Fairy Tail no es de mi propiedad, pertenece a su respectivo autor.

Tenzalucard123: por supuesto que si.

Oconner95: nos alegra muchisimo. Aquí otra actualización.

Este fic contiene/contendrá violencia, palabrotas, lemon mas o menos fuerte y demás cosas. Leedlo bajo vuestra responsabilidad, que yo ya lo he puesto en categoría M.

Yo hago esto por simple diversión, sin ánimo de lucro.

-comentarios normales-

-"pensamientos"-

-*comunicación por holograma, comunicador, etc.*-


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Capítulo 4:

INSTINTOS


Actualmente el cuarteto formado por Natsu, Gray, Erza y Lucy se encontraba rumbo al cuartel. La misión hacia acabado con éxito. Nada más subir a dicho jet, el dragón cayo dormido en su cómodo asiento. Poco después Gray también se durmió. Las dos mujeres eran las únicas que aún quedaban despiertas.

— Oye Erza… ¿qué ha pasado? – pregunto la rubia con curiosidad.

— ¿? ¿A qué te refieres? - respondió la pelirroja medio adormilada

— Cuando llegaste a ayudar te vi nerviosa. No me digas que te encontraste con él. – murmuro asombrada.

La pelirroja empezó a temblar mientas su piel tomaba una tonada palida – Me~n. – canturreo de manera jocosa la rubia.

— ¡Lucy! ¡Nunca jamás en tu vida vuelvas a decir eso! ¡Jamás! – le grito exaltada, mientras el color de su piel perdía algunos tonos con solo recordar lo ocurrido.

La elfa no pudo resistirlo y empezó a carcajearse. Por suerte ambos chicos parecían estar con el sueño pesado.

— Lo siento… - se disculpaba, limpiándose las lágrimas – Hay madre. Cuéntame cómo fue.

— Em… esto… no sé si…

— Erza~. – canturreo.

— ¡Esta bien! Está bien. Ocurrió cuando me separe de vosotros.

.

(Flashback)

Erza se había separado de su equipo. Estos avanzaron hacia la base, pero la pelirroja se desvió del camino. Tenía un presentimiento, y como tal lo siguió. Avanzo a través de los árboles y la nieve.

Entonces, así de repente, sus sentidos se activaron. En un rápido movimiento desenfundo su espada, poniéndose en guardia. Había algo en la oscuridad. Algo la observaba. Pero ese algo le provocaba escalofríos. Había muy pocas cosas que le daban escalofríos.

¡Crac!

Un sonido. Una rama rompiéndose.

¡Crac! ¡Crac! ¡Crac!

Una... y otra... y otra.

Cada vez más cerca. Se acercaba sin pausa, pero sin prisa. Erza apunto su espada a donde creía que provenía el ruido. La criatura estaba a pocos metros. El sudor recorría su cara. Entonces paso.

Snif snif

Alguien la estaba oliendo. Su cuerpo se tensó como cuerda de guitarra. No podía ser él. Por Dios santo, ¡no podía ser el!

— Como siempre, un exquisito perfume.

¡Esa voz! ¡Esa maldita voz!

— ¡Kyaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaa!

¡Pam!

— ¡Me~n!

Erza había golpeado a la persona que la estaba oliendo, manándola a volar de una buena patada. Lo único que se escucho fue el extraño grito de ese hombre.

— ¡Puto Ichiya! ¡Me cago en tos tus muertos, maldito enfermo! – grito colérico y asustada. Entonces razono – "Un momento… si él está aquí eso significa que… ¡Makarov! ¡Gildarts! ¡Malditos idiotas!" – pensó frustrada mientras agarraba con mucha fuerza el mango de su espada.

(Fin flashback)

.

— ¡JAJAJAJAJAJA! – Lucy empezó a carcajearse, llorando de la risa mientras daba vueltas por el suelo, sujetándose la barriga.

— …

La pobre pelirroja solo se sonrojaba, avergonzada.

— ¡Oh Dios! ¡Oh Dios! ¡Eso es buenísimo! ¡Jajajaja!

— Lucy — amenazo, aun con la cara roja.

-Jajajaja. L-lo siento, p-pero es que es buenísimo. – se disculpó, sentándose de nuevo – Me pregunto si Ichiya estará bien.

-Me importa una mierda si está bien o no.

-Jejejeje. Aun así, me lo pregunto.

XXXXX

En el barco volador Cristina de Blue Pegasus se encontraba Jenny con sus otros cuatro compañeros; Ichiya Vandalay Kotobuki, Hibiki Lates , Eve Tearm, Ren Akatsuki. Los tres jóvenes y la rubia veían con lastima a Ichiya, que tenía un ojo morado casi tan grande como su mentón.

— Ichiya, ¿has vuelto a asustar a Erza? – pregunto Jenny con un suspiro.

— Me~n. Su perfum era tan exquisito como siempre. No pude evitarlo — respondió el hombre mientras se sobaba uno de sus chichones

— Ahhh — se puso una mano en la frente – No me extrañaría que un día acabe cortándote por la mitad… o que Jellal te torture. – entonces recordó algo – Por cierto, ¿vosotros sabéis de una nueva incorporación?

— ¿A qué te refieres, me~n?

— Cuando me encontré con Heartfilia y Fullbuster había alguien más. – su cara se tornó seria – Nunca antes lo había visto. Era increíble. Su cuerpo estaba lleno de escamas, sus manos y pies eran garras y usaba fuego. Pero… estaba bueno. – termino con una sonrisa pícara.

Los chicos se rieron levemente mientras se ponían a pensar. Nadie les había dicho nada de un nuevo miembro. Tendrían que preguntar a Coulson cuando volvieran a la base.

— ¿Era fuerte? – pregunto Eve.

— Mucho. Su aura denotaba poderío. Era como si su simple presencia provocara respeto, miedo y autoridad. En lo más profundo de mí me alegraba que no fuera mi enemigo. – explico la rubia, sorprendiendo al cuarteto.

— Eso es increíble. Que alguien provoque tal sentimiento en una semi diosa…. ¡Tengo que conocerlo! – grito Hibiki emocionado.

Sus tres compañeros asintieron.

