Fairy Tail no es de nuestra propiedad, pertenece a su respectivo autor.
Este fic contiene/contendrá violencia, palabrotas, lemon mas o menos fuerte y demás cosas. Leedlo bajo vuestra responsabilidad, que yo ya lo he puesto en categoría M.
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Capítulo 11:
SOSPECHAS
Debajo de un montón de secos y calientes trapos que servían para mantener el sol y la arena lejos de la piel, se podían observar unos ojos cansados, con una mirada nefasta, que aún tras ver lo que parece su destino, no cambia su semblante que se balancea que por el pendulante caminar del camello sobre el cual intenta mantener el equilibrio. A lo lejos, entre unas dunas de bajo relieve, se encontraba lo que parecían pilares y muros de piedra hechos añicos por el pasar del tiempo, y al centro en la única y pequeña sombra en este vasto desierto, varias siluetas se encontraban reunidas esperando su llegada.
El viajero era Jellal, que al llegar con ellos se quitó su deformado turbante y se lo arrojó a los pies a las personas que lo miraban con una pequeña sonrisa burlesca. Se trataba de varios agentes de alto rango en S.H.I.E.L.D. que se veían frescos como si estuvieran en pleno campo de flores. Su ropa no era diferente a la de la región, ya que sus uniformes usuales llamarían la atención.
— ¿Es difícil viajar sin usar magia o vehículos verdad? —Cuestionó un hombre llamado David al acercarse y ofrecerle un poco de agua de una cantimplora mientras bajaba del camello.
David era un hombre de metro ochenta de altura de cabello corto castaño oscuro y ojos castaño verdosos, constitución física atlética, debido a su miopía usa gafas y con barba. Era un telequinético sumamente poderoso.
— Lo que realmente me sorprende es que hayáis llegado antes, pudisteis haberme traído con vosotros —Siseaba Jellal mientras derrama lo que queda del agua sobre sus ojos polvorientos.
— Era parte de esta reunión que nadie supiera que nos encontraríamos, ni siquiera el resto de los miembros de la agencia deben saber de este lugar, no queremos a un recluta curioso o un espía sagas cerca de aquí —Gildarts se puso de pie mientras se sacudía un poco el polvo de sus piernas.
— Como yo por ejemplo, desconocía esta base hasta que se me fue notificada de manera muy sutil —Jellal miró alrededor y trató de descifrar los jeroglíficos en las ruinas mientras estira un poco sus extremidades entumecidas.
— No te adelantes a los hechos, esta no es una base de S.H.I.E.L.D. o alguna de las asociaciones hermanas, estamos en territorio enemigo —Explicó Coulson con una voz áspera y seca—. O al menos eso era hasta que la abandonaron.
— Déjenme adivinar, era sede de algún gremio de la Alianza Balam.
— Sabemos muy poco al respecto pero creemos que era el punto de reunión de toda la Alianza —Gildarts lo miró con una expresión casi adivinando lo que le va a contestar.
— Pero hasta donde sabemos ni ellos se toleran estando juntos, hay registros de que han terminado peleando cada vez que se reúnen, eso significaba por qué todo esto está en ruinas... ¿verdad?
— No, no fue así como descubrimos este lugar, hubo una gran acumulación de energía detectada en nuestros radares y de repente nada. Para cuando llegamos todo estaba en las condiciones que ves ahora, hemos utilizado todos los recursos posibles en encontrar que hay debajo de estas ruinas pero si algo es seguro es que no hay nadie, solo piedras y arena —David le contestó mientras revisaba datos en una pantalla.
— Pareciera como si hubiera sido una ciudad bajo la arena, desconocida para el mundo, que terminó colapsando y con ella misma toda su historia —Dijo Coulson.
— Me recuerda alguna historia que escuche una vez sobre un sobre un castillo carmesí en medio de un desierto del mismo color, ¿pero qué tiene que ver todo esto conmigo?, ¿qué es tan importante para revelar un secreto así a alguien como yo? soy el de menor rango entre los presentes para empezar—Parecía que Jellal quería evitar el tema pero ya sabía a dónde llevaba aquello.
— Todos sabemos que tu hermano es la única pista que tenemos sobre la Alianza y desde su reaparición nos encargamos de seguirle el rastro y parte del mismo señala a este lugar.
— Pero lo he estado rastreando y no he conseguido nada —Replicó extrañado.
— Él es muy parecido a ti y sabe cómo esconder sus rastros, por eso requerimos la ayuda de un agente externo a nuestras oficinas de este mundo.
Todos miraron sobre sobre un pilar señalando al quinto miembro de esta misión, solo Jellal no se había percatado de la presencia una joven mujer encapuchada observándolo desde que llegó.
Bajo la sombra de sus ropas apenas si se podía distinguir su rostro que solo sobresalía por el blanco de sus ojos que contrarrestaba la sigilosa aura que la rodeaba. A su espalda portaba una especie de arco al le faltaba la cuerda, la cual era generada por su propia energía al igual que las flechas, un arma conocida por muchos pero poco presenciada en acción, normalmente quien usa esta arma es alguien que trabaja en solitario, o en el peor de los casos, el blanco pocas veces puede detectar un ataque mortal que llega desde las sombras.
— Te presento a la agente Moab, cazadora interdimensional.
Ella solo hizo una seña con su mano mientras lo miraba con una expresión tranquila, Jellal algo apenado por no darse cuenta de su presencia regresa el saludo con el mismo gesto. Para romper el hielo, la cazadora se reunió con ellos tras un ligero salto y comenzó a caminar haciendo círculos mágicos con una de las puntas de su arco, creando una especie de triangulación que señalaba a un gran pilar que no se veía diferente a los demás.
— Es por aquí —A pesar de la calmada personalidad de Moab, poseía una dulce voz de una joven común y corriente, un tanto tímida.
Todos se acercaron y Jellal, sin saber el porqué, también lo hizo. Ella conjuró un fuerte hechizo de desencantamiento y al finalizar su magia, parte del pilar se desmoronó dando espacio a un túnel oscuro que no permitía ver hasta dónde llegaba su final.
— Con la búsqueda previa y por romper este sello de protección estoy casi al límite con mi magia, continuaremos el recorrido por medios tradicionales por un buen rato, les recomiendo que también ahorren energía, no sabemos qué tan grande será este lugar.
Tras las palabras de Moab, Gildarts fue el primero en entrar, seguido por cada uno de los presentes hacía el túnel. La luz de la magia creada en la puerta poco a poco se fue apagando, hasta el punto que tuvieron que usar linternas y vigilar cada movimiento en los pasos que daban sobre los gastados escalones.
Sin cruzar palabras continuaron bajando escaleras por el angosto túnel donde solo el eco de sus pisadas retumbaba a la lejanía. Para sorpresa del grupo, aunque ninguno la mostró, aquel túnel estaba bastante conservado y no había indicios de trampa alguna.
Cuando se sintieron un poco más seguros, escucharon el informe David que según la poca información que habían podido recabar, este lugar era conocido por tener poca actividad en su exterior, en medio de la nada, como un hormiguero en un parque, solo había indicios de pisadas cerca de las ruinas en la superficie, pero nada de caminos para comunicarse con los poblados más cercanos que aunque estuvieran a una distancia considerable, tenían que haberse transportado para abastecer alimentos y agua, que eran imposibles de conseguir de manera natural en estas condiciones. La teoría era que este lugar tenía maneras diferentes de transporte y podía ser de tamaño inimaginable al presidir de la comunicación con el exterior.
Pero no había rastro de un alma, ya que, supuestamente, los miembros de la Alianza Balam lo habían destruido, y parte de esta misión era el por qué y a dónde se habían ido después. Aun así todo el lugar era bastante sospechoso para el grupo que avanzaba revisando con cautela cada paso que daban.
Un viento que los hizo estremecerse llegó desde la lejanía del túnel, indicándoles que pronto tendrán respuestas y al acelerar el paso la luz fue aumentando hasta llegar a la cima de sus sospechas. La salida llevaba a una gigantesca cúpula subterránea de cientos de metros de altura y bajo esta, una ciudad.
Alumbradas por antorchas en todos lados, miles de casas sencillas, hechas de piedra y puertas de madera rústica, además uno que otro edificio de mayor tamaño con lumbreras más grandes, eran los elementos que se podían ver por todo el lugar, solo para rodear un gran templo erigido en el centro de la ciudad. Una mirada más a detalle mostraba destrucción por pedazos de piedras que cayeron sobre las casas, además de indicios de incendios, objetos de uso común regados por todas partes, como si alguien los hubiera abandonado al momento de sus labores diarias, pero ese era el elemento que faltaba, y daba ese aire escalofriante, los habitantes eran los que no estaban, sólo se habían esfumado.
