Disclaimer: Los personajes de la saga Crepúsculo son propiedad de Stephenie Meyer y su casa editorial.El resto de los personajes pertenecen a mí y a mi imaginación
Capitulo 19: su cumpleaños.
Emmett pov
A diferencia de otras mañanas, está vez la había dejado saltearse sus clases no para terminar en mi apartamento, sino para que viera a Charlie.
Había pasado mucho desde la última vez desde que se habían visto y si bien habían hablado todo ese tiempo, pensé que a ambos les vendría muy bien el pasar un par de horas juntos, incluso cuando eso fuera a costas de sacrificar una mañana caliente para mí.
-oh, esto es muy difícil- Charlie se quejó volviendo a mirar su teléfono e intentado comprender lo que Rosalie acababa de explicarle.
-no, es muy simple Charlie- dijo ella acomodandose a su lado en la camilla y comenzando a explicarle una vez más que tenía que hacer cuando él quisiera hacer una videollamada.
Ella, sin saberlo, estaba haciendole un gran favor a Charlie, quien en realidad se moría de ganas por aprender a usar facetime para hablar con Mary. Yo lo sabía por que un par de días atrás lo hbaia mencionado antes de que me fuera a buscar a Rosalie a la salida de la universidad, pero ella no tenia idea de sus intenciones. No, Rose creía que él lo usaría solo para hablar con ella o conmigo, mientras yo evitaba imaginarme a Charlie, que era casi como un padre para mi, haciendo cosas como las que yo hacia con Rosalie por las noches mientras estabamos en la cama.
Cerca de una hora despues y cuando ya Charlie habia conseguido su masters en aplicaciones de celular dado por Rosalie, los tres fuimos al comedor por algo de comida.
No había mucho de donde elegir considerando que estabamos en un hospital, pero nos las arreglamos para conseguir algo de pasta, papas al horno, pollo hervido y un poco de ensalada que compartimos entre los tres.
Rose se veía feliz y mi viejo amigo tambien lo estaba.
Yo no había estado visitandolo tanto como quería, pero pese a todo y a los tratamientos que estaba haciendose, él se veía bastante bien. Quizas las cosas iban mejor o quizas ver a Rose despues de tanto tiempo lo habia puesto de esa forma.
Verla a ella sonreír de esa forma pondría a cualquiera de buen animo, me dije.
Y aunque las tres horas que estuvimos en el hospital parecieron como apenas 15 minutos, significaron mucho para todos nosotros.
Lo quisiera admitir o no, los tres estabamos conectados de alguna manera y en contra de cualquier pronostico, Rosalie y yo habíamos terminado juntos. La hiija del senador y su chofer… parecía casi salido de una novela.
-de verdad se ven bien juntos- dijo Charlie mientras ibamos de regreso a su alcoba antes de que nosotros salieramos hacia el estudio de baile de Rose.
-oh, que cosas dices Charlie…- ella se sonrojo y me observó de reojo mientras él se reía con ganas.
Apenas si la había tocado desde que habíamos llegado, consiente de que aunque él sabía de lo nuestro, aun ella seguía siendo para él la hija que nunca había tenido, y yo, no había hecho más que corromperla.
Así que me había comportado, pero eso a él no parecía importarle.
-oh, vamos, ya me dijiste cuanto el te gusta el otro día por telefono, ¿por qué te pones así?
Esta vez, yo fui el que tuvo que contener la risa.
-Charlie… ya basta- ella le dió un ligero empujón y yo me mordí los labios evitando decir algo que no debía
-no te avergüences de ello- dijo él- es algo que debería saber. ¿ Que caso tiene querer a alguien si ese alguien no no lo sabe? - está vez Charlie me observó a mi y yo no supe que decir.
- lo menos que podrías hacer es decirle lo mismo- me dijo a mí- eso o darle un beso y demostrárselo.
Sonriendo al verlo por primera vez tan atrevido, mire rápidamente a Rose, quien aún se veía bastante nerviosa.
-¿Que dices?- le pregunté- ¿Deberíamos besarnos como el quiere?
-Charlie necesita dormir un poco y tu necesitas llevarme a mi estudio o volveremos a llegar tarde- dijo con el semblante serio, aunque en el fondo yo sabía que ella aún estaba algo avergonzada.
