La hija del senador


Disclaimer: Los personajes de la saga Crepúsculo son propiedad de Stephenie Meyer y su casa editorial.El resto de los personajes pertenecen a mí y a mi imaginación


Capítulo 20: celebraciones

Rosalie pov

No iba a negar que estaba cansada despues de pasar casi 6 horas en el estudio esa tarde, pero luego de cenar e irme a la cama no podía dejar de pensar en sexo.

Si, todo mi cuerpo podía estar entumecido, mis dedos rojos y lastimados, pero mi cabeza quería otra cosa; mi cabeza quería a Emmett encima de mi, dandome placer una vez más antes de que cerrara mis ojos y descansará hasta volver a comenzar mañana con la rutina una vez más.

Rogando que él aun no estuviera dormido, busqué mi teléfono y lo llame por facetime, esperando tener algo de alivio a mi insistente necesidad.

-hey- él contestó luego de cuatro pitidos, dejandome verlo metido en una camiseta de color azul claro y sentado en medio de su cama.

-hola- dije

-creí que ya estarías dormida para esta hora, te veías molida en el auto

-bueno, después de cenar y ducharme parece que se me ha ido todo el sueño.

Emmett sonrió del otro lado del teléfono.

-¿Sucede algo?

Yo negué con la cabeza inocentemente.

-solo estaba sola y… pensé..

-¿Que pensaste, eh?- él me dedicó una mirada juguetona, como si ya se lo viera venir.

-¿que dices del pijama que llevo puesto hoy?- pregunté dándome una vuelta frente a él solo llevando un par de bragas y mi camiseta de dormir de tirantes.

Emmett sonrió y negó con cabeza mientras sus ojos recorrían mi cuerpo.

-¿No ibas solo a dejarme dormir tranquilo, no es así?

-¿ Debería irme a dormir también? ¿Eso es lo que quieres?- yo le puse mi cara de perrito tomando nuevamente mi teléfono y arrojandome en la cama.

-no, no quiero que te vayas a dormir

Sonriéndole juguetonamente, hice mi camiseta hacia arriba, dejando mi estómago al descubierto mientras mis manos me acariciaban suavemente.

Emmett suspiró lentamente.

Deslizando una de ellas bajo la fina tela de algodón, acaricie mis pechos mientras con mi otra mano sostenía mi teléfono encima de mi y lo veía tocarse ligeramente sobre sus pantalones de dormir.

Haciendo los tirantes hacia abajo, tironee mis pezones aun sobre mi camiseta y mordí mis labios evitando gemir muy fuerte.

No había nadie en casa más que yo, pero si en algún momento mis padres regresaban, lo último que necesitaba es que me escucharán mientras me complacía a mi misma.

-¿Te gusta esto?- pregunté viendome a mi misma en la pantalla para luego ver su dureza sobresaliendo de sus pantalones, pero con el aún acariciándose por encima de estos

Y por algún motivo eso me ponía tanto…

Verlo caliente por mi, incluso cuando solo estuviera mirándome y no pudiéramos tocarnos, yo era la que le había causado eso

-Me gustaría que tú fueras el que me toca ahora mismo- dije bajando mi mano hasta mis bragas y deslizando mis dedos sobre mi centro mientras apuntaba mi cámara hacia abajo, dándole a él una mejor vista de esa escena.

Moviendo mi cadera contra mis dedos, gemi con suavidad

-juro que un día de estos vas a matarme- susurró Emmett viéndome ondular mi cuerpo de placer y finalmente deshaciéndose de sus pantalones y también sus boxers, dejándome verlo duro e hinchado solo por mi.

- ah… quiero que me folles- dije solo imaginando cómo se sentía adentro mío- estoy sola en casa y aún así no podemos...- yo suspiré frustrada continué tocándome- no sabes cuánto quiero ahora que ...ahh

-eso es...si- el contestó mientras recorría su polla de arriba abajo con su mano aún sin quitarme los ojos de encima- piensa en cuánto me gustaría estar sobre ti ahora mismo- yo gemí tan solo al oírlo decir eso- besarte, tocarte… follarte y hacer que te corras…

-oh si….- yo empuje mis dedos contra mi entrada y deje que dos de ellos se abrieran paso en mi interior haciéndome soltar todo el aire de golpe.

-oh nena, si, así…- viéndolo a los ojos a través de la pantalla, el me observó ya por completo ido.

