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Chiquitita

(Basado en la escena de Mamma Mía!)

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— A ver, mierda, me casé con mi peor enemiga y tengo cuatros malditos críos con ella, ¿¡todavía les parece puto necesario hacer esta mierda!?

Las risas de los Rowdys resonaron adentro del vehículo. T-Fest* sonaba en los parlantes con un volumen bajo. El trío de villanos, con ya cuarenta años cumplidos, volvían de hacer un totalmente innecesario reporte en la alcaldía para demostrar que en ningún momento se habían vuelto a acercar a su antigua vida criminal. Habían decidido ir juntos en el auto del pelinegro ya que hace años había surgido una ley que les prohibía usar sus poderes en público a menos que sea necesario, además, era una buena oportunidad para pasar un momento como hermanos a solas, sin esposas ni niños a los qué cuidar

— Te juro que hasta me duele que desconfíen tanto – exclamó Boomer desde el asiento trasero –. Cómo se nota que estos no me vieron llorar como una perra desconsolada cuando nació Bobby.

— ¿Y yo? Estoy demasiado ocupado dejando que mi hija me peine para estar cometiendo delitos – tras lo dicho por el líder del grupo, volvieron a reír.

El teléfono de Butch sonó a través de los parlantes del auto, ya que lo había conectado en caso de que haya alguna emergencia y así poder atenderlo y no chocar a nadie en el proceso. Vio el nombre de su esposa en la pequeña pantalla y apretó el botón del volante que le permitía responder.

— ¿Qué pasa, Butternena?

— ¿Butch? ¿Dónde estás? – su voz sonaba un tanto preocupada, los varones se extrañaron.

— Estoy con mis hermanos – los acompañantes saludaron a la mujer al otro lado de la línea, ella les correspondió –. Estamos cerca de la casa de Brick, iba a dejarlos y saludar a la familia antes de ir a casa. ¿Por qué? ¿Ha sucedido algo?

— Es Farrah, ¿te acuerdas de Luke?

— Ajá, ese idiota – Butch se tensó un poco, sus hermanos escuchaban atentamente la conversación.

— Le ha metido los cuernos.

El aclamado "Barón de la Locura" frenó en seco en el semáforo, que estaba en rojo. Apretó el volante con fuerza. ¿Luke? ¿ese mocoso con cara de tonto le había metido los cuernos a Farrah? ¿A SU HIJA? A pesar de que, por la manera en la que se había dirigido la conversación, lo había supuesto, la noticia le sorprendió bastante; porque, repito, ese niño tenía cara de idiota y su personalidad era la nada misma, ¿cómo podía ser que había tenido el suficiente instinto suicida para haberse atrevido a lastimar a la criatura de un Rowdyruff y una Powerpuff Girl?

Si no le sacaban el volante, Butch estaba juro que chocaría de lo enfadado que estaba. Probablemente contra la casa del estúpido ese. Seguro que ahí.

Buttercup interpretó el silencio de los ex criminales perfectamente, así que, para evitar que vayan a matar al osado mortal, decidió hablar.

— Cariño, escucha, está muy mal. No para de llorar. Necesito que vengas aquí a ayudarme, ya podrás romperle la cara luego, si quieres te acompañamos.

El aludido suspiró pesadamente.

— Vale, ya voy. Los amo.

— Y nosotros a ti, apúrate, ¿sí?

— Si, nos vemos.

La heroína colgó la llamada y el ambiente en el vehículo se volvió tenso. Faltaban unas diez calles para llegar a lo del pelirrojo. El ojiazul rompió el silencio con una orden:

— Butch, da la vuelta aquí, te lleva directamente a tu casa.

— Pero tengo que dejarlos a... – el líder le interrumpió.

— Da la puta vuelta, Butch.

Aquellos ojos rojos se dirigieron a él con furia, pudo ver la mirada de Boomer brillar de odio mientras le asentía la cabeza mirándolo por el espejo. Cuando cayó en cuenta que estaba a punto de pasar la calle en la que debía doblar para poder dirigirse a su hogar, frunció el ceño y giró el manubrio con una fuerza que casi lo saca de su lugar, cambiando al auto de dirección violentamente. Apretó el acelerador.

Las multas valen muchísimo menos que las lágrimas de su pequeña.

Oh, si se llegaba a enterar que eso le había pasado a Van también, cuánta gente cobraría esa mañana.


— ¡Llegué!

— ¡Papá! – Van se acercó a él. Le dió un abrazo y luego procedió a saludar a sus tíos –. Está muy mal, no quiere abrir la puerta de la habitación. Intentamos de todo con mamá y Billie pero no quiere salir, se la pasa llorando – El aludido asintió la cabeza e hizo un ademán a sus hermanos para que lo sigan por las escaleras. Brick se detuvo y se dirigió a su sobrina.

— Recuérdame cuando terminemos aquí que le queme el pito a ese hijo de puta hasta que quede en cenizas – la pelinegra sonrió y subió con ellos.

