Fairy Tail no es de mi propiedad, pertenece a su respectivo autor.
Este fic contiene/contendrá violencia, palabrotas, lemon mas o menos fuerte y demás cosas. Leedlo bajo vuestra responsabilidad, que yo ya lo he puesto en categoría M.
Yo hago esto por simple diversión, sin ánimo de lucro.
—comentarios normales—
—"pensamientos"—
—*comunicación por holograma, comunicador, etc.*—
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Capítulo 9:
REUNIONES FAMILIARES — PARTE 02
La fiesta terminó prácticamente al amanecer. La sala estaba llena de bebida y comida botada por el suelo, con muchos de los agentes estaban en condiciones lamentables, entiéndase desnudos o semi desnudos, en posiciones anormales, con dibujos obscenos que alguien les habrá pintado, etc, etc.
—Arg. Joder. Como me duele la cabeza. Puta resaca. — mascullaba Sting mientras se levantaba — Buah chacho. Menudo pedazo de fiesta que montamos anoche. — sonrió mientras observaba todo el lugar. No se sorprendió al ver al viejo Makarov en el techo colgando en un capullo de telaraña — Valeeeee. No quiero saber cómo acabó ahí. — entonces se observó a si mismo, perdiendo el color — ¡Aaaaaahhhhhh! ¡¿Qué coño me habéis hecho hijos de mil putas?! — exclamó con horror y furia.
Y era de lo más normal. Casi todo su cuerpo tenía dibujos de tinta indeleble. La mayoría eran obscenos y divertidos. Pero si había algo que le produjo horror fue encontrarse en la entrepierna y sobacos cintas de depilación.
—Hmmm, deja de gritar Sting. Me duele la cabeza. — masculló Rogue a un par de metros a su derecha. Al menos el otro dragón oriental tenia mejores pintas… mucho mejores.
—¡¿Qué deje de gritar?! ¡Tú mírame!
Haciendo caso a la petición, la mirada del pelinegro fue al rubio, abriendo los ojos como platos, sin poder aguantarse las carcajadas.
—¡Jajajajajajajaja! ¡Oh Dios, esto es buenísimo! ¡Jajajajajajajaja!
—¡Cállate y ayúdame!
—L—lo siento, p—pero paso.
—¡Serás…!
—Nosotros podemos ayudarte… gehee.
—Ayudar es de hombres…
El rubio se puso tenso ante el susurro de dos voces a su espalda. Girándose levemente observó por encima de su hombro. Detrás suyo estaban Gajeel y Elfman, ambos con unas sonrisas que provocarían miedo a cualquiera.
—¿S—sabéis q—que? N—no h—hace f—falta…
—Gehee. No es problema.
—Siiii. Déjanos ayudarte…
—No… no… ¡Nooooooo!
Después del último grito, lo siguiente que prácticamente se escuchó en toda la base fueron los gritos de dolor del gran y poderoso dragón blanco oriental.
XXXXX
En una de las habitaciones de la base, cierta mujer pelirroja abría sus ojos, despertando del largo sueño. Lo primero que hizo fue buscar el despertador con la mano. Después de varios intentos consiguió encontrarlo. Su vista cansada fue directa al aparato, observando que eran más de las cinco de la tarde.
—Hmmm… sueño… — murmuró mientras se daba la vuelta en su cómoda cama y abrazaba lo máximo que podía a su almohada… su cálida almohada… su cálida almohada que desprendía calor… su cálida almohada que desprendía calor y tenía forma de un hombre con erección mañanera —¡!
Y en ese momento todo el sueño que tuviera se esfumó. Incorporándose con resorte, dejando que las sabanas cayeran hasta poco más debajo de su cintura, dejando su hermoso cuerpo desnudo, con varias marcas en él. Siguió la vista más abajo hasta llegar a cierto punto, abriendo los ojos al notar cierta cosa blanca saliendo de él y llegando hasta el principio de su muslo.
—Oh no… oh no… — murmuraba aterrada mientras observaba una pequeña mancha de sangre al levantar la almohada. Sudando, temblando, aterrada, horrorizada, la pelirroja se giró para observar al hombre de la cama — Oh no… oh no… — la sabana cubría hasta su cabeza, por lo que no podía ver su rostro. Con la mano temblando agarro la sabana y tiró con fuerza, destapándolo —¡!