Follandome a mi misma, gemi con suavidad mientras mis pezones se alzaban hacia arriba y Emmett continuaba masturbándose.

Sin embargo, estaba lejos de correrme cuando dos golpes a mi puerta de madera mataron de pronto el ambiente y me hicieron acomodar mi ropa en un segundo y cortar la llamada aún sobresaltada.

-Rose, cariño ¿puedo pasar?- era mi madre, genial

- seguro- contesté metiéndome bajo las sábanas y dejando mi teléfono a un lado.

Unos segundos después y metida en uno de sus vestidos Versace, mi madre apareció en mi alcoba con una sonrisa

Oh, Dios que no haya escuchado nada, pensé. Por qué si había escuchado algo de lo que yo había dicho …

-oh, que bueno que estás despierta- dijo- creí que ya te habrías dormido para esta hora - yo no contesté- ¿Estabas hablando con alguien? ¿O estabas viendo una película?

-era una película, mamá- dije intentando que mi voz no temblara y sintiendo aún la humedad entre mis piernas junto con un gusto amargo en el fondo de mi estómago

-oh, no quería interrumpirte. - era mentira, ya que a ella le importaba poco si me interrumpía o no. - solo quería contarte de lo que nos hemos enterado en la fiesta está noche con tu padre.

-¿Y que es?

-el hijo de los Price volverá en dos semanas de Inglaterra. Tiene apenas dos años más que tú y estaba haciendo una pasantía en Europa luego de graduarse de arquitecto.

Suena como el tipo menos interesante del mundo, pensé para mí misma.

-¿Y que con eso?- aunque me imaginaba la respuesta, pensé que si la hacía decirlo en voz alta se sentiría aunque sea un poco mal por obligarme a conocer a tipos con los que ellos esperaban que tuviera una relación

-bueno, sus padres están encantados con la idea de que salga con una chica que haya estudiado también algo relativo con el arte y ya que son amigos nuestros y ustedes tienen edades similares, pensamos que deberían de comer juntos cuando él vuelva.

-ahh…

-no suenas muy emocionada, cariño

-bueno, justo ahora no estaba pensando en quién iba a ser mi próximo novio- le dije, mucho menos cuando minutos antes cuando estaba tocándome mientras pensaba en Emmett- no con mi audición dentro de un par de semanas

-oh, es cierto- ella en verdad parecía no recordarlo- bueno, podemos arreglarlo para después de eso, si te deja más tranquila. Entonces no estarías estresada por ello antes de ese día.

-si, eso sería bueno- dije sin ninguna emoción en mi voz.

Oh quizás aplazarlo hasta después de que me hubiera ido de la casa hubiera sido una mejor idea.

-¿No quieres conocer a Royce, cielo?

-la verdad no- declare ya harta de tener que fingir que yo estaba bien con todo eso de las citas arregladas o las presentaciones de tipos en fiestas que eran un completo desastre.

-¿Te gusta alguien más? ¿Es eso?- ella se sentó al borde de mi cama y yo me sentí incómoda.

Si hubiera sabido lo que estaba haciendo apenas cinco minutos antes en esa cama y con quién… ah…

-mamá, solo… no quiero salir con nadie ahora. Menos con alguien que papá elija para mí ¿Lo entiendes? Solo son tipos desagradables.

-no digas eso, la otra noche el chico ese… Erik fue muy agradable.

-y muy aburrido

-bueno, no esperes salir con un motociclista o un chico que se tire en parapente- dijo ella riendo- no sería apropiado para ti ni para la familia. Piensa en alguien más tradicional.

-yo no soy tradicional

-lo eres, cariño- ella acarició mi cabello y yo me aparte con disgusto- que hayas tenido un par de problemas, no deja de hacerte hija de tu padre y eso es lo que cuenta.

-¿Te das cuenta de que esto es una locura, cierto? Que papá siempre se haya negado a que vea a chicos y de pronto solo se la pasa intentando emparejarme con uno y otro tanto como puede.

-bueno, estás por terminar tu carrera y debes pensar en tu futuro, y eso lo que él está haciendo.

Yo negué con la cabeza sin evitar pensar en cómo estaría Emmett ahora en su alcoba.

Había terminado tan abruptamente la llamada que ni siquiera había podido explicarle lo que había pasado. ¿Estaría esperándome? ¿Se habría ido a dormir?

