Fairy Tail no es de nuestra propiedad, pertenece a su respectivo autor.

Tenzalucard123: jajajaja, tranquilo, no lo hará tan pronto... quizás ni lo haga... ¿o quizás sí?

FlashHero: se lamenta el retraso, pero aquí está el nuevo capítulo.

Axel Alastor 22: agradecemos tus palabras compañero, espero que te siga gustando esta historia.

Este fic contiene/contendrá violencia, palabrotas, lemon mas o menos fuerte y demás cosas. Leedlo bajo vuestra responsabilidad, que yo ya lo he puesto en categoría M.

Hacemos esto por simple diversión, sin ánimo de lucro.

—comentarios normales

—"pensamientos"

—*comunicación por holograma, comunicador, etc.*—


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Capítulo 10:

REUNIONES FAMILIARES — PARTE 03


Sting y Rogue se encontraban en un avión rumbo a su tierra natal, Japón. Cualquiera que supiera lo que ellos dos eran, se preguntaría porque viajaban en avión. Bueno, a pesar de ser dragones orientales y poder volar sin necesidad de alas, disfrutaban de vivir como alguien normal y corriente, alegrándose de librarse por unos momentos de su vida diaria como agentes de S.H.I.E.L.D. y sus características natas de dragones orientales.

A pesar de su aspecto occidental, aunque Rogue tenía rasgos orientales, sus raíces, su ascendencia, era oriental, una mezcla de china, coreana y japonesa. Cuando la época moderna llegó a Japón, cuando se acabó el tiempo feudal, sus ancestros comenzaron a unirse con las gentes de Europa. Debido a eso, poco a poco sus descendientes comenzando a tomar aspectos mestizos de ambos lugares del mundo. Como resultado de ello, Sting poseía rostro occidental, cabello rubio y ojos azules, aunque Rogue si poseía más rasgos orientales.

—Esos malditos hijos de puta —Siseaba furioso el rubio—. Juro por Star Wars que algún día me vengaré de lo que me han hecho.

Rogue sonrió ladinamente, pues podía notar que aquel que consideraba su hermano, no estaba en perfectas condiciones. Las zonas depiladas de hace apenas unas pocas horas dolían al joven rubio como si se las hubieran acabado de quitar en aquel preciso momento.

—No sé qué te sorprenden, pues jugarretas como están siempre han habido en esta nuestra organización.

—Cierto... Pero aun así se ha pasado... ¡Me han depilado los sobacos y la entrepierna! —Gruñó rabioso.

Los pasajeros que se situaban a sus lados al principio miraron al rubio con pena, pero después de que gruñido animal lo que hicieron fue aterrarse y desviar las miradas.

Una vez finalizado el viaje, el avión aterrizó en el Aeropuerto Internacional de la Ciudad de Tokio. Una vez allí, perdiéndose en la multitud, ambos cogieron el tren bala para dirigirse a uno de los bosques al sur del país, donde existía un pequeño pueblo en el cual vivían sus padres. El viaje no tuvo ninguna complicación, la alta velocidad del tren era poco perceptible desde el interior, Rogue mantenía su mirada fija a un libro mientras que Sting balbuceaba y se rascaba las partes afectadas. Un par de horas después, bajaron del tren bala, cogiendo un autobús que a paso lento pero constante, les llevó hasta la ciudad más cercana a su pueblo. A pesar de llevar varias horas en diferentes vehículos, aún tenían suficientes energías para continuar su trayecto así que se dieron la oportunidad de pasar por el mercado local para comprar un par de cosas que necesitaban y sin más tiempo que perder, allí mismo cogieron un taxi para finalizar el viaje.

La nostalgia llegó a ellos. Reconocían esas montañas, esos árboles, esos arroyos, esos caminos...

.

(Flashback)

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Muchos años atrás, dos infantes que no llegaban ni a los diez años, corrían por entre los árboles de aquel denso bosque japonés. Sus risas se mezclaban con los sonidos de los animales y el propio viento. Estos niños eran los únicos hijos de los dos dragones orientales de la zona. Sus madres fallecieron durante un ataque enemigo, por otra parte, sus padres quedaron muy malheridos, sus vidas estaban en peligro y no había esperanzas para ninguno de ellos, pero milagrosamente lograron sobrevivir.