Ellos continuaron el descenso por el borde de la cúpula hasta llegar al nivel del suelo e inspeccionan los lugares arrumbados, que no eran suficientemente alumbrados en todos lados.
—Esto no me gusta, aquí pasa algo raro —Comentó David mientras apuntaba con su linterna a paredes y ventanas oscuras—. O aquí no ha habido realmente una pelea, y solo han destruido alguna parte para que nos confundamos, o no sé, quizás sea una trampa.
—No me extrañaría, si debo decirlo. La Alianza ha logrado mantenerse completa durante muchos años, a pesar de nuestros intentos —Gildarts gruñó molesto, revisando con ojo experto cada rincón—. Puede que parezcan idiotas, sobre todo por pelear entre ellos, pero no hay que olvidar que son unos expertos a la hora de esconderse y realizar ataques relámpago.
— Sé que dijeron que este lugar podía estar vacío pero creo que todos estamos de acuerdo en que hay un sentimiento de ser observados desde que entramos —Jellal no baja la guardia y mantiene su paso, que como el de todos se dirige instintivamente hacia el gran templo.
— Moab, ¿vez algo? —le pregunta Gildarts esperando que les ayude a descubrir hacia dónde se dirigen.
— Nada, no veo nada —Ella que estaba olfateando un pedazo de tela en el suelo lo deja para continuar su camino—. Seré sincera, ya había visto este tipo de estructuras, no en este planeta, si no en otras donde la vida es difícil en la superficie, normalmente usan portales para viajar, el problema es que normalmente son lugares muy poblados, con cientos de miles de habitantes, y aun cuando cumplen su propósito tardan mucho tiempo en ser deshabitadas. A veces son destruidas para no dejar rastro, pero aquí, aquí no hay nada.
— ¿Y cuál es ese objetivo si se puede saber? —Coulson se veía interesado al saber que aquella estructura podía ser de alguien de otra dimensión.
— Unas veces investigación, otras veces, esperan el momento indicado —La tensión se intensificó al bajar el ritmo de sus pasos y entrecerrar los ojos como si Moab buscará algo a su alrededor.
— ¿El momento para qué? —David sospechaba que no eran simples moradores del subsuelo—. O espera, tengo una mejor pregunta, ¿quién o qué habita este lugar?
La charla fue interrumpida al escuchar un ruido en una casa cercana, todos apuntaron sus linternas al mismo lugar sin lograr ver nada o a nadie, aunque casi inmediatamente sonidos de pasos y cosas que caían comenzaban a escucharse el múltiples direcciones.
— Básicamente son muy similares a los humanos, pero este templo nunca lo había visto— Moab terminó la explicación que le habían hecho, desenfundó su arco y lo preparó para disparar al sentir una presencia detrás de ellos.
Un par de puntos incandescentes brillaron en la oscuridad de una casa, seguidos de un gruñido parecido a una bestia salvaje, todos voltearon inmediatamente a esa dirección y simultáneamente el mismo sonido empezó a rodearlos dándose cuenta que estaban rodeados desde el principio.
De las sombras de una casa salió una figura casi humana, encorvada con harapos colgando, al mostrarse completamente se notaron los horripilantes detalles dejando ver que no era para nada como ellos: su piel era seca y áspera, como piedra, sin rastro de cabello y un fulgor verde en las cuencas de los ojos, de la boca llena de colmillos caía una baba viscosa mientras jadeaba al ver a los intrusos uno a uno como seleccionando cuál sería su primera víctima.
Poco a poco de todos lugares empezaron a salir esas figuras buscando con sus cuencas de mirada perdida, y en cuestión de segundos rodearon al grupo de investigación con pasos lentos pero decididos, unos se arrastraban por un notable deterioro en sus extremidades pero aun así decididos a atacar, y esto no demoró ya que a la menor provocación, uno de esos seres se lanzó directo a Coulson que ya estaba listo con su arma y en un parpadeo lo hizo retroceder violentamente, cayendo a los pies de los demás con un boquete en el pecho, dejando salir más baba viscosa. Acto seguido todas las criaturas comenzaron su ataque a toda velocidad.
La batalla campal se hizo presente y todos se defendían con sus propias armas haciendo frente a la horda de criaturas grotescas aniquilándolas una a una.
— ¿Cómo es que nadie notó su presencia? —Gritó David mientras remataba a uno de estos seres.
—Parece que no están del todo vivos, al menos no en su exterior —Exclamó Gildarts al hacer añicos a uno de un golpe dejando un cúmulo de baba y piedra machacada.
—Moab, ¿Esto es lo que habita en estos lugares?
—No, nunca había visto algo así —Respondió mientras lanzaba flechas de energía desde su arco, casi todas en su mayoría acertaron en un blanco con un golpe mortífero, pero otras solo alentaban su avance inminente.
El grupo mantuvo el ritmo de defensa pero el número de enemigos aumentaba poco a poco y sus pasos empezaron a dirigirse más y más hacia el centro de la ciudad subterránea, no podían descuidar ningún rincón o serían flanqueados rápidamente.
Pero las reglas cambiaron en su contra rápidamente: detrás de esos seres un poco más pequeños del tamaño de un humano normal, apareció otro casi del doble de su masa, corpulento y pesado, gordo como una bola de demolición, con una cabeza y espalda llena de púas, una quijada y colmillos del doble de lo normal y un brillo intenso en el centro de su estómago, del mismo color de la baba que expelen pero con un fulgor mayor.
No le importaba aplastar a los demás a su paso, logró acercarse peligrosamente dispuesto a arremeter contra el grupo pero fue detenido a la distancia por un disparo del arma de Coulson en su núcleo el cual parecía su punto débil, aunque esta suposición casi les cuesta la vida a todos porque en lugar de destruirlo solo hizo que esta masa con pies cayera al suelo y explotara como si se tratara de una bomba viviente, las púas en su espalda salieron disparadas en todas direcciones haciendo gran daño a los compañeros y estructuras cercanas, el grupo solo se salvó por que las criaturas frente a ellos sirvieron como escudo.
Todos se miraron atónitos por un par de segundos antes de seguir defendiendo su posición y seguir atacando a la distancia, pero esa amenaza no era la única, a la lejanía por las calles de la ciudad se veían otras de estas moles que venían a toda velocidad dispuestos a aplastar o en el peor de los casos atrapar dentro de su inmolación a los invasores.
Gildarts tomó la iniciativa y con su poder lanzó una onda de choque por el suelo, atrapando entre escombros a todos los enemigos a su vanguardia, deteniendo tanto pequeñas como grandes criaturas, pensando que esto por fin detendría su avance, pero las de mayor tamaño, las bombas caminantes, al verse atrapadas comenzaron a detonar una a una haciendo boquetes en el suelo que si bien no alcanzaban a dañar al grupo de investigación, abrieron paso a una serie de túneles bajo las casas, de donde emergieron más y más enemigos en hordas feroces que abarrotaron las calles como si se tratara de una plaga de langostas. Sumado a esto, el techo de la bóveda retumbó por lo cual todos se dieron cuenta que estos ataques solo harían que se les viniera todo abajo sepultándolos y sin darle la oportunidad a sus compañeros de saber qué les pasó en realidad.
— Solo falta que a estas criaturas les salgan alas y lo he visto todo —exclamó Jellal al alternar entre puños y magia sus ataques devastadores.
Todos temieron un mal presentimiento y miraron el techo de la bóveda con temor de que sus palabras se volvieran realidad como un mal chiste del destino, pero solo había polvo que caía tras cada explosión.
— No vuelvas a decir algo así por favor —Exclamó David con un gesto de alivio.
Aun así la amenaza continuaba por tierra y los esfuerzos por defenderse se volvían cada vez más difíciles de mantener, en varias ocasiones fueron alcanzados por las criaturas que los atrapaban por un brazo o una pierna siendo salvados por alguien del grupo, cualquiera hubiera que hubiera estado solo en este lugar ya sería alimento de monstruos.
—Si nos quedamos aquí vamos a ser superados en número —Gritó Gildarts mientras acababa con los monstruos cercanos y se daba cuenta que los estaban superando cada vez más.
