Fairy Tail no es de mi propiedad, pertenece a su respectivo autor.
Este fic contiene/contendrá violencia, palabrotas, lemon mas o menos fuerte y demás cosas. Leedlo bajo vuestra responsabilidad, que yo ya lo he puesto en categoría M.
Yo hago esto por simple diversión, sin ánimo de lucro.
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Capítulo 7:
ATAQUE A LAS TORRES — PARTE 02
La orden había sido dada. Los distintos grupos alrededor del mundo empezaron el ataque. Esta seria la primera vez en muchísimo tiempo que las distintas Facciones mundiales, los mas poderosos guerreros y los seres mas poderes del tiempo y del espacio lucharían codo con codo para enfrentarse a un enemigo común el sistema R
Torre de Andorra
(Laxus y el Equipo Raijinshuu, Romeo, Wendy, Kana y otros)
Laxus sonrió de manera ladeada, mientras soltaba el móvil que hasta hace pocos minutos sostenía.
— ¡Bien! ¡Empezamos el ataque! — exclamo el rubio con decisión y autoridad .
— ¡A repartir hostias se ha dicho! — exclamo cana con fiera emoción en respuesta a la orden del rubio
— ¡Vamos! — gritó Romeo con la misma emoción que la castaña.
El rubio se quedo a la retaguardia desde donde se podía ver a Wendy que alzaba el vuelo con sus alas y colas de fénix de plumaje rojo, anaranjado y amarillo incandescente, llevando a Romeo en su lomo, el cual ya hace un tiempo ya había encendido sus puños. Kana corría a gran velocidad con Tizona y Colada.
— Freed, Bickslow, Evergreen, vamos.— dijo el hombre mientras salian a la luz los tres nombrados
Dicho esto, el rubio transformó la mitad inferior de su cuerpo en electricidad, volando a gran velocidad. Freed desenfundo su florete (una espada utilizada para la esgrima) y salio detrás del rubio. Evergreen se quitó las gafas que sellaban su poder de Medusa y siguió a su compañero
— ¡Muy bien! ¡Vamos baby's! — exclamó Bickslow a lo ultimo mientras convocaba cinco círculos mágicos, de los cuales salieron cinco muñecos. Estos se pusieron en fila uno al lado del otro. Bickslow se puso encima, siendo transportados por estos.
XXXXX
El sonido de metal cortando carne y huesos era estridente y llenaba por completo el campo de batalla. Cana corría a través de la gran explanada que llevaba adentro de la Torre mientras cortaba a todos los ghouls que se metían en su camino. La sangre bañaba el suelo y sus espadas salpicaban la sangre que quedaba en sus filos con cada corte. Su rostro serio y frio no mostraba sentimiento alguno pero helaba con fervor a sus enemigos. No sentía nada al acabar con la vida de esas bestias.
Ghouls. Devoradores de cadáveres. Un demonio necrófago que habita en lugares inhóspitos o deshabitados y frecuenta los cementerios. Están clasificados como monstruos no muertos. Los gules profanan las tumbas y se alimentan de los cadáveres, pero también secuestran niños para devorarlos.
Sin duda criaturas abominables. A pesar de ser alrededor de cien, no suponían ningún problema para la descendiente del Cid Campeador e hija del gran Gildarts Clive.
Las criaturas gruñían furiosas y sedientas de carne. Y a pesar de ser cortas de mente se las arreglaron para lanzarse en grupo, y atacar a la castaña, esta se encontraba en un gran aprieto cuando...
¡Fosh!
Una poderosa y ardiente llamarada surgió arrasando a parte de la horda de ghouls, todo producido por un adolescente de unos diecisiete dieciocho años, que caía del cielo con gracia.
— ¿Necesitas una mano? — preguntó sonriente Romeo, lanzando otra llamarada con sus manos.
— Pues no me vendría mal — sonrió la castaña con gracia, mientras cortaba a dos ghouls —No sé de donde salen estos cabrones. Su número va creciendo.
— Wendy está buscando su guarida. — miró al cielo, donde Wendy, ahora en su verdadera forma de fénix, volaba iluminando el cielo oscuro.
— Pues entonces todo bien. ¡Veamos quien se carga a más de estos mamones! ¡El que pierda paga una ronda!
— ¡Aye sir!
XXXXX
Wendy dejó caer a Romeo, permitiéndole tomar su verdadera forma de fénix. Si bien el muchacho era un mago de fuego, no sería capaz, por el momento, de soportar el ardiente fuego que ella era capaz de emitir.
Volando a gran rapidez, dejando una estela de fuego, iluminando el cielo con la luz que creaba su fuego y con la ayuda de su aguda visión, la fénix buscaba por toda la Torre la salida por la cual no dejaban de salir los ghouls.
Sin duda un poderoso hechizo evitaba encontrar dicha salida. Para ella, los ghouls aparecían de repente desde distintos puntos. Sea quien fuera el que los dirigía, había sido lo suficientemente listo como para dividirlos y así les fuera más difícil encontrar la salida.
En momentos como este, daba gracias a que Romeo no estuviera con ella. Guiándose por su instinto, empezó a aumentar el calor de su fuego, fijando su mirada en un punto.
¡Fosh!
Lanzo una poderosa llamarada en dirección al punto fijado. Tal y como había esperado, había una barrera ilusoria.
— ¡Tsk! Tendré que ir con todo. — masculló mientras acumulaba poder.
Pero entonces, empezaron a caer distintos ataques mágicos en su dirección.
— ¡Mierda!
En el actual estado en el que estaba no podía evitar el ataque o su concentración se iría al traste.
— ¡Vamos baby's! — escuchó un grito.
¡Trump! (y no Donald)
Una serie de poderosos rayos aparecieron desde arriba de la posición de la chica, destruyendo los ataques que llovían sobre ella, permitiéndole seguir acumulando poder.
— Nosotros nos ocupamos de cubrirte — sonrió Bickslow sobre sus muñecos.
Wendy asintió, acumulando poder.
XXXXX
Laxus hizo acto de escena en la parte más elevada de la Torre. Para poder tener una mejor vista del lugar, necesitaba encontrar al encargado de todo este desmadre, y ahí es donde debería estar. Había atravesado el techo, entrando a lo grande. Observó a su alrededor. Noto lo equivocado que había estado al mirar el lugar en el que se encontraba. Solo era una gigantesca sala con techo en forma de cúpula. No había nada más.
— Pues parece que esta Torre no es la principal — pensó un poco defraudado.
— Pareces desilusionado — comentó una voz lugubre.
Un hombre se encontraba apoyado en un alfeizar, observando la batalla que se estaba disputando a los pies de la Torre. Un hombre alto, musculoso, con el cabello aparentemente corto, rubio claro y tapado con un sencillo pañuelo blanco. Tiene las orejas particularmente extrañas, ya que sus lóbulos son extremadamente largos, algo que le da una apariencia de buda. Sus ojos son de un color azul grisáceo. Viste unos pantalones muy anchos de color naranja con varias zonas negras que forman un patrón de líneas horizontales, y la zona acoplada a los tobillos de un color marrón claro adornada con rayas de color azul. Encima de la cintura porta un fajín color azul oscuro que sujeta una especie de velo de un azul más claro. Lleva brazaletes en sus brazos y piernas, pendientes al final de sus largos lóbulos y dos anillos alrededor de los dedos pulgares del pie.
— "¿Y este tío de que va?" — pensó Laxus al observarle — "Menudas pintas"
— ¿Qué me ves? ¿Acaso te has asombrado ante mi presencia? — preguntó el desconocido.
Laxus alzó una ceja.
— ¿Asombrado por tu presencia? ¿Qué te has fumado? — preguntó burlón.
El otro rubio hizo una leve mueca.
— No deberías hacer enfadar a un Dios.
— ¿TU un Dios? JA, no me hagas reír, tal vez un simple bufón, pero Dios. — siguió burlándose.
El desconocido apunto con su mano a Laxus. En dicha mano empezaron a aparecer descargas eléctricas. Laxus solo le observó aburrido.
¡Tooomp!
Una poderosa descarga eléctrica salió de la mano del desconocido, golpeando de lleno a Laxus y provocando una poderosa explosión.
— ¡YO soy Enel! ¡Dios del Rayo! ¡No deberías haberme molestado, mortal! — exclamó el presentado como Enel mientras se carcajeaba.
— Por favor. — dejó de reírse al escuchar la voz de Laxus — ¿Tu un Dios del rayo?, no me has hecho ni cosquillas — Laxus profirió una sonora carcajada mientras con simpleza apuntaba a Enel.
¡Pam!
El autoproclamado Dios del Rayo detuvo su puño con el antebrazo.
— Como imagine. Este combate no se solucionara con nuestros poderes eléctricos. — murmuró Laxus.
— Estúpido humano. — masculló el falso Enel, empujándole para poner distancia — ¡Yo soy un Dios! ¡Un simple mago humano no será capaz de derrotarle! — proclamó con fuerza.
— ¿Un simple mago? — Laxus sonrió arrogante — Yo soy Laxus Dreyar… mago absoluto de electricidad. No hay nada ni nadie que sea capaz de derrotarme en mi elemento, porque amigo yo soy el rayo. — dijo con orgullo — Y ahora te demostraré por qué.
Ambos se cubrieron de electricidad, lanzándose el único contra el otro.
¡Paaam!
XXXXX
¡Fosh!
¡Crash!
Una tercera y poderosa llamarada. Wendy se encontraba en el suelo, apoyándose en las rodillas, respirando entrecortadamente, con gotas de sudor bajando por su rostro. Lo había conseguido. Había destruido la maldita barrera ilusoria. Ahora se podía observar la cueva bajo la Torre por la cual salían los ghouls sin parar.