-oh, bien bien- Charlie decidió calmar el ambiente y apresuró su paso para llegar más rápido a su habitación.
Tomando su mano entre la mía, sin que Charlie nos viera, deje un beso sobre su mejilla y mire a Rose con dulzura.
Ella simplemente me hizo un puchero y apretó sus dedos contra los míos antes de soltarme y correr detrás de Charlie quien ya había entrado a su alcoba.
Después de eso, la despedida fue breve y algo emotiva. Quizás pasaría un buen tiempo hasta que pudiéramos volver a hacer eso de nuevo los 3 juntos, pero iba a intentarlo.
Y aún con la idea de ella cumpliendo años pronto, y pensando en que podría hacer para entonces, continúe trabajando esa semana como si nada pasara.
Rose no menciono nada al respecto y yo no supe que pensar. Mary había dicho que ese fin de semana habría toda una celebración en la casa por la ocasión, lo que la mantendría muy ocupada con la comida y las decoraciones para el evento, pero eso era todo lo que sabía al respecto. Mientras que por parte de Rosalie… ¿Acaso no le gustaba cumplir años? ¿Sería eso? O quizás no le agradaba la idea de que hubiera una gran fiesta en su honor. De lo que llevaba conociendo la, no parecía ser el tipo de chica a la que le gustaba ser el centro de atención.
Aún así, no estaba exento de hacerle un regalo. Por supuesto, no como el empleado de su padre, sino como… lo que fuera que yo significara para ella. ¿Novio? No, era muy pronto para eso y muy complicado. ¿Amante? Sonaba que ella era la otra o a que yo no quería comprometerme. ¿Amigos? Definitivamente estábamos más allá de ser eso. Bien… ya tendríamos otra oportunidad para hablar al respecto y solucionarlo.
Así que mientras ella estaba en la universidad esa semana, yo estuve recorriendo el centro de la ciudad en busca de su regalo de cumpleaños. Incluso cuando no fuera el tipo de chica que disfrutara de las fiestas, a todos les gustaban los regalos, y ella no iba a ser la excepción.
De modo que ese jueves, el día de su cumpleaños, yo la lleve a la universidad como cualquier otro día, sin decir nada y fingiendo que no tenía idea de que día era.
La sorpresa se la daría a mediodía, luego de pedirle que se salteara su hora de estudios en la biblioteca y que viniera a verme.
Apenas unos minutos después de la una y metida en ese lindo vestido de color rosa pálido lcon una chaqueta negra sobre él, ella se apareció en el patio con todos sus libros y una expresión confundida para la hora del almuerzo.
Diciéndole que solo quería que almorzamos juntos, la lleve conmigo al centro en busca del restaurante que Edward había dicho que era su favorito, cuando un par de días atrás se lo había preguntado.
Era un sitio moderno y refinado, muy diferente a donde yo la había llevado esa noche a comer pizza. Ciertamente nuestros gustos eran diferentes o quizás lo que podíamos costearnos lo era.
-¿Que estamos haciendo aquí?- pregunto confundida al verme aparcar frente al restaurante y abrir su puerta para que ella bajara.- pensé que dijiste que íbamos a almorzar
- lo haremos, aqui- dije señalando el local detrás mío.
-¿De verdad?- ella me observó con desconfianza- ¿Porque?
-¿No puedo solo llevarte a comer a algún lugar para variar?- pregunté- ¿dejar de cocinar por un día y que disfrutes de una comida afuera?
Ella sonrió
-aun así… este no sería el primer lugar que habría imaginado que me traerías para comer.- apunto
Rindiendome al ver que ella no parecía dispuesta a entrar hasta saber de qué iba todo el asunto, se lo dije.
-Edward dijo que te gustaba comer aqui- expliqué- y siendo que hoy es tu cumpleaños, pensé que podriamos hacer algo distinto.
Su expresión cambio entonces a una cargada de ternura y se abalanzó sobreñ mi para abrazarme y luego besarme con ganas.
-wow, y eso que nisiquiera comimos aun- dije feliz
-¿De verdad? ¿Cómo te enteraste?
-Mary y Charlie- expliqué- ellos me lo dijeron- ahora ¿Podemos entrar y comer algo?
