Capítulo 5.
La fiesta estaba en su apogeo cuando Aoi Shingo comenzó a llamar a todos los presentes alegando que el show iba a comenzar, haciendo que los invitados se aglomeraran a su alrededor, mientras él empezaba a realizar las acrobacias con el balón que tan bien le salían. Los cinco jóvenes se acercaron al círculo que se había generado para ver el espectáculo que Aoi realizaba mientras que el resto de los jugadores comenzaban a murmurar sobre las habilidades y reputación que tenía el número 20 de Japón, cuando de pronto se escucharon aplausos y risas sarcásticas mucho más altas que los murmullos de los demás.
Gentile, quien había sido uno de los jugadores que no habían perdido el tiempo, pues desde que había llegado al lugar se había acomodado junto a uno de los bares y había estado consumiendo bebidas alcohólicas sin cesar, no perdió la oportunidad de molestar al que consideraba como un mono amaestrado indigno del fútbol italiano por lo que comenzó a aplaudir y reírse con sarcasmo.
- Ya veo, éste es el espectáculo tradicional japonés titulado "El chico que se convierte en un mono".- comentó Salvatore, con sorna, sin dejar de aplaudir-. Estuvo muy bueno el show.
Aoi, quien también se encontraba bajos los efectos del alcohol debido a que por "error" consumió varias copas de champán, miró con odio al italiano.
- Los japoneses no son expertos en fútbol.- continuó diciendo el líbero, acentuando la palabra "japoneses" en un tono denigrante-. Pero por lo que veo, los monos japoneses son muy hábiles cuando se trata de divertir al público. Quizás por esto es que el mono fue a Italia a aprender a jugar sóccer.
- Mon dieu!.- exclamó Erika, al observar la escena-. ¿Qué este hombre no tiene límites?
- ¿Qué estás diciendo?.- respondió Shingo, encarando al italiano.
- ¡Suficiente, Salvo!.- intervino en ese instante Gino, claramente molesto-. Esta fiesta fue organizada por Japón, no puedes andar insultándolos.
Salvatore miró con reproche a su capitán y estaba a punto de responderle que se fuera al demonio, cuando Shingo, sumamente excitado por el alcohol, decidió retar al jugador de la Juventus.
- ¡Ya tuve suficiente!.- gritó Aoi, sorprendiendo a todos-. Estoy tan molesto que no puedo esperar hasta el tercer partido para enfrentarnos, así que pelearé contigo ahora mismo, Gentile.
Gino bufó, frustrado; ahora no sólo Salvatore se estaba comportando como un idiota sino que también Shingo lo hacía.
- ¡Basta!.- volvió a repetir Hernández, con voz enérgica, aunque sus palabras fueron completamente ignoradas por los otros dos.
- ¡Te venceré con mi Finta de Ángulo Recto!.- exclamó Aoi, comenzando a correr con el balón en los pies-. No voy a permitir que palabras tan arrogantes salgan de tu boca una segunda vez.
- ¡Aoi, espera!.- pidió Tsubasa, desesperado.
Gentile se quitó el saco y lo aventó a un lado de Gino, preparándose para enfrentar al japonés.
- Los monos furiosos necesitan traer puesto un collar.- continuó diciendo el defensor italiano-. Yo le pondré uno en el cuello a este estúpido mono y lo obligaré a usarlo siempre. ¡Así que ven!
Todos los presentes estaban a la expectativa de lo que sucedería a continuación, el espectáculo prometía ponerse aún mejor.
- ¿Qué demonios están haciendo esos dos?.- se preguntaron, muy sorprendidos, varios de los espectadores.
- ¡Trágate ésta, Gentile!.- exclamó Aoi, cuando casi llegaba frente a Salvatore-. Ésta es mi Finta en Ángulo Recto.
El líbero italiano sonrió arrogante y esperó a que el japonés llegara a su encuentro y justo cuando Shingo había creído haber superado al defensor, éste se giró para hacer un extraño movimiento en ángulo recto y así parar de lleno la acción de su contrincante.
- ¡Oh!.-comentaron asombrados algunos jugadores-. ¡El balón fue robado por Gentile!
- ¡Ésta es la Defensa en Ángulo Recto!.- exclamó Akai Tomeya, jugador de la selección japonesa y quien también fichaba para un equipo italiano.
