Fairy Tail no es de mi propiedad, pertenece a su respectivo autor.

Este fic contiene/contendrá violencia, palabrotas, lemon mas o menos fuerte y demás cosas. Leedlo bajo vuestra responsabilidad, que yo ya lo he puesto en categoría M.

Yo hago esto por simple diversión, sin ánimo de lucro.

-comentarios normales-

-"pensamientos"-

-*comunicación por holograma, comunicador, etc.*-


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Capítulo 3:

LA PRIMERA MISION


Oficina de Makarov

Ya habia pasado un mes desde que Natsu llego a [S.H.I.E.L.D.]. El viejo Makarov, Gildarts, Coulson, Natsu, Erza, Gray y Lucy se encontraban en el despacho del Director de [S.H.I.E.L.D.]. Estaban a punto de llevar al pelirrosa a su primera misión como agente de [S.H.I.E.L.D.]

— Hemos recibido reportes informando del secuestro de personas en una región de Rusia y según reconocimiento, hay un vampiro involucrado. No me sorprendería que este formando su pequeño ejército de ghouls, por lo tanto, os enviaremos a vosotros para confirmar la información, y en caso necesario… exterminación de hostiles.— el maestro se paso la mano por el cabello y volvio a mirar a sus agentes, pero fue interrumpido

— ¿Hostiles? ¿Se refiere a los vampiros? — pregunta Natsu.

— Dije hostiles, ya que los pocos reportes indican la intervención de humanos en dichos secuestros.

Natsu la observan con sorpresa en su rostro. Los otros tres parecían inmutados.

— ¿Humanos? Pensaba que ellos no sabían nada.

— Hay humanos que saben de esto, Natsu. Tenlo presente.

— Pero viejo, este pelo afeminado apenas lleva un mes con nosotros. Hasta el idiota del perro sería más útil. – dijo Gray con claro tono de cansancio.

— ¡Oye, ¿quién cojones te crees que eres, maldita sanguijuela?! – le grito ofendido Natsu.

— ¡¿Sanguijuela?! ¡¿Y tú que te crees, intento de lagartija escupe fuego?!

— ¡Quieres pelea, desnudista!

Casualmente Gray estaba sin camisa ni pantalones, solo en calzones. ¿Cuándo se había quitado la ropa?

— ¡Estas tardando, cabeza horno!

¡Pam! ¡Pam!

Erza les había dado un buen golpe en las cabezas.

— Espero que dejéis las tonterías para otro momento, ¿entendido? — indago con voz de ultratumba, acojonando al dúo – Y Gray, ponte ropa.

— ¡Señor, si señor!

Makarov, un poco avergonzado, miro al cuarteto.

— A las 12:00 horas tomaréis un jet privado en el aeropuerto de Berlín con destino a Rusia.

— ¿Cuál es el nombre del lugar al que vamos? — pregunta Lucy.

— Vankarem.

Ahora Coulson hablo.

— Preparad vuestro equipo y ropa. Iréis a una región muy fría Erza, Lucy.

— Entendido — respondieron ambas chicas,

El agente miro al dúo masculino.

— Vosotros no os hace falta.

— ¿? – Natsu parecía confundido.

— Gray es inmune al frio y tú eres un dragón, también inmune. No os hace falta ir abrigados, aunque sería recomendable por si os ve alguien.

Ambos asintieron.

— Una pregunta antes de irnos. ¿Quiénes son los del secuestro? — indagó el dragón interesado.

— Un viejo grupo enemigo: la Alianza de Balam. — respondió Makarov — ¡Bien, preparaos para vuestra misión!

— ¡Si Señor! – responden Lucy, Erza y Gray militarmente.

— Ah… esto… ¡si señor! — imito el pelirrosa. Tarde pero seguro.

— Lento — se burló Gray.

Erza y Lucy se rieron mientras veían como el dúo volvía a enfrentarse verbalmente. Luego de que Erza les volviera a amenazar, el cuarteto salió rumbo a sus respectivas habitaciones.

— Oye viejo, ¿no crees que deberíamos haber llevado a Sting o Rogue? – examino desinteresadamente Gildarts.

— No hace falta. Con ese trio es más que suficiente para controlar a Natsu si se sale de control. Ya lo comprobamos la última vez.

— No sabría decirte…

XXXXX

El grupo ya estaba preparado, en el hangar, para ir rumbo a Berlín y desde allí coger un avión rumbo a Rusia.

— ¿Y por qué no cogemos uno de tantos aviones? – pregunto Natsu con curiosidad, sin entender el motivo.

— Porque esto es una misión encubierta. Nuestros enemigos podrían reconocer el avión y atacar. No pueden saber que vamos allí. Por eso cogeremos un jet. – le explico Lucy.

— Entendido — contestó un tanto intranquilo pensando en su compañero animal. — Espero que Happy esté bien.

— Seguro. Estará con los demás gatos. – le tranquilizo.

— Por cierto, ¿alguien sabe en dónde queda ese lugar?

— Es una pequeña villa al norte de Rusia. Hará mucho frio. – respondió Erza.

— ¿En qué parte de Rusia?

— En un lugar llamado Chukotka.


Rumbo a Rusia

Aeropuerto de la ciudad de Berlín. Dos y media de la tarde. El cuarteto se encontraba caminando con sus maletas por los pasillos del aeropuerto. No tuvieron que caminar demasiado ya que el jet los esperaba preparado en una de las pistas del aeropuerto, apartado del resto. El cuarteto lo abordo y el jet despego. Erza tomo asiento en la butaca central de una de las filas de lado derecho, mientras Lucy se sentó en el lado contrario. Natsu se sentó en frente de Lucy y Gray de Erza. De ese modo podían mirarse sin problema alguno.

— Bien. Escuchadme todos. Estos son los detalles de la misión. Según los informes obtenidos por el equipo de reconocimiento, Dimitri Semiónov, Coronel de un grupo armado, fue convertido en vampiro. Antes de saber eso, habíamos enviado al grupo de reconocimiento a Vankarem debido a los informes de desapariciones masivas en la región, solamente para descartar la posibilidad de que fuera un vampiro, para nuestra mala suerte, el equipo reportó avistamientos de ghouls.

— ¿Qué son ghouls? — curioseo del dragón.

— Es un demonio necrófago que, según el folklore árabe, habita en lugares inhóspitos o deshabitados y frecuenta los cementerios. — comenzó a explicarle Gray. — Están clasificados como monstruos no muertos. Los ghoulsprofanan las tumbas y se alimentan de los cadáveres, pero también secuestran niños para devorarlos.

— Entonces el objetivo es eliminar al vampiro y a los ghouls. — respondió con certeza, sin embargo, todos podían notar su nerviosismo ante la nueva experiencia.

— No tienes que matarlos. Con que los dejes inconscientes es más que suficiente. No estás preparado para matar… incluso a ghouls. — explicó Lucy para calmarlo.

— Lucy tiene razón, pero no solo eso… — interrumpe Erza — …Dimitri secuestra personas con cierta regularidad para hacer más grande su ejército de cadáveres y también para tener su reserva de alimento.

Natsu miró a Erza con una expresión de sorpresa, cólera y nausea.