En el avión Natsu tuvo un escalofrió mientras dormía, cosa notada por ambas mujeres a bordo.

— Yo le preguntare a mi madre… si la encuentro.

— Encontrar a un Dios del Olimpo es tarea difícil. Si no están acosando, violando o follando con alguien entonces deben estar sin duda allí. – comento Ren con burla.

— Tienes razón. Vaya una panda de salidos. – dijo con pena Jenny.


De vuelta en la base

En la base principal de [S.H.I.E.L.D], el cuarteto acababa de llegar a bordo del jet. Un sonriente Coulson ya los esperaba. Incluso antes de que la compuerta se abriera, el agente ya podía notar una conocida aura asesina. Siguió sonriendo, completamente relajado.

¡Pam!

La compuerta se abrió de golpe gracias a una patada de Erza. La pelirroja tenía en su mano su espada. Bajo de jet sin pestañear y empezó a caminar. Cuando paso al lado del agente escucho unas palabras; 'donde siempre'. La pelirroja avanzo y avanzo, acojonando a todo aquel que la viera. Nadie osaba meterse con una amazona... y menos si dicha amazona era Erza.

Poco después de que la pelirroja desapareciera por una de las tantas puertas existentes, el resto del equipo bajo. El primero fue Gray, que iba bostezando sin camisa. Fue seguido por Natsu, que se tallaba un ojo. Por ultimo iba Lucy, que se estiraba.

— Buenas Coulson. – saludo Gray.

— Buenas chicos. ¿Cómo ha ido?

— Bastante bien. La misión ha sido un completo éxito.

— En poco más de un día. No ha estado nada mal.

No hacía falta mencionar lo de Erza. No era la primera vez que ocurría un error por culpa del estúpido dúo Makarov-Gildarts.

— Eso está muy bien. – entonces el agente miro a Natsu – No te has descontrolado, ¿verdad?

— No. Pero he de admitir que ha sido difícil no hacerlo.

— Bueno, si fuera fácil entonces no sería un reto. ¿Vamos a ver a Makarov antes de que fallezca?

Lucy y Gray asintieron. Natsu miro muy extrañado a Coulson por el extraño uso de palabras. ¿Quién le haría daño a Makarov? ¿Debería preocuparse?

XXXXX

El ascensor había llegado hasta el piso donde Makarov tenía su despacho. Gray y Lucy no habían dejado de hablar de cosas como; 'yo creo que los habrá decapitado', 'yo digo que han sido sus sacos de boxeo', etc. El pelirrosa no se enteraba de nada. ¿De que hablaban esos dos?

Pero, cuando entraron dentro del despacho, entendió todo.

— Oye viejo, que se supone que… ¡Aaaaaahhhhhh!

El dragón chillo con fuerza mientras se abrazaba a lo primero que "encontró". La escena era sin duda aterradora para su mente. Todo el despacho estaba patas arriba. Había huecos en la pared con forma de personas que, casualmente, tenían la silueta de Makarov y Gildarts. Para mejorar la cosa, ambos estaban en el suelo, encima de un charco de su propia sangre. Tanto la peli naranja como el anciano tenían moratones en todo el cuerpo, fruto de una paliza sin precedentes. Y, para rematar, Erza respiraba entrecortadamente con su espada en lo alto y un aura asesina intimidante.

La pelirroja, al ver entrar al resto, bajo la espada y se relajó.

— ¿Ya has acabado? – pregunto Coulson.

— Sep. Ya he acabado. – entonces miro asesinamente a ambos hombres adultos – Espero que no vuelva a ocurrir. – advirtió/amenazo.

— L-lo sentimos Erza. – se disculparon como pudieron.

Entonces ambos se pusieron de pie. El pelirrosa se asustó aún más y se agarró con más fuerza a quien estuviera agarrando. ¡Y es que era para acojonarse! Si ya de por si la cosa ya acojonaba, el ver los rostros asustaba más. La imagen le recordó al anime de One Piece, cuando Luffy o Usopp suelen recibir palizas de Nami o Sanji y les dejan las caras irreconocibles.

— Natsu… Natsu…

El dragón escuchaba una voz, pero le parecía lejana. Y se lo siguió pareciendo hasta que sintió un pequeño pellizco en la barriga. Fue entonces que se dio cuenta. Bajo un poco su mirada para encontrarse con unos cabellos dorados. Entonces cayó en la cuenta. Estaba abrazando a Lucy. Demasiado cerca. Tan cerca que notaba sus curvas. TODAS.

— ¿Podrías soltarme, por favor? Me cuesta respirar. – pidió la rubia.

— L-lo siento. – se disculpó con vergüenza, apartándose un poco de la elfa.

Gray soltó una risilla al ver a la rubia sonrojada, intentando disimularlo mientras se alisaba las inexistentes arrugas de su ropa y al pelirrosa rascándose la nuca, también sonrojado.

— Dejad el coqueteo para otro momento. ¿No os parece?

— ¡Que te jodan! – grito Natsu, aumentando su sonrojo.

— … a Juvia vas. – susurro Lucy.

Ante la mención de la sirena, al vampiro le recorrió la espalda un escalofrió. Ya podía oír en la lejanía a la peli azul gritando su nombre.

— Ejem, ejem. Bueno, ¿informe? – pregunto Makarov desde su asiento.

Gildarts se tuvo que sentar ya que no podía mantenerse de pie. Coulson miro a la pelirroja, la cual asintió y dio un paso adelante.

-La misión fue un éxito. Conseguimos rescatar a los rehenes… o bueno, a los que no habían sido transformados.

— ¿A qué te refieres? – pregunto Gildarts.

— La base pertenecía a la Alianza Balam. Se dedicaban a convertir a los humanos en ghouls. Y había muchos. Suponemos que llevan días o incluso semanas secuestrando y transformando.

Tanto Makarov como Gildarts susurraron con pesar.

— Tal y como me informaron. Tenía la esperanza de que fuera erróneo. Una lástima. Hemos conseguido destruir varias bases en el Sureste de Asia y el Pacifico, pero parece que siguen creando nuevas bases.