Grrr
Tres ghouls se le abalanzaron, pero estaba bastante cansada y apenas podía esquivarla cuando...
¡Pam!
Romeo al ver que wendy a causa del cansancio habia perdido su forma feniz corrio rapidamente y luego de una patada doble y un puño contundente destruyo a los tres ghouls.
Luego de encargarse del trio, se dio la vuelta, observando a la peli azul. Wendy le sonreía levemente, agradecida por la ayuda.
— ¿Y… Kana…? — preguntó recuperando el aire.
— Ha salido disparada hacia la cueva nada más has destruido la barrera ilusoria. Pero era muy resistente. ¿Acaso la habrían reforzado con una barrera defensiva? — se preguntó, llevándose una mano a la barbilla — Eso explicaría el por qué te has tenido que esforzar tanto.
— Si. Al segundo intento lo he notado. — se incorporó, tomando una gran bocanada de aire.
¡Booom!
Ambos levantaron la cabeza, observando la cima de la Torre. Una gran explosión. Ambos vieron como salian grandes rayos como si una tormenta se estuviera llevando acabo en el ultimo piso de la torre.
— ¿Aun puedes continuar?
— Si… aun puedo… — respiró profundamente, mientras intentaba regular su respiracion — Bien, vamos.
Romeo paso a tomar uno de los brazos de wendy y pasarlo alrededor de su cuello para que ella lo usara como soporte, y ambos salieron disparados hacia la torre
XXXXX
Kana corría hacia el interior de la cueva, buscando al que dirigía a los ghouls. Para su sorpresa, lguien se le había adelantado.
— Oh, ya has llegado. Has sido muy lenta.
Reconocería esa voz en cualquier parte.
— ¿Evergreen? ¿Cuándo demonios…? Ah. Ahora entiendo porque había muchas estatuas. — colocó las espadas sobre sus hombros, apoyando su peso en su pierna derecha.
— Ya. Muy bien. Ahora, ¿te importaría irte? Este me toca a mí.
— ¿Disculpa?
— Señoritas, por favor, no se peleen por mí. — una voz se escuchó en la sala más profunda de la cueva, donde ambas se encontraban.
— Kana, lárgate de aquí. — le ordenó Evergreen.
La nombrada se dio cuenta de que su compañera no tenía sus gafas, por lo que era mejor que se largara de allí cuanto antes.
— Ten cuidado. — dicho esto corrió afuera de la cueva.
Evergreen se quedó cayada, observando el lugar. Podía escuchar las pisadas. De repente, apareció un hombre con la apariencia de un hombre de unos sesenta años. Tenía el cabello y barba de color gris lleno de canas. Vestía ropas hindús. Pero, lo que le sorprendió era que sus ojos estaban vacíos. Era ciego. Reconoció lo que era.
Rakshasa, un demonio hindú. Caníbales devoradores de carne cuyas uñas son venenosas.
Se mordió la mejilla por dentro. Ese tipo le sería difícil de enfrentar. No le valdría de nada su poder de medusa. Al ser ciego no podría convertirlo en piedra.
— Vaya, la humana a escapado. — dijo el rakshasa, olisqueando el aire — Bueno, al menos me divertirse jugando al gato y al ratón.
— ¿Acaso te crees que te dejare pasar fácilmente? — preguntó Evergreen.
— No me interesas, medusa.
— Lo sé, solo te gusta la carne podrida y la humana. — dijo mientras hacia un leve gesto con la mano, mirándole con asco — Vosotros, los rakshasa, me dais asco.
— Lo mismo va para vosotras.
En un rápido movimiento, el demonio hindú se lanzó hacia la castaña. Sus uñas crecieron, volviéndose puntiagudas y de aspecto bastante afilado. Por ellas caían leves gotas moradas.
Después de esquivar las uñas varias veces, la castaña se dio cuenta de que el demonio hindú solo quería quitársela de encima para ir tras Kana, y que quería hacerlo rápido.
La mujer se agachó, esquivando un arañazo a la altura del pecho, aprovechando para asestar un potente puñetazo bajo las costillas del demonio.
Este hizo una mueca, pero ningún sonido salió de su boca. Aprovechando el primer golpe, Evergreen siguió golpeando en esa zona varias veces, hasta que tuvo que apartarse debido a que intentó atravesar su carne con sus venenosas uñas.
— ¡Tsk, maldita! — masculló enojado el rakshasa.
Evergreen sonrió arrogante. A pesar de no poder usar su poder de medusa, seguía siendo una hábil luchadora.
Entonces el demonio hindú empezó a murmurar algo. Extendió su mano y, de repente, una gran y ardiente bola de fuego salió disparada de su mano en su dirección.
Dando una voltereta hacia su izquierda, la mujer consiguió esquivarla pero aun asi el golpe estuvo a punto de alcanzarle, de inmediato empezó a correr hacia el demonio, que volvía a conjurar un hechizo. Varias esferas de agua del tamaño de canicas empezaron a crearse en torno del demonio, para salir luego a gran velocidad hacia la castaña.
Esta por medio de agiles movimientos esquivo la gran mayoría de las ráfagas pero la presión seguía siendo muy fuerte y las ráfagas demasiado rapadas y no podía evitar salir con pequeños cortes que a pesar de su tamaño la debilitaban paulatinamente.
¡Pam!
Al darse cuenta de que si solo seguía a la defensiva, esquivando las fuertes ráfagas de agua nunca iba a ganar esta lucha decidió arriesgarse y pasar a la ofensiva, con un fuerte movimiento golpeo al demonio en el cráneo lo que paso a convertirse en una rápida sesión de estocadas y patadas voladoras que terminaron lazándolo hasta una pared en la que el hombre quedo inconsciente ¿.
Jadeando debido al esfuerzo físico, se quedó un rato observando todo lo que había hecho, el demonio a pesar de su aspecto la había dejado mas cansada de lo que había creído en un inicio.
¡Kabooom!
Escucho una poderosa explosión que venia de los pisos superiores ella al caer en cuenta del desplome paso a correr rápidamente hacia la salida dejando el cuerpo del demonio a su suerte, mientras corría la cueva empezó a desplomarse y las rocas cain a su alrededor con vehemencia.
XXXXX
Freed y Bickslow se encontraban a mitad de la Torre, frente a un enorme pilar, este era tan grueso y alto que tranquilamente podía ser confundido con una de las paredes de la torre pero no, este era el pilar base, el que mantenia toda la estructura en su lugar.
— Bien, ¿cómo lo hacemos? — preguntó Bickslow — Sin duda alguna estará protegido.
— Lo único que podemos hacer es golpearlo hasta destruir la barrera protectora. Luego no será difícil.
— ¡Bien baby's! ¡Adelante!— dijo Bickslow mientras de manera histriónica señalaba el gran pilar
Los cinco muñecos se pusieron en forma de pirámide y, en un instante, lanzaron un poderoso rayo, el cual no paraba.
Freed, usando su poder vampírico, creó distintas criaturas que parecían estar formados por oscuridad y sombras, las cuales atacaron sin parar la barrera.
Durante varios minutos, dicha barrera no dio signos de fractura, hasta que…
¡Crash!
El fuerte estruendo creado por el rompimiento de la barrera sorprendió a los presentes que luego de la unión de sus fuerzas habían logrado al final hacer que cediera
Freed se pasó la mano por la frente, limpiándose las pequeñísimas gotas de sudor que habían sido generadas por el esfuerzo.
— No esperé que fuera tan resistente.
— ¡Ahora da igual! ¡Ahora baby's, destruid ese pilar!
Cambiando de formación, los muñecos empezaron a crear bolas de acero, las cuales impactaban contra el ancho pilar, destruyéndolo poco a poco. Mientras, Freed iba acabando con los distintos ghouls que se acercaban a molestar.
XXXXX
¡Paaam!
Laxus y el falso Enel seguían en su incansable lucha. Ninguno tenía herida alguna, pero si respiraban entrecortadamente. La batalla estaba aparentemente equilibrada. Las condiciones eran de lo más parejas.
— Tsk. Estúpido insecto humano. — masculló el falso Enel con molestia.
— A la mierda. — murmuró Laxus — Tendré que ir con todo.
— ¡Fuajajajajajajaja! ¡Ven! ¡Ven con todo! ¡Veamos de que eres capaz, basura humana!— estallo el impostor
Para sorpresa de este ultimo, Laxus invocó un pequeño círculo mágico, del cual sacó un par de guantes, cuales se puso inmediatamente.
— ¿Qué demo…?
¡Paaam!
Para gran sorpresa del autoproclamado 'Dios del rayo', Laxus acababa de golpearle en toda la nariz, haciendo que esta empezara a sangrar.
—Guantes de goma, imbécil. — sonrió arrogante el mago sin dejar de golpearle.
No le daría ni un solo descanso, y él tampoco tendría alguno.
Al ser guantes de goma, Laxus podía golpear al autoproclamado Dios. Debido a su propio poder, Laxus supo que debía fortalecer su debilidad, que eran los aislantes. Gracias a eso, ahora podía golpear al copión. El problema es que no podría usar su poder de mago en las partes que cubrieran la goma, que era hasta el codo.
Al menos el resto si podía usar su electricidad.
— ¿Ahora quien es el Dios?
XXXXX
Romeo y Wendy se encontraban varios niveles por debajo de Freed y Bickslow. La joven fénix había podido escuchar como ambos habían roto la barrera que protegía al pilar principal, y lo habían confirmado al ver como dicha barrera desaparecía en su nivel.