— Así es Natsu. Tenemos mucha basura que limpiar.

— Sin embargo, estamos hablando de una base militar. Eso significa que estarán bien armados. — increpó el de caballera negra analizando la situación. — ¿Cómo sacaremos a los rehenes de ese lugar?

— Si mal no recuerdo, Makarov dijo 'que extermináramos a los hostiles'. — hizo memoria mientras observa el paisaje por la ventanilla del Jet.

— Oséase, que la nieve se tornará de rojo. — murmuro Gray ante la idea del campo de batalla — Primero exterminaremos a los humanos, en la noche, mientras duermen. Luego nos encargaremos de Dimitri y sus ghouls.

Erza asiente, aun mirando por la ventanilla. Lucy también asintió y se puso a leer un libro. Todos parecían relajados. El único que se encontraba nervioso era Natsu.

Si bien es cierto que ese hombre merecía lo peor, pero no quería matar a nadie. Erza le había dicho que no hacía falta que lo hiciera pero… ¿y si debía hacerlo? Los ghouls son muertos vivientes. Como zombis. No estaría mal visto matarlos, como sucede en las series de zombis pero… aun así, era extraño. Su parte humana se negaba pero su parte dragón la ansiaba. Y eso era lo que temía, que se descontrolara. Se estremeció al pensarlo. Se recordó que estaba protegiendo a personas inocentes. Esos sujetos que secuestraban a estos aldeanos inocentes como si fueran ganados, eran unos simples monstruos… y tenían que ser exterminado. Eso es lo que pensaba mientras trataba de convencerse a sí mismo.

Se puso unos cascos de música y se puso a escuchar música mientras llegaba a su destino.


Vankarem

Eran aproximadamente las seis de la tarde en Rusia. El jet llegó a un amplio campo, el cual era utilizado como pista de aterrizaje. La villa era pequeña, por lo que no tenía aeropuerto. El cuarteto bajo del jet y se encontraron con praderas cubiertas de nieve. El sol ya comenzaba a ocultarse detrás del horizonte. Erza y Lucy se encontraban cubiertas por sus ropas gruesas, bufanda, gorro y guantes. Natsu y Gray también iban abrigados, pero no tanto. A pesar de resistir el frio debían guardar las apariencias. El termómetro del avión indicaba una temperatura de diez grados bajo cero. El vampiro caminaba detrás de la joven pelirroja, observando los alrededores e inmutado por el frío. Lucy caminaba en la retaguardia, detrás de Natsu. Puede que los sentidos del pelirrosa fueran los mejores, superando a los sentidos de vampiro y élficos, pero no tenía experiencia en batalla como ellos.

Fueron recibidos pocos momentos después por un hombre poco más bajo que Gray, vestido también por ropas gruesas al igual que Erza y Lucy.

— Señoritas Scarlet, Heartfilia. Señores Fullbuster, Dragneel. — saludo el hombre militarmente — Soy el Capitán Collins, del grupo de inteligencia — dice el hombre mientras muestra su identificación.

— Gusto en conocerlo, Capitán. – dijo Erza. Los otros tres solo asintieron.

— Síganme, los llevaré a su residencia. — indica apuntando a un viejo auto estilo pick-up que estaba estacionado a unos cuantos metros de ahí.

Subieron al vehículo e intercambiaron plática de nada importante, clima, comida, etc. Aun no era momento de entablar pelea. Después de unos minutos del viaje en el auto, llegaron a un viejo hotel, construido de madera, con poca decoración. Erza se detuvo a observar los alrededores unos momento antes de entrar. Era una villa pequeña pero parecía un lugar agradable. Las calles iluminadas por faroles eléctricos pero con una fachada antigua y el piso cubierto por un manto de nieve, solo unas cuantas personas caminando por las calles. Dejó salir un corto suspiro, su aliento formando una nube de vapor por la diferencia de temperatura. Sabía que esa noche no descansarían.

Una vez dentro, Collins y el resto estaban parados frente al lobby, esperando su llegada.

— Es un lugar humilde, pero encontraran todo lo que necesitan. – explico Collins a Erza.

— No se preocupe, Capitán. No estaremos aquí mucho tiempo. – le dijo Gray.

— Sus habitaciones son el número 107 y 108. Cada una tiene dos camas. Tendrán que compartir.

— ¡¿Qué?! ¡¿Tendré que compartir habitación con él?! – gritaron Gray y Natsu, señalando al otro.

— ¿Algún problema? – les pregunto Erza con voz ultratumba.

— ¡Señor, no señor!

Collins miraba estupefacto al cuarteto. Tomo las llaves que le había entregado el manager del hotel y le entrego una a Erza y otra a Natsu.

— Dentro de cuarenta minutos nos veremos en el bar del hotel. Ahí hablaremos de negocios.

— Muchas gracias Capitán.

— Yo iré a recorrer las calles. – expresó Gray.

Erza asintió ante su propuesta.

— Entonces os veré en el bar. – agregó él con tendencia a desnudarse mientras camina hacia la puerta, perdiéndose entre la nevada.

— Disculpe, señorita Erza, pero, ¿acaso no es peligroso que un vampiro…? — pregunta el hombre un poco avergonzado y con miedo de que el vampiro fuera a buscar algo de comida regional.

Erza ríe un poco antes de contestar.

— No se preocupe, Capitán. No causará problemas. — Collins asiente, tranquilo. — Lo veo en cuarenta minutos.

El trio cogió sus equipajes y subieron las escaleras, rumbo a sus habitaciones. La operación estaba a punto de comenzar.

XXXXX

Han pasado los cuarenta minutos. Erza, Gray, Natsu, Lucy y Collins se encontraban en el bar del hotel. El bar había sido rentado para la ocupación de ellos solamente, por lo que no debían preocuparse por nadie escuchando.

— Los secuestros han tenido lugar desde hace alrededor de dos meses atrás — expone Collins mientras da un trago de su vaso de vodka, dejando salir un suspiro de satisfacción al sentir el calor del licor deslizarse por su garganta. — Esta mañana fueron tomados como rehenes un grupo de veintidós personas… todos eran de esta villa.

— Eso explica porque las calles de la aldea están vacías. — murmura Lucy.

— ¿Qué información tienes sobre la base? — pregunta Erza.

— Están sumamente armados. Ustedes solamente son cuatro. ¿Creen realmente poder con ellos? — consulta escéptica el agente.

— Exterminarlos no será ningún problema. – comento como si nada Gray.

El quinteto volteo hacia la puerta, no esperaban visitas.

— ¿Que se le ofrece? — pregunta Collins desde su asiento.

— Soy el soldado Johnson, Capitán. – se escuchó desde el otro lado.

— Adelante — responde el Capitán.

La puerta se abre y rápidamente entra un hombre de unos treinta años de edad, su rostro con algo angustia y prisa, además, llevaba a un niño pequeño en brazos. Lucy, Gray y Erza lo observaron en silencio. Natsu estaba patidifuso.

— Soldado, ¿quién es ese niño?

— Saludos, señor. — expresa saludando militarmente con su mano libre, un saludo cansado. Los otros ignoraron su saludo, ya que esperaban su respuesta. — Señor, estaba haciendo vigilancia a algunos kilómetros de aquí, cuando divisé otro camión de carga con rehenes.