A pesar de ello, las sonrisas volvieron a sus jóvenes rostros mientras disfrutaban de aquel paraíso en el cual vivían. El estar lejos de personas comunes y corrientes les permitía usar sus capacidades para nada humanas, y eso era algo que ambos habían aprendido a disfrutar, sin distracciones o alguna preocupación cómo ser vistos por personas con entendimiento nulo de la naturaleza de estos jóvenes, podían entrenar en las profundidades de los bosques y a sus anchas dominando las transformación en poco tiempo. Además su forma de ser mantenía un ambiente de paz en el lugar, los animales no se sentían amenazados ante una presencia descomunal o amenazante como sería un dragón, incluso se había esparcido un rumor en el pueblo donde personas aseguraban haber visto a los espíritus guardianes del bosque, que en lugar de atemorizarlos, les había infundido respeto y seguridad.

Hablando de sus padres, no los hemos presentado:

Weisslogia era un dragón muy tradicionalista y sabio mientras que Skiadrum era un ser extrovertido y entusiasta, todo lo contrario a sus hijos. Ambos podían jurar que, si no supieran a ciencia cierta que eran sus respectivos hijos, sus madres les dieron el cambiazo.

Weisslogia, respecto a la crianza del joven Sting, se mostraba como como alguien que era poco flexible si se estaba perdiendo el tiempo en cosas absurdas, mientras que Rogue sufría por todas las cosas que su padre Skiadrum solía hacerle pasar a costa de aprender de su magia.

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(Fin flashback)

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—Ya hemos llegado. —Informó el taxista.

Ambos varones bajaron de su vehículo. Rogue procedió a pagar mientras que Sting sacaba del maletero el equipaje de ambos. El taxi se marchó y ambos dragones quedaron parados. Cada uno, con maletas en mano, observaron el lugar frente a ellos, su pueblo natal.

Las pocas casas del pueblo tenían un típico estilo arquitectónico llamado en japonés Gassho-zukuri o 'construcción con las palmas de las manos juntas', entiéndase las casas con el tejado muy inclinado con el fin de soportar las precipitaciones de nieve, muy abundantes en aquella región montañosa.

El hogar de ambos dragones orientales era en verdad dos casas unidas por un patio interior en el cual vivían ambas familias, los dos padres y los dos hijos... O bueno, ahora solo los dos padres. Caminaron tranquilamente en dirección a su casa, saludando a sus viejos vecinos con grandes sonrisas, prometiendo visitarlos una vez terminada con los asuntos familiares. Pero, cuando estaban a punto de entrar en el patio delantero, un hombre vestido con un yukata tradicional apareció por la puerta, y no parecía muy contento. Tenía esa mirada que podía doblegar a la voluntad más fuerte que se pudiera encontrar, y eso hizo que un frío recorriera de pies a cabeza al par de dragones que por poco dejan caer sus equipajes al sentir que las fuerzas abandonan su cuerpo por un fracción de segundo.

—Ya era hora de que nos visitarais.

Weisslogia apareció en la puerta del hogar, con los brazos cruzados tras su espalda, el cuerpo totalmente recto y gesto serio. Sting sonrió nervioso al ver a su viejo. Acababan de llegar y no había tardado ni un minuto y soltar una de sus frases.

—Lo lamento papá, pero entiende que nuestro trabajo es importante.

—Ya, tan importante como para no visitar a tu padre en meses.

—...

Weisslogia se dio la vuelta, adentrándose en la casa. Sting, desanimado, fue el primero en entrar. Rogue, suspirando antes de dar el primer paso, se adentró en la casa doble justo después del rubio, rezando para que su padre no cometiera alguna de sus estupideces.

No pasó mucho, apenas unos pocos metros, cuando Skiadrum apareció de pronto, también vestido con un yukata, deslizándose por el suelo de madera, sonriendo con gran entusiasmo mientras abrazaba a su hijo y a quien consideraba como su sobrino por el cuello, asfixiando a ambos jóvenes.

— ¡Hijo, sobrino, cuánto me alegro de veros! —Apretó un poco más el abrazo y luego los soltó—. Os veo muy bien. ¿Habéis crecido?

Sting y Rogue no pudieron responder al momento porque se encontraban intentando recuperar el aire perdido. Weisslogia meneó lentamente la cabeza en señal de negación mientras veía a aquel que consideraba su hermano.

—Skiadrum, haz el favor de ser más serio con estos mocosos. —Si bien la amistad de los viejos es algo más relajada, Weisslogia es muy estricto frente a ellos.

—Venga Weiss, no seas carroza —El padre de Sting tuvo un tic en su ojo por la palabra—. Estos niños han estado muy ocupados. Después de todo protegen el mundo humano y sobrenatural.

