Tras estudiar el impacto que sus palabras habían tenido en él, Akane necesitó reprimir la sonrisa que prometía delatarla: Se le había ocurrido algo. Un juego, algo no demasiado grave.

Ranma se había recuperado de su estupor inicial; pero el rubor de sus mejillas era el claro indicio de que, lo que sea que se había imaginado, seguía allí en su mente floreciendo con diferentes perspectivas, ángulos y posibilidades. Sus ojos azules se encontraron con los suyos con cierta desconfianza, eléctricos, como si intentara hurgar en su mente y corroborar por él mismo la veracidad de sus palabras, estudiándola con todo el descaro… Sin embargo, el rostro de Akane se mantuvo sereno, como el de alguien que no tiene nada que ocultar a pesar de la vil mentira que estaba labrando a su antojo. "Ahora me toca a mí molestarte un poco." Pensó, desafiante.

— Es una mentira. — Fue el veredicto final de Ranma, quien se cruzó de brazos. El apetito voraz que había despertado la noche anterior amenazaba por reaparecer si seguía imaginándose el cuerpo desnudo de Akane postrado en su cama, cuan terso y exquisito era. Debía de ser mentira. Por su salud mental, y su paupérrimo auto-control.

— ¿El qué? — Inquirió ella con toda normalidad.

— El que te masturbaras. — Susurró Ranma, quien desvió momentáneamente su mirada tras mencionarlo. — Sólo lo dices para joderme la cabeza, pero no lo conseguirás, no soy ningún idiota. — La joven necesitó un minuto para asimilar lo que decía, comprendiendo que, si quería llevarlo al límite, debía de utilizar las mismas palabras que él empleaba con toda normalidad, sin pelos en la lengua, sin vergüenza. Si iba a entrar en ese mundo, tenía que hacerlo adueñándose de él, sin cohibirse más.

— ¿Y por qué querría hacer eso? — Cuestionó con dulzura. — Tampoco tengo por qué mentir, yo también tengo mis necesidades. ¿Sabes? No sé qué es lo que te sorprende, estaba completamente mojada ahí abajo, algo tenía que hacer. — Lanzó la bomba, no sin antes saborear las palabras que habían salido de su boca. Tenían un gusto extraño, agridulces, pero inexplicablemente satisfactorias.

Los orbes del chico se abrieron por completo una vez más, con su cabeza echando humos. Ni siquiera se había molestado en ocultar de su rostro el asombroso abismo al que se vio arrojado. ¿Por qué Akane estaba hablando así, sin el pudor que le caracterizaba? ¿Cuál era su treta? Su pequeña e inocente elección de palabras había provocado que su vena creativa estallara antes de tiempo, sumergiéndolo en un espacio sofocante en el que sólo estaba ella, desnuda y perfecta, ante él. Sus manos recorrían su propio cuerpo, agarrando y masajeando cada espacio de piel sin ningún tipo de pudor… Sus pechos de diosa fueron el punto de inicio, descendiendo por su estómago, luego por su vientre y, finalmente… ¡NO! Sacudió el rostro, incrédulo. ¿Qué demonios pasaba con su cabeza?

— ¿Te encuentras bien? — Preguntó ella con todo cinismo, como si no hubiese tenido suficiente tras haber destruido su cabeza dos veces seguidas en menos de diez minutos.

— Eso es lo que yo debería de preguntarte a ti. ¿Te encuentras bien? — Repitió sus palabras, encarándola una vez más porque no era ningún cobarde. — ¿Qué es lo que intentas, diciéndome esto ahora? ¿Has perdido la cabeza? —

— Santos cielos, Ranma. ¿Por qué esa actitud? No creí que te molestara saber. ¿Qué no es común que las parejas hablen de este tipo de cosas? —

— ¡No lo es cuando están en un maldito transporte público! —

— ¿Por qué no? — Le retó, indagó, buscó. — ¿Qué es lo que—….? —

— Corta el teatro, Akane. Es un hecho que de inocente no tienes nada. ¿De verdad quieres saber por qué? Permíteme echarte una mano con eso. — Ranma tomó una de sus manos con premura y se la llevó directamente hacia su entrepierna, arrancándole a la chica un grito ahogado en el proceso que se mezcló con todas las voces que corrían por el aire. La sangre que circulaba por su semi-endurecido miembro reaccionó al contacto femenino de forma inmediata, bombeando con tal rapidez que le arrancó un breve gruñido de sus labios. Sus impulsos animales habían tomado de nuevo el control de sus acciones, pero se percató de que no estaba arrepentido de ello en lo absoluto, y que, de ser necesario, lo haría mil y un veces más. La sensación de su mano sobre su miembro era divina, hipnotizante.