—¡Lo han conseguido! — exclamó contento Romeo.
— Bien, me encargare de destruirlo a este nivel. — dijo Wendy, pero Romeo la detuvo, el joven mago de fuego estaba sinceramente preocupado por el estado de la fenix, pero eso no era algo de lo que ella tuviera que enterarse.
— ¡No! Tú ya te cargaste la primera barrera. — sonrió desafiante, chocando sus puños de fuego — Esta vez me toca a mí.
Wendy asintió.
— Tendremos que largarnos pronto de aquí, pues no durara mucho en caerse.
— No te preocupes. Tu solo cúbreme.
Encendió sus puños en fuego, disparando una interminable llamarada, la cual iba subiendo de temperatura constantemente. Esta vez, al ser no tener una barrera protectora, no necesitaría llegar a extremos para destruir el pilar base.
XXXXX
En la plaza principal, por la cual salían los ghouls y donde Kana, junto a Romeo y los demás miembros del grupo habían luchado, la castaña y el resto observaban la Torre.
No pasó mucho tiempo hasta que escucharon y vieron como la gigantesca Torre empezaba a colapsar sobre sí misma. Pudieron observar como Wendy volvía a cargar a Romeo, a Bickslow sobre sus muñecos y Freed corriendo a gran velocidad. Evergreen también había salido de la cueva, yendo a un lugar seguro. Pero no se veía a Laxus por ninguna parte.
— ¡Bien, todos pónganse a resguardo! ¡Esto no va a ser bonito! — exclamó Kana, apurando a sus compañeros para que se alejaran rápidamente.
Ninguno rechistó.
XXXXX
Laxus respiraba entrecortadamente, observando el magullado cuerpo del falso Enel, que yacía a sus pies con la cara hinchada por los puñetazos, ojos hinchados, sangre saliendo por la nariz, y el resto de su cuerpo no estaba mejor.
Entonces notó como el lugar empezaba a temblar violentamente, se inclinaba y derruirá. Supuso que habían cumplido la misión.
Soltando una maldición, el rubio cargó el cuerpo del otro rubio, guardando los guantes en su lugar correspondiente, convirtiendo la parte inferior de su cuerpo en un rayo, saliendo de la Torre, la cual se estaba derrumbando sobre sí misma.
¡Brooomp!
Debido a la gran altura de la Torre, el polvo que se levantó fue muchísimo, por lo que tuvo que tomar distancia para que este no le llegara.
Con su vista buscó a sus compañeros, localizándolos aproximadamente a un kilómetro de la ahora derruida Torre. Descendió hasta estar a su nivel, dejando el cuerpo del copión Enel en el suelo sin cuidado ajuno, dejándolo caer a peso muerto.
— ¿Y este quién es? — preguntó Romeo, acercándose.
— El vigilante de esta Torre. Ponedle unas esposas.
Uno del grupo sacó unas esposas, poniéndoselas al falso Enel. Viéndolas fijamente parecían unas normales, pero no lo eran. Las esposas de [S.H.I.E.L.D.] eran mágicas. Suprimían los poderes mágicos de los magos o los sobrenaturales de las criaturas no humanas.
— ¿Hay algún herido? — preguntó Freed.
— Alguno, que se ha llevado algún mordisco. — comentó un héroe griego, que llevaba una venda a la altura de la cadera — Malditos ghouls.
— ¿Esta es la Torre principal? — preguntó Wendy, que estaba sentada en una roca, recuperándose.
— No. No lo es. — observó las ruinas — ¿Qué tal las demás? — le preguntó a Kana, que se encontraba con su móvil en mano.
Torre de Jarvis Island
(Mermaid Heels)
— ¡Adelante! ¡No deis cuartel! — exclamaba Kagura nada más recibir la orden.
Beth metió sus dos manos en el agua. Su poder de ninfa era sobre el agua. El bote en el cual iban empezó a avanzar a gran velocidad, como si fuera una lancha motora. Pero, lo sorprendente, fue cuando del mar salieron más de treinta botes. En todos ellos iban cinco miembros del súper grupo de Mermaid Heels.
Debido a que ahora todos estaban sobre el agua, las barreras de invisibilidad no funcionaban, pues eran demasiados botes.
¡Niiiooon!
Una alarma se escuchó proveniente de la Torre. Al instante las fuerzas enemigas se prepararon para impedir que llegaran a la explanada de la Torre.
— ¿Qué hacemos Kagura? — preguntó Arania.
La nombrada observó cómo, a media altura de la Torre, decenas de magos se preparaban para atacar a distancia.
— ¡Risley! ¡Quiero que toda maga de gravedad use su magia a mi señal en dirección a donde están los magos!
La nombrada asintió, informando a las poquísimas magas de gravedad que había en el supergrupo.
— ¿Qué tienes pensado hacer? — cuestionó.
— Cuando lancen sus hechizos, usareis vuestra magia para que impacten en el suelo, lo más posible de sus defensas.
La rechoncha mujer sonrió alegre, entendiendo a la perfección, informando de nuevo.
Cuando estaban aproximadamente a unos cien metros de alcanzar parte de la Torre que estaba sobre el agua, los magos enemigos empezaron con su ataque.
— ¡Ahora! — exclamó Kagura, haciendo un gesto con el brazo.
Las pocas magas de gravedad, incluida Risley, apuntaron con sus manos a donde su líder les había indicado y usaron su poder.
Los distintos ataques de los magos enemigos sufrieron el efecto de la gravedad aumentada…
¡Kabooom!
Impactando contra las primeras líneas defensivas en el suelo, causando estragos.
— ¡Bien! ¡Preparaos! — desenfundó su espada japonesa, poniéndose en posición, esperando hasta que… — ¡Ahora!
Su bote llegó a la suficiente distancia como para poder saltar a la Torre. Nada más poner el primer pie adentro, se lanzó veloz al ataque.
Pero las demás no se quedaron atrás.
Milliana, con sus orejas y colas de gato fuera, cubrió sus extremidades con energía natural, empezando a golpear a todo ser, humano o no, que se encontrara.
Risley usaba su magia de gravedad para abrirse camino a base de aplastar.
Beth usaba so poder sobre el agua para crear esferas con las cuales o encerraba o golpeaba a los enemigos.
Y Arania tomo su forma original de aracne. Su cuerpo, de cintura para abajo, tomó la forma de una araña. Al instante empezó a lanzar telarañas a todo quisqui que se moviera o les mordía, envenenándolos.
Ese simple quinteto fue capaz de despejar la zona, permitiendo al resto del supergrupo desembarcar sin mayores problemas que los que atacaban desde las partes más altas de la Torre.
— ¡Despejad primero la explanada! ¡Luego buscar el pilar base y destruidlo! — ordenó Kagura.
— ¡Señora si señora!
¡Slash!
¡Booom!
¡Fium!
¡Strooomp!
¡Trooomp!
Una verdadera batalla campal se disputó en la explanada. La mayoría de las mujeres del grupo, compuesto por todo tipo de criatura sobrenatural y humana, se ocupaba de derrotar a los enemigos. La gran mayoría estaba formado por ghouls, pero también había otras como ettins, orcos, trolls y ogros.
Un ogro es una criatura humanoide horrenda y fea. Suelen alimentarse de personas, especialmente niños. Tienen una gran cabeza, mucho pelo hirsuto, normalmente barba abundante, abultada panza y cuerpo fornido.
Un ettin es un malvado y maloliente gigante de dos cabezas. Físicamente es muy parecido a un ogro; cuentan con enormes colmillos y tienen la piel tan dura y grisácea que parece cubierta de una capa de pelaje corto. Sin embargo, su tamaño puede llegar a duplicar al de los ogros. La cabeza izquierda controla las extremidades izquierdas y la cabeza derecha las extremidades derechas.
Los trolls son criaturas enormes, de unos cuatro metros de altura, fuerza excepcional y poca inteligencia.
Los orcos son humanoides de apariencia terrible y bestial, de estatura variando entre la humana y un poco más baja. Su aspecto físico general es deforme y basto, poseyendo rostros brutales y feroces, piel de tonos fluctuantes entre verde oscuro y pardo, orejas puntiagudas y afilados colmillos en sus mandíbulas. Sus brazos son fuertes y anormalmente largos, y sus piernas, aunque arqueadas, les permitían correr a gran velocidad por cualquier tipo de terreno. Cuentan con una complexión física notablemente fuerte y robusta, aunque con una espalda jorobada que les hacía andar encorvados; su musculatura es poderosa, y pueden desarrollar gran fuerza a la hora de luchar. No soportaban la luz del sol. Su sangre era espesa y negra.
¡Roar!
Kagura levantó la cabeza al observar como un ettin se acercaba hacia ella con dos enormes hachas en sus manos.
¡Kachin!
La mujer bloqueó el ataque del hacha de la mano izquierda, pero rápidamente tuvo que esquivar un hachazo del hacha derecha.
— Tsk. ¡Risley, lleva a tu grupo al pilar! ¡Destruidlo YA!
— ¡A la orden! — la rechoncha mujer fue junto al resto de magas de gravedad a destruir el pilar.
— ¡Milliana, lleva a otro grupo para cubridlas! — volvió a ordenar mientras bloqueaba y esquivaba las hachas.
— ¡Si nya~n!
La nekomata hizo una seña y corrió detrás del grupo de la maga de gravedad, siendo seguida por aproximadamente veinte mujeres.
— ¡Arania, lleva a otro grupo y ocupáis de los de arriba!
— ¡Entendido!
La aracne se llevó a unas cuantas. Gracias a su cuerpo inferior de araña, les era muy fácil subir a través de las paredes de la Torre hasta llegar a su objetivo.
