La hija del senador
Disclaimer: Los personajes de la saga Crepúsculo son propiedad de Stephenie Meyer y su casa editorial.El resto de los personajes pertenecen a mí y a mi imaginación
capítulo 22: La audición
ROSALIE POV
Si bien había estado cuidandome con la comida, me negaba a renunciar del todo al sexo.
Sabía que mis piernas no estaban en la mejor condición mientras seguía haciéndolo y que los días en que no lo hacíamos mi energía rendía mucho más en el estudio; pero desde que había comenzado a hacerlo una chispa se había encendido en mi interior y me negaba a que esta se apagara.
Pero Emmett estaba preocupado por que no me fuera bien en mi audición si seguíamos a ese ritmo. Si, había descuidado un poco mis clases con nuestras escapadas y estaba atrasada con algunos de mis trabajos pero no era algo que no tuviera solución. Sin embargo, él me pidió que nos relajaramos un poco hasta que mi audición llegara, no queriendo seguir alejándome de mis responsabilidades y mis clases.
Así que tuve que rendirme y aceptar la idea de que por la semana y media que nos quedaba no tendríamos más sexo y me dedicaría unicamente y al 100% a la universidad y al ballet, después de claro, que lo hicieramos en el auto esa mañana.
Lo que por supuesto no significaba que mi cuerpo no lo ansiara o mi cabeza dejara de pensar en eso. Pero sorprendentemente, y con todo el tiempo libre que tuve pude ponerme al dia con mis trabajos y mis clases, recuperando de algún modo el ritmo que había tenido desde antes que Emmett y yo nos involucraramos.
Y mis amigas, a quienes tenía bastante abandonadas, se vieron contentas con que retomara nuestras sesiones de estudio en la biblioteca después de clases mientras me ponían al tanto de los chismes que me había perdido en la universidad.
-¿así que ya se lo dijiste o él lo hizo primero? -preguntó Alice en voz baja
-¿de qué hablas?
-ya sabes "te quiero" "te amo"...- ella sonrió con picardía- ¿cuanto llevan ya juntos, dos o tres meses? creo que ya es hora ¿ tu que piensas Bella?
Volviendo mis ojos hacia ella, ella me observó como si no supiera qué decir.
-¿entonces?
-aun no… él no dijo nada y yo tampoco
-¿de verdad?- Alice parecía casi molesta por ello, mientras yo me preguntaba a mi misma si también debería estarlo. ¿significaba algo malo que él no me hubiera dicho que me quería? ¿significaba que no le importaba tanto como a mi? Bueno, yo tampoco se lo había dicho, pero en mi caso es por que tenía miedo de que él no fuera a decirme lo mismo.
Entonces iba a verme como una completa tonta, decepcionada por que el tipo con el que había perdido mi virginidad y con el que había estado haciéndolo por los ultimos meses no sentía nada real por mi y solo me quería por mi cuerpo.
No, Emmett no era esa clase de tipo, me dije. Además me había regalado ese collar… uno que probablemente le había costado más de un mes de salario… no me habría dado eso si solo quisiera follar conmigo y nada más, así como tampoco se habría interesado por que me fuera bien en mi audición y en que me pusiera a día con mis clases. No, si él solo quisiera algo meramente sexual conmigo le habría importado un comino todo eso y solo habría pensado en si mismo y en su propio placer.
-¿pero tu lo quieres, no?
-por supuesto que sí- contesté sin dudar
-entonces dicelo- esta vez fue Bella la que arremetió contra mi- ¿ que caso tiene seguir esperando? a veces los tipos también los tienen miedo a ser los primeros en declararse y que no sean correspondidos.
-eso se llama ser hombre- dijo Alice- él debería poner sus bolas en su lugar y decirlo. Además, es mayor que tu, lo que significa que sabe lo que quiere y no tendría por qué andarse con vueltas.
-¿que estás insinuando?
-nada…- ella me miro a los ojos y suspiró- solo digo que… sé que su situación no es de lo más fácil, pero que después de un tiempo de solo tener relaciones, quizas…
-¿qué?
-oh, vamos no seas así- dijo Bella- él no parece ser esa clase de tipo.
-¿de qué hablan?