— Esto… tengo una pregunta. – hablo Natsu levantando una mano – Sé que llevo un mes aquí, pero nadie me ha explicado que es la Alianza Balam.

— ¿No? – se asombró Makarov – Alguien tenía que explicártelo. ¡Exijo saber quién ha sido el idiota que no le ha informado! – exclamo.

— Director Makarov… era usted quien debía explicárselo. – respondió Coulson calmadamente.

— … ah.

Gildarts empezó a carcajearse al ver la cara de idiota que se le había quedado a Makarov. El cuarteto intentaba aguantarse la risa.

— Ejem. Bueno… escucha bien esto, Natsu. La Alianza Balam está compuesta por tres de las cuatro asociaciones oscuras más poderosas. A pesar de ser conocida como una Alianza, estas asociaciones no interaccionan entre sí, y su "Alianza" no es más que un pacto de no agresión. Ellos controlan el mundo de las tinieblas y todas las asociaciones oscuras están bajo su dominio, incluidas varias de las empresas más importantes del mundo. Las tres organizaciones más poderosas de esta Alianza son Tártaros, Grimoire Heart y Oración Seis.

— Entiendo. Pero has dicho que está compuesta por tres de las cuatro asociaciones más poderosas. —¿Cuál es la primera?

— No lo sabemos.

— …

— Esas asociaciones tienen miembros muy poderosos. Tártaros, por ejemplo, está compuesto por demonios. Poderosos demonios. Se dice que esos demonios no son originarios del Infierno, sino que fueron creados por el mago oscuro más poderoso de la historia. Un mago humano cuyo poder llego a superar a todos.

La voz de Makarov se había tornado profunda y demasiado seria. No solo él. Gildarts, Gray, Erza y Lucy también habían ensombrecido sus rostros. Coulson era el único que estaba como siempre.

El pelirrosa trago saliva. La tensión era muy intensa.

—¿Y… quién es?

— Zeref. El mago inmortal. Un mago con más de 400 años de vida. Se dice que ya vivía cuando los dragones "desaparecieron", oséase, cuando tu sangre dragón fue sellada.

— Y… ¿aún vive?

— Se cree que sí.

Natsu estaba impresionado. Un humano, un mago, que había superado a todos. ¡Incluso había vivido más de 400 años! La verdad es que no tenía muchas ganas de encontrárselo… no al menos hasta controlar al 100% su poder de dragón.

-Es un enemigo que nadie puede enfrentar. – continuo el anciano – Su magia principal arrebata la vida a cualquier cosa. Animal, planta, humanos e incluso seres sobrenaturales. Incluso los Dioses le temen.

— ¡¿I-incluso los D-dioses?! – pregunto con asombro.

— En niveles de poder Dioses, elfos y dragones están al mismo. Los elfos son los primeros seres que han existido. Sus armas y habilidades mágicas son inigualables. Los dragones fueron los segundos. Seres de energía pura. No hay poder destructivo que les iguale. Los Dioses no son más que seres que han obtenido un poder abrumador.

— Pero también depende de que entendamos por Dioses. – esta vez hablo Gildarts – Según la religión judeo-cristiana, Dios es un ser omnipresente, omnisciente y omnipotente. No sabemos nada de ese Dios. Hemos conocido a algunos ángeles que nos han ayudado alguna vez a combatir algún gran mal, pero poco más.

— ¡Espera un momento! ¡¿Dios existe?! ¡¿Ese Dios?!

— Sep. Pero no es el único. Los Dioses Nórdicos, Dioses Olímpicos, Dioses Hindúes…. Esos y muchos más. La única diferencia es que esos Dioses no son como el judeo-cristiano. Esos Dioses son como los que ha explicado Makarov. Son seres que han conseguido un poder abrumador… o tienen habilidades trampas como los Dioses Hindúes. Ejemplo de esos son Thor, Shiva, Zeus y demás. Hemos preguntado a los ángeles como es su Dios y cuál es su poder, pero solo nos responden con una frase; 'él es el que es'. Si sabes algo sobre la Biblia sabrás que es una frase muy parecida a la que le dijo a Moisés; 'yo soy el que soy'.

— …

Natsu estaba asombrado. Si ya de por si durante ese último mes había descubierto cosas asombrosas… ¡ahora lo estaba flipando! Dioses. Las antiguas religiones y las actuales realmente existen. Sus Dioses existen. Hay que joderse. Aunque una duda rondaba su mente.

— Esto… ¿y cual Dios es más poderoso?

Si existían tantos Dioses, entonces… ¿cuál de todos ellos era el más poderoso? ¿Cuál era el ser más poderoso existente?

— Es una pregunta sin respuesta, muchacho. – Makarov volvió a tomar la palabra – Si bien es cierto que conocemos el alcance de los Dioses Olímpicos y Nórdicos, incluso de los hindús. Hay muchos que no sabemos cuan poderosos son, como el Dios judeo-cristiano. Pero, para los humanos y la gran mayoría de razas, los Dioses y sus civilizaciones no son más que razas y civilizaciones extraterrestres y antiguas. Dioses es solo el término que le dieron los humanos primitivos, pero, como ya he dicho antes, nosotros les decimos Dioses como termino, pero no los consideramos como tal. Para nosotros, no existe realmente ningún Dios. Y no pienses que sus Infiernos están bajo la corteza terrestre ni sus cielos sobre las nubes. Debajo nuestro solo está el magma del manto y el núcleo, y encima de nuestras cabezas el espacio. Además, da igual que tan poderosos sean. Recuerda que dragones y elfos pueden igualar su poder.

El pelirrosa dirigió su mirada a la rubia, esperando una explicación.

— Eso es cierto. Pero eso era antes, cuando mi raza estaba en toda su gloria. Ahora no somos más que una sombra de nuestro pasado. – explico con pesar – Nuestros más poderosos guerreros y magos murieron hace miles de años en una antigua guerra.

— A pesar de ello siguen siendo poderosos y temidos.

— Eso es cierto. – hablo Erza – Solo hay que verlos combatir. – le sonrió a la rubia.

— Y… mi especie… – murmuro el pelirrosa – Se de lo que son capaces. Cuan terribles pueden ser. – entrecerró los ojos.