Tras saludarse con la Powerpuff Girl y el pequeño joven de once años, los Rowdys pidieron suavemente que los dejen a solas frente a la puerta, la cual tras ella lo único que se escuchaba era agudos sollozos de una adolescente con el corazón roto. Butch sintió mucha impotencia, odiaba verlas así, dolía más que cualquier golpe que había recibido en su vida.

No era la primera vez que su descendiente tenía novio, a decir verdad, había sido bastante rápida en ese tema. Era dura de pelar, pero enamorada como una poción de amor. En cambio, su gemela jamás le había prestado atención a esas cursilerías, había tenido alguna que otra pareja pero jamás lo suficientemente serio, además de que superaba con mucha más facilidad.

¿Fairy? ¿Puedes abrir? Por favor. Estamos muy preocupados por ti, todos. Hasta tus tíos quisieron venir hasta aquí. Cuenta, ¿qué pasó?

— ¡Que soy lo peor, papá!

De verdad quería golpear a ese hijo de puta.

— ¿¡Cómo que lo peor!? ¿¡De qué hablas!?

Boomer le hizo una seña al mediano para que se calmara y le dejara hablar.

— Farrah, no te eches la culpa de lo que hizo el cabrón ese. Tú no eres el problema en lo absoluto, ¿si? Eres guapa, brillante, inteligente, divertida; eres increíble, de verdad. Él no pudo valorar lo que tenía en frente y decidió dejarlo por algo peor – escucharon como detenía su sollozo.

— Entonces, ¿por qué lo hizo?

— Escucha, nena – su padre volvió a hablar, con una voz tan suave como nunca se le hubiera escuchado –, él era un cobarde y un ambicioso. Quiso tenerlo todo y las cosas no funcionan así. Jugó contigo y no sé atrevió a dejarte.

— Deja de culparte, Fairy, que seguro medio mundo se muere por ti – tras que "El Golpeador" haya recitado esas palabras, los tres se miraron y, luego, apoyaron sus orejas en la puerta buscando escuchar algún sonido por parte de la joven. Su llanto había cesado un poco.

Hubo un silencio en el que los Rowdys se encontraban expectantes a que la adolescente hablara. Mientras tanto, en sus mentes planeaban todas las maneras en las que se vengarían del chico que había causado toda ésta situación, aunque también estaban las voces de su consciencia (alias, las Powerpuff Girls) diciéndoles que si se volvían a meter en líos probablemente reciban cadena perpetua; y no era precisamente lo que ellos querían.

— ¿Papá? – atropellados, los hermanos se volvieron a acomodar y el aludido respondió.

— ¿Si, nena?

— ¿Me cantas una canción?

Se miraron extrañados. El padre de la joven se sorprendió ante su pedido. ¿Cantarle? No es como si ésta fuera la primera vez que lo haga, pero la última vez que le había cantado a ella solamente fue cuando ésta había sido una niña pequeña, ahora generalmente cantaba con toda su familia. Era distinto. Farrah, tras escuchar el silencio, volvió a hablar para explicarse:

— Siempre que tú y mamá me cantaban me sentía mejor. No sé... me gusta, ¿lo harías?

Butch sería capaz de vender hasta el último de sus órganos por sus hijos, obviamente que le cantaría una canción. Aún así, decidió tomar una decisión que, según él, la pondría más feliz a su descendiente.

— Claro que lo haré. Obviamente, si tus tíos me ayudan – los aludidos lo miraron enfadados. La joven rió y sus rostros se suavizaron.

— Okey, los escucho.

Boomer negó divertido, sabía perfectamente que ella no se negaría en lo absoluto a escucharlos cantar una canción. Podría haber dicho "deja a los tíos en paz" pero tenía esos genes de querer poner en vergüenza y joder a la gente, estaba en su sangre.

Brick sacó una petaca de su bolsillo y tomó un trago de este. Los Rowdys le miraron extrañados.

— Si no me traía esto, probablemente hubiera golpeado al alcalde por idiota – exclamó en susurró.

El silencio volvió a reinar en el espacio. Butch trataba de pensar qué canción podría cantar para animar a su pequeña y hacerla sentir mejor. Su mente quedó en blanco, no se le ocurría ningún tema. Piensa, niño, piensa...

Listo, ya lo tenía.

— Chiquitita, tell me what's wrong.

Los dos villanos le miraron confundidos. Él ojiverde les pegó y les dijo, gritando en susurró, que sigan la canción. Se miraron entre sí y, luego, Brick cantó.

You're enchained by your own sorrow. Sigue, coño – a continuación, los tres recitaron:

In your eyes there is no hope for tomorrow.

Los sollozos de Farrah se volvieron a escuchar tras la puerta. Butch entró en un pequeño pánico y Boomer, que por fin recordaba la letra de la canción, cantó la siguiente parte.

How I hate to see you like – miró la puerta blanca al frente suyo – this.

There is no way you can deny it.

I can see that you're oh so sad, so quiet – volvieron a cantar a juego las tres voces. Abajo, en el living de la casa, la familia "verde" se miraba extrañada.