-de que despues de estar cierto tiempo solo follando con alguien…. querer construir algo romantico es dificl si antes ninguno de los dos lo hizo. Quizas solo es el sexo lo que los une y si ninguno de los dos se arriega a pedir por más, el otro lo intreprete como que esta bien con eso y que no necesita más, entonces nisiquiera considera la posibilidad de que sean algo más que … amantes o un polvo ocacional.
¿Eso significaba entonces que mis días estaban contados? que si o él o yo no nos deciamos "te amo"antes de cierto tiempo ¿ todo iba a reducirse solo a algo físico? ¿que nunca seríamos novios o…?
Mierda, ¿a quien quería engañar? por mucho que yo se lo dijera ¿ qué posibilidades tenemos de poder tener una relación normal con él aun siendo mi chofer? trabajando para mi padre, teniendo que llevarme a todas partes, el viviendo, y durmiendo en la casa de los empleados… Mi padre jamás lo aceptaría como algo más que solo eso para mi, nunca siquiera lo consideraría como para que pudiera salir conmigo, ni mucho menos como para invitarlo a cenar a la casa.
Sin embargo, mis esperanzas en que eso funcionara estaban puestas en otro lado. Quizás ahora y debido a nuestras actuales circunstancias no podíamos actuar como una pareja si es que eso éramos, pero si yo pasaba mi audición y entonces podía irme a vivir a la ciudad, lejos de casa y donde tomara mis propias decisiones, entonces quizás… lo nuestro funcionaría.
Lo que significaba que además de mi propio futuro como bailarina, nuestro futuro como pareja estaba en mis manos, y en si pasaba o no era audición, poniendo apenas un poco de presión extra a todo el asunto.
En casa por suerte Mary me ayudó con mi dieta: jugos detox por la mañana cada día, almuerzos ligeros en la universidad, alguna barra energética por las tardes y una cena ligera, pero abundante para no alterar a mi padre. Sabía que ella no era mi mayor fanática cuando estaba haciendo dieta, pero le pedí que me soportara solo por un par de días más y entonces comeríamos juntas su famoso pastel de limón para celebrar.
Aún tenía ese kilo y medio que bajar desde mi último pesaje y si bien no tenía una balanza en casa, pude notar como con el paso de los días logre deshincharme y mi cuerpo volvió a estar firme como antes.
Solo tenía que soportarlo un poco más y entonces todo habría valido la pena, me dije.
Alec estaba feliz conmigo y mi desempeño, lo cual me sirvió como incentivo para seguir ensayando hasta el cansancio, quedandome hasta altas horas de la noche en el estudio con él exigiendome más y más para que todo resultara perfecto ese día.
Incluso cuando mis compañeras hablarán basura sobre mi, sobre todo Jessica y Tanya, y terminara sumergiendo mis pies en hielo cada noche, me convencí a mi misma que tenía que pasar la audición.
Mi rutina ya no tenía fallas y solo debía concentrarme en mis giros hacia el final, en mantener el equilibrio y no respirar hasta terminar con eso. Entonces todo estaría bien.
Y aunque mi padre me odiaba por llegar a casa después de la cena, no tenia ningún motivo para sospechar que se trataba de otra cosa, siendo que no había nada de lo que sospechar. Después de varias semanas de escapadas constantes e incluso llegadas tarde por hacer travesuras, ahora finalmente estaba haciendo las cosas bien, por lo que nadie podría decir nada malo de mi, no por el momento al menos
El día finalmente llegó y mi estómago estaba hecho un nudo desde que saqué los pies de la cama.
Había querido pensar que eso no iba a pasar, que no iba a ponerme nerviosa, pero al parecer mi cabeza y mi cuerpo no querían trabajar como uno solo.
Ah… pero es que había esperado tanto tiempo por eso y no podía solo arruinarlo porque mis nerviosa me traicionarían.
Yendo al baño me di una ducha de agua caliente en un intento por relajarme y luego fui a cambiarme. No iba a perder tiempo vistiendome en el auditorio, así que me metí en mis mallas y medias, me maquillé y peine mi cabello con cuidado, poniendome solo un adorno con piedras que Charlie me había regalado un par de años atrás; entonces él me había dicho que me daría suerte. Eso había sido cuando yo había estado internada y cuando lo único en que podía pensar era en salir de allí y volver a mi vida de antes; mientras que ahora quería dejar esta vida atrás y comenzar una nueva. Entonces él me había dado el aliento para mejorarme y salir adelante, y aunque ese día él no pudiera estar conmigo, llevando esa hebilla, sería como tener una parte de él conmigo.