Había leído sobre ellos. Su jerarquía era la siguiente; Dragones Celestiales, los más poderosos. Fueron tres; Ddraig, Albion y Ancalagon. El Dragón Rojo, el Dragón Blanco y el Dragón Negro. Su poder supero a cualquier otro dragón que jamás haya existido. El más poderoso de los tres fue Ancalagon, el Dragón Negro. Fue el dragón más grande que jamás haya existido. Tan grande que su cuerpo ocultaba el Sol. Tan grande que cuando murió destruyo tres gigantescas montañas en su caída. Montañas tan grandes como el propio Everest. Decían que su poder supero al de los otros dos Dragones Celestiales. Luego estaban los Reyes Dragones. Algunos de ellos fueron Igneel, Grandine, Metalicana, Acnología, Fafnir, Azi Dahaka o Vritra. Dragones de un gran poder, pero no lo suficiente para llegar al nivel de los Dragones Celestiales.

El único que estuvo cerca fue Acnología, al que consideraron el Rey de los Dragones cuando los Dragones Celestiales perecieron. Después de ellos ya estaban los Clase Alta, Media y Baja. Algunos de ellos eran Herensuge, Ladon, Nidhogg. Por su poder, ahora mismo podría decirse que él estaba en Clase Baja, excepto cuando perdió el control. Por lo que había leído en el 'Libro de los Dragones' que Makarov le había entregado, en el momento que enloqueció su poder se elevó hasta un Clase Alta o incluso un Rey Dragón. Según explicaba el libro, puede que su antepasado dragón fuera un Rey Dragón. Aún estaba investigando sobre ello. En fin. La gran mayoría de los dragones murieron antes de la desaparición de los dragones, pero el único del que no se supo nada fue del dragón Acnología. Algunos decían que estaba desaparecido y otros que estaba descansando hasta que volvieran los dragones occidentales.

El siquiera pensar que esos dos seres, Zeref y Acnología, estuvieran vivos asustaba a todos los seres y Facciones existentes.

— Exacto. – afirmo Makarov – Incluso los Dioses tendrían muchos problemas para matar a uno. Se sabe que muy, pero que muy pocas armas además de las élficas son capaces de atravesar sus escamas. Solo el mithril es capaz de igualar la dureza y resistencia de esas escamas.

— ¿Mithril?

— Es un metal plateado precioso, muy ligero pero capaz de proporcionar la fuerza extrema en las aleaciones, que se extraía por los enanos, mi especie en parte.

— Ah. Pensaba que solo existía en 'El Señor de los Anillos'.

— Tolkien sabia de la existencia de razas sobrenaturales y creo esa obra de arte usando un poco de todo. Obviamente no existe la Tierra Media como tal, pero su Universo es sin duda asombroso. Un gran hombre.

— Vaya. Increíble.

Pensar que el creador de 'El Señor de los Anillos' fue parte de esta organización. Ahí en parte estaba la pregunta del por qué varias cosas que habia escuchado salían en sus libros. Espera un momento ¿En qué momento habían dejado de hablar de Zeref para hablar de esto? Bueno, parecía que era mejor así. No parecía gustar hablar del mago oscuro y no quería sacar el tema de Acnologia.

XXXXX

Una vez que la reunión post-misión con Makarov y Gildarts hubo terminado, el cuarteto, junto a Coulson, se fueron de dicha planta rumbo a la cafetería. Tenían mucha hambre.

— ¡Oh, casi me olvido! ¡Debo ir a buscar a Happy! ¡Nos vemos luego! – exclamo Natsu mientras corría en dirección al cuarto de los gatos.

El trio siguió su camino hacia la cafetería.

— Muchachos, yo también me tengo que ir. Al parecer el grupo Blue Pegasus ha llegado hace tiempo. – les dijo Coulson.

Erza tembló levemente.

XXXXX

El pelirrosa se encontraba corriendo por los pasillos de la base rumbo a la sala donde estaban los gatos.

— ¡Happy! – gritaba.

Pocos segundos después, por una puerta abierta, vio salir un rayo de color azulado. Dicho rayo dio un gran salto, cayendo sobre el pecho del dragón.

— Miau.

— ¡Happy! – abrazo cariñosamente a su minino - ¿Cómo has estado compañero? ¿Me has echado de menos? – sonreía mientras acariciaba su mejilla con la suya propia.

— Miau.

— Oh, ya habéis vuelto.

El pelirrosa dejo de mimar a su minino para mirar a la persona que se encontraba ahí. Se trataba de Lissana, que estaba junto a otra chica. Esta era castaña y parecía ser una nekomata ya que tenía orejas y colas de gato.

— Hola Lissana. ¿Y tú eres?

— ¡Yo soy Milliana-nyan! – se presentó la nekomata castaña – Liss me dijo que había un nuevo gatito, y no pude evitar venir a verlo. – mientras arrebataba a Happy de los brazos.

— Ah. Ya veo.

— ¿Y qué tal ha ido la misión? – pregunto la peliblanca mientras entraban adentro.

— Supongo que ha ido bien. Hemos conseguido salvar a muchos, pero no a todos. – contesto con tristeza.

— Eso normalmente es así. Pocas veces se salva a todos.

— Eso parece. También he descubierto algo acojonante.

— ¿?

— Erza.

— Oh, ya la has visto en su furia, ¿eh? – le pregunto con gracia. Al ver la cara blanca y asustada del dragón no pudo evitar carcajearse - ¡Jajajaja! ¡Muy propio de Erza! – se limpia las lágrimas - ¿Y a qué se debe su furia?

— B-bueno… Makarov y Gildarts…

— Entiendo.

— ¡Lissana!

El dúo miro hacia la puerta. Alguien se acercaba. Milliana seguía jugando con los gatos, así que ni miro. A la nariz del pelirrosa le llego un olor a hombre, que también se parecía un poco al de la peliblanca a su lado.

— Hermano, estoy aquí. – lo llamo.

Pocos segundos después un hombre peliblanco se asomó por la puerta. Era bastante grande. Mínimo le sacaba tres cabezas al pelirrosa. Y no solo eso… ¡el tío era un jodio armario!