Akane, por su parte, se paralizó súbitamente ante la forma en la que había acontecido todo. "¡Maldito Ranma, mira que pillarme así…!" Su corazón se desembocó al instante, generando una nueva oleada de nervios ante el nuevo contacto al que se vio expuesta que no supo cómo reaccionar, ni qué hacer, o a dónde mirar. ¿Qué se supone que debía de hacer ahora? ¡Se había metido a la boca del lobo de cabeza, sin siquiera haber tenido el tiempo de prepararse! La peli-azul tragó fuerte, pero sus dedos cedieron poco a poco hasta tomar su falo por encima de sus ropas, provocando que el chico entrecerrara levemente sus orbes en el acto. Movió su mano de arriba hacia abajo, y el resultado le sorprendió en el acto. ¿Qué era esa sensación? ¿Y por qué le gustaba tanto? Repitió el movimiento una vez, y luego otra. Para cuando se dio cuenta, no podía parar. La expresión de Ranma era hipnótica, y su pecho subía y bajaba repetidas veces a causa de su respiración acelerada.

Todo tipo de racionalidad había desaparecido.

— ¿Estabas desnuda? — Preguntó él, pero necesitó carraspear su garganta antes de repetirse. — Cuando te masturbabas… ¿Estabas desnuda? — Murmuró, expectante, de mirada salvaje. Su miembro poco a poco endureciéndose cada vez más en la palma de su mano. Las caricias de Akane no desaceleraron, y en su lugar, le acariciaba mientras generaba cierta presión con su mano. Al ver que él tensaba su mandíbula, supo que le gustaba, de modo que siguió.

— S-sí… — Akane miró hacia ambos lados para cerciorarse de que no hubiese nadie cerca de ellos. Sabía que estaba jugando con fuego, pero le gustaba demasiado quemarse, arriesgarse, lanzarse. Pero sobretodo, le gustaba la forma en que él cedía ante su mano. Las expresiones que se escapaban por su rostro a pesar de que intentase ocultarlas... — Al acostarme en la cama me abrí de piernas casi al instante, estaba empapada. — Se sorprendió al descubrir lo fácil que salieron las palabras de su boca, y lo excitante que había sido narrarlas como si fuesen un hecho real. Ranma apoyó un codo en la ventana para llevarse una mano a la frente, inquieto, con su respiración cada vez más grave. El fuego estaba consumiendo cada parte de su ser tras imaginarse aquello, visualizándose allí, creciendo en el trayecto. — Me imaginé que estabas enfrente de mi... —

— Si hubiese estado frente de ti, te hubiese devorado hasta dejarte seca, y luego haría que te mojases de nuevo para mi. — Akane se relamió y mordió su labio inferior, descubriendo lo mucho que le gustaban las benditas guarradas que salían por su boca cuando se excitaba. Su voz ronca lo hacía sonar incluso más sexy, y su miembro… su miembro no paraba de crecer, descubriendo lo increíblemente grueso que era a comparación de su pequeña mano. — ¿Cuántos dedos te metiste? — Su voz se descompuso casi al final, preso por el placer que le había engullido sin previo aviso.