Metiendo todo lo que necesitaba llevar conmigo en mi bolso y tomando un abrigo, baje las escaleras para ir a la cocina donde Mary estaba esperándome con un batido de frutas.
-Toma esto y me quedare mas tranquila- me pidió casi como si temieras que fuera a desplomarme.
¿acaso me veía tan mal? BIen, a noche anterior apenas había cenado ya que mis padres no estaba en casa y aunque la verdad en ese momento lo ultimo que quería hacer era comer algo, me tragué batido con una sonrisa solo para que ella no se preocupara por mi.
-todo saldrá bien- me alentó
-eso espero
-ya hice mi pastel de limón de todas formas- dijo- así que cuando vuelvas vamos a celebrar
-pero Mary y si….
-y si nada- dijo-celebraremos las dos de todas formas, incluso puedes invitarle un trozo a tu lindo chofer también- y con ese último comentario yo me quedé muda, sintiendo casi como toda la sangre se fuera a mis mejillas- oh, vamos, no me pongas esa cara. Se lo que está pasando entre ustedes dos- ella sonrió divertida- que no haya dicho nada no significa que no lo supiera.
-Mary, yo…
-no te preocupes por eso ahora- dijo en un tono tranquilizador- ¿está bien? ahora solo preocupate por salir bien en esa prueba. Toda la casa estará apoyándote desde lejos y apuesto a que Charlie también está haciéndolo desde el hospital.
-¿y mis padres?
-salieron temprano. Tu padre tenía una sesión en el congreso hoy y tu madre fue con él, supongo que aprovechará para hacer algunas compras o algo.
Desde luego.
En esa casa cada quien tenía sus prioridades, y las mias no tenian por que ser más importantes que las suyas. Al menos no los tendría encima mio poniendome más presión de la que ya tenía, aunque quizas demostrar que les importaba, aunque fuera un poco se habría sentido bien aunque fuera por un vez.
pasandome un tupper con algo que parecía de chocolate en el, Mary me sonrió y fue a lavar los platos que había acumulado en el fregadero.
Abriéndolo, vi entonces que se trataba de muffins de chocolate. seis de ellos, ¿para mi?¿ o para compartir con….?
-son para cuando termines- dijo- se que no vas a comer nada antes, así que una buena tanda de azucar y chocolate te dará un buen subidón para cuando hayas terminado y con suerte no te desmayes
-gracias- dije metiendo el tupper en mi bolso junto con el resto de mis cosas.- bien, ya es hora que me vaya, no quiero llegar tarde. Con el tráfico y…
-no te olvides de respirar- ella sonrió- cuando regreses estaré esperándote para que me cuentes todo
Sonriendole, corrí hasta ella y entonces le di un fuerte abrazo de despedida antes de salir por la puerta trasera y rodear la casa por el porche hasta llegar a donde Emmett estaba esperándome con el auto.
-¿estás lista?
Inhalando una buena bocanada de aire, asentí con la cabeza y baje las escaleras para subirme al auto y que nos fuéramos de allí.
Emmett no dijo nada durante el viaje y yo me puse mis auriculares para escuchar la música de mi rutina y ensayarla en mi cabeza hasta que llegaramos al auditorio.
Luego de registrarme en la entrada, ellos me dieron un cartel con mi nombre y un número para pegar en mi espalda. Pidiéndole ayuda a Emmett para ponermelo, él me sonrió y masajeó mis hombros en un intento por tranquilizarme.
-vas a hacerlo increíble- dijo
-nisiquiera vas a poder verme.
-puedo verte por ahi- el señaló las ventanas en las puertas de madera que daban al auditorio, ahora cerrado para cualquiera que quisiera hacer de público. Después de todo era una audición, no un espectáculo.
sin embargo, el nudo en mi estomago aun estaba allí.
-solo no pienses en nada- dijo- hazlo como si fuera la última vez que vas a hacer ese numero y disfrutalo. SI ven que lo disfrutas… van a quedarse encantados contigo. Solo un par de imbéciles no te elegirían para que bailes con ellos.
-bueno, esperemos que en el jurado no haya solo imbeciles- respondí sonriendo
-estare esperandote aqui para cuando salgas- yo asentí y entonces él me besó.