— ¡Beth, que no salga nadie de esta Torre! ¡Crea un tsunami si es necesario!
—¡Si!
La joven ninfa fue hacia el agua, tirándose, sumergiéndose junto a magas de agua y/o seres controladores de agua.
No pasaron ni veinte segundos cuando el mar empezó a cambiar. Un enorme y grueso muro de agua rodeo la Torre al completo, encerrándola.
Kagura sonrió satisfecha, agachándose para esquivar otro hachazo. Entonces dio un salto, tomando distancia del ettin. Entrecerró los ojos mientras enfundaba su espada, sin soltar el mango, poniéndose en una posición conocida por los usuarios de espada.
El monstruo gruñó con fuerza, lanzándose contra la samurái.
¡Slash!
En un movimiento increíblemente rápido, Kagura desenfundo su espada, esquivando ambos hachazos, alcanzando con su hoja al monstruo, realizando un profundo corte, dejando la espada extendida hacia delante.
¡Pam!
El ettin cayó con peso muerto contra el suelo, dejando que su sangre formara un charco bajo el.
¡Slash!
Con un ligero movimiento, Kagura hizo un arco horizontal, limpiando la hoja de su espada.
XXXXX
Arania se encontraba en el piso intermedio de la Torre. Dicho lugar estaba llena de orcos y trasgos, los cuales no dejaban de lanzar flechas envenenadas. Estos, al darse cuenta de las visitas, dejaron de atacar a la explanada, cogiendo sus afiladas espadas, lanzándose contra su enemigo.
—¡Cuidado con las flechas y las hojas! — advirtió mientras lanzaba varias telarañas a un trasgo, dándole luego un golpe con una de sus patas de araña, tirándolo piso abajo.
La altura entre la explanada y el piso intermedio era de aproximadamente cien metros, por lo que cualquier caída dejaría al individuo hecho papilla.
¡Roar!
Las miradas de las mujeres fueron a los guardaespaldas de los orcos. Aproximadamente dos docenas de trolls y ogros se acercaban hacia ellas con grandes mazas.
¡Pum!
Un troll golpeó con su gran maza a una de las mujeres, destrozándola, enviando su cuerpo al aire y luego hacia la gran explanada.
El ver a su compañera asesinada, Ariana se lanzó contra dicho troll. Este intentó golpearla con su maza, pero la aracne esquivó dicha maza, escalando por su espalda…
¡Ñam!
Clavando sus afilados dientes en el cuello del troll.
¡Roar!
El troll gruñó con fuerza al sentir los afilados dientes de la aracne en su cuerpo. Dio varios pasos hacia atrás, golpeando con su espalda en una pared, sacando un gemido a Arania. A pesar de ello, la mujer no dejó de morderle, dando tiempo a su veneno a actuar. Durante varios segundos, el troll siguió intentando quitarse a la aracne, fallando en todo intento.
¡Puuum!
Su cuerpo cayó muerto al suelo. Arania dejó de morder al troll, soltando un escupitajo sobre su cadáver para después seguir luchando.
XXXXX
Risley y Milliana se encontraban adentro de la Torre. Para su mala suerte, en esta no había un gran pilar, sino que era una serie de pilares.
—Pues vaya por dios. — murmuró desganada Risley, observando las distintas barreras defensivas de los pilares — Bien, dividíos. Que cada una se ocupe de uno de los pilares. Y que una de vosotras les cubra. — señaló al grupo de Milliana — Milliana, tu cúbreme a mí.
—¡Si nya~n!
Una vez divididas, las magas de gravedad se encargaron primero de destruir primero las barreras y luego los pilares. Milliana y su grupo se encargaban de mantener a los enemigos a raya hasta que su trabajo estuviera hecho.
—Tsk. Estas barreras son fuertes. — masculló Risley, aplicando más magia, intentando agrietar las barreras — ¡Aplicad más fuerza!
—¡Si!
Mientras las magas de gravedad ponían todo su esfuerzo en destruir las barreras, y después los pilares, Milliana y su grupo se encargaban de detener a los enemigos.
—¡Nyan!
¡Pam!
La joven nekomata, cubierta de energía natural, golpeaba y golpeaba a todo orco o trasgo que se acercara. También usaba su poder para curar a quien hubiera sido herida por arma envenenada.
—¡Arg!
La nekomata escuchó el grito de una compañera. Se giró para observar como una compañera amazona resultaba herida por un corte a la altura del estómago.
—¡Cubre mi lugar! — exclamó a una compañera.
Entonces corrió hacia la amazona herida. La zona alrededor de la herida empezaba a ponerse morada. La amazona cayó de rodillas, gritando de dolor, llevándose la mano a la herida. Una vez a su lado, Milliana tuvo que tumbarse encima y bloquearles las demás extremidades, pues no dejaba de moverse violentamente. Una vez que lo consiguió, pudo aplicar su poder en la herida.
Durante aproximadamente dos minutos, el veneno del arma del trasgo que la hirió su saliendo por el corte y cayendo al suelo. El veneno era purpura y espeso. Una vez que todo el veneno estuvo fuera, la amazona dejó de gritar y moverse violentamente, quedándose inconsciente.
—¡Ayuda! ¡Necesito ayuda! — escuchó gritar a otra compañera.
Levantó su vista, observando a su alrededor. Cuatro de sus compañeras estaban en el suelo, como había estado la amazona momentos antes. La desesperación llenó su cuerpo.
¡Crash!
¡Brooomp!
Risley y su grupo consiguieron destruir las barreras, llevándose los pilares por el camino. Nada más destruirlos, el techo empezó a derrumbarse rápidamente.
—¡Todas afuera! ¡Vamos, vamos, vamos! — exclamó la maga de gravedad.
Milliana cargó a la amazona, viendo como las demás heridas también eran cargadas.
XXXXX
¡Pam!
Arania acababa de golpear con su cuerpo a un gran ogro. El cuerpo del monstruo cayó al vacío, estampándose con fuerza contra el suelo de la explanada.
¡Brooomp!
Entonces notó como el lugar empezaba a desmoronarse. La parte central empezaba a colapsar sobre sí misma.
—¡Todas abajo! — exclamo.
Entonces corrió y saltó al vacío, con varias de sus compañeras detrás. Entonces lanzó varios hilos, los cuales se engancharon en las partes que aún no se derribaban. No tardaron mucho en poner los pies/patas en el suelo.
—¡Alejaos! ¡Rápido!
No muy lejos pudo observar como Kagura decapitaba a varios trasgos para luego realizar un profundo corte en el pecho de un ettin. En el rostro, el sudor caía. El esfuerzo estaba siendo considerable. No sabía ni cuantos minutos, u horas, llevaba peleando, pero sin duda era bastante, y muy duro.
—¡Kagura!
—¡Lo sé!
—¡Milliana y las demás…!
—¡Corre ahora mismo! ¡Es una orden!
Mordiéndose el labio, la aracne corrió hacia los botes junto al resto. Kagura se quedó observando varios segundos, viendo como trozos caían sobre sus enemigos. Por suerte pudo observar como Milliana, Risley y sus grupos salían raudas del centro de la Torre.
—¡Corred! ¡Daos prisa! — gritó con fuerza, partiendo por la mitad a un orco que se le había cruzado.
Uniéndose a ellas en la carrera, las miembros restantes saltaron a los botes, alejándose todo lo que pudiera de la Torre, la cual no tardó mucho en convertirse en escombros y una nube de polvo toxico se levantaba en el lugar, moviéndose en dirección del viento.
—¡Quiero un recuento! ¡Ya! — ordenó Kagura.
Durante varios segundos solo se podía escuchar cómo iban contando. Al final, le dieron el reporte.
—Diez han muerto. — le informó Beth con gran tristeza.
La samurái cerró los ojos y se hizo el silencio durante un minuto.
—¿Cuerpos?
—Solo cuatro. Están en los botes. Fueron heridas por las armas envenenadas.
—…
No dijo nada. Si solo había cuatro, era porque los seis cuerpos restantes estaban en las ahora ruinas de las Torres. Un pequeño sacrificio por haber destruido esa Torre maldita.
— Cuando el polvo amaine, quiero que sobrevuelen la zona. No descansaremos hasta encontrar los cuerpos restantes.
— ¡Señora si señora!
Entonces sacó su móvil, tecleando un número en la pantalla táctil.
— ¿Cómo van en las demás Torres?
Torre de Malta
(Blue Pegasus)
— Muy bien mis muchachos. ¡Al ataque!
Al recibir la orden, Bob dio la orden de que invocaran a su Bombardero Mágico Christina. Un gran barco volador azul con la cabeza de un Pegaso en el mascaron de proa.
A través de un círculo mágico, todo ser no volador, por alas o poderes o magia, fue tele transportado a la cubierta del barco.
A toda velocidad, Christina fue hacia la Torre. En la proa apareció un cañón de considerable tamaño, el cual empezó a reunir energía.
¡Bang!
¡Kabooom!
El disparo dio contra una barrera mágica, la cual protegía la Torre.
—Ufufufú. — Bob empezó a reírse divertido — Así que no solo tienen una barrera ilusoria, sino que también protectora. Bien, supongo que no podremos acercarnos demasiado.
—No deberíamos de destruir la barrera ilusoria. — le dijo Hibiki serio — Podemos ocultar a Christina, pero no una Torre de ese tamaño. — se fijó en la Torre.
Sin duda superaba los cuatrocientos metros. Una monstruosidad de edificio. Ni las pirámides eran tan anchas. Seguramente superaba al edificio humano más alto del mundo, y eso era decir mucho.
