INFERNUM. REDEPMTIONIS.

Los personajes de Candy Candy son propiedad de Mizuki e Igarashi, TOEI Animation, Tokio 1976, usados en este fic sin fines de lucro.

Capítulo 2

El diario

La joven había despertado casi al medio día y Archie no estaba con ella. Se bañó y se fue; no había señales del millonario. Lo llamó dando voces altas, pero no obtuvo respuesta. Por fin se cansó y con cierto enfado tomó su bolso prometiéndose que esta sería la última vez que Archivald Cornwell Andrew se mofaba de ella. Seguramente, estaría más que dispuesta a acompañarlo el próximo fin de semana, pero por el momento, era bueno hacer una rabieta.

Archie, por su parte, estaba en la pequeña oficina de su departamento, no le había apetecido salir a despedir a su invitada; si ella conocía o no la rutina de solo levantarse a irse, a Archie le tenía sin cuidado.

Archie seguía la filosofía japonesa de las 5´s. Su departamento, además de estar lleno de luz, estaba impecable. Se había apegado al seiton* casi de manera natural. Solía repetir con cierta frecuencia "un lugar para cada cosa, y cada cosa en su lugar". Sus amigos, en cambio, opinaban que en realidad, Archie era obsesivo-compulsivo pero eso a él no le importaba. Sabía exactamente dónde estaba el documento solicitado por su tío, eligió una pequeña llave de su llavero bañado en oro y giró la cerradura del último cajón de su escritorio. Se agachó para con elegantes movimientos, alcanzar una caja donde guardaba esas cosas personales e importantes.

La perfecta simetría en los rasgos de Archie se descompuso cuando al abrir la caja encontró un organizador Franklin que había hecho las veces de diario personal durante su adolescencia. Las cubiertas ejecutivas del organizador lo habían entusiasmado desde que su hermano se lo regaló una navidad. Archie se esforzó por ser indiferente ante el recuerdo, sin embargo, cuando tuvo en sus manos el organizador, no pudo evitar rendirse a acariciar ciertas memorias que había escondido, o quizás, encerrado, aprisionado para que jamás aturdieran su vida.

Sus facciones se endurecieron sin siquiera proponérselo y sus manos empezaron a abrir la cremallera que unía las cubiertas del organizador. Se rio de su idea de usarlo como diario. ¿Qué chiquillo, en su sano juicio, en pleno siglo XXI osaría escribir un diario personal? Se mofó de él mismo. Aún no estaba seguro de querer leer las líneas, pero la fuerza de atracción fue tal que las manos de Archie y sus ojos se comportaban como si tuvieran vida propia.

Finalmente, se puso de pie con su diario personal en las manos, subió al jardín, ese que casi nunca disfrutaba y se sentó en un elegante kiosko. Entre tuilpanes comprados en Keukenhof, orquídeas negras de Belice y el perfume de gardenias de China. No: No había ni una sola rosa en su jardín.

Las hojas del Franklin estaban en perfecto estado. La caligrafía que resguardaba el diario no podía ser más elegante y firme. Archie, en aquél tiempo era un niño listo, con ganas de comerse el mundo, con sentimientos puros, con principios firmes, alegre y feliz. En realidad, su diario era una recopilación de las cartas que jamás enviaría, de las cosas que quiso decir y no podía. Se dedicó a leer solo algunos párrafos, sin detenerse a pensar en las fechas.

Stear: Muchas gracias por este regalo. Estoy tan feliz. Cuando sea grande, seré un hombre de negocios exitoso. Seré más rico que el tal tío William y mucho más poderoso. Tendré una bella esposa, gentil y divertida.

Archie sonrió satisfecho. Si seguía por el mismo camino podría lograr al menos, la primera mitad de su meta. Aquello de la esposa era otra historia que ya no le interesaba. Decidió darle vuelta a la página.

Stear: ¡Me asustaste! Por un momento llegué a pensar que no saldrías de esa explosión en tu laboratorio. No sé por qué papá te permite hacer tanto desorden. A mamá no le pareció. Creo que ella y papá discutieron. Espero que no sea nada grave.

Al principio le había parecido un gracioso recuerdo, pero después el muchacho frunció el ceño: Tras esa noche, las cosas cambiaron. Se apresuró a pasar las páginas de esa época, no le interesaban.

Stear: ¿Por qué no me dejas ir contigo a la luna? ¡Yo también quiero ir! ¿Por qué fabricaste solo un par de alas? Llévame contigo. Si no me llevas, te odiaré para siempre.

