Todo está mal e irá a peor

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N/A: Le mando un saludo a bellatrix976, por haberme dado alguna idea para el capítulo. Y bueno. Hay sexo explícito y muy sucio.


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Como en toda guerra civil, las delaciones y traiciones eran el pan de cada día en ambos bandos. Tanto los miembros de la Orden y el ED como los mortífagos tenían que vigilar por dónde y con quién se movían, pues un exceso de confianza podía ser fatal.

Por desgracia, no solo podía ser fatal para ellos: no hacía mucho el bando de Bellatrix había asesinado a toda una familia, por prestar alojamiento por una noche en su casa a los miembros de la Orden. Dicha acción no había quedado sin respuesta, y como castigo varias propiedades de poderosos mortífagos habían ardido hasta los cimientos, gracias a unos "Fiendfyre" que los Weasley y Tonks habían lanzado en rápidos ataques, antes de desaparecer en el cielo nocturno con sus escobas.

No todos los miembros de la Orden habían estado de acuerdo con esto. Minerva opinó que era rebajarse al mismo nivel que los mortífagos, y otros miembros como Mundungus y Pansy, decidieron no participar debido a la gran estima que sentían hacia su propio pellejo. Pansy además había conocido personalmente a una de las víctimas de las represalias de la Orden, que murió a consecuencia del incendio. Durante dos o tres días había mantenido un silencio hostil contra su novia, aunque al final habían hecho las paces. Tampoco es que la slytherin tuviese muchas más opciones: si no hablaba con la metamorfomaga, no tenía a nadie más con quien relacionarse de ninguna forma.

El caso es que ahora tenían mucho cuidado de no comprometer a nadie en sus idas y venidas. El piso franco en el que se encontraba el grupo formado por Pansy, Tonks, algunos de los hermanos Weasley y Angelina, se hallaba situado en un bloque de pisos vacíos y casi en ruinas. Muchas de las ventanas habían sido selladas con ladrillos y cemento, aunque aún se podía ver en los balcones alguna antigua maceta con una planta muerta, mientras los grafitis invadían la desconchada fachada.

A pesar de ser primavera, hacía frío dentro de la vivienda, pese a que la habían acondicionado para que fuese relativamente fácil y cómodo vivir en ella. Fuera había estado lloviendo a mares, y Tonks se quitó la cazadora y se sacudió como un perro, para luego abrir el frigorífico y ver qué podían cenar. Por desgracia, dentro solo había dos lonchas de pavo rancias, un poco de queso mohoso, y un envase de leche que resultó estar vacío.

-¡Mierda, joder, mierda! ¡No hay nada para comer!

-¿En serio? –Preguntó Pansy, que salía de la ducha en bata, en medio de una nube de vapor. ¿Puede ser un poco más triste nuestra vida?

-Podemos pedir comida india, como los muggles –terció Fred.

-¿Y quién te asegura que el repartidor no es un mortífago disfrazado? –Le respondió Ron con acritud.

-Dudo que los mortífagos no tengan otra cosa que hacer que disfrazarse de repartidores para ver si por casualidad los llama un enemigo, -respondió Angelina.

-Voy a bajar a comprar algo a la tienda. No tardo, –dijo George.

-George, es peligroso que vayas solo… -dijo Angelina, preocupada.

-Solo voy abajo, para terminar con esta tontería de conversación, y ver si podemos cenar antes de las diez de la noche. Ven conmigo si te quedas más tranquila, pero no voy a tardar.

-Déjalo tío, voy yo. No me cuesta nada metamorfosearme, y así nos quedamos todos más tranquilos, -dijo Tonks.

¡Dame cinco minutos para vestirme, y voy contigo! –Dijo rápidamente Pansy, que no quería quedarse en casa con los Weasley, y aguantar sus miradas hoscas.

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-No sé para qué me molesto en metamorfosearme si tú vienes conmigo. ¡Se supone que esto era por vuestra seguridad! -Rezongó Tonks, mientras volvían con la compra.

-Porque te gusta hacerlo, -dijo Pansy, haciendo un rápido y elocuente ademán de meterle mano en la entrepierna a su novia, que ahora estaba bastante más abultada, pues Tonks tenía el aspecto de un chico fuerte y alto.

-En realidad es a ti a quien te gusta, -dijo Tonks mirando alrededor por si alguien las había visto-. Yo estoy muy contenta con lo que tengo, pero tú eres una ambiciosa ¡lo quieres todo!

-Claro, querida, ¿por qué me voy a conformar con tener solo sexo lésbico, si tengo una metamorfomaga a mi disposición?

-¡Haces que suene tan romántico lo nuestro! –Exclamó Tonks con ironía.

-Ya me gustabas antes de saber lo que eras capaz de hacer, tonta.

-¿Ah sí? ¡Yo pensaba que por aquella época era Mione con la que fantaseabas en tus noches solitarias! –Dijo Tonks, mientras se ponía de repente un poco más seria al acordarse de la situación en la que estaba su ex novia.

