Fairy Tail no es de mi propiedad, pertenece a su respectivo autor.
: dejaste de leerla porque no te gustaban las parejas. Por eso te suena.
Este fic contiene/contendrá violencia, palabrotas, lemon mas o menos fuerte y demás cosas. Leedlo bajo vuestra responsabilidad, que yo ya lo he puesto en categoría M.
Yo hago esto por simple diversión, sin ánimo de lucro.
-comentarios normales-
-"pensamientos"-
-*comunicación por holograma, comunicador, etc.*-
Os invito a leer mis demás historias, buscadlas en mi perfil
También podéis ver las historias de mis colaboradoras en sus respectivos perfiles
Capítulo 1:
DRAGON OCCIDENTAL
Habían pasado varias horas desde que Natsu había llamado a Coulson, aceptando la propuesta que [S.H.I.E.L.D.] le ofrecía. Solo esperaba no arrepentirse de haber aceptado pues, según le habían dicho, si aceptaba no podría echarse atrás.
¡Ding dong!
El sonido del timbre de su casa sonó estrepitosamente, sacándolo de sus pensamientos. Suspirando, definitivamente sabia quienes podrían ser, se levantó y camino hacía a la puerta, para una vez abierta, solo ver un agente. ¿Dónde estaba la rubia? El pelirrosa la busco con la mirada, pero no la vio. el sujeto al parecer se dio cuenta a quien buscaba y expreso con un tono hosco y sin emociones.
— Me temo que la agente Heartfilia no ha podido venir esta vez. Espero que conmigo le baste.
Natsu podía jurar que había hecho una broma, pero su cara no lo expresaba eso.
— ¿Ya está listo?
— Si. Solo tengo que hacer la maleta y…
— Me temo que no puede. — le cortó de pronto. — Si va a coger algo debe ser algo importante.
Sin pensar demasiado, Natsu se adentró en el piso y cogió solo dos cosas: su bufanda y su gato. Dicho gato era un gatito de color azul llamado Happy. Solía estar fuera de la casa durante gran parte del día o la noche, dependiendo de las ganas que tuviera. Una vez que cogió ambas cosas volvió a la puerta. Coulson, que había aparecido de repente, miro al gato, más no dijo nada.
— Bien. Si ya está todo, por favor, acompáñeme. — esta vez habló Coulson.
Dio media vuelta, rumbo a las escaleras. Natsu vivía en un edificio de departamentos, en el segundo piso, por lo que no usaba el ascensor. Metió a Happy dentro de la chaqueta para salvaguardarlo del frio y se enrollo la bufanda. Una vez fuera del edificio el pelirrosa hablo.
— Disculpe, pero… — indagó inquieto el chico.
— ¿Si?
— ¿Cómo van a hacer para hacer parecer que he desaparecido?
— Oh, eso es muy sencillo. — expresó tranquilamente. — Vera…
¡Boom!
Una explosión. Una explosión bastante cerca. El pelirrosa se encogió ante dicha explosión, pero ni Coulson ni el otro agente se inmutaron. Dándose la vuelta vio que la explosión se produjo en su piso y el fuego se encontraba devorando su hasta ahora casa.
— ¿¡Qué demonios…!?
— Así haremos que desaparezca. — le explico mirando el sitio del estruendo. — Tenemos un cuerpo falso. Sus vecinos de al lado, encima y debajo no se encuentran. La explosión no dañara al edificio. Esta todo controlado.
— ¡Todo controlado! — grito Natsu, aun con la adrenalina circulando velozmente por sus venas — ¡Acaban de volar mi piso entero!
— Es la mejor forma de hacerlo desaparecer. Cuando lleguen y vean el cadáver intentaran identificarlo. Sacaran sus huellas y usted estará muerto para los ojos del mundo.
— ¡¿Y cómo cojones sacaran mi ADN?!
— Tenemos nuestros métodos. — sonrió levemente mientras se daba la vuelta y caminaba hasta un todoterreno negro, en el cual había otro hombre de [S.H.I.E.L.D.] esperando.
Ya eran tres. Un poco demasiado, pensaba el chico.
Natsu se quedó parado durante varios segundos, asombrado. Noto como Happy temblaba. Supuso que estaría asustado por la explosión.
— ¡Shh! Tranquilo compañero. Estoy contigo.
— Miau. — maulló el gato.
Miro por última vez su casa, que ahora ardía en llamas, y se adentró en el coche. Luego de subirse ambos, el otro hombre se subió al asiento del copiloto y arrancaron. El viaje duro bastante. Al final el todoterreno aparco en una explanada con una pequeña pista de aterrizaje para avionetas. Allí, esperando, había un lujoso jet privado.
— ¿Vamos a volar? — pregunto con nerviosismo Natsu.
— ¿Tienes miedo?
— Bueno, solo he viajado una vez en avión y hubo bastantes turbulencias. No fue un viaje agradable. — recordó incomodo aquella nada pintoresca escena en su vida.
