Fairy Tail no es de mi propiedad, pertenece a su respectivo autor.

Este fic contiene/contendrá violencia, palabrotas, lemon mas o menos fuerte y demás cosas. Leedlo bajo vuestra responsabilidad, que yo ya lo he puesto en categoría M.

Yo hago esto por simple diversión, sin ánimo de lucro.

-comentarios normales-

-"pensamientos"-

-*comunicación por holograma, comunicador, etc.*-


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Capítulo 2:

ENTRENAMIENTO


Había pasado ya un día desde que se había convertido en dragón, el salir al exterior fue algo que quería recordar y olvidar con todas sus fuerzas aunque en realidad no supiera a conciencia que fue lo que paso. Según cuentan fue una suerte el que pudieran haberlo llevado de vuelta, y tuvo que pasar todo un día para que al fin, con la ayuda de Sting y Rogue pudiera volver a su forma humana. Pero, a pesar de todo lo sucedido, había otra cosa que preocupaba enormemente al pelirrosa.

— ¡Happy! ¡Happy! ¡¿Dónde estás?!

Natsu se encontraba corriendo por toda la base, buscando al pequeño minino. Llevaba un día sin verlo y estaba considerando comerse su bufanda de la preocupación. Había preguntado a mucha gente, incluso a Coulson, pero nadie parecía saber nada del minino. El pobre se estaba desesperando. Al final, luego de varias horas buscando por distintos pasillos y distintas salas decidió tomar un descanso. Camino hasta la cafetería-restaurante de la planta intermedia de la base. Dicha base tenía tres cafeterías-restaurantes para no desbordar a una de ellas. Cada una estaba situada a niveles diferentes. Una cerca de la superficie, otra en medio y otra casi en la planta más profunda.

En fin, el pelirrosa, vestido con una camisa negra, unos pantalones holgados y unas botas, se encontraba comiendo. Un desayuno bastante suculento. Una taza de café, un tazón de cereales, un par de tostadas y un panecillo. Comía y comía sin prestar atención a nadie, hasta que un aroma en particular le llamo la atención. Era distinto a cualquiera que había olido antes. No pertenecía a nadie que conociera. El olor se aproximó, hasta que sus ojos captaron una figura femenina. un poco baja mas que el, de cabello corto, y albino y unos profundos ojos celestes, bajo un un poco su mirada y se topo con que ese ser de extraño olor era una muchacha de buena figura que seguramente se habia asustado por bestialidad al comer

Al darse suenta de eso, paso a limpiarse disimuladamente y miro nervioso a su espectadora

— Hola, tú debes ser el tan escuchado dragón occidental, ¿verdad? – Natsu asintió, un poco avergonzado – Mi nombre es Lisanna Strauss, una mestiza humana-nekomata. Un placer conocerte…

— … ¡ah, claro! Mi nombre es Natsu Dragneel.

— Un gusto Natsu. ¿Te importa si como contigo?

— No. En absoluto.

Ambos comieron en silencio, pero no un silencio incómodo. Natsu la observaba fijamente, provocando que Lisanna le mirara.

— ¿Ocurre algo?

— Bueno, has dicho que eres una nekomata…

— Mestiza.

— Cierto. Lo que quería aclarar es… he leído que las nekomatas tienen dos colas, pero en otros lugares que solo una. ¿Cuántas tenéis en verdad?

—…

Sin duda alguna Lisanna no se esperó una pregunta como esa. Sonrió y mostro su forma nekomata. Natsu se quedó impresionado. A Lisanna le salieron un par de orejas de gato y dos colas. Tanto las orejas como las colas eran tan blancas como su pelo. Sus pupilas se volvieron como las de un gato.

— ¿Tienes ya tu respuesta?

Natsu solo asintió. De sus demás compañeros solo había podido ver un poco de su especie. De Lucy sus orejas, de Gray sus colmillos, Gajeel sus ojos y Rogue y Sting sus tres formas; humana, hibrida y dragontina.

— "Adorable." – fu el primer pensamiento que le llego a la mente.

— Ufufufufú. No me mires así, que me da vergüenza. – comento con burla al ver la cara de tonto que se le había quedado al pelirrosa mientras volvía a su forma humana.