Necesitaba terminar esa conversación con mi madre para volver a llamarlo tan pronto como pudiera.

-¿O es que te gusta alguien más?

Yo no respondí y ella lo comprendio

-así que eso era.. ¿Y quien es?

¿Desde cuándo le importaba?

-nadie- dije apretando mis dientes.

-oh, Rose, cariño, vamos puedes decírmelo. Se que nunca hemos compartido muchos secretos, pero…

-no importa quien sea, mamá- dije- por qué mis padres jamás lo considerarían

Sus ojos me observaron con seriedad y yo no aparté la mirada.

-bien, te dejare que duermas por ahora- levantándose de la cama ella me sonrió a medias y entonces se dirigió hacia la puerta como si ni siquiera me hubiera escuchado- que descanses, Rose

-tu igual.

Cinco minutos después y ya segura de que ella se había metido en su alcoba, volví a llamar a Emmett.

El atendió después del tercer tono y yo finalmente pude soltar todo el aire que había estado conteniendo en mis pulmones debido a los nervios

-lo siento, de verdad lo siento- susurre- pero mi madre se apareció así como así y no podía…

-imagine que algo así podría haber pasado- dijo él, con una sonrisa en sus labios- no te preocupes. Cuando escuché Marco silbando en el corredor, comprendí que debía ser por qué tus padres ya habían llegado a casa.

-nunca vienen a mi alcoba salvo que quieran algo.

-bueno, ¿Y que querían?

No podía decírselo.

-solo molestarme- respondí evadiendo su pregunta con agilidad- ¿Tú cómo estás? Estábamos en medio de…

-si, bueno. Pensé que no ibas a volver, así que solo deje que se enfriara.- el se encogió de hombros

-oh, yo…

-está bien- él me sonrió - no te preocupes. Podemos hacerlo otro día de nuevo. Con suerte sin interrupciones.

-si…

-¿Qué hay de ti? ¿Aún quieres correrte?

Yo negué con la cabeza.

Después de tener esa conversación con mi madre, toda mi calentura simplemente se había desvanecido, consiguiendo que solo me sintiera indignada.

-bien, será mejor que nos vayamos a dormir entonces- Emmett concluyó -mañana tenemos un largo día por delante.

-si…

-y tal vez podamos divertimos un rato en el auto- por supuesto, con eso sí llamó mi atención.

-¿De verdad?

-seguro. ¿Por qué no? - el sonó animado y yo dejé que mi cabeza volara, imaginando todo lo que podríamos hacer.

-bien, entonces a dormir- yo le sonreí- que descanses, Emmett

-tu igual, Rose.- guiñandome un ojo de forma seductora, yo tuve que morder mis labios para no sonreír antes de terminar la videollamada.

Tal y como me lo prometió, al día siguiente jugueteamos un poco en la parte de atrás del auto en uno de mis periodos libres, compensando de alguna manera lo de la noche anterior.

Claro que lo que no me ví venir, fue la sorpresa que el preparó para mí, dos días después por mi cumpleaños.

La verdad es que nunca me había gustado mucho celebrar mi cumpleaños. Si cuando era una niña y obtenía muchos regalos de mis padres y mis abuelos, siendo el completo estereotipo de una niña malcriada; pero con el pasar de los años y con el reconocimiento que ganó mi padre a causa de su trabajo y mis problemas con la comida, las fiestas se volvieron un problema, al punto tal que yo había llegado a odiarlas, sobre todo las que me ponían en el centro de atención.

Y en cuanto a Emmett… pensé que era mejor sino lo sabía. No quería que él se sintiera presionado a hacer nada especial para mí, así que no se lo dije. Después de todo, ese día había comenzado como cualquier otro.

Mis padres me habían saludado por cumplir 22 años y Mary había hecho un pequeño pastel de chocolate para mí con una vela que yo había soplado en el desayuno, uno del cual tuve que obligarme a mí misma a comer con los ojos de mis padres puestos sobre mi.

Después es eso, creí que sería un día como cualquier otro. Que iría a clases y luego al estudio. Fue entonces que Emmett me sorprendió, sacándome a almorzar fuera del campus, y llevándome a uno de mis restaurantes preferidos; donde sólo iba en contadas ocasiones con mis padres o mis amigas cuando Charlie me consentía por haber hecho obtenido buenas calificaciones o haber ganado alguna competencia.