— Ya veo. Pues me temo que si vamos a volar. — la vista de Coulson fue al gato – Y le pediría que metiera a su gato en una de las jaulas que usan para los vuelos de animales. No tenemos muchas ganas de limpiar el jet.
— …
Natsu echó un vistazo a Happy, que se encontraba durmiendo. Asintió con la cabeza y ambos entraron en la terminal. Ambos hombres subieron al jet. Natsu metió a Happy en una de esas jaulas para animales, aunque al pequeño minino azul no le gustó nada. El pobre Natsu se llevó algún que otro arañazo. Al final le dieron un tranquilizante al gato para que se durmiera durante todo el viaje.
En alguna parte de centro Europa
El viaje en avión había sido corto en comparación a los vuelos comerciales. Supuso que se debía a que volaba en un jet de una agencia súper secreta. El dúo se dedicó a hablar de trivialidades ya que el agente no tenía pensado decir nada hasta llegar a la base.
Natsu se había dormido a mitad del vuelo y no porque él quisiera. Le habían dado una pastilla para que se durmiera.
Cuando volvió a abrir los ojos se encontró en el jet. En el mismo asiento en el que estaba y con Happy a su lado. El gatito no dejaba de maullar, llamando a su dueño. El pelirrosa se incorporó y se estiro, haciendo crujir algún hueso.
— Miau.
— Lo siento, compañero. Espera que ya te saco.
Cogió la jaula y la abrió. Al instante el gato salto y se metió dentro de la chaqueta. Una vez el gatito fue liberado, el pelirrosa observo el jet, encontrándose con Coulson esperando en la puerta.
— Bien. Vamos. Tengo que enseñarte la base y a tus nuevos compañeros.
Coulson bajo del jet, siendo seguido por Natsu.
Lo primero que vieron los ojos del pelirrosa fue un enorme aeródromo subterráneo. Sin duda, alguna allí podrían aterrizar aviones comerciales o militares sin problema alguno. Había cazas de última generación y aviones tan grandes como los Hércules. También había drones de todo tipo. Desde aviones de combate hasta drones civiles. Cuando termino de revisar el poder militar aéreo se fijó en la gente que trabajaba en ellos. Parecían humanos, pero cuando se fijó mejor se dio cuenta de que no todos eran humanos. Algunos tenían cuernos, otras orejas extrañas, más de cuatro extremidades, alas, seres más grandes y más pequeños que cualquier humano.
Sin dejar de mirar adelante, Coulson siguió caminando, pero, al darse cuenta de que Natsu se había quedado parado, asombrado, le hablo, sacándolo de su ensoñación.
— Señor Dragneel, luego tendrá tiempo de asombrarse, pero ahora tenemos un poco de prisa. – apremio Coulson.
—¡Ah, sí! Lo lamento.
Aun con Happy dentro de su chaqueta, el joven pelirrosa siguió al agente a través del aeródromo. Otra cosa que sorprendió al pelirrosa era que la gente con la que se cruzaba saludaba alegremente y con respeto al agente. Incluso seres que parecían aterradores mostraban un gran respeto por el hombre.
— Vaya. Parece ser que aquí le respetan muchísimo. – comento mirando el panorama.
— Bueno, el respeto se gana. Claro que hay varias formas de conseguirse ese respeto.
— ¿Y de qué modo lo ha hecho usted? — se atrevió a preguntar.
— Eso dejémoslo para otro momento, ¿no le parece?
—…
Siguieron caminado hasta que atravesaron todo el aeródromo. Luego de pasar una puerta corrediza avanzaron a través de amplios pasillos bien iluminados. Dichos pasillos parecían llevar a distintas salas, las cuales luego tendría tiempo de ver. Luego de recorrer el pasillo llegaron a los ascensores. Debía haber más de veinte. Muchísimos. Coulson y Natsu subieron a uno y este descendió a gran velocidad. Por lo que ponía en una pequeña pantalla, debían haber descendido aproximadamente veinte pisos, y seguían bajando.
— Esto disculpe, pero, ¿cuánto tiene este lugar de profundidad?
— Mph — expresó pensativo — Me parece que era alrededor de mil metros de profundidad, contando con las barreras que hay entre la superficie y la base.
— ¡Mil metros! — el asombro no pudo ocultarlo en su expresión.
— No es para tanto. Los enanos son unos expertos excavando minas. Deberia ver sus ciudades.
— ¡!
— Y hemos llegado a nuestro destino.
Natsu volvió a mirar la pantalla donde ponía que era el piso 100.
— Joder. Que rápido es este chisme. – murmuro.
Camino hasta estar al lado del agente. Este pasillo era distinto. Era más estrecho y oscuro que los demás. No tenía más salidas. Solo un largo pasillo hasta llegar a una enorme puerta blindada de color plateado.
Cuando llegaron, una voz robótica se escuchó en todo el pasillo.
— Identificación, por favor.
—Agente Coulson.
Un escáner de color azul escaneo su cara y sus retinas. Luego tuvo que poner la mano en un panel para examinarla.
¡Ding!