— ¡!

Natsu se sonrojo y desvió la mirada a su plato, que ahora le parecía lo más interesante del mundo. — Ahora que lo digo, me he cursado contigo varias veces, pero parecías desesperado por encontrar a alguien. ¿Quién es Happy?

Ante la mención de su gato Natsu se enderezo de golpe, haciendo que Lisanna diera un bote en su asiento.

— ¡¿Has visto a Happy?!

— … te repito que no sé quién es.

— Lo siento. Happy es mi gato. ¡Llevo todo un día buscándolo! ¡¿Dónde estará?! ¡¿Estará bien?! ¡¿Tendrá hambre?!

El pelirrosa empezó a hacerse preguntas sobre dicho gato, haciendo reír a la albina.

— Jajajaja. Un gato, ¿eh? Entonces creo que ya sé dónde puede estar.

— ¡¿Qué?! ¡¿En serio?!

— Sep. Pero ahora termina de almorzar. – ordeno como si fuera su madre.

XXXXX

Luego de que ambos terminaran de almorzar, Lisanna guio al pelirrosa a través de varios niveles hacia arriba y pasillos hasta llegar a su objetivo. Una pequeña sala de unos cincuenta metros cuadrados. Lo extraño es que esa habitación había sido hecha específicamente para gatos por los tipos de muebles que había y lo calentita que estaba. Natsu observo la sala hasta encontrar a su gato. El gatito azul estaba jugando con otros dos gatitos. Uno era marrón y el otro era… ¿verde con un traje de rana? Raro. Alejada del trio había una gatita blanca, que dormía placenteramente. No muy lejos de ella había un gato negro con una cicatriz en su ojo izquierdo, que observaba al trio de gatitos con seriedad. Por su aspecto y tamaño era el mayor.

— ¡Happy!

El gatito azul reacciono al llamado de su dueño. Dejo de jugar con los otros dos gatos y salió escopetado hacia el pelirrosa, que lo esperaba arrodillado con los brazos abiertos. Con un salto Happy llego hasta sus brazos, que se cerraron protectora y cariñosamente sobre él. El gato empezó a lamer la mejilla de su dueño y a restregarse contra su mejilla.

— Miau.

— ¡Happy! ¡Estaba tan preocupado! – lloraba cómicamente.

— ¡Oh, así que era tu gato!

Natsu reconoció la voz y el aroma al instante. Debido a que estaba desesperado buscando a su gato no se percató de la presencia femenina del lugar. El pelirrosa se fijó en la mujer. Era Lucy.

— Cuando te llevaron a quitarte el sello me lo encontré y lo traje aquí, con los demás.

— … gracias por cuidar de él. – murmuro.

— No tienes que darlas. Lisanna, ¿le presentas a los demás? He de hablar con Freed. – le pidió amablemente la elfa rubia.

— ¡Claro! ¡Sin problemas! – asintió sonriente la albina.

— Gracias.

La rubia camino hacia la puerta, no sin darle una última caricia al gatito azul, que ronroneo ante su caricia. Una vez fuera se quedaron los dos solos con los cinco gatos. Happy fue directamente a los brazos de Natsu, ronroneando del gusto al estar de nuevo con mi amo.

— ¡Bueno! Déjame presentarte. Natsu ellos son Lector y Frosch. – señalo a los gatos marrón y verde – Son los gatos de Sting y Rogue. No sabemos porque Rogue viste a Frosch así, pero bueno. He de decirte que Frosch tiene un pésimo sentido de la orientación. Ella es Charle. – señalo a la gatita blanca – No te aconsejo acercarte mucho. Solo deja que Wendy la toque. Es bastante creída la gata y muy celosa con Wendy. El pobre Romeo se ha llevado más de un buen arañazo cuando los ve muy cercanos. – se rio para luego señalar al gato negro con cicatriz en su ojo izquierdo – Él es Pantherlily o Lily. Es el gato de Gajeel. También es el de mayor edad y muy fiel. El tuyo es el quinto.

— Vaya. Hay muchos gatos aquí. — se sorprendió el dragón.

— Sep. El tuyo es el quinto.

— …

— ¿Te ocurre algo?