La comida como siempre había estado increíble y el postre fue algo que nunca hubiera soñado con probar.

De algún modo, Emmett se las había arreglado para conseguir que me trajeran un pastel con velas y todo, y dos de las meseras, me cantarán "feliz cumpleaños" mientras la mitad del restaurante se nos quedaba viendo.

Por un momento me sentí algo avergonzada, pero al mismo tiempo me sentí realmente feliz. nunca nadie había hecho algo como eso para mi, y que fuera él quien lo había hecho, significaba aún más.

Y el regalo que me dió… eso sí fue una sorpresa aún más grande. Un collar con piedras blancas de una de las joyerías más grandes del centro. Era precioso, no iba a negarlo, pero ¿Cómo lo había pagado? ¿Acaso mi padre le pagaba tan bien como para permitirse hacerme un regalo como ese?

Diciendo que podía pagarlo sin inconvenientes, al igual que la cuenta, yo me sentí algo mal y le ofrecí cargarlos mi tarjeta. Ya vería qué excusa le inventaba después a mi padre.

Emmett se rehusó a toda costa.

Dijo que yo no debía pagar por qué era mi cumpleaños, y que además él podía costearlo sin problemas, siendo que no había nada que él quisiera para sí mismo más que verme feliz a mi.

Aún así pensé que era demasiado.

Poniendome el collar y dejándolo pagar por el almuerzo, me dije a mi misma que necesitaba ser buena con el, demostrarle cuán agradecida estaba por lo que había hecho por mi y cuánto en verdad me gustaba.

Si él no quisiera algo más conmigo no me habría dado un collar como ese, pensé. No sé trataba de un regalo que no me había costado nada por qué tenía una familia acaudalada como yo. No, probablemente había usado buen cantidad de sus ahorros para pagarlo.

¿Eso significaba que estaba enamorado de mi? ¿Que él… me amaba?

Si así era no me lo dijo.

Sabía que para él, expresarse con palabras no era algo fácil. Usualmente no hablábamos mucho, quizás por qué él se sentía incómodo haciéndolo, pero eso no significaba que no me demostrara cuanto le importaba.

Los gestos eran lo que importaban al final del día, no las palabras.

Y yo podía vivir con eso.

Así que lo recompence dándole placer con mi boca cuando tuvimos sexo y luego nos prepare a ambos unos omelets como los que había aprendido con Mary con las cosas que había comprado en el mercado.

Está vez no se quemaron, y lo mejor de todo, fue que a él le gustaron.

Al final del día, el se veía tan feliz como yo, así que ambos salimos ganando.

Sin embargo, no fue hasta el sábado que me lleve una sorpresa con lo que mis padres habían preparado para mí ese día.

Lo que inicialmente iba a ser solo una cena con algunos de sus conocidos y mis dos amigas, terminó siendo una celebración tan grande que todo el patio fue decorado con luces y adornos, listo para dar una fiesta para más de cien personas, entre las cuales yo probablemente solo conocía a 10 o 15 de ellas.

Con suerte no tendría una línea de pretendientes que conocer esa noche también, pero conociendo a mi padre, estaba segura de que ni siquiera ese día iba a darme un respiro con eso. Quien sabe lo que haría después de que mi madre le hubiera dicho que a mí me gustaba alguien más.

-muy bien, elige uno ya- dijo ella, ahora de pie frente a mi cama, viendo los cuatro vestidos que había conseguido para que yo eligiera que ponerme ese día.

-son todos de color rosa- dije intentando no sonar desagradecida, pero de verdad odiandolo.

No tenía nada en contra del rosa, pero me gustaba tener otras opciones para variar.

-el rosa te sienta estupendo- dijo ella- no todas las chicas pueden decir lo mismo. Con tu cuerpo y esa piel apuesto a que esté se te vería increíble- dijo ella tomando uno de los vestidos con volados de seda en la parte de abajo y en los tirantes, y poniéndolo sobre mi pecho. A diferencia de los demás, el rosa de este era un poco más oscuro, más cerca del violeta.

Suspirando, yo lo tome y me fui al baño para probarmelo. ¿Qué caso tenía pelear por esto? Ni Siquiera era mi fiesta, entonces ¿Para qué molestarme en que iba a usar? Solo tenía que hacer feliz a mi madre y con suerte eso aplazaría todo el asunto de seguir con los candidatos por un tiempo.