Una pequeña mueca, que no terminaba en convertirse en sonrisa apareció en el rostro de Archivald cuando recordó a su hermano lleno de plumas de gallina al final de su fracasado viaje a la luna. Continuó dando vueltas a las páginas frente a él.

Alistar: ¿Qué hicimos, hermano? ¿Por qué nuestros padres nos apartan de su lado? ¿Fue acaso porque ya no soportan tus experimentos? ¿Fue porque mi guardarropa es muy grande? ¿Fue porque nos escapamos del maestro de francés? ¿Qué hacemos, Alistar? ¿Cómo los convencemos de que no nos abandonen? No quisieron escucharnos. Estoy triste, Stear. Júrame que siempre estarás conmigo. Tengo miedo, hermano.

Archie quiso no pensar en ello. Fingió que ese recuerdo no lo alteraba. Estaba a punto de cerrar su diario, pero decidió continuar. Su diario lo había atrapado, tenía que aceptarlo.

Stear: El viaje es tan casado. Nunca pensé que el mundo fuese tan grande. Los días en Arabia se han acabado, extrañaré el sol y el desierto. Mamá dijo que la tía abuela nos necesita. Dijo que debemos cuidar de ella, como niños grandes. Dijo que tenemos un primo que está muy solo y que necesita compañía. ¿Por qué mamá nos envió tan solos? Stear, ya no sigas tan callado. ¡Háblame, hermano, yo también me siento solo! Creo que ya odio a mi primo. Por su culpa nuestros padres nos enviaron lejos.

Archie notó que las fechas estaban muy distantes. La siguiente página había sido escrita algunos años más tarde. Suspiró decidido a continuar su viaje por sus memorias.

Mamá: ¡Soy tan feliz! Gracias por tu carta. Es una pena que no puedas viajar esta navidad. No te preocupes. La tía abuela dijo que cocinará para nosotros. Nos quiere tanto. Anthony, Stear y yo nos la pasamos muy bien aquí en Chicago. Anthony ya casi nunca está triste. ¿Te he dicho que su papá suele traerme ropa fina de sus viajes? Le he pedido un vestido de Egipto para ti, seguro lucirás hermosa.

Archie ya no se detuvo a reaccionar en las siguientes narraciones. Simplemente fue dando vueltas a las páginas, leyendo párrafos y párrafos. Sintiendo a sus hermanos a su lado.

Mamá: La tía abuela ha decidido retirarse de la vida de negocios. Dice que iremos a vivir a un pueblo, en una casa de campo. Anthony dice que es una bella mansión. Me pregunto qué puede tener de bello un pueblo. Pero no te preocupes, si la tía necesita ir al campo, entonces iremos al campo. Stear, Anthony y yo la hemos cuidado bien; aunque le hacemos creer que ella cuida de nosotros. Parece que eso le gusta.

. . . . . . . . .

¡Anthony! ¡Stear! ¡Tengo que contarles algo maravilloso! Hoy conocí a la mujer de mi vida. Ella es tan bella, tan linda. Imagino que se reirán de mi si me atrevo a confesarles. Qué bueno que tengo este diario. Esta mañana, cuando me desperté, no imaginé que el sol fuese tan brillante. Mi corazón late de una forma desconocida. No puedo dejar de pensar en esos hermosos ojos verdes, en esas pecas que se mueven traviesas con sus gestos y su hermoso cabello rizado que parece haberle robado al sol todo su fuego. ¡La besé! Bueno, en realidad, besé su mano y ella… ¡debieron verla! Un suave color rosa encendió sus mejillas. Me pregunto cómo reaccionará la próxima vez que la bese, porque aunque tenga que esperar mil años, besaré sus labios. No pude evitarlo: Le confesé que me gusta. ¿Piensan que fue muy rápido? Espero no haberla asustado, porque ella será mía. Me dijo que se llama Candy.

"Señora Candice Cornwell" ¡Qué bien se escucha! Ella es mi gatita. Mi hermosa gatita. No puedo esperar a volver a verla.

Stear, Anthony: Me armé de valor e invité a Candy a nuestra fiesta de bienvenida. Estoy muy emocionado de saber que volveré a verla. Espero que asista. Quiero bailar con ella. Le diré que es la jovencita más bella del mundo aunque seguro que ella lo sabe. Sé que es muy pronto pero no quiero arriesgarme a que alguien más la descubra y me la arrebate. La quiero para mi, solo para mi. ¿Verdad que puedo conquistarla? Estoy nervioso, siento mariposas en mi estómago. Ya quiero que sea la hora del baile.