—Hmmm… Apaga la luz. — masculló el hombre mientras se giraba.
La pelirroja no salía de su asombro. Reconocía ese cabello azul eléctrico… reconocía ese rostro… y reconocería ese tatuaje en cualquier lugar. Su vista bajó del rostro por su cuello, pecho, cintura, cadera hasta posarse en aquello que se mantenía levantado, como si la saludara. Su rostro dejó el blanco para pasar al rojo como su cabello. Entonces recordó… el primero de varios.
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(Flashback)
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Pam
Jellal abrió la puerta de una patada. En sus brazos llevaba a la pelirroja, ambos devorándose la boca. Caminó a tientas hasta encontrar la cama, dejando caer a la pelirroja, la cual rebotó levemente. Jellal aprovechó para nuevamente cubrirla de besos. Cálidos, húmedos, suaves y lentos, para pasar a los mordiscos, los lametones y los besos plagados de pasión. Jellal acarició los labios de Erza con su lengua, sintiendo la superficie carnosa temblar de placer y sin pensárselo arrancó la blusa blanca que llevaba, dejando a la vista un sujetador negro.
La mujer no desaprovechó el momento de euforia, y prácticamente le rompió la camisa a la peli azul, dejando a la vista su torso. Erza pasó sus dedos por cada rincón de su torso, tomando especial cuidado con sus abdominales que acarició lentamente hasta posarse entre el final de su tripa y el principio de su entrepierna. Sonrió con picardía y apartó la mano a modo de castigo.
Jellal se desesperó ante el picante gesto de la mujer. Hechizado por la lujuriosa fragancia que emitía su piel y los efectos del alcohol en su sangre, su paciencia se debilitó y buscó entre las piernas de ella la delicia que tanto quería probar. Bajándole la falda junto con las bragas.
Al deslizar la palma de la mano, se encontró con un mar de humedad que se intensificaba conforme se caldeaba el ambiente. La acarició con precisión al tiempo que besuqueaba su cuello y desnudaba con una mano sus pechos para acariciar sus pezones. Conforme aumentaba el ritmo, Erza arqueaba la espalda y poco a poco su cuerpo se fue llenando de pequeñas descargas que la hacían retorcerse de placer. Jellal no pudo aguantar más y se desprendió del pantalón que tanto daño le estaba haciendo a su entrepierna, dejando al descubierto una creciente erección que apuntaba directo a la pelirroja.
Abrió sus piernas y sumergió la cabeza entre ellas rozando suavemente con la lengua su clítoris. Erza se estremeció ante la agilidad de la peli azul, sujetó con fuerza el cabello y comenzó a mover la pelvis al ritmo de la lengua del hombre. La intensidad era cada vez mayor, el placer recorría cada poro de su piel y endurecía sus rosados pezones. Una explosión la hizo gritar de placer y llenó su cuerpo de espasmos cuando llegó el orgasmo. Jellal miró complacido de ver los efectos que tenía sobre la mujer.
Abatida como estaba, la agarró en volandas y la penetró despacio, pues sabía que aún era virgen. Sintió su pene temblar al adentrarse en el interior de su cuerpo, tan cálido que podía sentir como lo absorbía y lo aprisionaba con fuerza. Durante unos minutos se mantuvo quieto, esperando. Una vez que sintió como la pelirroja empezaba a mover sus caderas, fue suficiente para saber que ya podía moverse.
Ella arañó su espalda dejando un rojo rastro que le tatuaba la espalda, gemía y mordía como podía los morros de Jellal entreabiertos ante el placer. Las embestidas se fueron haciendo más intensas, las caricias se convirtieron en pequeñas marcas de guerra y los gemidos inundaban la habitación. Finalmente, Jellal no pudo aguantar y eyaculó al tiempo que besaba con fuerza los labios enrojecidos de la pelirroja.
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(Fin flashback)
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—¡Kyaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaa!
Con ese poderoso grito, Jellal se levantó de golpe de la cama, enrollándose con las sabanas, cayendo de la cama de cabeza.
—Arg. Mi cabeza. — Se quejó mientras se sentaba en el suelo — ¿Se puede saber qué demonios… pasa…?
