La hija del senador


Disclaimer: Los personajes de la saga Crepúsculo son propiedad de Stephenie Meyer y su casa editorial.El resto de los personajes pertenecen a mí y a mi imaginación


Capítulo 24: una cita, de verdad

ROSALIE POV

Alec estaba tan feliz que estuvo sintiendo casi por una hora desde que le había dicho que había entrado en la ABT. Por supuesto, estaba triste al saber que no iba a seguir con él en el estudio el año siguiente, pero también sabía cuánto significaba eso para mí.

Mis compañeras si embargo, no hicieron más que mirarme con recelo y envidia, sobre todo Tanya y Jessica.

Pero no deje que eso me afectara. Recordé lo que Emmett me había dicho entonces y en cuanto yo me había esforzado por conseguir eso y como no debía sentirme mal por qué aún faltaban unos meses para que esa realidad se volviera mucho más tangible.

En casa, a mi padre parecía darle igual que haya entrado a la ABT o no. Supuse que para él eso seguiría siendo un pasatiempo o algo que haría cuando no estuviera estudiando como ahora, y yo por supuesto, no me moleste en explicarselo.

Si él llegaba a enterarse que quería irme de allí, sería capaz de encerrarme con tal de que eso no sucediera. O incluso casarme con algunos de esos tipos que me había presentado y con los que esperaba continuar su legado de familias poderosas y adineradas.

Nada más alejado de todo lo que yo quería.

Mi madre, sin embargo fingió estar feliz. Sonrió y me abrazó, aunque mi padre no lo había hecho y dijo que no veía la hora de verme bailando en ese teatro al cual había ido muchas veces antes. Quizás...solo para presumir con sus amigas de lo que su hija había logrado.

Ahora solo me quedaba esperar. Esperar a terminar las clases, rendir mis exámenes y el recital de fin de año del estudio.

Uno al que era muy posible que mi padre asistiera, si no tenía ningún otro compromiso más importante que eso. No sería la primera vez que se ausentara, puesto que podía contar con los dedos de las manos las veces que si había ido y se había quedado durante toda la función.

No es como si de verdad me importaría, me dije, aunque esa sensación agridulce a la que me había acostumbrado a lo largo de los años estuviera en mi estómago.

Mi padre y su pasión por su trabajo, lo habían llevado a justificarse y decepcionarme desde que tenía memoria, por lo que eso ya ni siquiera me importaba.

Alice y Bella sin embargo, sí estuvieron muy felices por mi. Llevaba mucho tiempo contándoles de cuánto quería eso y preparándome para estar en mi mejor estado antes de tomar la audición y no volver a fallar como la última vez.

Habíamos celebrado comiendo helado en el campus entre clases y les había prometido que pronto saldríamos las tres a algún lado pronto.

Lo que sin embargo me hizo sentirme horrible fue lo que Emmett me dijo sobre Charlie y su intención de dejar el hospital aún cuando su enfermedad se hubiera detenido un poco.

Si bien no había podido visitarlo tanto como me hubiera gustado, hablábamos muy seguido, varias veces por semana.

Solía llamarlo por las noches y entonces nos poníamos al día de lo que había ocurrido.

Lo extrañaba y mucho.

Incluso cuando fuera feliz con Emmett llevándome a todos lados cada día… no era lo mismo que estar en ese auto con Charlie, quien había sido chófer, amigo y casi otro padre para mí durante más de diez años.

Él casi no me habla la sobre lo que sucedía en el hospital o con sus tratamientos, y yo creía que era porque quizás no quería preocuparme; pero ahora sabía que era porque evidentemente no había mejorado tanto como esperaba.

Por supuesto, yo sabía que era difícil y que la radioterapia debía ser dura, pero no por eso había perdido las esperanzas.

Emmett había dicho que no iba a ser fácil, pero nunca me había dicho que él estaba tan mal como para no poder recuperarse; y por supuesto Charlie siempre me había enseñado su mejor cara, nunca mostrándose caído o enfermo… ni siquiera la última vez que nos habíamos visto, para el día de mi audición.

Sin pensarlo, solo le dije a Emmett que me llevara al hospital, estando segura de que iba a hacerlo cambiar de opinión.

La sola idea de que el no mejorara… ni siquiera quise pensar en ello.

Y como era de esperarse, él no se veía nada bien cuando llegamos al hospital.

Sin quererlo, luego de enojarme con él y soltarle todo lo que me había estado aguantando desde que había terminado internado, acabe llorando mucho antes de lo que esperaba.

Charlie también lloró y se sintió mal por no saber si iba a poder hacer todas las cosas que me había prometido.