-seguro- tomándome por la mano,ella me arrastró hacia adentro y terminamos ocupando una mesa en el fondo del restaurante, dónde a esa hora no había casi nadie
Sin siquiera ver la carta, ella se pidió una ensalada de nose que cosa con unos canastos de papa… mientras yo luego de inspeccionar la carta rápidamente y darme cuenta de que allí solo había platos gourmet, me conforme con ordenar algo de pollo con papas con una salsa refinada de pimienta y otras cosas más.
Bien, si al menos iba a ayudarla a mantener su dieta, podíamos hacerlo con clase ¿No?
Rose no dijo mucho durante la comida, quizás por qué la estaba disfrutando, mientras yo me repetía a mi mismo que comer una porción de pollo tres veces más pequeña que la que me servían en la casa era normal en un sitio como ese.
Bien, aún podía servirme dos platos en la cena y compensarlo. Si ella era feliz, yo lo iba a soportarlo sin decir nada.
De modo que cuando ella fue el baño antes de ordenar el postre, yo aproveché la ocación para pedirle al mozo si podía conseguir que nos trajeran un pequeño pastel de chocolate de los que había visto al entrar con un par de velas para Rosalie cuando ella regresara a la mesa.
"Por supuesto, señor" había sido su respuesta, y claro el iba a conseguir incluso globos si yo pagaba por ello al final del día.
Así que cuando Rose estuvo una vez más frente a mi, lista para ordenar algo más de comer, el mozo le dió la señal a alguien más y un minuto después, tres chicas aparecieron cargando un pastel y cantando "feliz cumpleaños" mientras las velas ondeaban en la cima de este.
-oh, no…- dijo ella, llevándose una mano a la boca viendo como el pastel terminaba enfrente suyo y la canción de cumpleaños aún continuaba.
Aprovechando la ocación, tomé mi celular e hice un video de ella frente al pastel mientras me unia al canto de los demás.
Viéndome entonces con una enorme sonrisa en su rostro, ella clavó sus ojos en el pastel y para cuando la canción terminó ella sopló las velas y todos los presentes que habían estado mirando el espectáculo aplaudieron.
Aplaudiendo ella también y aún con una sonrisa en sus labios, Rose se volvió solo a mi y moviendo solo sus labios me dijo "gracias".
Fue en ese momento que lo supe.
Estaba enamorado de ella y no había vuelta atras de eso. Ella se había robado mi corazon y nisiquiera lo sabía. Y sin importar lo que me costara le daría todo lo que quisiera, incluso si eso implicaba sacrificarme a mi mismo.
Así que espere hasta despues que ambos hubieramos terminado de comer el pastel para darle su regalo. Había sido dificil decidir que comprarle, pero luego de haberlo visto en la joyería un par de días atras había estado seguro de que no encontraría nada mejor que eso para ella.
Tomando la peuqueña caja azul entre sus manos, Rose la observó con cuidado antes de abrirla y ver el colgante que yo habia escogido para ella.
-wow- dijo- Emmett…
-¿te gusta?- pregunté unicamente deseando que ella no dijera que no.
Sacandolo de la caja, ella lo puso en su cuello y con gran habilidad en menos de un segundo consiguió abrocharlo. Moviendose ligeramente, las piedras redondas que colgaban de la cadena dorada se acomodaron sobre la piel de su cuello, brillando una a una. Había sido costoso, pero ahora uqe podía verlo puesto en ella, no tenía dudas de que había valido la pena. Ella lo valía.
-es precioso- dijo aun sorprendida- no tenia idea …. no sabía que hubieras preparado todo esto.
Soriendole, yo me encogí de hombros. Sinceramente no había sido la gran cosa, un regalo y una comida en un sitio con clase… cualquiera podría haberlo hecho, no era nada del otro mundo.
-Emmett…- tocando el cogante con sus dedos, ella me observó a los ojos como si aun no pudiera creerlo- esto ha sido demasiado- su voz sonó entonces algo apenada- el collar y la comida… debe haberte costado una fortuna
-no te preocupes por eso- dije
-¿Acaso viste los precios de la carta? Déjame cargarlo a mi tarjeta. Si mi padre pregunta, le diré que pedí comida para llevar y eso es todo.