-Me gustabais las dos. Me daba mucho morbo el rollo aurora liada con una adolescente que teníais, y el que, salvo por mí, lo hubieseis conseguido mantener en secreto ante todos los demás. Muchas veces fantaseé con hacer un trío con vosotras, y otras con que me portaba mal, y tú me castigabas con dureza.

-Puedo castigarte con dureza esta noche. Verdaderamente te has estado portando fatal de un tiempo a esta parte ¡estoy empezando a sospechar que eres una espía de los mortífagos!

-¡Ron seguro que lo sospecha! –Exclamó riendo la slytherin.

-Ron va a acabar sospechando hasta de McGonagall. No le hagas caso, es buen tío, pero con lo de Hermione está muy estresado.

-Tendrás que interrogarme, entonces, para asegurarte de que no soy una sucia traidora, o una mortífaga infiltrada, –añadió Pansy, deseando reconducir la conversación hacia un tema más agradable que el secuestro de Hermione.

Ya habían llegado a la puerta del piso, y se habían detenido a la entrada, mientras recuperaban el resuello. El ascensor no funcionaba, y tres pisos de escaleras subidos de un tirón las habían dejado agotadas. La única luz que había era la que emanaba de la varita de Pansy, que había usado un "Lumos", mientras su novia cargaba con las bolsas.

Tonks, que había vuelto a su forma original, dejó la bolsa con la comida en el suelo, y rodeó a Pansy con sus brazos. Durante un rato se besaron a oscuras a en el rellano, mezclando su saliva y jugando con sus lenguas, y cuando se separaron para coger aire, la metamorfomaga empujó la cabeza de Pansy sobre su pecho, acariciándole el pelo.

-¿Esto le parece dureza, aurora Tonks? –Comentó Pansy, con aire decepcionado.

-No me llames así, al fin y al cabo ya no soy aurora. Los títeres que Bellatrix puso en el Ministerio se encargaron de eso… -comentó Tonks con amargura.

-¡Pero sígueme el juego! –Exclamó Pansy golpeando en broma el hombro de Tonks.

-¿Tú quieres que juguemos a esto? –Preguntó Tonks, buscando los ojos de Pansy en la penumbra.

-¡Sí, joder! ¿Te lo tengo que poner por escrito, o qué?

Con rapidez y brusquedad, Tonks se giró y apretó a Pansy contra la pared. Sus manos se dirigieron a sus pechos, metiéndose bajo su ropa y buscando sus pezones para retorcerlos, aprovechando su sorpresa para colocar una rodilla entre sus piernas. Pansy echó atrás la cabeza, gimiendo con voz débil.

De pronto vieron cómo el patronus de Ron, un Jack Russell, trotaba hacia ellas.

-Tu amigo es único para reventar los pocos buenos momentos que tenemos, -comentó Pansy.

-¡Y tiene que mandarme un patronus para recordarme que tiene hambre, no puede darme un toque al móvil como las personas normales! ¡Manda huevos, el sangre limpia de los cojones! –Exclamó una exasperada Tonks, mientras su novia la miraba con extrañeza.

-¿Por qué va a usar esas cosas muggles pudiendo usar la magia? En fin, vamos dentro, así averiguamos qué tripa se le ha roto ahora…

Cuando entraron al piso, notaron que algo raro había pasado. Estaban todos muy serios, y parecía que las hubiesen estado esperando por algo más que por las urgencias de sus estómagos. Enseguida supieron qué ocurría, ya que Angelina se encargó de explicarlo: habían estado escuchando por la radio la emisora clandestina de la resistencia, y Lee Jordan acababa de anunciar que la sede de la Orden había sufrido un ataque.

Aunque no había habido víctimas y no habían podido robar documentación, ya no era un lugar seguro para las asambleas. Mientras ellas habían estado ocupadas en la puerta del piso, dentro había habido un acalorado debate, y habían llegado a la conclusión de que había un infiltrado entre alguno de los miembros de la Orden o el ED. Por supuesto, hubo miradas hacia Pansy, que se tornaron en silencio hosco cuando la metamorfomaga insistió en que se estaban precipitando, pues no había pruebas de que existiese un topo entre ellos.

-¡Pudieron habernos seguido! -Exclamó Tonks.

-¿Por qué defiendes a una filo –mortífago? ¡Puede que ella no sea del círculo de Bellatrix, pero está claro para todos que es una de ellos! ¡Para todos menos para ti! –Exclamó Ron, furioso.

-¡Eres un imbécil! ¿Te crees que dormiría con una filo- mortífago? ¿Se te olvida que mataron a mi marido y a mi padre? ¿Se te olvida que me despidieron de mi trabajo, que han puesto precio a mi cabeza, y que mi hijo está creciendo sin mí por culpa de esa gentuza? ¡Pansy no es mortífaga ni tiene nada que ver con ellos! ¡Si lo fuese, yo misma la mataría con mis propias manos, pero ni lo es ni lo ha sido nunca! ¡Su única falta fue no querer participar en una guerra que ni le iba ni le venía! ¡Por no hablar de que Bellatrix la está buscando para matarla! ¿Cuántas pruebas más necesitas de su inocencia?