—Tienes razón. —admitió Bob — En ese caso… — su vista se fijó en cientos de criaturas aladas que se acercaban al barco — tele transpórtanos y ocupaos de esas vestías horribles.
Dicho y hecho. Cuando estuvieron a la suficiente distancia, el noventa por ciento de la tripulación fue tele transportada a la base de la Torre, mientras que el otro diez por ciento se encargaba de estar en sus puestos.
—Wyverns. — murmuró Hibiki sonriente — Pero mira que sois feos, chicos.
Los wyverns son enormes reptiles alados de la familia de los dragones. Morfológicamente son muy parecidos a los dragones excepto por el tamaño, bastante más pequeño en el caso de los wyvern, y el hecho de que un wyvern sólo tiene patas traseras. Intelectualmente son bastante inferiores a sus primos, los grandes dragones, ya que no cuentan con la gran inteligencia de éstos. Tampoco su vuelo es tan ágil como el de un dragón, de hecho, un wyvern no puede volar con una criatura de peso considerable. Físicamente son reptiles con dientes afilados y de color pardo grisáceo. Tienen un tamaño de unos seis metros de largo y unas alas de murciélago enormes. Su cola tiene un aguijón muy parecido al de un escorpión y sus ojos son de un rojo intenso.
Entonces Hibiki hizo que el barco empezara a ganar altura, atrayendo a los wyverns a través de las nubes, ocultándolos — ¡Preparados! ¡Listos! ¡Fuego!
¡Bang!
Los cañones mágicos de Christina empezaron a disparar a todo wyvern que se acercara.
XXXXX
Bob y el resto observaban desde el suelo como su barco se ocultaba entre las nubes y varios segundos después, sus cañones podían ser escuchados.
—¡Bien chicos, es nuestro turno! — exclamó sonriente, empezando a correr hacia el centro de la Torre — ¡Conocéis el plan, ¿verdad?! ¡Todos cubrimos a Jenny y ella se encarga de derribar el pilar principal! ¡Ren, Eve, vosotros iréis con ella y la cubriréis!
—¡Entendido! — gritó el trio.
Frente a ellos, sus enemigos también corrían hacia ellos, listos para bañar sus armas y/ extremidades de sangre. Cíclopes, orcos, trolls y arpías.
Los cíclopes son gigantes de un solo ojo, muy fuertes, tercos y de emotividad abrupta. Su único ojo es de gran tamaño y está situado en el centro de la frente. A este ojo se le atribuyen poderes especiales, ya que es capaz de desintegrar casi cualquier cosa con una mirada.
Una arpía es un desagradable y horrible ser, en parte mujer y en parte buitre. La parte inferior de su cuerpo y las alas son de buitre, y el torso y la cara de mujer. Su pelo es grueso, duro y enmarañado, como un estropajo, y tiene los dientes podridos. No llevan ropas y están envueltas en un fétido olor. Son seres tan sucios que infectan a otros seres al atacarles con sus garras.
—¡Tened cuidado con las garras de las arpías y los ojos de los ciclopes! — advirtió Bob mientras usaba su magia para evitar que las garras de una arpía le arrancaran la cabeza.
—¡Ren, encárgate de las arpías! — le gritó Jenny.
—¡Si!
¡Fhsss!
El silfo o espíritu del aire invocó un poderoso viento, el cual alejó a parte de las arpías.
—¡Eve!
—¡Me toca!
El nombrado puso sus manos en el suelo, congelando gran parte de este. Los ciclopes que estaban en su radio de acción fueron congelados hasta las pantorrillas por el hielo creado por el yeti.
—¡Probad mi perfum! — exclamó Ichiya.
De sus manos surgieron dos gases, los cuales empezaron a mezclarse en torno a dichos ciclopes, hasta que…
¡Booom!
La mezcla de ambos gases produjo una gran explosión, la cual se encargó de no dejar demasiado de dichos ciclopes.
—Este es el poder de mi perfum.
—¡Cuidado!
—¿Me~n?
El hombre de gran mentón y nariz se dio la vuelta, observando como un gigantesco mazo caía sobre su persona.
¡Puuum!
El mazo golpeó en el suelo con gran fuerza, creando un pequeño cráter. Pero, para su sorpresa, no había ni rastro de sangre. Levantó su mazo, para observar asombrado como Ichiya se encontraba mirándole, temblando y con la cara blanca. A su lado, con una mano en su hombro, se encontraba Bob, que estaba muy serio.
— Eso no está bien, ciclope. — se acercó hasta él, cogiéndole del pie y tocando el suelo con la otra mano, uniéndole hasta el cuello — Eso no está bien.
¡Pam!
Y le dio una serie de patadas, dejándole inconsciente.
— Ichiya, yo que tú me mantendría más atento.
—…
XXXXX
El trio formado por Jenny, Ren y Eve se encontraba corriendo hacia el interior de la Torre. Pero, para su sorpresa, no había ningún pilar que sujetara la estructura. Solo había una gigantesca bóveda.
—Bien. ¿Qué hacemos ahora? — se preguntó la rubia, que llevaba su traje de batalla.
—Esto es una bóveda, por lo que podríamos intentar desestabilizar el equilibrio. De este modo, posiblemente conseguiríamos que colapsara. — sugirió Eve.
—Pero no entiendo algo. Una bóveda no es apropiada para soportar pesos. Entonces, ¿por qué esta aquí? ¿Cuál es su explicación? — se preguntó Ren, cruzándose de brazos.
—Por eso. — masculló Jenny, apuntando a la oscuridad — Wyverns.
Y, tal y como indicó la semidiosa, un par de decenas de wyverns se encontraban en formación circular, formando una fila en toda la cúpula. Solo porque ella se lo había indicado, el dúo lo había podido ver. De no ser el caso, dudaban que se hubieran dado cuenta.
—Genial. Como si no tuviéramos bastante.
— Menos mal que tenemos a una semidiosa con nosotros.
¡Groarg!
Los wyverns empezaron a rugir con ferocidad.
— Genial. ¿Ahora qué hacemos? Necesito concentrar mi poder para poder destruir esta maldita cúpula. — masculló la rubia.
— Lo tendremos complicado. Esta zona es perfecta para estos bichos. — murmuró Ren — Eve, tú y yo tendremos que mantenerlos a raya. — dijo mientras invocaba su poder.
— Entiendo. Jenny, déjanoslo a nosotros. — también invoco su poder.
— Os lo encargo. — la mirada de la rubia fue al techo de la bóveda — Yo me encargare de derribar este sitio. — sus ojos azules brillaron mientras reunía su poder de semidiosa.
XXXXX
¡Bang!
¡Booom!
La nave Christina se encontraba volando a una altura aproximada de cinco kilómetros de altura. La poderosa nave voladora no dejaba de disparar sus cañones mágicos mientras esquivaba los ataques de los wyverns que aún no caían.
El personal de la nave no debajo de ir de un lado a otro o de disparar hacia las criaturas desde sus puestos de combate. Hibiki movía la nave de forma magistral, esquivando los ataques y, de vez en cuando, golpeando a alguna de las criaturas de frente, con toda la proa, haciéndolos papilla.
¡Booom!
Algo les había alcanzado. Todos habían podido sentir como la nave se movía violentamente por un gran impacto.
— ¡¿Qué ha pasado?! — exigió saber.
— ¡Nos han golpeado! — explicó un vampiro — ¡Parece ser que un grupo de wyverns se han lanzado hacia la nave, golpeándola con sus propios cuerpos!
—¿Qué demonios…?
— Hibiki… creo que intentan derribarnos, aun a cuesta de su propia vida. — explicó asustado.
—… eso sería lógico. No tienen el poder suficiente para enfrentar un ataque directo de Christina, así que intentan derribarla. — murmuró, moviendo el timón de un lado a otro — ¡¿Cuántos quedan?!
—Aproximadamente cincuenta.
—Bien. — desplegó su magia, conectándose con los altavoces de toda la nave — ¡Escuchadme todos! ¡Dejad los cañones! ¡A partir de ahora usad vuestros poderes para derribarlos! ¡Son demasiado pequeños! ¡Serian un gran gasto de energía para Christina! ¡Vamos!
Dicho y hecho. Todos los tripulantes dejaron sus puestos para subir a cubierta. Desde allí usaron sus distintos poderes de modo que podían eliminar a distancia a los wyverns. Los que no poseían poder para atacar a distancia esperaban a que estuvieran lo suficientemente cerca para poder abatirlos.
XXXXX
Bob e Ichiya se encontraban derribando a todo orco, troll o ciclope que se encontraran.
— ¡Me~n!
— ¡Sois unos chicos muy malos!
Con una sincronización que a cualquiera le parecería extraña, Bob e Ichiya atacaban y defendían magistralmente. El hombre de barbilla prominente manipulaba los distintos elementos, creando explosiones, arenas movedizas, gases asfixiantes, etc. Bob usaba su habilidad para enterrar a sus enemigos y evitar que cualquier ataque le golpeara.
XXXXX
— Ahhh… ahhh… ¡Jenny, ¿te falta mucho?! — preguntó Ren agotado.
Tanto el cómo Eve estaban bastante agotados. A pesar de ser dos docenas de wyverns, los jodios estaban perfectamente sincronizados. A pesar de sus poderes, ambos hombres apenas habían podido eliminar a una docena de ellos. Eran huesos duros de roer.
Jenny, por su parte, seguía concentrada en acumular todo su poder. No sabía si tendría otra oportunidad, por eso prefería pasarse a quedarse corta. El sudor empezaba a caer por su frente y el suelo temblaba por la gran acumulación de aura y poder.