—Deprisa, todos al templo, formaremos un perímetro y desde ahí veremos cómo salir, si los de Balam se pudieron esfumar de aquí, nosotros también lo haremos.
Tras las palabras de Coulson, los pasos de todos se aceleraron evadiendo a las criaturas que salían de cada rincón, en ocasiones tenían que parar por los que aparecían frente a ellos, o apoyar a los que podían ser atacados por la espalda, pero se mantuvieron como equipo hasta llegar a las escaleras del templo donde las criaturas detuvieron su paso, donde misteriosamente ninguna quiso dar un paso al frente, ni siquiera al primer escalón, solo las que fueron empujadas por otras detrás y cayeron sobre los escalones, se desintegraron al instante, como si una fuerza superior les impidiera entrar en ese espacio.
Aun así la horda siguió avanzando aglomerándose al filo de los escalones y sus números llegaban a los miles y otras cuantas decenas más de los gigantes explosivos a la distancia, todos miraban al grupo de investigación, como un cazador impaciente, sin perder rastro de cada movimiento que hacían, mientras ellos subían escalones lentamente, sin darles la espalda ni dejar de apuntar sus armas.
— ¿Cómo sabias que no nos seguirán? —le preguntó Moab casi sin aliento.
—No lo sabía —Coulson solo se encogió de hombros y comenzó a subir los escalones—. Aun así no me confiaría, debemos llegar al fondo de todo esto así que debemos dividirnos. Moab y Gildarts formad un perímetro defensivo en lo alto de las escaleras, nadie debe entrar al templo. Jellal, David y yo iremos al investigar.
Todos estaban de acuerdo y rápidamente Gildarts aprovechó unos pedazos de piedra para destruirlos en unos de menor tamaño para formar así una barrera en la puerta, Mientras tanto Moab revisaba cada rincón del exterior del templo para asegurarse que no hubiera puntos débiles y las criaturas seguían al filo del campo de energía, colocó trampas por todas las escaleras regresó para proteger la única entrada al templo.
Los demás se adentraron y con pasos sigilosos, caminaron entre largos pilares que con un leve eco tras su andar. No bajaron la guardia ante cualquier amenaza que pudiera surgir, pero a diferencia de afuera, ahí no había escombros, polvo o cualquier indicio de vida, todo era como si se hubiera dejado para preservar un culto pulcro a alguna deidad que no les gustaría conocer a los invasores de este santuario.
El pasillo principal los llevó hasta una puerta gigantesca, con miles de inscripciones por todos lados, no como en el resto del templo, ninguno familiar para los presentes. Coulson y David habían dedicado un par de segundos a analizar todo a detalle, manteniendo su distancia, pero Jellal sintió una fuerza desde el interior que lo llamaba, por lo cual tomó la decisión de abrir la puerta sin pensar, aunque para su mala suerte una fuerza lo detuvo y bruscamente fue lanzado varios metros lejos de la puerta. Trató de reincorporarse pero aun sintiendo el golpe de la descarga que le recorría todo el cuerpo. Se miró la mano e inmediatamente miró a sus compañeros, principalmente dirigiéndose a Coulson.
—Por eso me trajiste aquí, ¿no es así?
—Teníamos una ligera sospecha.
— ¿De qué me estoy perdiendo? —Preguntó David confundido.
—Mi hermano está ahí dentro. Una sonrisa macabra llena de rabia se pudo notar claramente en su voz mientras se levantaba para acumular toda su energía, dispuesto a lanzar un ataque contundente.
—Tienes que entender que si no te dijimos fue para proteger la misión —Coulson trata de tranquilizarlo manteniendo su distancia.
—No, yo no estoy molesto por eso, al contrario, me alegra que me hayan traído directamente a él.
Jellal lanzó su ataque con todas las fuerzas emanadas desde cada célula de su cuerpo. Apenas si se pudieron hacer a un lado sus compañeros para evitar ser heridos con el ataque que terminó por destruir la puerta de les cerraba el paso.
El polvo y los escombros se hicieron presentes y tras aclararse un poco el lugar, se pudo ver tras el boquete la sala principal, amplia, casi vacía, solo con una estructura metálica con aros en su centro, parecido a un planeta con anillos, además de dos escaleras a los costados que se unían en un peldaño central, donde se podía ver un panel de control, y frente a esta consola estaba Siegrain, el hermano de Jellal.
— ¡Siegrain! —Gritó con todas sus fuerzas Jellal mientras apretaba los puños llenos de ira.
— ¿Acaso no viste el letrero en la puerta, el que decía claramente no molestar? Tendré que poner uno más grande la próxima vez.
Contestó Siegrain mientras miraba el panel donde presionaba diferentes botones, pero a pesar de la distancia su voz se escuchaba en todo el salón, como si estuviera amplificada para ese mismo propósito.
— ¿Tienes una idea de todo lo que has causado?
Jellal crea círculos mágicos alrededor de sus puños y al juntarlos su fuerza aumenta considerablemente haciendo que se esfumase todo rastro de polvo en el aire. Coulson y David se acercaron dispuestos a combatir también.
— No, no, yo no haría eso. ¿Ves esa estructura entre nosotros? Es la copia de un dispositivo capaz de tele transportar lo que sea a donde sea. Es la cúspide de una magia muy antigua que se encargó de eliminar a sus mismos creadores —Siegrain se dio media vuelta para enfrentarles de cara—. Un paso en falso y mando no solo este lugar si no todo el desierto completo directo a la nada.
— ¿Cómo que a la nada? —Preguntó Coulson intrigado mientras entrecerraba los ojos.
— Así es agente, a la nada, el espacio, un hoyo negro, o al sol directamente. O mejor aún, ¿ya conocieron a los habitantes de esta bóveda? Los antiguos adoradores de este templo, bueno los que se quedaron atrás, pudiera tele transportarlos directamente al centro de una ciudad.
— ¿Qué es lo que pretendes? —Le espetó David algo fúrico.
—Primero que nada, ser reconocido como el hombre que logró unificar a la Alianza Balam. De no ser por mí esos idiotas se hubiera matado unos a otros. Segundo, no hace falta que sepáis nada más, vais a quedaros atrapados aquí para siempre.
Tras las palabras frías de Siegrain, rápidamente puso sus manos sobre la consola activando la maquinaria al centro del salón.
El gran orbe comenzó a girar al mismo tiempo que era iluminado por la misma energía que comenzaba a acumular en su interior, una masa incandescente que segundo a segundo comenzaba a aumentar su tamaño. Además a eso, había un visible campo de energía mágica que protegía toda la maquinaria de cualquier daño exterior.
— ¡Debemos detenerlo ahora! —gritó Jellal a sus compañeros mientras tomaba la iniciativa de atacar a su compañero.
Demoró sólo un par de segundos en correr y llegar de un gran salto hasta donde estaba Siegrain para dirigir un puñetazo directo, el cual fue bloqueado por su hermano con facilidad, pero hizo que este se alejara del panel principal.
Iniciaron su batalla con una serie de dar y recibir golpes mezclados con ataques mágicos, aunque la pelea de hermanos claramente es por el rencor que se tenían. El plan de Jellal era alejarlo de la consola poco a poco.
—Yo le ayudaré y trataré de apagar todo desde el tablero. Buscad la manera de detener la maquinaria —Coulson le dio instrucciones a David y éste asintió para dar paso a su movilización.
El agente Coulson corrió rápidamente a la escalera de la izquierda mientras disparaba hacia Siegrain para alejarlo de la consola. Éste ya se había dado cuenta de sus planes y trataba de regresar y finalizar lo que empezó, pero se le había complicado peleando contra esos dos al mismo tiempo, así que aprovechó un espacio en el que hizo retroceder a Jellal para juntar sus manos y formar un círculo mágico debajo de sus pies, el cual se desintegró casi al instante pudiendo continuar con su pelea.
— ¿Qué has hecho? —preguntó Jellal viendo que no ha pasado nada.
— Ya lo veras.
Ellos continuaron su pelea sin cambios aparentes, pero fuera del templo la defensa que habían montado Gildarts y Moab se había interrumpido sin previo aviso. Las criaturas comenzaron a subir los largos escalones y mientras Gildarts peleaba cuerpo a cuerpo con los monstruos menores, Moab se encargaba a la distancia de los gigantes que explotan, destruyendo de paso a otros pequeños y alejándolos de Gildarts al mismo tiempo.