La puerta se abrió poco a poco. Cuando se abrió Coulson entro, siendo seguido por Natsu. El pelirrosa se quedó un poco shockeado al ver solamente un gran escritorio con un pequeño anciano sentado en un cómodo sillón detrás.
— Oh. Hola Coulson. ¿Cómo te ha ido? – pregunto el hombrecillo.
— Lo he traído. – sonrió levemente mientras se apartaba, dejando que el anciano lo mirara.
Natsu se sintió intimidado pues, a pesar de ser bastante bajito, podía notar como ese hombre era alguien a quien no deberían de subestimar.
— Así que él es el dragón. – se bajó del sillón y Natsu lo perdió de vista hasta que apareció al lado de la mesa, caminando hacia él – Un gusto conocerte mocoso. Mi nombre es Makarov Dreyar, jefe de esta organización. – se presentó, extendiendo su mano.
— Un placer conocerlo. Mi nombre es Natsu Dragneel. – se presentó, estrechándole al mano al hombrecito.
Nada más darse el apretón pudo notar la enorme fuerza del hombrecito.
— Jojojojo, lo lamento mocoso. A veces olvido que tengo la fuerza de un enano. Jojojojo. – se rio Makarov para ver al agente – Bien Coulson, puedes presentarle a sus nuevos compañeros y luego le quitaremos el sello del dragón. – se volvió a mirar a Natsu – En cuanto te lo quitemos tu parte dragón dormida y tú os fusionareis. Tu yo actual no desaparecerá, pero si notaras cambios debido a tu parte dragón. ¿Cuáles? No lo sé. En fin, nos veremos luego mocoso.
— …
— Venga, señor Dragneel. Debe conocer a sus nuevos compañeros.
Despidiéndose de Makarov con la mano, Natsu acompaño a Coulson de nuevo al ascensor, dejando solo al hombrecillo.
— Así que él es el último dragón occidental. Es bueno saber que aún queda uno. Soportara muchos peligros de ahora en adelante. – Makarov se acercó hasta una estantería, donde movió unos libros en cierto orden y concierto ángulo, provocando que se abriera y dejándole paso a una sala secreta. En dicha sala había un montón de libros de todo tipo y sobre toda criatura existente o extinta en el planeta. Camino hasta encontrarse con un libro. Un libro rojo como el fuego. El libro sobre los dragones occidentales – Jojojojo. Las cosas se van a poner muy interesantes a partir de ahora.
XXXXX
Ambos hombres habían ascendido hasta el piso quince donde, al parecer, se encontraba las salas de entrenamiento. Eran salas gigantescas divididas en varias pistas para que todos pudieran entrenar sin preocuparse de molestar el entrenamiento de los demás. Dichas salas eran más grandes que el aeródromo. Según le informo Coulson, esas salas albergaban a todos los trabajadores de [S.H.I.E.L.D.] y tenía la capacidad física para que pudieran desarrollar sus poderes adecuadamente. En una de las salas, la más cercana, había un grupo. Parecía estar formada por varias especies.
¡Boom! ¡Boom! ¡Boom!
¡Clac! ¡Clac! ¡Clac!
¡Crack! ¡Crack! ¡Crack!
Y entrenando duramente.
— Muchachos, tengo que presentaros a alguien. – les informo Coulson.
El grupo dejo de entrenar para acercarse al agente.
— Buenas noche, Coulson. – saludaron educadamente al agente.
— Buenas noches, muchachos.
— Tsk, ¿quién es el afeminado ese? – curioseo un chico muy alto de pelo largo negro y ojos rojos.
— Gajeel, se educado. – le reprendió una figura mucho más pequeña. Era una mujer peli azul.
— Tsk.
— Bueno, muchachos, él es Natsu Dragneel, el ultimo dragón occidental, aunque por el momento se encuentra sellado. El será vuestro próximo compañero. – explico.
Todos se quedaron asombrados ante la información dicha por el agente.
— Espera un momento Coulson… — una hermosa pelirroja fue la primera en hablar — ¿El último dragón occidental? ¿No se supone que se habían extinguido hace siglos?
— Eso pensábamos nosotros también, agente Scarlet. Por suerte lo hemos encontrado, aunque al mismo tiempo que ellos.
— Entonces aún sigue sellado. ¿Cuándo le quitareis el sello? – pregunto un peli azul que estaba al lado de la pelirroja.
— Luego de las presentaciones, agente Fernández. El director Makarov junto a Gildarts está estudiando el sello para liberarlo junto a Porlyusica.
— Entiendo.
— ¿Alguna otra pregunta? ¿No? Bien. Preséntense.
La pelirroja y el chico peli azul fueron los primeros, seguidos del pelinegro y la peli azul.
— Un gusto conocerte. Mi nombre es Erza Scarlet, soy una amazona.
— Bienvenido a nuestra organización. Soy Jellal Fernández, mago.
— Gajeel Redfox, hombre lobo. – se presentó secamente.
— Hola. Mi nombre Levy McGarden y soy un hada. Encantada de conocerte. – se presentó amigablemente.