— ¡Solo unos segundos más! — gritó la semidiosa.
— ¡Pse! ¡Alejaos criaturas inmundas! — exclamó Eve, usando su poder para alejar violentamente a tres wyverns.
Al final, después de medio minuto, la rubia abrió los ojos. Sus ojos azules brillaban con fuerza.
— ¡Ahora! — gritó.
Ren y Eve se miraron. Volviéndose hacia Jenny, ambos concentraron su poder en torno a ella, para que ninguno de esos bichos se le cruzara.
La rubia se agachó para tomar impulso. Entonces dio un poderoso salto. Debido al gran poder acumulado, nada más dar el salto creo un profundo cráter en el suelo. Ascendió siendo rodeada por ciento y nieve, por lo que tenía vía libre. Y, cuando llegó al techo de la gigantesca cúpula…
¡Paaam!
Dio un solo y poderoso puñetazo.
Un poderoso puñetazo que hizo temblar la Torre al completo.
Un puñetazo que provocó que la Torre al completo se rajara.
Tan fuerte fue que los ultimo cincuenta metros de dicha Torre se destruyó debido a la fuerza del golpe. Nada más destruirse dicha parte, todo lo demás empezó a derrumbarse a una velocidad alarmada. El techo de la cúpula empezó a derrumbarse. Grandes trozo cayeron, aplastando a todo wyvern que se cruzara. Jenny respiraba entrecortadamente, tumbada sobre el suelo.
— Bien hecho. — la felicitó Ren, cargándola — No está mal para una semidiosa que no se especializa en pura fuerza bruta.
— Je… je… je… — se rio lentamente la rubia.
— Sera mejor que pongamos pies en polvorosa. — comentó Eve mientras invocaba viento, usándolo como impulso para ganar velocidad y salir con más rapidez de dicha Torre.
XXXXX
Bob e Ichiya pudieron observar perfectamente como la cima de la Torre explotaba, empezando a caer sobre ellos. También el resto de la Torre empezaba a derrumbarse. Habían podido sentir como todo el lugar temblaba violentamente. El suelo se agrietaba y leves temblores fueron sentidos durante varios segundos.
Bob sonrió satisfecho, llevándose una mano a la oreja.
— Hibiki, hemos terminado por aquí. Súbenos.
— *Entendido. Esperad un momento. Estáis bastante desperdigados y costara un poco dar con todos*
— Pues no tardes demasiado, o acabaremos hechos papilla. — dijo con gracia, viendo como grandes partes de la Torre empezaban a caer bastante cerca de sus chicos.
Después de varios segundos, un círculo mágico de tele transporte aparecía debajo de todos los miembros del supergrupo, transportándolos al barco Christina.
XXXXX
Una vez en la cubierta, todos pudieron relajarse después de la dura y larga batalla.
— ¿Hay alguna baja? — preguntó Bob a Hibiki.
La cara del joven mago se volvió triste.
— Hemos sufrido quince bajas.
—¡Oh vaya! — el hombre calvo se llevó una mano a la mejilla — ¿Y los cuerpos?
— Abajo.
— Bien hecho. — caminó hasta la borda del barco, observando la Torre derruida — ¿Qué tal las demás Torres? ¿Han podido cumplir el objetivo?
Demás lugares
En las demás partes del mundo, las demás Torres también empezaban a caer.
En alguna parte de los bosques del Centro de Europa, la Reina de los Elfos Layla Heartfilia observaba satisfecha, aunque su mirada demostraba gran seriedad, los restos de una grandísima Torre, o antes grandísima. La hoja de su espada estaba cubierta por sangre negra de orco.
En alguna parte de Islandia, Thor observaba orgulloso los casi inexistentes restos de dos Torres y sus enemigos caídos. Él y sus subordinados les habían mostrado el poder del Dios del Trueno y de los héroes asgardianos.
En alguna parte de la India, la Diosa Sati de los Dioses Hindúes se encontraba junto al Rey Mono Sun Wukong y varios de sus discípulos. La Diosa se reía ante, según ella, el estúpido intento por parte de demonios hindúes de enfrentarse al gran poder de la Facción de los Dioses Hindúes. Por su parte, el Rey Mono negaba con la cabeza ante la actitud de la Diosa. Él era alguien despreocupado y que le gustaba divertirse, pero algo le decía que esto solo sería el principio de sucesos más grandes y peligrosos.
En alguna parte de Macedonia, el Dios de la Guerra Ares se encontraba junto a su hermana Atenea y semidioses. La Torre más alta de todas ocupaba gran parte del terreno. Al contrario que la gran mayoría, esta Torre no se había derrumbado sobre si, sino que Ares había querido derrumbarla con más estilo, lo cual fastidió a Atenea, pues ahora debían de limpiar más terreno, pero eso no le importaba nada al Dios de la Guerra.
En distintos países de fe cristiana, o por lo menos en su mayoría, los Serafines de la Religión Cristiana observaban serenos las Torres. Lo que les tenía preocupados era que se habían encontrado con muchísimos demonios de su religión. Más de uno perteneciente a las familias demoniacas más importantes, como Bael o Astaroth.
Por el resto del mundo, las Torres caían o seguían cayendo. Todos contentos, pues habían evitado que algo muy peligroso llegara a funcionar.
Torre de Isla Ascensión
(Gajeel, Levy, Sting, Rogue, Yukino, Gray, Juvia, Ultear, Meredy, Minerva, Jellal y Erza)
— Bien, ha llegado la hora. Rogue, tu turno. — dijo Erza con tono serio.
El pelinegro asintió. Ante la atenta mirada de todos, el pelinegro empezó a desaparecer, sumergiendo su cuerpo en las sombras de las montañas. Una vez que desapareció por completo, solo tuvieron que esperar pacientes.
— ¡Aaaaaaaaaaahhhhhhhhhhhh! ¡Vamos a patear traseros de una vez! — gritaba Sting después de varios segundos, agitando los brazos — ¡Rogue, puta tortuga de mierda!
¡Paaam!
Minerva cansada de la algaribia le golpeó en la cabeza con fuerza.
— Haz el favor de estar tranquilo. — le dijo con una escalofriante voz serena.
— Lo lamento. — se disculpó, sobándose el chichón.
Otros tantos segundos de espera, que se convirtieron en minutos. Sting estuvo a punto de volver a gritar, pero la mirada de advertencia de minerva le quitó las ganas de gritar.
¡Kabooom!
Una poderosa explosión llamó la atención del pequeño grupo. Se asomaron desde su escondite, observando la Torre. En la otra parte de donde se encontraba, una gran columna de humo y fuego se elevaba y un gran número de enemigos se concentraban en esa zona.
— Bien, es nuestra oportunidad. ¡Moveos! — ordenó Jellal.
Cada uno tomó su forma original, dividiéndose en grupos de dos.
Gajeel tomó forma de un gran lobo negro y Levy su forma de hada en miniatura. La peli azul se colocó entre las orejas del gran lobo.
— ¡Arre, arre Gajeel! — gritó contenta, tirándole de las orejas.
Grrr
— ¡Oye, a mí no me gruñas! ¡Venga, venga!
Rodando los ojos, Gajeel en su forma de lobo empezó a correr a gran velocidad.
— ¡A la mierda! ¡No aguanto más! — exclamó Sting.
El rubio desapareció en un haz de luz, apareciendo donde la gran columna de humo y fuego en su forma de dragón oriental. Junto a él también apareció Rogue.
¡Groarg!
Ambos dragones orientales rugieron, empezando un ataque indiscriminado.
— Pse. — dijo Minerva — Idiota. ¡Vamos Yukino!
— ¡Si! — la joven invocadora, con sus llaves del zodiaco, corrió detrás de la maga.
Los otros grupos fueron Gray y Juvia, Ultear y Meredy, Jellal y Erza.
XXXXX
En unos pisos más arriba de la mitad de la Torre, un hombre observaba sonriente la columna de fuego y humo y a los dos dragones sonrientes.
— Al fin empezáis. Estoy ansioso de volver a encontrarnos, Jellal.
XXXXX
¡Groarg!
Sting rugió mientras golpeaba a un gigante, lanzándolo contra una pared…
¡Pum!
Dejándolo incrustado e inconsciente.
Los Gigantes son criaturas humanoides de tamaño y fuerza prodigiosos, son seres legendarios que aparecen en historias de muy diferentes razas y culturas. Suelen ser violentos y se dice con frecuencia que comen humanos, especialmente niños. Otros, sin embargo, son simpáticos e inteligentes.
Rogue se camufló entre las sombras mientras Sting usaba un flash de luz para cegar a sus enemigos. Una vez ciegos, Rogue aparecía de repente entre las sombras, lanzando a cualquier criatura decenas de metros al aire.
¡Groarg!
Luego ambos exhalaron fuego. El de Sting era blanco y el de Rogue negro. Con dicho fuego consiguieron acabar con toda criatura terrestre que hubiera en la explanada.
— Ha sido fácil. — comentó sonriente Sting, atusándose sus bigotes.
— No ha acabado.
— ¿En serio? Pues yo no veo…
—¡Arriba! — exclamó Rogue, cortándole la frase.
La vista del rubio fue al cielo, donde vio a varias docenas de wyverns volar raudos hacia ellos.
— Pse. Tenía que haber bichejos de esos. ¿Sabes lo que más detesto de esos bichos?
— ¿Su aguijón?
— No… ¡que solo salgan corriendo si hay un maldito dragón occidental! — rugió el rubio, exhalando otra buena cantidad de llamas blancas.
XXXXX
Gajeel corría a gran velocidad entre los pasillos del nivel más inferior de la Torre.