— ¿Otro más? — pregunta Natsu alarmado.

-Así es. Mi radio dejó de funcionar y traté de llegar lo antes posible aquí para informarle… y fue en el camino cuando encontré a este niño.

Collins se levantó rápido de su asiento.

— Hubiera empezado con que el niño estaba malherido.

Se acercó al soldado para checar al niño seguido por el cuarteto. El niño abre los ojos, sus ojos tristes y cansados.

— Ya se encuentra bien. Le di parte de mi comida y de mi café para que recuperara fuerzas. - dice el soldado con una leve sonrisa — Cayó en la nieve exhausta. Es un milagro que no se haya congelado. Tuve suerte de encontrarlo.

Collins dejó salir un suspiro de alivio.

— Siéntalo sobre la mesa de billar, hay que platicar con él.

El soldado asintió y llevó la niño hacia la mesa, posándolo suavemente sobre ésta. El niño paseó curiosamente sus ojos sobre los adultos.

— ¿Quieres un poco de café? – indago amablemente Lucy — Está dulce y no muy caliente.

El niño observa confundido el vaso por unos momentos y luego a Lucy. En momentos como este el pelirrosa agradecía que usaran ese extraño hechizo con él. Así podía entender todos los idiomas humanos.

El niño asiente tímidamente mientras toma el termo de las manos de Lucy y empieza a beber del café. Pasaron algunos minutos cuando Collins le preguntó al niño que es lo que había pasado. El niño miro hacia el suelo y lloró mientras narraba los sucesos, después el pequeño se quedó dormido, exhausto.

— Sus padres fueron tomados como rehenes esta mañana. Él logró escapar porque sus padres lo ocultaron debajo de un montículo de nieve.

Hubo un breve silencio en la sala. Todos podían notar como la temperatura subía y bajaba en intermedios. El trio miro de reojo a Natsu y Gray. Ambos tenían ojos furiosos.

— El nuevo grupo de rehenes… ¿ya habrá llegado a la base? — pregunta Gray con su voz baja y sombría.

Collins y Johnson se estremecieron un poco ante el cambio de carácter del joven frente a ellos. Y por no hablar de Natsu. Su mirada parecía la de una enorme y furiosa bestia a punto de abalanzarse contra ellos.

— N-no. la base se encuentra a varios kilómetros de aquí. — responde Johnson con semblante serio — Además, el camión que utilizaban era muy viejo y se movía despacio…

— Necesitaremos dos motos de nieve con dos asientos — interrumpe Gray sugiriendo.

— Podríamos alcanzarlos yendo a pie — le dijo Erza.

— No, debemos conservar fuerza para la base militar — respondió con seriedad.

— ¡Perfecto! — asiento fehacientemente — Capitán Collins, indíquenos donde están los vehículos, saldremos dentro de un minuto hacia la base enemiga. Iré por mis cosas.

La pelirroja se fue a su habitación, a prepararse. El trio la siguió, preparándose para la batalla. Pocos minutos después todos bajaron.

— Necesitaremos que nos ayuden a transportar a las personas. – le dijo Lucy a Erza.

— Solamente lleva un radio para comunicarnos con el equipo de inteligencia una vez que hayamos liberado a los rehenes — responde la pelirroja — Sería un estorbo llevarlos con nosotros.

La rubia asiente con mirada seria.

El cuarteto caminaba hacia la puerta, donde se encuentran con Collins, listo para llevarlos por el vehículo.

XXXXX

Las motos de nieve se deslizaban por la nieve, avanzando hacia la base. Erza conducía una, con Natsu detrás, y la otra era conducida por Lucy y Gray detrás. Collins les recomendó tomar un camino lateral al principal, les permitiría llegar al camino principal manteniendo un bajo perfil.

— Están a alrededor de un kilómetro de distancia de nosotros — expresó Gray.

Su cabello y ropa moviéndose hacia atrás debido al viento; su mirada centrada hacia enfrente, el vampiro estaba utilizando sus agudizados sentidos para buscar al objetivo.

— Lo noto. — señaló Lucy.

Gracias a que tenía su pelo escondido por el gorro no le molestaba a Gray.

— Falta poco para que lleguen al cruce de camino — les dijo Erza — Será mejor detener el vehículo aquí.

Ambas motos de nieve se detuvieron.

— Desde este punto será mejor acercarnos a pie. — interpretó la pelirroja.

El cuarteto bajo de las respectivas motos. La pelirroja observa alrededor.

— Lucy, quiero que avances y te encargues. ¿Entendido?

— Entendido, Erza.

— ¡Bien! ¡Adelante!

La elfa saca su cuchillo de combate de su abrigo y lo coloca en una de las bolsas de la gabardina negra que trae debajo. Luego deja caer su grueso abrigo al nevado suelo. Era demasiado pesado para brindarle movilidad. La joven se quedó solo con un manto gris élfico. Luego posó su mirada sobre el camino.

— Nos vemos pronto…

A una velocidad inhumana, la rubia empezó a desplazarse por la nieve. Para asombro del pelirrosa, había desaparecido y su olor se alejaba. Lo curioso era que no debajo marcas en el suelo.

—Impresionante — susurro.

— Debes saber una cosa, Natsu. Cuando entrenaste con nosotros no nos pusimos serios del todo.

— ¡! ¡¿En serio?!

— Me temo que sí. Pero tus instintos son buenos. Ellos te ayudaran. – le dijo sin desviar la mirada de donde se había ido la rubia – Intervendremos si causan problemas. Ahora en marcha.

XXXXX

Lucy corría a una velocidad inhumana, dejando sólo el as gris de su silueta mientras se movía. Pudo divisar el camión a lo lejos, a punto de llegar al cruce de caminos. Lucy aumentó la velocidad de sus movimientos, llegó al cruce de caminos y avanzó sobre el camino principal sin ser detectada. Se detuvo algunos metros frente al camión, su mano sobre la empuñadura de su espada.

El vehículo se detuvo sin apagar el motor. Unos segundos después bajó el conductor, arrojado su cigarrillo a la nieve y se paró frente al vehículo encarando a Lucy, mientras le apuntaba con su arma. La joven elfa permaneció estoica bajo el cañón del arma.

— ¿Quién eres tú y que haces aquí?

La rubia permaneció cayada unos segundos, mientras sus ojos élficos miraban detrás del hombre, para luego mirarle a los ojos.

— Dejen ir a esas personas… o habrá consecuencias. — advirtió con una voz sacada de ultratumba, recalcando así un sentido de querer hacer algo determinante.

El hombre solo rio ante el comentario. Los demás soldados que venían con el bajaron del vehículo. Luego todos se formaron frente a la joven a unos metros de distancia formando un semi circulo, todos apuntándole con sus rifles. Pudo notar las miradas lujuriosas sobre su persona.

— "Creo que no van a cooperar" — pensó mientras deja salir un suspiro de exasperación.

Lucy miró hacia el camión. Las personas dentro de la jaula no se habían percatado de su presencia. Estaban cabizbajos y agrupados en el centro, tratando inútilmente de protegerse. La mirada de Lucy se tornó molesta.