Los siguientes fueron dos adolescentes de unos dieciséis diecisiete años. La chica tenía el pelo azulado suelto hasta las caderas y ojos marrones. El cuerpo lo tenía bastante desarrollado para su edad, pero no al nivel de la pelirroja (casi como su versión de Edolas). El chico tenía la cabellera desordenada y oscura. Tenía el cuerpo tonificado, pero nada exagerado.
— Un gusto conocerte. Mi nombre es Wendy Marvel y soy un fénix.
— Hola. Mi nombre es Romeo Conbolt y soy mago.
Luego le tocó el turno a un chico peli azul de pelo oscuro casi negro y de ojos grises junto a una una chica peli azul con ojos del mismo color,
— Gray Fullbuster. Vampiro. — se presentó sin decir más.
— Juvia se llama Juvia Loxar y es una sirena. ¡Encantada!
Coulson volvió a tomar la palabra.
— Y ya conoces a la agente Lucy Heartfilia. Es una elfa.
La rubia, que ahora llevaba el pelo suelto hasta las caderas, le sonrió levemente, causando que el corazón del pelirrosa se acelerara.
— Un placer conoceros a todos. – dijo Natsu, intentando no sonrojarse.
— Bien. Ahora que hemos terminado las presentaciones, es momento de ir a la sala mágica.
Coulson empezó a caminar, alejándose del grupo. Apenas un par de segundos después Natsu fue detrás. De lo que no se había dado cuenta era que su amado gato ya no se encontraba entre sus ropas, calentito. Una vez que Coulson y Natsu se marcharon, el grupo volvió a sus quehaceres. La rubia caminaba tan tranquilamente, hasta que se detuvo a darse la vuelta. Miro a todos lados y no vio nada, por lo que siguió caminando. Varios metros después, y un pelín enfadada, volvió a darse la vuelta. Notaba que la seguían y eso no le agradaba.
Soltó un suspiro y volvió a caminar para pocos metros después darse la vuelta y gritar.
— ¡¿Se puede saber quién coño me está siguiendo?!
No hubo respuesta. Al menos no una humana.
— Miau.
— ¿?
Entonces miro a sus pies. Se encontró con un gatito azul. Happy. El gato empezó a ronronear mientras caminaba entre las piernas de la elfa.
— ¡Oh! Mira tú que cosita más mona me he encontrado. – dijo infantilmente mientras cogía al gato y lo restregaba contra su mejilla — ¿Quién es un gatito bonito? ¿Quién es un gatito bonito?
— Miau.
Happy parecía disfrutar mucho de la atención de la rubia.
— Espera un momento. ¿Qué hace un gato aquí? Bueno, ¿qué hace otro gato aquí? Está claro que no eres ni Charle ni Lily. ¿Quién es tu dueño? ¿Es el pelirrosa?
— Miau.
— Bueno, cuando acabe con el sello te devolveré, ¿te parece?
— Miau.
— Bien, vamos a comer.
Sonrió mientras sujetaba al gato, que restregó su rostro contra sus pechos, buscando ponerse más 'cómodo'.
XXXXX
Pocos minutos después de separarse del grupo, Coulson y Natsu llegaron hasta un pasillo, encontrándose con Makarov, Porlyusica y un hombre pelirrojo.
— ¡Vaya, vaya! Así que este es el tan famoso dragón. ¡Hola muchacho! ¡Mi nombre es Gildarts! ¡Un placer conocerte! — saludo dándole una 'suave palmadita' en la espalda.
Natsu sintió mucho dolor. Ese hombre era sin duda muy fuerte.
— Natsu, ella es Porlyusica. Es la Jefa del Departamento de Medicina e Investigación. – le presento Makarov.
La mujer solo le miro seriamente.
— Bien. Ahora entra ahí dentro. Veras un círculo mágico. Tu solo ponte en el centro.
El pelirrosa asintió y entro. Por su parte, los cuatro de afuera caminaron hasta una sala al lado.
Natsu entro en la sala. Estaba completamente blanca. Era muy espaciosa. Las lámparas iluminaban todo, sin dejar ningún hueco en sombra. El pelirrosa camino hasta el centro del círculo mágico que había dibujado en el suelo. Era gigantesco. Ocupaba casi toda la habitación en su diámetro circular. Los glifos estaban escritos en diferentes idiomas. También había dibujado un dragón occidental en el centro, donde Natsu estaba de pie. El círculo mágico estaba pintado en rojo fuego.
— "Espero que no sea sangre. No. No es sangre."
Viéndolo a través de unas cámaras se encontraban los demás. Makarov, Gildarts y Porlyusica como creadores del hechizo para la liberación de la sangre dragón de Natsu. Coulson también estaba allí. Junto a ellos estaban Sting Eucliffe y Rogue Cheney. Al ser dragones orientales, eran los más aptos para retener a Natsu en caso de que se descontrolara. También se encontraba Wendy por si hacía falta curarlo. Además, al ser un fénix podía resistir mejor que nadie, salvo el rubio y el pelinegro, el fuego de dragón.
