Lala Lulu: Hola!Uy aquí tendremos de todo un poco. La cita de Mina y Broly... Vegeta y Serena encaminando la celebración de su unión. Ése Bardock que se resiste. Y Ami+Nappa+pastel con Lemon= ;) muaaajajaja, sólo para tocarle los sesos como a mi me gusta. Y una pizca más de *miradas_Incómodas_homosexuales. Pero ésta vez más intensas. Las dudas de Darien lo llevaran a hacer algo imprudente, él no sabe con quien se enfrenta. Bueno ¡A DARLE A LA LECTURA!
¡Advertencia! Si ya has leído mi historia anterior sabrás que yo no escribo Lemon, sino Smut, mucho Smut. Smut es sabrosura primero, explicaciones después. Así que esto es para adultos ¡Porque soy una maldita pervertida!
No me pertenecen los personajes, son Creaciones de Akira Toriyama y Naoko Takeuchi. Hecho por un fan, para algún otro fan que ande dando vueltas por la Vía Láctea…
"Cariño, estoy tan dentro de ti
Tienes ese "algo"
¿Qué puedo hacer?
Cariño, me haces girar
La tierra se mueve, pero no puedo sentir el suelo
Cada vez que me miras
Mi corazón está saltando, es fácil de ver
Tú me vuelves loca
Simplemente no puedo dormir
Estoy tan emocionada, estoy demasiado metida
Whoa oh oh, loca, pero se siente bien
Cariño, pensar en ti me mantiene despierta toda la noche." Crazy, de Britney Spears.
Capítulo 10
Mina se encontraba otra noche mirando al techo, y pensando en lo mucho que estaba mintiendo últimamente con su vida sexual. Antes era sólo para evadir preguntas, pero la verdad es que desde ése extraño encuentro con el monstruo Saiyajin, que no se ha sentido bien o cómoda seduciendo a ninguno. Mira el calendario e intenta persuadirse de que es quizá la edad de su madurez, respecto al tema de encontrar alguna pareja estable…Luego algo la saca de su tren del pensamiento y es su teléfono. Abre el mensaje.
De Broly:
Buenas noches Mina, quería mostrarte una foto de cómo agrandamos el departamento, ya quiero que vengas a visitarlo. Sé que ambos hemos estado ocupados, pero mañana cobro mi primer quincena y quiero invitarte donde quieras ir.
Mina siente que acaba de mentirse a ella misma hace unos momentos, sí que tiene alguien con quien se ha sentido muy cómoda enviando mensajes. Aunque son muy respetuosos y nada provocadores, sólo leerlos o leer el nombre de Broly en la pantalla le saca risitas de tonta. Quizá el "juego de la seducción"; respecto de encuentros casuales, ya la aburrió o la ha desgastado, y lo que necesita es un Guerrero Honorable con cuerpo de acero que la "corteje", como una dama y no como una adolescente con hormonas aceleradas.
De Mina:
¡Qué lindo departamento! \(^ヮ^)/ .Sí que hemos estado atareados. Pero ya estamos en la época de los cerezos ¿Quieres que hagamos un picnic en el Parque Yoyogi para ver las flores? ❀◕‿◕❀
Toma aire, Mina hace tiempo que no se sentía con mariposas en el estómago de sólo esperar un mensaje. Y siente la respuesta. Sí, puede que Broly, sea la respuesta a su cambio en algunas costumbres de su vida personal.
De Broly:
¡Por supuesto! Ya quiero estar ahí contigo.
Broly sonríe mirando al techo, a pesar de que ahora sólo duermen en bolsas de dormir, y tienen solo lo necesario en el departamento, es mejor que estar inmovilizado en una pequeña celda. Siente que desde que ayudó a escapar a Tarble y llegó a la Tierra, todo ha ido de mejor en mejor. Empieza a buscar información en internet sobre ése parque, cómo llegar y que hacer. Tararea sin darse cuenta, escondiendo la iluminación del teléfono.
— ¡Broly deja eso ya! —Raditz se molesta de sentir a ése simio haciendo cancioncitas como tonto. Se envuelve de nuevo para dormir, ya quiere terminar de instalar todo en las habitaciones, para por una vez en su existencia tener una habitación para él solo. Suspira y se pone a pensar, si será posible sacarse a Rei de la cabeza teniendo sexo con algunas hembras —"Rei…"— Piensa su nombre, y cada noche reflexiona mil veces si le conviene o no entregarse a sus instintos con ella.
—… Sólo quiero hacer un encargo y seguimos trabajando. Nadie los obliga a seguirme. —Broly les aclara, ya que quiere usar su tiempo de descanso para pasar por una tienda.
—Ah… Creo que si el Legendario se sale de control, hay que estar en guardia. —Bardock aclara, en parte es cierto, pero otra parte es mentira, no pudo resistir la tentación de…
Ahí estaba Lita, atendiendo en su pastelería, muy sonriente se la veía con un par de empleados más armando unas cajas, luego ve que entra un tipo de cabello rubio, con dos niños pequeños de ojos verdes. Ella sale del mostrador a abrazarlo y tomar en sus brazos a los niños. Bardock queda pasmado ¡¿Cómo?! ¡No había percibido el olor de ningún otro ésa vez! ¡Y en la fiesta ella no habló de hijos o de una pareja! Acaba de sentir una cachetada fuerte de desengaño. Queda disimulando que mira la vidriera con los otros, no quiere entrar.
Raditz le da un pequeño golpe con el revés de la mano, que lo despabila un poco. —Ja, voy a entrar a probar algunas cosas, no tengo una "cita" pero sí hambre. —Entra contento y los demás lo siguen, un aroma a delicias indescriptibles los azotan. Pero en especial a Bardock, ya que se combina con el olor de Lita que solo él puede percibir.
— ¡Buenas! —Lita saluda muy amigable, ve de reojo a Bardock y sólo se puso a ver algunos mostradores, sin fijarle la vista. Lo ve más relajado que otras veces, puede que sea porque aún no salieron de trabajar, todavía tienen sus uniformes de la obra. —Ten Andrew… —Le pasa al pequeño. —Bueno ¿Qué les parece? De seguro no se resistieron al olor ¿Verdad? —Muy presumida les habla.
—Sí…—Broly le da una sonrisa brillante en tanto mira los pasteles. —No sabía que tenías niños, no recuerdo que lo hayas mencionado. —Intenta hacer conversación.
— ¡¿Qué?! ¡No! —Andrew contesta en broma al tipo más alto de la cicatriz, a pesar de parecer intimidante, su voz fue muy amable. —Jajaja, ya quisiera ella haberse casado conmigo. Jajajaja. —Da carcajadas malvadas burlándose de su amiga.
— ¡Oye! ¡Cuidado con lo que dices o le cuento a tu esposa! —Lita lo amenaza con el cuchillo de cortar pasteles.
—Ja, ya anda haciendo de las suyas ¿No? —La esposa de Andrew entra a la tienda. Lita la saluda, y se pone a hablar con Broly, luego despide de lejos a la pareja casada que se iba con los niños.