-nisiquiera lo pienses- dije deteniendo su mano antes de que los pudiera alcanzar su bolso- yo te traje aquí a comer y yo pagaré por ello. Además es tu cumpleaños, y los cumpleañeros no deben pagar en su día.
-eres un cabeza dura- dijo negando con la cabeza- podrías haberme llevado a cualquier lugar, no tenías que traerme aquí donde los platos cuestan tanto dinero
-si, pero tú lo disfrutaste, al igual que el pastel. Verte sonriendo de ese modo si valió la pena.
-habria sonreído en cualquier otro lado solo por qué estaba contigo- dijo sin pensarlo y algo adentro mio se removió.
Acercándome a ella, la bese con dulzura antes de sacar mi billetera
-dime al menos que volviste a ganar en el poker y me sentiré menos terrible.
Yo me rei.
-No. No hemos jugado al poker esta semana, pero no te preocupes. Tu padre me paga bien, así que el dinero no es un poblema.- explique- lo único que necesito pagar es el alquiler de mi departamento y los gastos, lo demás, solo va a mi cuenta de ahorros.
-¿Pero no quieres gastarlo en algo que te haga feliz? Ya sabes, ¿No hay nada que quieras comprarte? ¿Ropa, libros, muebles…?
- tengo todo lo que necesito en la casa conmigo y lo demás está en mi apartamento. Realmente no necesito mucho, Rose- dije- estar en el ejército me enseñó a vivir con lo necesario y es así como me he mantenido. No suelo tener muchas cosas y eso me hace feliz.
-¿Entonces no hay nada que quieras comparte para ti? ¿Nisiquiera un sweater o un par de jeans
-¿Para usarlos dónde? ¿En la casa? - yo me reí- Solo uso estos trajes el 80% de mi tiempo y luego algo casual, es todo- ella me puso su cara de perrito, como si se sintiera algo mal por ello- Rose, de verdad. Solo no te preocupes por ello
Bajando sus ojos al suelo, ella pareció estar pensando en algo más que lo que solo pagar la cuenta.
-debes creer que soy realmente superficial ¿No?
-desde luego que no. Nisiqiera eres una compradora compulsiva. - apunté- Solo has tenido la suerte de crecer en una familia acomodada y en la que has podido darte gustos que quizás otros no pudieron. Pero no eres superficial.
-si, pero…
- que te gusten algunas joyas caras o comer de vez en cuando en un sitio como éste no te hace superficial. Todos tenemos nuestros placeres culpables en algún punto.
-¿También tu?
-supongo
-¿Y cuáles son?
- me gustan los rollos de canela
-¿Que?
-lo se, es tonto, pero mi madre solía prepararlos para mí cuando era niño. Siempre han sido mi postre preferido- le dije- y siempre que paso cerca de una pastelería que hay cerca de mi apartamento los compro solo para mi.
-¿crees que pueda probar alguno?
-seguro- dejando un beso sobre sus labios y sabiendo que no sacaríamos nada con seguir ondando en esa conversación, yo me encargue de pagar y luego de que envolvieran el pastel para nosotros, nos fuimos de allí.
Para esa hora, la verdad es que yo pensaba llevarla a su estudio de danza y ya, pero ella me tomó por sorpresa cuando dijo que había llamado antes a su profesor y le había avisado que se tomaría el día libre.
¿Libre para qué?
Para estar todo el día conmigo.
Si, tenia que ser el tipo más suertudo que había.
Y como se imaginaran, ella quería pasar el resto del dia conmigo en la cama y no en otro lugar. No, Rosalie no quería ir al cine o ir a pasear al centro o a un parque de diversiones, no, ella quería tener sexo hasta no poder más y luego comer algo antes de regresar a casa.
Así que conduciendo a Brooklyn una vez más, fuimos a la misma tienda de la última vez, y a pedido suyo, la deje que se encargara ella de hacer las compras.
Al parecer tenía algo en mente, aunque se negó a decírmelo en ese momento, pero eligió todo lo que quería con cuidado antes de ponerlo en la cesta de plástico para luego pagarlo con su dinero en la caja.
Ya en mi apartamento, yo me encargué de guardar todas las cosas en la nevera y el pastel en el freezer y que asi este se conservara hasta la próxima vez que volvieramos allí.