Sus labios chocaron con los míos con ganas y sin importarle que nadie alli nos estuviera viendo, o lo que pudieran pensar sobre nosotros. Sus manos se sujetaron con fuerza a mi cintura y su lengua jugueteó con la mía, haciendo que por unos segundos mi cabeza se detuviera y no pudiera pensar en nada más que en cuanto estaba disfrutando eso.
-todo saldrá bien- susurró sobre mis labios y separándose de mí con lentitud. Yo asentí con la cabeza- ahora ve y enséñales a las demás lo asombrosa que eres.
Dándole un abrazo de despedida, tome mi bolso del suelo y entonces me dirigí hacia los vestidores para arreglarme.
Tenia el numero 150, lo que significaba que tendría un buen rato hasta que me llamaran, lo que no significaba necesariamente que eso me dejara mas tranquila. Más tiempo, para arreglar mi vestuario, mi peinado y para ensayar solo me pondrían más ansiosa.
Y por supuesto, estar allí en ese enorme salón lleno de otras chicas que querían obtener los pocos lugares libres que hubiera tanto como yo, solo lo hacía aun más difícil.
Buscandome un sitio frente al espejo que iba desde el techo al piso, deje mi bolso en el suelo y me senté para ponerme mis zapatillas.
Intentando no distraerme, encendí mi iPod y puse algo de música mientras calentaba mis dedos y ablandaba mis zapatillas.
"Todo va a salir bien, todo va a salir bien, todo va a salir bien", repetí para mí misma. "Vas a hacer tus giros bien y tus rodillas estarán estiradas. Vas a conseguirte ese puesto en la compañía y vas a hacerlo hoy."
Viendo apenas a las chicas a mi alrededor, vi como poco a poco cada una de ellas fue saliendo para hacer su número y luego regresando por sus cosas para irse; algunas se veían conformes, mientras que en otras su expresión me decía como si todo estuviera perdido. Sin embargo, ninguna decía nada después de regresar. No tenía idea de si alguien se había salido de música o se había caído en el escenario o si había hecho 6 giros en lugar de 5.
La competencia era dura.
Había algunas chicas con unas piernas alucinantes, no como las mías o un cuello esbelto casi como el de una jirafa. Si, lo se, el ballet tiene estándares muy raros en cuanto a la belleza, pero en ese mundo el tener piernas y cuello largo eran lo que todas deseaban. Un torso esbelto y chato, mientras menos busto mejor, lo cual era una mierda si querías conseguir novio.
Sin embargo, yo tenía uno, con mi pequeños pechos y todo, o al menos eso creía. Emmett aún no me lo había pedido, y yo no quería ser la que lo dijera. ¿Que tal si me rechazaba? ¿O si… decía que era muy pronto? ¿Por cuánto tiempo tenías que dormir con alguien antes de decir que era tu novio? La conversación de un par de días atrás con Alice y Bella entonces vino a mi mente.
Mierda.
Tenía que dejar de pensar en eso. Justo ahora no era el momento, no antes de la audición que iba a decidir qué haría con mi futuro. No, ahora solo debía centrarme en mi música y mi rutina, y en sonreír, sin importar cuanto dolieran mis dedos o que apenas estuviera respirando a causa de los nervios.
Revisando las vendas en mis dedos, acomode mis pies dentro de mis zapatillas y les di un último ajuste a las cintas antes de ponerme de pie y comenzar a elongar.
Y lo hice. Estiré mis piernas y brazos, elongando todo mi cuerpo por más de una hora y media hasta que llamaron a la chica de pelo castaño con el número 149.
Pasando saliva, espere cerca de la puerta con mi bolso colgando de mi hombro y mi piel como la de una gallina.
Los 7 minutos que siguieron fueron eternos, pero los que se hicieron aún más largos fueron los que tuve que esperar luego de que ella regresara, con lágrimas en sus ojos, y me pidieran a mí que entrara.
Escuché mi nombre por uno de los altavoces y me pidieron que pasara al escenario para presentarme.
Tomando una bocanada grande aire, camine hacia el centro del escenario y puse mi mejor sonrisa, aunque estuviera hecha una bola de nervios.
Vi entonces en la tercera fila de asientos de la sala, a los tres jurados que iban a decidir si yo merecía entrar a su academia o no. Dos de ellos, eran los mismos que la última vez que me había presentado, cuatro años atrás, pero la otra jurado no la conocía, haciendo que no supiera qué esperarme de ella.