Pequeños sollozos se escuchaban al otro lado de la puerta, ella trataba de silenciarlos pero se le hacía imposible. Butch llenó su rostro de una gran preocupación y tristeza, odiaba verle así. Jamás en su vida recordaba haber visto a su gemela mayor llorar de esa manera tan extensa, realmente la pelinegra estaba herida y le dolía como el infierno. De repente, frunció el ceño.

— Voy a entrar.

Sus hermanos trataron de detenerlo, creían que la jovencita necesitaba de su espacio y que él no podía interrumpir su privacidad así, menos en el momento en el que estaba. El ex villano rió, como si ellos no romperían cualquier puerta para sanar a sus pequeñas; además de que sabían de sobra que él no era el mejor cumpliendo órdenes. En un rápido momento, se zafó de los brazos de los dos varones y rompió de una patada aquella barrera que le impedía ver a su hija.

Cuando finalmente lo hizo, su corazón se rompió en mil pedazos. Farrah estaba con el rostro mojado por las lágrimas, y los ojos hinchados y la nariz enrojecida de tanto llorar. Le miraba triste, preocupada de que haya descubierto el estado en el que se encontraba.

¡Chiquitita, you and I know! – volvió a cantar con una sonrisa y los brazos abiertos. Ella se secaba la cara con las manos. Él se acercó, la tomó de las manos y la levantó – ¡How the heartaches come and they go and the scars they're leaving!

Rodeó uno de sus brazos en la pequeña cintura de la morena y comenzó a bailar con ella, saltando atropelladamente. Ella comenzó a reír. Sonriendo, la soltó y luego tomó un broche que había arriba de su mesa de luz, le recogió el pelo malamente para poder así apartarlo de su bello rostro. Los Rowdys se acercaron, el azul con perfume en mano y el rojo con su petaca.

You'll be dancing once again and the pain will end, you will have no time for grieving – cantaron al unísono, el rubio le roció un poco del perfume ahogándose en el proceso. Brick le acercó la petaca, acercándose el dedo a la boca para hacerle aquella seña que indicaba que tenía que mantener el silencio.

¡Chiquitita you and I cry! ¡But the sun is still in the sky and shining above you! – el resto de la familia se encontraba cantando en la entrada de la habitación. La, antes triste, adolescente rió ante la bizarra situación; la pequeña niña en los brazos de Buttercup, Sophie, rió con ella inocentemente. Van y Billie cantaban animados –. Let me hear you sing once more like you did before, sing a new song, Chiquitita.

— ¡Vamos, Fairy! ¡Canta! – toda la familia quedó en silencio esperando por la voz de la gemela mayor. Le miraban divertidos. Ella sonrió y suspiró. Volvió a pegar un trago de la petaca de su tío, tomando las últimas gotas.

Try once more like you did before. Sing a new song, Chiquitita.

La familia entera comenzó a gritar y a aplaudir tras finalizado aquel espectáculo espontáneo digno de un musical (como si Butch no lo hubiera hecho por todas las veces que había visto Mamma Mía con sus gemelas, ¿no?). Sophie, de tres años, se bajó de los brazos de su madre para poder acercarse y abrazar a su hermana mayor; los otros descendientes imitaron su acción, la joven correspondió el abrazo y sonrió.

— ¡Vamos, chica! Charlie anda en la ciudad y se enteró de la situación, nos invitó a tomar un helado con Beth. ¡Tienes que salir de aquí! – exclamó Savannah.

— Van tiene razón, cariño. Tal vez te animará un poco – dijo su madre apoyando la propuesta, la aludida respondió:

— No creo que haya algo que me anime más que esto, pero podría averiguarlo – rieron todos, sus ojos se aguaron por un momento pero su sonrisa se agrandó –. Gracias, por todo. Los amo muchísimo.

— Nosotros a ti, cariño – su padre abrazó a su hija por los hombros.

Definitivamente, Butch haría lo que fuera para que ellos sonrieran.


T-Fest: es un cantante de trap ruso. Estuve enganchada a él últimamente así que fue el primero que se me ocurrió.

Fun fact, Charlie es el que al final acaba con Farrah años después y con una hija. Que sí, llamé Hayley por Paramore, no pude evitarlo.

Mamma mía es una de mis películas favoritas, ya perdí la cuenta de todas las veces que la Vi y lloré con la escena de Slipping Through My Fingers. Realmente este headcanon de que los Rowdys tengan un guilty pleasure gigante con ABBA me encanta, además de que mi idea del AU de esta película está, créanme, me da mucha pereza escribirlo.

Pero si, ésta escena me encanta y Brick y Boomer irradian esa Tanya y Rosie energy. Jsjsjs, los amo, mierrrrrda.

Además amo los musicales. Stan Hadestown for good health.

Espero que les haya gustado! Estoy en proceso de editar los primeros capítulos así que mantenganse al tanto que pronto va a suceder. I'm waiting for la puta inspiración (?

¡Cheers!