— *Bien Natsu, ahora necesitamos que te relajes. Es posible que sientas dolor mientras el sello desaparece, así que necesitaras calmarte todo lo posible. * — le informo Makarov.
— ¡Vaya por dios! Eso podríais haberlo avisado antes. – comento con sarcasmo.
— *Bien. Empecemos. *
El círculo mágico se activó. Un rojo fuego brillante ilumino toda la habitación.
Natsu no sintió nada al principio, pero luego empezó a gritar por el gran dolor que estaba sintiendo.
— ¡Ah!
Dentro de la sala de seguridad, el trio de líderes se mantenían impulsivos, serenos, serios. Rogue y Sting igual. La única que parecía preocupada era Wendy. La adolescente se frotaba las manos. Lo único que todos podían ver era la brillante luz roja y los gritos del pelirrosa.
En medio del círculo mágico Natsu se encontraba a cuatro patas debido a que no podía mantenerse de pie. Entonces fue cuando ocurrió. Sus manos y pies empezaron a convertirse en garras. Escamas empezaron a cubrir su cuerpo. Sus caninos se alargaron y afilaron. Sus pupilas se afilaron, como un reptil. Una cola de dragón apareció en su baja espalda, así como dos enormes alas cerca de sus omoplatos. Lo siguiente no fue un grito… fue un rugido.
El grupo de seis personas se tuvo que tapar los oídos de lo poderoso y tronante que fue el rugido. No solo ellos lo escucharon. Toda la base lo escucho, asustando a la gran mayoría
¡Groar! ¡Groar! ¡Groar!
Volvió a rugir.
¡Groar!
Esta vez hubo una explosión. Aun estando en una sala aparte, Makarov, Gildarts y Porlyusica pudieron notar el abrasador calor que había en la sala donde estaba Natsu.
Cuando el brillo desapareció lo que vieron fue un gigantesco dragón rojo. Un dragón tan grande que ocupaba toda la sala.
(NA: como Igneel para aclararnos)
Los seis se quedaron asombrados al verlo. Sting y Rogue en su modo dragón eran grandes, pero no tanto. Ellos tenían un cuerpo alargado como una serpiente. Pero ese dragón representaba las palabras 'poder, fuerza, destrucción y dominio' sin duda alguna. El dragón de mirada jade observo la habitación para luego mirar arriba. Empezó a aspirar aire en sus pulmones.
— "Oh mierda. ¡Va a escupir fuego!" – pensaron alertados ambos dragones orientales.
Cogieron a los otros cuatro y los tiraron al suelo mientras se transformaban en híbridos, que era apariencia humanoide con escamas y garras.
(NA: como el Dragón Force)
¡Groar!
Natsu escupió fuego con un potente rugido. El fuego era más ardiente que el magma mismo. Era tan ardiente que fundió el techo de la habitación, la roca y parte de las habitaciones que se encontraban arriba, que no eran muchas. Tan largo y ardiente fue el rugido que el espacio libre que dejo era tan grande como para que cupiera.
Extendió sus hermosas alas con todo su esplendo. Vatio un par de veces y ascendió de una forma absurda para su gran tamaño.
¡Faz!
En apenas un instante ya estaba fuera del lugar. Observo con sus fieros ojos el exterior y rugió con gran fuerza.
¡Groar!
Entonces empezó a colar alto y rápido, desapareciendo en poco tiempo de la vista.
XXXXX
Una vez fuera de la sala donde habían observado todo, Makarov llego hasta el aeródromo, siendo observado por todo el personal. El hombrecillo se subió a un caza y hablo con potente voz.
— ¡Escuchadme todos! ¡Uno de nuestros nuevos compañeros se ha ido y tenemos que traerlo de vuelta!
— Eso no es problema. Lo golpeamos y ya está. Gehee. – comento Gajeel.
— ¡No podemos hacer eso! ¡A quien buscamos es al dragón occidental! ¡Si hubieras estudiado algo sabrías que tan poderoso son los dragones occidentales! ¡No! ¡Sting, Rogue, Wendy y Lucy irán para mantenerlo a raya antes de que ataque algún pueblo o ciudad!
— ¿Y por qué ellos cuatro? — inquirió Gray.
— Sting y Rogue son dragones también. Wendy es un fénix. En cuanto a Lucy, ¿acaso te has olvidado del poder de las armas y magia élficas? – pregunto con burla.
El peli azul oscuro tembló ante un mal recuerdo que tuvo por dichas cosas.
— Bien. ¡Ellos cuatro se encargarán de encontrar a Natsu y detenerlo! — expresó exasperado. — ¡La sangre de dragón en su familia ha sido sellada durante muchos siglos, por lo que ahora que ha conseguido su libertad impedirá que se la quiten! ¡Junto a ellos irán tres cazas y cuatro helicópteros! ¡No debéis acercaros demasiado u os atacara! ¡¿Entendido?!
— ¡Señor si señor!
— ¡Bien! ¡El resto de la base tendrá que reparar el enorme agujero que ha provocado! ¡Ale!