-así que Rosalie Hale, 22 años…- el tipo del medio ya de unos sesenta y tantos levantó sus ojos hacia mi y me observó con curiosidad- es tu última oportunidad ¿No es así?
Yo asentí con la cabeza
-y ya tomaste está audición antes ¿Verdad?- la mujer junto a él, quizás de la misma edad, preguntó
-si, lo hice
-muy bien- ella me observó con un rostro que no dejaba enseñar la más mínima emoción- ¿Alec Volturi es tu profesor?
-si, lo es, desde hace más de quince años
-bueno, veamos tu cuadro entonces- el tipo la interrumpió- muéstranos lo que tienes.
Dedicandoles una sonrisa, busqué mi lugar en el escenario y espere que la música comenzará a sonar.
Entonces, baile sin detenerme a pensar en nada.
Cuando la música finalmente terminó, sonreí ante los jurados y me puse pie para saludarlos.
-muy bien, Giselle fue una buena elección -dijo la mujer a quien que hasta entonces no me había dicho ni una palabra.
-si….- el tipo estuvo de acuerdo. Bien, en dos días enviaremos los resultados, así que quizás escuches de nosotros, Rosalie
Los tres sonrieron a medias y entonces yo me retire del escenario aún con mi estómago hecho un nudo.
Y no fue sino hasta que regrese a la sala de espera que conseguí volver a respirar con normalidad, sintiendo que ya finalmente todos los nervios y ansiedad que había acumulado por semanas, habían pasado.
Saliendo de allí, fui a uno de los baños a cambiarme y ya con mi ropa normal, fui en busca de Emmett, sin saber si había podido verme o no. Entonces, en el escenario había estado tan nerviosa a la mirada de los jurados que ni siquiera me había acordado de él, pero ahora lo único que ansiaba era abrazarlo con fuerza e ir por algo de comer.
Sin embargo, cuando regresé al salón que estaba fuera del auditorio, los que menos esperaba encontrarme era a Charlie con un enorme ramo de flores azules en sus manos y una enorme sonrisa en su boca.
Corriendo hacia él, lo abrace aún sin poder creerme que estuviera allí para verme.
-oh, también te he extrañado, Rosie- dijo con un tono animado y estrechándome entre sus brazos- has estado increíble.
-¿Me viste bailar?
-desde luego- dijo- Emmett fue por mi en cuanto te dejo aquí, así que llegamos apenas un rato antes de que tú salieras.
Apareciendo a unos metros detrás de el, Emmett sonrió y me enseñó un peluche de color rosa, que al parecer había comprado para mí.
-¿Así que tramaron todo esto a mis espaldas?
-bueno, se suponía que fuera una sorpresa, y si lo hubieras sabido, no había funcionado- dijo Charlie, viéndose casi tan bien como antes de terminar en el hospital.
Pude fijarme entonces en su ropa. No llevaba el traje de chófer y en su lugar iba con unos pantalones negros y un sweater color verde musgo y una camisa blanca asomándose bajo el cuello de este. Se veía… como una persona normal. Nunca lo había visto así antes y aunque me sorprendi mucho, no pude evitar pensar en que estar lejos de la casa le había sentado realmente bien y que quizás los tratamientos a los que había estado sometiéndose durante todo ese tiempo, finalmente estaban surtiendo efecto.
-esto es para ti- dijo Emmett acercándose y entregándome el conejo de orejas largas y color rosa pastel que tenía un corazón blanco en el pecho.
-¿Tu lo elegiste?
-no, él eligió las flores- dijo Charlie- yo elegí el peluche.
-creí que un peluche sería un poco… - Emmett hizo un gesto algo raro.
-creyó que un peluche sería algo infantil- Charlie agregó- pero no sabe cuánto te gustan estos, como yo.
- bueno las flores también son muy lindas- dije tomándolas entre mis manos y acercándolas a mi rostro para olerlas.
-son fresias azules…
Sonriéndole, me acerque a él y le di un beso en los labios en muestra de agradecimiento.
El sin embargo, se mostró algo incómodo, teniendo allí a Charlie viéndonos, lo cual me pareció de lo más adorable.
-¿Qué sucede?- pregunté con fingida inocencia.