— ¿Eh? Ah, lo siento. Es que pensaba un poco, jejeje.

— ¿Puedo saber en qué?

— En todo. Hace apenas pocos días tenía una vida normal y ahora formo parte de una organización súper muga ultra híper secreta formada por humanos y seres mitológicos y sobrenaturales. Y para mejorar yo me he vuelto uno. ¡Un dragón! Me es difícil.

— Je, a todos nos ha pasado. Aunque, supongo que para un humano normal y corriente eso debe ser más complicado. Pero recuerda esto. Aquí todos somos una familia. Una gran familia. Si necesitas ayuda solo pídela.

— … gracias. – agradeció el pelirrosa mientras acariciaba a Happy.

¡Toc toc!

— ¿Natsu?

Una voz femenina lo llamo. Pelirrosa y albina se giraron, encontrándose con Erza.

— ¿Ocurre algo? – pregunto Natsu.

— Es hora de empezar con tu entrenamiento. Ven conmigo.

Natsu dejo al gatito en el suelo y fue con la pelirroja, despidiéndose de Lisanna.


Sala entrenamiento Nº 4

La sala de entrenamiento nº 4 era una sala del tamaño de dos campos de futbol reglamentarios. Una gigantesca sala que solo era usaba para los combates. La distancia entre techo y suelo era de alrededor de veinte metros. Así los seres que volaran podrían practicar también en el aire. Se encontraba en la zona intermedia de la base.

Natsu se encontraba en el centro de la sala de entrenamiento. Delante suyo estaba Erza y una castaña.

Erza lleva una armadura a medida, en la zona del corazón se encuentra una cruz de algún clan de caballeros que no pudo identificar, también lleva una falda azul, y botas de color negro.

Por su parte la castaña vestía un bikini a cuadros acompañado de pantalones de pirata oscuros, calzaba grandes tacones de color azul oscuro y dos brazaletes y pulseras en cada brazo (como actualmente en el manga, el pelo igual).

Lo curioso es que esa castaña le producía una extraña sensación, y su olor era bastante agradable.

— "¿Será posible que lo que ponía en el libro fuera verdad? Esto será un problemón si lo llega a ser."

También se fijó en que la castaña llevaba dos fundas de espada. Ambas en la cintura. Erza también tenía una funda bastante grande en la espalda.

— Natsu, ella es Kana Clive Alberona, descendiente del Cid Campeador y portadora de las espadas Tizona y Colada.

— Un placer. – sonrió coqueta la castaña mientras revisaba al pelirrosa de arriba abajo.

— Un pla… ¡espera un momento! ¡¿Has dicho descendiente del Cid?!

— Así es. Y, como dije en mi presentacion, yo soy una amazona. – contesto mientras desenfundaba una espada de batalla.

— ¡¿Eres una amazona?! ¡¿Como Wonder Woman?!

— ¿Eres sordo? — negó con la cabeza — Estoy segura de que no escuchaste a los demas.

— ¡No! ¡Pero uno no se espera encontrarse con descendientes de héroes históricos y personajes de la mitologia griega!

— Jejeje. Bueno, creo que algo de razón tienes. – se rio Erza – Bien. Ahora comencemos con tu entrenamiento. – esta vez estaba con total seriedad mientras sujetaba la gran espada.

Kana también desenfundo ambas espadas. Natsu pudo sentir al instante el peligro del trio de espadas.

— Lo sientes, ¿verdad? Según los documentos medievales, estas espadas provocaban el terror en los enemigos de quien la empuñara. ¿Estas aterrado? – pregunto con una sonrisa retadora la castaña.

Natsu no tuvo tiempo a contestar, pues Erza se le había lanzado a una velocidad inhumana.

¡Zas!

Natsu esquivo, pero no por reflejos. Si esquivo el corte fue por puro instinto dragontino.

— Bien esquivado. Supongo que tus instintos están alertas. — marco sonriente. — Por cierto, nuestras espadas son especiales. No solo nuestras espadas. Hay muchas armas históricas que no son armas normales. Algunos ejemplos son Excalibur, Gram, Ascalon y otras. Las nuestras, para mejorarlo, fueron retocadas por los elfos, haciendo de nuestras armas aún más peligrosas. Incluso tú tendrías problemas, aun siendo un dragón. – explico la pelirroja.