¿Por qué le había pasado algo como eso? A él, un tipo amable y bueno, considerado con los demás y que siempre pensaba en los otros antes que en el mismo .

Incluso cuando había perdido a su esposa antes de comenzar a trabajar para mi padre ,y luego a su hijo cuando yo estaba terminando la secundaria… él había seguido adelante, hecho pedazos pero lo había conseguido.

Esta vez, sin embargo, era diferente.

Esto no se trataba de algo que él hubiera perdido. Sino de algo que estaba llevándose partes de él poco a poco.

Emmett se fue de allí, dejándonos solos por un rato y fue entonces cuando Charlie se sincero conmigo.

-no quiero que pienses que no te quiero- me dijo- eres casi como la hija que nunca tuve. Es solo que… estoy cansado de estar en este hospital lejos de mi vida, de la casa, mi vieja habitación y de ti.

-si, pero…

-lo sé- él me interrumpió antes de que yo pudiera decir algo- no debería rendirme después de tanto tiempo ¿Verdad? - el me vio a los ojos y sonrió con amargura- yo no te deje hacerlo cuando estuviste en ese hospital. Me dije que no iba a dejar que te dieras por vencida y perderte, y no lo hice.

Tu mejoraste y saliste adelante y mírate, ahora… - Charlie sonrió y una lágrima cayó de sus ojos- aún parece ayer cuando eras apenas una niña de 10 años que vestía de Rosa y adoraba escuchar a Taylor Swift.

-no quiero perderte, solo… quiero que todo vuelva a ser como era antes. Antes de que enfermaras y…

Tomando mi mano él negó con la cabeza.

-no podemos volver el tiempo atrás, sin importar cuánto lo queramos. Y créeme que yo lo he deseado muchas veces en mi vida. Pero no es así como funcionan las cosas.

-¿Entonces sin importar lo que diga, tu vas a …?

-no- dijo- pelearé contra esto hasta el final. Te lo debo a ti y a Emmett y también a Jared.

Sin saber qué decir, él me ayudó a ponerme de pie y me dijo que me sentara en el sillón por un rato y encendió la tv para luego buscar algo que ver en el cable.

Un rato después Emmett regreso y entonces él llamó a su doctor para firmar los papeles para que Charlie continuara con sus tratamientos.

Y aunque una parte de mi aún se sentía mal por Charlie, también estaba más aliviada de que él hubiera decidido continuar en el hospital.

Así que ese martes le pedí a Emmett que tuviéramos un poco de tiempo para nosotros y fuéramos a su apartamento.

Si bien antes lo había hecho solo pensando en tener sexo, aún no podía dejar de preguntarme si había algo más entre nosotros que solo eso.

Por supuesto, él y yo no perdimos el tiempo en cuanto entramos a su alcoba, pero ahora que estaba acostada a su lado en la cama apenas cubierta por las sábanas… no pude evitar dejarme llevar y confesarle como me sentía.

Recargandome sobre su pecho, suspiré y lo mire a los ojos intentando armarme de valor y decirle eso que llevaba tanto tiempo en mi cabeza.

-¿sabes que me gustaría hacer de verdad?

-¿qué?

-ir a algun lugar, solo los dos, a pasear, comer algo… ya sabes… siendo que nunca pudimos celebrar que entre a la ABT, pensé que podríamos tener...

-¿una cita?- él sonó sorprendido.

Mordiendo mis labios, creyendo que él iba a negarse, asentí con la cabeza. ¿Acaso era mucho pedirle eso?

-¿eso es lo que quieres?- Emmett acaricio mi cabello y puso su rostro contra él, esperando que me moviera.

Volviendome a verlo, y poniendole mi mejor cara de perrito, asentí con la cabeza.

-se que tal vez creas que es tonto, pero nunca he salido con nadie a una cita de verdad. se que tu y yo hemos ido a comer y eso, pero… nunca algo asi. los chicos con los que he estado… con ellos nunca pudimos hacer algo como eso, por que simlemente no era posible. No quería tener a Charlie de chaperon y más que escaparme a alguna fiesta, para verlos, nunca... hicimos algo como eso. Nadie nunca me invitó a salir...

-ya veo- él sonrió- bueno, supongo que deberíamos solucionar eso. Todos merecen tener una buena cita en algún momento.

-¿De verdad?

-seguro- incluso parecía como si a él le agradara la idea. ¿Eso significaba que él también quería tener una cita conmigo? ¿Como una pareja de verdad?

-¿Cuando …?

-cuando tú quieras. Cuando puedas ausentarte de clases alguna mañana, o al menos salir un poco antes.