- ¡No puede ser!.- exclamó Aoi, muy sorprendido.
- Ya te lo dije.- comentó arrogante, Salvatore-. El fútbol es un deporte de caballeros, no para monos.
- Por lo que veo tus investigaciones en los videos si tuvieron sus frutos, Salvo.- comentó Gino, mordaz, detrás de su compañero.
- ¡Cierra la boca, Hernández!.- le gritó furioso Gentile a su capitán, queriendo asesinarlo con la mirada.
- ¿Qué quieres decir con eso, Gino?.- le preguntó Shingo a su amigo.
Entonces el portero italiano comenzó a explicarle al jugador japonés lo que había pasado semanas antes de su viaje a Japón. Como buen capitán que era, Gino Hernández había decidido realizar una investigación exhaustiva sobre los próximos rivales que enfrentarían en el campeonato mundial, empezando por los de su grupo pues no podía subestimar a ningún jugador si su objetivo era el regresar victorioso. Salvatore, por su parte, se la pasaba molestándolo una y otra vez, menospreciando el trabajo que Hernández hacía y subestimando el nivel de sus contrincantes, en especial el de Aoi Shingo.
- Shingo es alguien a quien no deberías de tomar tan a la ligera.- le había comentado el portero al defensa en esa ocasión.
- ¿Qué? ¿Y por qué no habría de hacerlo?.- bufó Gentile, tirándose en el sillón.
- ¡Te digo que mires este video de uno de los últimos partidos que tuvo la selección de Japón!.- le ordenó el portero, ante la mirada de sus compañeros, quienes también estaban viendo las grabaciones-. Ellos están en el mismo grupo que nosotros en el próximo campeonato mundial.
Después de una pausa, Salvatore sonrió con sorna y encaró a su capitán.
- Comprendo, Gino, como tú hace algunos años avergonzaste al fútbol italiano cuando perdiste contra Japón, ahora dices todas esas tonterías.- comentó hiriente, el líbero.
Al portero le molestó mucho el comentario que había hecho su compañero y que a su parecer era innecesario, pero ya conocía de sobra a Salvatore, él no perdería ninguna oportunidad que se le presentara para restregarle algo en su cara, mucho menos algo como lo fue la humillante derrota que tuvo en el Torneo Internacional Juvenil Jr., por lo que respiró hondo tratando de conservar la calma.
- Pero no te preocupes.- continuó el defensa, como si nada hubiera pasado-. Yo haré que ellos paguen esa humillación cuando estemos en el Campeonato Mundial. Ya he derrotado antes al mono de tu amigo, durante mi último partido en el equipo primavera, así que conmigo en la selección, ya todo está resuelto.- sonrió, con petulancia.
- ¿Estás seguro de eso?.- preguntó el capitán de los Azzurra, claramente molesto por la actitud tan arrogante del otro-. Shingo es del tipo de personas que incluso si lo golpean mil veces, no se rendirá, se arrastrara y se volverá a levantar de nuevo, las veces que sean necesarias. Él fue mi compañero de equipo en el Inter Primavera, así que sé muy bien de lo que es capaz de hacer, por eso es que te digo que mires su juego en este partido.- le volvió a señalar las imágenes en la pantalla-. Es obvio que pensó en esta técnica con el único objetivo de derrotarte.- había dicho Gino, mostrándole una vez más las escenas de la técnica de Aoi a lo que Salvatore finalmente había quedado sorprendido.
De regreso a la realidad, Gentile estaba ansioso por hacer callar a su capitán para que parara de dejarlo en evidencia.
- ¡Déjate de bromas estúpidas, Hernández!.- exclamó, furioso, Gentile-. Soy perfectamente capaz de derrotar a este pequeño simio sin necesidad de ver ningún video.
- Y si es así, ¿por qué estás tan irascible?.- encaró furioso el portero al defensor, para luego mirar a su ex-compañero con la misma intensidad.- Aoi, Gentile te dijo todas esas cosas para provocarte y así poder medir sus técnicas con las tuyas antes de enfrentarse en un verdadero juego en el campo.- luego miró con reproche a los dos-. Y por lo que veo, al final ninguno de los dos pudo comparar sus habilidades de un modo menos estúpido.
- ¿Quieres parar de decir tantas idioteces, Hernández?.- le gritó Gentile.- ¿O es acaso que quieres que te haga callar a la fuerza?