— Dejen ir a esas personas — repitió.

— Preciosa… tú vendrás con nosotros. — dice el chofer dando un paso enfrente, observando la espada enfundada en la cintura — Deja en el suelo tu juguete.

El hombre se acercó a Lucy apuntándole hacia la cara con su arma. Una vez frente a la rubia, el hombre extendió su brazo izquierdo para tomarlo del hombro.

¡Zas!

Un as de color gris atravesó al hombre por el costado, desde su hombro hasta su torso. Lucy ya tenía su espada desenvainada, y la sostenía verticalmente sobre su cabeza, el filo cubierto de sangre. Acababa de lanzar el primer ataque.

— ¡Aaahhh!

El hombre dejó caer su arma y se desplomó arrodillándose en el suelo, con un intenso dolor travesando su costado. Un momento después su brazo izquierdo se despegó de su torso y cayó al piso, la blanca nieve empezando a tornarse de un color carmesí. El hombre levantó su rostro, sus facciones de dolor y su mirada de odio, encontró a Lucy viéndolo sin expresión alguna.

La joven bajó su espada hacia un lado en un movimiento veloz. La sangre que estaba en el filo de su espada se escurrió, dejando una línea roja sobre la nieve al lado de él.

Los soldados reaccionaron en ese momento. No habían entendido que pasó segundos atrás.

Empezaron a dispararle. Lucy desapareció de enfrente de los soldados en el momento que las balas salieron de los cañones de sus armas.

Un as de colore gris pasó frente a los seis soldados. Un segundo después, la joven apareció detrás de ellos, su manto gris moviéndose hacia atrás con el viento, y sosteniendo su espada a su costado, un hilo de color rojo sobre el filo de ésta. Lucy blandió su espada hacia su otro costado de manera horizontal.

Una mancha de sangre se formó sobre la nieve, y el filo de la espada estaba limpio nuevamente. En ese momento los seis soldados dejaron salir un fuerte gemido de dolor y sus cuerpos sin vida se colapsaron sobre la nieve. El chofer observaba con terror los cuerpos de sus compañeros y se aterrorizó aún más cuando la joven cruzó miradas con él.

— ¿Dónde están las llaves? — pregunta Lucy al último sobreviviente.

— S-son las que cuelgan del retrovisor — responde bajado la cabeza.

Lucy asiente y se acerca a él. El hombre levanta su mirada aterrado cuando se da cuenta que la rubia está de pie frente a él. Lucy tenía su espada levantada sobre su cabeza en posición vertical y una mirada fría, aunque titubeante.

¡Pang!

Algo había pasado. De repente un brazo atravesaba al hombre por detrás, a la altura del corazón.

¡Slash!

Al instante la mano fue retirada del cuerpo, el cual quedo sin vida. La rubia pudo ver la mirada de Gray, que parecía no sentir nada ante la muerte de ese hombre.

— Te estoy quitando una carga de conciencia — expresa el vampiro.

— ¿Por qué ha hecho eso? — le susurro Natsu a Erza, ambos acercándose.

— Para los elfos la vida es algo sagrado. No les es fácil arrebatarla. Incluso a gente como estos. Es difícil para ella.

— …

El pelirrosa se quedó perplejo, observando a la rubia. Tenía una mirada de tristeza dirigida a los hombres muertos.

— Iré a liberar a los rehenes — dijo Erza mientras cogía las llaves de la jaula.

Los prisioneros la observaban con esperanza. Si estaba con la rubia, entonces habían venido a ayudarlos. La pelirroja caminó hacia la parte trasera del camión, abrió los candados rápidamente ante la mirada expectante de los aldeanos. Abrió las rejas y los aldeanos comenzaron a bajar gritando y llorando de alegría, uno que otro se acercaba a darle la mano a Erza y demás y a agradecerles.

El sol se terminó de ocultar tras el horizonte.

— Ya ha oscurecido. – comento Gray — Ahora vayamos por el plato fuerte.

Fueron hasta las motos de nieve, que habían conducido hasta allí. Cada uno tomo su asiento y encendieron el motor, tomando rumbo hacia los cuarteles enemigos. El camión volvió a ponerse en marcha con los aldeanos dentro de la jaula, pero esta vez con destino a sus hogares.


Centro de Operaciones de la Base Xiphos - al inicio del ataque

— ¡Coronel!

Un alarmado soldado llama desde fuera de la oficina de Dimitri.

— ¡Adelante, soldado! — responde el vampiro desde dentro.

El soldado entra a la habitación y encuentra a Dimitri sentado frente a su escritorio con sus pies sobre este.

— ¡Señor! — saluda militarmente con su mirada alarmada —¡Estamos bajo ataque!

Dimitri lo mira confundido por un instante y su mirada se torna seria. El vampiro se incorpora.

— ¿Bajo ataque?

— ¡Si Señor! ¡Hemos perdido a los vigías de las torres, y han destruido las torretas! - responde el soldado rápidamente.

— Vayamos al centro de mando. - dice el vampiro saliendo finalmente de la habitación - ¡Ordene que todas las unidades se movilicen, enciendan las sirenas! ¡Rápido!

— ¡Si Señor! - responde el soldado.

Dimitri camina por los pasillos subterráneos de la base y después de unos segundos llega a la sala de máquinas. Un grupo de soldados operando trabajando alarmados frente a las grandes pantallas de monitoreo que se encontraban en los costados y parte frontal de la habitación.

— ¡Señor! ¡Tenemos un código rojo! - dice uno de sus subordinados.

— ¿Han obtenido algún visual del objetivo?

— Aun no señor, están atacando con franc…

— ¡Tenemos contacto en la entrada principal! - interrumpe otro técnico.

Todos giran su mirada hacia la pantalla del técnico y observan como un grupo de cuatro personas entran y empiezan a acabar con sus soldados.

Dimitri observa ataque con su rostro pensativo. Realmente no era algo que estaba esperando. Su mirada se torna en sorpresa cuando otra de las cámaras muestra una nave voladora, la cual se encuentra disparando, destrozando las aeronaves y torretas.

— "¡Demonios! ¡Esa es Christina! ¡Nos estamos enfrentando a Blue Pegasus!" - piensa alarmado.

— ¿Cuál es el estado de nuestras unidades? - pregunta dirigiéndose a un equipo de técnicos.

— Están en el hangar subterráneo, se encuentran bajo mantenimiento. - responde titubeante uno de ellos.

— Mierda. ¿Cuánto tiempo hace falta para que estén listos?

— Aproximadamente veinticinco minutos, señor.

— ¡Apresuren el proceso, quiero que desplieguen a todos los técnicos en ellos! ¡Desplieguen todas las unidades y ataquen, tenemos que resistir hasta que estén listos! ¡Que las unidades Venom se encarguen de Christina, la nave voladora!

— ¡Si Señor! - responden todos los soldados acatando la orden.

Dimitri solo observa la pantalla, preparándose para entablar batalla.

/

Unos minutos antes, a unos cientos de metros al sur de la Base Xiphos

— ¿Qué está pasando? - pregunta Natsu sorprendido.

El cuarteto se dirigía hacia la base. Conforme se acercaban notaban que había fuego, sonido de balas y explosiones por toda la base.