Continuaron así por un buen rato pudiendo detenerlos ahí, pero el juego cambió cuando el techo de la bóveda se empezó a sacudir y no solo empezaron a caer pedazos de piedra, sino también aparecieron criaturas parecidas a las del suelo, pero con alas de piel y hueso, patas cortas con garras afiladas, semejantes a un murciélago. Primero descendieron en caída libre pero antes de llegar al suelo comenzaron el aleteo que los hizo tomar impulso en el aire y poco a poco comenzaron a revolotear alrededor del templo. Estas criaturas amenazaban con llevarse a Gildarts cargado o peor aún, llevarse un pedazo de él alcanzándolo con las garras. Moab por su parte trataba desesperadamente de derribarlas con su arco, incluso lanzando múltiples disparos mágicos a diversos enemigos, pero era demasiado para ella y estaba dejando que las criaturas en tierra se acercaran peligrosamente.
—Maldito Jellal —una sonrisa con un leve aire de preocupación apareció en el rostro de Gildarts al recordar sus palabras—. Coulson, estamos siendo rodeados, vamos a tener que retroceder.
—Afirmativo, derriben esa puerta y reúnanse con nosotros, necesitamos apoyo aquí.
Gildarts acabó rápidamente con todos sus enemigos cercanos y le hizo una señal a Moab. Ella lo cubrió mientras subía de regreso las escaleras y al cruzar la entrada la hicieron colapsar tras de ellos, bloqueando el acceso para las criaturas, pero no iban a frenarlos para siempre. Tras los muros se escuchaba como querían abrirse pasó escarbando en las piedras y pronto harían múltiples entradas por todo el templo que ya no estaba protegido. Sin dudarlo corrieron al encuentro de los demás donde la pelea aún continuaba mientras que David aún trataba de encontrar el punto débil de la maquinaria sin hacerla estallar o peor aun activando sus funciones como portal.
— Siegrain, debí saber que estarías aquí —le gritó Gildarts al verlo uniéndose directamente a la batalla, ayudando a Jellal contra su hermano, que aun viéndose superado en número, él aún podía darle pelea a los dos por igual.
Coulson pudo alejarse un poco y lograr por fin llegar a la consola pero por el momento desconocía la forma de apagarla, aun así no se detuvo y trató de encontrar la solución buscando entre los diferentes paneles.
—Déjame ayudarte con eso —Moab se unió a David y ambos trataron de analizar el aparato con diferentes magias que trataban de romper el sello que la protegía, y en su interior.
— ¡Necesito saber porque haces esto! —le gritó Jellal a Siegrain mientras trataba de golpearlo y éste lograba evadir con facilidad.
— No hace falta, este plan es más grande de lo que puedes comprender, pronto todo habrá acabado para ustedes —finalizó sus palabras con un gancho directo al estómago de su hermano dejándolo sin aire por unos segundos.
Mientras tanto Moab y David seguían escudriñando la orbe con diferentes técnicas, algunas sólo constaban de círculos mágicos que lanzaban pequeñas descargas que eran repelidas por el sello protector, otras, magias que se infiltraron por toda la maquinaria debajo del suelo y tras los muros, buscando en cada rincón de todo el templo, husmeando en todo el templo para encontrar respuestas.
— ¡Lo tengo! —Gritaron los dos al mismo tiempo.
A la par una alarma sonó en la pantalla principal de la consola, mostrando un conteo regresivo, al mismo tiempo la masa de energía dentro del orbe había llegado a su máxima capacidad y estaba lista para activarse.
— ¿Escucharon eso? Es la señal que indica mi partida, fue un gusto perder el tiempo con ustedes.
Con un ataque poderoso, logró quitar de encima a sus dos contrincantes y de un salto llegó directo al orbe donde también, con un par de golpes, alejó a David y Moab de su lado, rompió el sello que lo protegía y se introdujo en la magia que se había acumulado, perdiéndose totalmente de vista ya que la masa de energía pura comenzó a brillar tan radiantemente que hizo que todos se cubrieran los ojos.
Y en un instante, nada, ya no estaba, la energía y Siegrain se desvanecieron sin dejar rastro, solo quedó el ruido de la maquinaria que terminó por detenerse lentamente y después solo hubo un silencio sepulcral inundando el lugar. Todos se reincorporaron y se reunieron alrededor del orbe.
— ¿A dónde se fue? —Exigió saber Jellal furioso.
El resto del equipo se mantenía atentos y algo confundidos.
Pronto la zozobra y las dudas de todos fueron distraídas por los monstruos que finalmente comenzaron a abrirse paso por el pasillo y amenazaban con llegar a la sala principal, pero no fue el único cambio. El techo del salón se abrió a la mitad con una simetría exacta y se logró ver un hueco del mismo tamaño dando paso a que todo el lugar comenzará a elevarse. El grupo no tuvo a donde moverse hasta llegar a la cima del templo y poder observar toda la bóveda desde ahí.
El panorama no era nada agradable, todo el pueblo alrededor del templo se encontraba infestado por decenas de miles de estas criaturas que se amontonaban para subir, incluso las aladas volaban en círculos sobre sus cabezas sin preocuparse por atacar, sino solo esperando la forma de salir de la cueva y todos sabían que si aquella amenaza llegaba a la superficie sería muy difícil de controlar.
Gildarts como miembro de Fairy Tail, conocía de una magia que podía acabar con todo a la vez, pero Coulson sabía de sus intenciones y poniéndole una mano en el hombro le indicó que no lo hiciera ya que está recibiendo una llamada entrante.
Coulson llevó su mano a la muñeca, pues alguien intentaba ponerse en contacto con él a través del dispositivo que ahí tenía. Aceptando la llamada, lo que vio Coulson era el rostro de alguien conocido y admirado.
—Director, ¿qué ocurre?
Al escuchar la palabra 'Director' el resto de miembros del equipo clavaron su vista en la mano izquierda de Makarov.
—*Coulson, ¿están todos ahí?*
—Así es señor, un segundo —Toqueteó un poco en su dispositivo y una imagen holográfica surgió de él—. Ya está, ahora todos le ven.
—*Gracias. Escuchad atentamente, nos han informado de que demonios de los 'Libros de Zeref' han comenzado a atacar diferentes partes del mundo, tanto humano como no humano. Estamos ordenando a los equipos. Ahora mismo os mando las coordenadas de todos los puntos de ataque y quienes han sido enviados allí. Este asunto es de máxima prioridad. Detened los ataques, salvad a todos los que podáis y eliminad al enemigo.*
— ¡Si señor!
Coulson colgó la llamada y todos escucharon atentamente como sus enemigos volvían a acercarse.
— No podemos quedarnos aquí, se cómo salir —Moab corrió hacia el panel de control y comenzó a operarlo—. Todos, rápido, entren al orbe.
El grupo dudo un segundo pero David tomó la iniciativa.
— Descubrimos que es esta cosa, es un creador de portales, la primera vez que se usó fue para sacar a la Alianza Balam de aquí, fue tan poderoso que la energía restante causó una transformación en los habitantes del subsuelo, pero no fue ningún hecho aleatorio, todo estaba planeado, pero el lugar a donde se fueron es incierto —El grupo lo sigue rápidamente mientras lo escuchan—. La segunda vez que fue utilizado fue hace un momento por Siegrain. No fue lejos, por eso no nos afectó estar cerca del portal, y ahora para salir podemos crear un portal a cualquier parte del mundo.
— ¿Que pasara con estas criaturas? —Tras la pregunta de Coulson sobre el orbe se volvió a crear un campo de energía impidiendo que alguien entrara o saliera del mismo.
—Yo me encargare de ellos, no solo son peligrosos sino que el portal es una amenaza para este mundo —Exclamó Moab mientras activa la secuencia de inicio.
Esto además causa que las criaturas vuelvan a tomar atención en ellos y comienzan a escalar el muro.
— ¿Cazadora, qué haces? —Preguntó Gildarts preocupado.
— Nos volveremos a ver —Moab se quitó la capucha y les esbozó una sonrisa mientras presionaba el botón que activaba el portal de menor tamaño, haciéndola perder de vista tras un destello que los cubrió a todos.
Al volver a abrir los ojos, los cuatro miembros restantes del equipo de investigación se dieron cuenta que estaban de vuelta en la superficie del desierto. Nadie dijo nada tratando de entender que había pasado, pero antes de que ocurriera otra cosa a la lejanía se escuchó un estruendo. Todos miraron y a unos cuantos cientos de metros de ahí se encontraban las ruinas donde se habían reunido, las cuales comenzaron a hundirse haciendo un hoyo cada vez más grande.