¡Zas! ¡Zas! ¡Zas!

El pelirrosa solo pudo tragar saliva ante las palabras de la pelirroja. Estaba bastante acojonado en ese momento.

Esquivo dos cortes provenientes de las espadas de Kana. La primera fue con Tizona. Un corte en diagonal que lo hubiera partido por la mitad. El pelirrosa lo esquivo moviéndose a su izquierda. Pero Kana aprovecho la fuerza del movimiento para girar sobre su eje y realizar un corte horizontal. El pelirrosa se agacho, inclinando su cuerpo hacia adelante. Pero Kana siguió girando, consiguiendo darle una patada giratoria en la espalda.

— Tsk. ¡Oye! ¡Eso ha dolido! – le grito Natsu.

— ¿Y qué te esperabas? ¿Que solo usara las espadas? ¿Qué no usara el resto de mi cuerpo? – pregunto con sarcasmo – Estas muy equivocado, dragoncito. Que sea espadachín no quiere decir nada. No solo entreno mis espadas, también entreno el combate cuerpo a cuerpo sin ellas.

— Pues vaya.

— ¡No te desconcentres!

El grito de la pelirroja asusto a Natsu. Se dio rápidamente la vuelta solo para encontrarse la espada de Erza prácticamente a centímetros de su cara.

Ambas mujeres sonrieron enormemente al ver el cambio del pelirrosa. La espada de Erza había sido detenida por los brazos de Natsu, que estaban en forma de X. pero, lo que les hizo sonreír, era que Natsu había entrado en su forma hibrida al sentir el peligro. Escamas en gran parte de su cuerpo, su cola, sus alas y los dos cuernos. También su mirada había cambiado. Ahora era una mirada dragontina y fiera.

Con una fuerza increíble Natsu empujo a Erza, alejándola bastante.

— Oh, eso ha estado bien. – comento la pelirroja — ¿Eres tú… o te has dejado dominar por tu lado dragón? – pregunto con seriedad.

— Estoy bien. Soy yo. — exclamó tranquilo. — Sting y Rogue me enseñaron a controlar esa parte. Me dijeron que, hasta que no lo dominara, no sería bueno que llegara a extremos o mi parte dragón tomaría el control.

— Pues ya podías haber explicado eso antes. – regaño Kana.

— Lo lamento. – se disculpó mientras se rascaba la nuca.

— Bien, entonces es mejor empezar en serio.

Kana y Erza se pusieron en posición de ataque, provocando que el pelirrosa se acojonara.

Si Natsu tuviera que usar una sola palabra para definir a ese dúo, esa palabra seria 'impresionantes'. La velocidad de ambas superaba a la de cualquier atleta olímpico. Eran movimientos inhumanos. Su velocidad, reflejos, agilidad. Todo era increíble. Si no fuera por sus instintos dragontinos Natsu podría jurar que ahora mismo estaría cortado en trocitos tan finos como el papel. Podía bloquear algunas de las estocadas, pero al hacerlo sentía dolor en sus brazos o piernas. Según habían dicho, las armas élficas eran las única que podían atravesar las escamas de un dragón, pero las armas de esas dos mujeres habían sido modificadas por elfos para poder enfrentarse a seres con una defensa excepcional. Este era ese caso.

Natsu había podido esquivar una estocada de Erza a la altura de los ojos, pero, al esquivarlo, Kana pudo darle una potente patada en la espalda, en medio de las altas. Eso le provoco daño al pelirrosa y que se estampara contra la pared.

— Tsk. ¡joder! ¡Dios como duele! – se quejaba mientras se acariciaba la zona entre las alas.

— Vaya. Parece que hemos encontrado un punto débil en la increíble defensa del dragón occidental. – comento Kana.

— Natsu, ¿qué sabes sobre tus debilidades? – pregunto Erza, enfundando su espada a su espalda.