- Y una vez más me pruebas que tengo razón.- Gino miró furioso a Salvatore, quien al final lo pensó mejor y desistió de enfrentar a su capitán y se concentró mejor en continuar contra el japonés.
- Nos veremos cara a cara en el tercer partido de nuestra ronda preliminar.- retó el italiano-. Ésta será una batalla para saber quién ganara todos los partidos y será el mejor del grupo A, en ese momento tú y Japón, van a ser completamente derrotados.
- Sí, nosotros ganaremos todos los partidos hasta enfrentarnos a ustedes.- respondió Aoi, sumamente emocionado-. La próxima vez nuestro duelo va a ser en el campo de juego.
Gino suspiró, resignado, aunque seguía molesto, ahora Salvatore y Aoi habían comprometido a los dos equipos a permanecer invictos hasta llegar al tercer partido.
"Bueno, al final ese es nuestro objetivo", pensó el portero.
- De todos modos yo seré el ganador.- continuó diciendo Salvatore-. Nadie puede vencer al mejor líbero del mundo.- exclamó, con petulancia.
- ¿Estás seguro de eso?.- preguntaron los jugadores mexicanos quienes al parecer querían formar parte del espectáculo que se había estado desarrollando.
- No importa quién venga, siempre será el mismo resultado.- respondió Gentile, listo para un nuevo enfrentamiento y volviéndole a aventar su saco a Hernández.
- ¡No de nuevo!.- gruñó Gino, frustrado.
- ¡Deténganse!.- exclamó Shingo, interponiéndose en el camino de los mexicanos-. Yo seré quien derrote a Gentile, no ustedes con sus métodos.
- ¡Ya es suficiente, el campo de batalla de un jugador de soccer es el campo de juego!.- exclamaron al mismo tiempo tanto Karl Heinz Schneider como Tsubasa Ohzora, interponiéndose ambos en medio de la escena y claramente cansados de la situación.
- ¡Karl!.- exclamó sorprendida Elieth, pues no vio cuando el alemán se separó de su lado.
- ¡Tsubasa! ¡Schneider!.- exclamaron los jugadores, sorprendidos por la acción de los dos capitanes.
Fue entonces cuando Gino, sumamente molesto por todo lo que acababa de suceder, decidió alejarse un poco de la aglomeración para intentar tranquilizarse, en verdad que Salvatore tenía esa mágica capacidad de hacerlo enfurecer y eso que él no era una persona que se enojara tan fácilmente. Si bien era cierto que Aoi había comenzado todo por beber de más, lo cierto era que Gentile no debía haberlo atacado de esa manera y mucho menos ponerse a insultar a los anfitriones, considerando que todo este espectáculo había sido por demás de mal gusto e innecesario.
- Pero me tendrá que escuchar en cuanto estemos de regreso en el hotel.- se dijo.
Por su parte, Salvatore también había decidido dejar de lado la escena que los mexicanos estaban interpretando en ese momento y prefirió regresar a su lugar junto al bar. Después de que los mexicanos terminaron con su parte en el espectáculo y que tanto Karl como el resto de los capitanes de las diferentes selecciones presentes expresaron sus únicos deseos de derrotar a la selección japonesa, pues al parecer sólo ellos contaban como rivales, la situación poco a poco regresó a la normalidad y todo volvió a la relativa calma de un evento de gala.
- Bueno, te dejamos por un rato.- le comentó Elieth a su hermana con una gran sonrisa, después de que ya había pasado un tiempo desde que Karl había regresado a su lado; para entonces Lily ya había desaparecido con Genzo y sólo habían quedado ellos tres.
- Ok.- sonrío Erika, con expresión divertida-. Diviértanse y por favor usen protección, no quiero sobrinos tan pronto.- agregó burlona, a lo que su hermana al instante se puso muy roja.
- ¡No vamos a eso!.- respondió Elieth, lanzándole a su hermana un pedazo de queso a la cabeza, el cual la mayor de las Shanks esquivó con mucha facilidad entre risas-. Eres una tonta.- agregó, para luego sonreír también al despedirse.
Erika, al quedarse de nuevo sola, decidió buscar a Alessio y Fabio, a quienes no había visto en un buen rato, por lo que comenzó a caminar distraídamente por los jardines, esperando encontrarlos.