Candy: Te fuiste a México. Odio a Neal. Estoy tan triste, me siento tan vacío; pero debo apoyar a Anthony. Ojalá no tuviera que esconder lo que siento por ti, mi gatita. ¿Qué puedo hacer? ¿Cómo te recupero? Aquéllas horas tocando para ti en la colina fueron eternas. Espero que hayas escuchado nuestro tributo. Ten ánimo, gatita. Estoy seguro de que no descansaremos hasta traerte de regreso. Ese día será el más feliz de mi vida.

Anthony: Yo te amaba mucho. Era feliz de tenerte como primo. ¿Qué vamos a hacer sin ti?

Candy: Ya pasaron muchos días. Por favor, quiero verte sonreír de nuevo. Abre la puerta, Candy. Ya no te encierres más. Yo sigo aquí. ¿Por qué no me ves? Esperaré a que vivas tu luto. No sabes las ganas que tengo de abrazarte, de cobijarte. De decirte que todo estará bien. Sé que tienes miedo; yo también. Déjame estar a tu lado, saldremos de esta tristeza. Sólo déjame entrar en tu corazón. Yo también estoy sufriendo.

Candy: ¿Por qué te has ido? ¿Quieres curar sola tus heridas? Yo quiero ayudarte a sanar. Déjame estar contigo. Vuelve. Quiero que estés conmigo. Me haces falta. Stear también te extraña mucho. Ven a casa, Candy, por favor.

Candy: Hoy vino Tom a pedirnos que vayamos a visitarte. Dijo que habrá una tertulia en su rancho. No sé qué hacer. No quiero verte triste; temo que si nos ves te recordemos a Anthony. ¡Cielos! Pero yo tengo tantas ganas de mirar tus ojos. ¿Estoy siento egoísta? Candy, perdóname, pero no puedo resistir la invitación, tengo que verte. Esta idea me ha puesto de muy buen humor; buscaré mi mejor ropa, quiero que me veas muy apuesto. ¿Quién sabe, quizás encuentre el momento apropiado para declararte mi amor? Oh, gatita, quiero verte. Adoro tus ojos, tus pecas, tu pelo. ¡Ya quiero que sea domingo!

Candy: ¿Cómo la estás pasando? Todo salió mal. Terminaste gritando el nombre de Anthony mientras Tom mostraba sus habilidades como jinete. Corrí tras de ti pero no me escuchaste, no te detuviste; en cambio, Stear me detuvo. ¿Por qué lo escuché? Yo quería arroparte, consolarte, secar tus lágrimas. Candy… no sé cuándo volveré a verte. Pronto zarparemos a Inglaterra. Ya no soportábamos más estar en Lakewood sin ti y sin Anthony. Candy… Candy…

Candy: Estoy tan emocionado por volver a verte. Iremos a recibirte a Southampton. Oh, Candy, el Mauritania está en camino, pronto volveré a reflejarme en tus ojos. Soy muy feliz, gatita. Candy, mis emociones están a flor de piel. Anoche soñé que el Mauritania llegaba al muelle y yo corría hacia ti, te alcanzaba en la rampa, te tomaba de la cintura y te levantaba en mis brazos. Soñé que girábamos y girábamos entre risas… ¿sabes cuál fue la mejor parte? Que mientras girábamos me decías que me habías extrañado, que estabas feliz de volver a verme, que me amabas. ¿Te imaginas el desenlace? ¡Te atrevías a besarme! Y bueno, yo no puedo narrarte las reacciones que tuve ante ese beso. Sí, lo sé: Estoy loco de amor por ti. ¡Oh Candy, las horas me parecen eternas!

Candy: No quiero, perderte. Ese aristócrata de pacotilla me está robando tu atención. No lo mires, Candy. No soporto verte a su lado. Por favor, Candy, mereces algo mejor. Convencí a Stear para invitarte a tomar el té con nosotros. No sabes cómo me siento de saberte en mi recámara. Quisiera tomarte y arrojarte a mi cama para demostrarte cuánto tengo para ti. ¡Oh cruel realidad! No eres tú la que comparte mi habitación, sino mi hermano. Me he sonrojado ¿ves lo que provocas?