—… - el pelirrosa se quedó pensando mientras seguía acariciándose el golpe – En medio de nuestras alas, donde Kana me ha golpeado, y el estómago. Esos son nuestros puntos débiles. En medio de las alas incapacita volar, pero el estómago es un punto crítico. Si nos atraviesan allí morimos en cuestión de segundos. No hay otro punto más vulnerable.

— Entiendo. Así que debemos evitar golpear severamente tu estómago.

— Si no queréis matarme… sí.

—Bien. Entonces sigamos.

— ¡¿?! ¡¿Mas?! – pregunto asombrado.

— Apenas llevamos diez minutos. Aún nos queda mucho tiempo. – explico Kana.

— … mierda.

XXXXX

Durante los siguientes veinte minutos Natsu se dedicó a esquivar estocadas y cortes. De vez en cuando alguna de las dos atacaba su estómago, pero no de forma asesina, como el resto del cuerpo. Natsu tenía que aprender a defender su punto más vulnerable. También le atacaban l punto medio de entre las alas, para que también aprendiera a defender esa parte.

Al final del entrenamiento el pelirrosa tenía algunos pequeños cortes. Al golpear varias veces el mismo punto, las espadas habían conseguido atravesar levemente las durísimas escamas del dragón.

— Bien. Ya hemos terminado por hoy. – dijo Erza, enfundando su espada.

— Sep. Ha sido divertido. – sonrió Kana, enfundando también las suyas.

— Ya. Divertido para vosotras. – se quejó Natsu.

El pelirrosa estaba apoyado en la pared, respirando entrecortadamente ya en su forma humana. Tenía la ropa hecha girones debido a dos cosas. Una era las espadas de ambas mujeres y la otra que, al cambiar a forma hibrida, su tamaño aumentaba levemente, haciendo que se desgarrase.

— Deberías de usar ropa más holgada a partir de ahora. Así no te quedaras semi desnudo. – le aconsejo Erza mientras salía.

— … pues a mí no me importaría. – sonrió con coquetería Kana para después salir detrás de Erza.

El pelirrosa suspiro, intentando normalizar su respiración. Observo sus leves heridas y, para su asombro, estas se habían curado prácticamente en segundos.

— Increíble, ¿verdad?

La voz del viejo Makarov llego hasta sus oídos.

— Los dragones curan sus heridas más rápidas que cualquier otra especie. He de admitir que siento envidia de los dragones. ¡Tenéis grandes ventajas! – bromeo mientras se sentaba a su lado.

— …

— ¿Ocurre algo?

— Nada. Es solo que… esto es nuevo. Demasiado nuevo. Aun no consigo acostumbrarme a todo esto. – le explico, mirándose el brazo donde antes tenía un corte.

— Suele pasar. Sobre todo, con humanos… o antes humanos.

— ¿Antes humanos? – pregunto con curiosidad.

— Varios de nuestros miembros antes eran humanos, pero su parte no humana tomo el control.

— ¿?

— Gray, por ejemplo. El antes era humano. Cuando lo encontramos estaba a punto de convertirse en vampiro por completo. Sus padres lo habían sellado para que no lo encontraran. Entonces vivian en Nueva Orleans. Cuando lo llevamos a una de nuestras bases, el sello se rompió y su vampiro interno tomo el control. – miro al pelirrosa, que estaba asombrado – Es un verdadero vampiro al 100%. Una pura sangre. Tú eres mestizo humano-dragón, como Sting y Rogue.

— Oh…

— Hay muchas historias en esta base. Alguna te sorprendería. ¿Tú que me dirías de Gajeel y Levy?

— ¿El hombre lobo y la hada? – Makarov asintió – Parecen llevarse bien. ¿Por?

— ¿Qué me dirías si te dijera que son parejas?

— ¡¿EHHHHHHHHHHH?!

— ¿A que asombra?

— P-pero, ¡si son diferentes! ¡Prácticamente le saca dos cabezas!

— Jojojojo. Pues eso no es impedimento. – sonrió con picardía.

— … viejo verde.

— Jojojojo.

Entonces ambos escucharon como la puerta de la sala volvía a abrirse. Esta vez se trataban de Jellal y Laxus.

— ¿?

— Venga mocoso. ¡A entrenar! – ordeno Laxus con autoridad.

— ¿? – el pelirrosa miro a ambos hombres y luego al anciano.