—No es excusa.

— ¡Bah! Hablas como tu padre.

Weisslogia apretó los puños a su espalda mientras intentaba tranquilizarse para no mandar a Skiadrum a volar.

Ambos jóvenes dragones salieron al jardín de su hogar, donde dos tumbas estaban allí bien decoradas y guardadas. Dos hermosos y enormes árboles de sakura crecidas detrás de las tumbas, su más hermoso adorno. Los jóvenes se inclinan mientras unen sus palmas en forma de reverencia y guardan un momento en silencio, al finalizar Sting quita un par de hojas que han caído sobre las tumbas y Sting prepara un par de inciensos que acaba de sacar de un recipiente cercano.

— ¿Crees que seriamos diferentes si ellas aún siguieran aquí? Es decir, míranos, combatimos a los malos y protegemos al mundo... tal vez nos hubieran guiado por otro camino. —Expuso Sting a su compañero.

— Creo que nos apoyarían, se preocuparían mucho por nosotros, pero este es nuestro destino y nuestras madres estarían de acuerdo.

— Sigo sin entender, porque se las llevaron. —Gruñó Sting melancólico.

.

(Flashback)

.

Ambos se encontraban caminando en el bosque y la noche los había alcanzado. Estaba algo oscuro y solo podían ver gracias a una luz que llevaba el rubio en sus manos.

—Vamos Sting, nos van a regañar por volver a esta hora. —Más que la oscuridad, Rogue se preocupaba por las instrucciones permanentes de volver temprano, a pesar de su poder.

— Espera Rogue, quiero dominar esta técnica. —En sus manos, una pequeña esfera luminosa se tambaleaba amenazando con desintegrarse en cualquier momento.

Continuaron así por un momento hasta que algo llamó su atención. A lo lejos había una gran luz que sobresalía por los árboles y sobre ella una columna de fuego. Ambos la miraron e inmediatamente se dieron cuenta de que el lugar de donde procedía aquel fuego... era su hogar.

Tras esto ambos corrieron a toda la velocidad que podían ya que estaban demasiado cerca del pueblo como para transformarse, aunque en el fondo querían hacerlo, sus órdenes eran ocultarse ante cualquier amenaza. Pero en una situación así, esas cosas no importaban. Una vez llegaron al pueblo se aterraron al ver su hogar en llamas. Había gente por todos lados tratando de sofocarlas, pero la desesperación de los jóvenes era mayor al no lograr ubicar a sus padres. El lugar estaba lleno de humo y la casa destruida por todos lados. Era una suerte que no se hubiera venido abajo, pero si no controlaban el fuego, en cualquier momento podría colapsar todo.

— ¿Qué ha pasado? —Preguntaron desesperados.

—Fuimos atacados. —Fue la única respuesta que recibieron de sus vecinos..

Los dos se adentraron a las casas, encontrando primero a Weisslogia siendo atendido. Su estado era grave, pero al ver a su hijo y sobrino, el dragón sintió un gran alivio que pudo notarse en su rostro, e inmediatamente perdió el conocimiento. Sting corrió a su encuentro pero lo apartan para que no empeorara una de sus heridas.

En una habitación cercana estaba Skiadrum, también inconsciente pero con vida, según le informaron a Rogue. Gente que se preocupaba por los dos jóvenes intentaron llevárselos a un lugar seguro pero aún no lograban ubicar a sus madres y nadie les sabía decir dónde estaban. Se lograron zafar de los brazos de los adultos y corrieron por toda la casa en ruinas buscando señal de ellas. Al final se volvieron a encontrar en el patio donde había otro grupo de personas en círculo y a sus pies hay dos figuras tendidas, cubiertas hasta la cabeza con una manta blanca. La mirada de estas personas era diferente a la de las personas que cuidaban de las heridas de sus padres, los que están aquí tenían una mirada de dolor y esta aumentó al ver a los dos jóvenes preocupados y confundidos.

— ¿Quién... quién está ahí? —Interrogó Sting con voz quebradiza, nadie les contestó pero la respuesta se volvió clara mientras más pasa el tiempo.

Los recuerdos después de ese momento son confusos, gente yendo y viniendo, reparaciones, preguntas, un doble funeral. Al final la vida volvió a su ritmo, pero algo faltaba en ese hogar.

.

(Fin flashback)

.

—Algún día sabremos quién hizo esto... algún día.