-Todos hemos sufrido, Tonks. A nosotros nos quemaron la tienda, antes de matar a Arthur y Molly, -terció Angelina.

-Si alguien tiene dudas de si soy una espía de los mortífagos, me ofrezco a que me hagáis legilimancia, -dijo fríamente Pansy.

-¡Oh, cállate! ¡Como si no pudiesen ellos haberte enseñado oclumancia! –Respondió Ron.

-¡Nadie va a hacer legilimancia a nadie! ¡Para eso necesitaríais en primer lugar saber algo sobre el tema, y luego, tomar esa decisión en asamblea! –Dijo Tonks, airada.

-¿Desde cuándo te importan tanto las reglas, socia? –Preguntó con sorna George.

-Supongo que es diferente cuando se trata de su novia, -dijo Fred, burlón, mientras le guiñaba un ojo.

-Mirad, iros todos a la mierda, en serio. Ahí tenéis la comida. A mí por lo menos ya se me ha quitado el hambre, -dijo Tonks, cogiendo la mano de Pansy y cerrando de golpe la puerta del salón.

Tonks miró a su novia. Estaba seria y callada, pero no parecía particularmente triste. Sabía que el tema le afectaba, y no quería darle tiempo para pensar y darle vueltas al asunto, así que le dirigió una sonrisa lasciva, mientras sus manos bajaban de su pelo a sus hombros, y luego a sus pechos.

-Creo que teníamos una investigación pendiente ¿no, guapa?

-¿Sigues teniendo ganas?

-Yo sí… pero si tú ya no quieres, lo entiendo. Podemos hacer otra cosa, si ya no te apetece.

-Sí me apetece. Pero quería comentarte una cosa.

-Dime, Pansy, -dijo Tonks, temiendo que se avecinara una tormenta.

-Idos. Se dice idos. La forma correcta para la segunda persona del plural del imperativo del verbo irse, es idos, no iros. ¡Cómo se nota tu sangre mestiza hasta en la forma de expresarte! ¡Qué vergüenza para el Ministerio!

-¡No te las des de listilla con una agente de la autoridad, repugnante mortífaga!

-Si esto es lo mejor que tiene el Ministerio para imponer su voluntad sobre los legítimos herederos del poder de la magia…

-¿Sabes? Creo que vamos a tener que hacer una inspección de cavidades. No me fío de que no lleves objetos oscuros escondidos. Así que tírate de espaldas en la camilla con las piernas abiertas, ¡o será peor para ti!

-¡Exijo hablar con mi abogado!

-¿Abogado? ¡Vas a hablar con el abogado que tengo aquí colgado!

Cogiendo a Pansy del pelo, la obligó a arrodillarse delante de ella, y abriéndose los vaqueros se sacó un pene de buen tamaño de unas pequeñas braguitas de color amarillo fosforescente. Pansy solo se resistió lo suficiente como para hacer más convincente el teatro, negándose al principio a despegar los labios, hasta que Tonks le apretó un poco en la mandíbula. Le metió el pene en la boca, y tiró otra vez de su pelo, hasta que notó que la tenía metida casi hasta el final. Luego Pansy siguió chupando sola, mientras acariciaba con su lengua el miembro de la metamorfomaga.

-Eso es, muy bien. Muy bien, sigue así. Se ve que ya tienes costumbre de hacer esto ¿verdad? ¿Te gusta el sabor de mi polla?

Tonks vio un brillo travieso en los ojos de la slytherin, y sintió una pequeña punzada de miedo.

-¡Oye, no me vayas a morder! ¡Esto es un juego, pero un mordisco "ahí" duele de verdad!

Pansy sonrió de forma traviesa, aún con el pene dentro de la boca, y mordió de manera delicada y sin apretar el glande de Tonks, mientras la miraba a los ojos.

-¡Qué hija de puta! ¡De Slytherin tenías que ser!

-Creo que me he portado muy mal… pero claro, los aurores son taaan buenos… nunca vulnerarían mis derechos, ¿verdad? –Dijo Pansy, sacándose un momento el pene de su novia de la boca.

Tonks y ella se miraron por un momento, y compartieron la misma idea sin hablarse, mientras se sonreían.

-¡Creo que no te he dado permiso para dejar de chupar, zorra! ¡Y por cierto, yo soy una aurora mala! ¡La hija de una renegada de los Black, nada menos! –Dijo Tonks, antes de meterle su miembro en la boca de nuevo, y empujarle en la nuca para asegurarse de que llegaba al final.