—Sí, soy madrina de los niños… —Comenta Lita, mientras les prepara las cajas de lo que se llevaran y anota el encargo para Broly.
Bardock sintió una ola de alivio renovadora. Se muerde la lengua de lo mucho que le hiere su orgullo, darse cuenta que usaba a Gine como una excusa, cuando ya es totalmente obvio que quiere estar con ésta hembra. Y que puede llegar a matarlo cuando sepa, que fue él quien le partió el brazo y la dejó inconsciente. Siente demasiadas cosas al mismo tiempo, se siente tan ahogado, que si no se va ahora es capaz de tomarla ahí mismo en el piso. De seguro el sexo con ella calmará el volcán de pensamientos que no lo dejan vivir en paz.
—… Y Bardock ¿No? —Lita se acerca a su lado del mostrador y le da su caja, que pidió sólo con un poco de cada cosa. Lo ve tomar la caja, y mirarla como si le doliera, tapa su nariz.
—Gracias. —Bardock se gira y sale disparado.
Raditz capta la situación y se acerca a hablar con Lita así no sospecha. —Suele sentirse ansioso para socializar. —Llama su atención. — A veces mi padre suele sentirse mejor con algo frío y protocolar como el ejército. —Ella le sonríe, y sale para ver a su padre. —Papá… —Intenta tocar su hombro, si es lo que sospecha… Él y Lita…
— ¡Estoy bien! Se hace tarde. —Sisea y se aleja caminando. Odia que uno de sus hijos lo mire con lástima ¿Qué pensará su hijo si se entera que apenas pasando el duelo por su madre él ya encontró una potencial pareja? O peor… Que hizo lo opuesto a lo primero que le enseñan a un Saiyajin, proteger a su pareja de cualquier daño.
…
Darien había seguido un par de patrones extraños en Vegeta, en especial el día que creyó cruzarlo en la hora del almuerzo. Pensó que iba sólo a un restaurante, pero en un instante lo vió desaparecer. Ahora en sus días libres se dedica a descubrir qué se trae y si es que vuelve al trabajo. No sale con Serena a almorzar en los descansos de su trabajo ¿A dónde se va y cómo hace para desaparecer sin más? Lo seguía de nuevo a unos cien metros, el cabello sí que lo delataba. Para suerte de Darien, podía mezclarse sin problemas. Intentó el primer tiempo, reprimir todo esto, pero el misterio lo ahoga en la incertidumbre, necesita una respuesta para recuperar a Serena.
Vegeta se acercaba al restaurante que recuerda haber traído a Serena para charlar luego de ésa primera noche, antes de entrar mira hacia el cielo, los días están cada vez mejores, el frío casi ni se siente al volar. Usa la parte de atrás para esconder su despegue, pero decide entrar y sentarse en una mesa, hoy comerá aquí y no en casa. No es su costumbre enfrentar éstas cosas en zigzag.
Darien lo ve sentarse en un rincón alejado, él entra y se oculta en el lado opuesto del restaurante, la barra en el medio lo esconde. En un momento fija la mirada, pasa un mozo frente a Vegeta y al quitarse ya no lo ve ahí. Parpadea sorprendido, hasta que ve delante de su mesa algo que en verdad lo asusta.
—Creo que debes de dejar de hacer éstas cosas… —Vegeta le habla sentado en la silla frente a él. —Por tu bien… —Con tono de amenaza. Ya está cansado de sentir su Ki siguiéndolo cuando no está con Serena.
Darien intenta volver a respirar ¡¿En qué momento se movió tan rápido?! —Y… ¿Qué pasaría si sigo? —Se recuesta intentando mantener una postura relajada. — ¿Puedo llegar a descubrir algo? —Lo ve hacer una mueca de sonrisa, casi como un tic.
—Mira, creo que es bastante estúpido de tu parte el creer que así la recuperaras. —Afila su mirada y cruza sus dedos. —Ella es mía.
— ¿Lo es? ¿Acaso dudas de si a veces piensa en mí?—Darien sisea con rabia, de sólo recordar el amor que tenía con Serena.
—Déjame ser claro. —Vegeta aclara su garganta quizá el tipo no entiende bien y tal vez es en parte su culpa por no dejarlo al descubierto desde el primer día. — Tú tuviste la oportunidad, la diste por ganada creyendo que te esperaría para siempre.
— ¡Tú no sabes nada! —Darien se altera un poco, trata de calmar su respiración. —No sabes nada del amor que compartimos, la historia que tenemos. —Sisea tratando de bajar el tono.
—El amor no lo es todo en un matrimonio. —Lo ve agrandar la mirada. —La dejaste seguir soñando contigo. Y puede ser que hayas creído que era inmadura para casarse, pero tampoco hiciste nada para convertirla en la verdadera mujer que es. —Pone ambas manos extendidas en la mesa. Esperando su respuesta.
—Ella aún me ama a pesar de mis errores, yo aún la amo. Nuestro destino es estar juntos, soy capaz de aceptarla sin importar que otro… La haya manoseado. —Presiona duramente su mandíbula y también enfoca su mirada azul oscura en ésa mirada negra que parece estar a punto de dispararle.
Vegeta abre grande la mirada, puede sentir claramente el Ki de Darien elevarse aún más que cualquier terrícola que haya conocido. El maldito también oculta algo, esto se lo confirma, no es un loco que se disfraza. Pero ¿Cómo se atreve a hablar del contacto que tiene con su esposa como un vulgar manoseo? Quiere provocarlo, eso es siempre evidente, pero no sabe que se encuentra frente a uno de los mejores estrategas de Guerra de la Galaxia. —No te conviene empeñar tu vida a algo que puede no durar para siempre. Si estás tan seguro, ve y díselo. —Pone una mano en su pecho del lado del corazón. —Ella es libre de irse cuando quiera…
Lo ha derrotado, si en verdad en la mente de Darien hubiera la total seguridad respecto de Serena, ya lo hubiera hecho hace días. Pero le será imposible si ella sigue cerca de un tipo que le llena la cabeza respecto de cumplir su sueño de casarse, cosa que ya hizo. Rechista a un lado, siente tanta furia que sólo quiere explotar aquí mismo. Más al ver a Vegeta levantarse con una sonrisa triunfal de mierda, e irse sin más.
Vegeta comprende que ha dejado algo inminente a estallar, el orgullo de ése terrícola es admirable, si no fuera un terrícola. A la salida del trabajo Serena lo tomaba del brazo y lo llenaba de detalles tontos de Mina y la cita que tendrá con Broly. Luego mientras leían…
Serena estaba prácticamente lista para dormir, tenía una camiseta deportiva y sus bragas, sólo le faltaba ponerse uno de los camisones. —Vegeta… ¿Sucede algo? —Se acerca a él en la cama, ni siquiera se quitó la ropa de trabajo, sólo se quitó los zapatos y el saco, lo ha sentido demasiado serio, pensativo.