Las palabras de Rogue pintan una sonrisa de esperanza en su amigo. Se despiden del lugar con una corta reverencia y regresan a la casa para platicar con sus padres las aventuras que han pasado en los últimos meses. Durante las siguientes horas, las cosas vuelven a ser como eran antes en el hogar de los Eucliffe-Cheney... para desgracia del pobre Rogue. El pelinegro amaba mucho a su padre, pero era bien sabido que no le soportaba... y debido a ciertos actos, muchas veces llegaba a odiar a Sting. Skiadrum, dada que su personalidad se parecía bastante a la de Sting, solía felicitarle mucho más que a su hijo, pero no era culpa de Skiadrum. Desde pequeño Rogue no había estado a gusto con la personalidad de su padre ni su forma de mostrar orgullo, por lo que Skiadrum llegó a no felicitarle tanto... pero claro, dado que a Sting le encantaba, Skiadrum pudo felicitar como a él le gustaba con el joven Eucliffe. El problema llegó cuando Sting se quitó la camisa dado que tenía calor, aunque el clima de Abril era fresco en aquel lugar.

— ¡Sting! ¡¿Qué demonios?!

Weisslogia no pudo sino horrorizarse al ver el cuerpo depilado de su hijo... una depilación tan incompleta que llegaba a causar dolor de ojos. El más joven de los Eucliffe se sonrojó al no recordar aquel suceso. A su padre le importaba un pimiento que se depilara... pero una cosa era depilarse y otra muy distinta era aquello.

—Yo... verás... ¡puedo explicarlo!

—No hay nada que explicar —Skiadrum sonrió de forma retorcida—. Está más que claro lo que ha pasado.

Sting sonrió aliviado... pero fue estúpido.

—¡Rogue te ha pedido que te depiles para poder darte mejor por culo! —Weisslogia escupió la taza de té que estaba bebiendo, Sting se resbaló y su cara besó el suave suelo y Rogue... Rogue estaba que ni sabía. Su boca se abría y cerraba, la mano que sostenía su taza temblaba tanto que derramaba el líquido, y sus ojos eran dos puntitos diminutos—. Bueno muchachos, soy un hombre de mente abierta y no tengo problemas con vuestra relación homosexual, pero admito que me alegra que mi hijo sea el soplanucas y mi sobrino el muerdealmohadas.

— ¡Skiadrum!

— ¿Qué? —El padre de Rogue se hizo el inocente—. No he dicho nada malo.


Las Vegas

Gildarts era considerado como uno de los más poderosos miembros de la organización, quizás incluso el más poderoso. El motivo es que dominaba dos magias sumamente poderosas:

Crash es una magia extremadamente poderosa que consiste en romper todo lo que el usuario toca. Incluso puede romper la magia en pedazos, lo que anula sus efectos, así como reducir el poder de la magia y desviarlo. Incluso los hechizos más poderosos son inútiles frente a esta magia destructiva y altamente avanzada, que es aparentemente difícil de controlar, incluso para un individuo extremadamente poderoso como el susodicho.

La otra era la magia del desmontaje, una magia que permite a los usuarios desmontar y separar a sus objetivos. El efecto de la magia parece ser diferente si se utiliza un objetivo vivo que en un objetivo no vivo.

Tal era su poder que eran pocos los que osaban enfrentarse a él, incluidos seres tan poderosos como los miembros de los diferentes Panteones, los Dioses. Makarov siempre le encomendaba las misiones más peligrosas, las misiones en las cuales solo se podían hacer en solitario. Algunas tenían que ver con los propios Dioses, Dioses que hacía cosas que no debían donde no debían, por lo cual la organización, para seguir manteniendo la paz y proteger a la Humanidad, lo mandaban para enfrentarse a ese o esos Dioses y, en caso de extrema necesidad acaba, con ellos

Actualmente, y al igual que el resto de miembros de la organización, se encontraba en un periodo de vacaciones. Muchos habían ido con sus familias a pasar ese tiempo, pero él decidió hacer lo que más le gusta, viajar. Adoraba a su hija, pero Kana se parecía mucho a él, la joven se marchó también a Dios sabe dónde. Y las cosas como son, a pesar de ser alguien muy poderoso también era un don Juan de primera categoría, y le encanta la fiesta y las hermosas mujeres, por lo que decidió irse a la ciudad del pecado... Las Vegas.

Para desgracia de nuestro amigo peli naranja, eran muy conocidas en la organización sus grandes fiestas, pues lugar que iba lugar que se volvía una auténtica fiesta digna de lo más grande fiesteros de la historia.