Pansy se empleó a fondo, haciendo que el miembro llegase hasta lo más profundo de su garganta, aunque le costase respirar y tuviese un par de arcadas. Un rato después, Tonks la avisó de que estaba a punto de eyacular.

-Córrete dentro. No me importa, –dijo Pansy, parando por un momento.

-¿Estás segura, Pansy? –Preguntó la metamorfomaga. Aunque deseaba hacerlo, no se sentía del todo capaz. A ella no le había gustado demasiado la experiencia cuando se lo habían hecho, y le parecía, como mínimo, poco considerado.

Ella asintió sin dejar de chupar, y Tonks se dejó ir. Pansy se quedó un momento con un gesto de duda, y finalmente, se sacó el miembro de la boca y se tragó el semen, limpiándose luego con la mano los labios. Se puso de pie, y echó los brazos en torno al cuello de su novia, para ofrecerle su boca en un apretado beso.

Para asombro de Tonks, que abrió mucho los ojos al darse cuenta, Pansy le había tomado el pelo. Había hecho el gesto de tragar, moviendo los músculos de la garganta, mientras bloqueaba el semen con su lengua para no tragárselo, y al besarla, se lo había pasado a ella. Tras la sorpresa inicial, Tonks aceptó que le devolviesen sus propios fluidos, y riendo un poco mientras aún la besaba, se lo tragó. Siguió besándola un rato, notando como el fuerte sabor a semen se iba diluyendo un poco. Cuando se separaron, observó divertida como entre sus labios hubo por un momento un efímero puente de saliva y semen, que ella destruyó limpiándose con la mano, mientras Pansy hacía otro tanto.

-¡Qué cerda eres! ¡Esto es lo más asqueroso que me han hecho en toda mi vida! –Se quejó Tonks, de una forma muy poco convincente, ya que se estaba riendo mientras.

-Pero te ha gustado, -dijo Pansy-. No era una pregunta, era una afirmación.

-Ha sido un asco. Pero sí, me ha gustado.

-Bueno, ¿me vas a follar ahora?

-Lamento decirte que ahora no se me va a levantar. Y aparte, no tengo condones.

-¡Mierda! ¿En serio? ¿Cómo se nos han podido olvidar? –Exclamó Pansy, disgustada.

-Si esperas un momento a que me lave los dientes y las manos, tal vez pueda hacer algo por ti, -dijo Tonks.

-Vale, pero no tardes. ¡Estoy jodidamente caliente!

-No tardo nada, guapa, -comentó Tonks, mientras le tiraba un beso antes de desaparecer por la puerta.

Cuando salió al pasillo, toda la casa ya estaba a oscuras. Todos dormían, y Tonks no creyó necesario cerrar la puerta del baño mientras se cepillaba los dientes. Una de las puertas se abrió, y apareció Fred descalzo y con una bata roja.

-Tonks, tía, no quiero que estemos de mal rollo, -le dijo el pelirrojo.

Ella indicó que tenía la boca ocupada como para hablar en ese momento, y en cuanto pudo, escupió, limpiándose con el dorso de la mano.

-Entiende que habéis sido unos capullos. Todos.

-Sí. A veces nos pasamos. Esto que te estoy diciendo viene también de parte de George, solo que él ya está en la cama, bien calentito con Angelina.

-¡No quiero tener esa imagen mental, colega! –Lo increpó en broma Tonks.

-Bueno, ¿nos perdonas, o qué? Sabemos que tu novia no es ninguna mortífaga. Solo es… esto… Pansy Parkinson.

-Estaría bien que empezarais a tratarla como a una compañera. Como bien dice ella, ya no estáis en Hogwarts. No os pido que tengáis simpatía por ella, solo que no le hagáis la vida imposible. Pero muchas gracias por disculparte, y dáselas a tu hermano también. Sois buenos tíos.

-De nada, Tonks. Tú también eres una tía de puta madre.

-Por cierto… ¿Tendrías un condón para prestarme? Mejor un par de ellos. Yo te los devuelvo cuando compre.

-¿Para qué coño quieres condones? No, espera, ya me lo imagino. Tiene que ver con ser metamorfomaga ¿verdad?

-¡Bingo!

-Me acabas de causar un trauma. Te demandaría ante el Wizengamot por daños psicológicos si no estuviésemos en guerra. Y pensar que tú y yo hemos pasado buenos ratos juntos…

-¿Y eso qué tiene que ver? ¿Tienes condones, sí, o no?

-No, tía. Lo siento. Vas a tener que conformarte con hacerle un dedo a tu novia, a no ser que queráis tener pequeños metamorfomagos de Slytherin…

-¡Serás cerdo! –Exclamó Tonks, mientras lo golpeaba en broma con la toalla.

-¡No me zurres, socia! ¡No pagues tu frustración sexual conmigo!

-Bueno, pero solo porque me caes bien, -dijo Tonks, terminando de secarse los labios con la toalla.

-¡Este peluche se va para su estuche! ¡Nos vemos mañana, Tonks! ¡Que descanses!