— ¿Qué te crees? ¿Qué solo entrenaras evitando espadas? Nanai tu tía. Te entrenaremos en todo. Ahora te toca magia.

El hombrecillo salió de la sala, dejando al trio de hombres solos. Jellal fue el que hablo.

— Dime, Dragneel…

— Puedes decirme Natsu. — le corrigió.

— Bien, Natsu, ¿sabes algo de la magia? – el pelirrosa negó – Bien. La magia la definen como el arte o ciencia oculta con que se pretende producir, valiéndose de ciertos actos o palabras, o con la intervención de seres imaginables, resultados contrarios a las leyes naturales. Hay muchísimos tipos de magia. Existen tres tipos de magos. Los magos normales, los que tienen control absoluto y los magos múltiples.

Laxus tomo la palabra.

— Los magos absolutos, como yo, dominamos una magia por completo. Yo soy un mago de electricidad. Puedo hacer que mi cuerpo se convierta en electricidad. Cuando llegas a ese punto, el de convertir tu cuerpo en tu elemento, es cuando consigues ser un mago absoluto. Un mago múltiple es un mago que domina varias magias, pero no tiene control absoluto sobre ninguna de ellas. Puede alcanzar un alto nivel, pero nunca el absoluto. Un mago normal es aquel que solo usa una magia, pero no alcanza el grado de absoluto.

— Yo soy un mago múltiple, pues uso varias magias. — le expresó. — Laxus es un mago absoluto al dominar por completo la electricidad. Romeo sería un mago normal, pues usa el elemento fuego, pero no al grado de ser absoluto.

— ¡Oh, vaya! — expresó sorprendido.

— Basta de explicaciones. ¡Es hora de entrenar! – dijo mientras su cuerpo se cubría de rayos, lanzándole uno al pelirrosa.

¡Tromp!

Natsu pudo esquivarlo mientras volvía a su forma hibrida.

¡Tromp! ¡Tromp! ¡Tromp!

Una serie de rayos fueron cayendo de forma consecutiva hacia el pelirrosa, que solo se dedicaba a correr a gran velocidad.

¡Splash!

Un potente chorro de agua le golpeo de lleno, estrellándolo contra la pared.

¡Tromp!

Al segundo después un potente rayo le cayó encima, electrocutándolo.

— ¡Ah! – grito el pelirrosa de dolor.

— ¡Laxus! ¡¿Qué demonios haces?! ¡Le he atacado con agua! ¡No puedes lanzarle un rayo mientras esta mojado!

-Bah. Lo ha podido aguantar. Aun respira. – dijo como si nada el rubio.

Jellal miro en dirección a donde estaba Natsu. Lo que vio lo puso en alerta. Al instante dio un gran salto, alejándose del rubio.

— ¿?

¡Groar!

Natsu exhaló una potente y ardiente llamarada de fuego, la cual alcanzo al rubio de lleno. El fuego era tan ardiente que Jellal creo un escudo de agua para defenderse de la llamarada. Aun así, podía notar cuan ardiente era.

Cuando el fuego se dispersó Jellal pudo observar bien al pelirrosa. Tenía la mirada afilada y se encontraba agachado, acechante a que su presa se dispusiera a mostrarse.

— ¡Tsk! Por un pelo y no lo cuento.

Laxus apareció al otro lado de la sala. Tenía parte de su ropa quemada. Había sobrevivido al ardiente fuego del dragón al convertir su cuerpo en electricidad y desplazarse rápidamente.

Los estruendos y choques no se hicieron esperar.

Lo que no se espero fue la velocidad del pelirrosa. En un solo aleteo se le había puesto delante, con su puño cerrado. Primero recibió un puñetazo en la mejilla derecha, luego en la izquierda y por ultimo una poderosa patada que lo envió a estrellarse contra la pared.

Natsu iba a ir de nuevo al ataque, pero un hechizo de Jellal lo detuvo.

— ¡Atadura de serpiente!

Un hechizo que aparece en la forma de un tatuaje de serpiente. La serpiente se abre camino en todo el cuerpo del objetivo, apretando y restringiendo el movimiento.

El pelirrosa gruño fuertemente al no poder moverse.