Ellos mismos tuvieron que alejarse de donde estaban y tomaron las dunas de bajada casi como si surfearan sobre las mismas. Al final, cuando se alejaron del peligro, no les quedó más que pensar en lo sucedido y planear el siguiente movimiento.
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Rumanía
Los días pasaban extremadamente lentos para el más joven de los Fullbuster. No iba a negar que disfrutaba de su tiempo en casa, sobre todo de visitar a viejos conocidos y pasar un rato hablando con su fallecida madre, pero la cosa ahora se estaba saliendo de control, y odiaba el camino que estaban tomando las cosas a su alrededor. Adoraba a su padre, a su modo, pero odiaba la actitud que había cogido para con él. Entendía que quisiera recuperar el tiempo perdido, pero en aquel momento hubiera deseado que Juvia no estuviera allí.
No iba a decir lo que sentía por Juvia a nadie, ni siquiera a la susodicha, pero a pesar de ello su padre le conocía como nadie y sabía el sentir de su hijo, por eso disfrutaba cabrearle hablando con la sirena de cosas que un padre no debería hablar con la "amiga" de su hijo…, aunque en su caso la llamaba nuera, cosa que provocaba una alegría inimaginable a la sirena y un dolor agudo en el vampiro.
Aquel día, su padre y su compañera de la organización se habían marchado a visitar los alrededores de la ciudad cercana al castillo. La ciudad había crecido en torno al castillo hacía muchísimo tiempo atrás, pero conforme la edad y tecnología humana fue avanzando, la ciudad se fue distanciando un poco más del castillo al construirse nuevos lugares. Aquello no molestaba en lo más mínimo a Silver ya que este pensaba que era bueno para la ciudad y sus ciudadanos.
Gray, por su parte, había decidido evitarlos y quedarse en casa. No deseaba sufrir más tiempo a su lado, teniendo que soportar sus bromas y a una sirena súper empalagosa gracias a su padre. Leía tranquilamente en la biblioteca cuando Jarvis se acercó a él con una carta en su mano.
—Joven señor, ha llegado esta carta —El mayordomo tendió su carta al segundo señor de la casa—. Tiene el sello de la Casa Petrescu.
Aquello provocó que los ojos de Gray se entrecerraran, cogiendo con desconfianza la carta. La familia Petrescu era a la que pertenecía Valerie, aquella vampiresa que apareció durante el asalto a las Torres no hacía mucho. Abrió la carta y comenzó a leerla. En ella, el padre de Valerie y actual cabeza de familia le invitaba a él y a su padre a aclarar el asunto y llegar a una solución pacífica al verse manchado su honor. Era lógico, pero había algo que escamaba al vampiro. Algo olía mal en aquel asunto. Debía hablar con su padre sobre ello, pero esperaría a que llegara junto con Juvia al castillo. No deseaba interrumpir su paseo.
Las horas pasaron y el amanecer no estaba muy lejos. Su padre y Juvia no tardarían en volver. Juvia seguramente estaría cansada, pues había intentado acomodarse a los horarios de los vampiros, pero era una dura misión para una mujer como ella, así que se encontraba al límite de sus energías.
En cuanto a su padre, bueno, él no se iba a dormir conforme salía el sol, así que podía charlar con él tranquilamente. Jarvis se despidió con una inclinación, abandonando la sala donde Gray leía. Los minutos fueron pasando hasta que escuchó unos pasos acercarse. Pudo oler a Juvia y a su padre. Chasqueó la lengua mientras cerraba el libro, casi al mismo tiempo en que ambos entraban en aquella sala.
—Es en serio. Ese lugar prepara unos estofados de muerte.
—Entonces debemos ir a probarlo. ¿Crees que Gray venga?
—No lo sé, ¿tú qué dices hijo? —Silver sonrió a su hijo, pero al ver la dura mirada que tenía, y no era por su presencia o las constantes bromas, pudo darse cuenta de que algo había pasado—. Estoy seguro de que vendrá. Juvia, hija, mejor ve a dormir, has estado toda la vuelta esforzándote por no cerrar los ojos. No estás acostumbrada a nuestros horarios, pues tengo entendido que Gray es el que se ha acostumbrado al diurno. Venga, ve y descansa.
La sirena miró con duda a Gray, quien asintió con la cabeza. Esta se despidió de ambos y abandonó la sala. Hasta que no percibieron su olor muy lejos, rumbo a su cuarto, ninguno de los varones habló.
—Papá, ha llegado una carta muy importante.
Al igual que hizo Jarvis con anterioridad, Gray tendió la carta a Silver, quien la leyó con toda tranquilidad. Su rostro no cambió en lo más mínimo durante la lectura. Cuando finalizó la tarea dobló la carta y la volvió a guardar en el sobre.
—Nada preocupante. Algo como esto es lo más normal del mundo.
—Aun así, hay algo que no me gusta en este asunto. Valerie está mal de la cabeza, es tan obsesiva que raya en lo ridículo y loco, y el resto de su familia no es diferente.
—Eso es verdad, pero sería una falta de honor no aceptar su invitación. Pero debes estar tranquilo, somos dos de los más poderosos vampiros de toda Rumanía y del mundo desde la muerte de Drácula y Carmilla. No debes preocuparte, nada pasará.
Con una sonrisa sincera en su rostro, Silver dejó la carta en la repisa de la chimenea y se marchó a su cuarto, dejando a Gray en aquel lugar. Puede que su padre fuera confiado, pero él había aprendido a no serlo.
XXXXX
La noche volvió a tomar su lugar en el ciclo de los días. Rumanía ya estaba bajo la oscuridad, hora en que los seres de la noche alcanzaban su mayor actividad, y no solo hablamos de los vampiros, pero en ellos nos centraremos, sobre todo en la Casa Fullbuster. Gray, Juvia y Silver se encontraban a la entrada del castillo Fullbuster, esperando a que Jarvis llegará con el vehículo privado de Silver. Para molestia y malestar de Gray, su padre había decidido no llevar guardaespaldas, confiando demasiado en su poder y el de su hijo. Sabía que Juvia no podía aplicarse al máximo al no tener el mar cerca, pero seguramente habría agua en el castillo de los Petrescu.
—Sigo pensando que es mala idea.
—Déjalo ya hijo, no me harás cambiar de parecer. ¿Tú que dices Juvia? ¿Estás de acuerdo conmigo?
—Bueno…, Juvia ha aprendido en su trabajo en S.H.I.E.L.D. que en situaciones como estas uno no debe confiarse sino todo lo contrario, debe desconfiar hasta de su propia sombra.
—Muchas gracias por tus sinceras palabras, pero recuerda que yo soy el padre de Gray, y necesitará mi permiso para casarse contigo.
El vampiro más joven hizo una mueca de espanto al escuchar aquellas palabras, aumentando al ver la sonrisa de su padre. Juvia quedó estática mientras su mente razonaba las palabras de Silver. Dos segundos después se puso tan colorada como un tomate.
— ¡El padre de mi señor Gray tiene razón! ¡Con nosotros es más que suficiente para ocuparnos de cualquier problema!
— ¡Juvia! —Gritó escandalizado el menor de los Fullbuster al ver el cambio de parecer de la sirena.
—Lo siento, ¡pero si necesito la aprobación de tu padre entonces no dudaré en ponerme de su parte!
Gray hizo una mueca aún mayor al comprobar como su única aliada cambiaba de bando. Silver se rio divertido, cruzándose de brazos.
— ¡Bien dicho Juvia! ¡Serás una nueva maravillosa!
—¡!
Humo comenzó a salir por la cabeza de la sirena mientras su imaginación volaba cual ave en libertad. No mucho después llegó Jarvis con el vehículo. Todos entraron y el mayordomo condujo con tranquilidad hasta el castillo de aquellos que habían invitado a los Fullbuster para cenar. Fue un viaje en verdad divertido para el actual cabeza de familia. Le encantaba la compañía de Juvia, aquella maravillosa sirena que le traía a su hijo la cabeza loca. Además, como todo padre que se precie, Silver no desaprovechaba cada mínima oportunidad para burlarse de su hijo, contándole historias a la sirena que solo le provocaban más vergüenza al heredero. En verdad fue un viaje divertido para Silver y Juvia…, pero el pobre Gray pasó un verdadero infierno.