El asombro también golpeo al peli azul. Su vista fue primero a Erza, quien cubría su desnudez de la mirada. Al principio le causo gracia su rostro rojo como su cabello, pero luego se fijó en su desnudez y en la suya propia. Entonces su rostro se volvió tan rojo como el rostro de la mujer. Dejó de mirarse a sí mismo para mirar la cama. Debido a que parte de las sabanas estaban en el suelo y la otra parte las usaba Erza para taparse, Jellal pudo observar perfectamente las consecuencias de una noche de pasión. Sin poder evitarlo sonrió como idiota.
—T-tu… t-tu… — los murmullos de la pelirroja sacaron al peli azul de su trance.
—¿Erza?
—¡FUERA DE AQUIIIIIIIIIIIII! — exclamó mientras invocaba su espada.
—¡!
Con todos sus sentidos alerta, el multimago pudo esquivar un corte de la larga espada, saliendo vivo y sin heridas de la habitación.
Erza se quedó en la misma posición, con la espada clavada en el suelo y la vergüenza cubriendo su rostro. Tímidamente recorrió la cama con la mirada mientras sus recuerdos volvían. La pasión, las palabras de amor que se profesaron, la excitación… No pudo evitar sonreír levemente, aun con el rostro sonrojado.
Por su parte, afuera de la habitación, el peli azul también empezó a recordar lo ocurrido la noche.
—Oh, buenos días a ti también. — escuchó una voz conocida.
Volviendo a salir de sus pensamientos, el hombre fijó su vista el Ultear, que observaba divertida su cintura. A su lado Meredy estaba con los ojos tapándole la cara. Frunciendo levemente el entrecejo, bajó la vista, y entonces se acordó… de que seguía desnudo.
—Parece que alguien tuvo mucha actividad anoche, ¿eh? — Siguió burlándose la mujer — ¡Jajajajajajajaja!
Entonces se tapó la entrepierna con las manos mientras salía corriendo rumbo a su habitación.
—¡Si! ¡Por fin! ¡Ya era hora, joder!
—Y-ya se ha ido. — murmuró Meredy.
—Si. Ya puedes quitarte las manos de los ojos.
XXXXX
Laxus abrió los ojos. Lo primero que vio fue una leve luz roja que iluminaba la estancia. Intentó moverse, pero notó que tenía las muñecas y tobillos atados.
—No me jodas. — masculló.
—Ara ara Laxus. ¿Intentando escapar?
Su cuerpo se tensó ante el susurro sádico de Mirajane. La semi demonio llevaba puesto un traje de dominatriz y una sonrisa lasciva. No era que le importara, pero tenía un límite… y cuando Mira bebía… ese límite era sobrepasado.
—Mira… suéltame… — le ordenó.
—Ara ara, ¿y si no?
—No me cabrees. — masculló enojado.
—Ufufufú. Di todo lo que quieras, pero aquí… — sacó una fusta, dándole un suave golpe al estómago — mando yo.
El rubio intentó invocar su magia para salir de ese lugar, pero entonces se dio cuenta. Aterrado observó como las cadenas eran anti magia. Como la que usaban contra los magos criminales.
Glup
—Ufufufú. Ahora vamos a divertirnos.
La pelinegra cogió un objeto alargado, el cual provocó que el poderoso mago absoluto eléctrico perdiera todo color de su rostro.
XXXXX
Wendy y Romeo fueron a la cafetería luego de despertarse en su cama. Allí ya se encontraban parte de los agentes. Natsu, por ejemplo, charlaba animadamente con Kana, Freed, Bickslow y Lyon.
—¡Jajajajaja! ¡Anoche fue una buena fiesta! — exclamaba la castaña mientras se tomaba otra cerveza.
—No deja de sorprenderme tu resistencia al alcohol. — comentó Freed mientras bebía elegantemente una taza de café.
—Supongo que ya estoy más que acostumbrada. — se encogió de hombros.
—¡Hombre, pero mira quien llega! ¡La parejita más joven de la organización! — Exclamó Bickslow al ver entrar a ambos adolescentes — ¿Qué, os lo pasasteis bien anoche? — preguntó con picardía.
Ambos jóvenes se sonrojaron mientras cogían una bandeja para coger su comida.
—¡Ole por vosotros! — Exclamó Kana contenta — ¡Así se aprovecha la juventud!