-es…- el me miro y sus ojos luego fueron hacia Charlie para regresar a los mios- no creo que deberíamos…
-oh, vamos, él ya lo sabe todo- dije- además solo ha sido un beso.
-siempre y cuando se comporten…- Charlie añadió- no me molesta. Ambos ya son adultos, así que no hay nada que pueda decir al respecto.
Robándole otro beso a Emmett solo para molestarlo, tome todas mis cosas y entonces los tres nos fuimos hacia el auto.
Charlie me dijo que se había escapado del hospital, pero que estaba bien puesto que el día anterior había tenido su tratamiento y ese día no tenía nada que hacer allí. Sin embargo, teníamos que llevarlo de regreso, no de inmediato claro, y ya que no teníamos a nadie en casa esperando por qué regresara, decidimos ir por algo de comer los tres juntos.
Terminando en la pizzería a la que Emmett me había llevado la noche de la fiesta en la universidad, cuando yo había estado llorando sin parar luego de encontrarme a James con otra, los tres ocupamos uno de los bancos de 4. Charlie se sentó a mi lado y Emmett frente a nosotros dos.
Lejos estaba de ser una cita ni mucho menos, pero sí podía considerarse una comida entre… ¿ Amigos?
De cualquier forma, no necesitaba saber lo que era. Con que los tres nos la pasáramos bien era suficiente, así que intenté con ganas que Charlie se lo pasará tan bien como pudiera, sin saber cuándo podría hacer algo como eso de nuevo.
Después de ordenar pizza y papas fritas con algunas sodas y cerveza, fue finalmente el momento de ponernos al día con todo.
-muy bien, ahora dime. ¿Que tal te fue allá adentro? Quedaron encantados contigo ¿No es así?
-estas exagerando- Charlie negó con la cabeza, no estando de acuerdo.
- fue una buena rutina, sin fallas, y tu actuación… no te veía bailar así desde el que eras una niña.
Yo no supe que decir.
-bueno, dijeron que quizás reciba noticias suyas en un par de días
-oh, eso es genial- dijo Emmett- significa que les gustó lo que hiciste.
-quizás no sea nada. Quizás se lo dijeron a todas, para no hacernos sentir mal.
-no digas eso- Charlie me regaño- sabes que no es así y que apuesto a que van a seleccionar te si te dijeron eso. No es cosa de nada.
-solo no quiero hacerme falsas ilusiones, es todo, la última vez…
-tu no estás como la última vez- dijo- y eso es algo bueno- agregó- verte emocionada de esa forma… supongo que algunos cambios te han hecho mejor de lo que pensaba.
-¿De qué hablas?
-no digo que yo estando en el hospital te haya hecho bien, pero definitivamente tener a...este muchacho aquí contigo ha hecho que algo en ti que hace mucho que no veía volviera a aparecer.
Volviendo mis ojos a Emmett, ví que entonces él también estaba sin palabras.
-pero no voy a ponerles presión- Charlie se rió al ver cómo ambos habíamos enmudecido con su comentario- así que relájese un poco. Solo estoy feliz por ambos, de que ambos se vea bien, no solo juntos sino también, individualmente.
Y gracias a Dios entonces la mesera apareció con nuestra comida, dándonos algo con que mantenernos ocupados y no teniendo que pensar en que responder a las cosas que Charlie decía.
Sabía que yo en sentía mejor desde que había conocido a Emmett y que había cambiado desde que habíamos empezado a estar juntos, pero lo que no sabía es que él también lo hubiera hecho
Había dejado de preocuparme excesivamente por cómo me veía y como me veían los demás. Había olvidado mis problemas con la comida o mi odio hacia mi misma a causa de las peleas con mi padre. Y por sobre todas las cosas, me sentía feliz y querida de un modo que nunca antes lo había hecho.
Sin embargo, lo que no pude hacer evitar preguntarme fue… ¿ Cómo había sido Emmett antes de conocerme? Y ¿Sentiría él lo mismo que yo? ¿Se sentía feliz de que yo lo quisiera?
No tengo mucho que decirles, más que espero que disfruten este capítulo, no tenía casi nada escrito así que por eso me he demorado tanto, con algunos de los siguientes será igual.
solo tenganme paciencia.
espero leer sus comentarios y espero que pese a toda este terrible situación que está pasando el mundo, esto logré distraerlaa al menos un rato.
saludos y mucha salud!!
Bella Mccartney Darcy