Y efectivamente, ella tenía razón.

El vestido era precioso, y ya que había conseguido volver a mi peso no tenía que preocuparme por qué se me viera mal.

Era delicado y vaporoso, digno de una bailarina, algo que claramente ella quería que se viera.

Sin embargo y pese a sus insistencias, yo me encargue de mi cabello y mi maquillaje, negándome a que además de usar ese vestido me viera como una muñeca superficial.

Completando todo el conjunto con unos tacones no muy altos de color negro y el collar que Emmett me había regalado, baje a la sala lista para enfrentarme con todos los invitados y fingir que amaba todo eso por al menos dos horas antes de escabullirme de regreso en mi alcoba.

Sin embargo, mi estómago se comprimió cuando al salir al patio vi a Emmett parado a un lado de los invitados, haciendo de seguridad en la fiesta. Ah, mi padre y su compulsión por qué todo el mundo estuviera trabajando…

¿Se suponía que yo debía disfrutar de todo mientras él solo estaba ahí parado viendo como el resto se divertía?

-vamos, hija saluda a los invitados- dijo mi madre empujándome para que bajara las escaleras del porche- todos han venido aquí hoy por ti

- claro, por mí- repetí con ironía

Mi padre seguramente estaría cerrando negocios esa tarde mientras bebía whisky y todos comían pastel.

Después de recibir felicitaciones y buenos augurios de varias parejas que ni siquiera conocía, pude ver a Alice y Bella a lo lejos.

La primera llevaba un vestido blanco amplio y con lentejuelas, mientras que la segunda llevaba aunó azul mucho más simple y conservador, como su personalidad.

Apresurando mi paso, fui a saludarlas, esperando me rescatarán de esa multitud que no conocía ni deseaba conocer.

-oh, te ves hermosa- me felicitó Alice con un abrazo- y feliz cumpleaños de nuevo.

-feliz cumpleaños- repitió Bella dándome otro abrazo- todo se ve increíble

-si, bueno, ya conocen a mi madre- ambas se rieron.

-¿Y qué tal se la están pasando?

-ya sabes, normal. Al menos podemos beber sin que nos pidan nuestra identificación- dijo Bella.

-oh, sí y finalmente he podido venir con mi novio. Así que agradecerle a tu madre de mi parte

-¿De qué hablas?- yo observé a Alice confundida.

-de Jasper.- ella señaló hacia el otro lado del patio y yo pude verlo conversando con mi padre y junto a ellos estaba Alec, lo cual era más que sospechoso- tu madre lo llamó hace dos días para invitarlo y por eso hemos podido venir juntos. ¿No es increíble?

-así que mi madre ¿Eh?

-¿por que suena a que no sabías nada de esto?

-por que tú acabas de contarmelo.

-¿Entonces tú no lo invitaste?

-lo único que pude poner en la lista fueron sus nombres- dije- después no he invitado a nadie del estudio. Pero al parecer mi madre invito a mi profesor y también a mí pareja de pas de deux.

-¿No creerás que…?

- oh, apuesto a que van a querer montar un espectáculo- dije viendo a mi padre sonriendo mientras Jasper se veía serio y asentía con la cabeza. Y Alec, por supuesto estaba aprobando todo eso.

-oh, ¿De verdad? - Bella pareció sorprendida- ¿Entonces vas a bailar para todo el mundo?

-realmente espero que no- dije y entonces viendo a Emmett a lo lejos, quien ahora estaba hablando con Edward sobre algo.

Bien, quizás bailar no iba a se tan malo, pensé, no si en lugar de eso no tenía que conocer a ningún idiota más con el que querían emparejarme.

Y mis sospechas se hicieron realidad treinta minutos después, cuando Alec apareció para saludarme y trajo a Jasper consigo diciéndonos que haríamos el fragmento del Quijote para los invitados a pedido de mi padre.

Y si, el muy desgraciado no iba a pedirmelo a la cara por qué sabría que iba a negarme y probablemente a hacerle una escena. Entonces había ido a mis espaldas por mi profesor y lo había traído para obligarme a hacerlo, sabiendo que no podría negarme ante su pedido.