— Lissana, tenemos que irnos de misión. ¿Tú quién eres? – pregunto al ver a Natsu.

— Hermano, él es Natsu, un dragón occidental. Lleva un mes aquí.

— Ah. Ya veo. Un placer.

— Natsu, él es Elfman, mi hermano mayor. - comento lissana mientras señalando al hombre de piel morena y de cabello albino, de un tamaño estrepitosamente grande.

— No lo dirás solo por su altura, ¿verdad?

— ¡Jajajaja! Claro que no. Es mi hermano mayor por un año. Si es tan grande es porque es hijo de una gigante.

— "Hermano mayor. Por eso sus olores se parecen tanto." - penso sorprendido el dragon - Espera, ¿hijo de una gigante?

— ¡Sep! Como ya sabes, yo soy hija de una nekomata y mi padre humano. Mi hermano es hijo de una gigante y mi padre humano. Y por último mi hermana Mira. Ella es hija de una demonio y mi padre humano. Es la mayor. Me lleva dos años.

— Ah. ¿Y cómo es que… bueno, un humano… dejo embarazada a una gigante? – pregunto con vergüenza. La verdad es que le costaba imaginárselo.

— Ni idea. – respondieron ambos hermanos.

— ¿?

— Al parecer, en lo que coinciden nuestras madres, era que violaron a nuestro padre varias veces.

— ¡¿Las tres?!

— Sep. La madre de mi hermana Mira es una demonio del Infierno. La madre de Elf era una gigante de unos cinco metros. Mi madre, bueno, creo que ya te hable de ella.

— ¿Y, dónde están?

— Fallecidas por distintas causas. – respondió mientras bajaba la cabeza en un gesto de tristeza.

— …

— Lissana, tenemos un poco de prisa. – le dijo Elfman con suavidad interrumpiendo el momento.

— Ya voy. Bueno Natsu, nos vemos. – se despidió mientras se marchaba con su hermano mayor.

El pelirrosa se quedó allí con su gato, dándole mimos, mientras pensaba en los Strauss. La verdad es que era gracioso en parte. Sobre todo la historia del padre. En otro momento conocería más de esa familia, y espera que de los demás también.

— ¡Nyan~!

El ronroneo de Milliana lo saco de sus pensamientos. La castaña se encontraba jugando con Lector y Frosch.

— "Aun me quedan cosas por aprender."


Varios días despues

El pelirrosa se encontraba en una de las tantas salas de entrenamiento de la base. Se encontraba solo. Sting y Rogue se habían ido hace apenas media hora. El dragón principiante aún estaba intentando conseguir transformarse por completo sin volverse loco y descontrolarse, pero aún le resultaba imposible. Por suerte, antes de llegar a ello, los dragones gemelos lo dejaban inconsciente.

Encima de una gran roca, el pelirrosa se encontraba sentado en posición de loto. Era un entrenamiento pasivo que ambos dragones orientales le habían recomendado. Intentar ir al interior de su mente. Es posible que ahora que su sangre dragón no estaba sellada, es posible que pudiera encontrar conocimientos ocultos en lo más profundo de su inconsciente. Llevaba así desde que ambos se habían ido, pero no había conseguido ningún resultado. No duraba ni un minuto concentrado.

Entonces cuando estaba a punto de rendirse un suave aroma me capturado por sus sentidos, un olor femenino y embriagador. Ya lo había olido antes, ¿pero dónde? No conseguía acordarse.

— Vaya. Es la segunda vez que nos vemos, dragón occidental.

El pelirrosa abrió los ojos. Atravesando la puerta de la sala y avanzando hacia su persona, cierta rubia oji azul que se encontraba vestida con el uniforme femenino de la organización, escotado, sonreía alegre.

— ¿? ¿Y tú eres…? – pregunto confundido.

— ¿No te acuerdas de mí? Eso está muy mal. A una bella dama como yo no se le puede olvidar. – dijo la rubia mientras se acariciaba elegantemente la melena.

— …

— Rusia. Hace unos días. – dijo derrotada.

Sinceramente, el que no le recordara dolía en su orgullo. ¡Se supone que era la hija de Afrodita! ¡Ningún hombre o mujer homosexual debía olvidar su belleza! Claro que tenía otras cosas además de eso.

— Ahhh. Ya me acuerdo. Nos ayudaste con los rehenes y luego desapareciste. – dijo Natsu mientras se daba un leve golpe en la frente en señal de reconocimiento.

— Bufff. Menos mal que si me recuerdas. – suspiro mientras se sentaba frente al pelirrosa.

— ¿Y tu nombre?

— ¿?

— No me lo dijiste, por lo que no lo sé.

— Ya veo. Mi nombre es Jenny Realight, hija de Afrodita, una semi diosa. – con u claro tono que denotaba orgullo.

— ¿Una semi diosa? Vaya. La primera vez que veo una.

— Exacto, dragón. Yo es la primera vez que veo a uno de tu especie. Un dragón occidental. Pero, quitando tus ojos y aura, no pareces uno. – le comento mientras lo inspeccionaba de arriba abajo.

— Eso es porque estoy en mi forma humana.

— Entiendo. Entonces supongo que tendrás tres, como Sting y Rogue.

— Sep. Pero no consigo transformarme en dragón. Me descontrolo cuando lo hago.

— ¿En serio? Pues entonces mejor que no lo hagas. Mi madre ya me ha explicado todo lo que sabe sobre dragones.

— ¿Y ha sido bueno?

— Un poco de todo. Como en todos lados, hay buenos, neutros y malos. Espero que seas de los primeros… o de los segundos como mucho. También sobre vuestro poder destructor y que sois polígamos. Que soléis tener varias parejas.

— ¡! – el pelirrosa abrió los ojos como platos un poco avergonzado de que tantas personas tuvieran esa información sobre su persona.

¿Acaso todos sabían eso? Y él pensaba que solo el libro tenía esa información.

— La verdad es que me parece un poco machista. Seguro que si fuera al revés se armaría un follón. – comento con mala cara. Entonces vio a Natsu, que parecía sentirse nervioso y muy incomodo – Bueno, no puedo culparte. Después de todo es parte de tu naturaleza. Pero no soy nadie para juzgar. Después de todo, todos saben la reputación de mi madre y compañía.