—Kana, por favor.
—Buuu. Aburrido. Por cierto, ¿dónde te metiste? — le preguntó al pelirrosa.
—Estuve dando una vuelta por fuera de la base. — Explicó después de tragar — Había demasiado ruido, y molestaba. Así que decidí por volar un rato.
—¿Volar? ¿Afuera de la base?
—Sep. Es tranquilo y relajante. Además, estirar las alas de vez en cuando es agradable. Tenerlas escondidas es como un musculo contraído. Por cierto, es raro que vosotros no estéis de resaca.
—Yo controlo. Además, gracias a mi condición vampírica, el alcohol no me afecta tanto como a un humano. — explicó Freed.
—¡Jajajajajaja! ¡¿Acaso te has olvidado de lo que pasó hace dos años?! — preguntó con burla Bickslow.
Entonces, para sorpresa del dragón, el vampiro se sonrojo tanto que su piel dejó de ser blanca como la nieve.
—¡N-no me lo recuerdes! — exclamó avergonzado.
—¿Qué paso? — preguntó Natsu con gran interés.
—Resulta que… — antes de que Bickslow pudiera explicarle, el vampiro se abalanzó contra él, tapándole la boca.
—Resulta que le echamos cierta sustancia a su bebida y, en apenas dos pintas ya estaba más que borracho. — Respondió Kana — Se puso a cantar canciones de las 'Spice Girls', a dar abrazo a todo el que se cruzara, a vestirse de una forma ridícula y demás. Realmente fue algo muy divertido. Lástima que no lo pudiera grabar.
—Ohhh. ¿Y qué sustancia era esa?
—Eso es un se-cre-to.
—Pues vaya. ¿Y qué vais a hacer hoy?
—Nos han dado el día libre, así que iremos a ver a nuestras familias. — respondió Bickslow una vez que consiguió quitarse a Freed de encima.
—… ya veo. — susurró levemente desanimado.
XXXXX
Gray y Juvia se encontraban en uno de los hangares secundarios de la base. Ambos se habían levantado temprano para no molestar a nadie… y que nadie les molestara. La noche aún estaba presente y el alba bastante lejano. El vampiro tenía previsto ir a ver a su padre con respecto a lo de Valerie y su compromiso con la nombrada.
Juvia, por su parte, no iba a dejar a "su" Gray con la "zorra chupasangre". Además, tenía también interés en conocer al padre de su amado.
—Bien. No hay nadie. — Murmuró el vampiro mientras observaba a todos lados — Mejor cogemos este. — observó un pequeño jet automático.
Ninguno de los dos sabia pilotar un avión, así que lo mejor sería indicarle donde quería que les llevara y relajarse durante el resto del viaje.
Rumania
Después de un corto vuelo, el jet privado les dejó en una explanada cercana a un extenso bosque en unas montañas. El clima era frio esa noche. Gray no tuvo problemas en llevar una simple camisa con una gabardina. Después de todo, no sentía frio. Juvia, por su parte, llevaba un grueso abrigo y guantes.
Cerca del jet había un lujoso vehículo esperándolos. El chofer, un vampiro castaño de ojos verdes, hizo una leve reverencia.
—Señor Gray, un placer volver a verle.
—Jarvis. — saludó secamente el peli azul oscuro.
El chofer fijó su vista en la peli azul, frunciendo levemente el ceño.
—¿Y la señorita es?
—Hola. Me llamo Juvia. — se presentó la sirena.
—Un placer. Por favor, suban. Su padre le está esperando.
Entonces ambos, Gray y Juvia, entraron a la parte de atrás del vehículo. Cuando el chofer se sentó en su asiento arrancó el vehículo mientras se alejaba de la explanada.
El viaje fue tranquilo y silencioso. Ninguno de los tres dijo una sola palabra. Gray cerró los ojos, centrado en sus pensamientos. Juvia, por su parte, observaba a través de la ventanilla. Estas eran negras para no dejar pasar la luz solar pero debido a que aún era de noche usaban un vehículo de ventanillas normales.
Primero fueron por una autopista, pero cogieron una salida para luego ir por una carretera secundaria. Conforme iban avanzando, la civilización humana iba quedando atrás. La carretera se iba haciendo más estrecha, hasta convertirse en un carril. La llanura dejó paso a un frondoso y espeso bosque de altos árboles. Apenas se podían observar las estrellas a través de estos. El frio también se iba haciendo más intenso. Podía ver a algunos animales correteando cerca de la carretera.