Candy: Ya no lo soporté. Finalmente te declaré mi amor. Por fin te grité que no quiero perderte. No sé cómo pude hacerlo. No quiero perderte por él. No por ese malcriado. Candy, estoy temblando mientras escribo. Estoy en un sueño. Stear lo sabe, estoy seguro que adivina lo que siento por ti. Me invitó a dejar que la lluvia se llevara mi dolor, pero no fue suficiente, mi gatita. Candy, muero de celos. Yo te quiero para mí, te he querido siempre. Esperé pacientemente a que vivieras tu luto, yo también amaba mucho a Anthony. Esperé por él, por su memoria; por ti, por tu duelo. Candy, he deseado tanto que me des una oportunidad. Me vuelves loco. Ya no es esa ilusión infantil solamente. No puedo dejar de mirarte; tus suaves curvas me atraen, quiero extender mi mano y tocarte, acariciarte, abrazarte. Sueño contigo, no puedo describirte mis sueños porque soy un caballero. Me haces falta. ¿Qué es lo que me has pedido? ¿Qué cuide de Annie? ¿Qué quisiste decir con eso? Pobre Annie, yo sé lo que debe estar sufriendo. Creo que ella me ama, tanto como yo te amo. Cuidaré de ella, pero no me pidas que la ame; mi corazón es tuyo.

Terry: Quería hundirte mi florete en tu pecho. Está bien, he exagerado. Solo quería verte derrotado. No me fue posible. Acepto que solo fueron mis celos. Tengo celos de que sus más hermosas miradas sean para ti. De que sus ojos brillen cuando te mira. Es mejor que no la lastimes. Ya hemos peleado mucho, sé que sabes lo que siento por ella. Sé que sabes que estoy ahí y que deseo lo que tú tienes.

Terry: Hicimos una tregua. Debo aceptar que me he divertido. Este verano en Escocia se ha convertido en una dulce memoria. Fue emocionante aprender a trabajar en equipo; creo que no eres tan insoportable como yo pensaba. Quizás, si no estuviésemos enamorados de la misma chica seríamos buenos amigos.

Candy: Yo sabía que él no era una buena compañía. Tengo que hacer algo, no puedo sentarme a ver cómo te expulsan. Me duele, no puedo aceptar separarme de ti. Respiro por ti. Tú eres la razón para seguir adelante, solo ti, mi niña.

Terry: Tienes que saber que ella podría ser repudiada por los Andrew. ¿Qué hará si eso sucede? ¿A dónde irá? Candy, cásate conmigo. Yo te protegeré.

Candy: ¡Rayos, Candy! ¡Eres libre! Naciste libre, sin ataduras y yo no he podido seguirte. Quisiera tener tu fuerza, tu valor, te determinación. Eres admirable. Debiste compartirme tus planes. Quisiera estar contigo. ¿Por qué te fuiste? ¿Tanto lo amas? ¿Fuiste a buscarlo? ¿Vas a encontrarte con él? ¿Volveremos a vernos? Candy, te he perdido para siempre… Esto es tan duro. ¿Alguna vez has sentido la necesidad de huir lejos, de convertirte en viento, de alejarte de todo y de todos? ¿De desear tener todas las lágrimas del mar, del universo?

Candy: Ha sido hermoso volver a verte. La guerra nos obligó a abandonar Inglaterra. Ya no podía esperar más tiempo. Luces tan bella vestida de enfermera. ¡Oh, Candy! Esto no ha muerto. Está más vivo que nunca, el tan solo verte hizo latir mi corazón. Me has enseñado tanto, te admiro, te respeto… te deseo, Candy. ¡Por todos los cielos, te deseo! Dame una mirada, dame la más leve posibilidad, la más mínima esperanza. Ya no lo soportaré por mucho tiempo, quiero saber qué se siente que la mujer que adoras tiemble en tus brazos. No sabes qué alivio saber que no estás con Terry. Este es mi momento, lo aprovecharé, esta vez, serás mía. ¡Oh! No puedo esperar para volver a verte.

Candy: ¿Así que volviste a verlo? Terry, Terry, Terry… siempre Terry. Justo cuando creo que puedo tener una esperanza, aparecer el actorcillo. ¿Cuándo vas a mirarme, Candy? Pero luces tan bella cuando hablas de él. Tus ojos bailan cuando lo recuerdas. No puedo evitar estar celoso, aunque disfruto cómo tu feminidad aflora por su causa. Si él logra esto contigo, supongo que debo agradecerle. No sé por qué no puedo confiar del todo. Tengo miedo de que te hiera; hay algo que me impide confiar en él. Ten cuidado, gatita.