Con la última orden todos fueron a sus puestos. Lucy dejo a Happy al cuidado de Levy.
XXXXX
Varios minutos después, tres figuras se encontraban volando a poca altura para evitar ser rastreados por cualquier radar humano. Junto a ellas cuatro helicópteros, también volando a baja altura. Esas tres figuras eran dos dragones orientales y un pequeño fénix. En uno de los dragones, el blando, se encontraba sentada la rubia. A sus espaldas se encontraban cuatro helicópteros. Dos eran helicópteros del modelo Boeing AH-64 Apache y los otros dos Ah-1 SeaCobra/Supercobra. Por otra parte, los cazas eran del modelo Dassault Rafale. Los cazas se encontraban dispersados.
La misión era sencilla. Debían localizar al dragón occidental antes de que llegara a algún lugar cerca de la civilización humana. Por suerte la base estaba muy aislada de cualquier pueblo, ciudad o base humana.
— *Agente Heartfilia, aquí Coulson. ¿Pueden ver algo? * — escucho Lucy a través de su intercomunicador.
— Aquí la agente Heartfilia. No hemos encontrado rastro del dragón. Ni siquiera Sting o Rogue lo han localizado.
— *Ya veo. Nosotros nos separaremos de ustedes y ampliaremos las zonas de búsqueda. Si lo encuentran contactad. *
— Entendido.
Sin necesidad de darse la vuelta para notar como los cuatro helicópteros de combate se alejaban en grupos de dos en diferentes direcciones.
Al contrario que las máquinas de guerra humanas, los dragones y el joven fénix no hacían ruido mientras volaban. Los dos dragones orientales no tenían alas. Podían volar sin esa necesidad, al contrario que los dragones orientales. Se movían como serpientes. La única desventaja era el joven fénix Wendy. Al ser un fénix sus alas estaban formadas por fuego, al igual que las plumas de parte de su cuerpo. Ese fue otro motivo para llevar a Lucy.
Los elfos son los seres más antiguos que se conocen. Su poder era enorme, pero eran pocos. Su magia era tal que podía ocultar el fuego de Wendy de la vista de cualquier humano. Lo mismo ocurría con ambos dragones.
Durante aproximadamente media hora, el cuarteto busco y busco sin conseguir ningún resultado.
— ¡Lo he encontrado! – gritaron al unísono Sting y Rogue.
Los dragones tenían los mejores instintos conocidos. Su olfato era inigualable. Solo los hombres lobo se acercaban. Su oído era tan fino como los de los elfos, superando a vampiros. Su vista era tan aguda como las de los elfos por el día y tan increíble en la noche como los vampiros. Por ese motivo fueron los primeros en localizarlos. Luego fue Wendy. Los fénix eran los que más se acercaban a los sentidos dragontinos luego de los elfos. La última fue Lucy, ya que al ser de noche no podía ver tan bien como de día.
— Cierto. ¡Allí esta! – murmuro la joven fénix.
No muy lejos de ellos pudieron ver una gran figura oscura debido a la luna creciente, que era poca. Pero sin duda era el dragón. Estaba tumbado junto a un enorme lago. Parecía relajado. Sus ojos estaban cerrados y su respiración era tranquila.
El trio aterrizo algo alejados del enorme dragón rojo. Este entreabrió uno de sus ojos para mirarlos, con una clara advertencia de que lo dejaran en paz para luego cerrarlo.
— Esperad aquí. – les dijo Lucy mientras caminaba hacia el dragón.
— P-pero Lucy…
—Tranquila Wendy. – le sonrió la elfa.
El dúo de dragones no dijo nada. La elfa se fue acercando poco a poco al enorme dragón. No hacia ningún ruido. Una de las muchas habilidades élficas. Cuando estuvo a unos cinco metros del dragón, este volvió a abrir sus ojos para mirarla fijamente. Chocolate contra jade. Para sorpresa del cuarteto, el dragón solamente volvió a cerrar los ojos. Esta vez no había amenaza en ellos. Con confianza, pero también seguridad, Lucy termino de acercarse al dragón con la mano extendida. Cuando su mano tomo las escamas del lomo de su cabeza, un extraño sonido provino del dragón.
¡Prr Prr!
Al ser improvisto, Lucy se alejó, poniéndose en pose defensiva. Para su sorpresa el dragón no hizo nada. Con cuidado volvió a acercarse para repetir la acción, volviendo a escuchar ese sonido.
¡Prr Prr!
Un ronroneo. Bueno, un ronroneo fuerte. Era increíble. ¡El dragón estaba ronroneando ante su toque! Empezó a acariciar cada vez más arriba, dirección a su cabeza.
¡Prr Prr!
El dragón ronroneaba de gusto. Cuando llego a la altura de sus ojos, el dragón entreabrió ambos ojos, mirándola fijamente mientras seguía ronroneando.
— Hola, Natsu. – susurro la elfa mientras sonreía levemente.
Se sentó en la hierba mientras seguía acariciándolo. Sting, Rogue y Wendy se mantuvieron alejados, observando.