Akane soltó su miembro para subir lentamente su mano por su pecho, desacomodando su sweater en el trayecto para dejar al descubierto parte de su trabajado abdomen. Únicamente se detuvo cuando estuvo a la altura de su rostro, alzando su dedo índice y medio para formar un "dos" sobre la piel de sus labios, presionándolos sin ninguna fuerza. No se necesitaron más palabras, de modo que el retumbar de sus corazones protagonizaron el intercambio de miradas en las que, a menudo, solían entenderse con mayor perfección. Ranma tomó una vez más de su mano, pero la sostuvo con la suya en tanto llegaba a una única y verdadera resolución: Estaba completamente enamorado de esa mujer, de su timidez y de la fogosidad a la que era capaz de llegar cuando quería. Necesitaba más, la espera amenazaba por destruir todas y cada una de sus neuronas. Su pene vibrando y agonizando ante la sola idea de poseerla.

— Me estás matando. — Reveló con un murmullo.

— Lo sé, perdona, pero quise probar... — Se sinceró sin escrúpulos. — Y me ha gustado el resultado. —

— No, Akane. Lo que te gustará será cuando te lo meta hasta el fondo. — Los orbes de Ranma eran tan profundos como firmes, y lograron su efecto de hacerla callar en el acto. La electricidad que fluía entre ambos era un tanto asfixiante y desgarradora; y se manifestaba como una necesidad intermitente que les haría sucumbir más temprano que tarde. De hecho, el impacto que tuvieron esas palabras sobre ella fue letal, pudiendo sentir la forma en que su intimidad se contraía una y otra vez ante la sola idea, humedeciéndose un poco más en el trayecto. ¿Cómo se sentiría? ¿Bastaría solo con una vez para saciarse? ¿O se convertiría en una adicta tal y como predecía Ukyo? Se permitió una vez más observar su cuerpo, tumbado en la silla de esa forma. Su cabeza daba vueltas ante la gran cantidad de pensamientos lascivos que gobernaban por encima de su autocontrol; dándose cuenta, por primera vez, lo de irremediablemente prendada que estaba de él. "No lo dudo, desde hace mucho que quiero lo hagas." Cerró sus ojos, recordando en dónde estaban. Necesitaba su racionalidad de vuelta.

Fue Akane quien se encargó de acomodar sus ropas, logrando con ello que las pruebas de su pequeño encuentro desaparecieran por completo. Al darse cuenta, Ranma se acomodó finalmente sobre su asiento, enterrando su espalda en el espaldar con lentitud, pero incómodo al no encontrarse satisfecho.

— Voy a cumplir con mi promesa. — Afirmó con seguridad. No podía ser de otra forma, su orgullo no aceptaría siquiera la idea de incumplirla.

Lo que él no sabía es que aquella no iba a ser la última vez que Akane arremetería contra sus límites, porque lo cierto es que le había encantado todo desde principio a fin. ¿Cabía la posibilidad de derrumbar su espíritu y hacerle desistir de aquella promesa antes de tiempo? La idea se le hizo demasiado atractiva… Ranma no era ningún hombre débil, su orgullo era demasiado grande como para verse derribado por nada, pero… ¿Qué tal si…?

El bus aminoró su velocidad hasta detenerse tras un par de minutos, provocando que varias cabezas se giraran para visualizar en donde se encontraban: Al lado de la carretera se extendía un valle tan amplio como verdoso que limitaba con otra montaña mucho más lejana, el cual era el hogar de tres inmensas cascadas que desembocaban en un mismo río, tan inmenso como hermoso. El mismo tenía a su lado varios pares de árboles que le daban un toque mágico, utópico, pues desde aquella distancia era perfectamente visible la cristalinidad del agua. Era un escenario capaz de arrebatarle el aire a cualquiera, tal y como sucedió con todos los estudiantes a bordo.

— Hemos llegado al primer punto de expedición. — La señorita Reika se había colocado de pie, y había tomado lugar en el centro de ambas hileras. — A su lado, tienen el Valle de Henko, hogar de los puntos de resurrección de los estanques de Jusenkyo. Es aquí donde la mayoría de los eventos paranormales tienen efecto en las noches, porque es el lugar en donde se concentra toda la energía que aglomera esta montaña. —

— Uhm… Disculpe. — Una de sus compañeras había alzado la mano, al frente, de modo que no supo de quién se trataba. — Pero. ¿En dónde están los estanques? Allí abajo solamente puede verse el río. —

— ¡Y las cascadas! — Añadió un chico.