Stear: Candy va a Nueva York. Stear, hermano, tengo miedo. Quisiera hablar contigo pero luces tan ausente. Creo que no me escuchas aunque esté gritando por dentro. Ella va con él, Stear. Guardé una chispa de esperanza. Mientras que ella no fuese de otro, siempre podría esperar que se fijara en mi. Stear, pero ella se va. Me duele tanto. No puedo resignarme, la amo más que a mi vida. He llorado tanto; he llorado hasta que me siento seco. Ya no tengo más lágrimas pero necesito seguir llorando. ¿Te parezco un exagerado? ¡Oh! Stear, tú sabes que la amo. Pero ella solo piensa en él; creo que lo ama mucho. Espero que él también la ame. Espero que ella sea feliz, aunque yo me esté destrozando lentamente. Adiós, Candy; adiós, gatita; adiós amor.

Stear: ¿Qué hiciste, hermano? ¿A la guerra? ¿Mi pacífico hermano, en el frente de batalla? Alistar Cornwell Andrew, es mejor que vuelvas. Vuelve hermano, vuelve a casa. ¿Qué se supone que haré sin ustedes? ¡Me has dejado solo, Stear! ¡Me has dejado! ¿Por qué no me llevaste conmigo? ¿Acaso yo no pude ser un buen guerrero? Stear, vuele. Anthony muerto, Candy en Nueva York y tú en el frente. Me siento tan solo. Debiste llevarme contigo; te habría seguido sin chistar. Me has dejado una gran responsabilidad con la tía, con Annie, Patty, Candy; dime hermano ¿Cómo cuidaré de ellas?

Terry: ¡Eres un maldito! Ella era feliz por volver a verte. Ella bailaba en las calles, ella estaba nerviosa, ella estaba deslumbrante. Sus ojos, actor de pacotilla, sus ojos brillaban; era como si hubiese robado todas las estrellas. Sus labios… ¡por todos los cielos!, sus labios eran sensuales y tiernos al mismo tiempo. Yo incluso fui feliz por un instante sabiéndola tan plena. Se fue una mujer enamorada, ilusionada y ¿qué nos has enviado de regreso? Una mujer enferma y destrozada. Una mujer delicada, ausente, traicionada. Ahora mi prioridad es ella. Tú ya no vales la pena. Tienes tus propias penas. Me alegro. Tienes justo lo que mereces.

Aquélla mañana me llamaron. Dijeron que una Andrew estaba desvanecida en la estación de trenes. ¡Mi corazón me dijo de inmediato que era ella! Yo sabía que debía ser ella; percibía su dolor, lo compartía. El recorrido me pareció eterno. Cuando la encontré desvanecida deseé tenerte con mi florete justo en tu pecho; te juro que esta vez te habría vencido, te lo habría hundido mil veces. Verla tan derrotada me dio mil bríos. Te daría tu merecido. Yo volviéndome loco por estar con ella y tú exiliándola de tu vida. ¡Maldito, Terry! La tomé en mis brazos… ¡Cuántas veces deseé hacerlo! ¡Pero no así! ¡No así! No como un ser vencido, delirando tu nombre. Mi corazón se hizo añicos. La vida da muchas vueltas, Terry Grandchester. Me las pagarás completas. Una a una te las cobraré. Heriste lo que más amo.

Stear: Finalmente llegó la fatal noticia. Esa que no deseaba. No puedo escribir. Estoy triste, enojado, enfadado, desconsolado. Stear, no sé qué decirte, hermano. Patty… ¡Patty quiso alcanzarte! ¿De verdad no pudiste detenerte a pensar en nosotros? Perdona, hermano, sé que fue en nosotros precisamente en quienes pensaste. ¿Puedes ver lo que te he dicho?: Tengo sentimientos encontrados. Te admiro y al mismo tiempo me pareces un estúpido. Dile a Anthony que te dé un buen golpe de mi parte. Me dejaste, espero que entiendas si me alejo de tu recuerdo. Quizás vuelva algún día a buscarte, mi hermano, pero no hoy. Iré a tu tumba a despedirme; tocaré tu melodía favorita, después… ya todo habrá terminado. Que termine pronto. Si tú decidiste irte, te deseo un buen viaje. Me he quedado sin hermanos.

