Capítulo 7: Confusión

Annie había llegado a la casa, cerró la puerta principal e inmediatamente cruzó la sala, Ymir que estaba en la cocina comenzó con el cuestionario.

—Y… ¿Cómo te fue? ¿Le dijiste que lo sentía mucho? ¿Qué te dijo?

Annie retorció los ojos y se fue a su cuarto sin importarle que aún Ymir seguía preguntándole cosas desde la cocina. Cerró la puerta del mismo y se cambió con ropa más cómoda. Pensó dejar a Ymir con todas las dudas que tenía hasta el día siguiente, pero se acordó que ella había cumplido su parte, pero la morena aún no le daba el dinero que con tanto esfuerzo se había ganado. Le había dicho que cuando llegara ella le pagaría, así que sin más salió de su habitación hacía la cocina. Cuando llegó Ymir la miró rencorosa pues la había dejado hablando sola y no dijo nada. Claro, se había acordado de que ahora debía pagar y prefería no tocar más el tema, pensó la rubia. Annie vio a Ymir sacando comida fuera de la nevera; se fijó que había un pedazo de pastel de chocolate. Observó el resto de cosas sacada por Ymir, exceptuando el pastel, todo lo demás tenía mala pinta. Mientras Ymir tenía su cara metida en el refrigerador, viendo que más sacaba, Annie fue por el lado, tomó el pastel, un tenedor y se fue a sentar en el sofá. Lo inspeccionó por varios lados y al no ver nada extraño comenzó con su tarea de degustar aquel manjar. Jamás dejaría que se perdiera aquella delicia. Dio el primer mordisco y de sabor estaba bastante bien, la textura era un poco rara, pero solo estaba un poco duro, nada más.

—En serio, ¿Te vas a comer un pastel que lleva mínimo una semana en la nevera? — preguntó Ymir con una mirada de desaprobación.

La rubia se encogió de hombros y le dio otra mordida al pastel.

—Dame para botarlo—dijo Ymir extendiendo su mano para que Annie se lo diera.

La rubia solo negó con la cabeza y siguió como si nada.

—Cuando mañana estes cagando hasta los pensamientos y vomitando, te diré te lo dije y cuidado y no cierro el baño para que no lo arruines. Oh mejor no, que como eres te cagas al frente de mi cuarto en venganza.

—Métete en tus asuntos—dijo Annie y siguió comiendo su rancio, pero rico pastel.

—Cierto y ahora que lo dices, al final ¿qué pasó? Porque lo que haya pasado con Historia es asunto mío ¿Qué te dijo cuando le dijiste que lo sentía mucho y que le enviaba el oso para que me perdonara?

Antes de que Annie dijera palabra alguna, Ymir le puso el dinero que le había prometido a la rubia en la mesa de té de en frente.

—No dije ninguna de esas estupideces, tú me pediste que si podía entregar el oso por ti y me dijiste claramente que no tenía que decir nada. Eso hice y le agregué un ahí te envían nada más—dijo Annie mientras se levantaba a botar el recipiente donde antes se encontraba el pastel.

—Bueno… al menos se lo diste —dijo un poco decepcionada Ymir. Luego fue a la cocina y botó todo lo caducado que había sacado de la nevera, se lavó las manos y se echó cereal en un plato con un poco de leche y se encerró en su cuarto sin decir nada más. Annie por su lado se quedó un poco impresionada, pero no le dio importancia, tomó el dinero de la mesita, apagó las luces y se encerró en su cuarto también.

Annie se despertó, miró a su alrededor que estaba oscuro, aún no veía la luz del sol asomándose por su ventana. Buscó a tientas su celular en la mesita de noche, prendió la pantalla, se cegó con la luz del mismo y vio la hora; las tres y media. Joder, aún faltaban tres horas para que la alarma sonara. Un ruido la puso alerta, miró de lado a lado buscando de donde provenía el sonido. Lo escuchó y lo sintió nuevamente, provenía de su estómago. Sintió un retortijón y un dolor en su estómago, salió corriendo hacia el baño. Después de unos veinte minutos aún seguía en el baño. ¿Qué diablos le estaba pasando? Salió del baño y volvió a acostarse, no pasó ni treinta minutos cuando volvió a sentir otro retortijón y volvió a salir corriendo al baño. Cuando estaba a punto de levantarse del inodoro le atacó el tercer retortijón, Annie suspiró y decidió quedarse allí hasta que se le quitara, aunque luego no sintiera las piernas por estar tanto tiempo sentada. Navegó en el internet de su celular un rato para intentar despejar la mente. Después de un largo rato el sonido de la alarma la despertó, se sobresaltó y rápidamente apagó su celular. No lo podía creer, se había quedado dormida en el baño. Se quedó esperando un poco y no sintió ningún otro síntoma, ya todo se había calmado en su estómago. Buscó sus cosas, se bañó y se preparó para ir a la universidad. Cuando pasó por la sala, hacia la cocina, Ymir le miró burlonamente.