— Es exactamente por eso que hemos venido. — Empezó la guía, capturando la atención de todos. — De momento han surgido dieciocho estanques que se extienden por todo el valle; todos ocultos en distintos puntos que rodean el río que pueden ver a su lado. Nuestra misión será encontrar los nuevos para darles el nombre que se merecen, y que puedan fluir normalmente como el resto… No será una tarea fácil. — Empezó tras ver la expresión de ciertas personas. — Pero les aseguro que valdrá la pena. Ahora, dejen los equipajes pesados y síganme, por favor. — Fue la primera en descender del bus, y tras un par de minutos, le siguieron el primer grupo de estudiantes.

Akane fue la penúltima en colocarse de pie, avanzando hasta detenerse en la salida. Se había percatado de que Ranma seguía sentado en su asiento, con la mirada fija en la ladera.

— ¿No vas a venir? — Alzó la voz para hacerse escuchar, pero él no le devolvió la mirada.

— Voy a... Necesitar un par de minutos. — Se revolvió sobre su asiento, incómodo. El dolor intenso que sentía en sus testículos prometía ceder; pero no sin antes hacerle sufrir momentáneamente al no haberse descargado. — Adelántate tú, te alcanzaré en un momento. —


11:22 am.

Una vez que el grupo estuvo completo en la ladera, se formaron grupos de cinco y seis personas para poder descender con mayor precisión y sin posibles accidentes. El grupo de Akane lo lideraba Ranma, siendo acompañados por Ukyo, Dai y Sayuki. Las nubes sobre sus cabezas se hacían cada vez más oscuras, y los relámpagos que las acompañaban eran sólo una promesa firme de que se pondría peor.

— Esto es una terrible idea… — Comenzó Sayuki, quien no alejaba la vista de sus pies para no resbalarse.

— ¿De verdad? ¡Pero si es de lo más emocionante…! Una carrera contra el tiempo en una montaña maldita. ¡Es genial! — Respondió Dai. La adrenalina era perfectamente evidente en su cuerpo.

— Anda a que te revisen, no te patina bien el coco. — Reprendió Sayuki. Su expresión cambió para cuando llegaron finalmente al valle.

— Es verdad, no hay que tomarnos este lugar a la ligera… — Aquella fue Ukyo. Cuya mirada fue a parar directamente a las cascadas que caían a metros de distancia. No había que ser ningún experto para deducir que seguía preocupada, de modo que Akane apretó su mano con confianza.

— Lo encontraremos. —

— Si es que no se ha ido a otro país en su intento por regresar. — Agregó Ranma, llevándose una patada en la espalda por parte de Akane que le hizo caer boca abajo estrepitosamente, para sorpresa de todos. — ¡Maldición, Akane! ¡Eres una marimacho! — Pero la aludida hizo oídos sordos, y se enfocó en su amiga.

— No le hagas caso, es un abusador. — Agregó la peli-azul, cansina. — Además. ¿Quién sabe? De seguro ya se encontró con algún pozo. ¿Qué tal si ya ha regresado a la normalidad, primero que Ranma y los demás? — Akane no lo supo, pero había lanzado una flecha directo al inmenso orgullo del moreno. ¿Que él había encontrado la cura primero que todos? Lo único que ese cerdito era capaz de encontrar era su mismísima perdición, pero aquello no lo dijo en voz alta.

— Bueno, sí… — Reflexionó ella, cruzándose de brazos.

— ¿Y en qué se transforma, a todas estas? No tenía ni idea. —

— Oh… ¿De verdad quieres saber? Pues se transforma en tu queridísimo P—… — Ranma recibió otra patada antes de finalizar, pero esta vez había sido por parte de Ukyo. El chico voló formando círculos en el aire hasta finalmente caer en el medio del valle, aterrizando de cabeza en el suelo con un estruendo.