Entonces llegó la hora de realmente disfrutar.
Llevándome a la alcoba, Rose me hizo sentarme en la cama antes de comenzar a quitarse la ropa poco a poco hasta quedar solo en en un conjunto de ropa interior color piel y que le quedaba increíblemente sexy. Casi como si estuviera desnuda, ella se sentó de lado sobre mi regazo y jugó con sus dedos sobre mi camisa antes de terminar sobre mis pantalones.
-¿puedo estar arriba yo, hoy?- me pidió mientras su mano se apretaba contra el contorno de mi dureza.
-seguro… lo que tu quieras, nena- le dije mientras intentaba respirar adecuadamente.
-¿lo que yo quiera?- una sonrisa maliciosa apareció en sus labios y la presión de sus dedos se hizo más insistente sobre mis pantalones.
-ah… si… lo que quieras solo por hoy
-mmmm….- viéndome con deseo, ella pasó una de sus piernas a mi lado y me empujo hacia atrás, haciendo que yo acabara recostado sobre la cama, con ella sentada encima de mi.- estas siendo muy generoso conmigo hoy….- gimiendo con suavidad, ella empujo su cadera contra la mía y yo cerre mis ojos por un segundo.- ¿debería ser generosa contigo también?
-ah… solo…. haz lo que quieras- dije entregandome al placer de sus manos sobre mi pecho ahora encargándose de mi camisa mientras sentía su centro palpitando mientras ella se restregaba con fuerza sobre mi erección.
Luego de encargarse de mi camisa, Rose desabotonó mis pantalones, y los hizo hacia abajo junto con mis boxers antes de tomarme entre sus manos y comenzara a ponerme duro mientras me veía a los ojos, mordiéndose los labios.
Oh, puta madre…
Yo le decía que hiciera lo que quisiera, y ella solo jugaba conmigo, poniéndome duro como una maldita piedra solo con tenerme entre sus manos.
Y pensar que la tortura terminaría allí, fue algo muy tonto.
Besandome con ganas, ella luego comenzó a bajar sus labios sobre mi pecho…. mi estómago… mi cadera… y finalmente llegando hasta mi erección.
Un sudor frío pasó por mi espalda al verla inclinada, sentada sobre sus cuclillas frente a mi y con sus labios sobre mi polla, comenzando a complacerme de un modo que no recordaba que alguien antes hubiera hecho por mi.
Ese día era su cumpleaños, pero en ese mismo instante y conmigo chocando contra el fondo de su garganta mientras ella me veía a los ojos, me sentía yo como el maldito cumpleañero.
Ah… podría haberme corrido en su boca incluso si lo hubiera querido, siendo que ella no parecía dispuesta a parar, incluso cuando yo se lo pedí; pero la verdad es que también quería complacerla a ella en su día, por muy bien que se hubiera sentido ser solo el que recibía.
Asi que luego de recostarla sobre la cama y encargarme de quitarle el sostén, chupé sus pechos, poniendo sus lindos pezones duros y haciendola gemir sin control mientras mis dedos solo jugaban sobre sus bragas.
-mmmm….. Emmett- ella se quejó mientras yo mordisqueba su pezon izquierdo y la veía retorcerce debajo de mi- ya…. solo….
-¿qué?
-ya no puedo más,ya basta…. no juegues más….
Si, verla así de vulnerable y caliente… era lo mejor que habia en el mundo.
Haciendo entonces sus bragas hacia abajo, yo tambien me deslice por su cuerpo hasta tener su coño frente a mi. Ya por completo humeda y caliente, ella se deshizo bajo mis labios mientras yo la complacía con mi lengua y sentía su cuerpo temblando a medida que ella se acercaba a su liberación.
Liberación que alcanzó unos minutos despues mientras yo taladraba su clitoris con mi lengua y mis dedos jugaban en su entrada, empujando contra esta, adentro y afuera de ella.
Incorprandome entonces, separé sus piernas, poniendolas a ambos lados de mi cadera y la mire a los ojos, sonrojada y desnuda sobre mi cama, preguntandome a mi mismo si alguna vez conseguiría a alguien mejor que ella.