-Descansa tú también, guapo. ¡Hasta mañana!

Cuando Tonks llegó a su habitación, Pansy estaba enfurruñada. Le reprochó que había tardado muchísimo, y que ya casi se le había pasado todo.

-No te disgustes, preciosa. Me he encontrado con Fred, que se ha disculpado por haber sido desagradable contigo. He aprovechado para pedirle un par de condones, pero no tenía…

-¿En serio? ¿Por qué le tienes que dar esa información a Fred? ¡Ahora todos los malditos Weasley del país sabrán lo que hacemos en la cama! ¡Qué digo los Weasley! ¡Lo sabrá toda la resistencia, no me extrañaría ni que Lee Jordan acabase contándolo por la radio!

-¡Qué mal concepto tienes de Fred! ¡Te aseguro que es una persona muy discreta!

-¡Oh, sí, desde luego, el co- inventor de las orejas extensibles! ¡No sé ni cómo he podido dudarlo!

-Vale, tal vez haya metido la pata. ¿Hay algo que pueda hacer para que me perdones? –Preguntó Tonks, mientras deslizaba sus dedos por los hombros de Pansy, bajando un poco el escote y los tirantes del sujetador.

-Creo que puedes hacer varias cosas. De momento, me debes un favor. Y ya sabes que yo no hago nada gratis.

Tonks le desabrochó los pantalones y dio un fuerte tirón, sacándoselos del revés. Pansy colaboró levantando el trasero para facilitar la operación. Después le llegó el turno a su blusa y su sujetador, que la metamorfomaga le arrancó con más prisa que cuidado.

-¿Qué quieres que te haga? –Le susurró Tonks con voz un poco ronca al oído, mientras jugaba con sus pezones, sorprendiéndose ella misma de lo seca que tenía la garganta. Carraspeó un poco antes de hacer un comentario sobre lo dura que la tenía de nuevo, haciendo que Pansy sonriese encantada.

-No sé. Sorpréndeme. Habíamos quedado en que eras una aurora desaprensiva, que estabas abusando de una pobre chica bajo custodia de las fuerzas del orden del Ministerio…

-¡No era eso! ¡Tú eras una mortífaga infiltrada y traidora!

-Lo que tú digas. Muéstrame qué clase de castigo ejemplar me darías para que aprendiese la lección…

-No sería por castigarte, pero sigo insistiendo en la inspección de cavidades. Es por una cuestión de seguridad nacional, pero si colaboras, será más fácil y mejor para todos.

-Y yo sigo insistiendo en que quiero hablar con mi abogado…

-No tienes derecho a un abogado. Cállate y abre las piernas, ¡o me veré obligada a proceder a la sujeción mecánica!

-¡Mi padre se enterará de este ultraje!

-Muy bien. Que venga y así lo investigamos también a él. Está en nuestra lista de sospechosos.

Haciendo presión con la rodilla entre sus muslos consiguió que Pansy abriese las piernas. Pero la slytherin no quería ponerlo fácil, y se llevó sus manos a su sexo para impedir que "la aurora Tonks" la tocase.

-¡Incarcerous! –Exclamó Tonks agitando la varita, y Pansy quedó amarrada con los brazos pegados al torso, mientras sus piernas seguían libres.

-No estás poniendo las cosas fáciles… y ¿sabes? Eso me molesta. Yo solo soy una funcionaria tratando de hacer su trabajo. Sigue así, y te vas a llevar una sorpresita.

Tonks volvió a abrir sus piernas, y arrancó a tirones sus bragas. Su sexo quedó expuesto ante ella, con los labios abiertos y sonrosados, y apenas un triángulo de vello oscuro justo en su pubis.

-Vamos a ver si tienes una varita de contrabando metida ahí dentro, -dijo Tonks mientras acariciaba su sexo, restregando la lubricación natural que chorreaba de su vagina hacia el clítoris, y acariciándolo para estimularla.

Pansy se retorció, gimiendo con suavidad, y Tonks le dedicó una sonrisa traviesa. Comenzó a penetrarla con un dedo, siguiendo durante un buen rato a buen ritmo, hasta introducir un segundo dedo. Pansy estaba a punto de alcanzar el orgasmo, pero entonces Tonks retiró la mano, pese a la cara de disgusto de su novia.

-Parece que ahí no tienes nada. Pero no hemos mirado por detrás.

La slytherin se debatió entre obtener una recompensa a corto plazo a la que ya estaba acostumbrada, u obtener algo diferente dentro de un rato. Ganó la segunda opción, no sin antes negociar con su novia que quería que recibir también sexo oral.

-Tranquila, que te vas a quedar satisfecha. Párame si te molesta, ¿vale?

-Sí, aurora Tonks, -respondió Pansy, burlona.

-Te advertí acerca de esto. Te dije que tu comportamiento tendría consecuencias. Vas a tener que aprender a no desobedecer a la autoridad, -dijo Tonks, volviendo a ser "la aurora Tonks".