—Lo que te voy a decir, va contra todos mis instintos. —Vegeta la siente con miedo, así que se acerca a abrazarla para que se relaje. —Hoy me encontré a Darien, sospecho que me seguía…—La ve poner un gesto realmente enojado. —Cálmate, lo que te quiero decir es que debes hablar con él, creo que sólo tiene el mismo miedo que tenían o aún tienen tus amigas.
—No tengo nada que hablar con él. Es un hipócrita él me dejó. —Se queja levantado el tono. Vegeta la toma del mentón para enfocar su mirada azul en él.
—No quiero pensar que no quieres verlo porque temes que te convenza de estar con él, o que tus sentimientos… —Serena le tapa la boca antes de que siga, niega con la cabeza.
—Me decidí a quedarme contigo, veré para hablar con él si eso hace que desista de su actitud de mierda. Si no, te juro que tomaré acciones legales, no puede hacer esto. —Se abraza de su cuello. —Soy tan feliz contigo.
—Mmm… Yo también. —La levanta a horcajadas con él. —Tanto que a veces me cuesta romper el ambiente así. Ahora… —Le pone el índice en la nariz. —Mañana voy a pedir un turno con un salón que organiza bodas para hacer la fiesta ¿Te parece buen cambio de tema?
—Ay… Cierto ¿Qué vamos a decir? ¿Qué nos casamos y nos olvidamos de la fiesta? —Piensa un poco pero sin preocupaciones. Sus padres de seguro se alegraran del festejo.
—En ésos casos siempre recomiendo ir natural y decirles, nos casamos, y ahora queremos la fiesta. Punto. — Se encoge de hombros, como si le importara un carajo lo que crean, no es ilegal, tampoco se casaron con prisas como si la hubiera preñado por accidente.
— ¡Sí! Mis papás van a estar felices, las chicas van a emocionarse, ya quiero probarme vestidos ¡Ah! Y pasteles. —Aplaude feliz, ahora sí que se ve como un conejo saltando libre por ahí. —Pero ¿Sabes que es lo que más quiero? —Vegeta la mira negando con la cabeza. — Hacerlo si tú quieres en verdad… Siempre te quejas de las fiestas o reuniones. Si es por mí, con un viaje—
—No, es lo único que he querido celebrar auténticamente en mi vida, el haberme unido a mi pareja. —Su mirada brillante se acerca a unirse en un beso, la siente tomar su corbata para aflojarla, la quita y sigue con su camisa. Mientras baja con pequeños besos que le provocan cosquillas. Ella le da un pequeño empujón al cual apenas presta atención.
—Acuéstate. —Le ordena Serena para que haga caso a su gesto. — Tu esposa va a encargarse de que descanses bien ¿Quieres una ducha? —Le niega y se deja desvestir sentándose al borde de la cama y luego tirándose de nuevo. Lo escucha dar pequeños quejidos de gusto cuando lo acaricia. Pasa sus dedos por un par de cicatrices de su abdomen y la zona baja del ombligo. Quita su pantalón y sus calcetines. Su miembro está endurecido, pero no en su totalidad. De nuevo ésa ansiedad de Serena de sentirlo en su boca hace que le pique la lengua. Toma el borde de su bóxer y se lo baja dejando ver claramente su glande, no escucha quejas de parte de él. Hasta que la siente tomarlo para acercarlo a la boca.
Vegeta se sienta para alejarla—No, no lo hagas. No te gusta. — Su vista queda fija, sin saber qué decir al verla con un gesto tierno tomar su polla con una mano y acariciarla con su mejilla. Vegeta parpadea queriendo articular otra vez.
—Quiero que me digas cómo te gusta. —Lo agarra suave desde el medio y lo apoya un poco más en su mejilla para sentir sus latidos y que él sienta su calor. —Como cuando entrenamos… Enséñame a saborearlo. Quiero adquirir tu sabor. —Le lloriquea muy dulce, en tanto pasa su lengua desde la base hasta la punta. En ése simple acto acaba de endurecerlo completo. Acaricia el vello de su pelvis, le gusta, no es áspero o desagradable. Sino suave y fino.
¡BOOMM! La mente de Vegeta ha explotado. Mientras se recupera de la onda expansiva, toma aire para hablar. —De acuerdo, pero si te disgusta, dímelo. — La deja seguir, pero no se anima a recostarse o cerrar la vista, quiere saber y ver si ella es sincera al sentir su sabor. —Ah…—Vegeta siente la primera lamida intensa desde la base a la punta, su lengua tibia empieza a marcar caminos de saliva, sostiene muy suave su cabello dorado para que no le moleste. Su lengua lo recorre muy arduamente y comienza a estimularlo con la mano, le da pequeñas succiones a la punta, su boca rosa es tan pequeña para su grosor, pero ella va lento, saboreándolo. Esto a Vegeta le encanta, es casi una pequeña tortura placentera, tan cerca…. Tan lejos.
Serena vuelve a bajar con su lengua y ve que sus testículos también palpitan con la estimulación, se relame. Nunca creyó que ésa vista la antojara tanto. Con su mano libre los masajea haciéndolo pegar un salto, y un gruñido intenso de sorpresa cuando se los lleva a la boca, lo escucha gemir su nombre en afirmación, en tanto la otra mano lo sigue masturbando. El pre-semen escurre de la punta, lo junta con el pulgar y le da círculos con el dedo a su glande. Serena sube con besos y succiones gimiendo, ésto la excita. Lo mira decidida y empieza a engullirlo. El agarre de Vegeta en su cabello es tan suave, le parece muy tierno. — ¿Te gusta? —Serena consulta mientras lo succiona. — ¿Lo sientes bien? —Con tono sincero está abierta a cualquier sugerencia. Fija sus ojos a él, mientras continúa su labor con su boca y manos.
Queda sorprendido, acaba de descubrir qué es lo que más le fascina de ella. Serena no es la mujer más experimentada que le haya hecho ésto, tampoco es una mujer que se entusiasme para resolver todo con sexo, como a él le gusta a veces. En cambio, ésa capacidad que tiene de estar en medio de todo esto, y con un gesto adorable preguntarle si es de su gusto, no sólo quiere sentirse cómoda ella, sino también darle placer. Es esa mezcla de ternura y perversión que siempre creyó imposible de unir, lo que le encanta y la hace única. —Sí Serena… —Contesta entre jadeos sonriéndole muy sincero. —Me gusta mucho… Aaahh…Sigue, despacio. No lo hagas con fuerza, así en ése ritmo… Lo haces muy bien. —Gime y tira la cabeza hacia atrás cuando ella le sonríe traviesa y empieza a engullirlo muy suave, sin detener sus caricias en los testículos ni de masajear el largo de su virilidad.
Eran justo las palabras que Serena necesitaba, y la mirada lujuriosa que quería de su esposo, el deseo de ir hasta el final junto con ella. Lentamente regula su respiración, recuerda de envolver sus dientes con los labios como le dijo Mina. Ahí está la punta acercándose a su garganta, vuelve a respirar relajándose, e intenta un poco más profundo, siente el primer impulso de náuseas y se aleja de nuevo, succiona la punta y le da círculos con la lengua. Su sabor, su olor, la textura de su polla, tan caliente y aterciopelada la está mojando, siente palpitaciones en los labios de su vagina, cosquillas en sus pezones, sin siquiera tocarse. Vuelve a relajarse y lo engulle buscando la posición más cómoda para no cansar su cuello, quiere sentirlo dentro de su garganta, es increíble. Va profundo, más, y más en cada embestida que da con su cabeza, empezando a succionar con más ritmo.