— Coulson, aquí Rogue. Hemos encontrado al dragón.
— *Recibido. Dadme vuestra posición*
— B4-F6.
— *Recibido. ¿Cómo está? *
— Bueno… como decirlo…
El dragón oriental negro no sabía cómo describir lo que veía.
— Natsu está durmiendo mientras Lucy lo acaricia. Lo gracioso es que esta ronroneando. – explico alegre Wendy.
— *Oh. Eso es interesante. *
— Desde luego… espera… está pasando algo.
—*¿El qué? * — preguntó.
—Está cambiando.
Y cierto era. El dragón estaba empezando a hacerse mucho más pequeño. Cada vez más pequeño hasta que llego a su tamaño real. Humano. Pero sus alas y cola no desaparecieron. Sus manos y pies seguían siendo garras. Tenía un par de cuernos en la cabeza. Las escamas seguían en parte de su cuerpo. Espalda, costados, mejillas…
— Ha vuelto a tamaño humano. — expresó estando a la mira. —Pero no es humano. Parece más bien un hibrido. Como nosotros en nuestra forma hibrida. — declaro Rogue.
—*Entendido. Llamare a un helicóptero de transporte para llevarlo de vuelta a la base. *
— Recibido.
Se encontraba desnudo, tumbado al lado de la rubia, que seguía acariciándole la cabellera. Lo más extraño fue que la cola del pelirrosa se encerró suavemente en la cintura de la rubia. Eso sí que extraño al cuarteto. Sting, Rogue y Wendy volvieron a su forma humana y se acercaron hasta la rubia.
— Vaya. Esto es la mar de interesante. – comento Sting, mirando desde todos los ángulos al pelirrosa.
Toco sus alas, recibiendo un leve rugido agresivo del inconsciente pelirrosa.
— Parece que no quiere que le toques. Será mejor que siga inconsciente. – comento el chico de pelo negro – Coulson y compañía están viniendo con otro helicóptero para llevarlo de vuelta.
— Lo he oído. – murmuro la rubia.
No paso mucho tiempo hasta que llego el helicóptero de transporte. Coulson iba en él.
—El resto está esperando a distancia segura — indicó el agente mientras se acercaba al quinteto — Vaya… ¡Esto es interesante! – hizo un gesto y un grupo de seis hombres se acercaron al pelirrosa con una camilla.
Le pusieron una manta por encima para tapar su desnudez. Cuando le tocaron para darle la vuelta, este rugió levemente, igual que hizo con Sting.
—¡Shh! Tranquilo. – le susurro Lucy, haciendo que se calmara y volviera a ronronear.
Sting estuvo a punto de carcajearse. Rogue solo sonrió levemente. Wendy parecía bastante alegre. Al final consiguieron subirlo a la camilla y luego al helicóptero. La rubia intento deshacerse del suave agarre de la cola, pero esta no se soltaba, por lo que fue a su lado durante todo el viaje de vuelta.
XXXXX
Ya de vuelta en la base, más precisamente en el aeródromo, todos estaban reunidos alrededor del helicóptero de transporte, esperando ver al nuevo miembro que había causado un gran destrozo en la base. El primero en salir fue Coulson. Solo basto una mirada suya para que todos volvieran a sus quehaceres. Luego de que todo estuviera despejado, la camilla con el pelirrosa y la rubia salió raudo rumbo al hospital de la base, siendo seguidos por el dúo dragontino y Wendy. El resto del grupo que el pelirrosa había conocido ese día también fue a la enfermería para verlo.
Durante varios minutos se le hicieron varias pruebas. Por suerte parecía estar perfectamente, aunque su cuerpo había sufrido cambios. Lucy había conseguido librarse de la cola con algunas dificultades, lo que provoco la risa en varios compañeros y un sonrojo en ella.
Makarov, Gildarts, Coulson y compañía esperaban a que Porlyusica saliera con los resultados de las pruebas del pelirrosa.
— ¿Y bien? ¿Qué tal esta? – pregunto Makarov al ver a la mujer pelirrosa.
— Está en perfecto estado. — comenzó a explicar. — Parece ser que su sangre dragón quería disfrutar de la libertad. En cuanto a su cuerpo ha habido cambios. Su ADN ha cambiado a hibrido. Aunque tiene más parte dragón que humano. — lo observó por un momento, pensando algo, y agregó. — Diría que es un 90-10. Su cuerpo se ha hecho inmune al calor. Sus pulmones se han modificado para tener mucha más capacidad pulmonar y permitirle exhalar fuego y respirar humo. Sus sentidos se han desarrollado hasta niveles increíbles. Sus capacidades físicas sobrepasan a casi todos los de esta base, pero dudo que sea capaz de usarlas sin el entrenamiento adecuado.
— Entiendo. ¿Cuándo despertara? — preguntó.
— Dentro de un par de horas.
— Bien. Entonces lo dejaremos descansar. Avisadme cuando despierte.
Dicho esto, el hombrecillo abandono el hospital, rumbo a su despacho donde ojearía el libro del dragón occidental. El resto del personar también se dispersó, quedando solamente Coulson, Lucy y ambos dragones orientales.