En principio todos pensaba que tenía alguna misión especial encomendada por el jefazo Makarov, pero eso solo fue una triquiñuela que Gildarts se inventó para que nadie fuera a arruinarle la fiesta. Prefería disfrutar solo de aquellos momentos que compartirlos con cualquiera de la organización. Era bastante reservado, y la verdad es que prefería que su hija no se enterara de ese tipo de fiestas.

Actualmente se encontraba en el casino Bellagio, disfrutando de una de las tantísimas mesas de juego del que esté disponía. Para su desgracia, se había encontrado con varios compañeros de trabajo que o bien no se habían creído sobre sumisión, o bien estaban allí de pura casualidad. Después de todo no era extraño que muchos fuera a aquella ciudad a disfrutar del tiempo libre.

Tuvo que usar todo su ingenio para librarse de ellos de un modo u otro. Deseaba disfrutar solo, y a los únicos que admitiría no se encontraban allí.

En aquel momento exacto llevaba una grandísima racha en el juego de los dados, tanta que una gran multitud de gente sumamente adinerada se había aglomerado alrededor de la mesa, intentando colocarse lo más cerca posible del peli naranja.

Varias mujeres de rostros y cuerpos sumamente atractivos vestidas con trajes muy lujosos y que realizaban sus curvas se arremolinaban alrededor de Gildarts, el cual disfrutaba mucho de su compañía.

Kana su hija, por otro lado, que no esperaba verlo allí por una supuesta misión según lo que su mismo padre le ha dicho, de hecho se siente tan libre que lleva una buena racha ganadora y siente que puede seguir toda la noche así, pero en una mala jugada del destino, ve a su padre que se encuentra en otra mesa apartada. Su mirada muestra disgusto. Piensa por un momento si huir, o seguir jugando pero la avaricia le gana y decide seguir jugando una partida de póker. Aun así no pierde de vista a su padre mientras disimuladamente.

Kana no podía admitir que le asombrara encontrase a su padre en un lugar como ese, pero si le impactaba que esté llevará un lujoso y arreglado traje y corbata, nada en comparación a las típicas ropa que solía llevar, con las cuales parecía un vagabundo la mayoría del tiempo. Además, supuestamente estaba en una importante misión, así que... ¡¿Qué demonios estaba haciendo el pervertido de su padre allí?!

Su primer impulso fue levantarse deprisa, caminar hasta donde estaba el y darle una olímpica paliza, pero si él se había atrevido a mentirte a la cara diciéndole que se iba a una misión en vez de decirle que se iba a Las Vegas, pues ella también pasaría de él, le ignoraría... O eso intentaría...

Gildarts sintió una extraña sensación, como si un cuchillo se clavara en su cuello, pero no era nada más que la mirada de su hija que no ha sido discreta y este viejo. Al ser descubierto al mirar sobre su hombro, una fracción de segundo más tarde y sin preocuparse por tirar todas sus cartas y fichas, corrió y la abrazó fuertemente, haciendo un gran alboroto para vergüenza de ella, incluso el personal de seguridad del lugar se acercó revisando que no hubiera ningún problema pero ella, tratando de tomar un poco de aire y zafándose de los brazos de su padre, les indicó con un gesto que no había nada de qué preocuparse, y aunque hubieran intentado, no hubieran hecho nada para controlar a esos dos si se ponían violentos.

—Hola hijita querida. —Saludó Gildarts con una enorme sonrisa.

—Hola... Viejo... —El tono de Kana no era el de una hija alegre de ver a su padre, sino el de alguien que quisiera ver al otro sufrir un gran dolor... Y Gildarts lo notó—. Qué sorpresa verte aquí. Pensé que estarías en una misión.

El peli naranja empezó a sudar frío mientras su sonrisa temblaba. Se había olvidado por completo qué le había dicho a su hija una cosa y estaba realizando justo la otra.

—Yo... Bueno...

—No me interesa ninguna estúpida es cosa tuya, viejo —Gildarts sintió como si su corazón acabara de ser atravesado con una espada—. ¿Por qué no vuelves con tus babosas, facilonas y caza fortunas amiguitas y me dejas tranquila?

Al final y aunque habían venido pensando en estar lejos de cualquier conocido, ambos acaban jugando al póker en la misma mesa, ganando fieramente a los demás oponentes, quedando solo ellos dos para comenzar a ganar más y más dinero al casino, el cual envió a alguien para ofrecerles boletos para un evento y que dejaran la mesa, pero estos decidieron irse y armar una gran fiesta.