Entonces empezó a notar como ascendían. Asomándose nuevamente por la ventana pudo observar cómo se internaban en una cordillera de grandes montañas cuyas nubes estaban nevadas. Sin duda el hogar de Gray estaba bien alejado de la civilización humana, oculto en el interior de las montañas.
Al final, después de aproximadamente una hora, pudo observar su destino. No podía sorprenderse, pues ya había visto cosas bastante increíbles en su corta vida.
El lugar era una ciudadela con un castillo de piedra negra justo en el centro. La ciudadela no era antigua, sino que se trataba de o casas unifamiliares o edificios modernos de dos o tres pisos. Farolas iluminaban los caminos y la carretera. Los negocios también eran modernos. Incluso había tienda de informática y electrodomésticos.
La poca gente que paseaba por la zona vestía de forma contemporánea. Lo único que destacaba era sin duda el castillo medieval. No era la primera vez que visitaba una ciudad de vampiros, pero había dos clases de ciudades.
Las primeras eran como la actual, es decir, ciudades modernas. Luego estaban las segundas. Estas eran más desfasadas. Con solo mirarlas de lejos podías decir que eran de la época medieval, pues su cultura se había detenido en esa época. Arquitectura, tecnología, educación social, etc. Esas eran las más desagradables de ver. Daba gracias por estar en un sitio más civilizado.
El vehículo avanzó hasta llegar al viejo castillo. Atravesó la antigua muralla que separaba la parte antigua de la moderna. Pero antigua y moderna solo eran términos. Al ser una ciudad desarrollada, esta dejó los muros, extendiéndose a su alrededor. Por eso los términos, pues en lo demás eran prácticamente iguales.
Una vez que llegaron a la puerta principal del castillo, el auto se detuvo. Gray fue el primero en bajar, siendo seguido por Juvia.
—No está mal. — comentó la peli azul.
—…
El vampiro no dijo nada, simplemente avanzó hacia las grandes puertas de madera, las cuales se abrieron antes de que las alcanzaran. Juvia caminó rauda hasta colocarse a su lado.
La entrada era impresionante para cualquiera que viera un castillo por primera vez… un castillo en perfectas condiciones, por supuesto. Una gran y larguísima alfombra conectaba la entrada con el otro extremo. Grandes pilares sujetaban la estructura y los grandes ventanales permitían que entrara algo de la luz de la ciudadela. El lugar estaba iluminado con lámparas y algunas velas.
—Señorito Gray, un placer volver a verle. — saludó un mayordomo, también vampiro de cabello castaño y ojos azules.
—¿Dónde está mi padre?
—El amo está en la tumba de su madre. Enseguida le entenderá. Por favor, acompáñeme a su despacho junto a su acompañante.
El mayordomo caminó hasta llegar al otro extremo de la entrada principal. Dicho lugar se dividía en tres. Una gran puerta de madera negra, que estaba justo enfrente, daba acceso a la sala de fiesta. A ambos lados había escaleras que daban acceso a los niveles superiores del castillo. Una al lado este y la otra al oeste. El trio subió por las escaleras que daban acceso al ala oeste.
Según iban caminando por los pasillos, Juvia aprovechaba para observar. El suelo estaba cubierto en su mayoría por lujosas alfombras y las paredes estaban llenos de cuadros. Algunos sin duda bastante antiguos, pero muy bien cuidados. También había armaduras medievales.
Al final acabaron llegando a su destino, el despacho del padre de Gray.
—El señor los espera adentro. — Anunció el mayordomo mientras daba dos toques a la puerta — Señor, su hijo está aquí.
—Bien. Que pase. — se escuchó desde adentro.
Abrió las puertas e hizo una leve reverencia a Gray y Juvia, los cuales entraron. Una vez dentro, el mayordomo cerró la puerta, dejándoles solos con el señor de la ciudad.
El despacho era mucho más amplio de lo que la sirena esperaba. El despacho era circular, teniendo un gran ventanal, desde el cual se podía observar gran parte de la ciudadela. En el techo colgaba una gran lámpara. Una gran mesa de roble se encontraba en el mismo centro. Varias estanterías se encontraban apostadas en las paredes junto a varios retratos.