Durante aproximadamente cuatro horas el pelirrosa se mantuvo inconsciente, durmiendo. Su cuerpo seguía transformado. A pesar de estar durmiendo boca arriba, parecía no molestarle las alas o la cola.
Luego de esas cuatro horas y varios minutos empezó a abrir los ojos. Lo primero que vio fue un techo blanco. Se incorporó y miro a su alrededor, llegando a la conclusión de que se encontraba en una habitación de hospital.
— No me gustan los hospitales — arrullo.
Entonces se acarició la cabeza ante una molestia, dándose cuenta de dos cosas. Una era los cuernos que tenía. Con la cara de asombro y miedo, Natsu se estuvo tocando los cuernos para luego mirarse las manos. Ya no tenía manos, sino garras. Entonces noto las alas y colas. Un sentimiento de miedo inundo su cuerpo.
— ¡¿PERO QUE COJONES ME HA PASADO?!
El grito fue tan fuerte que resonó en todo el hospital.
¡Pam!
La puerta de la habitación se abrió de golpe, revelando la figura de Porlyusica.
— Por fin has despertado, mocoso. Me estaba cansada de esperar.
La voz de la mujer era de fastidio. Se acercó al pelirrosa, el cual se alejó, sin darse cuenta de su completa desnudez.
— Escúchame bien, mocoso. — expresó enfatizando aún más su malestar y enfado en sus palabras. — No estoy de humor así que, o te subes de nuevo a la camilla para que te examine o te daré la mayor paliza de tu puñetera vida. Además, no tengo ganas de verte desnudo.
El pelirrosa se miró y grito no muy masculinamente y luego, a riesgo de ser golpeado por esa furiosa mujer, decidió sentarse en camilla y dejar que hiciera sus pruebas. Poco tiempo después su nariz capto tres aromas más. Tres hombres. Porlyusica pareció darse cuenta de eso.
— Tal y como pensaba, tus sentidos se han ampliado y desarrollado enormemente.
Varios segundos después se escucharon varios toques en la puerta.
Toc toc.
— Pasad. – respondió la pelirrosa, aun haciéndole las sencillas pruebas.
Los que entraron por la puerta fueron Makarov, Gildarts y Coulson.
— Buenos días muchacho. Nos distes bastantes problemas anoche. – comento Makarov sonriente.
— Lo lamento.
— Nah, ¡Sabíamos que iba a pasar! Lo que no esperamos fue que derritieras todos los techos.
El que hablo esta vez fue Gildarts.
— ¿Perdón?
— ¡Jajajajaja! ¡¿No lo recuerdas?! Te transformaste en dragón y con tu fuego derretiste el techo de la sala, roca, hormigon… todo lo que te encontraras. Así hiciste un agujero gigantesco y pudiste salir por él.
— …
— Me parece que hay varias cosas que explicarle. – comento Coulson.
— La verdad es que lo agradecería. – murmuro el pelirrosa.
— Bien. Empecemos por lo más simple. – Makarov se acercó y le paso un libro fino y de tamaño mediano – Este libro es sobre tu especie. Aquí encontraras las respuestas que buscas.
— …
El pelirrosa lo cogió y vio la portada. En él estaba escrito el título de 'Libro del dragón occidental' y había dibujado un dragón. El libro parecía ser bastante antiguo, pero estaba muy bien cuidado.
— Es un libro protegido con magia para que el paso del tiempo no lo destruya. Aun así, todos los libros están digitalizados… ¡por si las moscas! — le explico Gildarts —Tu actual apariencia es la hibrida humano-dragón. Tienes tres. La humana, la hibrida y la dragontina. En el libro viene explicado.
El pelirrosa volvió a observarse levemente.
— Ah. Ahora comprendo por qué estoy así.
—Llamaremos a Sting y Rogue para que te ayuden a volver a tu forma humana. – expresó Makarov – Ahora sí, joven Dragneel. Bienvenido a tu nueva vida como dragón.
Solo tengo una pregunta. — expresó un poco inquieto.
— Dime, pregunta lo que quieras. — invitó el anciano amistosamente.
—… ¿dónde está mi gato?
— …
—…
—…
Erendir: bueno, pues aquí el primer capitulo de esta versión 2.0. El "capitulo" anterior muestra los personajes y sus razas y edades. Caro que iremos añadiendo según se nos vayan ocurriendo.
Lady werempire: buenas mis súbditos hoy les daré la oportunidad de vean por estos lares por que como saben yo poco salgo de mi palacio, espero que el capitulo los guste y dejen muchos reviews
*Hace una reverencia y se despide su lady*
Giu Giu Salamander: hola seres del mal, espero que hayan disfrutado de esta porción de texto de entretenimiento gratuito. A medida de que avancemos veremos algún que otro comentario mío, pero no teman, que no cambiare la idea que el lider nos dirige día a día. Aunque a mi me gustaria que hubiera Acnologia de bolsillo para su servidora (?