— ¡Eso no importa, Akane-chan, de verdad! Es muy vergonzoso para él, no podría decirte… — Desvió la mirada con cierta penuria, esperando que Akane desistiera en su curiosidad. La transformación de Ryouga había sido un secreto para ella por años y debía de mantenerse así. La reacción que podría tener tras enterarse de que se trataba de su pequeño cerdito podría ser mayormente negativa que otra cosa. Ryouga se lo había dicho. Akane había compartido secretos con él, se habían bañado, dormido, comido juntos… Por su seguridad, y para la de todo su círculo de amigos, era imperativo que el secreto se mantuviera tal y como estaba. Por supuesto que no iba a dejar que Ranma metiera la pata. ¡Y pensar que alguna vez había sentido algo por ese mezquino!

— ¡Saotome, deja de perder el tiempo y colócate de pie! — Reika Sato se había colocado enfrente del chico. — Crucemos el río antes de que caiga esa tormenta. — Con su dedo índice señaló al cielo para luego apuntar hacia el conjunto de rocas que se enfilaban en el centro del agua, formando un puente tan peligroso como inestable.

— Espere. ¿Está hablando en serio? ¿Quiere que crucemos eso…? — Cuestionó Yuka en tanto Ranma caía hasta tomar asiento, pasándose una mano por la cara.

— ¡Ni hablar! No me apunté a esta excursión para resbalarme y morir en un río extraño, muchas gracias. — Fue la respuesta de uno de los chicos, quien tomó asiento en el suelo en protesta. Varios se les unieron, la idea realmente no era atrayente para nadie.

— Muy bien, no puedo obligarlos, pero... ¿Qué hay de ustedes…? — Preguntó Reika al grupo de chicos que habían caído previamente las fosas de Jusenkyo. Los aludidos ni siquiera dudaban, y fueron los primeros en avanzar hasta el improvisado puente que se formaba en el río.

— Pero. ¿Qué pregunta es esa? — Intervino por primera vez Ranma, colocándose de pie en el centro de todos. — Un montón de piedritas no me va a detener, lo encontraré yo solo si hace falta. —

— ¿De verdad? ¿Entonces sabes exactamente en dónde buscar? —

Ante el silencio, la guía asintió. Estuvo a punto de revelarles el curso que seguirían cuando una fuerte explosión se escuchó a varios metros de distancia, levantando una cortina de polvo que fue visible incluso por encima de la copa de los árboles. Le siguió otra explosión, y luego otra.

— ¡Ryouga! — Exclamó Ukyo, provocando que todas las miradas fueran a parar a ella. Akane asintió, aquella técnica debía de tratarse de su Bakusai Tenketsu. — ¡No puede tratarse de otra cosa! ¡Iré por él! — Y entonces se adelantó con gran velocidad, saltando cada piedra con una agilidad de envidia hasta, finalmente, perderse en la boca del bosque.

— ¡NO! — Reika Sato se giró de nuevo hacia el grupo. — ¡Es peligroso, deténgala ahora mismo! —

— ¿Qué…? — Comenzó Akane.

— ¡Rápido, no hay tiempo que perder! — Tanto Reika como un par de chicos se adelantaron hacia el puente de piedras, pero Ranma tomó la ventaja con tan solo un salto. El chico aterrizó en el otro extremo sin ningún tipo de esfuerzo, robándose las miradas de asombro de varios pares de chicas. "Creído" Pensó Akane con fastidio, chasqueando la lengua. — Iré por ella antes de que se pierda de vista. — Fue lo último que se le escuchó decir antes de internarse en la maleza, arrancando un grito de horror por parte de su guía. Akane no lo entendía. ¿Qué podía ser tan malo?

Cinco personas cruzaron el río, dejando detrás a todo un grupo de estudiantes que se habían quedado sentados en el pasto para disfrutar del aire libre. Akane fue la primera en entrar al bosque, de modo que de inmediato supo a qué se debía el horror de la señorita Reika: Varios cientos de árboles se alzaban por todo el terreno, obstaculizando la entrada de la luz en consecuencia. — ¡No puedo ver nada…! — La peli-azul forzó su vista, de modo que sus avances a menudo se vieron entorpecidos por los tropiezos que se daba con cada paso que daba. ¿En dónde estaba Ukyo? ¿Qué había pasado con Ranma? Estaba tan ofuscada en su labor de avanzar que no se percató de lo que estuvo a punto de pisar, siendo rescatada a tiempo por Inosuke, quien le cogió del brazo antes de que cayera sobre…

— ¿Qué es esto? ¿¡Es un estanque!? — Se horrorizó la chica, buscando el rostro de sus acompañantes.