Candy: Este sentimiento me está ahogando, me absorbe, me quema, creo que incluso me mata lentamente. ¿Sabes? Tengo remordimiento. Te he amado tanto, mi vida ha girado tanto alrededor de la tuya que fui incapaz de corresponder a ese mismo sentimiento de una linda chica. Annie me ama. Ella me ama de la misma forma en que yo te he amado. ¿Cómo puedo yo, pagarle con la misma moneda con que tú me has pagado? He sabido en carne propia lo que duele que la persona que adoras no te corresponda; y duele Candy. Duele mucho. Aceptaré lo que Annie tan pacientemente me ha ofrecido. No estaré con ella solo porque tú me lo has pedido, sino porque he decidido que un amor como el que ella me ofrece vale la pena aceptarlo. No sé si pueda corresponderle con un amor de la misma magnitud, pero sé que deseo que en esta historia, al menos una persona se siente plena. Me cansé de esperarte. Me cansé de que no me mires. Te declaré mi amor, mi necesidad de ti, te dejé ver mis celos pero nada fue suficiente. Yo no estaba a tu altura, a tus intereses. Muy bien. Que seas feliz.

Annie: Lo intento Annie, lo intento, pero no puedo. Todos los días me esfuerzo, pero no me es posible. Mi vida es una basura. No te merezco, Annie.

Annie: Esta mañana me he despertado con el deseo de amarte. Me he repetido que eres la mejor mujer del mundo, eres bella, talentosa, tienes clase. Entonces te veo y me siento vacío. ¿Annie, qué hago? ¿Cómo forzar mi corazón a amarte? A ella ni siquiera la he visto. No quiero hacerlo. Es por ti. Para que estés segura que solo tú estás en mi vida. Y sí: Annie, solo tú estás en mi vida, pero mi vida está tan vacía. Perdóname Annie.

Annie: ¿Por qué te enamoraste de mí? Nunca debiste hacerlo. Estás muy enferma y yo me estoy ahogando. Creo que estoy agonizando más rápido que tú. No importa quien muera primero, los dos estamos muertos. Lo siento Annie. Espero que no te des cuenta que muero contigo, y no precisamente por amor.

Annie: Estás muerta. Soy el egoísta más grande del mundo. No siento dolor. Es una paz indescriptible. Es como si volviera a respirar. Oh, Annie, perdóname. Eras solo tú en mi vida y no logré hacerte feliz. Espero que donde quiera que estés encuentres la paz que fui incapaz de brindarte. Te juro que nunca volví a verla. Siempre supe que yo no era suficiente para ella. De hecho, Annie, siento una aversión tremenda por todo lo que lleve su nombre, su recuerdo. No he querido volver a verla. La evité en tu funeral y me sentí tan satisfecho de haberlo logrado; supongo que significa que ya no es nada para mí. ¿Por qué la escuché? ¿Por qué permití que metiera en mi cabeza la idea de corresponderte? Creo que solo te hice daño; creo que sabías que nunca logré enamoré de ti. Perdóname, lo hice por complacerla al principio, después, te aseguro que acepté lo que me ofrecías con la esperanza de amarte. Esto es insano, querida Annie, ella se convirtió en una obsesión, por eso quise alejarme, para sanar, para demostrarme que podía seguir sin ella. Tú estuviste siempre a mi lado; gracias Annie. Creo que mi amor por ella se convirtió en rechazo; no digo en odio, eso sería darle demasiada importancia.

El iPhone de Archivald sonó de nuevo, pero no estaba dispuesto a responder. No esta vez. La foto de su tío en la pantalla desapareció después de unos insistentes tonos sin respuesta. El joven tenía sus ojos apagados y un gran nudo en su garganta ¡maldita la hora en que se le ocurrió abrir ese cajón! ¡las cosas bajo llave se quedan guardadas! El viento despeinó su impecable cabello y él se quitó algunos mechones de la cara, haciendo un esfuerzo sobre humano por no llorar. Esa gata –como solía llamarla, las según él, pocas veces que la recordaba– no arruinaría su día.

Nuevamente el tono de llamada entrante interrumpió la turbidez de sus pensamientos; Archie ya estaba preparado para la insistencia de su tío William. Esta vez, levantó el teléfono y lo atendió.

-Tío, ya tengo lo que me pediste – en el tono más frío de su repertorio.

-Gracias, Archie. ¿Estás bien? – preguntó con sinceridad.