XXXXX

Gildarts se levantó cuando la luz del sol comenzó a molestarlo al sentir el calor en el rostro, por un momento no supo dónde estaba y de hecho este no era el lugar que él había rentado pero no es algo que le preocupara, se veía demasiado lujoso y poco a poco los recuerdos comenzaron a llegar a su cabeza sobre como la ganancia de la noche anterior le había dado para divertirse salvajemente, pero, trato de no recordar demasiado ya que la jaqueca lo golpeó como patada de mula.

Con un gruñido malhumorado se dio la vuelta, o al menos lo intentó, abriendo los ojos todo que su resacosa cabeza le dejaba por el nombre una figura apoyándose sobre su brazo izquierdo y otra abrazada. Parpadeó varias veces para que su vista se aclarara, sonriendo socarronamente al notar dos mujeres dormidas y desnudas. Aquel lugar olía a alcohol y sexo y parecía haber sido arrasado por un huracán con botellas por todos lados, decoración quebrada y ropa que parecía haber sido arrancada por animales salvajes. Una noche muy animada, sin duda.

Con sumo cuidado se levantó intentando no despertar a las dos mujeres. Se puso en pie, vistiéndose en silencio, tratando de no tropezar con ningún objeto en el suelo y luego procedió a salir de la habitación. El lugar en el que salió era la sala de estar, había una cocina, un baño y una habitación con la puerta abierta. Por pura curiosidad se asomó, asombrado al darse cuenta de que allí había una mujer y un hombre, pero cuando se fijó mejor, pudo ver que no era solo un hombre, sino dos. Pero lo que le alteró era reconocer esa cabellera castaña y esa espalda.

—¡Kana!

El trío durmiente se despertó de golpe. Los dos varones clavaron sus miradas en el mago, a punto de recriminarle por tan brusco despertar... pero prefirieron salir cagando leches ante la mirada asesina del hombre. Puede que no vieran su aura mágica, pero sus cuerpos si podían sentirlo. Kana gruñó molesta, incorporándose de espaldas a su padre, tapándose con las sábanas.

—Eres molesto viejo —Vio que estuvo a punto de recriminarle, pero ella le detuvo—. No te atrevas. No tengas huevos a criticarme cuando tú tienes a dos mujeres en tu habitación.

La actitud de Gildarts cambió por completo. Su instinto asesino había desaparecido, siendo sustituido por la vergüenza. Se rascó la mejilla, desviando la mirada.

—L-lo siento hija.

—Sí, sí. Ahora, si no te importa, me gustaría cambiarme.

—Si, por supuesto.

Gildarts aún tenía muchas cosas que hablar con su hija, pero se acababa de dar cuenta que ella ya no era un niña y además su forma de ser reflejaba mucho de él, hasta cierto punto prefería una hija fuerte e independiente a preocuparse por una señorita que no se supiera proteger.

Se dio media vuelta y estaba por salir cuando su móvil comenzaba a sonar, el cual estaba en alguna parte de la sala. Se apresuró a buscarlo dejando la puerta de Kana abierta. Esta, en lugar de aprovechar para vestirse, solo se tapó con una sábana y se acercó a la puerta donde notó una mirada de su padre que reflejaba cierta preocupación al leer un mensaje en la pantalla, incluso ella, conociendo a su descuidado padre, sintió una extraña duda al notar ese extraño comportamiento.

— ¿Quién es?

Gildarts levantó la mirada del teléfono para encarar a su hija.

—Makarov. Al parecer tiene una misión para mí.

—Pues que te vaya bien. Yo seguiré por aquí un rato. Vuelve sano y salvo, ¿entendido?

Ella no quería entrometerse demasiado y decidió no ser una carga más para su padre.

—Por supuesto.

Tras un suspiro y una gran sonrisa por la preocupación de su hija por él, Gildarts se marchó lo más rápido posible a Egipto, yendo hasta una de las bases que la organización tenía en esa ciudad para tele transportarse hasta el país africano.

¡La cosa se iba a poner emocionante!


erendir: bueno, aquí comienza lo nuevo. Lamentamos la tardanza, pero esperamos coger carrerilla y actualizar más seguido. Espero os siga gustando tanto como lo ha debido de hacer para que hayáis llegado hasta aquí ;)

DavidRC: Esta es mi primera aportación, espero que les agrade y esperen sorpresas que esto va tomando fuerza.