— B-bueno, n-no es algo que y-yo haya b-buscado. – dijo con nerviosismo – Pero tampoco les hacemos nada malo. Por lo que he leído sobre mi especie, son polígamos, pero también fieles a sus parejas. Eso no está mal, ¿verdad?

— … en parte. Supongo que todo depende de la moral y ética. ¿Puedo pedirte algo? – pregunto mientras se levantaba y avanzaba hasta estar prácticamente delante de él.

Al estar Natsu sentado y Jenny de pie, los pechos de la rubia quedaban a la altura de sus ojos, por lo que el pelirrosa desvió la mirada sonrojado.

— ¿Q-que cosa?

— Pelea contra mí.

— ¡¿?! ¡¿Comooooooooo?!

— Pelea contra mí. Quiero saber que tan poderoso eres. Admito que en cuanto al ranking de esta organización yo no estoy ni entre los diez primeros… por eso me gustaría saber cuál es el tuyo y cuál es la diferencia respecto al mío.

— … yo… no se…- respondió muy dubitativo

— Estoy segura de que ya has entrenado con alguien más, ¿no?

— Sep. Laxus, Jellal, Sting, Rogue, Erza y Kana. Normalmente entreno con ellos, pero no tenemos combates. Cuando me excito demasiado en las peleas suelo descontrolarme.

— ¿Excitarte? ¿De qué manera? – pregunto la rubia con curiosidad.

El pelirrosa se sonrojo cual tomate.

— ¡N-no me r-refiero a esa clase d-de excitación!

— Yo no he pensado en nada pervertido. – sonrió con burla, provocándole un tic al dragón que ya había entendido, que esta rubia se estaba burlando de el – Entonces es excitación de batalla. Es normal para tu especie. Entonces lo hacemos así; tendremos un pequeño encuentro y, cuando sientas que te excitas demasiado, lo detenemos, ¿vale?

— …

El pelirrosa la miraba inseguro. No solo estaba el problema de su excitación de batalla. Le pasaba lo mismo que cuando estaba cerca de Lucy o Kana, pero por suerte cuando entrenaba con l Erza estaba también. Así podía controlarse mejor. Por eso no entrenaba con la rubia.

— Vengaaaaaaaaaaa. – rogo haciendo morritos.

— Pufff. Está bien. Pero a la mínima paramos. - sentencio.

— ¡Yei!

— "Espero que no acabe mal."

El pelirrosa se levantó de la pierda, provocando de Jenny se alejará un poco. La rubia tenía una sonrisa retadora. Se sentía nerviosa por pelear contra el dragón. Su madre le había advertido que luchar contra un dragón, daba igual si era oriental u occidental, era de las cosas más peligrosas que podría hacer. Aun recordaba la sensación que experimento en Rusia, pero no sentía miedo, sino excitación por la batalla.

Ambos se alejaron y pusieron frente a frente. El pelirrosa entro en su fase hibrido (escamas, garras, alas y cola) y Jenny convoco su armadura. Entonces la rubia tembló levemente. El aura que emitía el dragón era la misma que sintió en Rusia. Si se sentía así estando el pelirrosa bajo control… ¿cómo sería cuando no lo estuviera?

Ella fue la primera en atacar. Con su velocidad de semi diosa, se acercó hasta el pelirrosa, lanzando su puño directo a la mejilla. Natsu la bloqueo con su antebrazo, sorprendiendo a la mujer.

— Vaya. Sin duda eres bastante rápido. Además, has bloqueado un puñetazo mío. No es por alardear, pero mis puñetazos son de los más poderosos que hay al ser hija de una Diosa. Puedo levantar hasta unas quince toneladas. Solo Elfman es capaz de igualarme.

Una sonrisa surgió en la cara de Natsu.

— Pues parece que yo también puedo igualarla.

Con un rápido movimiento agarro con ambas manos el brazo de la rubia y empezó a dar varias vueltas sobre su eje para acabar lanzándola hacia una pared.

En medio del vuelo, Jenny consiguió recuperar el equilibrio en el aire, quedando en paralelo al suelo. Inclino sus piernas y amortiguo su choque contra la pared, provocando un cráter en la misma.

— Wow. No está nada mal. – murmuro sorprendida al ver el cráter.

Volvió al suelo y corrió hacia el pelirrosa. Se había animado bastante. Al ver a la rubia correr hacia él, su sonrisa aumento, entrecerrando los ojos.

Jenny no pudo reaccionar. Natsu la había golpeado con fuerza en el estómago con una patada. El aire escapo de los pulmones de la rubia.

— Jejeje. Así que nos pondremos más serios, ¿eh? – sonrió desafiante.

Se levantó y miro a Natsu mientras se sobaba el estómago. Una sonrisa colmilluda asomo en las bocas de ambos contrincantes.

Corriendo a una gran velocidad comenzaron a pelear. Tanto el ataque como la defensa eran simultáneos, a tal velocidad que no se veían brazos o piernas. Dándose un golpe simultáneo en la cara se alejaron dando una pirueta rápida en el aire aterrizando metros atrás.

— Ahhh… ahhh…. Je, esto me agrada. Eres el primero que se atreve a golpear mi rostro. No me estas subestimando ni siendo blando conmigo por ser mujer. Me gusta eso. – dijo con sinceridad.

Natsu tenía una sonrisa de satisfacción en su cara.

— Pero esto apenas comienza.

La rubia corrió hacia Natsu a una gran velocidad. Era tal la velocidad de los golpes que el pelirrosa no podía defenderse correctamente. Ahora Jenny sí que iba con todo. Finalmente le dio un poderoso golpe en la cara mandando a Natsu hacia el suelo varios metros atrás.

— ¿Eso es todo? - pregunto con burla.

No se dio cuenta, pero su voz se había vuelto más sensual.

Natsu inmediatamente se levantó como si nada. Se tocó levemente el lugar donde había recibido el golpe. Le dolía bastante. Sin darse cuenta sus ojos se habían vuelto rojos y su mente se estaba nublando. Una sonrisa colmilluda surgió en su boca.