-el viernes puedo... podría salir antes.

-bien, lo haremos el viernes entonces- Emmett concluyó.

Y aunque no quise precipitarme o ponerme nerviosa, no pude evitar pasarme el resto de la semana pensando en que íbamos a hacer ese día.

Emmett no me dió ningún tipo de pista sobre a dónde íbamos a ir y tampoco quise preguntarle, esperando que se tratara de una buena sorpresa. Eso sin embargo, no significaba que tuviera idea de que tenía que ponerme o que iba a ser lo más apropiado para ese día.

El otoño ya había llegado, y ya no podía seguir usando vestidos ligeros o sandalias, sin importar cuánto me gustarán y también a él; así que luego de probarme casi la mitad de mi armario termine optando por un par de jeans oscuros y un sweater color verde oscuro y con mangas y cuello grandes. Se veía bien y con un buen par de zapatos podía ir casi a cualquier lado sin desentonar, así que esa terminó siendo mi elección.

Me hubiera gustado poder pasar todo el día entero con él, pero considerando que una cita no duraba todo el día por lo que sabía, me dije que salir dos horas antes de clases para escaparme con él después de entregar mis reportes de ese día, debía estar bien.

Lo que sí fue una verdadera sorpresa fue el encontrarmelo junto al auto vistiendo jeans, camisa y una chaqueta, viéndose increíblemente bien y casi como un tipo normal sin ese traje azul.

¿Había hecho eso por mi?

Caminando hacia él, sonreí sin saber que decirle.

Sabía que éramos de mundos diferentes y que casi habíamos terminado juntos por casualidad, pero aún así él no parecía ser del tipo que hiciera cosas sino quería hacerlas. Emmett era un tipo tranquilo y de pocas palabras, algo nuevo para mi, pero donde eran sus acciones las que demostraban lo que él sentía o cuánto algo le importaba.

-me estás viendo como si fuera un extraterrestre- se burló haciendo que yo tuviera que apretar mi boca, conteniendo la risa

-oh, no te ves realmente bien, es solo que no… esperaba que fueras a cambiarte de ropa. Me tomó por sorpresa.

-bueno, ya antes habías dicho que no querías que pareciera como si estuvieras andando por ahí con un guardaespaldas, así que pensé que te sentirías más cómoda si me ponía algo más normal que ese traje.

Yo sonreí.

Apenas le había dicho eso una sola vez, pero obviamente él lo había tenido en cuenta. La verdad era que sin importar lo que él llevará puesto no iba a dejar de gustarme, aunque debía admitir que se veía mil veces más atractivo usando esa ropa que el estúpido traje que mi padre lo hacía vestir.

-entonces, ¿Estás lista?

-si

-bien, sube al auto y nos iremos.

Aún sin poder borrar la sonrisa de mi rostro, corrí hacia el auto y tire de la puerta del acompañante para sentarme junto a él.

Emmett no tardó en poner el auto en marcha y comenzó a conducir camino la centro sin decir mucho más.

-¿A dónde vamos?

-ya lo verás- contestó sonriendo de lado y aún sin quitar sus ojos del camino.

-Emmett….

-relájate. No es nada del otro mundo, no hice ninguna locura, nada de lo que debas preocuparte.

-siempre dices eso… que no es "nada del otro mundo"

-soy un tipo sencillo

-lo sé

-¿De verdad?- él sonó sorprendido

-desde luego y eso es lo que me gusta de ti- dije dejando un rápido beso en su mejilla- no espero un espectáculo grandilocuente y tampoco lo disfrutaría. Así que no te preocupes por eso

Viendo cómo nos acercamos al Central Park, Emmett continuó bordeando el parque hasta llegar a la parte norte, dónde busco un sitio donde dejar el auto y conmigo aún sin tener idea de que íbamos a hacer.

No habíamos mucho lugares cerca, no más que tiendas de ropa o algún café, pero Emmett ni siquiera parecía haber mirado algunos de los negocios que había por allí.

Apagando el motor, él se bajó del auto y fue hasta el maletero para sacar algo mientras yo esperaba que él regresara, sin embargo, cuando lo hizo, pude ver una enorme cesta de mimbre colgando de su mano y una mata azul doblada bajo su brazo.

-¿Vas a venir o no?- pregunto desde la acera

Tomando mi bolso, me baje del auto y entonces caminé hacia él cayendo en la cuenta de que iba todo eso.

-¿Tendremos un picnic?

-así es- el sonrió orgulloso de que esa fuera su idea- pero no aquí. Necesitamos caminar un poco más, hay un sitio perfecto donde podremos instalarnos por un rato sin que no nos molesten.