— Sí. — Contestó Reika, su voz provenía de tres pasos más atrás. — Es lo que traté de advertirles: Todo este lugar está repleto de estanques, es imposible saber en dónde está cada uno, y de caer en ellos… —

— ¡Tendrían otra maldición encima! — Exclamó Inosuke, para el horror de Akane.

— ¡No...! — Él no lo sabía. ¡Tenía que advertirle! El grupo había llegado con suerte al centro del bosque cuando, finalmente, escucharon sus voces por encima de sus cabezas.

— ¡Detente, Ukyo! —

— ¡No te preocupes, Ran-chan! ¡Esto no es nada, sé muy bien en dónde estoy…! —

— ¡CUIDADO, TONTA! ¡ENFRENTE DE TI! —

Todo ocurrió tan deprisa que sus ojos no fueron capaces de captarlo con sus iris: Una sombra pasó por encima de Akane con velocidad, sobre las ramas de los árboles que se alzaban sobre su cabeza, y prontamente fue seguida por otra aún mucho más veloz. Se escuchó un forcejeo y luego un grito, y ambos cuerpos volaron con tal velocidad que pasaron de largo por enfrente de ellos, hacia el otro extremo del bosque.

— ¡Son ellos! — Exclamó Reika.

— ¡Ranma…! — La preocupación de Akane escalaba con el tiempo. Si llegaba a caer en otro estanque no haría más que empeorar su condición. ¿Es que no pensaba en lo que hacía? Avanzaron con toda la velocidad que le permitieron sus pies, esquivando todos y cada uno de los estanques que se abrían sobre el suelo. La escasa luz comenzó a presentarse nuevamente en el escenario, y fue gracias a esto que pudieron encontrarlos: La espalda de Ranma estaba postrada contra un inmenso árbol mientras que sus piernas se aferraban fuertemente al roble para no caer. Sus brazos, por otra parte, se aferraban al cuerpo de Ukyo con fuerza. Lo único que Akane fue capaz de detectar era el lugar en donde reposaba el rostro del chico: Enterrado entre los pechos de su amiga con todo el descaro. Ignoró por completo y de forma rotunda que debajo de ellos había un inmenso estanque que amenazaba por engullirlos en cuanto Ranma cediera.

— ¿¡Pero que estás haciendo!? ¡ANIMAL! ¡Y yo que estaba preocupada por ti! —

— ¡No! E-espera… ¡Akane! ¡Mira el estanque... está... abajo! ¡ESPERA! — Gritó, pero bien pudo haberse quedado callado y lo mismo pasaría.

La chica se adelantó hasta que, de un salto, golpeó la base del árbol con tal fuerza que éste se quebró en cuestión de segundos, cayendo estrepitosamente hacia atrás para sorpresa de todos. Ukyo dejó escapar un grito en tanto caía al suelo, rodando en el suelo hasta caer en un agujero de tierra mediano que se abría por el inmenso claro que se extendía ante ellos: Dos grandes estanques ocupaban el centro, y allí, entre ellos, se encontraba Ryouga, quien les devolvía una mirada de completa perplejidad.


¡Hola! Actualizo un poco tarde porque soy una lenturrona, no tengo remedio. t.t Como ven, la relación de estos dos va avanzando cada vez más, pero siempre fieles a los tontos que son en realidad alkdasda x3 ¡Espero que les guste!

Les agradezco por tomarse el tiempo de dejarme sus palabras, no se hacen una idea de lo mucho que me ayudan a motivarme cuando me atraviesan los cuadros depresivos de mi inseguridad como escritora. ): Le pasa a todo el mundo, lo sé, pero yo no seguiría escribiendo de no ser por su gusto por esta historia. 3 A todos ustedes, muchas gracias!

A mis amigos de Mundo Fanfics Inuyasha y Ranma, les agradezco por ayudarme a difundir este fic! De no ser por ustedes no sé hasta donde habría llegado. ¡Les mando un beso enorme!

Nos vemos muy pronto!