-no tengo mi vestuario listo- dije

-oh, lo harás con ese vestido- dijo Alec- te ves perfecta. Solo pone un par de medias debajo y tus zapatillas y lo haremos

-pero Jasper…

-ya ha traído sus zapatillas- dijo él antes de que yo pudiera objetar algo más.- y no olvides tu abanico, el rosado en lo preferible

Viendo a mi amigo y compañero, suspiré y subí las escaleras mientras ellos me esperaban en la sala, lejos de todos los invitados, quienes no tenían idea de lo que iba a suceder.

Enfadada, pero al mismo tiempo sabiendo que no podría hacer nada, me puse mis medias y mis zapatillas y regrese a la sala luego de haber acomodado mi cabello en una media coleta para que no estorbara durante el espectáculo.

Alec fue a dar la señal para la música y pude escuchar a mi padre anunciar por un micrófono que vaya a saber Dios de dónde sacó que yo iba a bailar para ellos, como si hubiera sido idea mía en primera lugar.

-tranquila- dijo Jasper a mi oído, caminando junto a mi hacia la puerta trasera- lo hemos repasado un millón de veces

-lo sé

-solo haz que se vea bien, pero no te esfuerces por demasiado. Tu audición es en dos semanas

-si, ni me lo recuerdes- dije aún nerviosa

-todo saldrá bien. Prometo hacer que te luzcas- el sí rió divertido y yo pude relajarme un poco.

De haber tenido otro compañero eso habría sido un desastre, pero con Jasper siempre me lo pasaba bien. Después de tantos años bailando juntos, nos entendiamos solo con vernos a los ojos.

La música sonó y Jasper fue el primero en comenzar con el espectáculo subiéndose al escenario que habían montado en el patio, uno que ahora tenía sentido para mí.

Un segundo después yo corrí a su lado y ambos comenzamos a bailar.

Alice veía a su novio con orgullo mientras yo veía a Emmett a lo lejos, sintiéndome con confianza y haciendo que me tranquilizarla.

Sin importarme lo que lo demás pensaran de mí, quise que por una vez él me viera bailar cómo era debido y no metida en el estudio, ensayando toda sudada y en mis mallas y ropa de ensayo.

Quizás no tendría otra oportunidad de hacerlo, así que iba a aprovecharla.

El número duraba un total de ocho minutos en los cuales bailariamos los primeros tres juntos, luego él haría su solo, yo el mío y finalmente terminaríamos el número juntos con una locura de giros sin parar en los que la gente solía quedarse asombrada o bien nos aplaudía alentandonos a continuar.

Por suerte, los invitados lograron mantener su atención en nosotros, lo que significó que no había sido terrible o aburrido.

Y para cuándo la música finalmente se detuvo, y ambos teníamos la respiración entrecortada, luego del tortuoso y agitado tramo final, todo el mundo estalló en aplausos.

Regresando a la sala con Jasper, luego de saludar a los invitados, Alec nos felicitó a ambos y yo fui a mi alcoba para cambiarme los zapatos.

Todo había salido bien, me dije y tambien debía suceder lo mismo con mi audición. Aunque entonces estaría sola y no con Jasper a mi lado, tenía que conseguirlo.

Sin embargo, mi sensación de tranquilidad o satisfacción por que la gente hubiera disfrutado de nuestro numero, desapareció en cuanto vi a mi padre presumiendo y regocijándose con sus amigos y sus hijos, quienes probablemente iban a terminar presentandome tan rápido como pudiera.

Mi estómago se revolvió y entonces me di cuenta que desde la mañana no había comido nada.

La vista del enorme pastel de cuatro pisos a o lejos en una de las mesas entonces me abrió el apetito.

Corriendo en la dirección opuesta de donde estaba mi padre, fui por un par de canapés y me los comí tan rápido como pude, esperando sentirme mejor.

Solo entonces Emmett apareció frente a mí, caminando en una especie de sendero invisible, que rodeaba a la gente de la fiesta.

"¿estás bien?" preguntó solo moviendo sus labios.

Yo asentí y arremetí contra otro canapé. ¿acaso me veía tan mal?

Y como si algo llamara su atención, él giró su cabeza en la dirección opuesta y un segundo después continuó caminando, alejándose de mi, como si ni siquiera me hubiera notado.

Volviendome a ver en la dirección que él había visto, vi entonces a mi padre caminando en mi dirección con una sonrisa en su rostro.

Por supuesto, tenia que ser él.