-esta bien.

Andando por el césped, siguiendo sus pasos, agradecí haberme puesto esas botas cerradas y con tacón bajo ese día. Ah… si me hubiera puesto otro zapatos de verdad lo ha la lamentado, enterrandome en el pasto o la tierra apenas con un par de pasos. Gracias a Dios, había optado por la comodidad y no por la moda.

-¿Habías venido antes aquí?- preguntó- al Washington Square Park...

-bueno, he visto el arco y la fuente muchas veces, pero no...

-¿Nunca viniste aquí a comer con tus amigas o algo?- yo negué con la cabeza- ¿Ni siquiera una vez?

-no tuve muchas amigas durante la secundaria- admiti- incluso así, nunca nadie me invitó aquí a comer o a pasear.

-bueno, supongo que he tenido suerte entonces- el me miro con dulzura y no dijo nada respecto a mi pobre vida social- supongo que yo seré tu guía el día de hoy.

Viendo algunas personas sentadas en los bancos de parque y otras en el parque a vos lado de los caminos de grava… Emmett y yo caminamos hasta que un enorme predio sin árboles apareció frente a nosotros.

En el centro, había alguna parejas comiendo o hablando, otros estaban solos tomando sol o leyendo algún libros e incluso había algunos otros con sus mascotas.

-¿Que tal, eh?

-es… más grande de lo que esperaba

-¿Prefieres ir al centro o más lejos de la gente y que terminemos bajo alguno de los árboles de por allá?- él señaló con su dedo una parte más al noreste y viendo hacia allí, me di cuenta de que no había tanta gente como donde estábamos ahora.

-creo que prefiero los árboles.

-muy bien, vamos entonces- tomando mi mano, caminamos juntos por el medio del predio pasando entre las personas y notando que ninguno de ellos parecía siquiera molestarse por nuestra presencia allí.

No tenía miedo de que alguien me reconociera por mi padre, siendo que muy pocas veces había aparecido públicamente junto a él, pero por algún motivo antes de eso había sentido como si Emmett y yo siempre hubiéramos te ido que estar escondiendonos.

Quizás era porque creía que si alguien lo sabía iban a separarnos, por qué temía que si Marco o Aro o alguien en la universidad se enteraban que yo estaba saliendo con mi chófer iba a terminar en problemas.

Ahora, sin embargo conseguí sentirme libre y casi anónima en un sitio como ese. Uno donde quizás por un rato no tendríamos que escondernos o preocuparnos por lo que los demás pensaran de nosotros.

Ya nuevamente bajo la parte de parque cubierta por los árboles, Emmett desplegó la enorme manta azul sobre el césped y dejó el cesto de mimbre sobre ella.

-puedes quitarte los zapatos si quieres, no me importa- dijo el deshaciéndose de los suyos y dejándolos en el suelo antes de sentarse sobre la manta.

Algo tímida, hice lo mismo que él y me senté a su lado sin saber que esperarme.

-muy bien...- él parecía feliz mientras que yo me sentía más ansiosa que nerviosa.¿Sería por qué esto significaba algo más?¿Por qué era mi primera cita o al menos la primera cita oficial que tenía con el? - he traído varias cosas para que comamos, así que tendrás de dónde elegir.

Sacando una a una distintas bandejas de la cesta, el fue dejándolas sobre la manta para luego sacar un par de botellas de agua y un termo con lo que supuse era algo más para beber.

-¿Tenemos que estar en el estudio para las 5, verdad?- preguntó mientras sacaba un estuche con cubiertos para ambos y también servilletas. yo asentí- bien, al menos no estamos muy lejos. Quizás con media hora podemos llegar.

- puedo llamar y decir que llegaré las tarde si quieres…

-no, está bien- él acarició mi mejilla- no quiero causarte problemas con tu profesor. Además apenas si es medio día, lo que nos deja con varias horas para disfrutar antes de tener que volver con la rutina.

-¿Cuando preparaste todo esto?- pregunté mientras me quedaba viendo la enorme variedad de cosas que había frente a nosotros de dónde comer

- ayer y hoy… está semana me encargue de la cena en la casa, así que pude hacer algunas cosas extra para nosotros y apartarlas para hoy. Y también está mañana pase a comprar algunas más luego de dejarte en la universidad.

-¿Y la cesta?

- también la compré. No tenía una de esas- el se rió como un tonto- no fue fácil encontrar una, créeme, pero esta parece haber funcionado muy bien considerando todo lo que tenía para meterle adentro.

- no necesitábamos una cesta- dije sin siquiera querer pensar cuánto debían de haberle cobrado por algo como eso en medio de la ciudad.