Y, en el ventanal, estaba el padre de Gray.
—Hola hijo. — saludó el hombre mientras se daba la vuelta, observando a Gray con gesto serio.
—Papa. — saludó del mismo modo.
Entonces Juvia pudo percatarse del gran parecido entre ambos. El padre de Gray es un hombre de mediana edad con el pelo oscuro y una barba sin afeitar. Tiene una gran cicatriz que va desde la parte superior de la frente por el lado izquierdo de su cara hasta que llega a su oído izquierdo. Lleva dos pendientes, uno en cada oreja, con cruces al final de estos.
—Juvia, él es mi padre, Mika Fullbuster. — le presentó sin dejar de mirar a su viejo.
—Así que tú eres Juvia. — murmuró Silver, observando a la peli azul con una mirada fría.
—H-hola… un p-placer. M—mi nombre e-es Juvia L-Loxar. — se presentó con gran nerviosismo.
Durante unos largos segundos la gigantesca sala se quedó en completo silencio mientras Silver avanzaba hasta ponerse frente a Juvia. Gray se mantenía en completa tensión, dispuesto a luchar contra su padre si era necesario… pero nunca esperó la reacción que el susodicho hizo.
—¡Que monaaaaa! — Exclamó Silver mientras abrazaba efusivamente a la sirena — ¡Mírala, es tan adorableeeee! — la cogía de los cachetes, sonriendo de lo mas contento.
—…
Ambos estaban en shock. Sin duda era algo de lo más extraño. Ese hombre, que parecía que fuera a asesinar a cualquiera que le mirara mal, que tenía un aura de muerte… ahora parecía un niño con un juguete nuevo.
—E-esto… g-gracias… — dijo la peli azul saliendo del shock, sonrojada.
—¡Ohhh! ¡Ahora te entiendo hijo! — le dijo a Gray — Es una gran escusa. Ahora entiendo el por qué no has venido a verme en tantísimo tiempo. Y ahora entiendo por qué no te quieres casar con Valerie. ¡Pero mira hermosura de mujer ha encontrado mi hijo!
—¡! — Juvia estaba que echaba humo por la cabeza y oídos.
—¡Ya basta! ¡Quieres dejarle en paz! — exclamó Gray mientras alejaba a la sirena de su padre.
—Vaya, vaya, vaya. Pero mira que celosillo. Como la marca el jodio. Dime, ¿ya se la has clavado? — se burló.
—¡Basta! ¡Cállate de una puta vez! — exclamó muy sonrojado.
—¡Jajajajajajajaja! Lo siento, lo siento. Pero esto es divertido.
—Vete a la mierda.
—¡Tu antes pa que no me pierda!
—… pero mira que eres infantil.
—Oh venga hijo. Llevo mucho sin verte. Es normal que te gaste algunas bromitas.
—Ya… algunas bromitas.
—En fin. Es un placer que estéis aquí. Espero que os quedéis unos días. — sonrió mientras se apoyaba en el escritorio.
—La verdad es que…
—Nos encantaría.
Gray observó incrédulo a Juvia. El solo quería estar para aclarar lo de su supuesto matrimonio e irse a casa, pero ahora Juvia le acababa de confirmar a su padre que iban a estar unos días.
—¡¿En serio?! ¡Eso es fantástico! ¡Tengo muchas ganas de conocer a mi nuera!
—¡Ella no…!
—yo también estoy contenta de poder conocerte más.
—¡¿Pero ¡¿qué…?!
—¿Te parece que te enseñe el castillo? Luego puedo llevarte a la ciudad.
—¡Claro! ¡Me encantaría!
—¡Pues vámonos!
Entonces, ante su incrédula mirada, Silver y Juvia abandonaron el despacho del señor de la ciudad.
—¿Me acaban de ignorar?
XXXXX
Gray observaba con una mueca como su padre y la sirena charlaban animadamente mientras paseaban por las calles de la ciudad. No sabía cuánto tiempo llevaban caminando, pero la luz del alba empezaba a mostrarse entre las montañas. Nada más notarse una alarma suave empezó a escucharse en toda la ciudadela, indicando que los que no pudieran caminar bajo la luz del sol debían entrar a sus casas.