—¡Eso ha sido impresionante! — señalo el de pelo azul. — Fuego de dragón. Sin duda ni el fuego de Romeo alcanza tal temperatura y poder destructivo. — dijo Jellal, ayudando a Laxus a salir del agujero en la pared — Te dije que fuéramos despacio. Es fuerte, ¿verdad?

— Tsk. Me ha pillado con la guardia baja. – dijo Laxus, limpiándose la sangre que salía de su boca – Pero he de admitir que su poder físico es asombroso. Creo que deberíamos ir con cuidado.

Se escuchó un gruñido fastidioso de parte del chico de pelo rosa.

— Natsu, cálmate. Cuando lo hagas quitare el hechizo de…

No termino al ver como la serpiente que rodeaba el cuerpo del pelirrosa empezaba a arder hasta deshacerse.

— ¡!

— Jejeje. Parece que eso no te lo esperabas. – sonrió el pelirrosa, que miro serio a Laxus – Eso me ha dolido, cabrón.

Laxus solo sonrió.

— Cierto, pero tus golpes también han dolido.

— Eso buscaba.

— ¡Jajajaja! ¡Me caes bien, mocoso!

Jellal rodo los ojos.

— Bien, ahora que nos hemos calmado, ¿podemos continuar?

Laxus y Natsu asintieron.

— Bien. Pues empecemos de nuevo, por favor.

El trio volvió a ponerse en pose de combate. El primero en hacer un movimiento fue Laxus. Transformo su cuerpo en electricidad y salió disparado hacia el pelirrosa.

¡Pam!

Cubriendo sus puños de electricidad golpeo al pelirrosa, que cruzo sus brazos. A pesar de cubrirse, el golpe fue muy fuerte, haciéndole derrapar bastantes metros y recibir una descarga eléctrica, la cual pudo aguantar gracias a que no traspaso las escamas.

El pelirrosa pensaba en contraatacar, pero Jellal no le dio tiempo. Disparo una bala de magia oscura, que más bien parecía un rayo láser morado. Esta vez Natsu si se apartó.

¡Boom!

La bala impacto contra la pared, produciendo un gran estruendo.

¡Groar!

Natsu volvió a rugir, soltando otra poderosa llamarada. Laxus convirtió su cuerpo en electricidad, esquivándolo. Jellal convoco una serie de conjuros para crear una barrera con la cual defenderse de tan ardiente llamarada.


Fuera de la sala

Se podían escuchar explosiones, poderosos choques de puños y gente estrellarse contra techo, pared o suelo.

Makarov se encontraba junto a Gildarts, Porlyusica, Erza y Kana.

— Parece que la cosa esta bastante movidita por ahí dentro. – sonrió el hombrecillo — ¿Qué tal os parece a vosotras? – le pregunto a ambos espadachines.

— Sin duda es un nivel muy alto a pesar de llevar apenas unos días aquí. Tengo la sensación de que, cuando aprenda a controlar su poder, será un adversario temible. Si se descontrolara nos costaría demasiado pararlo. Aun usando las armas élficas. – explico Erza, explicando también su temor al futuro.

— Eso es cierto. Con nuestras espadas apenas hemos podido hacerle algún que otro pequeño corte. Su defensa natural es extremadamente dura. Y sus instintos asombrosos. Si esquivaba era por ellos, no por reflejos. – dijo Kana.

— Ya veo. Esperare a ver que dicen Laxus y Jellal. Depende de cómo este podremos mandarlo a una misión dentro de poco o no.

Ambos espadachines mostraron rostros preocupados.

— Maestro, ¿en verdad crees que puede? No digo que físicamente no pueda, pero, ¿y psicológicamente? No es fácil hacer lo que hacemos.

— Tranquila por eso. Porlyusica le hará una serie de pruebas para ver si está capacitado o no. ¿Acaso creéis que lo mandaría sin que estuviera preparado de todas las maneras posibles?

— No. Por supuesto que no. Lo lamento, maestro.

— Jojojo. Vamos Erza, no te disculpes.

— ¿Entonces?

— Cuando termine con esos dos idiotas llevadlo a mi consulta. Allí le hare las pruebas. – expresó con desgana Porlyusica.