-¿Dolerá? –Preguntó Pansy, haciendo un puchero y fingiendo miedo e inocencia.

-No dolerá. No, si te relajas. ¡Puede que hasta te guste! Ahora, voy a darte la vuelta.

Dicho y hecho. Pansy estaba colocada ahora de lado, y al estar atada, apenas podía ver lo que la otra hacía, aunque por lo que escuchaba le parecía que estaba registrando en un cajón. De pronto la slytherin sintió algo frío gotear entre sus nalgas, y de inmediato supo qué era: el lubricante que habían usado a veces en sus juegos sexuales.

Lo siguiente que sintió fue el dedo de Tonks recorriéndola. Ella intentó frotarse con él para obtener algo de alivio, pero la metamorfomaga lo retiró hacia atrás, mientras se reía.

-Ah ah ah, -canturreó. –No vas a tener eso. No te lo has ganado… todavía.

Comenzó a masajear con suavidad su zona perianal, con un solo dedo. A Pansy le pareció agradable, pero quería su orgasmo, y el no obtenerlo la exasperaba.

-¿Asustada?

-No. ¡Fóllame ya!

-Pues a lo mejor deberías estar un poco asustada, -dijo Tonks, antes de meter su dedo dentro del recto de Pansy, hundiéndolo hasta los nudillos.

Pansy gimió y arqueó la espalda. Era una sensación extraña, pero le estaba gustando. Tonks buscó su mirada para confirmarlo, girándose un poco, y ambas se sonrieron, antes de volver a meterse cada una en su papel.

-Parece que no tienes nada escondido aquí dentro, pero ya que estamos así, sería una pena desperdiciar la ocasión, ¿no crees, Parkinson?

Pansy no dijo nada esta vez, concentrada como estaba en asimilar las sensaciones que estaba notando. La metamorfomaga siguió moviendo el dedo dentro de su cuerpo, y acercó sus labios para besar sus nalgas.

-Tienes el culito más perfecto que he visto en mi vida, Pansy, -dijo Tonks, dejando de nuevo de lado su rol por un momento.

-¿Has visto muchos? –Preguntó Pansy, aunque le costaba seguir la conversación.

-Alguno que otro. Pero el tuyo es el más bonito.

-Desátame los brazos, quiero tocarme.

-En un rato, cuando tenga la polla metida por tu puerta trasera. Ahora casi ni hemos empezado.

Pansy rezongó, mientras Tonks metía otro dedo más dentro sin avisarla. No fue doloroso, pero sí un poco incómodo. Notaba cómo dos dedos empezaban a apretar dentro de su culo.

-Vale, ahora vamos a ir en serio. Ve diciéndome si te gusta o no.

Tonks sacó los dedos, limpiándolos en papel del exceso de lubricante, y cogió su pene, lo lubricó, y lo apoyó contra el culo de Pansy, intentando introducirlo un poco. Cuando la cabeza del pene ya había entrado, Pansy dio un respingo, y se intentó retirar dando un pequeño gemido. Tonks sacó inmediatamente el pene de su cuerpo, para luego acariciar sus nalgas.

-¿Es tu primera vez por detrás, guapa? -Preguntó con voz suave la metamorfomaga.

-¡Qué detalle que me preguntes por eso justo ahora!

-Supuse que mi primo había desflorado todos tus orificios entre clase y clase de Transformaciones, Pociones, y Defensa Contra las Artes Oscuras.

-Lo intentamos una vez, y paramos. También ayudó a eso el que por poco nos pilla Snape.

-Vaya, pobre hombre. Deberíais haberlo invitado a unirse a la fiesta, ¡que hubiese pillado algo de cacho antes de morir! -Dijo Tonks, socarrona.

-Muy graciosa. Habértelo follado tú, si tanta lástima te daba que tuviese telarañas en el pene.

-¿Quieres seguir? Puede dolerte un poquito al entrar, pero te lo voy a hacer muy lento al principio, te lo prometo.

-Vale, pero desátame.

Tonks deshizo el hechizo, y colocó a Pansy bocabajo, separando sus nalgas con la mano.

-Segundo intento. Empuja como si quisieras hacer caca.

-¡Qué asco!

-Tú, hazlo. Así va a ser más fácil. Y otra cosa, te la voy a seguir metiendo aunque digas "ay", así que si quieres parar, dímelo claramente ¿vale?

Pansy no dijo nada, concentrada como estaba.

-¿Pansy? ¿Sí o no? ¿Te parece bien lo que te he dicho?

-Sí, pero ten cuidado. Antes ha dolido un poco.

Tonks procedió a aplicarse más lubricante en el miembro, y tras meter de nuevo dos dedos en el ano de Pansy, volvió a apretar con su miembro allí. Pansy sentía la presión, e intentó primero relajar el esfínter y luego empujar un poco, como le había dicho Tonks que hiciese, y al poco, volvió a ceder. Esta vez no se retiró, sino que se mantuvo quieta y callada durante la penetración, que fue muy lenta y cuidadosa. La slytherin solo notó una molestia al principio, y luego la sensación de necesitar ir al baño de forma urgente.