— Ya veo… - murmura Erza - Cuando nos detuvimos a liberar a los rehenes, otro grupo se encontraba en la ladera… también iban a liberarlos.

— ¿Q-que? ¿Qué pasó con ellos? ¿No están muertos verdad? – pregunta Natsu con preocupación.

— No te preocupes Natsu, aún siguen en la ladera. – le dijo Erza con una sonrisa.

Natsu dejó salir un suspiro y sacudió la cabeza.

-Entonces ellos son quienes están atacando esta base, ¿verdad?

-Sep. - después de unos instantes detuvo la moto, siendo imitada por Lucy - Caminaremos a partir de aquí. Será más fácil evitar ser vistos e infiltrarnos.

¡Booom!

Una cortina de fuego y humo se levanta en la base enemiga.

— Además, podremos evitar más efectivamente terminar en medio de fuego cruzado.

— ¿Cómo procederemos? – pregunta Gray.

— Ingresad al hangar central y liberad a los rehenes. Yo inspeccionaré los alrededores. – respondió Erza.

La pelirroja tenía un pálpito.

— Entonces nos vemos en la base. – dice finalmente el vampiro.

El trio empezó a correr hacia la base. Gray y Lucy no usaban toda su velocidad, ya que Natsu aún no podía igualarla. Le faltaba más entrenamiento. Erza empezó a caminar hacia otro lugar.

XXXXX

El trio avanzaba velozmente hacia la base. Al llegar a la puerta principal no pudieron evitar sorprenderse. Allí había un ejército. Tanques de guerra, aeronaves, helicópteros de combate, etc.

— "No puedo creer que [S.H.I.E.L.D.] solo enviaran a cuatro personas a enfrentar a este arsenal… ¡estos tipos tienen de todo!" – pensaron.

Pasaron desapercibidos por la entrada sur.

¡Ratatatata!

Lo primero que vieron al entrar fue a un grupo armado enfrentarse a tres personas trajeadas que parecían ser magos.

— No puede ser… - murmuro Lucy asombrada.

— ¿?

— No me jodas. – dijo con desgana Gray.

— ¿?

— ¿Por qué tenían que ser ellos precisamente? – se quejó con cansancio Lucy.

— ¿Eh, quiénes son?

— Blue Pegasus. – respondieron ambos.

— ¿? ¿Eso es malo?

— Sí y no. Ya te explicaremos luego. – le dijo Gray.

El dúo ignoro la batalla mientras ingresaban al hangar por el agujero en las compuertas. Natsu fue detrás.

Una vez dentro se detienen momentáneamente, observando a los alrededores. Entonces se dan cuenta de la presencia de soldados armados escondidos detrás de las cajas y contenedores. Con rapidez se esconden detrás de un contenedor.

Gray asoma su mirada por una esquina y observa a una mujer en el centro, una gran cantidad de ghouls formados en el fondo del hangar. Lucy y Natsu lo imitan. La mujer tenía en su cuerpo un traje de batalla apretado con guantes largos de lujo decorados con cordones gruesos, junto con un intrincado casco que comienza como protección en el cuello, él se extiende como orejeras blindadas y termina en lo alto de su cabeza como una diadema oscura. Sus piernas están cubiertas con gruesas botas con grandes rodillera. El vampiro estrechó sus ojos y Lucy empuñó su espada. Natsu empezó a transformarse en su forma hibrida. De combate, finalmente Lucy vio al vampiro en medio de los ghouls.

— ¿Es eso lo que haces con los rehenes? — escucharon a la mujer preguntar.

Todos sintieron la rabia crecer cuando el vampiro sonríe y asiente.

¡Plick!

Un grupo de ghouls se dirigía hacia la mujer. Ahora era el momento de actuar. En un instante Lucy llegó al lugar donde estaba la chica paralizada, blandió su cuchillo de combate. Múltiples líneas grisáceas aparecían en el aire, el reflejo de la luz en la espada y el veloz movimiento de ésta.

¡Slash! ¡Slash! ¡Slash!

Degolló al primer ghoul de un solo movimiento, corto a la mitad al siguiente a través del torso y degolló finalmente al tercero, antes de que se colapsaran, deslizó velozmente su cuchillo por los cuerpos de los tres ghouls, los monstruos cayeron al piso cortados en pedazos.

Gray, con su fuerza de vampiro, se dedicó a arrancar cabezas y destrozar los pechos de los ghouls.

Natsu lo imito, pero con sus puños cubiertos de fuego. Esos monstruos no estaban vivos. Eran solo muertos vivientes. Zombis. No sintió nada al acabar con ellos. Es más, su dragón interior rugía extasiado por eliminar a esas inmundas criaturas. Por suerte pudo mantener el control.

Ahora el trio estaba de pie entre Jenny y Dimitri. La mujer observaba con confusión. Después de un instante sus soldados reaccionaron y apuntaron con sus armas. Jenny sacudió su cabeza tratando de aclarar la situación.

— "Que patético… me paralicé como una niñita…" – pensó con disgusto la rubia de Blue Pegasus.

— Tiempo sin verte, Jenny. – le sonrió la rubia.

Prefería estar con ella antes que con sus tres idiotas compañeros.

— Lucy, Gray y… ¿quién eres tú? — pregunto al ver al pelirrosa.

— Se llama Natsu. Es nuevo. Luego hablamos, ¿te parece?

— Si. "Es muy atractivo."

— ¿Quién demonios veis vosotros? — indaga el vampiro algo confundido por la repentina aparición del trio.

Gray sonríe enormemente, mostrando sus colmillos de vampiro.

— Venimos por tu cabeza. – suelta el de cabellera negra con una voz retadora.

— ¡Jajajajajaja! - Dimitri deja salir una carcajada burlona — Niño, ¿sabes acaso con quien te estás enfrentando?

— ¿Niño? Soy mas viejo que todos los presentes, idiota. Y si — reconoce sereno Gray — Un patético vampiro falso de bajo nivel — la mirada de Dimitri se torna incomoda — Ya he matado a muchos como tú.

— ¿Tu propia especie?

— No eres de mi especie. No me compares con basura débil como tú. — miro de reojo a sus dos compañeros – Yo me encargo de él. – Lucy, Natsu y Jenny asienten.

— Vas a lamentar haber dicho eso… — Dimitri truena sus dedos— Ghouls… ¡mátenlos!

De un rápido movimiento desapareció de su posición y se dirigió hacia los ghouls.

Solamente se podía ver un as de color gris desplazarse velozmente por el hangar, rodeando y pasando por en medio de los ghouls. Además, líneas de color plateado aparecían en el aire como fantasmas, atravesando los cuerpos de los monstruos.

Pero no solo ella. Natsu también empezó a luchar. Se lanzaba hacia los ghouls con sus brazos y piernas cubiertos de fuego haciendo que estruendosos golpes.

Con cada golpe suyo destrozaba las cabezas, torsos, brazos o piernas de los ghouls. Pero lo que sorprendió fue la sonrisa que apareció en su boca mientras sus ojos se volvían rojos, dejando una rara mezcla de jade y rojo. Gray no se movió, sino que se quedó viendo a Dimitri. Jenny también fue al ataque. Sus movimientos, a pesar de no ser tan rápidos como los otros dos, tenían una fuerza abrumadora.