—…

Inmediatamente ambos volvieron a lanzarse el uno contra el otro. En ningún momento sus sonrisas se borraron. Eran tal la velocidad que no se podían diferenciar entre de quien era el brazo y la pierna. Llego un momento en que se golpearon mutuamente; Natsu había golpeado el estómago de Jenny mientras que es esta había conectado a Natsu una poderosa patada en la cara.

Con un golpe Jenny enterró a Natsu en el suelo. Sin desaprovechar eso el pelirrosa sorprendió a la rubia con un golpe sorpresa en la quijada.

Nada más golpearla en la quijada, el dragón inspiró profundamente y exhaló un torrente de ardientes llamas, las cuales giraron como si se tratara de un pequeño tornado de puro fuego.

Jenny se apartó lo más rápido que pudo. Reviso su armadura, comprobando que había sido levemente quemada, aun habiendo esquivado las llamas. Sin duda eran ardientes.

La rubia volvió a sonreír. Tenía las pupilas dilatadas, su respiración era profunda y el sudor empezaba a aparecer en su cuerpo.

— Un buen calentamiento.

— Lo mismo digo.

La voz de Natsu también se había vuelto profunda y ronca. Sus pupilas también se habían dilatado y sus ojos estaban rojos carmesí. Pero eso no asusto para nada a la rubia. Al contrario, le encanto.

Ambos volvieron a ponerse en posición.

— ¡Toma esta! – grito Jenny.

Acumulando poder en su puño, la rubia se volvió a lanzar contra el pelirrosa. Este la recibió con su puño cargado de fuego. Entonces los chocaron.

¡Boom!

Al impactar una gran explosión se generó junto a una brillante luz. Cuando la luz se disipo, ninguno de los dos estaba en su sitio. El lugar donde estaban ahora era en el cielo. Jenny volaba gracias a una serie de pequeños círculos mágicos bajo sus pies, los cuales le daban la posibilidad de combatir en el aire, y Natsu tenía extendidas sus alas dragontinas rojas como el fuego en su máximo esplendor. Se encontraban en una pelea sin defensa, solo recibían golpes.

Finalmente, ambos desaparecieron de ese lugar. Solo se escuchaban ondas expansivas, y durante breves momentos se lograban ver. En un momento aparecía Jenny, que estaba dando un golpe a Natsu en la cara, luego aparecía Natsu dándole un rodillazo en el estómago; ambos chocando sobre sus rodillas, volvían a desaparecer y aparecer, esta vez los puños de ambos estaban chocando sobre sí.

Posteriormente aparecieron y se estaban golpeando mutuamente la cara, dando un rápido movimiento volvieron a aterrizar.

— Veamos qué te parece esto.

Jenny extendió sus brazos con las palmas abiertas y comenzó a reunir aura en ellos.

— ¡Ahh!

Apunto hacia Natsu y ambos ataques de aura salieron disparados hacia su posición.

Natsu cubrió su brazo derecho con fuego y, con un veloz movimiento, repelió el ataque, desviándolo y haciéndolo explotar en el aire.

— … - el pelirrosa sonrió arrogante.

— Je. Lo que esperaba de un dragón.

Natsu se lanzó hacia Jenny a gran velocidad. Intento golpearla con el puño cubierto de fuego, pero lo atravesó, desapareciendo en el aire.

— … - entrecerró los ojos

— Tele transportación. – escucho su voz.

En ese momento Jenny apareció a sus espaldas.

—Te tengo.

Cuando lo golpeo también la atravesó. Un ronroneo escucho a su espalda. Luego un puño intentando impactar contra su cuerpo, pero se tele transporto otra vez.

Se repitió unas cinco veces más. Al final, a la sexta vez, Natsu no alcanzo a esquivar un golpe, por lo que golpeo el suelo.

— Tsk. – se quejó.

Jenny sonrió contenta. Se despisto durante un segundo, por lo que no pudo esquivar el ataque de Natsu.

Un poderoso gancho en plena barbilla. El golpe el mando a volar en línea recta en el cielo. Natsu extendió sus alas y voló a toda velocidad para alcanzarla. Una vez que la alcanzo siguió golpeándola varias veces. Luego la lanzo a tierra…

Inmediatamente comenzó a lanzar consecutivas bolas de fuego hacia donde se encontraba Jenny. La rubia, algo atontada por el golpe, conseguía esquivar por los pelos las bolas de energía.

— ¿De verdad crees que con unas cuantas bolas de fuego me detendrán…?

Antes de que pudiera seguir hablando reaparecieron seis bolas de fuego que supuestamente se habían evaporado. Jenny se sorprendió enormemente al verlas.

Esquivo una esfera que la ataco por la espalda. En ese instante el resto de las esferas de energía comenzaron a seguir a Jenny mientras Natsu movía sus dedos. Esta con dificultad lograba esquivarlas. Luego de lograr alejarse de las bolas ardientes un poco, se preparó para el contraataque.

Cubrió sus manos con aura divina y empezó a golpear las esferas.

Una vez destruidas miro a Natsu con curiosidad.

— ¿Cómo lo has hecho?

Natsu solo la miro con mirada hambrienta.

Ambos sonrieron de nuevo y volvieron a atacar, desapareciendo. Nuevamente solo se escuchaban el intercambio de golpes.

Finalmente, luego del intercambio, Jenny y Natsu dejaron de moverse. Ambos respiraban entrecortadamente.

— Creo que es tiempo de terminar con esto. – sonrió Jenny.

Llevo sus manos al centro de su cuerpo. Juntando las yemas de sus dedos comenzó a concentrar su aura divina. Dicha energía se concentró en el espacio que había entre sus palmas.

Natsu entrecerró los ojos y encendió su cuerpo. El fuego lo cubrió. Inmediatamente movió sus manos hacia atrás de la parte de atrás de la cadera.

— ¡Terminemoooooooooos! – grito Jenny mientras atacaba.

Una poderosa esfera de aura divina surgió de las manos de la rubia, lanzándola a toda velocidad hacia Natsu.

¡Groar!

Natsu lanzo un torrente de llamas, el cual impacto de lleno contra el ataque de Jenny.