Pasandome un condón de la mesa de noche, yo me lo puse antes de hundirme en su interior y ella gimiera con ganas.
Recargando mi cuerpo sobre el suyo, yo la embesti lentamente, disfrutando de la sensación de estar adentro suyo mientras ella enterraba sus uñas en mi espalda.
Poco tiempo después, Rose se vino y aprovechó para ponerse donde había querido estar desde el principio: encima mio.
Entonces no se si fui yo o ella quien lo disfruto más.
Verla montandome, moviéndose adelante y atrás, mientras sus manos se apoyaban en mi pecho y ella gemía con su cabeza echada hacia atrás… era una vista que me consolaria por bastante tiempo, especialmente cuando no pudiéramos volver a estar juntos de esa manera.
Y apenas descansando por un par de minutos cuando ambos terminamos tendidos sobre mi cama, ella se metió en una de mis camisetas y solo con sus bragas puestas debajo lista para usar las cosas que había comprado en la tienda.
Está vez, a diferencia de las anteriores, ella se veía muy segura de lo que hacía, lo que me hizo sospechar solo un poco. ¿Habría practicado en su casa? Quizás había visto algunos vídeos o ….
Batiendo los huevos luego de cascarlos en un bowl, Rose pico las verduras que había comprado y se dispuso a preparar los omelets.
Ah… debía ser realmente afortunado me dije. Ese día, después de todo, ella parecía querés hacer cosas por mi incluso cuando no tenía que hacerlo. Nunca le habría pedido que cocinara parai o incluso que me diera seco oral si eso no le gustaba.
Sin embargo, ahí estaba yo, sentado en la mesa del comedor, ahora a punto de probar un par de omelettes de espinaca y tomate que ella había hecho para mí después de una increíble sesión de sexo.
-vamos, pruébalo, quiero saber si te gusta- dijo empujando el plato hacia mí
-¿Ansiosa? - pregunté
-si- dijo- está es la segunda vez que preparo uno así que no puedo estar segura si salieron del todo bien- yo sonreí
-¿Para quien preparaste el primero?
-para mí- ella se rió - Mary me dijo como y yo solo seguí sus direcciones. Aunque entonces ese estaba bastante quemado.
-bueno, este parece haber sobrevivido al fuego- apunte mientras lo levantaba con el tenedor del plato y veía la parte de abajo del mismo.
- se bueno conmigo- pidió- eres el primero al que alguna vez le he preparado algo, así que… no lo odies.
Por poco derritiendome con su comentario y a la vez sintiendome más que honrado al ser su primer comensal, espere que su comida en verdad estuviera buena, siendo que odiaria mentirle si no lo estaba.
Mordisqueando sus labios, nerviosa, yo corte un trozo y me lo lleve a la boca mientras disfrutaba hacerla sufrir con mi veredicto.
-está bueno- dije luego de tragarlo y tomar otro trozo- quizás deberías agregar un poco menos de sal a la próxima y entonces estará perfecto.
Sonriendo, más que conforme, ella se dispuso a comer el otro que había preparado y ese fue el cierre de un gran día.
Por supuesto, tuvimos sexo una vez más antes de regresar a su casa por la noche, pero eso fue todo. Al fin y al cabo no podíamos desperdiciar la oportunidad de pasar tanto tiempo juntos cuando eso dificilmente se volvería a repetir.
Claro que lo que no pude pasarme por alto fue el preguntarle por la fiesta que escuche que habría ese fin de semana en su casa.
En todo el día, ella ni siquiera lo había mencionado y por alguna razón eso me daba mala espina. Si hubiera sido algo que ella quería o al menso esperaba con ganas, lo habría mencionado, al menos una vez, pero ese lo había sido el caso.
-¿así que será una gran fiesta de cumpleaños el sábado eh?- pregunté
-¿Quién te lo dijo?- ella sin embargo sonó algo molesta.
-Mary- contesté- aunque no suenas muy feliz al respecto
-¿Por qué debería estarlo?
-es tu cumpleaños-dije. Ella solo se encogio de hombros- ¿no te gustan las fiestas?
-no las que no me permiten organizar ni opinar sobre nada al respecto
Así que era eso.
-¿tu padre la organizo?