— "Yo soy la hija de la Diosa Griega Afrodita y del mejor Ranger del mundo… ¡no pienso volver a asustarme!" – pensó mientras empezaba a repartir hostias a diestra y siniestra.

Los ghouls caían como moscas, siendo derribados en cuestión de segundos.

— ¿Q-que demonios? — cuestiona para sí Dimitri — ¿Quiénes sois? ¡¿Para quién trabajáis?! — pregunta Dimitri con voz vehemente.

— Ya te lo dije… , vinimos por tu cabeza — responde Gray con un arrogancia. — ¿Y para quien trabajamos…? Digamos que, a esto nos dedicamos. — contestó con supremacía. — Personalmente opino que lo que haces con las personas inocentes es una atrocidad y es por eso que… ¡esta es tu última noche con vida!.

El pelinegro se pone en posición de ataque, listo para lanzarse contra él.

Mientras, la rubia elfa hablaba con la rubia semi diosa.

— ¿Qué hacéis aquí? – pregunto Lucy.

Jenny sonrió.

— También estamos aquí para liberar a estas personas… y a destruir esta base.

— Me sorprende que os hayan enviado.

— Y a mí también. Se supone que seriamos los únicos.

—…

—…

— ¿Tienes tú también la sensación de que otra vez Makarov y Gildarts se confundieron? — inquiero Lucy con una gota de sudor bajando por la nuca.

— Pues mira tú que sí. – cuchicheo Jenny.

— ¡Bien, entonces continuemos con la misión! Gray se encargará de este sujeto.

— Bien. Christina y mis tres compañeros se encargan de ahí afuera.

Lucy asintió y el trio se fue en busca de los rehenes. Gray sonrió y se lanzó al ataque contra el vampiro. Éste esquivó su ataque saltando sobre una de las grandes cajas.

— ¡Vamos! ¡Ahora! — les grita Lucy.

Natsu, Jenny y Lucy entraron rápidamente por la compuerta. Gray estaba en un duelo de miradas con un Dimitri. De pronto Gray sonrió con malicia.

¡Swifff!

Gray aparece unos metros detrás de donde se encontraba. Dos sujetos se encontraban dónde estaba Gray hace un momento, cada uno con un par de cuchillos de combate. Sus estancias como si acabaran de acuchillar a alguien, o al menos eso creyeron ellos que lograrían. Gray esquivó el ataque en la última fracción de segundo.

— Vaya eres rápido. — murmura Dimitri – Propio de un vampiro. ¿Sangre pura?

— ¿Subordinaos tuyos? — pregunta Gray sin expresión.

El vampiro malo asiente con una sonrisa macabra mientras baja de la caja donde se encontraba y se posiciona en medio de los dos vampiros extras.

-Eres un vampiro de bajo nivel y encima falto. Ellos no son ningún reto, aun cuando sean dos. - aclara con su voz seria.

— Aun así es una pelea injusta… - se escucha una voz femenina desde la entrada del hangar.

Se escucha el eco de lentos pasos abriéndose paso por entre las cajas. Gray sonríe al reconocer la voz. Unos segundos después, la figura de Era se encuentra de pie junto a Gray. En su mano su espada.

— Otra cucaracha. - murmura Dimitri — ¿Quién eres tú?

— Eso no te incumbe ya que morirás esta noche — responde Erza, desenfundando su espada — Sois débiles.

— ¿Débiles? — cuestiona molesto el Coronel — Te mostraremos cuan poderosos somos, humana decrepita — murmura mientras mira de reojo y señala con su cabeza al vampiro de su izquierda.

El vampiro desaparece de su posición y Erza imita su movimiento.

Solo se ven los ases de color pelirrojo y verde cuando Erza y el vampiro entablan combate. Las líneas plateadas del reflejo de sus cuchillos y espada dejando un rastro de sus veloces movimientos. Para los espectadores de la batalla no es más que líneas de colores y sonidos de metal chocar rápidamente.

En el momento que el vampiro desapareció, Erza leyó su movimiento fácilmente, debido a su capacidad de moverse a la misma velocidad. Chocaron en el aire. La pelirroja desenfundó un cuchillo en una fracción de segundo para encarar al del enemigo. El vampiro blandió el cuchillo en varios sentidos, tratando de cortarla. Erza esquivó los ataques del vampiro sin problemas. Aumentó su velocidad un poco y reapareció detrás del vampiro lanzando una cuchillada hacia su cabeza, pero éste la detuvo con uno de sus cuchillos y giró rápidamente sobre sí para encajar su cuchillo en el estomago de la joven. Erza desaparece instantáneamente, desconcertando al vampiro.

Gray permanecía inmóvil desde que Erza inició la batalla. Una sonrisa tranquila y conocedora en su rostro. El vampiro no se molestaba en tratar de seguir los veloces movimientos de la pelirroja.

En el centro del hangar, el vampiro se encuentra inmóvil, su rostro reflejando sorpresa e incredulidad. Frente a él, a pocos centímetros de distancia, se encuentra Erza, sosteniendo su espada firmemente con su mano derecha, y manteniéndola en su posición, atravesada en el torso del vampiro.

El vampiro observa paralizado la espada travesando su torso, y luego levanta su mirada expectante hacia Erza. La joven sonríe victoriosa.

En un veloz movimiento, Erza se apoya sobre su espada, posicionándola horizontalmente frente su pecho mientras sigue atravesando al enemigo, y su costado izquierdo frente al vampiro. Erza extiende horizontalmente su brazo izquierdo sobre su pecho y apuntando la punta del cuchillo hacia el lado derecho. En un solo movimiento extrae la espada y utiliza el momento de la extracción para deslizar el cuchillo en su otra mano a través del cuello del vampiro. Erza desaparece nuevamente, y reaparece al instante al lado de Gray. El enemigo se desploma y su cabeza sale rodando por el suelo.

— ¿Te divertiste? – le pregunta el pelinegro. Erza solo se encoge de hombros.

— ¿Q-que demonios…? - murmura Dimitri petrificado.

— Es mi turno. – murmura Gray.

Dimitri se estremece por un segundo.

— ¡Acábalo! — gruñe Dimitri a su otro subordinado.

El vampiro se abalanza sobre Gray, mientras prepara su cuchillo para clavárselo. El pelinegro permanece inmóvil, con una sonrisa macabra en su rostro.

En un rápido movimiento, la cabeza del subordinado de Dimitri era separada de su cuerpo. Gray se la había arrancado de un solo movimiento. Rápido y mortal. Solo había usado sus manos.

— ¡¿Quién demonios eres tú?! - grita Dimitri con miedo.

— Tal como dije… no soy basura como ustedes…

— ¿Dónde están los rehenes? - pregunta Erza.

Dimitri no contesta, aun sorprendido y atemorizado por lo que acababa de ver. Después de unos segundos Dimitri sale de su trance, y sonríe malévolamente.

— Allí… - responde el vampiro.

¡Swifff!

¡Clanc!

Un grupo de compuertas y rejas se abren del lado derecho del hangar, mostrando a los rehenes. Estos observan desconcertados hacia fuera de las celdas. Algunos de ellos habían pasado muchos días en ese lugar, y para ellos una compuerta abierta, significaba que al menos uno de ellos moriría.