—Te pasó factura el pastel, ¿no? —dijo Ymir con una sonrisa burlona.

—Cállate—dijo Annie y salió molesta de la casa.

El día había pasado bastante lento para felicidad de Annie, se sentía mejor después del acontecimiento de la madrugada. El profesor había faltado y ahora estaba libre, miró su reloj y aún faltaban una hora y media para su próxima clase. Caminando vio a Ymir en un banco haciéndole señas para que se acercara, Annie retorció los ojos y se acercó sin mucho ánimo.

—¿También faltaste a clases? —preguntó Ymir.

—No, el profesor faltó—dijo Annie mientras se sentaba, sacaba su celular y se disponía a jugar algún juego patético pero adictivo del celular.

—Oye, ¿Qué tal vas con Armin?¿ Al menos a ti te ha funcionado en algo mi estúpido plan?

Annie se encogió de hombros y siguió con la vista clavada en su celular. La morena se quedó en silencio un rato y cuando la rubia estaba mentalmente metida en el juego le arrebató el celular a Annie. Leonhardt le dio una mirada de muerte y respiró profundamente.

—¿Qué piensas hacer? —dijo muy molesta la rubia.

—Bueno todo lo que hice debe tener resultados positivos en alguien y ya que en mí no fue así pues…Voy a escribirle algo en el muro a Armin—Annie le miró mal— Está bien un mensaje privado. En el escribiré que te gusta. ¿Qué crees?

—Que eres una ridícula. Devuélveme mi celular—dijo Annie levantándose de su asiento. Ymir por su parte se dio la espalda con el celular para que Annie no se lo pudiera quitar.

—¿Qué dijiste pigmeo? Es que no te escucho—dijo Ymir mientras seguía investigando el celular de Annie.

—Si yo soy un pigmeo, qué será Historia.

—Una hermosa querubín. Aja, ¿No tienes conversaciones previas con él? Las borraste, eh. De qué estarían hablando. Bien, click en mensaje nuevo. ¿Qué escribiremos en el mensaje? Ah ya se—decía Ymir mientras seguía escabulléndose de Annie—. A pesar de que cada vez que hablas conmigo, te dejo haciendo un monólogo y a veces te trato mal…

Ymir fue interrumpida.

—Yo no le trato mal.

—Annie, tu, tratas siempre mal a las personas. A ver, en que estaba… ah si… A veces te trato mal, me gustas. Probablemente no soy de tu tipo, pero me gustaría que me dieras una oportunidad. Me avergüenza decirlo, pero quisiera que saliéramos en plan pareja.

—Ni te atrevas a enviar esa estupidez, Ymir—dijo seriamente y con una mirada intimidante para cualquiera, excepto para Ymir.

Annie al ver que la morena seguía con su objetivo, volvió a intentar quitarle el celular a Ymir. La morena, subió el celular para que la rubia no lo lograra alcanzar, aun así, Annie lo logró. En el forcejeo Ymir envió el mensaje sin ver y luego dejó de forcejear por el celular. La rubia miró la pantalla del celular y luego a Ymir. Su cara al principio era de asombro y luego de ira. Ymir se preguntaba por qué diablos Annie le miraba como si quisiera matarla si le había hecho un favor. La rubia necesitaba un empujoncito para darle inicio a esa relación y ella como buena amiga se lo había dado.

—¿Qué hiciste? —dijo con molestia y aun incrédula la rubia.

—Ayudarte y ya deja el drama—contestó Ymir sin darle mucha importancia.

—¿Ya dejé el drama? Mira lo que hiciste por tus estupideces—dijo Annie mientras le enseñaba la pantalla del celular a Ymir.