—Mierda. Ah, ah Se-Serena, estoy cerca. —Le da la señal para que se aleje, y parece que va a hacerlo, pero es más un retroceso para tomar impulso. Su glande se inserta hasta el fondo de su garganta caliente, chupándolo firme. — ¡Oh mi Dios! —Eyacula en tres veces, liberando gran cantidad de semen. A medida que Serena saca su miembro de la boca, siente el filo delicado de sus dientes rozarlo, pero no es doloroso, le da escalofríos de gusto.
Da un par succiones rudas, sin dejar que caiga ni una gota fuera de ella. No es como Serena lo esperaba, su semen no es espeso o apestoso, sino un líquido sedoso, suave, apenas salino y tibio… Casi caliente. Puede sentirlo bajar por su garganta y llenar su estómago, toca su barriga y puede sentir su tibieza expandirse dentro de ella.
Apenas está completamente fuera de su boca, busca su camisa y se la ofrece. —Ten escúpelo aquí, yo—Toma su boca y ve el movimiento de su garganta terminando de tragar, se la abre y queda sin aire al ver que se lo tragó todo. Serena queda unos momentos con la boca abierta, relamiendo sus labios, su vagina aún se siente caliente y húmeda, esto no solo la ha encendido, la está quemando de necesidad. Serena vuelve a tomar su virilidad en sus manos y pasa su lengua para asegurarse de dejarla limpia. — ¿Ya- Ya lo tragaste todo?— El corazón de Vegeta late tan fuerte, que siente el palpitar en cada rincón de su ser. Es tan diferente a aquella vez; está roja, pero es porque tiene la sangre a flor de piel, haciendo brillar sus mejillas y sus labios. Está agitada y sus piernas tiemblan, pero es porque está chorreando hasta el piso, acalorada.
—Quiero más. Vegeta, dame más... —Gime al ver que sus lamidas le han despertado otra erección. La toma de los hombros y la sienta encima de él. Quita su camiseta y no puede esperar para besar sus pechos. La toma del cuello y le mete la lengua en su boca, saboreándola hasta el fondo, salivando tanto que se siente ahogar, desde aquella noche de borrachera que no la ha besado de ésta forma tan agresiva. Se alejan para respirar. —Lo-Lo hice…Bien ¿Verdad? —Muy tímida pregunta escondiendo su rostro en su hombro.
—Mmm, creo que me acabo de enamorar. — Comenta un poco en chiste. Ella, muy enojada por su comentario, lo golpea en la espalda con sus puños. Se ríe de sus pequeños golpes, pero luego enfoca su mirada azul brillante y aún está excitada. La toma firme en sus brazos y la acuesta en las almohadas, acomoda su cabello dorado. Queda acariciando la punta de su nariz con la suya muy tiernamente, tanto, que va a contrastar con lo que está a punto de decir y hacer. —Serena… ¿Quieres que te succione toda la vulva? —Con tono grave le susurra, baja y lame su ombligo. Sus miradas brillan perdidas en lujuria, mientras espera su respuesta. Sube de nuevo y devora sus pezones sin piedad. —Pídeme si quieres que te chupe… —Tironea suavemente su pezón en la boca, dejándolo saltar. —… Tu pequeño, rosado y delicioso coño… —Serena lo aleja muy despacio con las piernas. Toma sus bragas con la punta de sus finos pulgares ¡Maldita sea, es tan erótica!
—Quiero que… Me chupes… —En cada pausa temblorosa, quita muy lento la tela, se deja ver un hilo de sus fluidos brillantes escurrir desde sus bragas. —…Mi… —Serena se agita, jamás alguien le ha hablado tan sucio, y le ha gustado tanto. —Mi… C-Co-C…Vagina. —Se recuesta suspirando nerviosa, luchó todo lo que pudo, pero una palabra tan obscena no pudo salir de su boca. Luego empieza a sentir la lengua de Vegeta dibujar caricias en su ombligo, e ir lentamente bajando con besos hasta su clítoris.
—Mmm… —Vegeta gruñe de placer, siente los labios de su vagina inflamados y palpitando, acomoda sus brazos acariciando sus muslos y posicionándolos en sus hombros. Con sus manos por arriba se ayuda a descubrir su clítoris. — A ver… Hay que hacer que florezca. — Escucha a Serena preguntar ¿Eh? Pero ahora lo va a saber, apenas se acomoda, acerca la boca para succionarla.
— ¡Oh sí! ¡Ah! — Serena se retuerce, Vegeta la estimula de forma directa y cruda, haciéndola sentir unos pequeños escalofríos de dolor, pero que se disuelven en placer.
— ¿Ves? —Vegeta llama su atención para que vea su botón erecto, la levanta un poco más desde su cadera. Ella jadea excitada viéndolo. — Tu piel, son como pétalos… —Le da una caricia con el índice, erizándola totalmente. —Cuando se pone duro, los pétalos se abren, dejándose ver. —Se relame hambriento. Vuelve a envolverlo en su boca, chupando y dibujando círculos con la lengua, ella tiene una mano en su melena negra para verlo, y Vegeta le fija la vista con un ojo para continuar. Mientras la sostiene firme con una mano, la otra lubrica dos dedos con los jugos de su esposa, y se los inserta, encontrando de inmediato su zona rugosa, Serena lloriquea y pide más aferrándose a las almohadas. Está decidido a darle alivio, suelta la mano de su muslo y atrapa su pecho, succiona su clítoris apretándolo con la punta de su lengua dándole círculos, dobla sus dedos dentro de ella y aumenta las embestidas, sacudiéndola casi completamente.
— ¡Oh no! ¡Dios mío no!—Gime al sentir algo extraño, pero muy intenso a punto de explotar en ella. Arquea su espalda entumecida ante el placer inevitable— ¡Ah, Vegeta!
Vegeta toma aire, luego de verla literalmente estallar de placer, su rostro quedó rociado por su humedad. No pierde tiempo y empieza a limpiar su eyaculación femenina con la lengua, hasta la línea de su trasero, busca tragar hasta la última gota. Limpia sus manos, saboreando sus dedos hasta el codo, no piensa desperdiciar nada. —Jmjmjm… Supongo que es la primera vez... —Junta lo que había en su rostro con sus dedos y lo mete en su boca. Su polla da saltos por sí sola, ansiosa por unirse a ésa cavidad jugosa.
—Sí… Es- Es la primera vez, que…Yo—Serena intenta calmar los latidos desesperados de su corazón y su respiración ahogada. Parpadea viendo como él también disfruta de beberla. De a ratos vuelve la pregunta a su mente, si el sexo fue siempre algo tan fantástico, casi siente sus células hacerse arena, desapareciendo, pero siendo aferrada por los brazos de su esposo. Le está gustando el pensamiento de que se siente así, sólo porque lo hace con Vegeta.