"Y quizás, ¿por qué no?, también podría encontrarme con alguien más", pensó la joven.
Shanks había estado caminando por un buen rato sin detenerse en un lugar en específico y sólo iba mirando distraídamente a su alrededor, cuando Salvatore, desde su posición en el bar, la vio pasar. Él había continuado bebiendo cual cosaco y al verla, se reavivó la ira que creía ya se había extinguido pero que, al parecer, sólo había estado medianamente adormitada por el alcohol; él seguía muy molesto con Gino pues el italiano no lo había apoyado en su reto con el japonés y además había tenido la osadía de ridiculizarlo con el tema del video, quería vengarse de él y qué mejor manera de joder a Hernández que molestando a su querida noviecita, la cual se le presentaba ahí, como un solitario ratoncito al cual había que asustar. Gentile entonces tomó su copa y comenzó a andar hacia la practicante, alcanzándola rápidamente con unos cuantos pasos apresurados.
- ¿Capitán Perfecto te dejó abandonada?.- susurró el defensor italiano, a espaldas de Erika y muy cerca de su oído, por lo que la joven saltó sorprendida y se apresuró a girarse para encararlo.
Shanks miró fijamente al futbolista y, al oler su aliento, le fue más que obvio que estaba ebrio, todo su ser destilaba alcohol, por lo que la joven pensó rápidamente en qué podía hacer para lidiar con el defensor.
- ¿No crees que ya has bebido demasiado?.- preguntó Erika, enarcando una ceja y señalando con la mirada el vaso que el italiano traía en la mano.
- Creo que eso no es de tu incumbencia.- bufó Salvatore.
- Al ser parte del cuerpo médico de tu equipo, creo que sí lo es.- respondió Shanks, tranquilamente-. ¿Cómo piensas jugar si te da un coma etílico?
- Nuevamente, eso-no-es-problema-tuyo.- respondió el líbero, enfatizando cada palabra de la oración y acercándose amenazadoramente a la joven-. ¿Sabes? Estoy harto de ti y de Don Perfección.
- Si tienes un problema conmigo.- se escuchó decir a Gino, detrás de Salvatore-. Resuélvelo conmigo y no con otras personas.
Al escucharlo, Gentile se giró abruptamente para mirar desafiante al portero y luego sonrió con sorna.
- Con mucho gusto.- le respondió Salvatore, petulante y arrastrando las palabras-. Ahora mismo lo podemos arreglar.- agregó, intentando acercarse a Gino para encararlo, pero al segundo paso que dio, trastabilló y casi cae al suelo de no ser porque un árbol se le interpuso en su camino, al cual se aferró Salvatore para no caer.
- Será mejor que sea cuando estés en tus cabales, Salvo.- comentó Gino, mirándolo fijamente y sorprendiéndose de pensar en la cantidad de licor que debió de haber ingerido el jugador de la Juventus para acabar en ese estado.
"Si yo hubiera tomado la misma cantidad que tú, muy seguramente estaría en este momento en el hospital", pensó.
La actitud tan inmadura e irresponsable que mostraba en ese momento el defensor italiano terminó por cansar al portero, quien decidió marcharse del lugar de una buena vez y dejar que su compañero se matara solo, si es que así lo quería.
- Me voy al hotel.- comentó Gino, después de suspirar por quién sabe cuanta ocasión en la noche, para luego extender su mano hacia Erika.- ¿Te vas?
- ¡Por supuesto!.- respondió al instante la joven, quien no dudó en tomar su mano y marcharse a su lado.
Así, ambos jóvenes se encaminaron con rumbo a la salida, siendo seguidos por un Salvatore que no quería dar su brazo a torcer y creía firmemente que ése era un buen momento de continuar con la discusión.
Notas:
Bueno, sólo quiero hacer una pequeña pausa aquí para agradecer todos aquellos comentarios que me han dejado en mis historias, mil gracias en verdad, cada uno de ellos lo aprecio muchisimo y vale su peso en oro; en verdad que me gustaría poder responderles de manera más personalizada pero lamentablemente algunos de estos reviews fueron hechos con cuentas sin registrarse por lo que no me es posible responderles como es debido, es por eso que los invito a crear sus cuentas para así poder tener un contacto más personal con cada uno de ustedes. Sin más nuevamente mil gracias y saludos!