Y la comida, oh Dios…. ¿Acaso a esto él le llamaba algo sencillo?

-un picnic no es un picnic sin una- dijo- además, lo ha valido, así que la conservaré.

- de haber sabido que ibas a preparar todo esto….

-¿Estás arrepintiendote de haber venido?- Emmett se veía sorprendido

Yo negué con la cabeza sin poder verlo a los ojos. Una vez más, me sentía inútil. Yo le había pedido eso y no había hecho, nada, absolutamente nada por él ¿Y ahora se suponía que debía disfrutar de todo eso sin sentirme mal?

-¿Que sucede entonces?

- no he traído nada. No te compre nada o prepare nada de comida.

-Bueno, ya tengo más que suficiente comida para ambos.- dijo él- así que no te preocupes por eso. Disfrute haciéndolo, así que no te sientas mal por mi.

Emmett tomó mi mano entre las suyas y la beso.

-querias una cita y preparé una para ti. Pensé que esto sería mejor que ir al cine o a cenar. Que podríamos caminar, comer y hablar no estando encerrados entre cuatro paredes…

Si, el había pensado en todo, mientras que soy solo me había preocupado por qué iba a ponerme, sin siquiera pensar en él o en algo más que yo misma.

-Rose…

-lo siento. No quise… - suspiré y entonces intenté ordenar mis pensamientos- me encanta todo lo que hiciste. Es solo que por un segundo sentí como si te hubiera cargado con todo y yo me estuviera aprovechando de ti y tu buena voluntad.

-no tiene nada de malo a veces disfrutar de las cosas que otros hacen para nosotros- me dijo- eso y quizás me guste más de lo que debería que te aproveches de mi.

Sin siquiera pensarlo, me abalance sobre sus labios y lo bese.

Definitivamente tenía que compensarlo por eso. E iba a hacerlo, en nuestra próxima cita; una que iba a planear solo yo y en la que él no tendría que hacer nada más que disfrutar.

Con eso en mente, deje de preocuparme y solo disfrute de la sensación de sus labios sobre los míos, sin darme cuenta que antes de pensarlo, había terminado sentada a horcadas sobre él.

Sin embargo, esta vez no me importo quien nos mirara, incluso si nadie lo hacía, no quería tener que ocultarme o medirme, no con él.

Y la comida estuvo tan buena que ni siquiera me permitió pensar o preocuparme por otra cosa.

Él me tomó algunas fotos a pedido mío tendida sobre el césped y también yo le tomé unas a él, queriendo tener algún recuerdo de ese dia. Incluso nos tomamos algunas los dos juntos.

Comimos algodón de azúcar que él compró para mí y después de pasar un buen rato sentados bajo los árboles, juntamos todas las cosas y nos echamos a andar por todo el parque, hasta llegar a la fuente y al arco, dónde había mucha más gente reunida e incluso una banda está tocando.

Nada parecía real, tanto que no recordaba haber tenido un día tan perfecto como ese en mucho tiempo. Y él había sido la causa de todo eso.

Emmett dijo que quería que viéramos la puesta de sol, y aunque ya era invierno y oscurecida mucho más temprano, teníamos que irnos a mi estudio, por lo que prometió que lo haríamos otro día sin falta.

Arrojando una moneda en la fuente y pidiendo un deseo, me volví hacia a él y lo bese, sintiéndome agradecida y enamorada, y dónde sin importar lo que sucediera, sabía que podía contar con él para superarlo.

Así que ya sin poder contenerlo más en mi pecho, cuando por fin sus labios se separaron de los míos para tomar aire, se lo dije.

-te amo- susurré sobre sus labios y no queriendo verlo a los ojos, los mantuve cerrados mientras volvía a besarlo, deseando que cuando los abriera de nuevo, él dijera lo mismo.


ahhhhh...

solo quiero disculparme.

ha pasado mucho tiempo desde mi última actualización.

he terminado de cursar hace dos semanas mi carrera de forma online y estaba destrozada. supongo que para quienes lo hayan hecho sabrán entender a que me refiero.

en fin, no pretendo hacer catarsis ni nada parecido.

agradezco como siempre sus comentarios y sus me sabes esperando que vuelva a actualizar. es solo que a veces la inspiración no me llega tanto como me gustaría.

en fin, aquí está el capítulo.

no me odien si no les gusta.

y por supuesto si tienen sugerencias son más que bienvenidas. a esta altura lo que más necesito son ideas...

espero sus reviews!!!

saludos a todas y que tengan una gran semana

Bella Mccartney Darcy