mientras recordábamos nuestras corridas por la universidad y el estrés que nos habían dado los exámenes y la cantidad de trabajos que habíamos tenido que hacer durante el primer año de nuestra carrera. Había sido entonces cuando nos habíamos conocido, entre clases, y luego de volvernos compañeras de estudio nos habíamos vuelto grandes amigas.

Fue entonces cuando vimos a Edward y Emmett fumando fuera de su casa, observandonos desde lejos.

-parece que alguien no te quita los ojos de encima- dijo Alice conteniendo la risa y bebiendo más cerveza- ¿deberíamos invitarlos a que se nos unan?

-oh, no- Bella fue la primera en atajarse- eso no… sería una buena idea.

-¿de qué hablas?

-bueno, no creo que al padre de Rose le agrade saber que vinimos a beber con sus empleados

Alice me observó como sino pudiera creerse lo que ella acababa de decir.

-bueno, hay cámaras de seguridad, pero es probable que tengas razón. Si alguno de los chicos nos ve, no dudes que le irán con el cuento a mi padre, y lo último que necesito ahora es que termine poniendome mas reglas de las que ya tengo.

-oh, bueno, es una pena- dijo Alice- estoy segura de que Edward hubiera estado encantado de hablar con Bella…

-Alice… ya basta

-¿de qué hablas? ¿por que Edward...?- volviéndome a ver a mi amiga, pude ver como ella parecía avergonzada mientras que sus mejillas se habían puesto repentinamente de un color rojo.- ¿te gusta Edward? ¿es en serio?

-oh, ¿tu también vas a mortificarme por eso?

-¿por qué no me lo dijiste?- yo no podía creermelo- podría conseguirte su teléfono, aunque él está…

-comprometido, lo sé- ella me puso su cara triste- ¿que caso tiene que me guste si está con alguien más?

-bueno, si los matrimonios pueden disolverse- dije en un intento por darle ánimo - un compromiso en todo caso, es mucho más sencillo, siendo no hay papeles de por medio. Y por lo que sé, él no está pasando precisamente el mejor momento ahora con su novia.

-¿de verdad?- ella se mostró esperanzada

-quien sabe, quizás puedas quedartelo al final de cuentas.

-si- Alice la alentó- además, incluso estando comprometido, aún puede follar. Si eso no te molesta... podrías ser su amante por un par de meses.

Ella puso sus ojos en blanco ante el comentario de Alice y yo me rei. Bella preferiría quedarse sola antes que ser la otra, y se sentiría aún peor si sabía que por su culpa un posible matrimonio se había terminado.

Volviendo mis ojos hacia la casa de techo gris, ví a Emmett observandome con descaro, lo que me hizo reír. A él obviamente no le molestaba que mis amigas lo vieran haciéndolo, y en todo caso sabía que no tenía que tener cuidado, puesto que ellas ya sabían de lo nuestro.

Edward, a su lado, sin embargo no sabía cuán al tanto estaba del asunto. ¿El se lo habría dicho? ¿Confiaría tanto en él como para contarle que nosotros estábamos teniendo una aventura? ¿Por qué eso era, no? Incluso cuando yo sentía más cosas por el, no habíamos llegado más lejos en nuestra relación como para llamarlo algo más, al menos de momento.

El lunes llegó y con ello el temido pesaje del mes.

Todas estaban ansiosas, igual que siempre. Haciendo dietas de último minuto, tomando jugos detox o simplemente matándose de hambre los últimos tres días.

Yo por mi parte no había hecho nada de eso, y por primera vez en mucho tiempo no estaba preocupada por lo que fuera a aparecer en la pantalla de la balanza.

Eso, desde luego, fue un gran error. Solo dos chicas estaban fuera de sus límites de las 10 que pasaron antes que yo.

Fue entonces la cara de Alec la que me hizo sentirme avergonzada y tonta al ver que había subido más de un kilo en tan solo un mes. Si alguien allí tenía que estar perdiendo peso y no ganandolo, era yo. En poco tiempo sería mí audición y además tenía en papel principal en la obra de fin de año, haciendo que todos los ojos del público estuvieran sobre mí.

Yo, de entre todas las chicas, era la única que no podía permitirme eso.

Alec sin embargo, no me dijo una palabra. Solo repitió el número que había soltado la balanza en voz alta y lo anoto en su libreta antes de llamar a la siguiente chica. La mirada que me había dirigido, sin embargo, lo había dicho todo.

Pero que él fuera comprensivo o en todo caso, no fuera tan duro conmigo no significó que mis compañeras hicieran lo mismo.

Oh, no. Jessica y Tanya se regodearon en los vestuarios sobre mi y las otras chicas que estaban en la "zona roja" como le decíamos, sintiéndose demasiado bien con ellas mismas como para repartir su odio hacia todas las demás.

Poco más de un kilo y a sus ojos yo me había convertido en una maldita ballena. Incluso en la clase las escuche llenarme "gorda" a mis espaldas en más de una ocasión. Esas malditas perras malcriadas…

Sin embargo, no deje que eso me afectara.

Me dije a mi misma que podía volver a mi número fácilmente y así lo haría, mientras mi profesor a lo lejos me observaba bailar, esperando o bien que me derrumbara o me echara a llorar debido al pesaje.

Ninguna de esas cosas sucedió.

Al día siguiente, sin embargo, y cuando luego de escaparme a la mitad de mis clases en la universidad, regresamos al departamento de Emmett, yo tuve que enfrentarme con el dilema de qué es lo que íbamos a comer.

Él me había follado sobre el sofá de la sala de espaldas a él, en estilo "perrito" para luego hacerlo en su cama, el arriba y yo abajo, para finalmente terminar con él a mi lado, en una especie de "cuchara" que se sintió como el maldito infierno y con la que o tuve un orgasmo largo e increíble.