—Oh, qué pena. El sol está por salir. — Se lamentó Silver — Quería, será mejor que volvamos. A ti no te pasara nada, pero creo que yo cogería demasiado bronceado. — comentó con gracia.
—Si. Sera lo mejor. Además, estoy un poco cansada. — dijo Juvia mientras bostezaba.
—¿Y por qué no me lo habías dicho antes? Te hubiera dejado dormir.
—No. No pasa nada.
—Vamos, volvamos al castillo. Antes de irnos ordene que te prepararan una habitación. No me importa lo que hagáis tú y mi estúpido hijo, pero por respeto a la memoria de su madre, os pediré que mantengáis vuestras hormonas controladas en el castillo.
—¡! — Juvia se sonrojó hasta salirle humo por las orejas.
—¡Para ya maldito viejo!
—¿Qué? ¿Qué pasa? ¿Qué he dicho? — Preguntó con fingida inocencia — Tu madre era muy puritana. Si no estáis casados no podéis mantener relaciones sexuales en el castillo. Ya deberías de saberlo.
—¡Calla! ¡Calla! ¡Calla!
Aun con las burlas de su padre, una avergonzada y súper sonrojada Juvia y un muy cabreado y sonrojado Gray, el trio volvió al castillo.
Dejaron a Juvia en su habitación. Está prácticamente cayó dormida nada más tumbarse en las suaves sabanas y la gran cama.
Por su parte, Gray y Silver fueron a otra sala para tomarse algún aperitivo.
—Entonces, ¿qué va a pasar con el compromiso con Valerie? — preguntó Gray mientras se sentaba en un lujoso sillón.
—Eso es decisión tuya. He de admitir que me equivoqué al planearlo, pero no sabía de ti. Además, me llegaron malos rumore y temía por ti. Pero temo que me haya equivocado. Yo puedo cancelarlo, pero si tú estás conmigo y te niegas será más sencillo. Además, si les dices que ya has encontrado a la compañera de tu vida, entonces no podrán negarse. Pero ya te aviso que Valerie es muy combativa.
—Tranquilo. Estoy seguro de que no lo intentará. — dijo mientras recordaba el encuentro entre Juvia y Valerie.
—Ahhh. Si tu madre estuviera viva, seguramente ya me habría castrado. Jajajajaja.
Gray no pudo evitar sonreír. Su madre siempre había sido una mujer muy amable, pero cuando alguno de los dos hacia una estupidez, entonces mostraba el peligroso monstruo que podía llegar a ser.
—Si. Seguramente lo hubiera hecho, y a mí me habría castigado de una forma horrible.
—¿Verdad que sí? — la sonrisa de Silver menguó un poco — Treinta años. Es muchísimo tiempo para un humano, pero no para nosotros.
Hacia treinta años que la madre de Gray murió por culpa de un 'Demonio del Libro de Zeref'. Fue una muerte rápida, pero consiguió llevarse al demonio consigo. Era algo de lo que ambos Fullbuster estaban orgullosos.
—Y dime, ¿qué has estado haciendo estos cincuenta años? — preguntó con interés.
Gray abandonó su casa después de la muerte de su madre. Dos años después fue cuando conoció a Makarov y [S.H.I.E.L.D.], uniéndose. Y hace unos pocos años fue cuando Juvia entró a formar parte de la organización.
En alguna parte de EEUU
Gajeel se encontraba en un gran bosque del norte de los Estados Unidos, más concretamente cerca de la frontera con Canadá. El licántropo se encontraba visitando a su padre Metalicana, el líder de los hombres lobo de ese territorio.
En su forma de lobo avanzaba raudamente a través del bosque, esquivando con gran habilidad ramas y raíces, aprovechando los árboles para impulsarse.
En su espalda, bien agarrado, se encontraba su fiel mascota Lily. La verdad es que causaba gracia que un licántropo tuviera a un gato de mascota, pero a ver quién era el valiente que se burlaba de Lily en presencia de Gajeel. El último que lo hizo acabó en el hospital con gran parte de los huesos rotos.
Auuu
Podía escuchar el aullido de algún miembro de su manada, anunciando la llegada de otro licántropo.