— ¿Qué haces Gajeel? Tenemos que ir al piso central de la Torre, no aquí abajo. — le dijo Levy, observando a su alrededor.
— Cállate enana. — gruñó molesto mientras olfateaba — Chupa sangre. — gruñó más fuerte.
Los ojos de Levy fueron directamente al frente, donde apareció un vampiro. Tenía la apariencia de un hombre en sus treinta años. Rubio de ojos azules, piel de porcelana y vestido como un noble de la Edad Media.
— Un sangre pura. — murmuró Levy.
Normalmente los vampiros sangre pura estaban socialmente retrasados. Su jerarquía social, así como su pensamiento, eran los mismos que en la Edad Media.
— ¿Qué hace un vampiro sangre pura colaborando con terroristas? — le preguntó.
— Oh, pequeña hada, eso no es algo que concierne a basura como tú.
Grrr
Gajeel gruñó amenazante, pero el vampiro solo le miró con asco.
— Bola de pelo, no te acerques demasiado, o me pegarás tus pulgas.
— ¡A este me lo cargo! — rugió Gajeel mientras tomaba forma de hombre lobo.
(NA: imaginaos al de la peli de Van Helsing, pero totalmente negro y con los ojos rojos)
Levy, al ver como Gajeel se iba a transformar, se alejó, manteniendo su forma de hada.
— Pse…, ¡Escoria de licántropo!
¡Roar!
Gajeel se lanzó a gran velocidad contra el vampiro. Este frunció el entrecejo al verlo, lanzándose también contra él.
¡Pam!
El choque de puños fue asombroso.
¡Pam!
Pero no quedó ahí. Patadas, puñetazos, arañazos y algún intento de mordisco.
Levy solo observaba nerviosa la pelea, hasta que sintió otra presencia. Se dio la vuelta, poniéndose en guardia. Delante de ella apareció otro vampiro. Iba vestido igual que el otro vampiro, salvo que este tenía los ojos verdes.
— Lo lamento, pequeña hada, pero no puedo permitir que salgas con vida de aquí. — sonrió con arrogancia — Aunque, pensándolo bien, tampoco serás complicada de asesi…
¡Pam!
En un visto y no visto, Levy le había pegado un puñetazo en toda la mejilla. Para sorpresa del vampiro, dicho golpe fue tan fuerte que le tiró al suelo.
— No deberías subestimar a las hadas. — sonrió orgullosa.
— Tsk. Maldita hada. ¡Estás muerta! — exclamó el vampiro, expulsando su poder vampírico.
Levy entrecerró los ojos, subiendo su guardia, preparada para cualquier ataque del vampiro sangre pura.
— "Y pensar que Gray es tan diferente a los demás sangre pura. Es un alivio"
XXXXX
Gray y Juvia se encontraban paseando varios niveles por encima de Gajeel y Levy.
—¡Juvia, detente! — ordenó el peli azul oscuro.
— ¿Qué ocurre?
— Tenemos compañía. — murmuró con ojos fríos como el hielo — Muy mala compañía.
— Ufufufú. Tiempo sin verte Gray.
Tres personas aparecieron frente al dúo. Una vampiresa, un minotauro y un naga.
La vampiresa tenía una cabellera roja que caía sobre su espalda y ojos verdes. Al igual que los vampiros contra los que se enfrentaban Gajeel y Levy, iba vestida como una noble, pero parecía no tener problemas para moverse cómodamente.
El minotauro es un monstruo con cuerpo de hombre y cabeza de toro.
En el marco de la mitología hinduista, los nagas son un tipo de seres o semidioses inferiores con forma de serpiente.
— Valerie. — masculló Gray.
— Ufufufú. Hola cariño. ¿No te alegras de volver a ver a tu prometida? — preguntó sonriente — Ahora que lo pienso, ya que estas aquí mejor vámonos de vuelta a casa. Tenemos que organizar nuestra boda.
Juvia observó impactada a la pelirroja y luego a su amado, repitiendo la acción varias veces.
— ¡¿P—pro—prometida?! — exclamó — ¡¿Tienes una prometida?! — le exigió saber.
— Juvia, ahora no es el momento. — murmuró levemente avergonzado.
— ¿Y tú quién eres? Anda, haz el favor y apártate de mí prometido. — le dijo la pelirroja, haciendo gestos con la mano.
Juvia dejó de insistir al vampiro, fijando su vista asesina en la vampiresa.
— Gray solo tiene una prometida… ¡y esa es Juvia! ¡Osea yo! — exclamó mientras se envolvía en un torbellino de agua.
— ¿Tu? ¿Su prometida? — sonrió con burla — Ah, Gray, ¿qué pensara tu padre?
— …
¡Splash!
Juvia atacó con un potente chorro de agua a Valerie, lo cual sorprendió a la vampiresa, que lo esquivo por los pelos. El chorro de agua impactó contra la estructura, dejando un hueco del diámetro de dicho chorro. Lo había atravesado.
— ¡Oye, no está bien para una mujer tener esos modales! — le recriminó a la sirena.
Empezó a temblar levemente al ver a Juvia en modo asesina.
— Gray solo tiene una prometida… y esa… ¡SOY YOOOOOOOOO!
— ¡Kyaaaaaaaa! ¡Loca! ¡Puta sirena loca! — gritaba la vampiresa mientras esquivaba balas asesinas de agua.
Empezó a correr para alejarse de Juvia, pero la peli azul solo corrió detrás de ella, dejando al trio de hombres con gotas de sudor en la cabeza.
— Locas. Las mujeres están locas. — murmuró el minotauro.
Los otros dos solo asintieron.
— Bien, me parece que es nuestro turno — dijo el naga mientras tomaba su forma original.
XXXXX
Ultear y Meredy tenían una misión distinta al resto. Mientras sus compañeros luchaban, ellas debían recabar información sobre la Torre.
— Meredy, inspecciona esa parte — le susurró, señalando un pasillo — Si te encuentran, me avisas.
— Entendido — murmuró, levantando su pulgar.
XXXXX
Minerva y Yukino se encontraban peleando en la explanada donde peleaban Sting y Rogue. A pesar de ser dragones, los enemigos se habían concentrado allí. Además, ahora ambos estaban luchando contra los wyverns.
Yukino invocaba a los Espíritus del Zodiaco a través de unas llaves. Actualmente, los espíritus de Escorpio y Libra luchaban a su lado mientras la joven usaba un látigo mágico para poder luchar por sí misma.
Minerva lo tenía más fácil, pues su magia de territorio hacia que apenas tuviera que moverse demasiado para poder derrotar a sus enemigos.
XXXXX
El dúo formado por Jellal y Erza se encontraba en la mitad de la gran edificación. Frente a ellos había un total de cinco pilares. Uno muy grande en el centro y los otros cuatro en los puntos cardinales.
La pelirroja tenía desenfundada su espada, sosteniéndola con ambas manos. El peli azul estaba a punto de invocar su magia, pero se detuvo. Noto una presencia. Una presencia que no sentía hace muchos años. Una presencia peligrosa, malvada y conocida. Demasiado conocida.
Jellal dejó a la pelirroja, empezando a caminar hacia las escaleras que conducían a los pisos superiores.
— ¿Jellal? ¿Qué estás haciendo? Debemos destruir estos pilares.
— Lo lamento Erza, pero hay algún que tengo que hacer. Un asunto que he aplazado desde hace demasiado tiempo.
— … entiendo. — entrecerró los ojos — Si necesitas ayuda, pídela. No hagas estupideces.
El mago se volteó, sonriéndole para tranquilizarla.
— Lo prometo.
Dicho esto siguió avanzando, desapareciendo de la vista de Erza.
—"Mentiroso" — pensó triste para luego observar los pilares — "Esto no será fácil"
¡Kachin!
Con un mandoble, golpeó el pilar central, chocando su espada con una barrera protectora.
— Como suponía. — murmuró, dispuesta a volver a golpear esa y las demás barreras con su espada.
XXXXX
Jellal ascendió a varios pisos, hasta llegar al lugar donde sentía aquella presencia. Una gigantesca sala abierta, la cual era sostenida por columnas de gran anchura. Al fondo pudo ver a un hombre. Era exactamente igual que él.
— Hola hermano. ¿Cómo te va la vida? — preguntó el otro peli azul.
— Siegrain — murmuró Jellal.
Siegrain, el hermano gemelo de Jellal. Se encontraba apoyado en una de las columnas, observando de reojo la explanada, donde ambos dragones causaban caos.
— Esto está muy animado — dijo sonriente Siegrain — He podido notar bastante altercados en distintas partes de la Torre.
— …
— Oh, venga hermano. No me mires tan seriamente. — sonrió con burla — No esperabas verme, ¿verdad?
— No, no me lo esperaba. Pero no me sorprende que te hayas vuelto un terrorista.
— ¡Jajajajaja! ¡Eso es muy gracioso hermano! ¡¿Qué otra cosa te esperabas?! — extendió sus brazos, sonriendo macabramente.
— ¿Eres tú la mente que ha planeado todo esto?
— ¡Si! ¡Con esta Torre conseguiré resucitar a quien quiera! ¡¿Te imaginas cuantos seres poderosos podrían volver a la vida y servirme?! ¡Muajajajajajaja! ¡Si! ¡Eso es perfecto! ¡Muajajajajajaja!
— Debí haberte matado cuando tuve ocasión. — dijo mientras se envolvía en aura mágica.
— ¡Fuajajajajajajaja! ¡Si, debiste haberlo hecho! ¡No tienes ni idea de cuántas vidas e arrasado! ¡El dolor, el sufrimiento, los gritos, las suplicas! ¡Fuajajajajajajaja!