Consulta Doctora Jefa Porlyusica

El entrenamiento con Laxus y Jellal había acabado. Luego de poder tomarse un pequeño descanso, el pelirrosa fue llevado con la mujer, la cual le hizo una serie de pruebas y preguntas para ver su capacidad. Luego de terminar el pelirrosa pudo volver donde su gato, dejando solos a la mujer, Makarov y Gildarts.

— ¿Y bien? – pregunto el hombrecillo.

— No.

— ¿? – ambos hombres se miraron desconcertados.

— No puede salir de misión.

—…

— Tsk. Humanos idiotas.

— "Tú también eres humana" – pensaron.

-Ese mocoso puede pelear, pero no matar. Si lo lleváis a una misión pueden ocurrir dos cosas; o que se enfurezca y su parte dragón lo destruya todo y ataque a todos o que lo maten o capturen a él.

— … ¿podrías explicarte mejor?

— Tsk. Ese chico tiene la capacidad de pelear. Hay gente que no aguanta la violencia, pero, por lo que se, ese chico puede pelear. — señalo orgulloso. — Pero…— su rostro ahora se tornó serio. —… de ahí a matar, hay una gran diferencia. Por los resultados, el no sería capaz de realizar el trabajo que aquí realizamos. Si bien es cierto que no en todas las misiones alguien acaba muerto… pero creo que por ahora lo mejor sería no mandarle a una misión difícil.

— Era de esperarse.

— Lo más probable es que, cuando se fusione con su parte dragón, pueda matar sin problemas.

— ¿Y eso?

— Su parte dragón es distinta a la humana. Como humano no se ve capaz de matar a nadie, pero su parte dragón sí. Ya sabéis como son los dragones occidentales. Tengo la sospecha de que cuando se fusionen cambiará un poco su pensamiento, pero seguirá siendo el mismo.

— … eso podría ser peligroso si se descontrola. – comento Gildarts - ¿Cuándo crees que eso pase?

— Hay dos formas. O bien con el tiempo, que no sabría cuánto seria exactamente, o que se enfurezca, se descontrole, y pueda ser capaz de controlarse y volver a la normalidad. Esas son las dos salidas. Lo que hagáis es cosa vuestra.

— …

— …

— …

— Entiendo. Gracias por la explicación. – agradeció Makarov mientras se daba media vuelta y salía junto a Gildarts de la sala.

XXXXX

— ¿Qué harás? – pregunto Gildarts

Ambos caminaban hacia el despacho del hombrecillo.

— Según Sting y Rogue, a la fusión normal podría tardar meses, y no tenemos ese tiempo. Ahora que ha despertado lo buscaran con más ahínco, y no podemos tenerlo aquí oculto siempre.

— Cierto.

— Así que lo mandare a una misión de Clase S.

— ¡! ¡¿Qué?! ¡Estás loco!

— No ira solo, Gildarts. Ira acompañado, no solo. No estoy tan loco.

— Bueno, ese depende.

— Bien. Esta noche que venga a mi despacho. Le daré las indicaciones.

—¿Pero no es aun temprano? Apenas ha entrenado un día.

— Tiene la capacidad. Ahora solo le falta la experiencia.

— … cada vez le tengo más envidia. ¡Encima tiene varias mujeres! ¡Que cabrón con suerte!

— Gildarts… tú eres un mujeriego. – murmuro mientras suspiraba.

— Jejeje… no le digas nada a Kana.


Erendir: bueno, aquí otro capitulo. Espero que estéis disfrutando. Por cierto, un review no estaría mal XD

Lady werempire: buenos días queridos súbditos, hoy les complaceremos yo y mis queridos colegas en la presentación de este maravilloso capitulo, si alguno desea comentar esta libre de hacerlo, le quite los impuestos así que es completamente gratis.

Hace una reverencia y se despide

Giu Giu Salamander: Bueno, por mi parte espero que les haya gustado y que comenten pronto sino les romperé las piernas. Va en serio, los voy a ir a perseguir a sus casas, escuela o trabajo para que comenten este proyecto que con mucho esfuerzo se restaura para ser lo más supremo de este tipo de historias.