—Hmmm… —Vegeta toma un condón y lo deja en el vientre de Serena, en tanto se arrodilla entre sus piernas y se recuesta un poco sobre ella apoyándose en los codos. —Ahora los dos al mismo tiempo… ¿Quieres? —Le consulta, un orgasmo tan intenso a veces suele agotar a la hembra. Besa su vientre. La ve asentir con una sonrisa, mientras Serena vuelve a meter sus dedos en su cabello sacándole suspiros.
…
Ami estaba revisando por milésima vez que todo en su casa esté correcto y en orden. No tiene más detalles que libros, y hace ratos no recibía ninguna visita. Su trabajo suele aislarla demasiado, y al ser algo que le gusta, cae como una ermitaña. Va a la habitación y se mira al espejo, sólo está con el rostro lavado ¡¿Y qué mierda con su ropa?! ¡Parece maestra de jardín de niños! Mira la hora y corre al closet. Nop, los vestidos son todos, bien conservadores o demasiado formales ¡Unos Jeans!... Y una camiseta que resalte un poco el busto. Pero ¿No se estará adelantando? Ni siquiera han hablado, no sabe si el tipo está en pareja o qué es de su vida. Suena el timbre, sale y se cae intentando subir sus jeans. — ¡Auch! ¡Voy! —Grita sintiéndose estúpida, es muy probable que ni la escuche.
Nappa está volando en lo alto, yendo a casa de Ami, ha llegado casi media hora antes de lo acordado, pero su ansiedad lo está traicionando, practicó mil veces frente al espejo para decirle que esto no sería posible. Se ve una mujer inteligente, y adorable, seguro un macho más joven le siente bien. Pero ahora sólo quiere verla, quiere estar con ella; y arma y desarma mil escenarios en su mente. Lo malo es que todos son escenarios sexuales, nunca tuvo tantas ganas de golpearse en la cara. Mira el reloj y baja a tocar el timbre.
— ¡Buenos días! Pasa… —Ami le ofrece con la mano. Nappa sonríe y la saluda, tiene que agacharse un poco para cruzar el marco de la puerta, pero es algo a lo que ya está acostumbrado. Le deja un pastel que compró en la tienda de Lita, y se sienta en la barra de la cocina. —Hago muy ricos Lattes… ¿Quieres?— Nappa le asiente. —Jeje, mi trabajo de medio tiempo, para pagar mis estudios, fue en una cafetería. —Se gira a prepararlo y le pasa un cuchillo. —Ten, corta el pastel…—Se gira y él le sonríe ¿Por qué todo parece tan ameno?
—Tu departamento es muy ordenado. —Señala a los libros y el escritorio, le gustan— Creo que asusté a un par de tus vecinos. —Comenta en broma, y ella se ríe a carcajadas, más relajada. Su puta madre, no, no podrá hacerlo, todo de ella le gusta. Su cabello azul se ve tan suave y su sonrisa es tan fresca. Le pasa la taza. —Huele bien… —No tanto como tú. Se muerde la lengua reprimiendo el comentario.
— ¿Tu mano ya está mejor? ¿Te ha complicado en el trabajo? Mina me ha dicho que encontraron trabajo en la construcción. —Trata de hacer comentario luego de ver las vendas en su mano.
—Oh, sí, no se me ha complicado para nada. Lo desinfecto sin falta. No es lo peor que me ha pasado. —Mira a la mano, ya no necesita la venda ni nada, pero Vegeta le advirtió que los terrícolas sanan despacio, y que debía usarlas por lo menos diez días para no levantar sospechas.
Ami juega con su taza, trata de calmar el temblor en su pierna. No sabe cómo empezar sin que esto parezca un interrogatorio, come un poco de pastel. —Nunca en mi vida sentí eso… —Nappa le enfoca la vista. — Y- Y te juro que soy una Doctora profesional, no ando por ahí haciéndole cosas a mis pacientes. Así como te juro que nunca antes me sentí tan atraída a alguien o sentí un orgasmo que me hiciera chorrear de ésa forma. —Se detiene luego de su verborrea esperando alguna respuesta.
Bien… Bien… Éste es el momento de Nappa para decirle que, ella es una mujer joven, que no debe perder el tiempo con él, que seguro hay otro hombre más joven y capaz; que sabrá apreciar a una mujer inteligente y hermosa como ella.
—"¡Su puta mierda!"— Nappa se abofetea duramente en su cabeza. —Yo tampoco hago esas cosas con ninguna otra, y también es la primera vez que siento éste impulso irresistible de tomar una mujer, ahí mismo. —Ami apoya su mano en la suya.
— ¿Tienes novia, esposa, hijos? —Pregunta desesperada, él le abre grande la vista.
—No, no, para nada. Nunca haría algo así a una jovencita, estando con otra o irrespetando una casa… —Se rasca la nuca, avergonzado de sólo haber estado con hembras en burdeles y nunca en algo más serio.
—Quiero averiguar qué sucede entre nosotros. —Presiona su mano y se quedan viendo a los ojos, casi sin poder respirar. —Quiero besarte ahora mismo. —Ami acerca su rostro de puntitas, ahora que lo piensa el sujeto es demasiado alto para ella.
Nappa traga duro, y en un intento de recobrar un poco de sensatez —Eres joven, no sé si te conviene estar con un tipo como yo… —La sigue viendo decidida.
—Tengo más de treinta, no soy una "jovencita"… ¿No quieres besarme? —Ami le consulta dibujando un pequeño puchero.
—No tienes idea de todo lo que quiero hacerte. —La toma de la cintura y la levanta como si no pesara nada a través de la barra, y la sienta a horcajadas con él. Respiran pesado viéndose las bocas. Sus aromas se mezclan, los marea, saben que de hacerlo aquí y ahora, no hay vuelta atrás.
Sus bocas se unen al fin. El sabor al café, el chocolate y la crema le da un efecto casi narcótico al beso. Jamás en su vida Ami ha estado tan hambrienta de la boca de nadie, tanto que su instinto le demanda meter su lengua, y dar pequeñas mordidas. Nappa responde abriendo su boca, su lengua técnicamente llena la boca de Ami, se aleja para dejarla respirar. Ella aprieta su miembro a través de su pantalón, haciéndolo ahogar un gruñido. Nappa sube sus manos por los costados de su pequeño cuerpo y levanta su camiseta. Sus pechos blancos suben y bajan agitados con la respiración, cubiertos por la tela de su brasier, la sostiene firme, baja la tela con la boca y mete sin preámbulos su pezón para lamerlo y succionarlo.