-Ya está, ya la tienes dentro entera. Ahora voy a follarte muy despacio, hasta que tú me pidas que te dé más duro, -susurró Tonks.

Pansy notó cómo los labios de la metamorfomaga acariciaban y besaban su cuello, mientras sus brazos pasaban bajo las axilas de la slytherin y apretaban con suavidad sus pezones. Cuando Tonks sacó su miembro, se detuvo justo al final, y en la siguiente embestida, solo lo introdujo hasta la mitad, para seguir de esta manera hasta que el cuerpo de su novia se acostumbrase.

-¿Te gusta, Pansy?

-Sí, pero ¡no seas cariñosa conmigo! ¡Se supone que me tienes que tratar con dureza y hablarme sucio!

-A mí me gusta ser cariñosa, pero si te vas a disgustar por eso… -dijo Tonks antes de incorporarse un poco y agarrarla por el pelo, incrementando un poco el ritmo del movimiento dentro de su cuerpo, y volviéndola a penetrar hasta el final.

Pansy gimió un poco, pero no parecía dolorida ni hizo ningún ademán de apartarse. Sin hablarle, Tonks la hizo colocarse a cuatro patas, con las rodillas sobre el filo de la cama, mientras ella seguía penetrándola de pie. En este proceso, el pene salió de nuevo de su cuerpo, a pesar de que la metamorfomaga lo había intentado mantener dentro, así que lo volvió a meter de nuevo, en esta ocasión de una sola vez.

-Así que esto te gusta, ¿eh, sucia mortífaga? –Preguntó Tonks mientras acariciaba el sexo de Pansy, que estaba empapado con sus propios fluidos.

-¡No te tengo miedo! ¡Puedes hacerme lo que quieras, que no renunciaré a las enseñanzas de mi Maestro Voldemort, ni desobedeceré a nuestra amada y respetada Líder!

-¿Puedo hacerte lo que quiera? ¿Incluso reventarte el culo?

-¡Ya te he dicho que no te tengo miedo! ¡Viva Voldemort, viva el Ministerio, viva la sangre pura, y el Imperio!

Tonks no pudo evitar una carcajada. Escuchar a Pansy repetir el lema de los mortífagos en semejantes circunstancias y no reírse era más de lo que a cualquier persona se le podía pedir.

-¡Qué bien te lo sabes, cabrona! Vale, pues voy a darte duro. Esto, Pansy… dime si te hago daño ¿vale?

Tonks se movía más rápida y bruscamente, y con la mano comenzó a acariciar el sexo de Pansy, que dio muestras de agradecerlo. Aunque la postura era muy incómoda, encontró la manera de masturbarla penetrándola con sus dedos, mientras la propia Pansy comenzaba a frotarse el clítoris, sosteniéndose solo con un brazo.

Tonks consiguió su segundo orgasmo, terminando fuera del cuerpo de la slytherin, pero no estaba segura de que Pansy pudiese alcanzarlo de esta forma, así que recordó su promesa, le indicó que se recostase en la cama para que ella pudiese hacerle sexo oral, y finalmente Pansy quedó relajada y satisfecha tras correrse con la boca de su novia acariciando y chupando su clítoris, y sus dedos dentro de su vagina.

-¿Me dejas que sea amable contigo ahora? –Preguntó la metamorfomaga, abrazando a la slytherin y besando su cuello.

-Ahora sí, -dijo Pansy, cerrando los ojos y recuperando un poco el ritmo normal de su respiración.

- Voy al baño, a darme una ducha rápida. ¿Estás bien tú? ¿No… no te duele? –Preguntó con algo de remordimiento Tonks.

-Yo estoy bien, no te preocupes. Ve al baño, yo te espero aquí y ahora iré yo.

Mientras estaba en el baño, Tonks pensó en lo afortunada que se sentía. Por primera vez en su vida, era plenamente correspondida. No había sido así con Hermione, ni tampoco con Remus. Ella había amado más de lo que la habían amado a ella. Acordarse de ellos dos la entristeció por un momento, al pensar en sus tristes sinos, así que se centró en recordar el buen rato pasado con Pansy, relajándose bajo el chorro de agua caliente de la ducha. Se puso un pijama cómodo, y volvió al cuarto, para encontrarse a Pansy llorando, tirada de medio lado en la cama.

-¿Pansy, que te pasa? ¿Te he hecho daño? ¿Te duele algo? –Preguntó, mientras la morena negaba con la cabeza, con sus ojos verdes cerrados con fuerza. El maquillaje de sus pestañas manchaba sus mejillas, y quedó aún más emborronado cuando la slytherin se limpió las lágrimas de un manotazo.