-exacto. Solo con la gente que el cree conveniente que este allí- ella negó con la cabeza estando enfadada- lo que apenas incluye a mis amigas.
-bueno, no me creo que vaya a ser tan malo
-ni siquiera podras estar allí conmigo- dijo poniéndome sus ojos de perrito
Desde luego que no. No había forma de que eso sucediera, menos con su padre presente. Con suerte me quedaría vigilando el patio como la ultima vez o quizas me pondrían a acomodar los autos de los invitados.
-lo sé, nena- dije tomando su mano y estrechandola entre la mia- pero vas a pasártelo bien
-solo será una fiesta de politicos. Una en la que de nuevo él tratará de emparejarme con los hijos de sus amigos- dijo con asco.
Eso sí me tomó por sorpresa. ¿era en serio? ¿su padre de verdad estaba... haciendo eso con ella?¿Emparejarla? ¿Cómo en… modo de comprometerla con alguien? presentandole futuros pretendientes...
-¿Por qué dices eso?
-ya lo hizo dos semanas atras- contestó con pena- toda la noche solo fue un desfile de idiotas uno tras otro que nisiquiera estaban interesados en mi. Y en su lugar solo les interesaba el dinero o apellido de mi padre, bueno, eso o solo querían acostarse conmigo.
Por supuesto, su padre estaba detrás de eso, sino quién más. ¿Una fila de candidatos? Si, una en la que yo nunca estaría, me dije. Sin importar cuanto yo quisiera a su hija, jamás sería un candidato adecuado.
-¿Por qué no dijiste nada?
-no quería que te enfadadas conmigo
-¿Por qué iba a enojarme? -ella se encogió de hombros
-por que pensarías que yo no pensaba que esto fuera algo serio y que estaría considerando irme con alguien con más dinero.
-bueno, nunca te impediria que lo hicieras- dije tragandome mi orgullo- si conoces a alguien mejor, no me interpondrá en tu camino
-no digas eso- ella me observó a los ojos con enfado- ¿Alguien mejor? ¿Crees de verdad que podría conseguir a alguien mejor entre esos tipos? - ella nego con la cabeza- ninguno de ellos se acerca a ser siquiera parecido a ti.
-Rose…
-no me importa el dinero y ya te lo dije la noche que fui a buscarte a tu alcoba- ella sonó sería - ¿Lo recuerdas?- yo asentí- y lo dije en serio. No quiero terminar como mis padres. No quiero casarme con un imbécil acomodado que no me ame o que solo me tenga como un adorno mientras se acuesta con sus empleadas.
Viendola a los ojos, pude entenderla. Ella quería amor, eso era todo. Pero el amor a la larga no podría mantenerla o su estilo de vida. El amor la haria feliz por un tiempo hasta que las demás cosas le faltarán y entonces hasta eso se disolvería.
Yo podía darle amor, pero no podía asegurarle un futuro, no como esos tipos podían. Si, iba a trabajar para mantenerla y darle lo mejor que pudiera ¿Pero sería suficiente?
Fue entonces que la realidad me golpeó en la cara casi como un látigo. Más temprano y al darme cuenta de que en verdad estaba enamorado de ella, no había considerado la posibilidad de que ella pudiera terminar comprometida con alguien más, pero ahora que esas posibilidades se habían vuelto muy reales… no podía evitar sentirme muy diferente.
Quizás al final de todo, no iba a importar lo que sucediera en mi corazón, sino que todo se reduciría a lo que su padre quisiera y creyera que era mejor para ella.
Entonces y pese a todos mis esfuerzos, yo nisiquiera tendría una oportunidad
ahhh no me odien por tardar tabto en actualizar.
mi cabeza últimamente esta rondando entre 3 historias distintas y es gan dificil elegir wue escribir o cuando. a veces no tengo una sola idea en todo wl dia y otro solo escribo y escribo como una loca.
probto les subire un capitulo de alguna de ellas para que me den su opinion.
mientas tanto esta continua.
la audicion no esta tan lejos, y creo wue entonces deberia comenzar a hacer algo mas formal lo de estos dos. ¿que dicen?
diganme en sus comentarios que les gustaria leer.
espero sus reviews! ojala fisfruten el capitulo
ssludos a todas y buena semana!
Bella Mccartney Darcy