A diferencia de las veces anteriores, en esta ocasión no habíamos ido a la tienda antes de ir a su departamento, así que luego de hacerlo como animales, ambos volvimos a vestirnos y caminamos un par de calles desde allí hasta llegar a un pequeño mercado que tenía de todo un poco.

-¿Que tal algo de pollo?- preguntó él mientras pasábamos por las heladeras de los congelados-¿ Te gusta el pollo?

-si… y podemos… hacer una ensalada para acompañarlos.- respondí esperando que él no fuera a plantearme una acompañamiento más cargado en calorías

-seguro, lo que tú quieras- él me sonrió, obviamente para nada consciente de mi necesidad urgente de controlar mi dieta una vez más.

Y no iba a decírselo. Podía solo… cuidarme el resto de los días y disfrutar cuando estaba con él. Entonces él no debería preocuparse por mi o mis viejos problemas y verme como una chica enferma o neurótica.

Eligiendo las verduras de las que pude encontrar allí, Emmett se encargó del pollo y los condimentos y también compró un par de botellas de agua y soda para tomar.

Esta vez sin embargo, yo fui la que pagó por todo.

Para sorpresa suya, yo había sacado dinero del cajero de la universidad el día anterior, por lo que entonces pude pagar por nuestras compras y no tuve que usar mi tarjeta de crédito.

Si, Emmett no estuvo muy feliz al respecto, pero yo insistí. Si al menos él iba a cocinar, debía dejarme pagar por la comida está vez. Tal vez fuera una niña mimada, pero no era estúpida o egoísta.

Y para cuando llegó la hora de cocinar, yo al menos pude lucirme con algo está vez sin sentirme una completa inútil.

Emmett se dedicó a condimentar el pollo mientras me explicaba como debía hacerlo en caso de que algún día quisiera prepararlo por mi cuenta y yo le dije a él, cuáles eran las cosas que más me gustaban en una ensalada y como debía prepararlas.

El era bueno conmigo, pensé. No me miraba con desdén o me trataba como si no supiera hacer nada bien a la primera. ¿O sería yo y mis malas experiencias con chicos las que solo creían que él iba a decepcionarme como los demás? El no era como los demás y ciertamente no era como mi padre

Aún así, lo escuché atentamente e imagine cuando algún día podría cocinar algo así por mi cuenta en otro sitio que no fuera mi casa. Allí solo era Mary la que podía hacer algo en la cocina, mientras que yo solo podía mirar. ¿Por qué esa estúpida regla? ¿Porque yo no podía aprender a cocinar también, incluso si mi madre no sabía cómo o no le interesaba?

¿Y si algún día necesitaba hacerlo? Mary no iba a estar conmigo para siempre, aunque mi padre fácilmente podría conseguir a alguien más si lo necesitábamos.

Quizás para él tener dinero y vivir en una casa como la nuestra significaba no saber algunas cosas. Ser un tipo exitoso y reconocido, trabajar en el senado para sacar leyes y estatutos que cambiarán la vida de las personas, pero no ser capaz de prepararse su propia comida. Quizás ni siquiera le importaba.

Sus padres siempre habían tenido dinero, por lo que él se había criado en un casa como la nuestra cuando era niño. No todos los lujos se debían sólo al dinero que ganaba con su trabajo, sino al que tenía nuestra familia, y la familia de mi madre. Ambos habían sido un par de niños ricachones que se habían casado para hacer su fortuna aún más grande. Quizás nunca había habido realmente amor entre ellos, no más que un acuerdo de paz y de mantener las apariencias a cambio de una vida acomodada y llena de lujos.

Yo estaba muy lejos de querer eso.

Si, siempre había tenido dinero, pero eso no me hacía feliz como a mis padres. Durante mucho tiempo había sido realmente miserable y el dinero no me había dado el amor o la contención que yo había necesitado. No había llenado el vacío que tenía a causa de las reglas de mi padre o mi falta de amigos o me había quitado mis problemas con mi cuerpo y mis inseguridades.

Vestirse bien, tener un gran auto y dar grandes cenas en la casa, no lo eran todo. Y no era lo que yo quería para mi vida.

Viendo cómo vivía Emmett, me hizo desear una vida como esa para mí. Yo podría ser feliz viviendo en un lugar así; sin alguien que cocinara para mi, me llevará en un auto a todos lados o cuidara las 24 hs la puerta de mi casa. De las pocas veces que había estado allí con Emmett no había hecho nada más que ansiar una vida como esa para mí y no un matrimonio arreglado para continuar con la dinastía de los Hale, como deseaba mi padre.

Solo quería llevar una vida tranquila, sencilla y feliz.

Y quién sabe, quizás más pronto que tarde estaría más cerca de conseguirla de lo que pensaba.


Bueno, 10 dias despues y he regresado. No he estado escribiendo tanto como me gustaría, pero lo he intentado, asi que espero disfruten de este capitulo.tiene un poco de cada cosa, y el siguiente sera igual.

ahora ¿que opinan sobre que las cosas se pongab mas serias entre ellos? por que la verdad aun no resuelvo eso. ¿deberia emmet ponerle el titulo de novia o ella a él, el de su novio? ¿o continuar como amantes indefinidamente? diganme que les gustaria mas.

en fin, sigo con ideas oara cosas nuevas, pero me he detenido de seguir avanzabdo en esa direccion mas que solo hacer algunos borradores. de verdsd quiero terminar esta historia ya que me gusta mucho como ha resultado y espero a ustedes tambien.

en fin, espepr sus reviews con criticas y comentarios!!

saludos a toda y buen comienzo de semana

Bella McCartney Darcy