La electricidad se dispara, quemándola como rastro de pólvora. — ¡Ah, Nappa! —Arquea su espalda, su lengua caliente cubre técnicamente todo el tamaño de su pecho. Luego un pellizco la hace temblar totalmente, se endereza quiere quitarle su camiseta, mete las manos debajo ¡Wow! Es a Ami a quien le harán falta manos para recorrerlo, le quita totalmente la camiseta, y el tipo es una pared de rocas ¡Impresionante! Sus cicatrices son enormes, se nota que ha pasado por mucho, comienza a besarlas y lamerlas. En un momento lo queda mirando y duda si la diferencia de peso o estatura no será contraproducente. El olor en su pecho es tan reconfortante, borra todas sus dudas ¿Por qué sin siquiera conocerlo tiene casi la seguridad que no puede hacerle daño? Cualquiera que lo viera de lejos sospecharía que es un tipo peligroso y no quisiera encontrárselo en una calle oscura.
Nappa observa a Ami recorriéndolo con sus manos, que son pequeñas en comparación de todo lo que es él. En un momento se da cuenta que de hecho es demasiado menudita para él, deberá tomar aire e intentar no dañarla, mira sus pezones endurecidos y están un poco marcados por sus succiones, se golpea internamente. También recuerda su polla siendo estimulada entra sus manos ¡Mierda, ella es casi un tercio de su tamaño! Puede dañarla en verdad. La abraza y ella aferra sus piernas a su cintura, vuelve a besarla, su sabor vuelve a cegarlo, mira el desayuno aun por la mitad y tiene una idea. La sienta en la barra, toma el pastel, lo prueba y luego con un dedo toma la crema de limón que la cubre, la pasa por el pecho de Ami, toda su piel se eriza.
—Oh… Dios… —Ami suspira hacia adentro al sentirlo pasar la crema fresca, y comer de su cuerpo con su lengua grande y caliente. De sólo imaginar ésa lengua entre sus piernas, siente pequeñas cosquillas en su clítoris y palpitaciones en los labios de su vagina. La oleada de pensamientos pervertidos no la dejan en paz, jamás tuvo tantas fantasías sexuales desde que apareció él en su vida. —Quiero ir a la cama… —Ruega excitada.
Las alarmas de Nappa se activan, recuerda que Vegeta les dijo que debían usar condón, por más de que la hembra le asegure que está tomando algún químico o medicina. Todo indica que fue así como concibió a su híbrido. La advertencia de Vegeta fue para todos, ya que en la Tierra también hay burdeles y se puede pagar por sexo.
Ami lo ve muy pensativo ¿Estará dudando?—Lo siento, apenas hemos hablado. No…No quería sonar tan directa o que parezca que sólo quiero sexo. —Acaricia su mejilla, toma algo de la espuma espesa del Latte, y lo pasa por los labios de Nappa. Ami se acerca y lo limpia con un beso.
—No es eso. —Se aclara la garganta y se endereza con ella cubriéndola. — Veras…No planeaba ésto y no traje protección.
—Soy Doctora, tengo condones, podemos ver cuál te va mejor, creo que XL estará bien. —Sonríen cómplices, nunca se sintió tan proactiva en una ¿Relación? No está segura si esto es sólo algo que durará, pero está segura de que lo quiere ahora.
— ¿En la habitación? —Nappa le sonríe, está decidido a mostrarle que no habrá mejor macho que él en su vida. Es una de las pocas veces que debe usar sus manos, no para provocar dolor o destrucción, sino placer con alguien tan importante como su pareja. La lleva en brazos a la cama. Apenas Ami toca el piso, se gira para desvestirse rápido y atrapar la bragueta de Nappa. Muy entusiasmados se ubican en el centro de la cama desnudos. En un momento entre los besos y gemidos Ami escucha un crujir de la madera.
—Jaja, serías el primero que rompería mi cama. —En broma le comenta ante su gesto algo preocupado… ¡Qué poco le puede importar un mueble! Sólo lo quiere a él. Abre su mesita de noche y le da un par de condones.
Nappa toma el paquete y no es muy diferente a los que se ha conseguido en otros planetas, hasta las instrucciones parecen las mismas, cuando lo está por tomar ella niega con la cabeza. Ella misma abre el paquete metalizado, y quiere colocarlo. La polla de Nappa da saltos de felicidad e intenta respirar para relajarse un poco. Ami coloca el condón, y es de más de veinte centímetros confirmado, busca lubricante para estar prevenida. Él se arrodilla entre sus piernas, la ve ponerse una especie de bálsamo en su cavidad, debe ser para lubricarse… Pero ¡Carajo la va a partir al medio! La mano de Ami lo invita a acercarse, se sostiene un poco y ubica su centro frente a su glande, hace presión, puede sentir el calor emanar de ella. Hace fuerza para meterlo, ella es muy apretada. — ¡Au, Au! —Ami toma aire, le advierte un poco y él de inmediato retrocede. —No, no. Tampoco te alejes. —Da un tierno quejido. — Si quiero acostumbrarme, mejor hacerlo seguido.
—Haaaa… No quiero que me veas como un bruto que puede dañarte. —Contesta muy sincero. Beso su hombro y huele su cuello.
—Admito que estoy luchando contra tu aspecto intimidante, pero… No lo sé, jamás tuve un "encuentro salvaje". —Muy traviesa le confiesa, tapando su boca de manera coqueta.
Nappa levanta una ceja… Siente un desafío en sus manos, así que la hembra quiere algo diferente, seguro los débiles terrícolas con los que se ha acostado la tienen aburrida. La gira boca abajo fácilmente. Va a mostrarle de qué está hecho un Guerrero Saiyajin. Amasa su pecho apretado en el colchón, y con cuidado de no aplastarla mete su miembro entre sus piernas y empieza a frotarla. Su grosor cubre ampliamente el área de su centro haciéndola gozar en cada meneo de sus caderas. Se ve tan pequeña debajo de su cuerpo musculoso, la toma del mentón y gira un poco su cabeza para besarla. —Oh Ami… Estás caliente. —Gruñe al separar el beso.
El roce de Nappa estimula sin misericordia su clítoris, está segura que si ése pene estuviera ahora dentro suyo, la empujaría hasta el ombligo y la tendría entumecida de placer. Empieza a retorcerse con él sacudiendo la cama y en un momento. — ¡Mmm! La punta, ah, la punta está dentro de mí. — Ami se siente estirada en su límite. Nappa empieza a pausar. —Sigue, sigue por favor. —Gime al volver a sentir sus manos en sus pechos, tironeando muy suave sus pezones. Retoman el ritmo. Es Ami quien intenta meter más con sus movimientos, pero nada, la frustra un poco, pero su glande caliente la estimula, quiere saber si a él le gusta. — ¿Sientes bien? Quizá tu fuerza pueda meter más… —Ami jadea acercándose, abrazada a los brazos que la envuelven.
—Jmjm…Te sientes bien Ami…—Lame desde su cuello hasta su oreja. —Te sientes jodidamente bien, como lo mejor de mi vida, estás tan apretada. —Jadea excitado. —Y lo poco que está dentro de ti, tu carne caliente se aferra e intenta absorberme ¡Ah sí! —El centro de Ami acaba de apretarse, y aceleran juntos apretados contra el otro. Nappa atrapa sus pechos y no deja de besar su cuello escuchándola gritar su nombre. —Sí Ami, sí Ami…Me corro…
— ¡Ah, Ah! ¡Ya no aguanto! —Se sostiene de los brazos de Nappa clavando sus uñas, culminando en éxtasis con él. Se desploman en la cama… Pero —¡Aaahh! —La cama también se desploma con ellos. Por Dios nunca se sintió tan contenta. —Jajaja… Creo que debemos comprar una cama nueva. —Comenta en chiste. No puede parar de reírse como tonta.