¡Kabom!

El viento se movía en todas direcciones. La tierra donde se encontraban se agrieto enormemente. El polvo se levantó, creando una columna de humo. Cuando esta se dispersó se pudo contemplar perfectamente a ambos combatientes. Se encontraban respirando entrecortadamente. Natsu tenía parte de la ropa destrozada. Pero aún seguía con sus ojos rojos y mirada hambrienta. Pero había vuelto a su forma humana. Jenny no parecía estar mejor. Su armadura estaba destrozada y su uniforme también bastante roto. Al igual que Natsu, tenía las pupilas dilatadas, el cuerpo sudado y una mirada hambrienta. Ambos jodidamente muy excitados.

El primero en avanzar fue Natsu, siendo imitado por la rubia al instante. Nada más está a una distancia suficiente, ambos se lanzaron hacia el otro. Juntaron sus labios en un beso abrasador. Sus manos no dejaban de recorrer el cuerpo del otro. El dragón agarro a la rubia del trasero con ambas manos, apretándolo y alzándola. Jenny gimió mientras enrollaba sus piernas en su cintura. Con paso seguro, el dragón avanzo hasta apoyar a la rubia contra una roca con algo de delicadeza. En ningún momento habían dejado de besarse. Mientras el chico de cabellera rosada la sujetaba por el trasero y las piernas, esta aprovecho para quitar la camisa del muchacho y tocar piel con piel. Un gruñido de placer fue absorbido por la boca de la rubia, que también gemía.

Sintiéndose desesperado por tocar piel, con una mano el dragón desgarro el uniforme de la rubia mientras con la otra mano la mantenía. Destrozo el sujetador, dejando ambos pechos al aire, con los pezones apuñalando el aire, y ataco sin dilación el pecho izquierdo mientras con la mano libre apretaba y masajeaba el derecho.

— ¡Hmmmm! – los gemidos de Jenny se escuchaban en toda la sala.

Agarro el cabello del chico, acercándolo más a ella. Mientras, con su otra mano, le bajaba los pantalones, dejándolo en calzones. Se liberó del agarre de la mano que estaba en su trasero y lo empujo con fuerza, tirándolo al suelo. Luego se puso encima suyo, cintura con cintura, ambos solo con la ropa interior de abajo. El dragón se incorporó, volviendo a besarla con pasión. Pasión que fue contestada con la misma intensidad por la rubia, la cual empezó a mover sus caderas.

— Oye Natsu, el abuelo ha dicho que…. ¡Kyaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaa!

Ambos pervertidos se separaron y miraron a la entrada de la sala. Allí estaba Erza. La pelirroja estaba tan sonrojada como su cabello. Aquella interrupción provoco que ambos pudieran aclarar su mente y dejar a un lado la lujuria del momento.

— ¡L-lo lamento! – se disculpó mientras cerraba de golpe la puerta.

Ambos miraron dicha puerta durante varios segundos, hasta que algo hizo 'clic' en sus mentes. Notaron el cuerpo del otro. Ambos tenían las caras sonrojadas y los ojos abiertos como platos. La primera en reaccionar fue Jenny al notar sus pechos contra el pecho del dragón y su miembro palpitante justo en su zona intima.

— ¡Kyaaaaa! – grito mientras se levantaba de golpe, totalmente avergonzada.

Luego desapareció de golpe. Se tele transporto.

Natsu se quedó en el lugar, mirando a donde había estado la rubia. Solo tenía un pensamiento en la cabeza.

— "¿Qué cojones acaba de pasar?"

XXXXX

En el despacho de Makarov se encontraban el nombrado y la pelirroja. Erza se encontraba contándole entre tartamudeos y sonrojos al anciano lo que había visto en la sala.

— ¿Ya ha pasado? Que rapidez. – murmuro el anciano.

— ¿Abuelo?

— Veras Erza, cuando un dragón se excita, sus parejas o futuras parejas, ya sean elegidas consciente o inconscientemente, también se excitan. Esto es debido a que el dragón libera una hormona al aire que provoca que las hormonas sexuales de sus parejas se disparen. – explico – Es por eso que parece ser que Jenny se puso como una moto. – término de una manera jocosa el viejo verde.

Erza se mantenía pensativa.

— Entonces, ¿por qué no ha sucedido antes?

— Pueden ser dos motivos. O ella es la primera, cosa que dudo muchísimo, o que haya habido algún motivo por el que no haya pasado. Es posible que fuera al estar los dos solos. Además, Jenny nunca ha mostrado nada por ningún hombre. Jenny. Jojojojo. Si no es tonto el tío.

— Abuelo. – advirtió la pelirroja.

— Ejem, ejem. Bueno, es algo que no podemos impedir. Tarde o temprano pasara. -sentencio el anciano de manera definitiva

— ¿No deberíamos de…? -fue cortada inmediatamente

— Nop. No es buena idea. Natsu podría descontrolarse si hacemos algo indebido. Dejemos que la naturaleza siga su curso.

— Entendido. – pero antes de irse miro de reojo al anciano – Ahora que lo pienso, ¿puede que ella respondiera con más fuerza de la esperada? Digo, es hija de Afrodita. Puede ser que, debido a los poderes heredados de su madre, reaccionara más fuerte. Después de todo, es la Diosa del Amor... el amor sexual, no el romántico.

—… eso también tendría sentido. Jojojojo. Esos dos van a destrozar la base a polvos. ¡Jaja—jajaja…!

¡Pam!

Erza lo mando a dormir de un buen puñetazo.

— Maldito viejo verde. – mascullo con mal humor, saliendo del despacho, dejando tras de sí a Makarov enterrado en la pared.


Erendir: y otro mas pal saco XD

Lady werempire: buenas mis queridos subditos, es un gusto volver a estar por aca, y sinceramente es un honor para ustedes, pero bueno, estoy jugando, estoy muy feliz de estar aca, y si tienen alguna duda o comentario denlo, les doy permiso, todos esos comentarios mejoraran, la historia, hace una reverencia y se despide

Giu Giu Salamander: Seguimos actualizando y esperando más lectores, ahora la demora es mi culpa y mala señal. Permitido enfadarse conmigo.