¡Pam!
Siegrain había bloqueado un golpe de su hermano. Jellal tenía el puño cubierto de fuego, por lo que cubrió su antebrazo de agua.
— ¡Jajajajaja! ¡Si! ¡Esto es lo que esperaba!
¡Pam!
Dio una patada a la altura de las costillas, la cual Jellal bloqueó con su brazo libre.
— Terminemos con esto. — masculló Jellal.
— ¡Si! ¡Terminemos!
Ambos hermanos gemelos empezaron una encarnizada batalla, la cual se había pospuesto demasiado tiempo.
XXXXX
Gajeel se encontraba de pie sobre el cuerpo muerto del vampiro. De su boca chorreaba sangre, al igual que en sus garras. Su respiración era entrecortada y tenía varias heridas provocadas por dicho vampiro.
Dicho vampiro se encontraba con ojos y bocas abiertas. Tenía la herida de un profundo mordisco en el cuello y profundos arañazos en parte del cuerpo. Bajo su cuerpo había un charco de su propia sangre. De las heridas no dejaba de brotar hasta dejarle seco.
El licántropo se apoyó en una pared mientras se limpiaba la sangre y la escupía de su boca.
— Tsk. Qué asco. La sangre de estos chupasangres es asquerosa.
Su vista fue a Levy. La pequeña haba flotaba cansada cerca del vampiro contra el que se había enfrentado. Este estaba lleno de golpes. La cara hinchada, ojos morados, sangre saliendo de la nariz, etc.
— Gehee. No está nada mal, enana.
— Si. Al menos… yo he dejado… uno inconsciente…
— Pse. No me ha dejado otra opción. — se encogió de hombros.
— Ya. — sonrió levemente.
¡Brooomp!
Un gran temblor. Ambos miraron al techo.
— Parece que ya lo han hecho. — murmuró Gajeel — Bien, será mejor que nos vayamos. — dijo mientras se incorporaba. Se acercó hasta el cuerpo del vampiro inconsciente — Tienes suerte, chupasangre. Hoy no mueres. — y, a regañadientes, lo cargó en su hombro — ¡Vámonos cagando leche! — le dijo a Levy, la cual voló hasta su cabeza, agarrándose a su cabello.
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Juvia tenía arrinconada a Valerie, la cual miraba aterrorizada a la sirena.
— ¡E—espera! ¡E—esto no es a—asunto tuyo!
— Cuéntamelo… todo… — susurró la peli azul, rodeándose de agua violenta.
— V—vale. B—bueno…
— Deja de tartamudear. — advirtió.
— ¡L—lo siento! Bien, empiezo desde el principio. Como sabes, Gray es un sangre pura, perteneciente a la familia noble de los Fullbuster. Desde que éramos pequeños hemos sido comprometidos ya que ambos somos sangre pura e hijos únicos.
—…
— Pero Gray siempre ha sido rebelde. No le gusta nuestra sociedad y él no se casaría por obligación. Durante años intente que se enamorara de mí, pero no lo logre. Al final, una noche, desapareció. Lo hemos estado buscando desde hace años. Entonces supimos que entro en esa estúpida sociedad — se tapó la boca con la mano al ver como una bala de agua pasaba a milímetros de su pálido rostro — Lo lamento. — murmuró asustada.
— Así que te volviste una terrorista para quitarme a MI Gray — masculló.
— N—no. La verdad es que esto es pura casualidad. No estoy con estos terroristas. Yo solo me infiltre. Esperaba que Gray viniera a esta Torre, y he tenido suerte. — sonrió orgullosa.
— Pues que esto te quede bien claro. — murmuró, acercándose a paso lento hasta estar a medio metro — ¡Gray es MIO, y no se irá de nuevo con vosotros!
Valerie frunció levemente el ceño.
— ¡Eso ya lo veremos, sirena trepadora!
Se mantuvieron las miradas un rato, hasta que Juvia se apartó, dejando espacio a la vampiresa.
—¡Vete! No puedo matar a una noble sin motivo alguno, aunque tenga muchas ganas — gruño con seriedad ante su rival —. Además, te quiero lejos de Gray. Así que lárgate, o no seré tan benévola.
La vampiresa se incorporó y luego desapareció entre las sombras.
¡Brooomp!
Juvia notó como todo el lugar empezaba a temblar y corrió de vuelta a donde Gray para salir de la Torre. No tardó demasiado en encontrarlo.
Se mantenía recto y sereno, observando fijamente el lugar por donde ella había ido junto a la vampiresa. Tenía varios moratones y un poco de sangre cayendo por la comisura de su boca.
— ¡Estas herido! — gritó horrorizada.
— No es nada serio. ¿Valerie?
— … ha huido.
Gray entrecerró los ojos pero no dijo nada. Solo se dio la vuelta y empezó a correr afuera de la Torre, siendo seguido por la sirena.
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Ultear y Meredy corrían escopetadas por los pasillos. La pobre vidente sollozaba mientras esquivaba de milagro los trozos que caían del suelo.
— ¡Buaaaaaa! ¡Mamiiiiii!
— ¡Deja de llorar! — le gritó Ultear —¡Sigue corriendo!
— ¡Buaaaaaa!
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La pelirroja respiraba entrecortadamente. Había conseguido destruir las distintas barreras que protegían los pilares. En un principio pensó en hacerlo uno a uno, pero luego pensó que sería más fácil si destruía las barreras primero y luego destruía los pilares de una estocada.
Una vez recuperada la respiración, cerró los ojos, concentrándose. Y entonces.
¡Zas!
Dos cortes en forma de X. dos hondas de corte salieron de las hojas de las espadas, cortando todo lo que se encontrara. Los pilares, ahora indefensos, no pudieron resistir los cortes de ambas espadas.
Entonces empezó a enfundar la espada. Una vez enfundada, los pilares empezaron a derrumbarse. Con mirada seria observó que la Torre empezaba a desmoronarse. Sin pensarlo demasiado empezó a correr, saltando desde la Torre a la explanada donde estaban ambos dragones.
Silbó con fuerza, llamando la atención del dúo dragontino. Rogue dejó de luchar para ir a salvar a la pelirroja. Sting, al darse cuenta, fue hacia Minerva y Yukino, cogiéndolas con sus garras. Una vez que estuvieron a salvo, volaron raudos, alejándose de la Torre que se desmoronaba.
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Jellal y Siegrain se miraban el uno al otro. Ambos tenían mucha sangre en sus cuerpos. Las ropas rotas y/o manchadas de su propia sangre y la del contrario. La batalla encarnizada no daba cuartel. En algún momento habían dejado de usar magia para simplemente pelear con fuerza bruta.
¡Pam!
Gancho en la barbilla de Siegrain a Jellal.
¡Pam!
Patada giratoria de Jellal a Siegrain.
¡Pam!
Puñetazo de ambos al otro en la mejilla para luego dar otro en la otra mejilla.
— Ahhh… ahhh… si… esto es… lo que… buscaba… — sonrió Siegrain, disfrutando de poder luchar contra su hermano "el bueno".
— Eres un… idiota… dejarte seducir… por la oscuridad…
— Jejeje… ,pero conseguí… ,gran poder… ¡el suficiente… para matarte!
Con ese grito empezó a acumular una gran esfera morada.
— ¡Idiota! ¡Morirás si te sobre esfuerzas demasiado! — le gritó, intentando hacerle reaccionar.
— ¡Si te llevo conmigo no me importa!
Lanzó la esfera, pero Jellal cubrió su cuerpo con aura blanca, deteniendo la esfera, pero retrocediendo hasta casi caer del piso hacia abajo. Apretando fuertemente los dientes, consiguió desviar la esfera hacia el cielo.
—Ahhh… ahhh…
— ¡Muere! — exclamó Siegrain, saltando sobre él.
Jellal abrió los ojos, esquivando a su gemelo, el cual incrédulo, observó cómo caía al vacío.
— ¡Siegrain! — gritó Jellal al ver cómo iba desapareciendo.
— ¡Esto no ha acabado! ¡Te matare! ¡Lo juro Jellal! ¡Te mataré!
Fue lo último que escuchó.
Entonces la Torre empezó a temblar y a desmoronarse. Usando su última reserva mágica, uso magia de viento para planear rápidamente afuera de la Torre, en el punto de control.
Sala de operaciones — base de SHIELD
Los líderes de las distintas Facciones observaban satisfechos como los puntos donde estaban localizadas las Torres empezaban a desaparecer, indicando que habían sido destruidas.
— ¡Jajajajaja! ¡Caen como moscas! — se carcajeó el Dios Egipcio Ra.
— Si — asintió — Ciertamente hemos tenido suerte. Un poco más y a saber contra que nos habríamos enfrentado. — comentó el Dios Asgardiano Odín.
— Pero aun no sabemos quién ha planeado todo esto. Quien es el cabecilla. — murmuró Makarov.
— Bueno, tendremos que esperar a los reportes para saberlo, ¿no? — dijo Gildarts, encogiéndose de hombros.
— Si — comentó concluyente — Supongo que tienes razón.
Erendir: bueno, pues nos vamos acercando a la parte donde se quedó la versión 1.0 XD Dentro de poco continuaremos por donde me quedé !
Giu Giu Salamander: Bueno, esto es demasiado extenso. No se como leí esto el pasado, pero bueno, no me quejo del nuestro amo.
Lady-werempire: hola mis queridos súbditos es un gusto andar por aquí y tu sabes escribir, este capitulo tiene intriga y emoción, espero que les guste, dejen reviews