No odiaba a su padre, ni a su compañera, y mucho menos al mayordomo que le había criado junto con sus padres, pero durante todo el viaje unas intensas ganas de tirarlos a todos del coche crecía y crecía en su interior. Su padre y Juvia no dejaban de hacer bromas que causan el malestar del vampiro, y que ya Jarvis se sumará a ellas no mejoraba el viaje. Por ese motivo, y aunque lo diera profundamente, cuando vio el castillo de los Petrescu no pudo sino sentirse muy feliz por abandonar aquel vehículo.
Cuando el vehículo al fin se detuvo frente a las enormes puertas de madera del castillo, Gray bajó lo más rápido posible, alejándose del dúo a grandes zancadas. No soportaba estar en presencia de ambos. No le debían malentender, le encantaba que su padre se llevara bien con la sirena así como sus compañeros de trabajo que habían tenido la oportunidad de conocerle, pero en aquel momento deseaba no haberle presentado a Juvia.
Llamó a la puerta y esperó con impaciencia mientras Silver, Jarvis y Juvia llegaban hasta las puertas, riéndose por alguna posible historia vergonzosa que su padre le estuviera contando a su compañera sobre su tierna infancia…, una supuesta tierna infancia que ahora le parecía algo aborrecible.
— ¡...y entonces cayó al suelo! ¡Jajajaja, fue divertidísimo! ¡Su madre gritó horrorizada mientras volaba hacia él! Sigo creyendo que exageró. ¡Había dos metros de nieve y él apenas y se había caído de un tercer piso!
— ¡Apenas tenía dos años! —Exclamó Gray rojo de la vergüenza.
—Eso te pasa por intentar volar desde tu cuarto sin que nadie te vigilase. Fue casualidad que tu madre entrara a tu cuarto cuando saltaste al vacío. ¡Menos mal que había nevado mucho la noche anterior! ¡Jajajaja!
—Pse.
Juvia llevó sus manos a su boca para intentar reprimir una nueva carcajada a costa de su amado chupasangre. Ahora los tres quedaron en completo silencio, observando las enormes puertas. Gray fruncía el ceño aún con su mal presentimiento.
—Esto es un error, papá. Deberíamos llevar a alguien más.
—Tonterías hijo, relájate un poco. No llames al mal tiempo.
No mucho después se escuchó un sonido y las puertas comenzaron a abrirse lentamente hasta dejar un hueco lo suficientemente grande como para que los tres vampiros y la sirena entraran cómodamente. Luego las puertas se cerraron tras ellos. Y allí, esperándoles con una sonrisa, estaban los actuales líderes de la casa, el matrimonio Petrescu, y algunos de sus hijos. Silver y el Lord del castillo se acercaron y estrecharon manos.
—Lord Pretescu, un placer volver a verle.
—Lord Fullbuster, es un honor que aceptara mi invitación. Mi Casa rebosa alegría por su llegada y la de su hijo —Entonces la mirada del Lord del castillo recayó en Juvia—. ¿Y quién es esta joven dama?
—Su nombre es Juvia Loxar, una buena amiga de mi hijo.
—Una sirena. Es la primera vez que veo una en toda larga vida. Un placer joven dama, espero que disfrutes de tu estancia.
El amo del castillo cogió la mano de la sirena y simplemente le dio un beso en el torso, algo protocolario para los vampiros. Juvia sonrío mientras hacía una leve inclinación de torso.
—Muchas gracias Lord Petrescu. Prometo no ser una molestia.
—Estoy seguro de que no lo será, señorita Loxar.
Gray Frunció el ceño, aún sin estar cómodo en aquel ambiente. Su instinto le decía que aquello era raro, que no encajaba, pero su padre había insistido en venir solos. Solo esperaba que no se arrepintiera de aquella decisión. Entró después de su padre, al lado de la sirena, quien también entró justo detrás de su "yerno".
El castillo quizá no fuera tan grande ni lujoso como el de los Fullbuster, pero no por ello era menos impresionante. Después de todo era una prestigiosa familia de vampiros. Los dos varones de la Casa Fullbuster saludaron a la Lady del castillo y los hijos de esta, comenzando a atravesar el vestíbulo.
Los sirvientes se inclinaban conforme los nobles vampiros avanzaban por el lugar, yendo en dirección al salón donde celebrarían una cena para charlar del asunto que provocaba malestar en los dos miembros de S.H.I.E.L.D..., el matrimonio de Gray.
Fue entonces que apareció la persona que menos deseaba ver Gray…, y aún menos Juvia.
—Valerie —gruñó Gray con disgusto.
Juvia se puso totalmente alerta ante su rival de amor. Pero, contrario lo que cualquiera de los dos pensaría, la joven vampiresa actuada normal y corriente, como noble que era: elegancia, modales y decoro.
—Lores Fullbuster, es un honor recibirlos en nuestro hogar. Y por supuesto también a sus acompañantes.
Con toda la elegancia de su alta cura, de la aristocracia, la vampiresa hizo una reverencia, y justo después se presentó a la sirena. Los varones presentes esperaban a que ambas se saludaran pero lo que vieron les hizo entender que algo había mal entre ambas. ¿El motivo? El aura asesina que irradiaba una contra la otra. Los Fullbuster entendían el motivo, aunque los Petrescu no.
—Bueno Silver, ¿te parece que vayamos a cenar? Mi estómago pide un buen alimento que llevarle.
—Por supuesto. Estoy seguro de que todos estamos hambrientos.
Ambas familias, y la invitada, se adentraron en la sala, la cual daba acceso a una especie de coliseo interno en donde debería estar su padre derecha, la cual era sostenida por gruesos pilares de piedra. Una larga mesa de madera se encontraba colocada en el centro de la misma sala y sobre ella había dos hermosas lámparas de araña que iluminaban cada rincón de la misma. El dueño del castillo se sentó en uno de los extremos, con su familia sentada a su derecha y los Fullbuster a su izquierda. Silver se sentó a su lado, al lado de este se sentó Gray, luego Juvia y por último Jarvis.
Conforme se fueron sentando un gran número de mayordomos y sirvientas comenzaron a colocar cubiertos, platos y copas. Todo estaba listo para comenzar la cena. Platos y platos de aspecto delicioso fueron colocándose en la mesa y en los respectivos platos de cada uno. Juvia observó con detalle las copas de los vampiros. Todas ellas estaban llenas de un líquido rojo, y no era precisamente vino. Bueno, en verdad no debía preocuparse. Según el acuerdo entre los vampiros y S.H.I.E.L.D., ninguno de ellos podían matar humanos o tener granjas de sangre, sino que había un método legal para que pudieran obtener su sangre así como los licántropos su carne y otro número de especies no humanas pudieran obtener sus alimentos necesarios. En su caso, como sirena que era, le pusieron vino y un plato vegetal. Ella no comía carne ni pescado. Como toda sirena o tritón, ellos eran herbívoros, sus cuerpos habían sido creados para comer plantas, aunque en casos excepcionales podían comer carne o pescado cuando no tuvieran acceso a plantas comestibles.
La charla se alargó durante horas, horas en las cuales comieron con tranquilidad exquisitos manjares, desviando los temas de tanto en tanto tocando desde temas humanos a temas más relacionados con los vampiros o sobre asuntos referentes a los males que habían actuado recientemente. No era secreto el ataque a las Torres, por ejemplo, así como otras actividades delictivas por parte de algunos grupos.
— ¿Os parece si vamos al grano? Estoy cansado y me gustaría volver a casa —Interrumpió de pronto Gray con tono frio.
Silver no recriminó a su hijo aquellas bruscas palabras, sino que estaba totalmente de acuerdo, aunque él hubiera sido más educado. El buen ambiente acabó con aquellas palabras, volviéndose uno más serio por el delicado tema a tratar. Valerie se mordió el labio inferior mientras desviaba levemente la mirada. Lord Petrescu asintió al tiempo que erguía su espalda en toda su extensión.
—Tienes razón, pero quería pasar un buen rato antes de llegar a un tema tan delicado como ese, pero bien, no podemos postergarlo más —A un gesto suyo, mayordomos y sirvientas limpiaron la mesa, dejando sólo las copas llenas de sangre y vino—. Hace años hicimos un pacto por el cual nuestras Casas se unirían en un futuro, un matrimonio concertado entre dos poderosas Casas vampíricas. El pacto era casar al único hijo de la Casa Fullbuster con mi hija mayor Valerie —Su ceño se frunció al ver la mueca de Gray—. Pero ahora tengo entendido que ese pacto se ha anulado, y me gustaría saber el motivo.