— ¿Ofreces a los rehenes para salvar tu vida? — consulta Gray a Dimitri.

Este sonríe malévolamente.

— No. Te ofrezco… a los que puedas salvar.

Un grupo de más compuertas se abre en el lado opuesto al de los rehenes. Erza y Gray miran con sorpresa como varias decenas de ghouls comienzan a salir de las celdas.


Dentro del Hangar Central

Jenny, Lucy y Natsu observaban inmóviles las decenas de ghouls que salían de las celdas del extremo opuesto al de los rehenes. Natsu fue la primera en salir del shock.

— ¡Vamos! ¡Hay que salvarlos!

Mientras tanto, Gray y Erza observaban con sorpresa los monstruos salir rápidamente de la oscuridad y acercarse hacia ellos.

¡Pam! ¡Pam! ¡Pam!

Gray se lanzó hacia Dimitri, empezando una lucha cuerpo a cuerpo entre el vampiro pura sangre y el falso vampiro convertido. El Coronel reía cruelmente.

— Lo siento, pero no pienso morir aún. ¡No les daré la victoria que esperan!

Los ghouls estaban a un par de metros de distancia de Erza y Gray, pero, de pronto, todos se detuvieron. Jenny trataba de cerrar las cortinas de metal, encerrando a los rehenes nuevamente en la celda para protegerlos de los ghouls, sin embargo, sus esfuerzos eran en vano, ya que requería de un código para hacerlo. Ni siquiera con su fuerza de semi diosa podía cerrarlas. Al ver que no resultaba agruparon rápidamente a los rehenes dentro de la celda. Estos ya habían pasado por mucho, y cerraban sus ojos o miraban el piso mientras estaban dentro, ignorando la escena frente a ellos.

De pronto su cuerpo se paralizó, sintió como la temperatura del lugar ascendía drásticamente, lo pudo ver cuando empezó a sudar por el calor. Escalofríos comenzaron a recorrer su espalda, y un terror indescriptible la invadió. Sintió como si la muerte la rondara y pusiera sus manos sobre sus hombros, robándole la vida. Su instinto la urgió de girar su mirada, como si la fuente de su terror estuviera parada tras de ella, alcanzó a girar su cabeza entre su parálisis, para observar que Lucy miraba con gran seriedad al sujeto que provocaba tal terror.

Finalmente centró su mirada en el joven pelirrosa y su cuerpo comenzó a estremecerse y encontró dificultad para respirar.

Natsu observó cómo los cientos de ghouls se acercaban hacia ellos, y agachó su cabeza, su mirada oscurecida por el cabello cayendo sobre su frente. Los dos vampiros presentes se paralizaron. Erza y Gray voltearon hacia Natsu con sorpresa en su rostro. Mientras, Dimitri, sintió que su cuerpo se paralizaba y un terror lo invadía desde dentro. Los ghouls se detuvieron, paralizados, resintiendo la reacción de su maestro.

Dimitri observó como Natsu levantó su mirada lentamente, su rostro lleno de ira, pero el vampiro sintió más terror al observar como un fuego ardiente empezaba a fundir el suelo y como llamas violentas cubrían al pelirrosa. El chico de pelo rosado finalmente cruzó miradas con él y el vampiro se estremeció, sacándolo de su trance.

¡Grrr!

Un gruñido. Un gruñido aterrador.

¡Grrr!

Un ghoul se lanzó sobre el dragón, pero Natsu lo partió en dos con un solo movimiento de su brazo. Tan ardiente era el fuego y afiladas sus garras que lo corto verticalmente a lo largo de todo el cuerpo. El ghoul cayó inerte al suelo. Los cientos de ghouls habían comenzado a atacar, lanzándose hacia todos.

¡Zas! ¡Zas! ¡Zas!

Natsu se movía a una velocidad increíblemente rápida. Sus garras partían a los ghouls como si de mantequilla se tratasen. Y no solo bastaba con destrozarlos. No. Para nada. Además de eso, su fuego los consumía en segundos, volviéndolos cenizas.

— ¡Natsu! – grito Lucy, pero parecía ser que el pelirrosa no escuchaba – "¿Se ha descontrolado?" – se preguntó con inseguridad.

-¡¿Qué demonios es ese chico?!

Dimitri observaba la escena, el número de sus ghouls se había reducía rápidamente. El joven Dragneel destrozaba a los ghouls como si fueran hojas de papel. Su fuego aun envolviéndolo. Sacudió la cabeza saliendo de su trance, y sacó una pistola de la funda colgada en su cinturón, el vampiro apuntó su mano temblorosa hacia el joven dragón.

¡Zas!

-¡Arg!

La mano de Dimitri sosteniendo el arma, junto con su antebrazo, volaron por el aire. El vampiro se arrodilla de dolor, mientras aprieta lo que quedaba de su brazo con su mano, tratando de detener el sangrado que salía. Levanta su mirada llena de odio y cruza miradas con el vampiro pelinegro, quien lo observa con una sonrisa macabra. Le había arrancado el brazo con su mano desnuda.

— Tenía pensado dejarte para el final. — dice Gray mientras comienza a caminar hacia él, acortando la distancia.

Un grupo de ghouls se lanza sobre el vampiro, pero este los destroza con sus manos. Sus guantes y ropas bañándose en sangre.

— Aún quedan muchos ghouls… pero matándote nos desharemos de ellos.

Dimitri se pone en pie y toma el arma del que una vez fue su brazo, descarga el cartucho de su arma disparándole a Gray. Pero el vampiro lo esquivo sin problema y siguió acercándose.

— Te mataré rápidamente. Un gusano como tú no sirve para entablar una pelea entre vampiros.

Dimitri se paralizó y observó con terror, como un aura de color azul envolvió al vampiro. Dimitri sacó un cuchillo de otra de sus fundas y se lanzó contra el vampiro, dirigiendo el cuchillo hacia la cara de éste.

— ¡Aaaaaaaaahhhhhhhhhhh!

Dimitri gritó en agonía cuando en medio de su ataque. Una criatura oscura había aparecido al lado de Gray, de una oscuridad creada por él. La bestia arremetió contra Dimitri, atrapándolo entre sus poderosas mandíbulas con sus afilados colmillos. Dimitri cayó al piso y comenzó a ser devorado y destazado de abajo para arriba. La bestia arrancaba los músculos de sus extremidades y sacaba sus intestinos. Agonizante, lo único que quedaba del Coronel era su torso y cabeza, cruzó miradas con Gray.

— Ahora conviértete en mierda de perro. – murmuro Gray con una expresión vacía.

Dimitri solo gritó nuevamente en terror cuando la bestia se abalanzó sobre su cabeza. Pasaron unos segundos antes de que Dimitri fuera devorado por completo y Gray volvió a su estado original. Para su sorpresa, Natsu seguía en combate con los ghouls. Estos no habían caído con su amo.

Erza se volvió hacia Gray, sin impresionarse por lo visto. No era la primera vez que veía el poder de un vampiro sangre pura.