Poniendo los ojos en blanco, comí otro canapé y busqué algo de champaña para bajarlo hasta mi estomago.

-estuviste increible- me felicitó- ya he felicitado a tu profesor también por ello. Parece que has logrado volver a desempearte como antes una vez más.

-¿te refieres a antes de estar enferma, papá?-pregunté con ironía

Él me observó con el semblante serio.

-por que entonces era una maravilla ¿no es cierto? entonces era la hija prodigio, hasta que lo eche todo a perder.

-te tomó tu tiempo, pero supongo que al fin mejoraste.

-¿lo hice?

Él me fulminó con la mirada mientras yo lo veía apretar sus labios para no gritarme o discutir conmigo.

Por qué no, él no era ese tipo de padre mucho menos cuando estábamos rodeados de tanta gente, y sobre todo que era gente importante par él.

-solo disfruta de la fiesta ¿quieres?- él optó por ser evasivo conmigo en lugar de pelear.

oh, por que nosotro dos éramos realmente buenos peleando desde que tenía memoria. Y y por algún retorcido motivo, lo disfrutaba, incluso cuando supiera que no era sano para mi, pelear con él en alguna parte de mi interior me hacía sentirme bien, aunque después terminara exhausta

-¿no tienes a nadie dispuesto a casarse conmigo esta vez?

-pueden esperar a la próxima fiesta- dijo- tu madre me pidió que te dejara en paz por hoy con ello, así que lo hice.

-bien

-bien- repitió.

Lista para llevarme el siguiente canapé a la boca, él llamó mi atención una vez más.

-y yo que tu guardaría lugar para el pastel- dijo- lo cortaremos en 10 minutos, así que endereza tu cara y sonríe por un rato más. Entonces podrás irte a tu alcoba y hacer lo que quieras.

Al día siguiente sin embargo, aproveché que mi padre se fue de la casa temprano y me llevé dos de los tres enormes pasteles que había en la nevera de la cocina a la casa de junto.

Lo que no me esperé sin embargo fueron las caras de sorpresa con las que me vieron todos en cuanto atravesé la puerta de su casa, cargando los pasteles en mis brazos.

Si, yo nunca iba por allí, salgo algunas veces cuando era una niña, casi nunca aparecía en la casa de los empleados, puesto que no tenía motivos para hacerlo. Incluso ahora que Emmett y yo estábamos juntos, tampoco había podido hacerlo para no levantar sospechas y que mi padre hiciera alguna locura.

Ese día, sin embargo, tenía una buena excusa para hacerlo.

-Oh, Rosie…- Mary corrió hacia mí en cuanto me vio para tomarlos - ¿que estas haciendo aquí?

-solo quería traerles un poco de pastel- expliqué- no hay forma que vayamos a terminarnos 3 pasteles como esos en la casa, así que pensé que quizás ustedes lo disfrutarían mucho más.

Ella me sonrió.

Un segundo después, Emmett apareció frente a mi para tomar el otro pastel en sus manos.

-oh, gracias, Rose, de verdad…- Edward sentado en la mesa del comedor sonrió con amabilidad- los comeremos con ganas.

-oh, claro que sí- se unió Jacob

-no tenias que…- Emmett sin embargo pareció algo incomodo al aceptarlo

-con suerte mi padre comerá una rebanada- expliqué- mi madre ni pensarlo y yo no debería abusar de mi dieta, asi que…- yo me encogí de hombros.

- espero no te metas en problemas por esto

-no más de los que ya tengo- yo me reí y lo hizo también sabiendo que él era mi complice en ello.

Un complice que un par de días mas tarde se escapó conmigo una vez más para tener sexo en su apartamento, esperando que nadie sospechara de nosotros


En cuarentena y escribiendo bastante. en estos últimos dos días además de tratar de terminar esta historia, he comenzado el borrador de una nueva.

ahhh. y aún me quedan tantos capítulos por delante ajajaj.

quizás publique algo en Wattpad más adelante.

alguna de ustedes Lee atraves de esa app? díganme qué les parece la idea.

he subido allí algunas cosas, pero nada deje ver con estos gifs, que son mucho más largos.

en fin, espero les guste y espero sus reviews!

saludos a todas y espero que estén todos bien y a salvó !

cuidense y cuiden a los que quieren!

pronto actualizare.

Bella Mccartney Darcy