— ¿Acaso no es obvio? —Dijo con obvia burla el heredero Fullbuster—. Habláis de matrimonio concertado, de casarnos a mí y a Valerie cuando ni siquiera pidieron mi opinión. ¿En qué siglo pensáis que estamos viviendo? Yo no pienso casarme porque otros así lo hayan pactado, ni siquiera si es mi propio padre el que lo hizo. En verdad estoy muy enojado con él por eso —Silver bajó la cabeza con tristeza. Hizo ese pacto poco después de que su esposa falleciera, y se arrepintió no mucho después, pero él nada podía hacer. Pero le alegraba que fuera su propio hijo el que lo hubiera hecho.
—Entiendo que es tu deseo el de no casarte con mi hija. ¿Acaso ella te disgusta?
—Admito que una parte de ella sí —La susodicha sintió como si un cuchillo le atravesara la espalda y su familia miró con claro enojo al Fullbuster—, pero no es ningún problema personal con ella lo que me ha llevado a mandar vuestro pacto al carajo. Yo soy dueño de mi propia vida, yo tomaré mis propias decisiones, y esa incluye el casarme con quien a mí me dé la gana.
Silver sonrió ladinamente aun con la cabeza gacha y Juvia estaba por saltarle encima gritando de felicidad, pero aquel no era el lugar ni el momento para hacer eso, por lo que simplemente sonrió.
—Seguro que no te deseas casar por ella por esta sirena, ¿no es así? —Las palabras de la matriarca Petrescu llamaron la atención de todos los presentes. Juvia quedó impactada, pues no esperaba que la metieran en aquel fregado, y Gray entrecerró peligrosamente los ojos—. Prefieres estar con una simple mujer del mar, con una sirena, antes que con la heredera de una de las más poderosas familias de vampiros que existe. ¡Prefieres manchar tu pura sangre con la de un ser inferior como ella! ¡Tu motivo es un insulto para nosotros!
¡Crac!
En contra de cualquier cosa que esperase, la matriarca se aterró ante la reacción de Gray. El vampiro tenía sus ojos rojos como la sangre, una densa capa de aura vampírica le envolvía y su puño cerrado hacía destrozado la parte de la mesa golpeada. Una asfixiante amenaza envolvía a la vampiresa, quien tragó duro.
—Tenga mucho cuidado con sus palabras, o le aseguro que me importará una mierda quién sea usted. Le arrancaré la lengua si vuelve a insultarla.
La tensión en aquel momento era tal que cualquier palabra mal dicha sería suficiente para comenzar una pelea. Los hijos varones del matrimonio Petrescu estaban listos para mutilar al Fullbuster así como Jarvis de defender a la familia que había jurado proteger y cuidar con su vida. Juvia, por su parte, también estaba lista para luchar como pudiera. Valerie observaba aterrada a su madre y su ex prometido. Ella no deseaba que se llegara a un punto como aquel, pero no sabía cómo intentar resolverlo.
—Tranquilicémonos, por favor —Pidió Lord Petrescu con tranquilidad—. Lamento si las palabras de mi esposa han ofendido a tu compañera, Gray, y también me disculpo contigo, joven Loxar.
Gray desvió su mirada al Lord, suspirando, volviendo a sentarse en su sitio ya sin sus ojos rojos o su amenazante aura envolviéndole. Juvia asintió con la cabeza, aceptando las palabras del Lord.
—Los niños de hoy en día distan mucho de cómo éramos nosotros en ese entonces —Comentó Silver—. Me disculpo por nuestro pacto anulado, pero no tengo poder para obligar a mi hijo a aceptar algo así.
—Y yo entiendo su actuar, Silver. Como bien dices, los tiempos han cambiado. La influencia de la cultura humana sobre nuestros jóvenes es mayor a la que tenía sobre nosotros en nuestra juventud. Ciertamente este pacto queda anulado, pero espero una compensación por ello.
—Por supuesto. De eso podremos hablar luego. Esta vez prometo no prometerte nada que no pueda darte.
—Con eso me siento muy satisfecho. Y ahora, para terminar esta velada, ¿te gustaría ver unos combates? Te preguntaría por participar en un torneo de demostración, pero no sé si es un buen momento.
—Siempre es un buen momento para combates de demostración.
Ambos Lords se levantaron de su asiento, caminando hacia la tribuna de aquel pequeño coliseo mientras Petrescu ordenaba a sus criados que llamaran a sus guerreros para el próximo evento. Los distintos miembros de la Casa Petrescu y Fullbuster, así como Juvia, se sentaron en los cómodos asientos del palco mientras observaban a los guerreros de Lord Petrescu cual antiguos romanos en los antiguos coliseos a los gladiadores luchar por ver quién era el vencedor. Fueron varios combates sumamente emocionantes para los vampiros, combates en los cuales se demostraba la gran habilidad de los gladiadores vampíricos. Silver y Lord Petrescu comentaban sobre los luchadores, emocionados por aquello. Mientras tanto Gray o bien conversaba con Jarvis y Juvia o jugueteaba con su móvil. A él no le agradaban esos combates, los encontraba algo denigrante. Era totalmente opuesto a los combates de boxeo, los de karate o semejantes. Esos combates a él si le apasionaban, pues eran dos luchadores con honor que lo daban todo, respetando a su rival. En cambio, los combates que él observaba nada tenían de eso. Vampiros luchando contra monstruos descerebrados…, era simplemente luchar para derramar la sangre del contrario por cualquier medio o método.
Abominable.
Los combates continuaron durante más de media hora. Silver y los varones Petrescu disfrutaban y comentaban sobre cada combate, su inicio, desarrollo, final, las capacidades de los combatientes, etc. Cuando el último combate finalizó, Silver se levantó de su asiento, saltando al centro de la arena.
—Han sido maravillosos combates, y eso a animado mi espíritu de guerrero. ¿Qué te parece si yo combato ahora? ¡Envíame a tus mejores soldados!
Lord Petrescu sonrió satisfecho, asintiendo al tiempo que chasqueaba los dedos. Unos segundos después Silver estaba rodeado por un total de cinco guerreros Petrescu. El Fullbuster sonrió satisfecho mientras Gray fruncía el ceño. Habían aparecido demasiado rápido.
Cuando el combate dio comienzo, los cinco guerreros Petrescu se lanzaron hacia Silver con gran sincronía, cosa que emocionó al Lord. Silver demostró entonces el motivo de que estuviera en la cima del poder entre los vampiros. Apenas fueron diez minutos hasta que los guerreros fueron derrotados por Silver, quien se cruzó de brazos satisfecho.
—No está nada mal. ¿Pero qué le parece al Lord del castillo enfrentarse a mí en un combate uno contra uno? —Petrescu asintió, se levantó y de un salto cayó en medio de la arena a unos metros del Fullbuster—. Pero, ahora que lo pienso mejor, ¿no sería una maravillosa idea que nuestros hijos también lucharan? ¡Gray, ven aquí!
El mencionado quedó impactado, con su cuerpo tenso y los ojos abiertos como platos.
—¿Pero qué dice este viejo senil?
—Oh venga, hazme el favor. ¡Somos los hombres Fullbuster! ¡No manches ese apellido!
Silver sonrió divertido al ver como su hijo se negaba, hasta que accedió a bajar a la arena malhumorado, asesinando a su padre con su mirada. Lord Petrescu también llamó a sus hijos varones, quienes se colocaron frente a los Fullbuster.
— ¿Esto está mejor?
—Sin duda. Y ahora que recuerdo, hay un tema que quiero hablar contigo —Silver no perdió la sonrisa, pero el Petrescu tuvo un mal presentimiento. El otro noble vampiro sonreía, pero de un modo nada agradable—. Resulta que he estado investigando un poco sobre la Alianza Balam. ¿Y sabes una cosa? Resulta que una familia de vampiros han estado colaborando con ellos.
Petrescu apretó los dientes mientras sus hijos se tensaban. Gray frunció el ceño, desviando la mirada a su progenitor.
— ¿En serio? Eso es una mala noticia —Dijo con fingida inocencia Petrescu.
—Lo es, ¿verdad? Pensar que una noble familia de vampiros colaboraría con esa escoria terrorista… ¡Es una verdadera tragedia para nuestra especie!