La morena retorció los ojos y miró el celular. Al ver la pantalla también se quedó asombrada. Diablos, como fue que pudo haber ocurrido tal error. No le había enviado el mensaje a Armin si no que se lo envió sin querer a Historia. El error debió de haber ocurrido cuando iba a escribir a quien le enviaría el mensaje y Annie había logrado tomar el celular. Definitivamente en el forcejeo fue que ocurrió. Ymir intentó calmarse, tal confusión no significaba mucho, ¿o sí?

—Bueno Annie, creo que ella entenderá que es una equivocación—dijo con un poco de preocupación Ymir.

—Si de seguro eso pensará. En especial cuando lea "probablemente no soy de tu tipo" o mejor aún cuando lea "me avergüenza decirlo"—dijo cabreada Annie.

Por las estupideces de Ymir ahora era ella la que terminaba mal parada. Ymir se llevó la mano a la boca y puso pose de estar pensando.

—Bueno emm… al menos no le has tratado mal porque ni siquiera socializas mucho con ella.

—Hace menos de cinco minutos dijiste que yo trato mal a todo el mundo.

Ymir no sabía que decir o hacer. Había que actuar rápido o todo se complicaría. Annie tenía razón, el mensaje se podía mal interpretar de sobremanera por las palabras empleadas. Además, era cierto, la rubia cuando había ido al cine había tratado mal a Historia. La parte del monólogo siempre ocurría, no importaba con quién estuviera hablando Annie.

—Fue tu culpa, la cagaste ¿Ahora que haré?

—Por favor, no es como si fuera el fin del mundo—dijo Ymir, aunque muy en el fondo si lo pensaba, era el fin del mundo de ambas.

—Claro, dices eso porque no eres la afectada. Tengo una reputación, ¿sabes? ¿Cuánto se tardará en esparcirse el falso rumor?

—Annie ya tranquilízate pudo haber sido peor, como por ejemplo pude habérselo enviado a Mikasa—dijo como ejemplo de una situación peor.

Annie miró de muy mala manera a Ymir y ambas comenzaron a discutir más fuerte llamando la atención de varios curiosos que pasaban por allí. Luego la rubia se fue acercando más a la morena con intención de pelear. Ambas comenzaron a manotearse. Annie intentaba darle a Ymir. Ésta por su parte le bajaba los brazos y viceversa. Cerca de dónde estaban Ymir y Annie con su disputa, pasaban Eren y Mikasa, pararon para verlo.

—Ay mira Ymir y Annie se están peleando—dijo Mikasa.

—Oh es cierto, deberíamos separarlas—dijo Eren disponiéndose a ir hacer tal tarea.

—No—dijo Mikasa aguantándole del brazo—. Déjalas pelear, no es nuestro problema. Igual no se van a dar duro.

Annie empujó a Ymir y esta se cayó al suelo.

—Ay mira si, se están dando duro.

Ymir volvió a levantarse y le dio un empujón que casi hace que Annie cayera al suelo y luego siguió discutiendo y peleando con Annie. Historia y Armin pasaron por el lado de Eren y Mikasa. Armin les saludó y ellos no dijeron nada. Mikasa señaló a una dirección y Armin miró al lugar señalado. Historia por su parte estaba leyendo un papel donde estaban las instrucciones de un proyecto.

—Oh no, Annie e Ymir se están manoteando.

Historia levantó la vista de su papel rápidamente y miró de lado a lado buscando en donde se estaba dando el conflicto

—¿Qué Annie e Ymir se están manoseando? —dijo Historia media enojada.

—No, no, manoteando, mira—dijo Armin señalando el lugar a Historia.

—Oh—dijo Historia más aliviada—. Que alguien las separe—agregó.

Cuando Eren y Armin se iban acercar para detener la pelea. Annie cogió su mochila y se largó del lugar.

—Vez Eren, que no se iban a dar duro nada. Todo era drama—dijo Mikasa en un tono neutro.

—¿Por qué se estarían peleando esas dos? —dijo Eren.

—Ven vamos a preguntarles—dijo Mikasa y ambos se dirigieron hacia Ymir.

Armin les iba a seguir hasta que Historia le agarró del brazo. El rubio le miró interrogativamente y lo único que ella le hizo fue enseñarle la pantalla de su celular. Armin tomó el celular en sus manos y leyó lo que le enviaron a su hermana. Se quedó impresionado, no lo podía creer y se fue de allí. Por otro lado, Eren y Mikasa se acercaron a Ymir.

—¿Oye Ymir que pasó? ¿Por qué estaban peleando? —preguntó Eren.

Ymir le miró mal, no le contestó y simplemente le empujó con el hombro y siguió caminando.