-Por supuesto, tío, estoy bien – mintió, pero ese nudo en la garganta lo traicionó.

-Archie, hace tiempo que no me visitas, me encantaría verte por Londres de nuevo – invitó con la esperanza de que esta vez su sobrino aceptara.

-¿Qué Londres? ¡Ni loco! – pensó el joven con cierto desprecio, pero se limitó a responder – Un día de estos, tío, con mucho gusto.

-Vamos Archie, te hacen falta unas vacaciones, trabajas como loco.

-Ahora no puedo tener vacaciones, estamos por obtener la certificación de ISO ¿recuerdas la transición de la 2008 a la 2015? Solo nos dieron tres años, estamos a tiempo, quiero que las empresas del consorcio de las primeras – dijo felicitándose. Había encontrado la excusa perfecta; la verdad era que la tal transición ni siquiera la había empezado a planear.

-¡Cierto! -de pronto una sonrisa de triunfo y un poco traviesa apareció en el rostro del joven patriarca; si Archie hubiese estado frente a él, habría adivinado que algo planeaba. Se quedó en silencio por un momento.

-¿Pasa algo, tío?

-En realidad sí, Archie. Nos ha llegado la propuesta de compra venta de una compañía minera, supongo que estás al tanto.

-Sí tío, me parece que hace meses leí un correo electrónico al respecto. Dijeron que nos reuniríamos para analizar si es conveniente o no. Creí que eso se había quedado atrás pues ya no supe más del proyecto.

-Archie, necesito que visites el lugar y que averigües si están certificados en ISO. Además, debes verificar por ti mismo la situación actual económica y legal; bueno, no debo decirte cada punto – esta vez William Albert tuvo que hacer un esfuerzo muy grande para que su sobrino no se percatara de que estaba sonriendo enormemente, planeando muchas cosas, estaba incluso rojo por el esfuerzo de no ser descubierto.

-Claro que sí, tío. Lo haré.

-¿Cuándo puedes viajar? Nos urge tu dictamen para poder valorar la compra venta.

-Tan pronto quieras.

-¿Tienes asuntos que requieran tu presencia? ¿Algo que no pueda llevar a cabo alguien más?

-No tío. Tengo mis asuntos al día. Creo que puedo dedicar una semana a visitar esa mina incluso este mismo lunes.

-Me parece perfecto. Te enviaré lo datos exactos. Creo que necesitarás ir en tren porque el terreno es algo inhóspito – esta vez, el esfuerzo por mantener la sonrisa casi lo traiciona.

-No hay problema tío. Ahí estaré el lunes a primera hora; por favor, avísale a tu contacto sobre mi visita para que lo tenga todo listo – sonrió con triunfo – Tío, me entusiasman estas visitas sorpresas, sin darles tiempo de maquillar sus reportes, me hacen sentir poderoso – aceptó con aires de grandeza.

-Me alegro por ti, Archie, espero que las sorpresas que encuentres sean para tu agrado – el tono fue ceremonioso y Archie no pudo pensar más allá de su mundo de negocios.

Esa noche, antes de ir a la cama, Archie daba vueltas sin poder dormir. Había recibido los datos que su tío había enviado: Great Can Co, en las montañas. El chico estaba casi temblando, con sus manos frías. Seguro que su tío le estaba jugando una mala pasada; o quizás él no sabía que prefería morir antes de volver a visitar esa compañía.

-¡Diablos! – maldijo totalmente enojado –. Ella está bien allá, en el fin del mundo, aislada de todos. ¿Por qué ahora tenía él que ir a donde ella estaba?

-Espero que no sea una jugarreta de mi tío. Espero que realmente se trate de negocios, porque visitar ese lugar y quizás volver a verla, será un tremendo sacrificio. Ojalá ganemos mucho dinero con este negocio.

A partir de ese momento Archie ya no pudo dormir. Cerraba sus ojos y mil imágenes de una sonriente rubia de ojos verdes aparecían en sus memorias. Sin proponérselo, su cuerpo reaccionaba a esas escenas. Archie no pudo evitar consolarse a sí mismo placenteramente. Obviamente, cuando terminó, se odió por eso… y la odió un poco más.

*Seiton: La segunda S de la filosofía 5´s; significa orden, consiste en establecer el modo en que deben ubicarse e identificarse los materiales necesarios, de manera que sea fácil y rápido encontrarlos, utilizarlos y reponerlos.