— ¿Qué sucede? ¿Por qué no mueren? ¿Hay otro vampiro en este lugar? – le pregunto mientras atravesaba la cabeza de un ghoul.

Iba a dejar que Natsu se desahogara. Si cuando acabara seguía igual, entonces lo detendría de alguna manera.

— Al parecer es como lo sospechábamos.

¡Crac!

El vampiro extendió su mano, mostrando un chip destrozado.

— Esto es obra de la Alianza Balam.

El vampiro dejó salir un suspiro.

— Hay que informar al cuartel.

A pesar de los esfuerzos de los agentes, un grupo de ghouls pasó a través de ellos.

— Rayos… — murmura Jenny — Son demasiados.

Entonces, por el rabillo del ojo, ve como Lucy enfunda su espada, después de limpiarla y cierra los ojos.

— ¿Qué haces, Heartfilia? – murmuro.

Para su sorpresa, las manos de la rubia empezaron a brillar mientras recitaba algo en élfico.

¡Flash!

Una potente luz centelleo en todo el hangar. Una luz que los cegó a todos, incluido Natsu, que gruño con fastidio por dicha luz.

Cuando todos volvieron a abrir los ojos observaron con sorpresa la escena a su alrededor. Todos los ghouls habían caído, el piso del hangar era una laguna de sangre putrefacta y cuerpos mutilados.

Gray se acercó corriendo hacia la rubia, que se encontraba bastante agotada. La agarro del hombro, sujetándola.

— Veo que aun te extenúa demasiado el utilizar 'esa' técnica. - murmura el vampiro con una sonrisa victoriosa en su rostro.

— Necesitaba… hacerlo… no había… otra opción… - responde entre respiros el muchacho.

Jenny se acercó hasta los rehenes. Los rehenes, al dejar de escuchar los alaridos de los ghouls y los disparos de las armas, levantaron sus miradas curiosos y se encontraron con la rubia frente a ellos. La rubia les sonrió y empezó a hablarles, tranquilizándoles.

Por su parte Erza fue hasta donde se encontraba Natsu. El pelirrosa se encontraba tumbado en el suelo, en forma humana. Ya no tenía escamas, no había fuego y sus ojos volvían a ser jades.

— Estas cosas que… acabamos de matar… eran muchos de los rehenes…. Llegamos… muy tarde. – su voz era de cansancio y decepción.

— Pero conseguimos salvar a muchos. – le dijo Erza mientras le ayudaba a incorporarse – Lo hiciste bien. Pudiste controlarte.

— Fue gracias a esa luz extraña. Sino, lo más posible es que hubiera enloquecido.

— Pero no ocurrió. Tienes que ser positivo.

— …

— *¿Jenny? ¿Me escuchas? * — se escuchó una voz masculina.

— Aquí Jenny, ¿qué sucede Hibiki? — pregunta la mujer.

— *¿Ya localizaron a los rehenes? *

— Así es. — responde con entusiasmo, sonriendo levemente y volteando su mirada hacia el cuarteto — Nos reuniremos con el equipo técnico y los sacaremos de aquí.

— *¡Negativo! busquen un refugio junto con los rehenes*

— ¿Buscar refugio? – todos se sorprendieron ante esas palabras — ¿Qué sucede?

— Han llegado muchos refuerzos de la Alianza Balam. No podremos contenerlos mucho tiempo.

Jenny y Erza fruncen el ceño, preocupadas y pensando en algún plan de escape.

— Entendido, comenzaremos con la búsqueda de refugio. — dijo para dar por terminada la comunicación — ¡Rayos! — gruñe la mujer entre dientes.

Todos estaban preocupados. No podían enfrentarse en ese momento a los refuerzos.

— Este sujeto, Dimitri… — la voz del vampiro interrumpe el tren de pensamiento de los demás — … tiene una ruta de evacuación subterránea, cuya salida nos lleva a varios cientos de metros al sur de la entrada de la base. Para llegar a ella debemos entrar a los cuartele subterráneos.

— ¿Cómo sabes eso? - pregunta Jenny incrédula.

Gray solo sonríe, mostrando sus colmillos, causando que un escalofrió le recorra la espalda a la rubia.

— Como sea. Tenemos que llevar a los rehenes a esa ruta de escape. Nos llevaremos a los rehenes hacia fuera de la base por la ruta de evacuación. – ordeno Erza – Gray, pide transporte por radio.

— ¡Ahora mismo! — exclamó obedecedor el susodicho.

XXXXX

Un par de minutos después, Gray había realizado la petición de transporte mientras se movilizaban por los túneles. El equipo de reconocimiento quedó en tener transporte cerca, por lo tanto no tardaban en llegar. Los rehenes ya se encontraban más tranquilos y platicaban entre ellos, mientras lanzaban miradas curiosas hacia sus salvadores

— Se acercan los vehículos… — dijo Gray.

Erza se giró hacia Jenny.

— Llevaremos a los rehenes a sus hogares. – le informo. La rubia asintió.

Los vehículos ya habían arribado a donde se encontraban.

— ¡Señoritas! ¡Señoritos!

Escucharon una voz familiar detrás. Al girar se encontrón sonriente Collins.

— Veo que lograron cumplir con la misión.

— Sí, pero démonos prisa. – dice Erza.

— ¡Muy bien! — Johnson giro su cabeza — ¡Soldados! ¡Ayuden a estas personas a subir a los vehículos, bríndeles cobertores, comida y bebida! — ordena a su grupo de soldados.

Después de un par de minutos, los rehenes se encontraban en los vehículos, listos para volver a sus hogares.

— Es hora de volver — musita el chico de pelo rosado antes de subir a uno de los camiones en compañía de Collins y sus compañeros.

Por su parte, la rubia de Blue Pegasus camino rauda hasta el lugar donde se reuniría con sus compañeros.


Vankarem

Después del viaje hasta la villa, el cuarteto entro al hotel a por sus cosas.

— No esperaba que se fueran tan pronto — dice Collins — Apenas estuvieron unas horas aquí. No valió la pena hacer una reservación en el hotel. — comenta con humor.

— Lo sentimos Capitán, pero, tenemos cosas muy importantes de que informar.

— Muy bien, entonces síganme, los llevaré hacia donde está su jet.

— ¿Ustedes permanecen aquí? — consulta Natsu curioso.

— No, nosotros saldremos de aquí en breve después de ustedes. Debemos reunirnos todo el escuadrón, además de entregar a los aldeanos las personas de autoridad que estaban relacionadas con los secuestros, ellos sabrán qué hacer con ellos. Espero terminar pronto. Ya quiero volver a casa. — murmura finalmente Collins.

Y, sin que nadie más se diera cuenta, el cuarteto se subió al jet, despidiéndose de Collins, rumbo al cuartel. Tenían algo de que informar.


Erendir: y otro pal saco. Espero os haya gustado gente :)

Lady werempire: beunas mis queridos subditos de todo el mundo espero que les este gustando mucho este fic porque aqui entre noes esta muy bueno, espero que lo demuestren dejando muchos reviews

bye

Giu Giu Salamander: Espero que hayan disfrutado de este nuevo episodio y pronto les traeremos más aventuras sobre nuestro chico de pelo rosa favorito mientras se adapta a este nuevo mundo.