—Mmm, prometo hacerlo en mi próxima quincena. —Algo avergonzado se recuesta con ella. Ami se acerca para acostarse en su pecho.
—Espero que la cama de tu departamento sea mejor… Ya quiero conocerlo. —Suspiran fuerte, y el alivio los empieza a golpear dándoles mucho sueño. Ninguno de los dos pudo dormir decentemente la noche anterior, pensando qué hablar, qué ponerse o que mierda hacer con ellos mismos. Luego despertaron al amanecer, preocupados de que algo saliera mal o que uno de los dos enviara un mensaje cancelando todo. Pero aquí estaban, compartiendo la mitad de la mañana en la cama.
…
—¡Broly! —Mina se acerca feliz ondeando su mano al espécimen de más de dos metros que la esperaba entre la multitud para tomar el tren. Muy sonriente se acerca.
— ¡Mina! — Broly se voltea y se choca con un par de personas, incluso al avanzar. Se gira un poco. — Lo siento. —Se disculpa con esas personas, pero sólo pegan un salto del susto ante su mirada seria.
—Jaja, podría verte desde cualquier dirección, fortachón. —Mina le guiña un ojo y le da un codazo cómplice.
Toman el tren y quedan algo apretados. Broly se pone algo ansioso e intenta respirar para otro lado, si llega a tener una erección en pleno viaje ¿Qué pensaría Mina de él? Trata de hacer conversación para distraerse. — Llegaste temprano…
El comentario despabila a Mina, están frente a frente un poco apretados. Su rostro está justo a la altura de su abdomen, aprieta las manos en su bolso reprimiendo la urgencia de abrazarlo. No comprende éstas ansias, su aroma es amaderado y fresco, el calor que emana de su cuerpo parece prometerle sólo lo bueno de la vida. Aclara la garganta. —Oh, sí. No quería llegar tarde. Jeje… Es la primera vez que salgo con alguien que ha estado en el ejército, no quería quedar mal. —Se avergüenza un poco, siente a Broly fijarle la mirada.
—Hmmm… No significa que te vaya a tratar como si estuviéramos en el ejército. No quiero ponerte nerviosa. —Muy sincero, acomoda un mechón de su cabello detrás de su oreja, le ve ponerse roja hasta el cuello y mirar hacia otro lado. Le gusta mucho, le parece adorable.
El parque estaba lleno de gente en pleno picnic, el día soleado y la temperatura primaveral hacían el momento soñado. Si no fuera que Broly quiere encargarse de unos tres asuntos que ha sentido que siguen sus pasos. Se sientan debajo de un cerezo y comienza a armar su picnic. Broly afila la mirada por detrás del tronco y ahí están, resopla hacia arriba ¿Acaso no hay confianza en el universo? La mano de Mina en su hombro lo distrae.
— ¿Te sientes bien? —Mina lo vió con el ceño muy cambiante de a ratos.
— ¡Ah! Sí, estoy bien sólo me distraje mirando el parque. Es hermoso en verdad. —Una brisa agita un poco las flores y algunos pétalos rosa caen.
—Jaja mira qué bonito. —Mina juega con los pétalos, soplándolos para que no pierdan vuelo. Broly se acerca a su rostro y toma un par que se le quedaron en el pelo.
—Sí, es todo muy hermoso. —La mira a sus ojos celestes, y también se queda mirando esos pétalos en su mano. Le parece increíble, que hace un par de meses sólo la fortaleza física y la destrucción le daban algo de satisfacción para que lo liberen a respirar aire fresco afuera de su celda. Ahora sólo objetos frágiles y débiles lo rodean, dándole todo lo que nunca supo que ha necesitado.
Mina jamás ha visto a nadie tan fascinado, y con una mirada tan inocente disfrutar a su alrededor. Empieza a hacer conversación con él, contándole de su vida, y a pesar que para ella todo le parecen detalles banales, Broly parece absorber todo como si fuera lo más importante de su vida. Luego Broly le cuenta de su vida. Un muchacho abandonado por su padre, todo parece indicar que abusaba física y verbalmente de él. Mira la cicatriz en su mejilla y siente el impulso de aliviarla. Sin embargo le cuenta algunos detalles mirándola con una sonrisa, como si él ya estuviera en paz con todo eso.
Luego del festín se recuestan en la manta y miran a las ramas llenas de flores. Mina gira la vista y queda prendida de ésa enorme sonrisa de Broly, su mirada negra brillante. Él la siente observarlo y se gira a verla, su sonrisa pasa a un gesto un poco más serio cuando empiezan a romper la distancia. Mina enfoca más la mirada y sin querer observa a una figura familiar a lo lejos. Apenas está a centímetros de la boca de Broly… Pero Nop, no puede con ésa fisgona rondándola como un cuervo ¿Acaso es el único parque al que podía venir?
Broly de nuevo siente ése Ki, y por más que intente no le gusta saber que va a ser testigo de un beso entre él y su pareja. Resopla un poco rompiendo el ambiente. Aclara su garganta para disculparse. —Jummm, lo siento. —Se alejan de nuevo. —Eh, hay mucha gente me pone nervioso. —Se ríe intentando disimular. Mina asiente comprendiéndolo totalmente. —Voy al baño, discúlpame. —Le sonríe y va arreglar cierto asunto. Mientras tanto, Broly se va al baño y en el minuto que ve que no hay moros en la costa acelera hasta los fisgones… —No puedo creer que no confíen en mí, en especial tú Bardock. —Lo pica con un dedo, al parecer él, Tarble y Goku estaban vigilándolo.
—Tranquilo, sólo vinimos por si acaso, POR-SI-ACA-SO. —Bardock se disculpa, pero en el fondo no se aguantó la curiosidad, y el temor que algo sucediera.
—Grrr… No puedo creerlo, no necesito niñera. Entreno sin falta el control del Ki, aunque aún no lo he dominado, no significa que soy un salvaje. —Resopla al cielo.
—Ya Broly. Sólo estábamos de lejos sin molestar. —Tarble le sonríe. —El parque es enorme… —Se excusa sonriendo.
—Eso es porque son pésimos para ocultar su Ki. —Vegeta comenta saliendo de la nada comiendo unas crepas con crema y frutillas.
— ¡¿Vegeta también?! —Empieza a enfurecerse y a levantar algunas flores, dejándolas volar en círculos.
— ¡Hm! ¡No te confundas! —Vegeta le explica. —Solo vine a cumplir con el mocoso, y mi esposa también quería dar una vuelta por el parque. —Ahora que lo piensa un poco, parecía que a Serena también le preocupaba la situación de Mina y Broly. Pero esto le vino bien como excusa para su otro plan. Sino quien sabe cuándo se presente la oportunidad.