Tonks se tiró a su lado en la cama, abrazándola con fuerza. Le preguntó una y otra vez por lo que le ocurría, sin obtener respuesta. Limpió sus lágrimas y besó sus mejillas, pero la chica no se mostraba receptiva, aunque tampoco la apartó. La metamorfomaga se sentía ella misma al borde de las lágrimas, al ver que no era capaz de hacer nada por ofrecerle consuelo.

Además, el llanto de Pansy hizo que se le viniesen a la mente todas las demás desgracias de su vida: su marido asesinado en su presencia en la batalla de Hogwarts, su hijo creciendo sin ella al cuidado de su adusta madre, su ex novia, con la que no se había llevado bien, pero con la que aún soñaba algunas noches, presa en poder del enemigo, y otras cosas en las que no quería pensar.

-No quiero presionarte para que me cuentes nada, pero sabes que puedes ¿verdad? –Preguntó Tonks, acariciando su pelo para relajarla. Pansy asintió varias veces.

-¿Es por mi culpa? ¿He hecho algo que te haya molestado? –Volvió a preguntar dubitativa, y esta vez, la slytherin denegó con la cabeza.

-¿Sabes que te quiero, verdad? Te quiero mucho. Cada día más.

Si Tonks había esperado calmarla con esto, produjo el efecto contrario, pues su llanto arreció. Tonks intentó apretar una de sus manos para confortarla, pero Pansy la retiró y se giró sobre sí misma, como un animal herido.

-Vale, entiendo que no quieres que te toque. Te dejo tranquila. ¿Quieres que me vaya?

-¿Y adónde te vas a ir? ¿Con Fred? ¡Seguro que a Fred no le importaría volver a hacerte un hueco en su cama! –Le gritó Pansy, girándose por un momento.

-¡Pansy! ¿Qué te pasa? ¡No me voy a acostar con Fred! ¿Por qué me iba a acostar con Fred, si tú le das mil vueltas en la cama? ¡Además, ni siquiera estuve enamorada de él, fue solo una aventura, y acabó antes de que tú y yo empezásemos nada! Solo te he preguntado si querías que me fuese por si estabas más cómoda sin mí…

-No quiero que te vayas. Quédate.

Tonks entendió que Pansy no iba a hablar más. Ya que cualquier cosa que dijera podía contribuir a enfurecerla o hacerla llorar, decidió cerrar los labios, contentándose con acariciar su espalda. Ella estaba más tranquila, de todas formas, y de repente se giró para dejar caer su cabeza en el hombro de su novia, que besó su flequillo. Se miraron a los ojos, sonriéndose con timidez. Pansy parecía un poco avergonzada de haber explotado de esa forma. Tonks la abrazó con fuerza, sintiendo su respiración en el cuello. A pesar de haber llegado a la conclusión de que era mejor no hablar, se arriesgó una vez más.

-Esto ha sido por culpa de ellos, ¿verdad? Entiendo que estés molesta, ¡no tenían ningún derecho a llamarte mortífaga ni a dudar de tu lealtad a la Orden!

-Sí, ha sido por eso, -dijo Pansy.

A Tonks no le pareció muy convincente el tono de voz de Pansy, pero también pensó que una no tenía la voz clara después de llorar. Debía ser eso. De todas formas, hacía falta una reunión con ellos. No era siquiera tolerable lo que había pasado por la noche.

Tonks pensó que nunca había querido ser líder de nada ni dar órdenes a nadie, pero tal vez el momento de hacerlo había llegado. Nunca se ponían de acuerdo en nada, lo cual era fatal para la Orden. Estaban en mitad de una guerra, y no la iban ganando. Si de verdad había un topo, había que descubrirlo y hacer justicia inmediatamente, en vez de perder el tiempo acusando a Pansy. "Fred me ayudará", pensó. Siempre se había llevado muy bien con los Weasley, pero de un tiempo a esta parte, Fred y ella eran inseparables.

-Dora… -dijo Pansy con voz un poco ronca, por haber estado llorando.

-Dime, guapa…

-¿Si yo hubiese sido mortífaga de verdad… hubieras sido capaz de matarme?

-¡Qué tonterías preguntas! ¿Y si los burros volasen? ¿Y si el dinero creciese en los árboles? ¿Qué pasaría entonces? Duérmete, Pansy. Nadie va a hacerte daño, ¿vale?

-Tienes razón. Buenas noches, Dora, -dijo Pansy de forma mansa.

-Buenas noches, guapa. Cierra tus preciosos ojitos verdes y piensa solo en cosas bonitas y agradables. Mañana será un día mejor, te lo prometo. Vamos a mejorar un par de cosas, -dijo Tonks, besándola en la nariz y cubriéndola con la sábana y el cobertor, para que no fuese a quedarse aterida con el frío del amanecer, que vendría en unas horas.


¡En el siguiente capítulo volveremos con Bellatrix y Hermione, no es que se hayan extraviado!