Detuvo su avance, volviendo a su forma humana. Lily bajó de su espalda para colocarse al lado de su pierna. No era de sorprenderse que el gato no sintiera miedo. Como diría Gajeel 'el gato tiene un par de cojones, no como otros'.
No pasaron muchos segundos hasta que un grupo de cinco lobos llegaran hasta su posición. Todos tenían el pelaje negro y los ojos rojos. Uno de ellos, el líder, tomó forma humana. Lo único que llevaba puesto era un pantalón destrozado. Era un hombre muy parecido a Gajeel, pero más maduro, con algunas canas. Tenía cicatrices de antiguas peleas.
—Así que has vuelto. — dijo Metalicana con voz dura.
—Así es.
Metalicana avanzó hasta ponerse frente a su hijo. Los demás hombres lobo también tomaron forma humana. Entonces…
Pam
Ambos Redfox echaron sus cabezas para atrás y luego se golpearon con fuerza, pero mantuvieron las frentes juntas, gruñéndose con fuerza, intentando hacer retroceder al otro sin conseguirlo. Al final, después de varios segundos, ambos se separaron sonrientes.
—Bienvenido hijo.
—Estoy de vuelta. Gehee.
En alguna parte de Finlandia
Ultear y Meredy conducían un coche a través de una carretera semi cubierta de nieve. Ambas conducían hacia la casa de la madre de la morena. Hacía varios años que no iba a visitarla, por lo que había decidido tomar el descanso concedido por la organización para verla. Meredy, por su parte, sonreía de lo más contenta ante la idea de volver a ver a Ur.
—Te veo muy animada. — comentó Ultear sonriente.
—¡Por supuesto! ¡Hace mucho que no la veo!
—Es cierto. Aun estabas plana como una tabla la última vez que te vio.
—¡Ultear! ¡No digas esas cosas!
—¡Jajajaja! Pero es cierto. Tu desarrollo fue bastante atrasado.
—Buuu. Deja de burlarte de mí.
—No. No lo creo.
Durante aproximadamente quince minutos avanzaron por la carretera, hasta encontrarse con una casa. Tenía aspecto rustico, con el techo lleno de nieve. Pero ambas conocían perfectamente esa casa. Era cálida y hogareña por dentro y más espaciosa de lo que uno podría pensar. Bajaron del coche con sus maletas y entraron adentro.
—¡Mama, he llegado! — exclamó Ultear mientras dejaba su maleta en el suelo.
Meredy no perdió el tiempo para acercarse a la chimenea encendida y calentarse al fuego.
—Ahhh… Que gustito.
—¡Meredy!
—¡!
En un ataque sorpresa, la pelirrosa se vio noqueada por la madre de Ultear.
Ur era una mujer de estatura media, con una figura delgada y curvilínea. Tiene el pelo corto de color púrpura oscuro con alguna cana a la altura del hombro. Debido a sus métodos de entrenamiento y su magia, lleva ropa ligera a pesar del frio clima. Esta ropa consiste en una chaqueta gris, pantalones vaqueros y una camiseta sin mangas de color rojo.
—¡Mama, deja a Meredy! ¡La vas a asfixiar!
—¿En serio? — la mujer observó a Meredy, que estaba azul — Ups. Lo lamento. — La soltó, dejando que la pelirrosa recuperara el aire — Oh, veo que has crecido mucho desde la última vez. ¡Pero mira, si hasta tiene un buen par de pechos! ¡Estoy orgullosa de ti! Y dime, ¿te has echado ya novio o novia? Con lo adorable que eres y ese cuerpo dudo que tengas dificultades.
—¡! — Meredy solo pudo sonrojarse.
—Mama, ¿quieres dejar de avergonzar a tu nieta? — le recriminó Ultear.
—¿Y tú cuando te vas a casar? Que se te está pasando el arroz.
—Ahhh. Empiezo a recordar por que no venía más seguido. — masculló, observando sonriente a su madre y su hija adoptiva.
Erendir: pues ya hemos llegado hasta donde estaba la versión 1.0. A partir de aquí será TODO nuevo. Espero disfruteis :D
Giuly de Giuseppe: Cielos, desde el final de FT que mi nombre no aparecía por estos lados. Pero, en fin, había que volver. Espero que esta remasterización les haya gustado y lo disfrutaran. Ya estaremos pronto escribiendo el nuevo contenido.