— ¡Hm! Sólo falta que Nappa y Raditz caigan de un árbol y voy a estar molesto como la mierda. —Sisea apretando los puños.
—Hmmm… Ahora que lo pienso. —Bardock reflexiona. —Nappa no dijo donde iría, solo que no desayunaría en la casa. Y Vegeta dijo que mejor no molestar a Raditz… —Ahora le parece que hay algo raro, un cabo suelto que hace que pique su mente. Fue Vegeta quien les dijo de venir aquí a probar lo de esconder el Ki, y de paso vigilar al Legendario…
— ¿En serio?—Goku pregunta. —Vamos a invitar a Raditz, quizá quiera ir a entrenar luego con nosotros. Si Nappa está ocupado… —
— ¡A Raditz no! —Vegeta detiene a Kakarotto que estaba a punto de sacar su teléfono. Lo que faltaba, con el trabajo que le tomó aprovecharse del momento… —Raditz me dijo… —Piensa una excusa. —Me dijo que saldría por ahí a entrenar con Nappa, a correr en una montaña… Algo sencillo. No debe tener señal. —Goku deja el teléfono, pero Tarble y Bardock lo miran con sospecha ¿Qué se trae Vegeta con Raditz?
— ¡SE-REEEENAAA!— Mina se gira y le enfoca la vista a la rubia metiche a unos cien metros de distancia. La ve pegar un salto y juntar sus cosas para irse. Pero ella acelera.
— ¡Ah! ¡Hola Mina! —Se hace la tonta, mientras ve a su amiga acercarse. —Ay… ¿Cómo va tu cita? —Le pregunta como si nada.
— ¡¿Qué mierda te crees que haces?!—Mina le sisea, es obvio que la seguía.
—¡Sshhhtt! ¡No hables así! ¿No ves que vinimos con Trunks? —Lo señala jugando a atrapar los pétalos de los cerezos y riendo.
— ¿Qué es lo que te preocupa o solo andas de fisgona? —Se cruza de brazos y se acerca a milímetros de su cara esperando una respuesta.
Serena suspira a un costado. —Mina, yo… —No sabe siquiera cómo plantearlo sin hacerla enojar. — ¿Tú sólo piensas en algo casual con Broly? —La hizo saltar, obviamente la incomodó.
—Creo que de mis asuntos personales me encargo yo. Me parece realmente injusto que te metas así, cuando yo te apoyé con Vegeta. —Muy ofendida se gira con desdén.
—Tienes razón, pero, verás Broly, es un muchacho muy diferente a los demás. —Aclara su garganta. —Vegeta me jura que nunca siquiera ha tenido una cita o novia.
Mina desarma su postura defensiva ¿En verdad? ¿Acaso ella podría ser su primera novia o amante? —Bueno, si tienes razón… Pues… —Piensa un poco, no cree que Broly esté buscando algo casual. Lo más extraño es que no sabe si ella quiere algo formal, si bien se siente muy bien a su lado ¿Qué sucedería si ella se aburre de él o se hastía? Hace mucho, bueno, hace bastante que no tiene una relación que dure al menos un par de años.
—Mina… —Con tono de exigencia Serena esperaba algún otro comentario.
— ¡Él también es un adulto, puede elegir! Si no le gusta lo que yo ofrezco, bien puede estar con otra y ya. —Levanta el tono y se va rápido a su lugar al ver que a lo lejos Broly vuelve.
Raditz llegaba de trotar y escalar por las montañas. En verdad necesitaba pensar solo, sacar sus pensamientos al aire libre, e intentar que la sangre de su polla circule a su cabeza. Debe dejar de pensar en Rei. Se meterá en un lío, ya bastante tienen con el Legendario yendo detrás de una de esas Sailors. Y tiene la gran sospecha que su padre también está interesado en la mujer que tiene el Ki de un Saiyajin, lo ve luchando para no complicar aún más las cosas. Si su padre se resiste, entonces él debe hacer lo mismo. Es probable que los vean como maleantes invasores. Aunque eso es lo que es él. Siente que fue hace nada que vino a destruir la Tierra, a su hermano y a secuestrar a su sobrino ¿Qué pensaría de él una sacerdotisa que lucha contra las fuerzas del mal, protegiendo la Tierra y que lanza fuego?
—"Mis bolas calcinadas." — Es la conclusión de Raditz, mientras se quita la camiseta y bebe un bidón de agua fresca. Va a su cuarto para alistarse para una ducha, una ducha bien fría… Ésta noche está decidido a recolectar un par de hembras para pasar la noche, después de todo, lo que le ha quedado de su quincena; luego de comprar algo de vestimenta terrícola y la cama, no lo ha gastado. Se pregunta si los burdeles serán muy caros y qué variedad tendrán. Se quita los auriculares, arroja su teléfono en el sillón de la enorme sala compartida que les quedó al unir las paredes. Hay mucho silencio. Abre la puerta de su cuarto…
—Buenos días Raditz. —La voz coqueta de Rei lo recibe recostada en su pose más sexy y sugerente. Con un conjunto rojo y negro de lencería, con encaje transparente y unas medias de red por encima de las rodillas con portaligas.
La quijada de Raditz está en el piso y sus ojos se han salido de sus órbitas. —Aaahh… —Trata de procesar algo ¡Lo que sea!
A Rei se le sale una risita coqueta, definitivamente ésta tregua con Vegeta le dió sus frutos. Llegó a pensar que el maldito no cumpliría su palabra. —Es casi medio día y supuse que te gustaría… —Se levanta y camina como felina a su presa. —…Algo de comer antes de una siesta. —Le guiña un ojo y atrapa la cintura de su pantalón de ejercicio.
…
Hasta el próximo viernes. Creo que en éste he escrito la mejor escena de sexo oral que pude haber hecho. También les dejé instrucciones para principiantes para hacer una garganta profunda, de nada. Jajaja. Recuerden, todo es humedad + respiración = el mejor frutifantastico de sus vidas XD. Los dejé calentitos con la escena de Raditz y Rei. Les prometo culminar con toda la leña que tenga a mi disposición. Se va a poner SAL-VA-JE. Veremos a profesionales en la materia del sexo oral XD
Saluditos a:
OhaioIzumikun: Ésa Rei es pura Guerra, y Raditz bien zalvaje. Así que les advierto que se viene, se viene... Rico jajaja
Kaysachan: Sí, lo poderes de Serena son más "defensivos" que de "ataque", así cada quien tiene diferente rol en una batalla para más dinamismo. También queda el misterio ¿Por qué desaparece su Ki cuando se transforma? Muaaaajajaja. Bien ardido volvió a quedar Darien, está stalkeando al Saiyajin equivocado. Y la línea GoChi es algo que estoy armando. Pero sí habrá más... Mucho más. Quiero ver cómo evoluciona Goku al tratar con los de su raza, pero que culturalmente tienen barreras de un planeta a otro.
Hana Note: Se me hace super facil escribir cositas fluff para él. Es como un oso de peluche gigante... Al cual quiero hacerle coshitas cochinas... XD