—Sin duda, sin duda. Trabajar con terroristas…
— ¡Exactamente! Admito que estoy un poco sorprendido de que tu familia haya colaborado con esos terroristas, aunque luego de pensarlo bien no es para sorprenderse. Siempre quisiste estar por encima de las antiguas y más poderosas Casas, la Casa de Drácula y la de Carmilla. Odias estar por debajo incluso de la nuestra.
Aquello fue suficiente para que los varones Petrescu chasquearan la lengua, fastidiados por ver su plan revelado. Ya no hacía falta fingir.
—Lo sabías. Ya veo. En ese caso no hace falta que lo intente ocultar más.
Con un chasquido de sus dedos, los guerreros que habían batallado antes aparecieron en la arena y los sirvientes mostraron intenciones asesinas hacia los Fullbuster. Sus hijos varones rodearon a Gray, quien entrecerró los ojos, quitándose inconscientemente la camisa. Su hábito de desnudarse no se le iría ni aun en situaciones como aquella.
— ¡Padre! ¡¿Qué significa todo esto?!
Valerie no pudo sino aterrarse por contemplar lo que estaba viendo. ¿Por qué motivo su padre estaba intentando matar no sólo a su ex prometido, sino también el padre de éste? Juvia y Jarvis también se alertaron ante lo que estaban presenciando. En cuanto a la matriarca, esta rápidamente intentó atacar a Juvia, pero Jarvis se interpuso. Para sorpresa de la mujer, aquel mayordomo no era débil, sino que poseía un gran poder.
—Lo siento mi señora, pero no puedo permitir que hagáis daño a esta joven.
La vampiresa apretó los tienes al tiempo que intentaba librarse por la fuerza del agarre del mayordomo, pero solo lo consiguió luego de que este aflojara el agarre.
— ¡Madre! ¡¿Qué haces?!
— ¡Cállate estúpida! ¡Por tu idiotez hemos perdido una oportunidad de hacer esto más disimuladamente! ¡Solo eres un incordio e inútil buena para nada! ¡Eres la deshonra de nuestra casa!
La heredera Petrescu abrió los ojos, impactada y dolida por las palabras de su madre. Sus ojos se llenaron de lágrimas por aquellas dolorosas palabras, pero una determinación surgió de su corazón. Con paso firme y seguro, la joven pasó al lado de su madre, colocándose junto a Jarvis y Juvia.
—Madre, puede que sea una decepción para padre y para tí, pero no puedo permitir que hagáis esto. ¡Os detendré incluso si tengo que enfrentarme a vosotros y a mis hermanos!
Juvia observó asombrada a aquella loca y obsesiva vampiresa. No le caía bien y dudaba que algún día lo hiciera, pero en aquel momento se ganó su respeto.
—En ese caso tendré que castigarte —Siseó Lady Petrescu mientras se envolvía en una poderosa aura vampírica.
Mientras que la matriarca del castillo comenzaba un combate junto a sus siervos contra su hija, Juvia y Jarvis, en el centro de la arena del coliseo ambos varones Fullbuster se preparaban para enfrentarse a los varones Petrescu. Gray observó de reojo a sus tres aliados, preocupado por la seguridad de Juvia y Jarvis. Sabía que eran fuertes, pero eso no iba a impedir que se preocupara por ellos.
—Has sido idiota en no venir con refuerzos, Silver. Hubiera decidido hacer esto de otra manera, pero bueno. Al fin acabaré contigo y con tu hijo, y así la aborrecible casa Fullbuster desaparecerá.
Lord Pretescu se lanzó hacia Silver, alargando sus afiliadas uñas. Los herederos Petrescu también comenzaron su ataque contra Gray, pero para sorpresa del amo y señor del castillo, Silver le detuvo con una mano, pero en principio eso no debía ser posible luego de los combates anteriores.
—Te has equivocado, estúpido. Puede que ningún vampiro actual pueda equipararse a los fallecidos Drácula o Carmilla, ¿Pero acaso te crees que yo soy tan débil? —el agarre sobre el brazo de Pretescu se hizo más fuerte—. No seré Drácula… ¡Pero soy el líder de la Casa Fullbuster! ¡No olvides que ahora nosotros estamos en la cima, basura inferior!
Y con gran ira por aquella traición…
¡Crac!
Silver le rompió el brazo.
El grito de dolor del Lord resonó en todo el coliseo, llamando la atención de su esposa, hijos y siervos. Allí estaba el poderoso amo del castillo, arrodillado ante Silver por el propio poder del susodicho. Pero Petrescu no iba a dejarse derrotar porque le hubiera roto la mano, así que de un fuerte tirón desgarró su carne con ayuda de sus huesos rotos, liberándose así del agarre del Fullbuster. Entonces rápidamente procedió a atacar, esta vez llevado por la ira y la humillación, llevando su poder a su límite y más allá, provocando que Silver tuviera que ponerse serio.
Los guerreros del castillo también se lanzaron al ataque contra el Lord Fullbuster, pero estos morían rápidamente al verse envueltos. Los poderes de ambos Lords eran superiores y estos no iban suave, por lo que cualquiera que estuviera a x distancia, moría antes de que pudiera siquiera saber cuál de los dos le había asestado el golpe fatal.
Pero el Fullbuster menor, quien se mostraba claramente superior a los herederos Petrescu, se confió demasiado, momento que uno de los Petrescu aprovechó para inyectarle una jeringuilla con un líquido en su interior. Gray reaccionó rápidamente, pero fue demasiado tarde, pues aquel líquido ya había entrado en su organismo. Golpeó al heredero Petrescu, quien cayó al suelo agotado por la paliza que Gray le había proporcionado, pero él estaba satisfecho. Había cumplido su parte. Gray gritó entonces de dolor y cayó de rodillas, apoyando las manos en el suelo para no caer del todo.
— ¡Gray! —Exclamó Silver alterado por el estado de su hijo.
—Sangre de muerto… —Siseó Gray—. Malditos hijos de puta.
—Jajajaja. Eres demasiado fuerte para nosotros, así que hemos tenido que jugar sucio —Se burló uno de los hijos del Lord del castillo mientras vomitaba sangre—. Seguro que ahora morirás. No podrás enfrentarte a él en ese lamentable estado.
— ¿Enfrentarme a él? ¿De qué demonios hablas?
— ¡Jajajaja! ¡Fíjate en esta sorpresa!
Como pudo hizo un gesto con su mano y de pronto el suelo de la arena del coliseo se abrió y un elevador comenzó a ascender. Lo que apareció frente a los Fullbuster era algo que se adueñaba de sus peores pesadillas, algo que no creían volver a ver jamás, algo que supuestamente había sido destruido gracias a la mujer más importante en sus vidas.
—… Diodora… —Murmuraron ambos impactados por la presencia del demonio.
Mientras tanto, Juvia aceptaba una llamada de su jefe Makarov, defendiéndose de los ataques de los siervos Petrescu.
—*Juvia, tengo algo que decirte…*
—Jefe, ahora no es buen momento —Gruñó mientras lograba dar una patada a un chupasangre—. Estamos en medio de un combate y parece ser que el demonio que mató a la madre de Gray, y al mismo tiempo esta lo eliminó, sigue vivo y está frente a nosotros.
—*Entiendo. Entonces estáis en uno de los puntos.*
— ¿Jefe?
—*Varios puntos del mundo humano y sobrenatural están siendo atacados. Aguantad un poco, enviaré refuerzos.*
—Gracias jefe. Por favor, que no tarden.
—*Aguantad*
Juvia finalizó la llamada, siseando al tiempo que se tocaba el costado, viendo la fea herida que le había provocado una puta sanguijuela. Sus compañeros estaban de camino, pues aquel era uno de los puntos atacados. Todos ellos debían aguantar hasta que llegaran los refuerzos… ¡debían aguantar a toda costa! Observó a Gray, quien envenenado con la sangre de un muerto apenas y podía ponerse en pie, pero luego de ver al demonio su ira bullía…, reclamaba venganza…
¡Y ella le ayudaría! ¡Siempre!
erendir: bueno, pues aquí el siguiente capítulo. Espero os haya gustado. Hemos decidido dejarlo aquí y en el próximo desarrollar los eventos de las nuevas batallas. Nos leemos !
DavidRC: Y así, un capítulo más, el segundo en el que colaboro, y del cual me siento orgulloso de colaborar, esperen sorpresas porque el siguiente capítulo estará de infarto. Hasta la próxima.
